Alquilar no es tirar el dinero

A buen seguro todos hemos oído alguna vez aquello de que alquilar una vivienda equivale a tirar el dinero. ¿Qué sentido tiene abonar un alquiler de 500 euros al mes si puedo destinar ese mismo dinero a comprar una casa a plazos mediante una hipoteca? Al cabo de 30 años de alquiler no tengo nada; tras 30 años hipotecado, poseo una vivienda. El peso de los hechos parece contundente, pero sólo lo parece.

Entendamos que comprar un inmueble equivale a adquirir anticipadamente todos los servicios de habitación y vivienda que ese inmueble nos vaya a proporcionar; por el contrario, alquilar un inmueble significa adquirir día a día esos servicios de habitación. Algo parecido sucede con la disyuntiva entre comprar un automóvil o alquilar un coche (un taxi, por ejemplo) cada vez que queramos desplazarnos a otro lugar: en el primer caso, pagamos de golpe todos los servicios futuros que nos proporcionará el vehículo, en el segundo los vamos abonando sobre la marcha.

Sucede que las viviendas y los vehículos son bienes de consumo duradero: son bienes que aguantan ser usados más de una vez, es decir, bienes que a lo largo de su vida nos proporcionan todo un flujo de servicios futuros. Por eso suelen ser objeto de alquiler: sus propietarios optan en ocasiones por vender unos pocos de esos servicios a personas que sólo necesiten emplearlos de manera muy esporádica. Por ejemplo, normalmente alquilamos las películas en DVD… a menos que queramos ver el mismo filme numerosas veces, en cuyo caso será preferible comprarlo.

En este sentido si, como sabemos, los bienes presentes son más valiosos que los bienes futuros, a nadie debería extrañarle que comprar un bien duradero nos salga más barato que alquilarlo muchas veces. Es bastante simple: como pagamos por adelantado una enorme cantidad de servicios futuros (por ejemplo, los servicios de habitación que un piso proporcionará también a nuestros hijos una vez se lo hayamos transferido mortis causa), exigimos un descuento en el precio de todos los servicios que recibiremos de manera más tardía. Verbigracia, imagine una vivienda con una vida estimada de 30 años y cuyo alquiler anual asciende a 10.000 euros: es evidente que el precio de adquirir su propiedad será inferior a 300.000 euros (tal vez rondaría los 160.000 euros o incluso menos).

Así pues, las ventajas e inconvenientes de comprar los servicios poco a poco (alquilar) y de comprarlos todos de golpe son bastante claras. Si alquilamos un bien de consumo duradero que queremos usar frecuentemente, pagaremos un mayor precio total por sus servicios y quedamos expuestos al encarecimiento futuro del alquiler, pero a cambio disfrutaremos de un mayor margen de adaptabilidad: si en algún momento deseamos interrumpir o sustituir nuestro consumo, podremos hacerlo sin problemas (podremos cambiar de domicilio una vez venza el contrato de alquiler). Si, en cambio, compramos un bien de consumo duradero, pagaremos un precio total menor, pero perderemos margen de adaptabilidad y quedaremos expuestos al riesgo de reducciones futuras del alquiler (no nos podremos beneficiar de las mismas): dado que compramos anticipadamente todos sus servicios, más adelante no podremos dar marcha atrás si queremos dejar de consumirlos o si queremos renegociar el precio (ya los hemos pagado). Es cierto que el propietario de un bien de consumo duradero tiene la opción de desprenderse más adelante de parte de sus servicios (alquilarlo) o de la totalidad de ellos (enajenar el bien), pero para ello deberá encontrar a alguien que desee subrogarse en su posición (lo puede ser costoso y complicado) y, además, sigue quedando expuesto al riesgo de que hasta entonces el alquiler se haya abaratado (en cuyo caso el precio de la vivienda también lo hará).

