Una de las críticas más habituales contra el sistema bancario es que crean “dinero de la nada”. La expresión puede ser pegadiza por su simplicidad, pero es incorrecta. Y lo es por dos motivos: el primero, que los bancos no crean dinero, sino medios de pago alternativos al dinero; el segundo, que no lo crean de la nada. Con ello no quiero negar, ni mucho menos, que en ciertos contextos la actividad bancaria sea profundamente distorsionadora, pero para poder criticar con fundamento a la banca, antes es imprescindible saber de verdad cómo funciona.
Que los bancos no crean dinero debería ser algo evidente desde el momento en que pueden quebrar: si el banco generara dinero, en cuanto estuviera en dificultades no tendría más que pintarlo. ¿Para qué ampliar capital y salir a bolsa si pueden manufacturarlo por sí mismos? No, repito: los bancos no crean dinero, crean promesas por las que ellos mismos se obligan a entregar dinero, es decir, crean deudas propias (y eso es algo muy distinto al dinero, pues la manera por excelencia de extinguir las deudas es pagando con dinero). Un depósito a la vista o un billete al portador –los dos pasivos por excelencia de la banca comercial– son justamente eso: una promesa del banco, exigible por su acreedor en cualquier momento, de entregar dinero a su acreedor.
Pero que los bancos no creen dinero no significa que sus promesas de pago no sean utilizadas como medios de pago o incluso como depósitos de valor, dos de las funciones básicas del dinero (aunque, fijémonos, que no serán empleadas como unidades de cuenta, pues precisamente las deudas de los bancos se contabilizarán en dinero). Son, como decíamos, medios de pago alternativos o, como les gusta denominarlas a muchos economistas, sustitutos del dinero.
¿Y por qué la gente las utiliza como sustitutos del dinero? Pues básicamente porque son más cómodas y baratas de emplear que el dinero propiamente dicho. Y lo son no tanto por ese cuasi chascarrillo popular de que es más fácil llevar en el bolsillo un talonario o un fajo de billetes que varios kilos o toneladas de oro, sino sobre todo porque gracias a los bancos el dinero puede cambiar rápidamente de manos sin necesidad de desplazarlo físicamente.
Imagine que tengo 100 onzas de oro depositadas en el banco BUEN DINERO y que utilizo 75 en comprarme un automóvil. Si el dueño del concesionario tiene abierta una cuenta corriente en BUEN DINERO, podré pagarle el coche sin mover mi oro ni un solo milímetro; nuestro banco sólo tendrá que efectuar un sencillo apunte contable: si bien hasta el momento me debía a mí 100 onzas, a partir de ahora me deberá 25 a mí y 75 al dueño del concesionario. El oro, sin moverse, ha cambiado de titularidad.
Suponga ahora, en cambio, que el dueño del concesionario no es cliente del banco BUEN DINERO, sino del banco COBRE PRONTO. En tal caso, una vez le haya pagado (en billetes o con un cheque) al dueño del concesionario, COBRE PRONTO le reclamará a BUEN DINERO 75 onzas de oro… a menos que COBRE PRONTO también le adeude oro a BUEN DINERO (por ejemplo, porque un cliente de aquél le haya comprado alguna mercancía a otro cliente de éste). Si le debiera, verbigracia, 77 onzas de oro, los saldos acreedores de uno y otro se cancelarían con la simple entrega de dos onzas de oro de COBRE PRONTO a BUEN DINERO. Imagine: gracias a la compensación de las deudas entre los bancos (lo que se conoce como cámara de compensación interbancaria), hemos realizado transacciones por importe de 152 onzas simplemente movilizando dos de ellas. ¿Empieza a entender por qué son tan útiles los bancos?
Pero la historia no termina aquí. Para entender la otra función fundamental de la banca debemos comprender por qué es falso que generen medios de pago “de la nada”. Seguramente piense que la forma más habitual por la que la banca crea promesas de pago es a cambio de dinero (en nuestro ejemplo, el oro), pero no es así. Piense en la banca como un negocio que vende sus deudas a cambio de otras cosas. Una posibilidad, sin duda, es que las venda a cambio de oro, mas no tiene por qué ser la única. El banco también puede vender sus promesas de pago a cambio de las promesas de pago de sus clientes (o, mejor dicho, el banco compra las deudas de sus clientes pagando con sus propias deudas). Por ejemplo, yo puedo comprometerme a entregarle dentro de un mes 1.005 onzas de oro al banco BUEN DINERO si él me entrega hoy promesas de pago de 1.000 onzas (lo que equivale a un préstamo de 1.000 onzas a un tipo de interés mensual del 0,5%): aunque hoy no dispongo de las 1.005 onzas de oro, el banco me permite utilizar desde ya 1.000 de ellas.
