El capitalismo depende del ahorro, no del consumo

Uno de los mayores problemas de los que adolecen nuestros juicios económicos es que tratamos de elucubrarlos a la luz de nuestra experiencia diaria. En ocasiones el resultado puede ser satisfactorio pero en otras puede resultar bastante catastrófico. Por ejemplo, por todos es sabido que al capitalismo lo mueve el consumo; basta con darse un paseo por la calle para darse cuenta: cuando las tiendas están a rebosar, se crea empleo, y cuando están vacías, se destruye. Sencillo, ¿no?

Pues no tanto. A quienes creen que el capitalismo se sustenta sobre el consumo –o incluso sobre el consumismo– debería extrañarles el étimo mismo de “capitalismo”. Capitalismo procede de capital (esa parte de nuestro patrimonio destinada a generar riqueza para el resto de agentes de un mercado) y para amasar un capital hay que ahorrar y para ahorrar hay que restringir el consumo. ¿Qué sentido tiene entonces decir que un sistema, el capitalismo, cuya misma existencia depende de la virtud de no consumir sólo puede sobrevivir y medrar cuando se consume masivamente? Ninguno, salvo porque aquello que conocemos del capitalismo son sus expresiones más primarias y más mundanas: como productores especializados y consumidores generalistas que somos, cada semana visitamos decenas de tiendas distintas, pero muy pocos serán quienes a lo largo de toda su vida visiten decenas de centros de producción diferentes.

Mas las cosas son así: el capitalismo no depende del consumo sino del ahorro. Una sociedad donde se consumiera el 100% de la renta sería una sociedad nada capitalista. No tendríamos ni un solo bien de capital: ni viviendas, ni fábricas, ni infraestructuras, ni laboratorios, ni científicos, ni arquitectos, ni universidades ni nada. Simplemente, todos los individuos tendrían que estar ocupados permanentemente en producir bienes de consumo –comida, vestidos, mantas…– y no dedicarían ni un segundo a producir bienes de inversión (por definición, si se consume el 100% de la renta es que no se producen bienes que no sean de consumo). Es el ahorro, el no desear consumir todo lo que podamos, lo que nos permite dirigir durante un tiempo nuestros esfuerzos, no a satisfacer nuestra más inmediatas necesidades, sino a preocuparnos por satisfacer nuestras necesidades futuras: producimos bienes de capital para que éstos, a su vez, fabriquen los bienes de consumo futuros que podamos necesitar.

Pero entonces, ¿acaso la economía no entra en crisis cuando cae el consumo? No, quienes entran en crisis cuando cae el consumo son los negocios que venden directamente a los consumidores, pero no toda la economía. Salvando el caso –que trataremos en otro artículo– de que el consumo caiga porque aumente el atesoramiento de dinero (el dinero debajo del colchón), un menor consumo implica que hay disponibles una mayor cantidad de fondos y recursos para invertir. En otras palabras, cuando caiga el consumo, los tipos de interés también se reducirán, con lo que la inversión aumentará; es decir, pasarán a producirse más bienes de capital contratando a los factores que habían quedado desempleados en las languidecientes industrias de bienes de consumo.

Alto. Pero, ¿acaso no son las industrias de bienes de consumo las que compran los bienes de capital (máquinas, productos intermedios, grúas, patentes, material de oficina, ordenadores…)? Entonces, si las industrias que producen bienes de consumo entran en crisis porque venden menos, ¿acaso no reducirán sus compras a las industrias que fabrican bienes de capital? ¿Para qué querrían éstas incrementar su producción?

No, no están locas. Que el consumo caiga significa que las empresas de bienes de consumo ya no pueden vender una parte de sus mercancías al mismo precio que antes. Si no rebajan los precios, parte del género se les queda en las estanterías sin vender, pero si lo hacen, deja de salirles a cuenta comercializar muchos de esos productos. ¿Callejón sin salida? No. Toda empresa que vea minorar su margen de ganancia tiene dos opciones: o comprar el mismo producto más barato a sus proveedores o adquirirles un producto igual de caro pero de mayor calidad por el que los consumidores estén dispuestos a pagar más. En ambos casos, el margen de beneficio de estos productos vuelve a ser positivo: o los precios caen pero los costes también lo hacen, o los costes se mantienen constantes pero los precios de venta suben.