Por supuesto, en este análisis estamos dejando de lado otras consideraciones que pueden ser muy importantes a la hora de escoger entre una opción u otra, como el valor sentimental o la seguridad jurídica que puede derivarse de una vivienda en propiedad. Se trata de unos “servicios” que sólo puede proporcionarnos una casa en propiedad y por los que mucha gente está dispuesta a pagar; es decir, la utilidad de esos servicios puede elevar el precio final de las viviendas en propiedad hasta acercarlo a la suma de todos los alquileres futuros. Siguiendo el ejemplo anterior, si una persona tiene una preferencia muy alta por ser dueño de la casa, puede que esté dispuesto a abonar los 300.000 euros que costarían todos sus alquileres futuros. Sabido, pues, que estos sentimientos tienden a elevar el precio que uno está dispuesto a pagar por la vivienda en propiedad, podemos omitirlos del resto del análisis por simplicidad.

Llegados a este punto, parecería que la cuestión sobre si comprar o alquilar una casa se encuentra ya zanjada: quien quiera flexibilidad alquilará, quien desee ahorrarse dinero comprará. Sin embargo, cometeríamos un error si pensáramos que el coste de oportunidad de no comprar una casa son las sumas de dinero que deberemos abonar por el alquiler: el auténtico coste de oportunidad es todo el dinero que dejamos de ganar por emplearlo en la compra de una vivienda.

Volviendo al ejemplo anterior, imagine que tiene la opción de adquirir la casa por 150.000 euros o arrendarla por 10.000 al año. En apariencia, la compra es bastante más barata que el alquiler pero, ¿destinaría todo este dinero a adquirirla si alternativamente lo pudiese invertir a un 10% anual asumiendo muy pocos riesgos? No sería demasiado sensato: para ahorrarse pagar 10.000 euros al año en alquiler, dejaría de ingresar 15.000. La cuestión puede plantearse en los siguientes términos: si entendemos que el rendimiento de una vivienda en propiedad son los alquileres anuales que usted se ahorra pagar, ¿qué rentabilidad le sacaría a la vivienda anterior? 10.000 dividido entre 150.000 es el 6,6%. Así pues, ¿qué uso de su dinero es el más rentable? ¿El 6,6% que obtiene de comprar la casa o el 10% que es capaz de ingresar invirtiendo sus ahorros en otros activos? Obviamente, el 10%; en tal caso, lo razonable sería alquilar la vivienda, no comprarla.

Claro que la mayor parte de la gente no compra su casa mediante sus ahorros, sino tomando prestados los ahorros de los demás, esto es, a través de las hipotecas. Tenga presente que pedir prestado el dinero para adquirir una vivienda es una operación muy parecida a alquilar el dinero que necesita para comprar la casa. Con ello quiero decir que quienes están hipotecados no son los más adecuados para afirmar que “alquilar es tirar el dinero”, pues ellos alquilan no una casa, pero sí la suma de dinero que han necesitado para comprar la casa (es decir, según sus propios términos, dilapidan el dinero que han de pagar año a año en concepto de intereses por alquilar ese capital).

Cuando el endeudamiento entra por la puerta, la racionalidad suele salir por la ventana. Mucha gente vería absurdo endeudarse al 3% para invertir el dinero pero no para comprar una vivienda. Poco importa que la inversión proporcione una rentabilidad esperada del 10% y la compra de vivienda del 6,6%: hipotecarse parece más seguro y es la única opción que muchos contemplan para aceptar endeudarse. Así pues, si los tipos de interés estuvieran en el 3% y el ahorro de adquirir una vivienda equivaliese al 6,6% anual, ¿no sería más sensato comprar que alquilar? En general sí, pero tengamos en cuenta que el ahorro será mucho menor que antes: pagaremos 150.000 euros por una vivienda y nos ahorraremos un alquiler de 10.000 al año, pero de media pagaremos 4.500 euros anuales en concepto de intereses hipotecarios. Es decir, el ahorro por comprar la vivienda caería a 5.500 euros anuales… una rentabilidad de poco más del 3,5%, a cambio de la cual usted estaría sacrificando la flexibilidad a la hora de cambiar de vivienda y la flexibilidad a la hora de utilizar el dinero inmovilizado de una manera distinta a la que lo ha hecho (tiene una hipoteca que amortizar).

