Cuando ampliar el fondo de rescate sólo compraba tiempo

Allá por mayo de 2010, cuando España se vio forzada a aprobar el célebre tijeretazo de Zapatero con tal de no quebrar, dos solemnes jerarcas alemanes proclamaban que incrementar el tamaño del fondo de rescate hasta el billón de euros sólo servía para comprar tiempo. Las únicas medidas que tenían visos de funcionar, decían, eran las liberalizaciones de los mercados que permitieran a la periferia ganar competitividad y volver a generar riqueza, así como los programas de austeridad presupuestaria que evitaran que la escasa riqueza, presente y futura, que produjeran esos países fuera despilfarrada por sus Estados.

Esos dos jerarcas eran Jürgen Stark y Angela Merkel. El primero, el hoy cesado economista jefe del BCE; la segunda, canciller de Alemania que sigue en el cargo y que previsiblemente propondrá este miércoles la ampliación apalancada del fondo de rescate hasta el billón de euros. Eran otros tiempos; otros tiempos en los que aparentemente Europa había optado por el rigor, esto es, por exigir que las deudas se paguen no diluyéndolas en la inflación, sino mediante la creación de nuevos bienes y servicios.

Pero parece que, al final, ha triunfado la vía francesa, que es la vía socialista e intervencionista que nunca ha logrado solventar ninguna crisis pero que siempre ha enfangado bastante el terreno. El BCE ha sido decapitado después de que Axel Weber y Jürgen Stark, los únicos miembros del Bundesbank que conservaban algo de sensatez, abandonaran sus cargos asustados por la irresponsabilidad del resto de consejeros; por eso en apenas unos meses ha monetizado 170.000 millones de deuda pública periférica que vaya usted a saber si algún día se pagará y en qué medida. Y Merkel parece que cada vez se acerca más a los partidos rojiverdes para conseguir que la periferia europea siga saqueando el capital alemán; de ahí que hoy vea con buenos ojos lo que ayer sólo servía para comprar tiempo.

Bien, nada que no fuera previsible. Europa comprará tiempo a un precio carísimo: el precio de retrasar el desapalancamiento financiero y el reajuste de las economías periféricas. Pues una crisis de deuda no puede combatirse con más deuda, por mucho que la primera sea española e italiana y la segunda teutona; al igual que una crisis provocada por unos aparatos productivos del todo desestructurados no puede contrarrestarse dándoles más dinero a los pródigos para que eviten una temporada más las reformas que son indispensables desde hace mucho tiempo.

Tal vez este miércoles se diga que el acuerdo que prepara Europa habrá certificado el fracaso de la vía de la austeridad y las reformas. Pero para que algo fracase debería, al menos, haberse intentado. Mas si alguien cree que mantener déficits entre el 4% y el 6% con unos niveles de deuda pública cercanos al 100% (y otros de deuda privada muy superiores) es “austeridad” o si alguien piensa que conservar mercados laborales y productivos extremadamente rígidos en manos de los sindicatos y demás grupos de presión es “liberalización”, es que debería hacérselo mirar. Lo que ha fracasado es el intervencionismo, el seguir gastando por encima de nuestras posibilidades sin implementar ninguna reforma mínimamente seria que relance nuestra capacidad productiva, que es lo que hemos hecho durante estos tres últimos años. Y más de eso, justamente de eso, es lo que nos ofrecerán este miércoles.

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7 comments

  1. Compran tiempo por que lo necesitan,las reformas y la austeridad necesitarian tambien un tiempo para dar resultados.No se puede obligar a ningun gobierno a tomar medidas si no quiere hacerlo.En españa si hay un cambio de gobierno seguramente se haran reformas,mientras tanto emplearan el tiempo en hacer a italia una oferta que no puedan rechazar

  2. Estoy de acuerdo con lo fundamental, pero es que ya me empieza a resultar molesto eso de “reformas”. Esa palabra se ha convertido en un comodín válido para cualquier cosa. Todo un eufemismo.

    Reformas quiere decir que nos van a prestar dinero para que en lugar de recortar nuestro nivel de vida en torno a un 30% de golpe, lo hagamos en 5 años. Reformas significa que recortemos un 30% nuestra sanidad, nuestra educación, nuestras pensiones, nuestras inversiones y nuestros salarios. Es más, en el caso de los salarios, dado que tenemos un insostenible 20% de paro, que reformemos nuestra legislación laboral para que se pueda crear empleo a costa de rebajar salarios. Esto significa otro 10-20% sobre el 30% anterior.

