El camelo de los eurobonos

¡Albricias! Gran parte de los políticos y analistas europeos ya han encontrado la solución ideal para la situación de insolvencia que padecen los países periféricos como Grecia, Portugal, Irlanda o España. No se trata, oh sorpresa, de que éstos intenten honrar sus deudas generando más riqueza de la que a día de hoy consumen internamente, sino de que sean los países ricos quienes corran con los gastos de su desmesurada factura. No otra cosa son los célebres eurobonos que con tanta insistencia están siendo reclamados por los propios del Leviatán europeo.

Al cabo, si la única solución a la crisis de deuda pasa por unificar los Tesoros de las distintas naciones continentales con el propósito de emitir unos pasivos no garantizados únicamente por el crédito español, luso o griego sino, también, por el crédito alemán es obvio que lo que buscan los políticos periféricos es que sean los teutones quienes paguen sus deudas y que lo que ansían los gobernantes germanos es poder meter mano directamente en las finanzas de sus socios comunitarios, nacionalizando de facto sus aparatos estatales.

Los primeros, los serviles mandatarios periféricos, aducen que la unificación monetaria hace necesaria la unificación política y que la crisis de aquélla es meramente una expresión de la debilidad de ésta. Los segundos, los voraces expansionistas alemanes, consideran que el precio de salvar el euro y “su proyecto europeo” pasa por arrejuntar los erarios. Cómo si el jaque a las finanzas periféricas proviniera de que el Estados europeos no están suficientemente coordinados como para someter a los desmadrados mercados; el problema no es ése, sino que los ciudadanos periféricos han aupado al poder a unos políticos manirrotos que no quieren adelgazar el tamaño de sus Estados pese a hallarse al borde de la suspensión de pagos, de modo que los ahorradores extranjeros se muestran prudentemente reacios a seguir prestándoles.

La solución de fusionarse con el Tesoro alemán no hace más solvente a todos y cada uno de los miembros de la unión monetaria, sino que los convierte en parásitos de la economía teutona: unificaremos haciendas con la esperanza de que los superávits futuros de Alemania compensen los persistentes déficits públicos de los periféricos. Nada más: la imprescindible austeridad ni está ni se la espera a menos que nos aprueben los presupuestos en el Bundestag. Mas sólo desde la mayor de las estrecheces de miras puede pensarse que una unificación política europea, asentada sobre masivas redistribuciones internas de rentas en lugar de sobre los intercambios voluntarios y mutuamente beneficiosos de sus ciudadanos, lograría apuntalar la paz y la prosperidad en el Continente. Al contrario, por fuerza sería la fuente de nuevos conflictos y fricciones entre sus miembros por hacerse con el poder y con la cartera de sus conciudadanos. Y ello en un momento en el que una mayoría de los alemanes ya han mostrado su hartazgo con seguir siendo los paganinis de Europa.

No, la filosofía que subyace al eurobono no conviene ni a corto ni a largo plazo a Europa. A corto, porque si descargamos las culpas de quien las tiene (la sobreendeudada periferia) a quien no las tiene (el centro prestamista), sólo estamos incentivando que los culpables no rectifiquen echando los balones contra la cara de las víctimas. A largo, porque la unificación de la hacienda es el paso previo a la unificación política, y nada positivo puede surgir de otro mega-Estado mundial que externamente pretenda subirse a la parra y tratar de tú a tú a EEUU, China, Rusia o a “los mercados” (con todas las refriegas, enfrentamientos y restricciones que ello supone) e internamente busque unificar las tributaciones nacionales en una especie de cártel fiscal con el que esquilmar al contribuyente. Más Estado europeo significaría irremediablemente menos globalización y más control interno.