Pero esto no supone crear medios de pago de la nada: más bien se crea medios de pago a cambio de nuestra promesa de que en un mes le pagaremos al banco 1.000 onzas de oro. ¿Cree usted que una deuda con el banco no es “nada”? Si tiene una hipoteca, dudo que mantenga por mucho tiempo esa opinión: el derecho a recibir dinero es un activo tremendamente valioso (sobre todo si se termina pagando).
En definitiva, la banca se dedica a convertir en medios de pago (a monetizar) todo un amplio elenco de bienes presentes y bienes futuros: las deudas que monetiza no son más que el compromiso a entregarle en el futuro al banco un dinero que obtendremos de la venta de bienes que ya existen o que existirán. El banco monetizará, pues, no sólo el oro que depositamos en sus reservas, sino cualquier cosa que hoy tenga valor y que el banco crea ventajoso comprar a cambio de sus deudas (de sus promesas de pago). En contra de lo que suele pensarse, el banco no necesita captar depósitos para prestar; al contrario, suele crear nuevos depósitos (nuevas promesas de pago) cuando presta. Para el público, esto tiene ventajas muy grandes: la gente que carezca de dinero, pero que disponga o vaya a disponer de bienes con valor monetario, podrá acudir al banco para vestir como medios de pago esas propiedades a cambio de un módico precio (justamente, el pago del intereses).
¿Significa lo anterior que los bancos pueden monetizar sin consecuencias cualquier cantidad de bienes presentes o futuros? No. Tengamos en cuenta que el banco siempre que crea nuevos medios de pago se está endeudando: su manera de monetizar bienes presentes o futuros es comprándolos mediante la emisión de nuevas deudas propias. Al fin y al cabo, los billetes de banco o los depósitos que crea para comprar los bienes presentes o futuro son compromisos suyos a entregar oro… y a entregarlo a la vista: cualquier acreedor del banco puede exigirle en cualquier momento que le proporcione unas cantidades de oro que, obviamente, el banco no tiene en reserva y que tendría que conseguir liquidando los bienes presentes o futuros que ha monetizado previamente.
Por consiguiente, el banco debería ser extremadamente prudente a la hora de monetizar bienes distintos del oro: si esos bienes ya existen (bienes presentes), lo ha de ser porque su precio en términos de oro puede fluctuar enormemente en el momento de la liquidación, de modo que el banco recuperaría con la ejecución del bien presente menos oro del que ha adelantado con sus promesas de pago; y si esos bienes todavía no existen (bienes futuros), porque estaría incrementando la cantidad de medios de pago sin que lo haya hecho la de bienes disponibles para ser adquiridos (generando con ello inflación), de modo que, en caso de necesidad, no podría vender hoy los bienes futuros para convertirlos en oro y pagar sus deudas.
Por ejemplo, si el banco adelanta al dueño de un concesionario 1.995 onzas de oro a cambio de que en tres meses le devuelva 2.000 onzas después de haber enajenado todos los coches que tiene a la venta, lo que está monetizando el banco es el valor monetario de los vehículos. ¿Qué sucederá si en tres meses el dueño del concesionario sólo ha podido liquidarlos por 1.500 onzas? Pues que el banco tendrá un agujero de 500 onzas que tratará de rellenar liquidando otros bienes presentes del dueño del concesionario (si es que prestó una garantía personal), y si éste carece de bienes presentes, deberá atacar sus bienes futuros según vayan creándose (pero, mientras tanto, se quedará corto de oro, con el consiguiente riesgo de suspender pagos).
La enorme flexibilidad de los medios de pago de la banca ha llevado a diversos economistas a proponer que el banco sólo pueda vender sus deudas a la vista para comprar dinero (coeficiente de caja del 100%). La cautela es comprensible pero innecesariamente rígida. A la postre, los acreedores del banco pueden cobrar de dos maneras: o recibiendo oro o recibiendo aquellos bienes que comprarían inmediatamente si dispusieran de oro. El banco puede, por tanto, mantenerse razonablemente líquido y funcionar sin problemas siempre que se limite a monetizar oro y aquellos bienes de consumo sobre los que no quepa ninguna duda que van a ser adquiridos a muy corto plazo por los consumidores y al precio por el que se han monetizado (esto es, que se van a transformar a corto plazo y con seguridad en oro o sean susceptibles de saldar la deuda de los bancos entregándoselos a sus acreedores directos o indirectos). O dicho de otra manera, un banco que siguiera estas directrices podría hacer frente a todas sus deudas aun cuando no tuviese suficiente oro en sus reservas y todos sus acreedores fueran a la vez a reclamárselo.
