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¿Hay una burbuja en el precio del oro?

Publicado el 23 julio 2011 por Juan Ramón Rallo

Habitualmente oímos que existe una burbuja en el precio del oro. No es para menos: desde 2006, su precio se ha triplicado hasta alcanzar unas cotas nominales jamás vistas… y pese a todo sigue subiendo. Propios y extraños están desconcertados y no encuentran explicación más allá de que el mercado, como pasó con el ladrillo o las puntocom, se ha vuelto loco. La hipótesis es verosímil, pero no necesariamente acertada.

Recordemos: una burbuja se da cuando el precio de un activo aumenta muy por encima del valor que hoy tienen todos los servicios que ese activo prestará en el futuro. El oro apenas tiene unos pocos usos ornamentales e industriales (como los de la electrónica o la odontología), de modo que su valor actual debería depender de la demanda futura por tales rúbricas. El problema es que desde el año 2001 a 2010, la demanda por estos conceptos ha caído desde 3.300 toneladas a 2.500 y, sin embargo, el precio del metal amarillo se ha multiplicado por seis. La única que se ha disparado ha sido la llamada “demanda de inversión” del oro, que ha pasado de 349 toneladas a 1.333.

He ahí la aparente paradoja que lleva a muchos a concluir que necesariamente se ha formado una burbuja en el precio del oro: su precio de mercado se ha encarecido pese a que sus usos finales han ido perdiendo terreno. Los agentes no estamos valorando más el metal amarillo por los servicios futuros que nos prestará, sino simplemente porque sí. El oro sube de precio porque la gente está invirtiendo más en él y la gente está invirtiendo más en él porque sube de precio y espera que siga haciéndolo. Comportamiento típico de burbuja.

¿Punto final al asunto? Me temo que no. Si fuera cierto que existe una burbuja en el precio del oro por este motivo, deberíamos temer que la magnitud de la misma fuera tremebunda: en la última década, no es sólo que su precio se haya multiplicado por seis, sino que además su demanda final ha caído un 25%. Echando cuentas, el precio del oro debería reducirse desde los 1.600 dólares actuales a apenas 200 para regresar a los niveles razonables de 2001. Parece claro que algo chirría en esta explicación.

Para empezar, los usos industriales y ornamentales del nuevo oro producido se han reducido a lo largo del último decenio no porque la gente sienta un mayor desapego hacia este metal precioso, sino porque el público ha pasado a valorar mucho más el servicio que proporciona como inversión. Dado que el precio del oro sube, sus ventas como joyería puramente decorativa van reduciéndose y, asimismo, cada vez va resultando menos rentable usarlo en las clínicas o en los chips informáticos. El oro se va empleando en aquello para lo que es más valioso: la inversión.

Pero, ¿inversión en qué? No desde luego en joyería o electrónica, pues no parece que estos empleos vayan a necesitar en el futuro de un abastecimiento mucho mayor al actual (lo que descarta que se esté realizando una acumulación especulativa de oro). La inversión, en realidad, se realiza con el propósito de preservar el valor de nuestros patrimonios en caso de catástrofe. Piénselo un momento, si el dólar, el euro y el yen desaparecieran por una debacle financiera, militar o natural, ¿qué bien seguiría aceptando la mayoría de la gente como medio de pago? Pues el mismo que ha venido aceptando durante milenios: el oro.

El oro, por tanto, presta otro servicio muy importante aparte de los ya mentados: es una protección, un seguro de vida contra calamidades. Por eso, no tiene mucho sentido señalar que existe o que deja de existir una burbuja en su precio: ¿contra qué servicios futuros comparamos el precio actual? Si lo hacemos sólo contra la joyería o la electrónica, estaremos dejando fuera de la fotografía una parte fundamental de su demanda. Si, en cambio, incluimos también la demanda como  de valor frente a catástrofes futuras, ¿con qué certidumbre podemos afirmar que los compradores de oro están sobrevalorando los riesgos futuros al ser demasiado conservadores? ¿Acaso podemos rechazar por entero una repetición de los acontecimientos de 2008? ¿Acaso podemos descartar que ocurra aquello que ni siquiera podemos imaginar que vaya a ocurrir (los famosos “cines negros” de los que habla Nassim Taleb)?

