Esta vez, Paul Krugman tiene algo de razón: prohibir el descalce de plazos de la banca –esa peligrosa estrategia consistente en endeudarse a corto para prestar a largo– no es algo ni mucho menos fácil de lograr.
Ron Paul y sus partidarios simplifican un poco la cuestión cuando defienden enterrar la reserva fraccionaria. Ésta, en general, sólo es un tipo de descalce de plazos: los bancos crean depósitos a la vista (deuda a muy corto plazo) cuando conceden hipotecas y otros créditos a largo. De ahí que, censurada esa práctica, probablemente se desarrollarían otras con idéntico propósito: por ejemplo, como ya hicieran los bancos de inversión estadounidenses durante la gestación de la presente crisis, captar capital a muy corto plazo con operaciones repo para luego adquirir titulizaciones hipotecarias a largo.
Y es que la iliquidez bancaria beneficia en un principio a casi todas las partes. Los bancos incrementan muy notablemente su volumen de operaciones y ven ampliado su margen de intermediación (pagan bajos tipos de interés a corto y cobran elevados tipos a largo); asimismo, los clientes del banco disfrutan de acceso a financiación más barata al tiempo que obtienen unos medios de pago que en apariencia son líquidos (los depósitos a la vista). Los problemas llegan para todos ellos con el paso del tiempo: dado que los bancos han prestado fondos a un mayor plazo del que los ahorradores están dispuestos a esperar para disponer de ellos, gran parte de las inversiones efectuadas con cargo a ese crédito artificialmente elevado dejan de ser rentables y comienzan a impagarse. Es decir, los deudores del banco se dan cuenta de que dilapidaron el capital que pidieron prestado; los bancos descubren un brutal agujero que, debido a su enorme apalancamiento, bien puede arrastrarlos a la bancarrota, y los acreedores de la entidad se quedan sin cobrar el dinero que ésta les había prometido (de modo que sus depósitos a la vista sufren una quita, revelando que su liquidez era sólo ficticia).
Existe, pues, un problema de consistencia entre el corto y el largo plazo. Vamos, pan para hoy y hambre para mañana: los agentes, todos ellos, son demasiado miopes para comprender las consecuencias últimas de sus decisiones, de forma que, por mucho que el Estado les prohíba una de las vías mediante las que degradar su liquidez, explorarán y encontrarán otras. Al final, la idea de que el control y la supervisión estatal es capaz de terminar con todas ellas es sólo un espejismo que sólo podría rozarse si el Gobierno tuviera un control casi absoluto sobre los mercados financieros. En esto, sólo en esto, estoy de acuerdo con Krugman.
Pero la historia no termina aquí. Que el Estado no pueda impedir que los agentes (deudores, acreedores y bancos) degraden masivamente su liquidez –y que ello degenere en forma de ciclos económicos– no significa que debamos contentarnos estoicamente con sufrir crisis tan devastadoras como la actual. Y frente a ello existen dos alternativas: la ingenua y liberticida de regular algunos aspectos menores del modelo de banca actual, salvaguardando sus privilegios, y la sensata y liberal de terminar con esos privilegios, que son los estimulan y sobredimensionan sus imprudentes prácticas.
Así, justo después de reprocharle a Ron Paul su falta de realismo por querer prohibir algo que no puede prohibirse, Krugman defiende regular la banca al tiempo que se le concede toda esa serie de privilegios que ponen en jaque al sistema:
Si existen ciertos beneficios dentro del régimen regulatorio –seguro de garantía de depósitos, prestamista de última instancia…–, existe al menos la posibilidad de control todo este sistema. Si intentas prohibir a los bancos que hagan banca, todo el sistema bancario tendrá lugar fuera de la regulación, volviéndolo mucho más vulnerable frente a las crisis.
Palo y zanahoria: a cambio de aceptar unas poquitas regulaciones que en nada os impiden degradar masivamente vuestra liquidez, os concedo acceso a toda una serie de privilegios que todavía exacerban más vuestras posibilidades de degradarla. Porque sí, podemos exigir a los bancos unos mayores requisitos de capital y liquidez, pero los problemas subyacentes subsistirán: a saber, la intrínseca insostenibilidad de un masivo proceso de endeudamiento a corto plazo e inversión a largo por parte de todo el sistema económico. Lo que no puede mantenerse sin degenerar en profundas crisis económicas es que la inmensa mayoría de agentes prometan proporcionar bienes económicos (endeudamiento a corto) mucho antes de cuando van a fabricarlos (inversión a largo).