Más allá de eso, la monetización de bienes presentes con escasa demanda o de bienes futuros traerá consecuencias inflacionistas, tenderá a generar ciclos económicos y pondrá en jaque la liquidez y la solvencia de los bancos: estos se endeudarán a corto plazo (emitirán billetes o depósitos) para invertir a largo (sólo recuperan el oro merced a la venta de una mercancía futura que todavía no existe). La concesión de préstamos contra bienes futuros no debería hacerse mediante la creación de deudas a la vista por parte de la banca, sino mediante ahorro y préstamos a la banca (renuncia por parte de un tercero a los bienes presentes que el deudor de la banca quiere adquirir hasta que fabrique los bienes futuros con cuya venta se amortizará el préstamo). Uno de los casos más extremos y devastadores de comportamiento imprudente de la banca es la concesión de hipotecas mediante la creación de depósitos a la vista: en esos supuestos, lo que se monetiza no es la vivienda, sino los sueldos del hipotecado durante los próximos 20, 30 ó 40 años (las mercancías que irá produciendo y vendiendo durante esas décadas). La casa es sólo un bien presente que actúa como garantía adicional y cuyo precio de ejecución fluctúa enormemente.
Tal vez ahora entienda por qué a lo largo del s. XX se ha ido privilegiando a la banca permitiéndole que no pague sus deudas (que no las pague en oro, sino en un “dinero especial” que crea a discreción el Estado) y proporcionándole un acceso privilegiado a una banca central dispuesta a refinanciarla siempre que se encuentre al borde de la suspensión de pagos. Pero todo esto lo explicaremos en otros artículos.








agosto 8th, 2011 a las 5:06
Mientras consigo digerir el artículo con varias lecturas más, me gustaría hacerle una pregunta. En los comentarios de este noticia en Facebook (http://www.facebook.com/joan.casellasdelrio/posts/269670676380534) el Sr. Manuel Polavieja dice lo siguiente:
“El problema es que si aplicamos contabilidad básica, el QE lo único que hace es cambiar activos de sitio. Desde el balance de los bancos al balance del BC. Es decir, ni siquiera se crea moneda nueva, simplemente es un swap de activos de unos balances a otros. ¿Y que se consigue? Deteoriorar el balance del BC”.
Y más adelante:
“En el sistema actual la moneda es el pasivo de los bancos (BC incluido) si tu reduces el pasivo de los bancos comerciales comprándoles los bonos y pasándolos al activo del BC mediante creación de nuevos pasivos en el BC. Los pasivos nuevos del BC son iguales a los que desaparecen en los Bancos Comerciales. Con lo cual el resultado final es 0 moneda nueva”.
La pregunta que hago en función de sus comentarios y a Vd. también por su artículo es ¿de dónde han salido los 16 billones de dólares que han sido auditados como ayuda? Porque si hubieran sido monetizados activos debería aparecer de alguna forma ese hecho en el balance de la Fed, ¿no? O es que la Reserva Federal ha monetizado contra activos de su balance un 10% (es decir, creando realmente de la nada 9 dólares por cada uno nuevo entregado por la deuda pública generada).
Esta pregunta sería una especie de explicaión en base a un caso práctico y que a todos nos afecta de forma indirecta. Pues no pocos nos estamos preguntando si la rebaja del rating americano se debe realmente a esta monetización masiva.
Noticia de la auditoría:
http://americanindependent.com/194859/gao-audit-report-shows-federal-reserve-issued-16-trillion-during-recession-sen-sanders-urges-reform
agosto 8th, 2011 a las 7:27
Gran artículo Sr Rallo:
No obstante, no deja claro el proceso por el que se crea dinero. Yo no soy liberal por casualidad, mi llegada al liberalismo se debió a un proceso interno que me llevó a querer saber por qué si cada vez se produce más, las cosas son cada vez más caras. ¿Quien introduce ese dinero extra en el mercado? Está claro que quien pueda introducir ese dinero extra en el mercado juega con ventaja ya que comprará a precios de una determinada masa monetaria e introducirá masa extra lo que hará que esta de devalúe incrementando así los precios y robando poder adquisitivo a los anteriores tenedores de dinero. Si esta masa monetaria se ha ahorrado previamente el efecto lo que hace es compensa el efecto anterior, pero si esta masa se crea de una u otra manera el efecto es perverso.