Además, piense que si los tipos de interés se sitúan durante mucho tiempo al 3%, serán legión quienes opten por comprar casas apalancándose, lo que hará que el precio de la vivienda en propiedad se encarezca con respecto al alquiler y que, por consiguiente, el ahorro derivado de no pagar el alquiler sea relativamente menor. Sigamos con el ejemplo anterior: suponga que como consecuencia de la compra masiva de viviendas, los precios se elevan a 333.000 euros. En tal caso, usted gasta de golpe 330.000 euros para ahorrarse 10.000 euros anuales: una rentabilidad del 3%. Pero recuerde que tiene que pagar unos intereses del 3% sobre el capital prestado, lo que significa que al final será lo comido por lo servido: alquilar el dinero le costará un 3% anual y con ese capital podrá comprar una vivienda que le proporcionará un rendimiento del 3% anual. En apariencia se queda en tablas, pero recuerde que si decide comprar tendrá un margen de adaptación a los cambios financieros (deudas) y reales (propiedad de la vivienda) mucho menor que quien alquila un inmueble y lo paga mensualmente con su renta o sus ahorros.

En definitiva, no se lance a comprar una vivienda por creer que está tirando el dinero en el alquiler. No es así o, al menos, no siempre es así. Especulaciones y sentimentalismos al margen, antes de adquirir una vivienda habrá de comparar la rentabilidad de ahorrarse el alquiler con el coste financiero de pedir prestado el capital necesario (si es que lo hay) y, sobre todo, con el coste de oportunidad de invertir ese capital en otros activos de similar riesgo (o cuya superior rentabilidad le compensen el mayor riesgo). Sólo si la rentabilidad esperada de adquirir la vivienda supera los otros dos costes, tendrá sentido no alquilar. Pero, aun en el caso de que así sea, también habrá que considerar si ese exceso de rentabilidad sobre el coste le compensa la pérdida de flexibilidad real y financiara derivada de comprar la vivienda.

En cualquier caso, recuerde: alquilar no es ni mucho menos una opción disparatada propia de iletrados económicos. Según la coyuntura, podría ser más bien al revés.

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19 comments

  1. Bueno, no sé muy bien a qué viene este artículo, más cuando en España no se vende ni un sofá, y menos se concede una hipoteca …

    ¿Y alquilar? joder yo ni me molesto en arrendar lo que tengo, ¿Qué seguridad tengo que me paguen? ¿o que no acaben jodiéndome la casa? Así que sólo tomo esta opción con gente de mi confianza.

    Y aún así no puede estar uno tranquilo, que ocupan un local en pleno centro de Madrid y aquí no pasa nada, así que cualquier día me encuentro la casa ocupada …

    Y es patético ver como llega la policía, el secretario judicial, … y no son capaces de realizar un desahucio. Pero vamos a ver: ¿no firmaron una hipoteca? ¿no saben leer? ¿esperaban que fuera gratis? Joder con los tontos y analfabetos … en este país con dar pena es suficiente para vivir del cuento … lo del Lazarillo todavía no ha sido superado en el ideario colectivo de los españoles.

  2. Españoles e irlandeses tienen tan insertado en los genes el concepto de vivienda en propiedad que ni el crash inmobiliario, ni las próximas caídas a plomo del precio de la vivienda, ni todos los dramas que vemos a diario sobre desahucios van a poder eliminar. Incluso parece que estamos con los ahorros preparados para, nada más ver el primer brote verde, lanzarnos a comprar cualquier cosa que se parezca a una casa.