No, el debate es estéril. Lo que la mayor parte de los compradores de oro desean es conservar de la manera más segura posible el valor de una parte de su patrimonio. Y, para tal propósito, poco les importa comprar el oro a 200 dólares que a 20.000. Mientras no se espere un desplome en su demanda como reserva financiera, cualquier precio es bueno para adquirirlo, pues con cualquier precio se puede conservar el valor patrimonial (si compro una onza por 20.000 dólares quiere decir que también puedo venderla por 20.000, es decir, conservo el valor de mi riqueza).

Al final, la cuestión es así de simple: cuanta más gente desconfíe de la seguridad de los depósitos de valor rivales al oro (divisas, inmuebles, acciones, deuda pública o privada…), mayor será la demanda del oro para tal fin. Y, debido a su muy limitada oferta, cuanto mayor sea la demanda de oro para tal fin, mayor será su precio, sin que ese encarecimiento (a diferencia de lo que sucede con todos los otros bienes o activos) se traduzca en una merma de su demanda de inversión, pues su función como depósito de valor se desarrollada de manera óptima sea cual sea su nivel de precios.

Los hay que califican al dinero como aquella burbuja que nunca pincha. La razón es que el precio del dinero, a diferencia del del resto de bienes o activos, es muy superior a la utilidad que directamente presta. Los clásicos dirían que su valor de cambio es muy superior a su valor de uso (el euro, a la postre, materialmente no es más que un trozo inútil de papel). El motivo debería resultar evidente: el bien que se utiliza como dinero presta otras funciones mucho más valiosas que las que desempeña como bien de consumo. La diferencia entre el precio y su utilidad directa de uso, lo que muchos calificarían de burbuja, es justamente la valoración que hace el mercado de sus funciones monetarias. Una valoración que tiende a ser bastante estable cuando universalmente se reconoce que un determinado bien es dinero, pero que es mucho más fluctuante cuando sólo unos pocos y sólo algunas veces deciden emplearlo como tal.

La revalorización actual del oro no expresa que exista una burbuja en este mercado, sino que cada vez más gente durante más tiempo lo está reconociendo como dinero frente a las deficientes alternativas que proporcionan los Gobiernos. El oro, el dinero natural del mercado, le está ganando la partida al dinero fiduciario de los Estados. Pero cuidado, que en los últimos años el metal amarillo esté mostrándose victorioso no significa, ni mucho menos, que ya haya ganado la guerra. Los Gobiernos tienen numerosas armas para castigar al oro y para mejorar la calidad de sus divisas u obligaciones; en tal caso, si se produjera un trasvase de la demanda monetaria del oro a la demanda monetaria de activos estatales, el precio del oro pincharía. Ya pasó una vez en 1980, cuando los tipos de interés superaron el 15% para evitar la destrucción del dólar, y podría volver a pasar ahora. Pero el pinchazo se produciría, no porque haya una burbuja, no porque exista algo así como un “precio objetivo” del oro del que éste no pueda rebasar durante mucho tiempo, sino porque al igual que el ordenador dejó obsoleta la máquina de escribir, un “buen dinero” estatal esterilizaría temporalmente la demanda monetaria del oro.

La cuestión, claro está, es si los Estados pueden proporcionar un dinero que sea mejor que el oro (que no sufra inflaciones o deflaciones bastante más acusadas que las de éste último). Pero téngalo meridianamente diáfano: comprar oro equivale a apostar por que el actual sistema monetario estatal acabará fracasando. Es una hipótesis razonable, sobre todo a muy largo plazo, pero perfectamente falible a corto: que no exista una burbuja (pues el precio del oro podría seguir subiendo y estabilizarse a niveles todavía más altos) no significa que no exista el riesgo de descapitalizarse.

24 Comentarios para este artículo.

  1. Priede Says:

    Una pregunta: dadas la circunstancias qué es mejor ¿el oro físico o el oro en papel?