Buenos pues buscando en qué momento se duplica el dinero y por qué, llegué a la conclusión de que esto sucede en el momento en el que quien ha pedido un dinero prestado compra un artículo con él. En ese momento el que compra, compra con dinero prestado y el que vende toma pleno dominio de un dinero que en principio ya tenía un dueño. En ese preciso momento es en el que se duplica la cantidad de dinero. En ese preciso instante el dinero que se había depositado en el banco deja de ser una deuda y pasa a pertenecer al vendedor. Si quien había pedido el dinero prestado no lo puede devolver nadie podrá ir contra el vendedor (lo cual me parece lógico), por lo que alquien tendrá que asumir la deuda, pero no será sólo uno, sino que al encadenarse los prestamos sobre un mismo dinero irán quebrando en cadena todos los que dependen de ese dinero originario.
agosto 8th, 2011 a las 10:44
Ni las empresas ni los consumidores pueden vivir de espaldas a la realidad económica y productiva en la que están inmersos, que fue precisamente lo que nos ha traído hasta aquí, y para eso el dinero fiduciario les ha sido muy útil, tanto a las autoridades políticas como a los tiburones bursátiles, ya que de ese modo alteraban a su gusto el precio de los bienes y servicios, en definitiva para maquinar cuanto quisieron, tanto para cubrir el gasto público desmedido como para acrecentar el valor de sus activos. (Me encanta esa palabra, esa definición: “maquinación para alterar el precio de las cosas”). Con patrón oro jamás se habría generado esa industria en derivados financieros, que es la que nos ha hundido, causada en gran medida por los fondos de inversión, entre los cuales juegan un papel fundamental los fondos de pensiones –controlados por bancos– y su desmedido afán de rentabilizar los ahorros de sus depositantes .
Ahora bien: si la solución pasa por valorar todos los bienes susceptibles de compra y venta a través de una mercancía de intercambio (o varias: oro, plata, cobre) que no permita su alteración de valor, serán los tenedores de esa mercancía quienes tengan la llave del crecimiento y de las contracciones de la actividad económica; en definitiva, serán los intereses de los ahorristas quienes se coloquen a la cabeza de la actividad económica. ¿Realmente creen ustedes que quienes trabajan por 800 euros al mes pintarán algo en esa sociedad? Y no digamos en el futuro, puesto que la rebaja salarial se tendrá que hacer de cualquier manera que lo pinten.
Y es que los grupos sociales (agentes sociales, agentes económicos) que acaparen la mayor parte de la mercancía de intercambio, no deben de convertirse en los dueños y señores de nuestras vidas, tal y como lo hacían en el viejo régimen los propietarios de la tierra. Sería una vuelta al fisicalismo, solo que en lugar de propietarios de tierras tendríamos propietarios de la única mercancía de intercambio, la única mercancía de referencia para valorar la riqueza. La contabilidad seguramente que estaría saneadísima, ahora bien: de los costes sociales nadie quiere hablar. No es extraño, por tanto, que el liberalismo sea la ideología de aquellos que viven bastante mejor que el ciudadano medio. Por algo será, claro.
agosto 8th, 2011 a las 14:35
El artículo está muy bien, cuando el dinero es oro, pero cuando el dinero es papel no tanto.
Es cierto que NO es el banco comercial el que crea “el dinero de la nada”, pero si es el que provoca que se cree. La secuencia es la siguiente:
1) Se pide un préstamo para crear bienes futuros.
2) El banco se inventa depósito contra la solvencia de los promotores.
3) Los promotores no culminan sus proyectos y quiebran.
4) El banco amenaza con suspender pagos.
5) El banco central le imprime los billetes que cubren el agujero.
Cierto que es necesario que pasen TODAS las fases para que se cree el dinero y que el paso 5) no se da siempre, pero eso suele depender más de temas políticos que de solvencias reales.
Luego NO los bancos “NO crean dinero de la nada”, pero CASI y muchas veces SI originan que el BC lo haga por ellos al final del proceso, en el ‘bail out’.
agosto 8th, 2011 a las 14:47
Por otro lado, es cierto que quizá no sea necesaria la Reserva 100% vs la Reserva Fraccionaria actual, pero si ya es difícil que los bancos se mantengan honrados en la Reserva 100%, más lo es aún si además se admite que usen “bienes presentes muy líquidos” como colateral de sus prestamos. Habría que definir muy bien que son “bienes presentes MUY líquidos” y exigir siempre que los nuevos medios de pagos emitidos referencien SIEMPRE a los bienes que les soportan, ya sean piezas de oro, plata, maíz en venta, una cosecha de naranjas o una remesa de móviles en venta.
agosto 8th, 2011 a las 15:19
En la crisis actual mucha gente se pregunta como había “tanto dinero antes” y ahora “de repente no queda nada”.