    Dado que si hacemos esto de repente, probablemente acabaríamos en una guerra civil, nos van a prestar cada año una cantidad de dinero decreciente, para que podamos hacer el ajuste en 4 o 5 años.

    ¡Que nadie se engañe! Esto acabará pasando por las buenas o por las malas. ¿Qué significa por las buenas? Que el gobierno nos lo cuenta y los ciudadanos lo aceptamos con reignación. ¿Que significa por las malas? Que negamos la realidad y cuando se acabe el dinero, se deja de cobrar. Es decir, que quien gane 1.500 € al mes tiene dos opciones: o acepta ganar 1.000 o sigue cobrando 1.500 pero a partir de agosto dejará de cobrar.

    Ante este escenario, ¿qué hacen los políticos? Dan por sentado que lo primero es imposible (probablemente tienen razón) y optan por lo segundo, esperando que de aquí a que se acabe el dinero suceda algo milagroso.

    No va a suceder.

    ¿Que las reformas impulsarán la economía? Sin duda. Volveríamos a crecer, eso sí, después de hundirnos. Gracias a esas reformas, puede que dentro de 20 años hayamos recuperado el nivel económico que tenemos ahora. Es la mejor opción, siempre que en los primeros meses, mientras caemos, no nos matemos.

    Esa es la razón de que no se intente la “vía de la austeridad”. Pero, al final, habrá que hacerlo. Por las malas, que es lo que nos gusta a los españoles. Eso sí, los políticos que están ahora ya no estarán y el “marrón” será para otros, que, además, serán del partido rival.

  3. Es realmente lamentable verificar día a día la falta de responsabilidad y sensatez que nos rodea, desde los líderes políticos al más pequeño de los peones. Todo esto es causa de una sociedad estatalizada y burocrática, donde nadie se siente responsable de nada y donde se dilapidan recursos en una borrachera que no parece tener fin.

    En estos últimos movimientos presiento el estado intranquilo que respira Sarkozy, que se ve apeado en breve del sillón presidencial. Y así nos va, y de manera inevitable con este sistema político nacido de la Revolución Francesa, con líderes más preocupados por mantener su poltrona, poder y privilegios. Un modelo ya caduco, y que como otros muchos, será arrinconado en el desván de la historia.

  4. Tras el anuncio de la cancelación de la reunión del Ecofin, el oro tuvo ayer un rápido incremento de precios que, a mi juicio, confirma la hipótesis del Prof. Rallo sobre el triunfo de las tesis “inflacionistas” para el remiendo de la Eurozona.

    Los políticos occidentales son incapaces de afrontar la realidad, en buena medida porque son máquinas programadas para vivir y hacer vivir a la gente en un mundo de sueños. Las consecuencias de esa incapacidad serán devastadoras. El euro es un engendro sin sentido económico, sólo político. No tiene sentido que el tipo de descuento del BCE sea igual para una serie de economías tan diversas como las que componen la Eurozona. La vuelta a las monedas nacionales es, a mi juicio, inevitable, pero supone a que los burócratas de Bruselas reconozcan su error y pierdan la baza sobre la querían construir su poder. Nada de eso harán.

    De una manera u otra, todos los caminos llevan a una pérdida de nivel de vida del 40%-50% para la mayoría de los ciudadanos del área Porcina europea y, seguramente, una buena pérdida al resto. Esta es la consecuencia de haber vivido durante décadas por encima de sus posibilidades y del hecho de que ahora tienen que competir por los bienes que también desean dos o tres mil millones de nuevos consumidores, y que ahora (no antes) pueden pagar.

    Hasta hoy, cada ciudadano europeo tenía un patrimonio intangible pero sensible compuesto por las promesas gubernamentales de

    1. Una pensión al jubilarse.

    2. Gastos sanitarios cubiertos.

    Imaginen que tuvieran que retraer parte de sus ingresos (si los tienen) para asegurarse en el futuro esos servicios o parte de ellos y de otros que les han prometido, ¿cuánto debería descender su nivel de vida para lograrlo? Esa parte debe estar contada en el descenso del nivel de vida al que me refería.

    Cuánto más tarden en liquidar el euro, más complicada será la solución. Sí, además, se hace realidad la conclusión del profesor Rallo y es cierto que han elegido el camino de liquidar las deudas por la vía de depreciar la moneda, los sufrimientos serán mayores, ya que, el euro desaparecerá por simple agotamiento, cuando alcance un valor igual al intrínseco del papel que lo soporta, es decir: cero.