Así pues, sí existe una demanda potencial insatisfecha por parte de las empresas de bienes de consumo y, en definitiva, por parte de los consumidores: demandan bienes de consumo o más baratos o de mayor calidad. Y es a esto a lo que se dedicarán los asequibles fondos y recursos que quedan disponibles tras la minoración del gasto en consumo: a fabricar más bienes de capital que, gracias a su superior productividad, permitan producir en el futuro bienes de consumo más baratos o de mayor calidad.

¿A qué creen que se están dedicando si no las compañías que ahora mismo están buscando nuevos pozos de petróleo o minas de cobre, experimentando con motores de gas más eficientes o investigando como abaratar y perfeccionar las tabletas de los próximos cinco años? Justamente a eso. ¿Piensa que su actividad sería más fácil si todos consumiéramos aún más de lo que ya lo hacemos ahora? Es decir, ¿piensa que su actividad sería más fácil si los tipos de interés se dispararan y si, por tanto, les metiéramos más prisa para que concluyeran todos sus proyectos? No, muchos los terminarían de forma chapucera a los pocos meses y muchos otros ni siquiera los emprenderían.

Por este motivo, en contra de lo que piensan los subconsumistas, no existe ninguna paradoja del ahorro: el ahorro es tanto individual como socialmente beneficioso. Más ahorro incrementa nuestro patrimonio individual y, también, la capitalización de toda la economía: es un poquito menos de pan hoy a cambio de muchísimo más pan mañana. El capitalismo no ha medrado sobre el consumismo, pues en tal caso las sociedades más pobres del planeta –aquellas que para sobrevivir se ven forzadas a consumir todo lo que tienen– serían las más ricas; ha medrado, en cambio, sobre la virtud de la frugalidad de unas clases bajas que se han ido convirtiéndose en medias y, en algunos casos, en capitalistas.

Y ahora, la pregunta estrella: ¿podemos llevar este principio hasta el extremo? ¿Acaso si todos dejáramos de consumir por completo la economía no se desmoronaría? Pues depende de qué entendamos por “dejar de consumir por completo”. Si con ello queremos decir que nunca más, jamás, nadie sobre la faz de la tierra piensa volver a adquirir un bien de consumo, entonces sí. Pero por un motivo elemental: producimos para consumir (nota al margen: el ingenuo pensamiento keynesiano razona al revés; consumimos para producir y para tener empleo en algo). Si nadie quiere consumir ni hoy ni mañana, no hay objeto para que sigamos produciendo; podemos tumbarnos todos el día a la bartola en lugar de perder el tiempo y las energías en fabricar algo que nadie desea.

Pero si por “dejar de consumir por completo” entendemos, verbigracia, abstenernos de consumir durante cinco años (en caso de que fuera posible), entonces sí tendría sentido económico que durante esos cinco años dejáramos de fabricar bienes de consumo (esto es, que las empresas que los comercializaran y los ensamblaran cesaran en su actividad) y nos concentráramos en producir unos excelentes y punteros bienes de capital que nos permitieran dar a luz a fabulosos y baratísimos bienes de consumo al cabo de esos cinco años. Es simple: a más ahorro, más riqueza futura… siempre, claro, que valoremos y deseemos más esa riqueza futura que convertirnos en unos austeros anacoretas.