Y la verdad es que todo tiene su origen en la manera temeraria en que los bancos crean medios de pago sobretodo sobre bienes futuros y bastante poco líquidos (que se materializan en 5 o más años, si es que tienen éxito) añadido a los bajos tipos de interés fijados por los bancos centrales y el respaldo que estos bancos centrales dan a este tipo de banca fraudulenta fiduciaria y de reserva fraccionaria sin ningún tipo de respeto por el riesgo de sus descalces de plazos, ya que el marrón al final se lo comen otros…
Al final lo que ocurre es que los proyectos para los que se presta el dinero, que deberían acometerse con ahorros de alguien, se acometen con promesas de pago que están sustentadas en “el futurible” de que el proyecto para el que se presta tendrá éxito.
Aún cuando el proyecto TIENE éxito, esta distorsión no es inocua, pues se acomete un proyecto y se genera una inflación a priori que NO habría tenido lugar de tener unos intereses de mercado reales y depender de dinero previamente ahorrado por alguien para que el préstamo se concediese. Además esto suele limitar las posibilidades de éxito de otros proyectos posteriores similares por un lado pero anima a que se acometan por otro.
Y cuando el proyecto NO TIENE éxito la perdida es descomunal, pues disminuye el NIVEL DE VIDA previo, ya que no solo hay que cubrir el agujero dejado por el fracaso, sino reponer de alguna forma el dinero que NUNCA se debió prestar.
Cuando el proyecto se hace sobre ahorro REAL esto no ocurre, pues si fracasa el dinero perdido ya NO se estaba consumiendo para otra cosa, luego el NIVEL DE VIDA no ha aumentado, pero tampoco ha disminuido, se puede seguir viviendo como hasta entonces (consumiendo al mismo ritmo) mientras que con el PUFO bancario es irremediable que alguien se coma el marrón de vivir peor que antes para compensar la pérdida.
Ese que se come el marrón al final, por cierto, suele ser siempre el contribuyente.
agosto 8th, 2011 a las 16:27
“El banco puede, por tanto, mantenerse razonablemente líquido y funcionar sin problemas siempre que se limite a monetizar oro y aquellos bienes de consumo sobre los que no quepa ninguna duda que van a ser adquiridos a muy corto plazo por los consumidores y al precio por el que se han monetizado”.
Lo que pasa es que entonces estaríamos hablando de inversiones y tengo entendido que no se requeriría un coeficiente del 100%, sino sólo a depósitos ¿no? Pero por otro lado pienso que para el contrato de depósito ya están los calcetines, el colchón y las cajas fuertes… por lo que no creo que mucha gente apostase por un verdadero contrato de “depósito” en un mundo tan cambiante e intervencionista, donde el que no corre vuela, pues hasta matener billetes de algún estado o adquirir oro es una inversión y no hay manera de asegurar el valor futuro de mercado de nada.
Pero el argumento en contra de la laxitud sobre este 100% en dinero es que mientras los deudores endémicos (por ejemplo los poderes públicos y empresas afines) tengan tanto poder, siempre se les acabarían aplazando sus deudas, perdonándoselas de una u otra manera. Porque una manera de tener tanto poder es secuestrando los ahorros de la clase media mediante la reserva fraccionaria. Así es que estos bancos podrían invertir mal a largo sin apenas consecuencias sobre ellos, que es lo que se trataría de evitar.
Mi única crítica es que creo que los bancos, como hoy se entienden, ni siquiera son “útiles” para la sociedad. Sólo son útiles para los grandes poderes público-privados del mundo, pues así se financian con ventaja, a más largo plazo y con menores tipos de interés sobre otros agentes que no pueden o no desean endeudarse a largo (familias sin necesidad de hipoteca porque las casas están más baratas, estudiantes ahorradores sin proyectos de vida claros, pequeñas empresas de Uganda que sólo necesitan 100 euros para ampliar su corral y esta cantidad la pueden ahorrar, etc.). En el siglo XXI la aportación de los bancos para facilitar las transacciones y reducir sus costes está fuera de lugar, porque estoy seguro de que podrían aparecer muchos mejores y más baratos medios digitales de transacción mediante una banca mucho más libre, pequeñas empresas banqueras piratas por internet, facilitando el acceso a todos los mercados -títulos de deudas, nuevas formas de derivados, futuros de materias primas, capital riesgo, etc.- a todos los agentes económicos… pero lo chungo es que desregularizar la banca supondría comerse la gallina de los huevos de oro de los más favorecidos por las regulaciones..y eso no va a poder ser.