La solución es más sencilla: dejemos que sean los agentes quienes asuman las consecuencias negativas de sus acciones, sin redes, asistencias y ayudas estatales varias. Démosles libertad para que degraden su liquidez, pero exijámosles también que paguen por su imprudencia. Si una entidad se endeuda a corto e invierte a largo y, al cabo de una semana, es incapaz de refinanciar los vencimientos de sus pasivos, que suspenda pagos y que sus acreedores experimenten pérdidas por haber confiado en un banco tan irresponsable. Lo que no tiene ningún sentido es lo que sucede ahora: que primero se exima a los bancos de que abonen sus promesas en oro y que, después, el banco central pueda refinanciar ilimitadamente las obligaciones a corto de los bancos privados que son pagaderas en un dinero que ese banco central puede imprimir a placer en régimen de monopolio. Y, encima, si aun así los bancos privados quiebran, son rescatados con el dinero de todos los contribuyentes.
Al final, en vez de corregir los problemas tan pronto como aparecen, disciplinando con ello al resto de agentes para que no emulen tan torpe estrategia, huimos hacia adelante: la iliquidez se acumula más y más, gracias a los préstamos de última instancia de los bancos centrales y a las perspectivas de rescate por el sector público, hasta que todo estalla por los aires una vez los desajustes en la economía real derivados de esa descoordinación entre ahorradores e inversores se vuelve insoportable.
En definitiva, lo que resulta absurdo y demagogo es la postura de Krugman: mucho denunciar los abusos de la banca, hasta el punto de apoyar a los okupas de Wall Street, para luego, a la hora de la verdad, convertirse en un siervo absoluto de sus intereses más cuestionables y distorsionadores. Nada de que sorprenderse, claro, pues Krugman, como buen keynesiano que es, adora el inflacionismo crediticio, esto es, la facultad de la banca de abstraerse de la realidad para financiar a nulos tipos de interés cualquier volumen de deuda privada y, sobre todo, pública. No olvidemos que fue uno de los principales defensores de la burbuja inmobiliaria que nos ha conducido a la depresión actual. Pero sus nada casuales contradicciones, dobles varas de medir e hipocresías sí sirven para ilustrar, una vez más, con quién nos jugamos los cuartos: no quieren menos exuberancia financiera, sino una exuberancia financiera más controlada por el Gobierno, y la Academia, que barra para casa, esto es, para el Estado. La figura del tonto útil no es algo novedoso.








octubre 26th, 2011 a las 4:58
“…por mucho que el Estado les prohíba una de las vías mediante las que degradar su liquidez, explorarán y encontrarán otras. Al final, la idea de que el control y la supervisión estatal es capaz de terminar con todas ellas es sólo un espejismo…”
Así es, Juan Ramón: por mucho que los socialistas quieran regularlo todo, otros encontrarán caminos -dentro o fuera de la ley- para saltarse la regulación. Y, viceversa, por mucho que los liberales queramos desregular, otros encontarán caminos -dentro de la ley (estado, sindicato, colegio profesional, lobby…) o fuera de la ley (mafia)- para conseguir imponer la fuerza de una mayoría organizada contra individuos desorganizados.
Llevamos con esta pugna desde… digamos… ¿siempre?
Es posible que Krugman no sea un tonto útil, sino más bien un “listillo” que sabe que perteneciendo a una mayoría organizada se te abren puertas que si no permanecerían cerradas.
octubre 26th, 2011 a las 7:22
Si, aversiahora… es una mafia. Pero es el estado tratando de regular al sistema financiero está actuando como una mafia.
Lo curioso de todo este asunto es que lo que está quedando en el inconsciente colectivo es que los bancos son malos. Es más muchos se quejaban antes de que los bancos no prestaban a quienes no tenían dinero, que las hipotecas eran caras y que qué malos son los bancos. Y muchos que los que antes decían eso ahora se quejan de que los bancos han prestado a quienes no podían pagar las hipotecas incluso ofreciéndoles “de más” para amueblar la vivienda o comprarse un coche. Que en qué puñetas estaban pensando los bancos tentándonos a gastar de más, no en el hecho de que ellos cayeran en la tentación.