No lo necesitamos. La cuestión es muy sencilla: el eurobono no es ni suficiente ni necesario para evitar las crisis de deuda y salvar al euro. No es suficiente porque si todos los países europeos terminan volviéndose despilfarradores e insolventes, su suma no purificará sus descuadradas cuentas ni convalidará la moneda que se emite con tal respaldo; no es necesario porque si, en cambio, todos los países, incluidos los periféricos, hicieran esfuerzos creíbles por, una vez saneados sus sistemas financieros, cumplir con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, esto es, esfuerzos para regresar sus volúmenes de deuda pública a niveles razonables (inferiores al 60%), no sería menester ningún eurobono para sustentar el valor del euro.

Es posible que para reconducir las finanzas periféricas Alemania tenga que intervenir temporalmente sus economías, como por otro lado se haría en el sector privado con cualquier empresa insolvete. Pero lo que no es de recibo es que vendamos y compremos soberanías como contrapartida al impago de la deuda soberana. Y no lo digo porque sacralice la soberanía española como un elemento trascendental e inmutable, sino porque, en un contexto de unificación política como el mentado, la soberanía que más sufriría sería la de todos y cada uno de los ciudadanos europeos frente al consiguiente superEstado unioneuropeísta. Lo último que necesita Europa es más estatismo mesiánico con el que maniatar por dentro y por fuera a sus ciudadanos.

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14 comments

  1. Es curioso como algo tan sencillo como “gastar menos de lo que ingresas” no les entra en sus duras molleras.

    Ya estamos con el segundo rescate a Grecia, lo cual quiere decir que el primero no ha funcionado. Pero ahí nos meten el gol, todo es culpa del “ataque de los mercados” no de que Grecia no cumpla (y que otros llevemos un camino parecido).

    Lo siento profesor, no se si serán eurobonos o que mierda se inventarán nuestros saqueadores gobernantes, pero no vamos “a gastar menos de los ingresamos” (bueno, nosotros si, pero los gobernantes no) y por ello la miseria aumentará y los impuestos subirán y subirán. ¡Que estupendo todo!

    Lo unico que nos puede salvar es que la economía real empiece a tirar y alivie, al menos en parte, toda la carga adicional que los gobernantes nos van a echar encima.

  2. Es sencillo recomendar austeridad y gestión espartana pero una cosa es decirlo y otra ver cómo se te quedan las gafas y la camisa cuando comienzas a estrellar niños o parados contra la roca Tarpeya. Salpica bastante y si se seca no se va ni con quitamanchas.
    La naturaleza del problema es, exactamente, esa.
    Salvo dos o tres nichos las economías occidentales, hoy, no sostienen competitivamente ni el 60% de sus poblaciones activas. En el caso de España, dentro del Euro, ni siquiera el 50%.
    Lo que hace falta estudiar es un plan creíble y no violento que permita una transición de modelos. Y por modelos, es claro que el económico es sólo una parte.
    Saludos.

  3. @Manu Oquendo
    Malas noticias, la magia no existe.

    Puedes buscar modelos y hacerte las paj.. mentales que quieras, pero al final se trata de que haya ahorro y no deuda.

    El sector privado ya se ha ajustado el cinturón, ¿porque los políticos no lo han hecho? pues porque ellos no ganan de lo que les aportan otros voluntariamente a cambio su gestión, sino que el dinero lo obtienen coactivamente por impuestos o emitiendo deuda que hasta hace poco todos les compraban y ahora les siguen comprando casi todos, pero más cara. Y claro se dan cuenta de que lo van a tener que devolver por narices ¡que intolerable!

    Y, por favor, comparar la “austeridad” con una masacre como usted ha hecho, ¿no cree que se ha pasado de demagogia?

    Le digo una cosa, la corrección cuanto antes se haga más suave será, y cuanto más para más tarde pero, y más dramática. Y tenga en cuenta que la corrección es inevitable.

  4. Si Josvazg, es demagogia pero es lo que hay.

    Lo cierto es que para salir de esta lo que hay que hacer es reducir muchas de las prebendas que los políticos han otorgado a la demandante sociedad para así garantizarse el poder y sus regalías.