agosto 8th, 2011 a las 17:06
Josvazg
Todo es política. Empezando por las boyantes economías alemana y francesa y el saber hacer de ‘Uropa’, la ‘Uropa’ fetén, que a diferencia de los puercos países del sur (PIGS) supieron crecer sin endeudarse. Mira esta noticia. Ahora se explican muchas cosas.
Estados Unidos se estaba endeudando desde hacía 35 años gracias a que ellos imprimían la moneda del comercio y controlaban el mercado de capitales.
En 1995, Robert Rubin era asistente especial para la Política Económica y el “hombre más listo del mundo”. El presidente Clinton le propuso un reto: ¿Cómo podía EEUU crecer año tras año, sin crear inflación, manteniendo la hegemonía del dólar, colocando su deuda en el mercado, aumentando la “riqueza” de las familias y evitando que China se convirtiera en la primera potencia mundial, todo ello al mismo tiempo?
Rubin encontró la solución: globalización y desregulación financiera: importación de productos baratos y déficit comercial financiado por un superávit de capital. La parte financiera la pondría la reserva Federal y la parte comercial la UE y China.
El segundo problema era crecer sin la inflación. Fue fácil convencer a China (Asia) y a Alemania a que se unieran a la globalización y a que exportaran sus productos a precios bajos. Estados Unidos abrió su mercado y forzó el nuevo GATT. Alemania y China pensaron que Clinton se había vuelto loco. Exportar todo lo que quisieran a EEUU era una bendición. Ni Alemania ni China vieron que eran parte del plan de transferencia de riqueza desde Europa y Asia hacia EEUU. A cambio de productos reales, Alemania y China recibían dólares creados a voluntad y sin respaldo. Cuanto más exportaban, más dependientes del dólar y de la economía americana se convertían.”
¿Y cómo eludir esa dependencia? Pues muy fácil: el excedente de las reservas en dólares lo pasaban a euros y el colchón de seguridad lo poníamos los del sur. ¿Que Estados Unidos emprendía la vía de la hiperinflacíon (en inflación ya estaba desde hacía mucho, aunque nunca reconocida, claro, que para eso están las cifras oficiales, para engañar) y amenazaba la estabilidad financiera de Alemania y Francia? Bueno, los platos rotos los iban a pagar quienes se había jalado esos dólares que cada día valdrían menos, puesto que esos dólares los iban a tener que pagar en euros. Es muy fácil, hombre: a usted le pagan con euros de madera (dólares) y usted presta a otros todos los euros de madera que les pueda endosar, pero les exige que la devolución se la hagan en euros de verdad, no en euros de madera, claro. Negocio redondo: exporto todo cuanto me venga en gana a los Estados Unidos y los pagos de dudosa solvencia que me hacen me los aseguran los del sur. Es ‘riesgoso’, que dicen nuestros parientes americanos, puesto que los del sur pueden llegar a la insolvencia cuando tengan que pagar en euros de verdad y no en euros depauperados por la inflación; peeeero siempre será mejor pasarle el marrón a alquien que quede en deuda contigo que no quedarte tú compuesto y sin novia con los euros de madera ¿O no?
Así que la expansión del crédito en España estuvo trabajada desde las zahúrdas bancarias europeas y norteamericans; zahúrdas doradas, desde luego. Ay, Rodrigo Rato, Aznarito, Pepeluís, si fuéramos una nación soberana estaríais delante de un tribunal acusados de alta traición.
Por eso Alemania necesitaba el euro. Por eso no le importó que Grecia falsificara sus cuentas o que nadie cumpliera con Maastricht en 2002. Los ciudadanos del Sur se hipotecaban en euros cuando en la realidad lo eran en dólares, dado que las obligaciones de sus entidades con las alemanas y la FED eran en dólares. Así, parte de la deuda de los españoles se financió con dólares del Plan Rubin.
Pero pagamos en euros. ¿Quién es Rubin? “El hombre más listo del mundo”. Ya vemos, ya
- ¿Qué programa de noticias ve usted para saber lo que ocurre?
- Ninguno.
- ¿Ninguno? Y entonces, ¿cómo se entera de lo que pasa cada día?”