El problema es que no entienden lo que significa la responsabilidad. Una sociedad que se fundamenta en redistribuir la responsabilidad individual entre todos es difícil que comprenda que quien actúa de manera irresponsable ha de pagar los platos rotos. Y tanta irresponsabilidad es la del impositor que confía en un banco atraído por unos tipos de interés fuera del mercado como es el banco que está actuando de esamanera irresponsable.
Por muchas quejas que unos y otros se hagan de la situación actual el problema es que no se quiere ser responsables. Sino que se pide al Estado que actúe una y otra vez de colchón para nuestra irresponsabilidad.
Esto ha podido funcionar de alguna manera durante la mayor parte del siglo XX gracias a que el mal llamado Estado del Bienestar no tenía competencia comercial e industrial en el resto del mundo. A día de hoy la realidad nos está dando en toda la cara….
Lo que no sé es si muchos de los que ahora se rasgan las vestiduras por lo que está pasando se van a enterar de algo.
octubre 26th, 2011 a las 8:52
“Lo que no sé es si muchos de los que ahora se rasgan las vestiduras por lo que está pasando se van a enterar de algo.”
Este es el problema, que parece que no se van a enterar ABSOLUTAMENTE DE NADA. Se “indignaran” “con razón” pero sin buenas razones, planteamientos ni demandas.
Una anécdota representativa.
Ayer, en Julia en la Onda, (por cierto Profesor a ver si le invita Julia un día y les da un poco de “sopas con ondas”, que son demasiado progres en esa tertulia y no les vendría mal un contrapeso), bueno pues estaban indignados y con razón sobre los autosueldos que se ponían los directivos de la cajas antes de petarlas (eso si, claro, solo mencionaban la CAM, de CCM ni hablar)… por cierto, es lo que tiene el exceso de poder estatal. Luego, en cierto momento, una llamada al programa reconduce el tema a “los sueldazos” “intolerables” de los deportistas de élite como Cristiano R. o Gasol.
Entonces ya te quedas perplejo. Te preguntas ¿pero esta gente en que mundo vive?
¿acaso se creen que CR o Gasol son funcionarios de oposición?
¿acaso no saben como funciona el mundo?
¿Tan difícil es de entender que esta gente gana lo que gana porque millones de personas quieren ver lo que hacen en la tele, oírlo en la radio o leerlo en los periódicos? (además de acudir en masa a los estadios a verlos en vivo si tienen ocasión)
¿que van a hacer? ¿”prohibirles” ganar ese dinero? ¿quien gestionaría la diferencia?
¿estarían dispuestos a seguir esforzándose o también les obligarían a seguir en su puesto de trabajo con el nuevo sueldo?
¿o acaso prohibirían el deporte o las retrasmisiones?
Nada de esto tiene sentido, ni si siquiera que se pongan a hacer campañas para que la gente deje de ser forofa del fútbol o cualquier otro deporte.
A mi no me gusta el fútbol, por ejemplo, pero soy realista, se que ni es viable ni ético intentar convencer a los demás de que dejen de seguir tal o cual deporte. Y también se y acepto que mientras algunas personas concretas ofrezcan algo que millones de personas quieren, esas personas ganarán cantidades obscenas de dinero. PUNTO
Si no son capaces de entender algo tan simple como eso… imagínense el intricado tema del descalce de plazos que ni la escuela austriaca de economía clásica parece que es capaz de discernir completamente, siendo de las más cercanas a ello.
octubre 26th, 2011 a las 13:45
Tomar dinero a corto plazo y bajo interes y prestarlo a largo plazo e interes mas alto,creo que tiene el limite que marque la capacidad de endeudarse y devolver los creditos.
Cuando se llega al limite pasarlo no es lo mas aconsejable y asi pasa que la demanda de nuevos creditos no crece,ni la economia ni la riqueza pueden crecer hasta el infinito.
Si sube el paro la demanda de creditos cae,incluso aumenta la morosidad.
Quiero decir que es el trabajo el que crea riqueza,el dinero no se multiplica solo.
