Twitter Facebook RSS Email App de iOS App de Android

¿Por qué hay paro?

Publicado el 30 abril 2011 por Juan Ramón Rallo

Con la losa de los cinco millones de desempleados encima, puede que resulte de interés explicar someramente a qué se debe esa lacra social conocida como paro.

Por empleo cabe entender el trabajo remunerado y por cuenta ajena: son los servicios que el trabajador desempeña dentro de un plan empresarial dirigido a lograr un lucro monetario. Es decir, en toda relación laboral hay un capitalista que arrienda los servicios de otra persona –el trabajador– a cambio de una remuneración –el salario– que el primero abona con cargo a su capital, es decir, a su ahorro (el salario es un adelanto en el presente de las ventas futuras del capitalista).

El salario que obtiene el trabajador depende de dos elementos: uno, el valor de sus servicios laborales dentro del plan de negocios del empresario (su productividad); dos, de lo fácilmente sustituible –por otros trabajadores o por otros factores productivos– que sean esos servicios. Así, por ejemplo, las funciones muy valiosas pero que todo el mundo puede desempeñar tienden a ser poco remuneradas. Si un empleado desea aspirar a salarios más altos, deberá incrementar su productividad y su diferenciación en relación con el resto de factores competitivos. Subir los salarios por decreto es una mala opción, pues si el salario exigido por el trabajador o fijado por el Gobierno supera su productividad, éste no será contratado (pues el capitalista le estaría adelantando más dinero del que espera recuperar con sus servicios) y el puesto quedará vacante o será cubierto por otros factores cuyos precios no están regulados.

El paro, por consiguiente, es consecuencia de que los empresarios no encuentren a trabajadores que encajen dentro de sus planes y que exijan una remuneración igual o inferior a su productividad o de que los trabajadores no encuentren a empresarios dispuestos a abonarles el salario que ellos exigen.

Cuando la causa de esta falta de conexión entre trabajadores y empresarios sea simplemente la insuficiente coordinación entre unos y otros, suele hablarse de “paro friccional”: aquel desempleo, generalmente de corta duración, que resulta de los reajustes entre unos empresarios que quieren modificar su plantilla y unos trabajadores que desean cambiar de compañía. Cuando un país sólo padece desempleo friccional suele decirse que se encuentra en una situación de “pleno empleo técnico”.

Otras veces, sin embargo, el desempleo tiene causas más profundas y estructurales: si la inmensa mayoría de proyectos empresariales de un país son incapaces de generar una sustanciosa riqueza adicional –pues nadie, ni dentro ni fuera de ese país, está dispuesto a pagar lo suficiente por su nueva mercancía–, los capitalistas sólo podrán ofrecer salarios muy bajos que los trabajadores o se negarán a aceptar o tendrán prohibido aceptar debido a la existencia de salarios mínimos en forma de leyes o de convenios colectivos.

En esas situaciones puede hablarse de un “desempleo estructural”: a corto plazo, los empresarios son incapaces de trazar planes de negocio que generen la suficiente riqueza como para que sea rentable contratar a trabajadores al salario que solicitan o que se les impone que soliciten. Esa incapacidad puede ser responsabilidad del capitalista, del trabajador o de ambos; el capitalista puede haber inmovilizado su ahorro en forma de un equipo productivo que se ha quedado súbitamente obsoleto y sin demanda (por ejemplo, las cementeras que abastecían a las constructoras), lo que le impide rentabilizar a un trabajador dentro de esas estructuras; el trabajador, por su parte, puede carecer de formación o puede haberse especializado en ciertas áreas que también hayan quedado obsoletas (como ocurre parcialmente con los arquitectos), todo lo cual obstaculiza que los empresarios puedan pergeñar e incorporarlos dentro de planes de negocio donde es necesaria otra especialización.

La solución al desempleo estructural no es sencilla ni, sobre todo, inmediata. A corto plazo, lo máximo que puede hacerse es eliminar todas las regulaciones que añadan costes redundantes a la contratación (por ejemplo, costes por despido o liberados sindicales) y que socaven la flexibilidad salarial. Con ello será posible que una parte de la fuerza laboral encuentre ocupación: aun cuando sea poco productiva dentro de los actuales planes empresariales, la eliminación de costes artificiales y la minoración salarial facilita que aquellos que se contenten con bajos sueldos puedan encontrar trabajo.