- ¿Para qué voy a ver las noticias hoy si desde hace tiempo sé qué pasara mañana, el mes que viene y dentro de seis meses?
http://www.cotizalia.com/desde-londres/hombre-listo-mundo-20100601.html
*****¿Y qué pasará dentro de seis meses?
la explosión de las deudas públicas occidentales para el segundo semestre 2011. Describíamos entonces un proceso que arrancaría a partir de las crisis de las deudas públicas europeas (1) para luego incendiar el corazón del sistema financiero mundial, es decir la deuda federal estadounidense (2). Y aquí estamos con este GEAB N°56 en el umbral del segundo semestre 2011, con una economía mundial en total desorden (3), un sistema monetario global cada vez más inestable (4) y las plazas financieras desesperadas (5) y todo esto a pesar de los millares de millardos de dinero público invertidos precisamente para evitar esta situación. La insolvencia del sistema financiero mundial, y en primer del lugar sistema financiero occidental, vuelve nuevamente a protagonizar la escena después de un poco más de un año de políticas cosméticas que pretendían sumergir este problema fundamental inundándolo de liquidez.
http://www.leap2020.eu/El-GEAB-N-56-Especial-de-Verano-2011-esta-disponible-Crisis-sistemica-global-Ultima-advertencia-antes-del-shock-del_a6689.html
++++POR CIERTO: la prima de riesgo española ha caído por debajo de los 300 puntos
http://www.cotizalia.com/noticias/2011/intervienen-mercado-compra-bonos-espanoles-20110808-72157.html
¿Cuándo es la próxima emisión de deuda norteamericana? ¿Quién la comprará? ¿Solo la FED? Porque China no está por la labor, y teniendo en cuenta que la FED no compra deuda española ni italiana ¿comprará el BCE deuda de los Estados Unidos? Quizá sí, porque Alemania quiere que Estados Unidos siga comprándole manufacturas, y no le interesa que baje la cotización del dólar.
****Todo consiste en diluir el desastre entre el mayor número de naciones posible, y dentro de cada país pues lo mismo. Lo importante es que el sistema financiero sobreviva, y eso tendrán que pagarlo todos, empezando por los deshauciados por los bancos condenados a alimentarse en los comedores de caridad. Mientras los haya. Para otro día les dejo la noticia de cómo aumenta el consumo de heroína mientras cae el de cocaína. El de la coca es para la euforia, para la economía expansiva; no para la evasión cuando la realidad que te envuelve resulta demasiado dolorosa. Ya conocí esos años y hago recuento de la gran cantidad de amigos que perdí. Vivir es ver volver.
¿Quiénes son los paganos, pues, para no enrollarme más? Como son ustedes inteligentes sabrán separar las intervenciones demagógicas de las que no lo son
http://www.youtube.com/watch_popup?v=SgL2xXFstxw&vq=medium#t=260
****Este artículo no es demagógico, y da por bueno lo que quiere hacer Zapatero. Creo que acierta. Lo digo porque habría que tener datos y echar las cuentas. Me fío de este hombre.
http://adiosladrilloadios.libremercado.com/el-conejo-en-la-chistera-de-zp-dacion-en-pago-%E2%80%9Cde-facto%E2%80%9D-para-mileuristas/
agosto 8th, 2011 a las 19:14
Al final, detrás de toda idea inflacionaria está el enriquecimiento del que está en el poder. Si es un Rey o un tirano para financiar la expansión territorial de su poder; si es un gobierno democrático para financiar el estado del bienestar que da acceso al poder.
Otro efecto pernicioso de la inflación, que creo se comenta poco, es la presión asfixiante que ejerce sobre todos para cumplir con la expectativas de creación de una riqueza que previamente hemos dado por supuesta y poder pagar, al menos, parte de lo que se debe. La destrucción que genera no es solo de capital físico, sino de capital humano. Tantos proyectos familiares mal encaminados primero, en la fase de burbuja, y posteriormente destruidos, en la fase de recesión.
Por eso, Don Juan Ramón, sin negar la validez teórica de su argumento, creo necesaria la existencia de un coeficiente de seguridad para lidiar con la siempre débil naturaleza humana. Dudo que la mejora que genere su sistema se compense con los peligros de su manipulación.
agosto 16th, 2011 a las 9:11
“Una de las críticas más habituales contra el sistema bancario es que crean “dinero de la nada”. La expresión puede ser pegadiza por su simplicidad, pero es incorrecta. [...] Que los bancos no crean dinero debería ser algo evidente desde el momento en que pueden quebrar”. JM Rallo [En el artículo de cabecera de este hilo]
Pero por otro lado
[…] el hecho de que los banqueros dispongan del dinero que les ha sido depositado a la vista tiene como primer efecto de importancia el que los bancos sean capaces de “crear de la nada” depósitos, es decir “dinero en forma de depósitos bancarios” […], [Huerta de Soto, “Dinero y crédito Bancario”, pág. 139. 4ª edición].