    El mantenimiento, los impuestos crecientes, el hecho de estar comprando muebles y cambiándolo todo por aburrimiento, …Pero también el que te toque unos malos vecinos, que te ofrezcan un trabajo en otro lugar. El alquiler es indudable que te ofrece ventajas.

    No es fácil encontrar a unos inquilinos a los que puedas arrendar la vivienda y se cumplan tres requisitos básicos: que la cuiden como si fuera suya, que te paguen puntualmente y que la cantidad a pagar iguale al menos a la hipoteca que estás pagando (gastos de mantenimiento e impuestos incluido). En España no hemos tenido una ley de arrendamiento decente porque no ha interesado tenerla. Porque a bancos, ayuntamientos,profesionales independientes (notarios, arquitectos,…), Estado, empresas que proporcionan todo aquello relacionado con el hogar…le interesaba todo el movimiento generado alrededor de la construcción y la vivienda en propiedad. El día que interese otra cosa Sr. Stirner, no se preocupe que condenarán a cadena perpetua a todo aquel que no le pague el recibo mensual o se atreva a ensuciar alguna pared de la vivienda.

    Tal como se ha construido en España en los últimos años (con los peores materiales, deprisa y corriendo, malos profesionales subcontratados) muchas de las viviendas que la gente ha comprado no van a valer nada para cuando terminen de pagarla. Vas a emplear la pensión de jubilación en reformarla o te tendrás que ir a vivir con tus hijos no vaya a ser que las paredes o el techo se te caigan encima provocando una eutanasia anticipada. Quizás mejor idea es que cuando te jubiles te largues a un país barato donde el dinero te cunda porque la perspectiva de una casa en ruinas y menos capacidad de consumo no es muy alentadora.

    Y hay algo que es impagable: la felicidad y la libertad de no tener que hacer frente a un pago obligado, porque aunque el recibo del alquiler también lo sea, siempre puedes buscar otra vivienda más barata, negociar con el propietario, compartir piso e incluso hasta irte a vivir una temporada con tus padres de nuevo si estás en la ruina. No tienes a un banco ametrallándote con los intereses de mora, cartas de desahucio y viéndote el resto de tu vida en la lista de prófugos de Asnef e incluso pagando unos años más una casa que se ha quedado el banco por la diferencia con la hipoteca que te han dado.

    Y ya no digamos si tienes hijos y se la queda tu mujer en el divorcio.

    En fin, que sí, que el alquiler puede ser una buena opción.

  3. Ni comprando ni alquilando se tira el dinero,eso si dependiendo del precio de la compra o el alquiler.Me han dicho que una vivienda equipada de unos 80 metros cuesta unos 70.000 euros,pero al comprador final le cuesta tres veces mas.Esta diferencia de precio es la que ha estado “engrasando” los delicados engranajes de nuestra ejemplar sociedad.Se ha caido la construccion y se ha parado el mundo,que curioso.
    Comprar una vivienda sobrevalorada casi obliga a,en caso de alquilarla,poner un alquiler alto.Encontrar viviendas decentes en alquiler por menos de 500 euros es una suerte en este pais que presumia de sueldos de 1.000 euros.
    La especulacion tuvo la culpa,y a combatirla se empeño el gobierno sin descuidar por eso el singular combate que libraba contra los paraisos fiscales.Creo que de momento solo se cruzan amenazas pero no perdamos la esperanza.
    Un parque de viviendas estatales de alquiler solucionaria el problema y facilitaria la movilidad geografica de los trabajadores,pero esta el inmenso numero de viviendas sin vender,muchas en poder de los bancos,que hacen muy dificil esta solucion