No, el capitalismo no tiene nada que ver con el consumismo. Bueno, en realidad una sola cosa: tanto nos ha enriquecido el ahorro de nuestras generaciones pasadas que ahora, como nuevos ricos, podemos disfrutar de más bienes de consumo de los que jamás soñaron disponer los faraones y los monarcas absolutos. Eso es a lo que los carcas abuelos cebolletas de 30 ó 40 años llaman consumismo y lo que muchos de ellos consideran que debería ser regulado o prohibido (es intolerable que la prosperidad del capitalismo afee la progresista miseria del comunismo). Pero, en todo caso, tengamos bien presente que el afluente consumo actual son los frutos de las privaciones del consumo de ayer y anteayer. El consumo es la cosecha, no la plantación. La plantación es el capital y el sistema social de plantaciones empresariales que nos permite disfrutar de un abundante y variado consumo es el capitalismo.

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26 comments

  1. Muy buen artículo.
    Apuntar que los que han querido que la gente siga consumiendo han sido los gobiernos. Nada capitalistas por cierto.
    Un saludo.

  2. Hola, es bastente tiempo que leo tu articulos y por lo que puedo intender son reveladores.

    Acabo de leer en libertaddigital la noticia de los liberty dollar y de la sentencia contra su fundador.
    Esto me ha hecho pensar a una posible aplicaci?n en europa sin ir contra de las leyes.

    Que occurre si dos ciutadanos europeos hacen sus negocios, como per ejemplo ir a comer una pizza y una cerveza, y el cliente paga el precio con un mini-lingote de plata de una onza?

    U otro exemplo, voy a comprar un par de zapatos con 5 minilingotes de platas, suponiendo que el vendedor esté de acuerdo con este tipo de intercambio, obviamente.

    Un lingote no es una moneda, ni si quiera tiene la forma. Solo tiene una marca, un sello, que declara su pureza y peso, pero sudo mucho que alguien pueda decir que se trata de una moneda de curso legal.

    Sin embargo podría servir para ser una moneda que no se devalua con facilidad. Sería suficiente hacer una lista con los precios en plata de los produictos básicos, y esto valdría para siempre.

    También creo que la plata sea un metal precioso “ma non troppo” que permite de hacer compras con suficiente liquidez, sin tener que utilizar el oro.
    Si no me equivoco el antiguo real de ocho pesaba una onza mas o menos y fue la primera moneda aceptada en todo el mundo antiguo. Así porqué no usar los mini-lingotes de plata?

    Cual serían los problemas legales y prácticos?

    saludos,
    MaX

  3. @Max
    El caso de los Liberty Dollars es revelador.

    No hay ningún problema técnico ni legal real en que alguien emita moneda en metales preciosos o con certificados de depósitos de estos metales en reserva 100%, siempre y cuando cumpla el contrato; que el metal precioso es puro o tiene la pureza que dice tener y que el certificado de depósito tiene como contrapartida el lingote o valor real que se menciona en el (y que ningún otro certificado existe para ese mismo “nº de serie” de lingote)

    El único problema es el berrinche de las autoridades al ver peligrar su “precioso juguete” llamado papel moneda, con el cual poder ROBARNOS a todos los ciudadanos de manera más sutil y supuestamente indolora que con los impuestos, es decir, con inflación.

    Fíjese como no han metido el paquete a este señor que lleva acuñando moneda desde 1998, y le meten “el puro” ahora, cuando el dolar de papel vive sus momentos más bajos gracias a Bernanke y claro, seguramente los Liberty Dollar subían como la espuma, porque no caían a plomo como los “greenback”

    Fíjese además que no hay ninguna acusación de peso, solamente están rabiando literalmente como niños pequeños porque esos dolares, libres de inflación, empiezan a ser populares y pueden hacer peligrar SU chiringuito.

    El mensaje es claro:

    “Los ciudadanos (o mejor dicho súbditos) no podéis elegir vuestra moneda libre de inflación, deberéis acatar la moneda inflacionaria de papel que se os impone desde el gobierno o de lo contrario seréis severamente castigados y encarcelados”

  4. o sea… que antes de hacer un juguete como lo de los liberty dollar, hay que hacer aprobar una ley que lo permita expresamente y que defienda esta práctica…. necesitamo un tea party, o un grupo de presión que empuje (el pp por ejemplo) a proponer y votar esta supuesta ley.