Soy de la opinion de que incluso climatizando las cajas fuertes y creando unas condiciones favorables para la vida,los euros serian incapaces de reproducirse
octubre 26th, 2011 a las 16:11
josvazg, Yo tambien oigo en ocasiones ese bodrio de programa, más que nada por oir las sandeces que dicen los piji-progres charnegos de esa región de la corona de aragón situada al noreste de España. Lo peor de todo es que la tal Julia Otero va de sobrada y se cree poseedora de la verdad universal. Es repelente, cada comentario es un editorial, cada frase un adoctrinamiento totalitario, en fin, fundamentalismo socialistoide a camiones.
octubre 26th, 2011 a las 17:24
Por supuesto que cuando uno gane su pasta que con su pan se la coma, pero es difícil determinar que actividad no está sesgada por el Estado. El deporte es por supuesto un campo donde el Estado se reproduce y se legitima, y ahí no están exentos de favor deportistas de élite como Gasol o Ronaldo. ¿Acaso no se beneficia una y otra vez a entidades como el Real Madrid o el Barcelona? ¿Cuántas deudas han sido condonadas a diferentes clubes? ¿Cuántos negocios inmobiliarios? Basta con ver los palcos para entender de qué se está hablando.
Incluso el modelo norteamericano (que por supuesto prefiero), leáse NBA o beisbol, o … tiene sus más y sus menos con cada uno de las ciudades donde se alojan las diferentes franquicias ya que en muchos casos son los contribuyentes los que deben hacer frente a las costosas inversiones en pabellones e instalaciones deportivas.
El problema es que aquí nadie se libra ya que el Estado ha crecido de manera exponencial en todo el planeta, y no queda ni un metros cuadrado de territorio libre. Así que conceptos como libre mercado o libre competencia hay que tomarlos con mucho cuidado, porque cuando se profundiza vemos las garras del leviatan sosteniendo para engullir su débil presa.
octubre 26th, 2011 a las 20:26
dsklp: En los bancos no hay euros,lo que abundan son las deudas, los “antieuros”. Y estos si que crecen y se reproducen hasta en las condiciones mas inhospitas siempre que dispongan del caldo estatal. El binomio estado/banca relajan temporalmente estos limites que dices (si, pueden hacerlo durante años porque juegan con la variable tiempo -tipo de interes,aplazamientos y descalces de plazos-) y provocar que el trabajo, el esfuerzo, se malinvierta y, al acabar el engaño (al final ocurre, pero demasiado tarde), valga menos o no valga para nada.
octubre 27th, 2011 a las 9:44
@rberzal
Bueno, el problema no es Julia en si, allá ella. El problema es que creo que refleja la forma de pensar y los conocimientos de mucha gente respecto a lo que está pasando, puede que incluso de la mayoría.
Otra cosa que me intranquilizó bastante es una especie diagnostico sobre la crisis que hacía alguno de sus invitados de fondo. Y no, no me refiero el típico de “la codicia”o el más descarado de que al “culpa es de la libertad”, no. Trataban de hilar más fino y hablaban de que había habido mucho dinero “de mentira” o no se como lo llamaban, y ahora había desaparecido de repente. Pero lo decían de una forma en la que se notaban que confundían dinero con riqueza.
Confundir dinero con riqueza es algo muy común y muy peligroso. Y yo añadiría que es muy “keynesiano”. No porque todos los keynesianos confundan dinero con riqueza (alguno seguro que lo confunde) sino porque creen que la inversión (al menos la estatal) y la inflación crean riqueza, cuando lo único que suelen hacer es distorsionar los precios y generar burbujas que explotan antes o después.
La acumulación de riqueza real no sigue una agenda política, va por otro lado, unas veces más rápido, otras más despacio, otras incluso retrocede; por más que digan los Keynesianos, tras una guerra o un desastre como el de Japón de hace poco, la riqueza de la zona afectada cae en picado y claro, luego “hay más actividad” pues hay que “ponerse al día” lo antes posible para recuperar los niveles de riqueza pasados.
Y por lo general el ritmo de acumulación de riqueza depende del ahorro real, el capital disponible (humano, tecnológico, financiero, etc) y de que las inversiones efectuadas sean acertadas (cosa que los políticos hacen muy difícil introduciendo falsas señales y distorsiones varias).
