¿Necesita un mercado libre de agentes racionales?

Por lo general, la argumentación de una parte de los liberales reza así: “Dado que cada ser humano es racional y sabe perfectamente cuáles son sus necesidades, resulta preferible que sea cada persona quien decida acerca de su vida en lugar de que lo haga la casta política”. Si entendemos racionalidad como optimalidad y consistencia entre fines y entre fines y medios (escoger siempre los mejores medios para satisfacer nuestros fines y que no haya contradicciones entre nuestros fines), resulta bastante evidente que los seres humanos sólo son limitadamente racionales: sus errores son tan habituales como sus aciertos; no siempre manejan información correcta; y como no suelen mirar demasiado a largo plazo, sus fines suelen ser incompatibles a lo largo del tiempo.

La economía conductual nos ofrece evidencias de ciertos sesgos que afectan a la elección humana y que hacen que esté bastante alejada de la perfecta racionalidad: el sesgo de la confirmación (la búsqueda de datos que confirmen nuestras ideas preconcebidas, desechando toda la evidencia que vaya en contra de ellas), el sesgo de aversión a las pérdidas (se prefiere no perder a ganar), el sesgo de la racionalización a posteriori (tendencia a justificar los errores cometidos para evitar rectificar), el sesgo de la autoridad (basar nuestras preferencias en la opinión presuntamente “autorizada” de algún experto), el sesgo optimista (tendencia a ser excesivamente optimista), el sesgo de correlación ilusoria (correlación no es igual a causalidad), el sesgo de la ilusión del control (pensar que tenemos más capacidad para controlar los acontecimientos externos de la que en realidad tenemos), el comportamiento manada (sumarnos a las opiniones y a los comportamientos ajenos por el simple hecho de ser generalizados), el prejuicio de punto ciego (reconocer los sesgos en la elección de los demás, pero no de los propios) y un larguísimo etcétera.

Parecería, pues, que la defensa de un mercado libre, donde la toma de decisiones económicas se produce de manera descentralizada –a nivel individual o de asociaciones privadas de individuos–, resulta insostenible. Si no puede confiarse en las personas, ¿cómo se las va a dejar decidir? Pues, dejando al margen que esta crítica también resulta aplicable a la democracia política y económica (si los individuos son lo suficientemente responsables y racionales para decidir quién gobierna el país, también lo son para planificar sus finanzas personales), a mi parecer habría que replantear la cuestión: precisamente porque el ser humano no es del todo racional y no cuenta con toda la información disponible, la toma de decisiones no puede estar en ningún caso centralizada.

No olvidemos que los políticos o planificadores no son seres angelicales sino seres humanos que padecen los mismos sesgos y problemas de información que el resto de los mortales. Parece poco coherente que asumamos que los individuos son incapaces de mantener en orden su propia casa o su propia empresa y que, en cambio, sí podrán organizar de manera efectiva toda una nación: recordemos que los primeros son sistemas bastante simples mientras que los segundos son sistemas muy complejos (no sólo por tener que planificar millones de empresas aisladas, sino, lo que es peor, por tener que planificar sus interrelaciones) que ni siquiera pueden obtener realimentación informativa ni son disciplinados por el comportamiento del resto de agentes.

El escepticismo acerca de la racionalidad del ser humano debería llevarnos a apoyar la planificación descentralizada (a nivel individual o empresarial) propia del libre mercado frente a la planificación centralizada propia del socialismo y el intervencionismo estatal. Tanto por lo que se refiere a la defensa de nuestras libertades (si el ser humano es irracionalmente malvado, ¿cómo defender que todo el poder debe quedar en manos de un solo o unos solos seres humanos?) como de nuestra prosperidad (si los agentes se equivocan con frecuencia, ¿no resulta acaso preferible que esos errores queden compartimentalizados en la propia esfera de decisión individual en lugar de extenderlo coactivamente a toda la sociedad?), las limitaciones cognitivas a la hora de captar, seleccionar y procesar información hacen recomendable no concentrar el poder de decisión, sobre todo cuando esa concentración provocaría que no llegara a crearse mucha información esencial para escoger y planificar de manera adecuada (si los individuos no pueden elegir, tampoco pueden expresar sus preferencias y sus expectativas de manera desagregada, por lo que éstas no serán tenidas en cuenta).

