El manifiesto libertario de la comunicación

Muy poca gente habrá dejado de experimentar rechazo ante tal o cual regulación relacionada con el mundo de la comunicación. ¿Quién no ha criticado las subvenciones al cine, protestado contra el puritanismo censor o albergado profundas dudas sobre la legitimidad de la propiedad intelectual, especialmente cuando se lleva a extremos tan absurdos como el canon por copia privada? Sin embago, muy pocos han logrado articular una teoría sólida con la que analizar y socavar las bases mismas del statu quo.

Albert Esplugas, destacado miembro del Instituto Juan de Mariana, ha acometido exitosamente esta ambiciosa empresa en su primer libro, tituladoLa comunicación en una sociedad libre.

La obra se divide en dos partes claramente diferenciadas. En la primera el autor  explica los principios éticos sobre los que debe fundamentarse una sociedad libre; uno de ellos es, por supuesto, el respeto a la propiedad privada. Se trata de un excelente resumen de una ética de la libertad destinada a favorecer la cooperación humana y a reducir los conflictos sociales en el que se sigue e integra a pensadores liberales de la talla de Murray RothbardHans Hermann HoppeRandy BarnettStephan Kinsella. La segunda, de extensión bastante más amplia, se centra en aplicar al ámbito de la comunicación los principios expuestos en la primera.

La defensa de la propiedad privada es una constante en estas páginas: el Estado no tiene derecho a censurar a ningún individuo que se exprese a través de su propiedad (aun cuando insulte o ultraje a otros); la propiedad intelectual es una invención jurídica que sólo sirve para socavar la propiedad real; las subvenciones al arte y a la cultura son un robo que perjudica a los productores eficientes y beneficia a los ineficientes; la nacionalización del espacio radioeléctrico sólo se ha utilizado como excusa para censurar las voces discrepantes… Ahora bien, La comunicación en una sociedad libre no se limita a exponer las críticas que, desde un punto de vista ético y liberal, cabe dirigir contra la regulación estatal actual, sino que muestra en todo momento las consecuencias negativas que esas intervenciones tienen sobre el bienestar de los individuos.

Esplugas posee un amplio conocimiento de los mecanismos económicos que dan lugar al libre mercado –en el que todos los que intervienen resultan beneficiados–, lo que le permite exponer por lo menudo las brutales distorsiones microeconómicas que provoca la regulación pública. Por fortuna, y en contra de lo que suele ser habitual, sus razonamientos económicos están expresados de manera muy comprensible, incluso para el lego. Así, con respecto a las subvenciones al cine autóctono, cuyo objeto, se dice, es incrementar la oferta de películas y ampliar la capacidad de elección del consumidor, escribe:

Si la minoría no consume películas autóctonas de más calidad no es porque la mayoría se lo impida, sino porque prefiere destinar su dinero a otros menesteres en lugar de pagar un precio más alto por una entrada de cine. Lo que no puede pretender la minoría es que la mayoría costee sus apetencias en contra de su voluntad (…) Una cosa es querer un cine nacional de más calidad y estar dispuesto a pagar por él, y otra distinta quererlo sólo si lo sufragan los demás mediante impuestos.

Las virtudes del libro no terminan aquí. Por lo expuesto hasta el momento podría parecer que estamos ante un manual frío y sistemático en el que se enumeran punto por punto los problemas del sistema normativo vigente. Pero, aparte de su claridad y agilidad narrativa, ya mencionada, La comunicación en una sociedad libre está plagada de ejemplos históricos y casos concretos, para que el lector pueda crearse una imagen mental más comprensible y asimilable de la teoría que se defiende.

En 1973 el gran Murray Rothbard se propuso publicar un libro divulgativo del liberalismo que no renunciara al rigor académico y a la profundidad de las ideas pero que proporcionara a cualquier lector una triple perspectiva –ética, económica e histórica– de las ideas de la libertad. El fruto de su empeño acabó siendo conocido como el Manifiesto Libertario. Pues bien, éste de Esplugas bien pudiera ser el Manifiesto Libertario de la Comunicación.

Aun cuando está dirigido a todo el mundo, es especialmente recomendable para los estudiantes de Comunicación, dado que se trata de un ámbito donde el pensamiento único está tan generalizado como en los demás pero, probablemente, pasa más inadvertido. De hecho, Esplugas, licenciado en Comunicación Audiovisual, hace suyas las palabras de Wilhelm Röpke sobre su propia Teoría de la Economía y escribe: “Éste es el manual que me habría gustado encontrar en mis años de estudiante”.

ALBERT ESPLUGAS BOTER: LA COMUNICACIÓN EN UNA SOCIEDAD LIBRE. UNA CRÍTICA LIBERAL AL STATU QUO. Instituto Juan de Mariana (Madrid), 2008, 287 páginas.

Puede descargar gratuitamente el libro desde aquí.

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