Los Keynesianos vienen a confundir la expansión crediticia con la riqueza, no porque sean lo mismo, sino porque creen que la una genera la otra de manera automática e infalible, casi mágica. Es decir, piensan que si un banco o un país emite un crédito o “dinero nuevo” para un proyecto, pueden ya contar con que ese proyecto ha creado HOY ya la riqueza que se espera de el y por ello se puede GASTAR ya HOY como si esa riqueza existiese AHORA mismo… la realidad es que el proyecto bien puede fracasar y entonces el agujero es doble, pues gastaste YA lo que no tenías ¿y ahora como lo pagas?
octubre 27th, 2011 a las 9:50
@Stirner
Cierto que todo tiene componente estatal, pero aún quitándosela a gente como Gasol o Messi o C.Ronaldo, etc estos seguirían ganando cantidades indecentes de dinero mientras haya millones de personas en todo el mundo pendientes de lo que hacen estos señores un ratillo en una cancha o campo de juego. Es decir, se forran porque ofrecen algo que millones demandan con fruición.
Por supuesto, yo sería más feliz si el Estado no nos esquilmase para subvencionar a nadie, y menos a gente que no lo necesita. (Yo no entiendo como el Madrid o el Barça pueden perder dinero en algunas ocasiones, ¡hay que ser patán!, se lo gestiono yo que no tengo ni puta idea pero seguro que les dejo la caja a rebosar)
octubre 27th, 2011 a las 10:16
La tertulia de ayer sobre la cumbre de encumbrados fué de antología. Ahí estaban Pilar Rahola (Docotora en filología hispánica) y Juan Adiansens (Hijo de diplomático y piji-progre de toda la vida)dando clases de economía. No se cortaban un pelo en decir que lo mejor del mundo es devaluar la moneda cuanto más mejor.
octubre 27th, 2011 a las 12:03
El Estado esquilma en cantidades industriales, y creo que como norma general el esquilme es menor, incluso favorecedor para los más poderosos,los que tienen herramientas para influir en las decisiones. Así, se regulan los mercados para favorecer a unos y terminar jodiendo a todos … en el caso del dinero tiene la cosa más INRI, ya que es precisamente el dinero el que garantiza la división del trabajo, y una crisis como esta puede romper lo que nos queda de civilización y acabar en una guerra devastadora.
Sobre los héroes, que por supuesto los hay, no tengo nada contra ellos.Es más, soy seguidor y consumidor de NBA, hasta me pego viajes para verla en directo, y por supuesto disfruto de ella en alta definición. Pero no es menos cierto que los heroes son utilizados como legitimadores de los poderosos, es decir, me encanta ver a Marc Gasol promocionar seguros del hogar, o a Pau vender bonos del Popular, pero me da grima cuando el Borbónse promociona estrechando manos a diestra o siniestra, o cuando aparece el Ministro o Presidente de turno confirmándonos que gracias a sus brillantes gestiones en políticas deportivas o educativas nuestra nación goza de grandes y portentosos hombres.
octubre 27th, 2011 a las 13:37
Así es Josvazg: se confunde PIB con riqueza. Por ejemplo: la destrucción causada por el terremoto de Lorca ha destruido mucha riqueza, ¿verdad?. Pues eso no sale en el PIB. Sin embargo, el dinero que se van a gastar para reconstruir, siquiera parcialmente, lo destruido sí sale en el PIB. Resumen para un keynesiano: el terremoto de Lorca ha hecho más rica a la ciudad.
Otro ejemplo: si tú me pagas a mí 1000 € por un servicio, y luego yo le pago a Juan Ramón otros 1000 por otro servicio, y luego Juan Ramón te paga a ti otros 1000 por otro servicio, eso en el PIB vale 3000. Pero solo hay 1000 €, que van cambiando de mano. Es cierto que hay relación entre un aumento del intercambio económico y el crecimiento de la riqueza, pero no es directa.
Pero, al final, todo se reduce a que el político de turno salga por la tele diciendo que las cosas van mejor, que lo refleja una estadística, para que la mayoría de la sociedad pueda sentirse mejor consigo mismos.
Hay una serie de TV -The Wire- que explica todo esto de las estadísticas oficiales mucho mejor de lo que yo podría hacerlo en un comentario corto.
¡Bueno, solo un ejemplo!: ¿para qué se falsea el número de parados? Para que cuando mis votantes vuelvan a casa de trabajar, con media hora para comer y volver al trabajo, les digan en las noticias, antes de los goles del Madrid, que las cosas mejoran (o que no están tan mal). Así puedes seguir votando a tu partido sin sentirte culpable.
octubre 27th, 2011 a las 15:12
Una duda Profesor (o comentaristas)
¿Son las infraestructuras de transporte terrestre libres en España?