Al final, una visión más realista del mercado nos lleva a reconocer que sí, muchos o casi todos los seres humanos somos miopes, torpes, cortoplacistas, caprichosos, retorcidos y, en definitiva, muy poco racionales. Ojalá no lo fuéramos, pues a todos nos iría mucho mejor. Pero, aun así, esas limitaciones cognitivas no restan sino que suman razones para defender un mercado libre: si el conocimiento social y económico se va volviendo cada vez más disgregado, especializado y tecnificado, difícilmente la toma de decisiones económicas –que ha de basarse en ese conocimiento disgregado, especializado y tecnificado– habrá de estar cada vez más concentrada. El mercado no es superior al estatismo porque los agentes nunca fallen, sino porque los inexorables errores individuales están acotados (no afectan a la totalidad de la economía, sino a partes más o menos amplias), se reconocen al margen de la tozudez de quien toma decisiones (merced a quiebras empresariales) y pasan a enmendarse por defecto (recolocación de los factores productivos tras la quiebra) y porque sus aciertos se producen al margen de la voluntad y de la brillantez de sus miembros (gracias al sistema de precios).

Si el ser humano fuera perfectamente racional e infalible, el socialismo tendría una oportunidad de funcionar. Como no lo es, no tiene ninguna y necesitamos de un mercado libre.

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18 comments

  1. ¡Vaya, Juan Ramón!: en todo el tiempo que hace que te sigo, o sea, desde que sales en esRadio, no te había leído un artículo tan bueno. Quiero decir que te los he leído muy buenos, pero este me ha encantado. Probablemente por 2 cosas: 1) el enfoque psicológico, que es como me gusta a mí acercarme a la Economía; y 2) ¿quizás por el “sesgo de la confirmación”?

    Así es como se llega al verdadero Liberalismo: si tienes una sociedad uniformada, jerarquizada y centralizada, como el líder se equivoque, se hunde todo; mientras que si tienes una sociedad abierta, siempre habrá gente que se hunda y gente que lo haga bien. Y los primeros tendrán un modelo a seguir en los segundos. Además, si yo me “la pego”, que sea por mi culpa, no porque otro ha decidido por mí.

    Ahora, también te digo una cosa: hay gente que se considera liberal y que realmente son socialistas que se llevan mal con el partido socialista dominante. Es decir, lo que realmente quieren es tener una sociedad igual de jerarquizada e igual de centralizada, pero con otros criterios, y repiten una serie de slogans de corte liberal como loros, porque solo quieren pertenecer a un colectivo, dentro del cual sentirse fuertes.

    Por ejemplo, es gente que te dice: “Estoy en contra de Educación para la Ciudadanía, porque no quiero que el gobierno adoctrine a mis hijos”. Momento en el que tú piensas: “Ajá, este es como yo, un liberal”. Pero él va y te dice: “Lo que el Gobierno tiene que enseñarle a los niños es a…”

    Lo malo es cuando tú, al principio, apoyas de buena fe a esta gente y luego te quedas boquiabierto y con una sensación de soledad tremenda. ¿Quién fue el de “no es esto, no es esto”? ¿Ortega y Gasset? Aunque él lo decía de los socialistas republicanos.