    De toda forma creo que utilizar directamente los lingotes de plata de una onza (17 euros +/-), dificilmente podría ser perseguido por la ley, porqué tendrían que encerrar miles y miles de ciutadanos.

    En el caso de los liberty dollars, ha sido suficiente con encerrar el director de este ente emisor, mientras que en el caso de los lingotes, basta con comprarlos en cualquier tienda de oro, y ello te venden un lingote con un sello que declara la pureza y el peso.

    Esto no puede ser contra la ley… o mejor dicho, esto dudo mucho que los politicos puedan pararlo para salvar SU chiringuito.

    saludos
    MaX

  5. Yo hay una cosa que no consigo ver y es que cuando estudiaba economia siemre tuve claro que el sistema ideal es un sistema en equilibrio en que el ser humano tenga cubiertas sus necesidades y que el que mejor se adapta a ellas es e sistema de mercado, me va a disculpar señor Rallo que no lo llame capitalista, es que este nombre me da mucha grima, cierto es que equivocado o no, tanto Keynes como Marx han sido utilizados para otros fines que los que ellos mismos habian querido, como lo fue la energia atomica descubierta por Einstein,pero eso mismo ocurrio con nombres capitalistas como Friedman o Adam Smith o incluso Mises, por tanto disculpeme que no me guste usar aunque sean etimologicamente correctos nombres como comunismo, capitalismo o Keynesianismo.

    Pero independientemente de que es cierto que el ahorro es esencial en una economia que quiera ser rica, tambien es cierto que tengo un amigo viviendo en Suiza que me dice cosas, contrastables para quien lo quiera ver y es que alli se trabaja menos y mejor y se gana mas y esa si es la esencia de un sistema de mercado, tener suficiente renta para ahorrar y consumir.

    Pongo siempre el ejemplo de España norte y sur, un amigo catalán me decia que aqui en Extremadura preferimos ir a desayunaral bar, ellos prefieren hacerlo en casa.

    Para mi en cierta medida tiene razon, el problema no es ese sino que la pregunta como le dije a él debería ser:

    ¿Si soy adulto para ser un consumidor responsable, un ahorrador responsable y un votante responsable y todos los sistemas defienden alguna de estas premisas, el progre al votante responsable, el fachirojo al consumidor y el austriaco a ahorrador, no soy o debrria sr lo suficientemente libre y rico(y usted sabe que independientemente de la sociedad de propietarios o no, incluso con bienes escasos y de uso alternativo en un sistema en equilibrio natural eso es posible) para desayunar donde me diera la gana y dejar que el mercado decida si al del bar le compensa abrir o no?.

    La respuesta en proximos telediarios.

    Pues si, que para eso trabajo me esfuerzo y salgo de caza joer.

  6. Buenas tardes, tengo varias dudas y me preguntaba si sería tan amable de esclarecerme un poco el asunto. ¿Según su opinión cuál es el modelo que mejor explica el ciclo económico, Solow o IS-LM?, ¿Son incompatibles?, ¿Uno explica el largo plazo y otro el corto plazo?

    Un saludo.

  7. La teoría austriaca del ciclo económico (véase, por ejemplo, Dinero, crédito bancario y ciclos económicos del profesor Huerta de Soto). Ni la IS-LM sirve para explicar el corto plazo ni el de Solow el largo plazo.

  8. Gracias, esque en mi universidad (uc3m) incluso en el departamento de economia los “malvados” liberales no están muy bien vistos y supongo que por ello decidieron que no era relevante incluir en los programas de las sucesivas asignaturas de macreoconomía algún modelo más con otros puntos de vista, solo nos deleitaron en su dia con solow, IS-LM, mundell fleming y poco más. Si uno quiere saber algo más tiene que hacerlo en su tiempo libre.