    Digo esto porque los primeros en aplicar la reserva fraccionaria fueron los propios banqueros, que lo hicieron precisamente sobre los depósitos en oro. ¿Qué garantía tiene el comprador de títulos de que ese papel representa exactamente la cantidad de oro que dice?

  2. Priede Says:

    Otra cosa: la hora que señala cada comentario de este blog se rige por el horario solar; va dos horas por detrás del convencional. No importa, pero lo digo por si no os habías dado cuenta y lo preferís en horario normal.

  3. Manu Oquendo Says:

    ¿Burbuja en el precio del oro?
    Creo que puede estar un poquito recalentado pero no creo que haya burbuja.

    De hecho si lo comparamos con la situación del 1971/73 (Barril a 3.6$ y onza a 42$) hoy está un 12% más caro el oro que el petróleo pero no más.
    Pienso que va a seguir subiendo por pequeños detalles.

    En mi pueblo, un pueblo caro, a poca distancia de una pescadería que vende la merluza a 60 euros el kg (Corte Inglés a 16/ 20 euros/kg y como mucho 30) un azerbayano de nombre Mihail ha abierto una tienda de commpra de oro en un local nada barato y de vez en cuando viene un 4×4 de 50,000 euros a visitarle. Es decir, una organización exsoviética bien estructurada y con medios está en el negocio.

    He charlado con él frecuentemente. Pagan el gramo al 50% del precio oficial en lingotes y si tenemos en cuenta todas las operaciones necesarias para convertirlo en lingotes de ley es un precio que está muy bien.
    Es decir, los porofesionales de estas redes se están expandiendo y es razonable pensar que esperan una subida monumental del precio del oro.

    De hecho cada vez es más la gente que percibe el sistema monetario occidental como un fraude circense insostenible y de una u otra forma espera que alguien recupere la sensatez.

    Esta gente va cayendo en la cuenta de que la economía no puede ser ciencia y tampoco llega a ser arte porque por no tener no tiene ni unidad de medida digna de tal nombre.

  4. Víctor Says:

    ¿Se podría aplicar la misma lógica para explicar las burbujas como las del petróleo de los años 70 y más recientemente la de la vivienda? Al fin y al cabo, sus precios correspondían mayoritariamente a su valoración como bien de inversión que al valor actual de sus prestaciones futuras.

  5. rberzal Says:

    Sr Rallo:

    Me habría sorprendido que hubiese llegado a la conclusión de que no existe una burbuja en el oro, pero ni lo dice ni lo niega, lo insinua, lo deja de insinuar, ahora si, ahora no, casi si, casi no, compre usted pero si baja yo no quiero saber nada.

    Al final de todo esto la única verdad es que ni siquiera el oro puede ser reserva de valor garantizada, nadie puede garantizar que su precio se vaya a comportar mejor que el de otros activos.

    La única ventaja del patron oro frente a otros se deriva de que no se puede fabricar y de sus características físicas, por lo demás es un bien sujeto a la ley del mercado cuyo precio se puede ver influido por innumerables factores.

    Por lo tanto, la única ley incuestionable es que cuando uno ahorra siempre asume un riesgo de depreciación de los activos en los que tiene acumulado el valor. No es posible ahorrar sin riesgo.

  6. Bastiat Says:

    Lo cierto es que en el mercado…. como decía Einstein…. Todo es relativo.

    Y cualquier cosa puede ser reserva de valor. Lo que ocurre es que la característica de las mejores reservas de valor es la liquidez. Y la liquidez es función directa del grado de aceptación de un determinado valor por cantidad de personas que lo aceptan.

    Por decirlo con un ejemplo. Yo puedo tener como reserva de valor un sello filatélico de un penique de la reina Isabel II. Un miserable papelito y viejo pero del que sólo hay uno en el mercado. Lo compré por un millón de euros. ¿Lo venderé en el futuro por más o por menos? Dependerá del precio que obtenga en una subasta, lugar en donde el precio se fija con mayor exactitud y libertad. Nunca podemos asegurar el precio futuro de nada.