  2. Cometer errores es humano,incluso tomar decisiones sabiendo que son equivocadas y perjudican a otros.Pero esta es nuestra naturaleza,somos limitados no solo en el conocimiento,no podemos saberlo todo,sino en algo mas importante y que transformaria el mundo esto es la empatia o el amor a los otros.
    Pero como el ser humano no es perfecto,ni tampoco la mujer,nos arreglamos como podemos.A la hora de tomar decisiones que afecten a todo un grupo de individuos,casi se podria pensar que si las toma una sola persona tiene el 50% de posibilidades de acertar y en cambio si se hacen grupos y en cada uno de estos tambien acaba siendo una persona la que decide la posibilidad de acertar es la misma en cada grupo.Pero la diferencia esta en que en el primer caso es acertar o no y en el segundo pueden convivir muchos aciertos y muchos errores.
    Quiero decir que,en caso de no acertar,elegimos entre una sola explosion o una traca.
    Para solucionar esto estan los asesores,pero aqui volvemos al principio.Lo que no es posible es tomar decisiones como una asamblea de indignados,que ante la imposibilidad de estar todos de acuerdo deciden que “las cosas deben de cambiar”.Lo ideal para mi es que convivan las dos formas,explosion o traca,que es mucho mas entretenido

  3. De los mejores artículos que he leído. Esto es lo que el Profesor Huerta del Soto dice, resumiendo: sólo el mercado es capaz de poner a cada uno en su sitio, de mostrarle sus errores, y sólo los que son capaces de reconocerlos, son los que progresan. La humildad de reconocer que uno se ha equivocado es lo que nos sirve para progresar, tanto a nivel económico como a nivel humano. Y todos nos equivocamos. Sólo del reconocimiento del error y nuestra posterior conducta, nos hace crecer. Y yo, particularmente, prefiero equivocarme yo a ver los errores, gigantescos por sus consecuencias, de los políticos, y que éstos se equivoquen por mi.

  4. Lo peor del socialismo es que es fundamentalista y priva a la persona de su dignidad al no poder disponer de su propia voluntad. El socialismo es la negacion de la petsona.

  5. Iluminador trabajo Dr. Rallo, mis más sinceras felicitaciones.

    Decir que las personas toman decisiones óptimas es tan irreal como decir que el Stock Market es eficiente y que las cotizaciones son valoraciones óptimas ante el conjunto de información disponible.

    La gran ventaja de las decisiones tomadas por el mercado sobre las centralizadas radica, además de la acotación que usted señala, en la compensanción de unos errores por otros. Los sesgos apuntados ocurren, pero se compensan ya que no todo el mundo incluye en los mismos sesgos. Es una situación semejante al llamado “Teorema Central del Límite” de la Teoría de la probabilidad, donde observaciones independientes, cada una de ella con efecto inapreciable en el total (lo que usted denomina acotación), producen un promedio normal.

    Otra ventaja más en las decisiones por el mercado es la ventaja “evolutiva”. En el mundo de económico, como en el biológico, los grandes shocks, los black swans, del sistema son muy difíciles de prever. La respuesta o respuestas óptimas ante un shock son inimaginables para las mentes de un reducido Politburó de “expertos” cuya mente no sabe pensar “fuera de la caja” (en el caso de la Economía centralizada). Por el contrario, el universo de decisiones es infinitamente mayor en el caso de decisiones tomadas por el mercado; en ese universo se suele esconder una decisión que parecía absurda a la luz de la evidencia pasada, pero que es óptima ante la realidad transformada por el shock.

    Por último, me gustaría hacer notar el problema que suponen los grandes medios de comunicación, al uniformar el pensamiento de la gente y, en consecuencia, reducir el universo de decisiones individuales y acentuar los sesgos.

  6. Y porque también muchos agentes privados, en su legítimo afán de lucro, actúan sin escrúpulos, importándoles poco el juego limpio y utilizando todo tipo de estrategias ilegítimas para acabar con la competencia es por lo deben existir organismos públicos reguladores y supervisores. Porque la acumulación de poder ciega a más de uno que pretende ser Estado y que los consumidores pasen a súbditos. Porque el ser humano es capaz de cualquier cosa es por lo que tiene que existir una estructura de poder que actúe de contrapeso.

