Los frutos podridos de las pensiones públicas

Los habrá que, tras la enésima suspensión de pagos del sistema público de pensiones –que no otra cosa significa esta quita impuesta por el Gobierno a los acreedores de la Seguridad Social, es decir, a todos nosotros–, todavía sigan diciendo que lo público funciona mejor que lo privado y que el altruista principio de solidaridad intergeneracional es preferible al egoísta principio de capitalización individual.

No voy a extenderme en repetir todos los argumentos que muestran a las claras la indiscutible superioridad de las pensiones privadas sobre las públicas. Simplemente daré unas cifras muy fáciles de entender: tras la reforma, una persona que durante 38,5 años aporte al sistema público una cotización media de 6.000 euros al año (la implícita en un sueldo medio de 21.000 euros) percibirá al jubilarse una pensión aproximada de 1.750 euros al mes. En cambio, en un sistema privado, esa misma persona, logrando una rentabilidad anual media después de inflación del 4%, percibiría una pensión de 1.800 euros al mes… y habría amasado un patrimonio de 560.000 euros.

¿Acaso, pensarán, un 4% de revalorización anual de nuestro patrimonio constituye un objetivo inalcanzable? No debería: el mercado de valores, por mero piloto automático, se ha revalorizado como media en los últimos 200 años un 7% después de la inflación; y los fondos de pensiones chilenos, bien gestionados a diferencia de la inmensa mayoría de los españoles, han logrado una rentabilidad media anual del 9% durante los últimos 30 años.

¿Que como viviría una persona habiendo invertido 6.000 euros –la cotización media a la Seguridad Social– durante 38,5 años al 7%? Pues con pensiones de 4.000 euros al mes y un patrimonio de 1,2 millones de euros. No es necesario que hagamos un ejercicio especulativo: el 7% es lo que habría logrado cualquier persona de invertir el equivalente a 6.000 euros al año en cualquier índice de la bolsa española desde 1974.

Parafraseando a Marx con respecto a la tasa de plusvalía –a ver si de este modo la izquierda retrógrada lo entiende–, esos 1,2 millones de euros “expresan el grado de explotación de los trabajadores por el sistema público de la Seguridad Social”. Hoy, conviene recordarlo una vez más: el resultado de los sistemas públicos de reparto es trabajar más y cobrar menos; el socialismo en su más clara expresión. El resultado de los sistemas privados de capitalización, trabajar menos y cobrar más; el capitalismo en su más clara expresión. ¿Comprenden ahora por qué los políticos españoles no permiten, como en Chile, que cada uno elija el sistema que prefiera?

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3 comments

  1. Una duda:

    ¿ que hay de cierto o de falso en que” ¿Sabían ustedes, por ejemplo, que en Chile los trabajadores que eligieron el sistema de capitalización privada están cobrando un 30% menos que los del sistema público y sólo podrán hacerlo durante 20 años, ya que una vez pasado este tiempo pierden la pensión?

    En el artículo en cuestión no cita ninguna fuente, lo que desde mi punto de vista le resta toda credibilidad, pero a lo mejor hay algo de verdad en la afirmación. ¿Es una falacia?¿una media verdad?¿una verdad? ¿un dato descontextualizado?

    http://www.vozpopuli.com/blogs/2728-juan-laborda-ojo-a-la-que-se-esta-montando-a-nivel-global

    El articulista dista mucho de tener una visión clara de las cosas, y desde luego dista mucho de ser liberal, pero me ha dejado con la mosca detrás de la oreja.

    Saludos

  2. Sin saber los datos concretos hay que tener en cuenta que los que eligieron el sistema de capitalización estarán cobrando en base a la cuantía de sus aportaciones, por lo tanto, si trabajaron pocos años o tuvieron salarios muy bajos cobraran muy poco.

    ¿Pueden los que eligieron el sistema público cobrar mas que con el privado? Pues depende, en el sistema público se cobra en base al compromiso político, la situación de las arcas públicas… ahora mismo en España estamos en déficit de la seguridad social, sin embargo, si al político de turno le dá por subirnos el IVA al 40% y con ese plus de recaudación subir la pensión mínima a 3000 euros lo hace y se queda tan ancho. Las consecuencias de esa política suicida las pagaremos despues…

    Lo que quiero decir es que no hay sistema más justo que la capitalización, cada uno COBRA LO QUE AHORRA, el público crea una deuda con los no nacidos que crea una tensión intergeneracional ridícula.

    En la actualidad, si se pagan en base a las cotizaciones, por el ratio cotizante/pensionista siempre serán más bajas las pensiones públicas.

    Si yo me tengo que pagar los cubatas, compraré los que pueda con el dinero que haya ahorrado. Si obligo a 3 PERSONAS A PAGARMELOS a cambiio de que mis hijos cuando nazcan se los paguen a ellos, seguramente podré pedir muchos más (son las rentas de 3 personas). Entonces podré afirmar, el sistema público de cubatas es más eficiente que el privado, cuando ME LO PAGAN LOS DEMÁS puedo tomar más. Así funciona el sistema de reparto ni más ni menos, puede dar pensiones altas si los que PAGAN OBLIGADOS son más que los que reciben, y cuando es al revés (lo que será la situación los próximos años) da pensiones de miseria en relación a lo cotizado.

  3. En temas tan sensibles como este de las pensiones, hay que dejar muy claro los pros y contras de cada sistema. el problema es que este articulo sale en un periódico donde habitualmente escribe también Juan Ramón Rallo, por lo que es posible que los lectores habituales se puedan quedar con la duda.

    Si se pretende concienciar a la gente de la bondad de un sistema de capitalización de las pensiones (que a priori a mí me parece el más correcto), habrá que explicar con claridad los pasos a seguir y sus consecuencias a corto-medio y largo plazo. En ese sentido es interesante la propuesta que , para España, en su día realizo el impulsor del sistema chileno:

    http://www.josepinera.com/jp/PensionesEspana.pdf

    pero las criticas ( si no son más que falacias) hay que cortarlas de raíz.