  7. José Says:

    ¿Oro sí oro no?, la verdad no lo deja muy claro profesor Rallo, a 1600 dolares la verdad es que la subida da vertigo pero bueno como estamos hablando de la reserva de valor por excelencia, segun usted, no debería haber problema, luego si baja siempre podremos argumentar algo.
    Realmente existe algo que funcione como reserva de valor, y digo yo reserva de valor con respecto a qué, pongamos como ejemplo 100.000 euros en el año 2002 en renta fija y en el 2007 nos estaríamos lamentando de no comprar una vivienda porque como todos sabíamos por entonces la vivienda nunca baja aunque si hubiesemos aguantado y no picasemos probablemente hubiesemos recuperado el poder adquisitivo en lo que a vivienda se refiere, o sea ni el papel moneda ni el ladrillo son gran cosa como reserva valor estable, hay que reconocer que si hubiesemos comprado oro en 2007 y lo vendiesemos ahora, se entiende que son los 100.000 euros, la jugada nos habría salido de perlas.
    El oro esta lleno en su historia de subidas y bajadas, tiene su riesgo como las acciones, la renta fija (disculpas por lo de fija),la deuda pública, la corporativa etc… no existe nada exento de riesgo señores pero todos necesitamos una vivienda donde cobijarnos y un poco de liquidez en la cartera, dejemos el oro para los que nunca tienen suficiente.
    Un saludo.

  8. falete Says:

    A mí lo que me ha dejado acongojado son los ‘Cisnes Negros’ que sobrevuelan nuestras cabezas. Me da miedo un crash del dolar, una posible desaparición del euro una vez visto el agujero de deuda monetizada que tiene la Eurozona.
    Tengo mi dinero invertido en Blue-chips del IBEX buscando una alta RPD para reinversión del dividendo y liquidez en depósitos a corto y realmente no sé si a largo plazo mi inversión a largo plazo se pueda quedar estancada…

  9. E. Martín-Serrano Says:

    Irving Fisher puede ser una buena referencia de lo que la especulación (me refiero al pensamiento) seudo-teorica puede llegar a dar de sí. Porque más bien tiende a dar de no.

  10. Juan Ramón Rallo Says:

    Víctor,

    Ni la vivienda ni el petróleo tienen cualidades monetarias, por tanto si es que en algún momento tuvieron un componente de demanda monetaria necesariamente iban a terminar perdiéndolo (y lo mismo digo con los ABS, CDO y demás productos estructurados).

    José,

    Niego que haya una burbuja en el precio del oro, lo cual no significa que su precio no pueda caer. Simplemente, el concepto burbuja no es aplicable al oro, a diferencia de lo que sucede con otros activos o materias primas que sí tienen flujos de caja futuros (y por tanto puedes comparar el precio actual con la corriente de esos flujos de caja futuros).

    Por otro lado, yo no he dicho que el oro sea un activo libre de riesgo que conserve perfectamente el valor. Digo que es un seguro contra calamidades, porque es el dinero que subsistiría si todo lo demás falla. Mi análisis es simplemente este: ahora mismo existe una competencia entre el oro y los distintos dineros fiduciarios. El primero quiere recuperar sus cualidades monetarias, especialmente como patrón de reserva de riqueza, y el segundo las quiere seguir reteniendo. Si el oro gana la batalla, su precio se disparará; si la pierde, no lo hará. Pero aquí no entran en absoluto los conceptos de burbuja: el precio actual puede ser racionalmente mucho más bajo o mucho más alto que el futuro. Nada de eso sucede con las acciones, los bonos, los bienes inmuebles o incluso las materias primas.

    La vivienda a la que aludes no es un buen sustitutivo del oro; primero porque el mercado de la vivienda es tremendamente local (no tienes viviendas en abstracto, sino viviendas en zonas concretas que puedan quedarse despobladas o que pueden perder gran parte de su valor por multitud de circunstancias); y segundo porque la vivienda es un bien de consumo: yo hablo de qué bienes (el oro) te servirán como dinero en caso de que el dinero fiduciario sea repudiado, y las casas es evidente que no lo harían.