    De todas formas, Juan Ramón Rallo se ha quedado algo desfasado: ya ni los Estados son lo suficientemente poderosos para hacer frente a determinados intereses privados a los que les importa bien poco la democracia, la salud de los consumidores o la opinión de los ciudadanos. La acumulación de poder es de tal magnitud en determinadas manos, que a fin de cuentas estamos a merced de otro tipo de “Estado opresor”. ¿Cómo lo llamamos? ¿Estado opresor privado? Una buena parte de la casta política durante el tiempo que dura su permanencia en lo público se dedican a repartir favores a ciertos intereses para, una vez fuera de ella, sentarse en el sillón de una gran empresa cobrando la minuta correspondiente a la buena labor anteriormente realizada.

    Usted ve un Estado que ya no existe. La mayoría del sector público productivo está privatizado, la práctica totalidad del sector productivo tiene una liberalización aceptable, la propiedad privada protegida y los impuestos más que razonables atendiendo a la media de los países de la OCDE. Aparte, como le he comentado, la legislación laboral y fiscal permite mucho margen de maniobra y los intereses de los empresarios están ampliamente defendidos. No tiene usted nada que temer de un Estado en decadencia, sin recursos, a merced de lo que le dictan desde fuera, que si no privatiza lo que le queda es por la miseria que le darían en la actual coyuntura, con funcionarios mileuristas y un gasto social bastante por debajo de los países europeos con mayor nivel de redistribución.

    Más hay que preocuparse que determinadas acumulaciones de riqueza no se vuelvan contra el propio mercado.

  7. La misma profundidad que tiene su análisis sobre la crítica de los límites de la acción pública contrasta con la inocente visión de la acción privada, donde todo son bondades y parabienes. Es lo que distingue la ideología de la simple y llana visión pragmática de las cosas.

    Además, cuando hablamos de equivocaciones de qué estamos hablando, porque la empresa que regentaba Fukushima también “se equivocó”. ¿Quién paga los platos rotos? No sólo hablamos de errores u omisiones, a veces hablamos de hacer dinero a cualquier costa y pasando por encima de quien sea. Pero eso el liberalismo infantil no lo admite.

    Además, cuando habla del sector público se está imaginando el Politburó soviético, nada que ver con unas Instituciones públicas democráticas y eficaces. Pero para defender su tesis se tiene que imaginar que aquí tenemos la Cuba de Fidel Castro o el desfile de tanques en la Plaza Roja de Moscú.

  8. Hombre Juan es que en España tenemos a la Izquierda mas retrógrada de Europa, estan estancaos todavia en la lucha de clases asi que mira que no es para no pensar que se organizan en soviets y toman a la pyme como los kulaks de la época.

  9. @juan

    Si un agente privado actúa sin escrúpulos se las puede ver con un juez y lo pueden “emplumar”, sin embargo el “agente público”, que al final no es mágico si no un gobernante concreto, con sus codicias y sus miserias, como el agente privado PERO CON PODER, y como es el que hace la ley (y la trampa) a ese NUNCA lo empluman. España es un ejemplo de libro de esto.

    Luego la teoría conspiranoica de las megacorporaciones que controlan los Estados. ¿realmente se la cree?
    Compareme por un momento la Mega y hasta hace dos días Todopoderosa Microsoft con, por ejemplo el gobierno de EEUU o España. Microsoft se pasó de “lista con el Vista”, entregó una literal castaña a sus clientes y se despistó de subirse al tren de los Smartphones, y vea como le luce el pelo ahora. Los gobiernos de EEUU desde el 2001 y los de España desde 2002 sistemáticamente no han hecho otra cosa que despilfarrar y llevarnos a la quiebra…y se plantean subirnos los impuestos (aumentar sus ingresos)
    ¡Vamos, no hay color!

    Compare el dinero que mueve la Fed con el que mueve GoldmanSachs o como iban los negocios de GS cuando la burbuja estaba en pleno apogeo y como les van ahora, bastante peor. Si GS fueron los que la provocaron, han sido unos completos gil…ollas, la verdad, pudiendo estar ganando como antes prefieren estar ganando menos ahora.

    El Estado Español consume cerca del 50% del PIB ¿y a usted le parece POCO?