    Es así. No podemos olvidarlo. Y para salir de esta es el pueblo el que tiene que darse cuenta de que no puede haber un Estado manirroto y para ello tiene que darse cuenta de que el Estado no puede ser un papá que todo lo soluciona y nos ofrece chuches y regalos cuando las cosas nos van mal.

    El problema es que el ciudadano NO quiere que el Estado desaparezca. Le da miedo.

    ¿Quien le va a poner el cascabel al gato?????

    En el caso de Alemania me gustaría poder estar informado de que está pensando el Partido Liberal alemán, que ahora está en coalición con los Cristianodemócratas…. ¿mantendrán su ideario y defenderán a capa y espada la disminución de los impuestos? Sobre todo pensando en que los impuestos no puede ir a sufragar los desvaríos populistas de los políticos periféricos para apaciguar a sus masas inanes.

  5. La jugada está clara, alemania avala a los manirrotos a cambio de que estos cedan su soberanía a la potencia colonizadora. Esto no es más que un paso más en la creación de un super-estado europeo totalmente alejado del liberalismo y cada día más intervencionista.

    El camino emprendido es el contrario al que demandamos los liberales, en lugar de dar soberanía al individuo y que sea este quien la ceda, lo que se hace es depositar la soberanía en un colectivo cada vez más ámplio de manera que la libertad individual queda reducida a la nada.

    He dicho.

  6. Rberzal…. yo creo que tenemos que alejarnos de esa visión totalizadora del Estado grande, en tamaño geográfico que se corresponda con un Estado grande en cuanto a administración, aparato e intervencionismo. El Estado es el resultado de lo que el pueblo quiera. Y si el pueblo quiere ruina socialdemócrata, el pueblo tendrá ruina socialdemócrata. Y si el pueblo quiere estado grande, un sólo país paneuropeo, EEUUE, pues el pueblo tendrá un sólo país.

    Negar la realidad no es el mejor camino para avanzar.

    Por tanto, el problema no es que exista un estado mega grande en lo territorial sino en lo intervencionista. Para evitar lo segundo, aquello que verdaderamente ha de importarnos, lo que hay que hacer es luchar contra el intervencionismo, provocar debates frente a las subidas de impuestos, frente a la intromisión del Estado en la libertad y la propiedad de las personas. ES DECIR, llevar las ideas liberales a la arena política.

    Por eso pregunto por los liberales alemanes, qué suerte tiene Alemania que en su país los liberales si participan en política, si ven con buenos ojos esto del Eurobono, las subidas de impuestos y demás zarandajas socialdemócratas, socialistas a las que tanto temes y todos tememos.

    Ese es el asunto. Por lo demás, sui los alemanes ejercen de potencia colonizadora pero imponen un liberalismo radical…. bienvenido sea.

  7. Coincido con Bastiat, “el tamaño no importa”, lo que importa es si se hacen los deberes bien o mal, si se gasta menos de lo que se ingresa o si no, si se deja a la gente prosperar o se la interviene hasta la asfixia.

    En lo que tengo que darle la razón a RBerzal es que, normalmente, más centralismo suele alejar aún más a los gobernantes de los gobernados y tiende a potenciar el intervencionismo, al no haber competencia interstatal (no puedes ni votar con los pies, no tienes “escapatoria”) y de ahí el miedo al “Leviatán Europeo”.

    Aunque no siempre es así, el intervencionismo puede florecer a muy pequeña escala. Fíjese que en España los nacionalismos suelen ser altamente intervencionistas (de derechas o izquierdas, eso da igual), incluso en pequeñas regiones.

  8. El problema de fondo es lo que dice Bastiat.

    El problema es que parece que “queremos” (la mayoría) “ruina socialdemócrata” y desde luego no queremos necesariamente “estado grande, un sólo país paneuropeo, EEUUE”

    La única esperanza es que lo que si queremos todos (liberales o no) es un solo mercado. Los intervencionistas con matices y algunas reglas diferentes aquí o allá y SOLO europeo, y los liberales lo queremos a nivel europeo y mundial y en todos los sitios con las mismas garantías y simples reglas de juego. Pero algo es algo, hay un común denominador.