Conjeturo que la contradicción es sólo aparente; pero ambas afirmaciones parecen contradictorias. Conjeturo también que hay un problema real de fondo (y muy real) de fondo del que nace mi pregunta a los especialistas de si el euro es dinero.
–Fuera de tópico–
¿Cómo es que hay comentaristas capaces de aplicar formato a sus escritos? (Itálicas, negritas, subrayados …)
noviembre 17th, 2011 a las 23:52
Hola. No soy experto, ni mucho menos.
Llevo un rato leyendo textos suyos, y me encantan.
Pero en el segundo párrafo de éste:
“Que los bancos no crean dinero debería ser algo evidente desde el momento en que pueden quebrar: si el banco generara dinero, en cuanto estuviera en dificultades no tendría más que pintarlo. ¿Para qué ampliar capital y salir a bolsa si pueden manufacturarlo por sí mismos?”
Discúlpeme indicarle que ha cometido un grave error de análisis.
Le pondré un ejemplo: una planta puede generar hojas a través de la fotosíntesis, pero para eso necesita algunas cosas (tierra, agua y sol).
De igual manera, usted dice que los bancos tendrían que generar el dinero por sí solos, y no es cierto: necesitan de sus particulares tierra, agua y sol. En este caso, se trata de dinero de algún depositario, y usando la reserva fraccionaria legalmente aprobada por los gobiernos, crean ese dinero.
Corríjame si me equivoco, por favor.
noviembre 17th, 2011 a las 23:59
Sí, por varias razones:
a) Los depósitos de la banca son deudas de la banca, por tanto no pueden ser fondos propios (capital). Los fondos propios son propiedad de los accionistas del banco, y los depósitos no lo son. Multiplicar depósitos es multiplicar deuda, es decir, multiplicar el apalancamiento de la banca.
b) Los bancos no necesitan a los depositantes para crear depósitos. Basta con que me concedan préstamos. La operación es sencilla. Imagine un banco con el siguiente balance: Activo (100 onzas de oro) Pasivo (100 onzas en Fondo Propios). Acto seguido me concede una hipoteca de 1.000 onzas y su balance queda como: Activo (100 onzas de oro + 1.000 onzas en un crédito hipotecario) Pasivo (100 onzas en Fondos Propios + 1.000 onzas en depósitos a la vista).
noviembre 18th, 2011 a las 7:34
@Profesor
Según el ejemplo, para que case con su propio artículo, ¿no debería el pasivo o el activo hacer referencia al colateral sobre el cual se concedió el préstamo?
Perdone mi ignorancia de contabilidad, como simple ingeniero nunca he entendido bien eso de que algo sea pasivo y activo a la vez… Pero si no se hace alguna referencia a aquello por lo que el banco genera el préstamo estaríamos admitiendo que crean “dinero de la nada” con la simple excusa de “que se lo han pedido” y “dicen que lo pagarán con intereses”.
noviembre 18th, 2011 a las 11:21
La crean contra los bienes futuros que producirá el hipotecado, y eso sí es algo y muy valioso. Como digo en el artículo: “en esos supuestos, lo que se monetiza no es la vivienda, sino los sueldos del hipotecado durante los próximos 20, 30 ó 40 años (las mercancías que irá produciendo y vendiendo durante esas décadas). La casa es sólo un bien presente que actúa como garantía adicional y cuyo precio de ejecución fluctúa enormemente”.
noviembre 29th, 2011 a las 19:51
Los economistas de la escuela austriaca analizan con bastante claridad la secuencia que se trata en el artículo. Les recomiendo el libro “Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos” 4ª ed. de Jesús Huerta de Soto.
agosto 31st, 2012 a las 13:28
Como siempre, un placer leerte Juan Ramón,
El artículo me ha parecido muy esclarecedor, y me ha recordado por cierto, lo que comentaba el profesor Antal Fekete en el mejor artículo que he leído de economía.
En que no existe bien presente que supere la liquidez de las real bills. Sino recuerdo mal, hacían alusión a las deudas sobre los alimentos que se consumirán en un plazo de tres meses.
Un saludo