    En los 70 u 80 andábamos entre el 30-40%, ahora entre el 45-55%…
    ¡Pobrecitos Estados, están tan famélicos!

    ¿Que empresas conoce usted que puedan?:
    – Gestionar presupuestos como los de un Estado. Casi por definición el Estado es el agente que gestionará el presupuesto más grande de su territorio, pues se nutre de casi el 50% de todo lo que venden todas las empresas y ciudadanos de los que detrae impuestos.

    – “Hacerlo como el culo” y no perder su fuente de financiación. Solo los estados pueden dar literalmente una mierda de servicios a cambio de sus impuestos y no perder la oportunidad de seguir cobrando impuestos, incluso pleanteandose subirlos. Eso NO lo puede hacer NINGUNA empresa, si la caga con malos productos o servicios se va a la quiebra antes o después.

    – Cambiar las leyes a su conveniencia incluso a “mitad de partido”. Solo el Estado puede hacer este tipo de manipulaciones.

    – Emitir moneda y que se considere legal.

    – Manipular los tipos de interés.

    En fin, creo que coge la idea…

  10. – Justicia imparcial financiada con fondos públicos supongo e impartida por funcionarios que no estén colocados al arbitrio del partido de turno. De todas formas poco tienen que hacer, y miles de ejemplos lo corroboran, cuando ciudadanos corrientes quieren defender sus intereses frente a los de una empresa poderosa. Siempre se ponen los ejemplos victoriosos como las sentencias contrarias a las tabacaleras norteamericanas en los 70. Pero ese tipo de sentencias no deja de ser anecdóticas. Tantos y tantos productos nocivos, prácticas fraudulentas, …Le rendimos homenaje a los empresarios cada vez que compramos sus productos pero estaríamos prácticamente indefensos sin las estructuras estatales si nos encontráramos productos que en los que nos dejamos la salud. ¿Quién pagó la cuestión del aceite de colza en los 80? Un ejemplo que suelo poner es la cantidad de pisos hechos a toda prisa en estos años con los peores materiales y una pésima mano de obra que en unos años empezarán a resquebrajarse por todos lados y…¿a quién le van a reclamar cuando muchas promotoras ya ni existen, han cambiado de nombre, subcontratado la mayoría de actuaciones,…? Pues a Rita la Cantadora.

    – Habla usted del Estado como si este no fuera expresión de la voluntad popular, por mucho que detestemos lo que los votantes puedan o no votar. Habla de un monstruo pero supongo porque desconoce la diversidad de instituciones y organismos que la constituyen, donde miles de trabajadores hacen bien su trabajo. Que haya vagos o caraduras se trata con un mayor control y monitorización de la actividad funcionarial, con formación e incentivos. No se olvide que aquí no tenemos un Estado totalitario soviético sino un Estado social y democrático de derecho, flexible y con posibilidades de hacerlo cada día más eficaz.

    – El 16.7% del total de deuda española pertenece a las Administraciones Públicas, la deuda privada es del 83.3%:

    http://graphics.thomsonreuters.com/11/07/EZ_BNKEXP0711_SB.html

    – Hay muchas empresas que manejan presupuestos mayores que la mayoría de pequeños y no tan pequeños Estados. Cuánto dinero hay en los paraísos fiscales, cuál es el tamaño real de la economía sumergida,…Realmente los impuestos los paga la clase media, los que tienen una nómina, funcionarios y pymes.

    http://www.elpais.com/articulo/economia/Funcas/afirma/economia/sumergida/Espana/asciende/24/PIB/elpepueco/20110601elpepueco_8/Tes

    – Los Estados ya no manipulan los tipos de interés. Hemos delegado en una institución precisamente no formada por socialistas la posibilidad de hacerlo que es el BCE.