  11. Ferran Vendrell Says:

    Entiendo tu argumento que el oro puede ser un salvavidas en caso de calamidad mundial, al fin y al cabo no podemos rechazar nada. Pero tampoco puedo rechazar que la bolsa vuelva a subir como la espuma, o los pisos. Vaya volver a situaciones “normales” en los ultimos 4 años (con pequeñas crisis por el medio). Si esto sucediera gran parte de los capitales que estan en oro pasaran a ganar más en bolsa por ejemplo y el oro perderia su valor actual. Pienso que hay gran parte de especulación con el oro y el termino burbuja si encajaría. Al fin y al cabo uno podria decir que el ladrillo (o terreno si quieres) siempre puede tener un valor (en cambio) en caso de calamidad. De hecho seria más racional comprar armas en caso de pensar realmente que se esta a punto de producir un derrumbe mundial.

  12. Ferran Vendrell Says:

    Me refería a 40 años

  13. Juan Ramón Rallo Says:

    Hombre, hablamos de que tenga un valor estable o creciente. En el caso del ladrillo desde luego no es así, y lo que es peor, no te sirve para seguir efectuando transacciones en caso de desplome monetario (salvo como trueque y de manera muy rudimentaria). Sobre las armas: no es más racional comprar armas que oro. Si todo se viene abajo necesitarás armas y oro (defensa y posibilidad de intercambiar bienes).

    Ahora bien, también puedes pensar que sólo se vendrá abajo el sistema monetario (o que será sustituido de facto por el oro) y que los políticos tendrán que estabilizarlo recuperando algún tipo de convertibilidad con el oro.

  14. Ferran Vendrell Says:

    ¿Estas sugeriendo la vuelta al patrón oro? Todo puede ser y entiendo que la gente invierta en oro si se cree este supuesto.
    ¿Me puedes decir si estas invirtiendo en oro? Solo para saber si tienes algun incentivo económico a promocionar este argumento. Nuñez y Navarro hacia frases parecidas en los años 90 con el ladrillo…

  15. Juan Ramón Rallo Says:

    Sí, sugiero el regreso al patrón oro clásico. Pero no tengo ningún interés personal en ello, todas mis inversiones son en acciones. De hecho, propiamente, el oro no es (o no debería ser) una inversión: http://www.revistaindice.com/numero40/p20.pdf

  16. Ferran Vendrell Says:

    ok jaja. Mejor así.
    De todos modos una cosa es la teoria y definiciones y otra el nuevo tratamiento del oro. Seguramente en parte se pueda considerar refugio pero hay gran parte de especulación-inversión y hay dos cosas que me lo indican:
    (1) un crecimiento demasiado fuerte en su precio dificilmente justificable.
    (2) y sobretodo lo que me hace pensar en esta especulación es la multitud de “tiendas” que se estan abriendo de “Compro oro”. Me parecen puros especuladores. ¿No pasó lo mismo con las agencias immobiliarias?

    Vaya que tu post me parece más un supuesto (que tampoco puedo rechazar) que una teoria probada empiricamente. Yo voto porque es una especulación más!
    Ya veremos que nos depara el futuro.
    Buen debate ;)
    F.

  17. Adrián Says:

    Me parece que no se ha tenido en cuenta que cada año se extraen grandes cantidades de oro y cuando se utiliza alguna cosa como dinero se espera que la cantidad sea limitada o regulada.

  18. Juan Ramón Rallo Says:

    Adrián, el oro crece a un ritmo del 1,5%, lo que lo convierte en uno de los bienes cuya oferta menos se puede incrementar a lo largo del tiempo (de hecho, las críticas al oro suelen venir de que no se produce en suficientes cantidades):

    http://juanramonrallo.com/22/04/2011/%C2%BFpuede-ser-cualquier-cosa-un-buen-dinero/
    http://juanramonrallo.com/24/06/2011/pero-%C2%BFhabria-suficiente-oro/

    Por otro lado, el buen dinero no es el que tiene su oferta absolutamente rígida, sino el que estabiliza su valor a lo largo del tiempo. El oro tiene la virtud de que su producción, si bien está limitada, va ligada a los movimientos de precios del resto de la economías (caen los precios –> es rentable prodcir oro; suben los precios –> deja de ser rentable), lo que favorece una incomparable estabilidad del valor del dinero a lo largo de los siglos.