Quiero decir, por ejemplo, ¿sería legal comprar una franja de terreno entre dos pueblos o ciudades y construir una carretera o una vía de tren en ella?
Me parece que las infraestructuras eléctricas no son libres. Si no recuerdo mal lo que mi mujer me explico una vez, si haces una fabrica donde cristo perdió el gorro y te llevas una linea de alta tensión hasta ella el Estado te obliga a:
1- Engancharte a proveedor eléctrico de la zona respetando sus normas de enganche y parámetros eléctricos (hasta ahí todo normal)
2- Construir tu linea eléctrica como te diga la compañía pero pagándola tu.
3- Ceder (gratis) la explotación de la linea a la compañía al terminar la obra que tu has costeado.
Vamos, que las compañías eléctricas se han conseguido un cortijo de la leche y el incentivo para que la gente se monte sus propias infraestructuras es mínimo, que digo mínimo, es ilegal.
También creo que es ilegal montar una red Wifi compartida, o agregar ancho de banda entre varios ADSLs a través de una Wifi. En cuanto tengas usuarios viene telefónica a denunciarte y papa Estado le da la razón.
¿Alguien, por muy progre que sea, puede defender estos cortijos? digo, a parte de las compañías beneficiarias, claro.
“Competir es muy duro, que pereza… ¡que me prohíban mi competencia!”
octubre 27th, 2011 a las 15:23
@aversiahora
Si es cierto, el PIB es un dato bastante chapucero y no tiene mucho que ver con la riqueza.
Huerta de Soto explica en uno de sus vídeos de clase que el PIB, al no incluir los bienes de capital y solo contar los de consumo, excluye 3/4 de la economía real. Por ejemplo, no es lo mismo que tu PIB vaya mal hoy mientras tienes un crecimiento de bienes de capital (lo que significa que pronto podrás generar más cantidad de bienes de consumo o capital o de más calidad o a mejor precio) que tanto tu PIB como tus bienes de capital estén de capa caída.
Y eso es suponiendo que el calculo del PIB no estuviese manipulado…
octubre 27th, 2011 a las 16:39
Lo que dices es cierto: todo eso es ilegal. Necesitas permisos de la administración.
Lo que me gustaría es dar una opinión sobre lo de los “cortijos” y la competencia. Espero que: 1) la improvisación me salga bien, y 2) que nadie entienda que yo defiendo estas cosas. Solo quiero explicar por qué pasan.
Si yo me monto una empresa y busco mi lugar en el mercado -es decir, compito- y lo encuentro, le voy a quitar clientes a otra empresa ya establecida. Eso motivará que esas empresas, al ganar menos, tengan que recortar salarios o despedir gente. Como los convenios colectivos prohíben lo primero, sucederá lo segundo. Probablemente, yo contrataría a tante gente como despedirán esas otra empresas, con lo cual nada ha cambiado en términos netos. ¡Pero eso vas y se lo explicas a la gente que ha perdido su trabajo! Esa gente está organizada a través del sindicato de empresa y puede reunirse con facilidad para hacer manifestaciones que salgan en el Telediario, moviendo a la compasión del votante, mientras que los parados a los que yo contrataré (si me dejan abrir mi empresa y con mis condiciones) aún no están organizados. No harán ningún ruido. ¡No hay ningún sindicato, ni partido político, ni medio de comunicación que los organice! Es decir: no importan. El señor que decía antes, que llega a casa a comer con media hora para informarse, no los ve.
Al final, la gente que tiene trabajo (que son 17,5 millones contra 5,5 millones de parados) siente lástima de lo que le cuentan, no de lo que no le cuentan. Y, al tener trabajo, se identifica con quien lo tiene y lo pierde: “¡Eso no lo puede permitir el Gobierno (podría pasarme a mí)! ¡Un Gobierno como Dios manda debe defendernos a los trabajadores!”
Lo que pretendo decir es que la mayoría no siempre es justa. Pero no lo olvidemos: es la mayoría. y los políticos deben contentar a la mayoría, so pena de perder las elecciones.
¡Jo! Tanto rollo para explicar lo de “lo que se ve y lo que no se ve” de Bastiat, aplicado al mercado laboral. ¡Mil perdones!