    – Sobre los gastos del Estado le voy a poner un ejemplo. El desarrollo turístico que hemos tenido hubiera sido impensable sin las inversiones públicas en aeropuertos, carreteras, regeneración de playas, paseos, jardines, seguridad, servicios públicos, alumbrado, alcantarillado, limpieza, ….pagados por el Estado con esos impuestos que usted tanto odia. Se creó el marco para que el empresario pudiese levantar el hotel y hacer dinero. Lógicamente eso redundó en beneficio de todos, pero antes se iniciaron unas actuaciones públicas financiadas con fondos públicos. Y miles de proyectos industriales y científicos.

  11. – Precisamente España es el ejemplo de que financiar la justicia con impuestos no es garantía de ninguna imparcialidad en absoluto, como ya decía en mi punto anterior.

    Y por favor, no hable del mercado del suelo en España de los últimos años, el mercado MENOS libre que existe, si obviamos el financiero. El suelo se le da a los ayuntamientos en los 80 para que se financien, no es que sea suyo, pero como hay que pedir permiso al ayuntamiento hasta para toser cerca de una parcela al final tenemos lo que hemos visto. Ayuntamientos donde hay leches por el puesto de concejal de urbanismo, el de más poder después del alcalde. Por eso es el más goloso para los partidos bisagra. Los ayuntamientos sacan la urbanizabilidad del suelo a cuentagotas, haciendo el suelo artificialmente escaso y cobrando más en impuestos con precios de suelo más altos. Por no hablar de la parte ilegal, los maletines para conceder esta o aquella obra o urbanizabilidad a tal o cual empresa. O los suelos que tocan y se convierten en urbanizables y, oh milagro hace poco que son propiedad de un amigo o familiar de alcalde o concejal de urbanismo…

    Y por no hablar tampoco de sus compinches de las cajas de ahorros, las comunidades que daban hasta el 100% de la hipoteca facilitando la subida loca de precios y que los ayuntamientos no dejasen de ingresar a lo bestia.

    – El Estado al final es una estructura controlada por personas, personas que van a estar ahí un tiempo limitado, pero personas al fin y al cabo. Y lo peor no es en si que sean personas las que lo componen, sino que NO tienen incentivos para hacer las cosas bien, excepto quizá la vocación en su trabajo. Pero aún así, como sus ingresos dependen de IMPUESTOS están completamente CIEGOS acerca de si cumplen o no sus objetivos o sirven de verdad a los ciudadanos, ya que estos no les entregan su dinero en función de que lo estén haciendo bien o su trabajo sean necesario, sino que lo entregan obligatoriamente. No hay forma de controlar si satisfacen la demanda o en que grado lo hacen.

    – El 84% de la deuda privada no me preocupa, solo me preocupa mi hipoteca. ¿Sabe porque? porque la deuda privada la pagará el que se haya metido en ella, como yo deberé pagar mi hipoteca. Además, la deuda privada ha hecho lo que debe hacerse desde 2007, no habrá bajado, pero al menos se ha congelado.

    Sin embargo el 16% de pública si me preocupa, porque es lo que nos puede llevar a la quiebra y porque es la que nos van a hacer pagar a todos de una forma u otra, y es una deuda que NO hemos elegido contraer, al menos no directamente, quizá los que votaron a ZParo sean corresponsables de ella, pero tampoco se puede decir que votasen endeudarnos hasta las “zejas”, no sería justo.

    – Puede que una empresa americana facture más que Andorra, pero su país matriz controla el 50% del PIB americano, y puede hacer leyes que hagan muy difícil o imposible que esa empresa siga funcionando o emitir moneda hasta arruinar a todos sus ciudadanos, mientras que la empresa no puede hacer nada ni parecido.

    Los impuestos no (solo) los paga la clase media o asalariados, los pagan TODOS los que NO pueden evitarlo. Por ejemplo, las grandes empresas en bolsa tienen que declarar sus ingresos y sin quedarse cortos, o sufrirán en bolsa. Lo mismo ocurre con los sueldos de sus empleados que son costes para ellos y sus empleados, ya que una buena parte del coste salarial total no lo disfruta el trabajador ni se lo ahorra el empleador.