A largo plazo, no obstante, la única solución pasa por un reajuste de la estructura productiva. Los empresarios tienen que generar nuevos bienes de capital con los que poder fabricar las mercancías que sí demandan los consumidores nacionales y extranjeros y los trabajadores deben adaptar su formación para encajar adecuadamente en esos nuevos planes de negocio. Para todo ello, es menester generar un clima favorable a la inversión a largo plazo, tanto en capital físico como en capital humano: altas tasas de ahorro, tributación moderada, ausencia de rescates indiscriminados de los sectores moribundos, certidumbre legislativa, independencia judicial, sistema educativo de calidad, dinámico y adaptable a los cambios del entorno…

Así las cosas, debería resultar evidente por qué no debemos caer en la treta keynesiana de que el desempleo es consecuencia de una insuficiencia de demanda: no se trata que, de repente, la sociedad se haya vuelto loca y haya dejado de consumir e invertir, sino de que ciertos consumos basados en un crédito muy inflado (como la vivienda) han devenido ruinosos y de que la inversión no puede reanudarse sin que los empresarios localicen las nuevas oportunidades de negocio y exista ese clima amigable con la misma que acabo de describir. Los planes de estímulo de la demanda sólo generan aumentos transitorios e insostenibles del empleo con cargo a mayores impuestos futuros (y, por tanto, a menor inversión y empleo de calidad).

Los políticos españoles lo han hecho todo al revés y lo ha pagado con cinco millones de parados: ante una economía que necesitaba una reconversión generaliza, ni flexibilizaron el mercado laboral por complicidad con los sindicatos, ni renunciaron a las drogas estimulantes, ni han favorecido un clima que incentive la inversión a largo plazo –el país padece una tributación cada vez más salvaje, una absoluta incertidumbre legislativa, rescates a diestro y siniestro, un sometimiento radical del poder judicial al ejecutivo, la destrucción de su sistema educativo…–. España, para desgracia nuestra, es un caso de manual de cómo perpetuar el pleno desempleo.

9 Comentarios para este artículo.

  1. GRN Says:

    Profesor, ¿tendría sentido un seguro que te cubriera del riesgo de paro friccional?. Quiero decir, ¿se puede realizar un cálculo acturial sobre el riesgo de que un trabajador afronte un periodo de recolocación y de este modo la iniciativa privada poder ofrecer una póliza que cubra tal riesgo?.

    Un saludo.

  2. pululante Says:

    ¡¡No sea demagogo!! La culpa del paro la tienen, por supuesto, los empresarios.
    http://www.escolar.net/MT/archives/2011/05/%C2%BFquien-tiene-la-culpa-del-paro.html

    (modo ironía off)
    Pobre Escolar… lo triste no es él, sino que es reflejo del nivel de buena parte de la clase periodística y de la dirigente.

  3. Anónimo Says:

    El asalariado español sufre de dos enfermedades contagiosas a corto plazo:
    Por un lado, al igual que pasa con la vivienda, un asalariado tiene en mente la dichosa enfermedad de pensar que, como ha pasado en las últimas dos décadas, los salarios (viviendas) tienden a crecer año tras año sin parar, por lo que aceptar un salario (precio) un 40% menor al cobrado antaño no es factible por lo que prefiere vivir del cuento hasta que encuentre una mejor oferta que nunca llegará, mientras tanto, el paro y la economía sumergida hacen la vida más llevadera. El típico ejemplo de un obrero sin estudios, cobrando 2.500€ al mes y que a día de hoy no hace más que trabajar en B y cobrar del paro. No pueden entender que dada la situación hay que apretarse el cinturón y aceptar cobrar bastante menos porque lo que cobraba antes no era por su “gran productividad”, sino por una distorsión de los factores productivos.
    Por otro lado, los asalariados sufren la enfermedad del intervencionismo. Para aquellos asalariados que por fin se dan cuenta de la necesidad de trabajar por menos dinero, el estado niega el derecho a ese trabajador. Séase un trabajador en el sector logístico. Un cargador de material por convenio no puede cobrar menos de 10€ la hora, a pesar que el trabajador estaría dispuesto a cobrar 6€, no puede, por lo que aboga a los empresarios (necesitados de mano de obra más barata para ajustar el costo al ingreso) y a los asalariados (necesitados de salario) a buscar soluciones fuera de la legalidad…
    En fin…

  4. manuelp Says:

    En España históricamente desde hace al menos quinientos años el empleo ha sido siempre un problema, quitando el periodo inicial del siglo XVIII en el que habíamos caido tanto que no se podía sino mejorar y el periodo del régimen franquista en el que se acabó con el secular problema agrario de la nación mediante una acelerada industrialización.

    No es demostrable que la acertada gestión de la economía nacional sea condición suficiente- aunque si necesaria- para que exista pleno empleo, como se dice en el artículo hacen falta, entre otras cosas, altas tasas de ahorro que permitan la formación de capitales- la acumulación primitiva marxista- y si el país no tiene recursos naturales suficientes y/o la coyuntura internacional es poco propicia el empleo no será boyante.