    Un saludo

  9. Excelente artículo. Es curiosa y triste a la vez la idea que mucha gente tiene del capitalismo. Hace no mucho compré al Juan de Mariana una de esas tazas que ponen “Disfruta del Capitalismo”, un compañero del trabajo, con formación universitaria, se quedó mirandola y me dijo – ¿Capitalismo? ¿Pero tú defiendes eso? – Le pregunté ¿Tú que crees que es el capitalismo? Se quedó pensando un momento y respondió – Es eso de los señores feudales ¿No?

    Por increíble que resulte, mucha gente no sabe que es el capitalismo, pero creen que es algo malo.

  10. A quien quiera escuchar:
    La acumulación de capital que requiere el capitalista no es por baja de consumo, sino al contrario, por alza de consumo, pues lo que se acumula no es el ahorro, sino la plusvalía.
    La mejora de los productos y su reducción de precio, tampoco es consecuencia de la baja del consumo, sino todo lo contrario, a que se consume más y entonces la competencia entre productores hace el resto.
    Por lo tanto, el sistema capitalista es consumista. Y a ver si el Sr. Rallo se atreve a publicar esto.

  11. Ricardo Marquina… como ves Juan Ramón si ha publicado lo que has dicho.

    Lo que ha ocurrido es que nadie te ha contestado.

    Básicamente porque no dices nada congruente. Ignoras lo que es el capital, la plusvalía y el beneficio. Por poner un ejemplo tu última frase, esa de que el capitalismo es consumista.

    Tú eres consumista. El capitalismo sólo es el apelativo que un tal Marx le puso a la libertad de mercado. Y si el mercado existe es porque todos consumimos, si no consumiéramos no habría mercado. Si no intercambiáramos bienes no habría mercado… no sé si lo entiendes.

  12. – Una sociedad donde se consumiera el 100% de la renta sería una sociedad nada capitalista. No tendríamos ni un solo bien de capital: ni viviendas, ni fábricas, ni infraestructuras, ni laboratorios, ni científicos, ni arquitectos, ni universidades ni nada.

    Falacia de hombre de paja: consiste en caricaturizar los argumentos o la posición del oponente. En este caso se lleva al extremo el concepto de “consumir” como si fuese “destruir”. En realidad por “consumo” se entiende “utilizar el dinero para gastos e inversiones”. Por ejemplo, consumir puede ser pagar una universidad, pedir una hipoteca, invertir en acciones, comprar ropa, gastar en viajes, etc. Consumir no significa “destruir” ni “deshacerse de” vivendas, fábricas, infraestructuras, laboratorios, etc, sino usar el capital, manteniendolo en movimiento transmitiendolo a cambio de bienes o trabajo producidos por otros.

    No defiendo el capitalismo. Sólo apunto que empleas al menos una falacia y por tanto debes revisar tu argumentación.

  13. Fugaz,

    Consumir desde luego no es comprar acciones. Consumir es satisfacer tus fines, no obtener medios para lograrlos. Las acciones son siempre activos para acceder a bienes de consumo futuros y por tanto son ahorro/inversión. La universidad dependerá (si la utilizas como vía para acceder a mayores salarios o por autorrealización personal) y la vivienda tres cuartos de lo mismo. En todo caso, aunque la universidad o la vivienda puedan ser consumo, su producción requiere de ahorro: es decir, de renunciar a satisfacer muchas necesidades más inmediatas para amasar un capital con el que poder acceder a ellos. Sin ahorro de partida, no habría ni viviendas de calidad (simples chozas) ni universidades.

  14. “Salvando el caso –que trataremos en otro artículo– de que el consumo caiga porque aumente el atesoramiento de dinero (el dinero debajo del colchón), un menor consumo implica que hay disponibles una mayor cantidad de fondos y recursos para invertir.”

    ¿Ya hizo ese otro articulo del atesoramiento en el colchón? Me quedo cojo sin saber que pasa en ese supuesto.:)