  19. Bastiat Says:

    “El buen dinero no es el que tiene su oferta absolutamente rígida, sino el que estabiliza su valor a lo largo del tiempo”

    Me gusta esta frase. Si Sr. Rallo.

    Sólo que me provoca unos interrogantes. Lo cierto es que lo “ideal” sería que el valor del dinero fuera siempre el mismo para así poder medir el resto de las mercaderías y bienes conforme a un patrón dado, como el metro. Pero eso en sí es imposible porque el valor del dinero es relativo. Infinitamente relativo, sobre todo en cuanto a que si es la medida de todo lo demás y todo lo demás varía de precio en relación también a todo lo demás, unos productos o bienes con respecto a los factores de producción, otros en función de la oferta y la demanda, otros por ambas cosas y todos ellos por la cantidad de dinero disponible.

    Hay que hacer verdaderas maravillas para afirmar que puede existir un buen dinero con esa premisa, la estabilidad en su valor a lo largo del tiempo viendo cuánto vale ahora el oro.

    ¿No?

  20. Arturo Says:

    Estimado Juan Ramón,

    Me gustaria recordarle que las divisas por decreto tienen una tasa de fracaso del 100% a través de milenios de historia. Siempre vuelven a su valor real: cero.

    Toda divisa sin respaldo de la que se abusa acaba implotando y entonces el oro y la plata suben de precio rapidamente hasta cubrir toda la masa monetaria existente.

    Por otro lado, me gustaría saber su respuesta a la siguiente pregunta: ¿Por que los bancos centrales almacenan oro? ¿Por que no almacenar diamantes o platino, por ejemplo?

  21. Juan Ramón Rallo Says:

    Arturo,

    Es lo que vengo a sostener en este artículo.

  22. Arturo Says:

    Muchas gracias JR. ¿Por que almacenan oro los bancos centrales? Tengo curiosidad por saber su respuesta. ¿Y por que no lo venden para cubrir su deuda deficitaria?

  23. Arturo Says:

    Y tan solo puntualizar que un sistema económico próspero, con una masa monetaria controlada o restringida por un activo de respaldo, no necesita necesariamente crecimiento económico. O al menos no en el sentido en que lo concebimos.

    La gente argumenta en contra del patrón oro que el oro es limitado y la expansión económica es imposible. El problema es confundir “expansión monetaria” con “expansión económica”: la masa monetaria puede ser la mismam, pero la población y la riqueza aumentar, dando como resultado una economía sana donde los precios tienden a bajar y existe un incentivo para ahorrar dinero.

    En cambio, en una economía basada en la expansión monetaria, ahorrar no tiene sentido. Es mucho mejor utilizar la deuda y apalancarse al máximo para adquirir activos, y adquirir una deuda nominal que es más fácil de pagar a lo largo del tiempo.

    En una economía sana, los precios deberían bajar y ahorrar debería verse recompensado. Pero actualmente, la moneda pierda valor demasiado rapido y además, el gobierno aplica impuestos a los ahorradores e incentiva a los deudores.

    Curioso. Magnifico blog.

  24. Juan Ramón Rallo Says:

    Mantienen oro porque es la reserva última de valor, obviamente. Sobre tu último comentario: http://juanramonrallo.com/24/06/2011/pero-%C2%BFhabria-suficiente-oro/

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  1. El oro como activo refugio | 21tradingcoach dice:

    [...] ¿Significa esto que nos encontramos ante el fin de la burbuja del oro? Como ya expliqué, no podemos hablar propiamente de burbuja en el precio del oro. Los mismo motivos que existían para que el oro subiera hasta ayer siguen existiendo para que el [...]

  2. La necesidad de liquidez hunde el precio del oro y la plata « LacrimaSeca dice:

    [...] embargo, Rallo ya comentaba en julio la posibilidad de un abaratamiento del metal. Y se remitía al año 1980, “cuando los tipos de interés superaron el 15% para [...]

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