  4. Estimado Dr. Rallo, por qué calcula Ud. 30 años de vida para una vivienda ? creo que ahí es cuando nace un tanto viciado todo el resto del cálculo que hace en su artículo. Normalmente se considera la vivienda como un bien de duración prácticamente indefinida, no es que vaya a extinguirse al cabo de 30 años. En consecuencia, al adquirir los servicios que Ud menciona, (habitación, o posible renta, etc) para un período prácticamente indefinido de tiempo, entonces sí resulta fácil explicarse la preferencia de la gente por éste tipo de inversiones, no ?. Por otro lado, siempre se consideró que la inversión en ladrillos está de alguna manera al margen de posibles riesgos de defaults o quiebras como sería el caso si Ud. presta sus ahorros a un país o invierte en acciones, lo cual suma un importante atractivo a favor de éste tipo de inversiones.
    Soy de Argentina, aquí tuvimos y tenemos muchas experiencias de gobiernos desastrosos, defaults, incautación de ahorros, etc, y dentro de todo la inversión en inmuebles todavía resulta más o menos atractiva, simple y segura. Siempre leo muy atentamente sus excelentes artículos, gracias por compartirlos con todos los lectores de su página.

  5. En estos momentos, un parque estatal de viviendas serviría para colocar, muy posiblemente a un precio inflado, el excedente de viviendas sin vender, a costa de los impuestos que pagamos todos, y para privilegiar el acceso a la vivienda de una parte de la población, la que cumpla los requisitos estipulados, a costa del resto. Es decir, el parque estatal de viviendas supondría una trasferencia de rentas de unos grupos de población (dentro de su heterogeneidad, conformados por trabajadores mayoritariamente, que son quienes soportan la parte del león de la carga fiscal) a otros grupos (de trabajadores, pero también de ociosos, gente con contactos en la Administración, aquellos con tiempo para leerse el BOE, o sin escrúpulos para cometer fraude, …)

  6. Darío,

    Da igual, lo de los 30 años es un ejemplo, pero en nada cambia la cosa si la duración de la vivienda es ilimitada. En ese caso nos encontraríamos ante una renta en perpetuidad cuyo valor no es nada difícil de calcular (los servicios de vivienda que proporcionará una casa dentro de 150 años no se valoran prácticamente en nada hoy).

  7. Sr Rallo, olvida usted un dato muy importante a favor del alquiler, y es que si la casa es tuya tú corres con los gastos de mantenimiento del edificio, pero si vives de alquiler todos esos gastos corren de parte del propietario, por lo tanto, podemos decir que de un alquiler de 600 euros, al menos 100 son para mantenimiento de la vivienda, con lo cual las cuentas salen mucho más favorables al alquiler.

    Un saludo.

  8. El problema no es si interesa o no el alquiler al inquilino, el problema en España es la falta de respeto a la propiedad privada, o a caso los propietarios somos tontos y no alquilamos porque nos guste perder dinero.

    Si hubiera seguridad, o por lo menos nos dejasen proteger nuestras propiedades, seguro que se abarataría el alquiler y saldrían miles de casas y pisos para alquilar a precios razonables. Yo lo tengo claro, cuando alquilo meto en el precio la inseguridad y la desazón que me causa alquilarla. En la situación actual, con infinidad de ocupaciones e impagos, prefiero mantenerla vacía y apechugar con los costes.

    Y como siempre, aquí el Estado ha metido mano, como bien dice Juan, afectando profundamente al mercado inmobiliario y con consecuencias catastróficas que ahora pagamos el conjunto de la población.

  9. Muy buenas, primera intervención en este foro. Saludos a Todos.

    Sr. Rallo, en las apreciaciones que Usted realiza sobre el precio de la vivienda en comparación con el precio del alquiler, la cuestión se reduce a una simple elección entre inversiones. Esto me parece muy cierto. Ahora bien teniendo en cuenta que hay que valorar los riesgos de cada inversión, indica usted que esto es así siempre y cuando “alternativamente lo pudiese invertir a un X% anual asumiendo muy pocos riesgos”. Históricamente este tipo de alternativas estaban ( no se si lo estarán en el futuro) representadas por la compra de deuda pública de calidad. Debería pues existir una relación más o menos evidente entre los intereses de la deuda y el precio de la vivienda. ¿Esto es así?