  9. Agradezco vuestros comentarios, pero no debemos perder la esencia de lo acordado. No es que los ciudadanos decidamos que queremos ceder nuestra soberanía a un gran estado europeo, es que el estado europeo nos la roba y toma decisiones que repercuten directamente en nuestra libertad y que nos obligan. En España votamos que sí a la constitución europea (como borregos que somos), pero los franceses dijeron que no, y ahora les toca pagar los platos rotos de Grecia.

    Que nadie se confunda, la europa que se está gestando no es una europa de libertades, es una europa social-demócrata-cristina con dinero de mentira y un banco central monopolístico, osea nada más alejado de la libertad.

  10. Pues luchemos contra ello.

    Hagamos un movimiento político sólido y presentemos nuestra opción.

    Recuerda que al final el resultado de quien nos gobierno, en democracia, es lo que deciden los ciudadanos.

    ¿Quien en el Parlamento Español o en el Parlamento Europeo estará en contra de ir por la senda del socialismo?

    Por ahora nadie.

  11. Profesor, parece que estamos asistiendo a la decadencia de occidente en primera fila. EEUU y Europa acosadas por las deudas mientras en el resto del mundo la crisis, o se nota menos, o se traduce en ritmos de crecimiento que ya los quisiéremos para nosotros en los años más locos de nuestras pasadas burbujas.

    Ante este panorama, muchos querrán echarle la culpa a la “globalización”, incluidos aquellos que no la rechazan desde el punto de vista progre o intervencionista. Se cree que para que unos suban otros, necesariamente, tienen que bajar.

    ¿No cree profesor que un articulo sobre ese “sentir popular” estaría bien?

    En mi opinión, no se si usted coincide, cuando uno hace bien los deberes en casa y se dedica a competir y no a jugar con la moneda o endeudarse hasta las cejas, le da igual que otros mejoren, siempre y cuando se mantenga competitivo. Es decir, que si pierde ‘estatus’ respecto a los emergentes no será porque ellos suban y el deba bajar, sino porque “ha competido peor” que ellos por satisfacer “la demanda”.

    Es más, desde el punto de vista de la riqueza generada y obtenida al final, nos iría mucho mejor a TODOS si Europa y EEUU nos dedicásemos a producir mejores productos y servicios que los emergentes o nos especializásemos en otros que podamos ofrecer en mejores condiciones, más baratos o de mayor calidad.

  12. Y puestos a pedir, una aclaración sobre la prima de riesgo-país estaría bien.

    Por ejemplo, ¿porque sube la prima de riesgo Española? Entiendo que es porque se cree que “España” no va a pagar, o se corre el riesgo de que no pague. Pero que significa que no “pague España”, se refiere al Estado Español, si es así lo entiendo (yo no habría invertido en deuda soberana ni loco desde hace ya tiempo), pero si se habla de la deuda pública y la privada ¿no es una afirmación un poco a la ligera?
    La deuda privada es grande, pero no es lo mismo que te deba dinero Inditex, que va como un tiro, a que te lo deba Rumasa (que es como que te lo deba el Estado más o menos)

    Así pues allá va mi pregunta, ¿porque Inditex, Santander o BBVA o otras empresas Españolas que van bien tienen que “pagar el pato” de una prima de riesgo aumentada por lo manirrotos que son el Estado y el lastre que suponen algunas empresas en quiebra o al borde de la misma, incluidas cajas, promotoras o empresas como Rumasa?

    Bueno, en el caso de Santander y BBVA lo puedo entender porque se hayan tenido que quedar con mucha deuda soberana, ¿pero en el caso de Inditex o Telefónica u otras fuera del contubernio banca-política?
    Yo no lo entiendo la verdad.