    – No hay nada más socialista que un Banco Central: tratar de dictar los tipos de interés y la masa monetaria que debe haber en cada momento. Se trata de “los socialistas de todos los partidos”.

    – Ya que el Estado se ha quedado con el monopolio de as infraestructuras, más vale que use nuestros impuestos para hacer dichas infraestructuras o nos lo devuelva y las hagamos nosotros.

  12. Usted, señor Rallo, señala que defiende una planificación descentralizada propia del libre mercado a una planificación centralizada propia del socialismo.

    Ignora usted que hay alternativas que parten de la comunalidad y la descentralización administrativa y que proponen una planificación democrática de la economía. Democrática, pero mínimamente consensuada en espacios locales. El problema de su visión socioeconómica es que considera que el Estado, a través de su monopolio legal y oficial de la violencia física, es el único ente donde reside el poder político que permite forzar a otros a hacer lo que se desea. Sin embargo, el poder en realidad es una relación que se dá entre individuos y colectivos que se hayan en situaciones asimétricas en términos de capital simbólico, social, técnico, económico y político. Aunque redistribuyamos el capital político, como se hiciera en la Antigua Grecia, seguiría siendo necesario redistribuir en lo posible los otros, o su acceso, para evitar que la irracionalidad de unos pocos bien nutridos se imponga al resto.

    Para ello hace falta confrontar con la centralización administrativa del modelo soviético (que no socialista) y las desigualdades económico sociales de los modelos capitalistas mediante la autogestión, el municipalismo y los principios base de la ecología política:

    http://ecologiapolitica.info/wordpress/?p=884

  13. ¿Por qué dices que lo ignoro? El tema es que esas unidades entre sí se organizan vía libre mercado y la cuestión es por qué no pueden organizarse también dentro de sí por esa vía. Libre autoorganización.

  14. Como decían los perroflautas, ¡organízate y ducha!

    Más o menos.

    Sabes, Guillermo, yo quiero que haya muchos gobiernos, para cada cosa específica: un gobierno para un hospital, un gobierno para una religión, para una universidad, para una empresa, para una cafetería. Pero no quiero que haya un gobierno para todos los hospitales, ni para todas las religiones, etcétera. Y tampoco quiero que haya un gobierno para todas las actividades humanas. Decían antiguamente, a más leyes, más crímenes. Cuanto más se centraliza el gobierno de una actividad, más problemas aparecen. El gobierno de X debe saber de X, debe estar muy cerca de X y no debe meterse en otras cosas. Por esto lo de la autogestión suena bien, pero debe ir asociado a los conceptos de voluntarismo y secesionismo. Los gobernados deben unirse voluntariamente bajo el gobierno, y deben de ser capaces de salir, sin amenazas ni represalias.

    Así, cuando un anarquista tradicional (de los que están en contra de la propiedad) cambie de idea y quiera ser un anarquista moderno de libre mercado, los demás anarcosocialistas no deberían perder el compás, y dejar salir libremente de su kibutz o falansterio al traidor, sin violencia. ¿A que sí?

    Los problemas del llamado “Capitalismo” solo son aparentes en el Comunismo capitalista que practican los EEUU (véanse los últimos presupuestos aprobados por el Congreso), o en el Capitalismo de Estado practicado por nuestros amigos de China, Vietnam o Rusia. Nada que ver con el capitalismo de libre mercado.

  15. Colombo, confunden libertad con desorden. ¿Porqué? porque les gustaría ordenar las cosas a su manera, pero no caen en la hipocresía implícita.
    Yo es que no sé como pueden tener esas fallas mentales tan graves…

    ¿Acaso desordenas tu habitación cuando te pones a ordenarla sin que te coaccione un segundo, tercero…?

    En fin, vaya piezas.

    Lo mejor es que decía por ahí Puflo Iglesias, que: “hay intereses sociales por encima de los propietarios”.

    ¿Qué intereses son esos? ¿No se supone que el propietario forma parte de una sociedad o es un ser social?

    Locuras para justificar locuras.