El resumen es que las personas somos bastante asquerosillas, y aquel Estado que hace leyes que me vienen bien a mí es el mejor Estado. Y la ideología que yo crea que me conviene en cada momento de mi vida es la que debería adoptar la sociedad. Se llama “Ley del Embudo”.
octubre 27th, 2011 a las 16:52
Decía que improvisaba y que esperaba que me quedase bien. No ha quedado bien. Así que voy a autopuntualizarme, antes de que lo haga alguien.
Se me puede decir que lo de que yo, abriendo mi negocio, “robo” clientes a otras empresas significa considerar que la Economía es un juego de suma cero, lo cual no es cierto, y que todos podemos acabar teniendo más clientes.
De acuerdo. Es cierto. Pero en el medio plazo. En el corto -inmediato- plazo sí es de suma cero. Y eso es lo que le tienes que explicar a las empresas y trabajadores establecidos: que acepten empeoramientos en su status por el bien común y por el medio plazo.
¡Ja! Verdes las han segado…
octubre 27th, 2011 a las 22:26
Aquí el problema no es que cuando abras tu negocio restes clientes o hagas la competencia, o destruyas el empleo de otro, … aquí el problema es tan simple como que abrir un negocio es una odisea administrativa, con un montón de trabas, normativas, burocracia, … que desmoralizan a cualquiera, o que simplemente y por pura inteligencia te lleve a trabajar en lo que llaman mercado negro, que en nuestro país es afortunadamente cada vez más importante, ya que si no fuera por él, y nos tuvieramos que fiar de las estadísticas estatales estaríamos ahora mismo en una guerra civil.
Dices bien, aversiahora, que por un lado están los intereses de los sindicatos y sus trabajadores afiliados (los legales y fijos), pero a la par están los intereses de una clase empresarial que se cobija tras el paraguas del Estado para mantener sus intereses y engordar sus beneficios. Y tanto uno como otros, viene a escenificar esa falsa comedia que llaman “concertación o diálogo social”, donde unos y otros se reparten pingües subvenciones que dilapidan manteniendo una cohorte de chupopteros y lameculos. Mientras los políticos hacen los coros y la población aplaude ante tan distinguidos y sabios representantes.
octubre 27th, 2011 a las 23:00
Claro, claro, pero esa tesis tiene un pequeño problema:
Si se quita el descalce de plazos los préstamos a largo plazo serían ilíquidos.
¿Cuantos particulares iban a hacer imposiciones a 40 años para que los bancos pudiesen conceder hipotecas a ese plazo? Probablemente muy pocos, por lo que la mayoría de los préstamos serían a corto plazo y determinadas industrias intensivas en capital no podrían financiarse.
O peor aún financiarse a largo con instrumentos derivados sintéticos en OTC, mercado mucho menos transparente y muchísimo más apalancado.
octubre 27th, 2011 a las 23:32
Pero vamos a ver ¿a quién se le ocurre prestar a 40 años? Joder, esto es de coña, me parto de la risa, … Es como la energía nuclear ¿a quién coño se le ocurre invertir en una energía que te deja hipotecado para miles de años?.
En ambos casos la solución es que detrás está papa-bandolero-Estado, el gran capo, que se encarga de todo … y así nos irá
octubre 28th, 2011 a las 6:55
El error no es sólo prestar a 40 años, el error también es endeudarse a 40 años. Eso en cuestiones económicas, lo demás lo dejo. Y ciertamente la seguridad con la que los bancos prestan a ese plazo, la irresponsabilidad individual es más entendible aunque difícil de comprender, lo hace por el apoyo del Estado. Pero aún así, el problema no es que se preste a 40 años, sino que se preste demasiado de manera que los retornos por esos préstamos no sean suficientes para pagar los intereses de las imposiciones a corto….
Ese es el problema, el descalce de plazos. Es por eso que los bancos que han prestado demasiado a largo plazo están en problemas. Y máxime si ahora están descubriendo que sus inversiones mas seguras a más corto plazo o más largo, letras, bonos y obligaciones del Estado pueden ser comparables a bonos basura.
No es una cuestión del qué sino del cuánto.
octubre 28th, 2011 a las 7:00
“¿Cuantos particulares iban a hacer imposiciones a 40 años para que los bancos pudiesen conceder hipotecas a ese plazo?”