  5. Nostradamus…. me gusta eso del “Área Porcina Europea”, si es tuyo tendrías que patentarlo.

    Pero sin embargo no creo que el Euro sea en si una mala cosa. De hecho, el problema del euro es que no tiene los límites del Patrón Oro, pero lo que es indudable es que es un intento de lograr atajar el problema de las devaluaciones competitivas, cosa que igualmente se pretende con el oro, y facilitar el comercio de bienes y capitales, y el movimiento de personas. Sobre esto último no hay mas que viajar un poco por la zona Euro y ver las ventajas de no tener que cambiar a libras.

    Por tanto el mal del Euro no está en su concepto básico económico sino que no ha dejado de ser un instrumento en manos del poder político para seguir manteniendo la ensoñación socialdemócrata.

    Cuando a principios de siglo, Shroeder y Chirac vieron que su paro crecía y que eso les podía hacer pasar factura política, y cuando vieron que eso ponía en peligro su propio y pantagruélico estado del bienestar, no se les ocurrió otra cosa que presionar al BCE para que bajara los tipos de interés…

    Si el BCE hubiera ejercido para lo que se creó, que es estabilizar el valor de la moneda, y se hubiera negado a aceptar esas presiones, lo mismo ahora estaríamos en una situación distinta, los grandes tendrían que haber empezado a dar pasos adecuados en su acercamiento a la realidad de la imposibilidad de mantener el Estado del Bienestar.

    De hecho, sino fuera porque el propio BCE está ahora poniendo en entre dicho su viabilidad no creo que el problema del Euro fuera mas grave que el comprobar cómo unos cuantos bancos quebraran por la quiebra de Grecia.

    El problema es…. que los bancos son colaboradores necesarios de la mangancia del político por tratar de manipular la economía y como son cómplices en el delito están tratando de salvarlos a cambio de que no hablen.

  6. Bastiat: que una moneda única sea deseable y tenga muchas ventajas no significa que sea factible, tan es así que puede que el euro no llegue a cumplir su décimo quinto aniversario.

    Como dices, el deseo de Francia y Alemania de mantener los tipos bajos hace años ha traído este desbarajuste, la razón es la que señalaba en el post anterior: no puede haber un descuento común a todas las economías de la Eurozona. De hecho, en los primeros años de la Reserva Federal, se aplicaban descuentos diferentes en cada banco regional, en función de las necesidades de cada área. Si le añadimos que los sureños europeos estaban acostumbrados a divisas débiles, en rápida depreciación, y a altos tipos de interés, era previsible el efecto devastador de mantener bajos los tipos de interés en esta área.

    Pensar que el patrón oro controlaría la ambición de los Gobiernos, o que si el BCE o el BdE cumplieran con su deber… me parece inútil. Desde la Antigüedad los gobernantes se han aplicado en envilecer las monedas, incluso cuando el patrón oro (o plata) era tan estricto que la moneda estaba hecha de ese metal. Esperar que los responsables de los organismos supuestamente independientes cumplan no se dejen presionar por los poderosos que los nombran es una ilusión.

    Hoy debe pensarse en lo que tenemos, no en lo que pudo ser. Creo que es mejor un ajuste rápido de la productividad que una lenta agonía, y no hay ajuste más rápido que la salida del euro, la devaluación y una moratoria o una quita de la deuda al menos para Grecia, Portugal, Italia y España. La devaluación, por supuesto, es una solución inestable; si no se adoptan otras medidas su efecto será pasajero, pero la alternativa tener 6 o 7 millones de parados de manera crónica y, tarde o temprano, el desorden social (por decirlo suavemente). La devaluación, además, hará despertar a toda esa gente que sigue pensando que estamos en ese paraíso del Ocio que le prometieron, donde, sin trabajar, se podía consumir ilimitadamente.

  7. No creo que sea una cuestión de “descuento” sino de entender la moneda como independiente de las políticas y basando la acción política en la disciplina presupuestaria, algo que molesta a los socialdemócratas que son puramente inflacionistas a través de déficits pagados con deuda, y que ante una cantidad estable. Es decir, no sujeta a intervención política. Es decir una cantidad “adecuada” a garantizar mínimos de liquidez en el sistema completo, no sólo a nivel de estados o regiones, y como se permite el flujo de capitales sería la propia dinámica del mercado la que acabaría poniendo el tipo de interés en su sitio. No en vano muchas de las hipotecas de España se concedieron gracias al ahorro alemán.

    Teniendo en cuenta que el Patrón Oro no responde a esta pregunta, ¿existe una “cantidad adecuada” de moneda que garantice la liquidez del sistema y la estabilidad de la moneda al mismo tiempo?

    Esa es la pregunta a los técnicos.