  10. Sr Rallo: No parece lógico que el arrendatario deba correr con gastos tales como conserváción de cubiertas, cambio de bajantes, restauraciones en la fachada, etc. Más que nada por que son mejoras que se hacen al edificio y que están al margen del uso del mismo. De hecho creo que en la inmensa mayoria de los contratos de alquiler estas cosas las paga el propietario. Otra cosa es el desgaste normal de ciertos apartados como lavadoras, o mantenimiento básico como pintura, lijado de parket etc.

  11. @rberzal
    Desde luego que no es lógico, pero el profesor tiene razón, depende de lo que se contrate. A nosotros casi nos meten hasta el pago del IBI en un contrato de alquiler(menudo follón cambiar de pagador del IBI con cada inquilino…), pero lo negociamos y como la cosa urbanística se estaba desinflando conseguimos zafarnos.

    Yo si fuese un propietario tendría claro que el alquiler me tendría que cubrir al menos el mantenimiento de la propiedad, y desde ahí calcularía el rendimiento neto… Pero en todo caso lo más importante es que me pagasen todos los meses y que no me destrozasen la propiedad, para eso invertiría una parte de las ganancias en una “Alquiler Seguro” o alguna otra compañía o mecanismo que me proporcionales la Seguridad Jurídica que no me da el Estado Español en este caso.

  12. Creo que el error está en que si admitimos que la vivienda tiene vida ilimitada (al menos el trocito de suelo que nos toca sí la tendrá), no deberíamos calcular una renta perpetua constante, sino una renta con crecimiento igual a la inflación.

    Entiendo que si tenemos esto en cuenta, los servicios que una vivienda proporciona dentro de 150 años, a día de hoy valdrían lo mismo que lo que valen hoy, con lo que sumando… creo que sería para tenerlo en cuenta.

    Tampoco se ha valorado la capacidad de endeudamiento que permite tener una vivienda en propiedad. No soy un experto en la materia, pero supongo que algo de valor también tiene.

    Con esto no quiero decir que sea mejor comprar o alquilar. Dependerá de los precios, pero creo que deberíamos tener estos dos factores en cuenta a la hora de analizarlo para saber hasta cuánto deberíamos pagar por ella.

  13. Marques,

    El riesgo es vivienda es sustancialmente mayor que el de la deuda pública (según el contexto claro, ahora mismo para muchos países no sería el caso). Más que nada porque estás especulando sobre cuál será el valor futuro del servicio de habitación y ese dista de ser constante (en España probablemente se esté reduciendo durante las próximas décadas). En realidad, mi frase correcta sería: “con el coste de oportunidad de invertir ese capital en otros activos de similar riesgo (o cuya superior rentabilidad le compensen el mayor riesgo).”

    Ricard,

    Podemos hablar de valores deflactados por la inflación y en tal caso sí sería una renta a perpetuidad. Aun así, puedes calcular una renta a perpetuidad suponiendo que la vivienda se aprecia con la inflación (lo cual no siempre será cierto) y comparar la rentabilidad real que te ahorras de no pagar alquiler. El resto del análisis sigue siendo válido.

    Sobre las posibilidades de apalancarte merced a la vivienda, indirectamente está contemplado en el cajón de sastre de “Por supuesto, en este análisis estamos dejando de lado otras consideraciones que pueden ser muy importantes a la hora de escoger entre una opción u otra, como el valor sentimental o la seguridad jurídica que puede derivarse de una vivienda en propiedad”. El efecto es que el establezco luego: “Sabido, pues, que estos sentimientos tienden a elevar el precio que uno está dispuesto a pagar por la vivienda en propiedad, podemos omitirlos del resto del análisis por simplicidad”.