  5. SEPE Says:

    Yo no soy económico, estudié un simple grado superior de Administración y Finanzas pero lo que no puede ser es dar una prestación de paro igual o superior a los que ingresas si estuvieras trabajando. Normal que la gente en vez de buscar trabajo y formarse esté calculando cuanto le corresponde de paro para estar ingresando si dar palo al agua. Esto es lo que tenemos en un estado socialista-buenista que unos pocos, los que quedamos, trabajamos para que otros sigan de fiesta. Hagas lo que hagas siempre recibiras tu recompensa.

    Tanta subvencion tanta subvención que nos priva de valernos por nosotros mismos. Como decía un amigo mío, nos han estado dando el pan hecho y que riquísmamente hemos estado y ahora que tenemos que empezar a hacérnoslo nostros mismos estamos llerando.

    Y luego la gente se cree que todo lo que promete el socialismo es gratis y cuando pasan el cepillo vía impuestos la culpa es del neoliberalismo-conservadurismo y no saben que el socialismo se acaba cuando se acaba el dinero y que es indispensable inflar a la sociedad a impuestos para que siga vivo, vivo a costa de los riñones de las clases medias trabajadoras. Que luego vengan a vendernos la moto de que se preocupan del currante, lo que pasa es que lo necesitan para seguir ellos vivos.

    Un saludo y enhorabuena por tus artículos Juan Ramon.

  6. JIP Says:

    hasta que no se pague por hora trabajada(pero en todos los sectores incluidos los funcionarios) no se quitará el paro, al acabar cada semana…. ud ha trabajado tantas horas a tanto = tanto, vacaciones ? las que ud quiera tomarse. ¿ dias moscosos ? los que hagan falta total ud no los va a cobrar. Está enfermo su suegro ? pues ala a cuidarlo bién.
    Y las horas me las factura con su iva correspondiente del cual se podrá descontar el tiket del desayuno (deprisa, deprisa, que no lo cobra)y el combustible ó autubús para ie a trabajar.
    Es decir que cada uno sea una mini sociedad limitada personal.Que cada uno se pague un seguro de todo y ya está. No quieren empresarios ahora… pués ala todos empresarios.Y que conste que yo no tengo ningún asalariado ( la primera vez que me arruiné hace 30 años decidí subcontratar todo)

  7. eduardo Says:

    Señor Rallo para cuando un articulo sobre la ley de seguridad higiene en el trabajo y todas las normativas que hay a su al rededor,que creo que a supuesto el cierre de muchas empresas

  8. Arturo Says:

    SEPE, tiene usted razón. Que el estado no me descuente dinero para el desempleo, que ya me lo gestiono yo mismo. Completamente de acuerdo con el artículo: los empleos lo crean los emprendedores, pero si las politicas fiscales para las empresas son abusivas, o si contratar y despedir es caro, entonces prefiero irme a otro sitio o no contratar a nadie.

  9. Fernando Says:

    Normal que la gente en vez de buscar trabajo y formarse…

    Y si los parados buscasen trabajo con más ahinco, ¿lo encontrarían? ¿Y por qué no es el INEM el que busca esos puestos de trabajo y los ofrece a los parados?

    Ya vale de estigmatizar a los parados. La culpa del paro la tiene la rigidez del mercado de trabajo.

4 seguidores para este articulo

  1. Rescate fallido « REFUGIO LIBERAL dice:

    [...] de un ciclo, el desempleo tiende a ser muy elevado y el gasto suele congelarse. Es razonable: los empresarios todavía están recomponiendo sus planes de negocio y el conjunto de los agentes económicos está más preocupado por amortizar sus deudas que por [...]

  2. HUELE A CHAVEZ EN PANAMA « REFLEXIONES LIBERTARIAS dice:

    [...] Por tanto, si no puede haber una sobreproducción general y todos podemos ocupar nuestro lugar dentro de una división internacional del trabajo, parece claro que no son los chinos quienes nos condenan al desempleo estructural, sino más bien nuestras rígidas regulaciones laborales. [...]

  3. ¿Nos roban el trabajo los chinos? « the Liberal blog dice:

    [...] Por tanto, si no puede haber una sobreproducción general y todos podemos ocupar nuestro lugar dentro de una división internacional del trabajo, parece claro que no son los chinos quienes nos condenan al desempleo estructural, sino más bien nuestras rígidas regulaciones laborales. [...]

  4. ¿Por qué hay paro? « leireecheberria dice:

    [...] ¿Por qué hay paro? Like this:LikeBe the first to like this post. Tags Juan Ramón Rallo, Paro Categories Uncategorized [...]

Deja una comentario

*