  14. Efectivamente, Sr. Rallo habría que sopesar la inversión en vivienda comparándola con la inversión en activos de similar riesgo. El problema es que el 95% de la gente no tiene (o no quiere tener) capacidad de análisis para evaluar inversiones en otros activos que no sean vivienda o bonos de tesoro. Dado que sobre una vivienda la gente posee (o cree poseer) una capacidad de análisis sobre dicha inversión, que no posee sobre otros activos de similar riesgo, la balanza se inclina hacia el lado de la inversión en vivienda. Por resumirlo diríamos que la inversión en vivienda (y en bonos del tesoro) es la inversión” obligada” del “analfabeto financiero” donde estamos (yo incluido) la mayor parte de la población. Por supuesto esto no quiere decir que todos los que inviertan en vivienda lo hagan por que no saben hacerlo en otra cosa, pero si que los que no saben se ven”obligados” a ella.

    Un saludo y felicitaciones a todos por el nivel de vuestras preguntas/respuestas/cuestiones.

  15. Me parece curioso ver los comentarios de algunos propietarios que aquí han expuesto sus “miedos”. Yo en este tipo de cosas veo, simplemente, victimismo.

    Con esto no niego que no hayan problemas de impagos y daños en la propiedad, pero de ahí a generalizar como lo están haciendo algunos por aquí, me parece una simple falacia.

    Yo escogí la opción de alquiler (y aunque no tengo que dar explicaciones, mi posición económica me permite adquirir una).

    También me parece “curioso” por llamarlo así que, bajo ese victimismo, se pida a los futuros inquilinos hasta el ADN. En la zona ciudad donde vivo, Barcelona capital, te piden de todo: un montón de meses de fianza, más un montón de meses de aval bancario, más nóminas, más historial laboral y, como alguien ha comentado, intentan endosarte cláusulas de dudosa legalidad.

    En mi caso, como estoy cansado de tanta pamplina, cuando me piden avales bancarios, les pido una copia de las escrituras, no vaya a ser que el piso no sea de quien dice ser. Me gusta ver la cara del propietario, porque le le digo lo absurdo y surrealista que me parece todo.

    Y sinceramente, ahora que estamos en época de vacas flacas, me alegro mucho de que a muchos propietarios con “segundas” viviendas les vaya mal. En tiempos de bonanza no eran tan generosos.

  16. …alquilar un inmueble significa adquirir día a día esos servicios de habitación.

    Sería mejor decir mes a mes.

  17. Hombre, para empezar es difícil que un banco te deje la cantidad de dinero que necesitas para comprar una casa para otro fin. Para seguir, es complicado que uno sepa cómo invertir ese dinero para obtener una rentabilidad mayor que la de la compra del inmueble. En tercer lugar, no se ha visto (hasta ahora) que alquileres o precios de viviendas bajen – y lo cierto es que, con el tiempo, volverán a subir. Y, finalmente, si uno invierte el dinero en bolsa, por ejemplo, ¡aún tiene que alquilar una casa para vivir! Cuando en EE.UU. preguntaba a la gente al respecto, me decían que comprar era muy caro por los gastos asociados: servicios, impuestos y reparaciones. Nunca lo entendí.

  18. Algo parecido sucede con la disyuntiva entre comprar un automóvil o alquilar un coche (un taxi, por ejemplo) cada vez que queramos desplazarnos a otro lugar: en el primer caso, pagamos de golpe todos los servicios futuros que nos proporcionará el vehículo, en el segundo los vamos abonando sobre la marcha.

    Hay una diferencia muy grande entre el taxi y el alquiler de una casa: el taxi sirve sucesivamente a varios viajeros distintos en el mismo día. Una casa de alquiler puede servir sucesivamente a varios inquilinos distintos, pero más a largo plazo (por ejemplo, al cabo de varios años). Y esto último también puede ocurrir con los pisos de propiedad: cabe la posibilidad de vender el piso y comprar otro en otro sitio.