No lo se, quizá gente de 20 a 30 años como ahorro para la jubilación si les garantizan unos buenos intereses año a año que casi se conviertan en una buena renta, a parte de la devolución al final de una cantidad muy por encima de la inicial corregida por inflación. Teniendo en cuenta que sin descalce de plazos NI inflación (por ejemplo con patrón oro) esta sería baja o incluso podríamos tener deflaciones suaves, con lo que el negocio podría ser muy jugoso.
Otra cosa es la utilidad y conveniencia de pedir prestado a tan largo plazo. En España las hipotecas a 30 o 40años solo han servidor para hinchar aún más los precios de los pisos y degradar su calidad. Pagas un piso toda tu vida y seguramente va a ser el producto de peor calidad que puedas adquirir: ¿Acaso creen que una empresa automovilística, de electrónica, alimenticia o de lo que sea se podría permitir el lujo de entregar sus productos con tantos fallos y problemas como se entregan hoy las casas en España?
Pues eso, el exceso de crédito lo único que ha conseguido es encarecer y hacer más ineficiente un sector muy básico para la vida de la gente y que se ha comido en buena parte el progreso de humanidad y el mercado en el resto de “la cesta de la compra”: TODO han bajado, excepto la vivienda que, junto con la subida de impuestos, se han comido las bajadas del resto de bienes y servicios de manera que hemos llegado a la paradoja de que en los 70-80, con UN solo sueldo más bajo no se podía viajar a londres de escapadita un finde pero se pagaba un piso en menos de una década, mientras que ahora con 2 sueldos se paga todo menos el piso que te ahoga a fin de mes y para desquitarte te coges un avión dos o tres veces al año.
octubre 28th, 2011 a las 7:06
Y en cuanto a pedir dinero a 40años para un negocio… sinceramente ¿quien puede prever lo que va a pasar en 10años? pocos creo yo, a 40 no digamos. Es temerario lanzar un plan de negocio a 40años y más aún hacerlo con recursos ajenos, y ¡más aún conceder el préstamo!
Pero es que el crédito NO es el único recurso, de hecho, ni siquiera es el mejor. Algunos ya han aprendido esa lección y ahora les va muy bien:
http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2011/09/10/mas-de-400000-millones-cautivos-en-el-nasdaq-la-venganza-financiera-de-las-puntocom-1033/
¿Vamos a aprenderla los demás?
octubre 28th, 2011 a las 7:27
Pretender que esta crisis sirva de revulsivo que nos haga ser algo más liberales o amantes de la libertad, o al menos estar más informados sobre como funciona realmente la economía, quizá sea mucho pedir. Yo me conformaría de que nos quedasen claras una serie de cosas y nos curásemos de unos cuantos traumas:
1) Pagar tarde es casi lo mismo que impagar. En España debería estar mucho peor visto y tolerado por la Seguridad Jurídica y la gente en general. TODOS deberían cumplir los plazos, sobre todo la administración y las empresas grandes, justo lo contrario que ocurre ahora, que cuanto más grande sean, más se pueden permitir impagar por más tiempo. Y a la cabeza de esto están los gobernantes, claro, dando ejemplo.
2) No hay que tenerle tanto miedo a los despidos: Lo malo no es irse al paro, sino quedarse ahí por mucho tiempo. Por supuesto que es mejor cambiar de empresa voluntariamente que de manera forzosa, se negocia mejor tu nueva situación, pero cambiar de empresa puede mejorar tu curriculum y tus posibilidades en futuras negociaciones.
3) La relación empresario-empleado es simbiótica, no parásita. “La sarten por el mango” no la tienen siempre los empresarios, depende del paro que haya. En España lo parece así SOLAMENTE porque el paro es siempre muy alto. “Paradójicamente” los empresarios seguramente preferirían que les costase más negociar con sus empleados, porque eso significaría que la economía va como un tiro, que estarían ganando más dinero y que cada empleado les permitiría aumentar más sus beneficios. Pero en realidad no es una paradoja, cuanto mejor le vaya al empleado mejor le irá a los empresarios y viceversa. Y cuando a los empleados les va muy mal (como ahora) a los empresarios tampoco les va bien.
4) El crédito no es la única vía de financiación, es una más y de hecho LA PEOR. La mejor manera de financiarse es con ahorros propios o remanente en caja, ¿no lo tienes? mira el punto 5). La segunda mejor manera de financiarse es con aportes de familia, amigos o inversores o socios capitalistas, siempre hay gente con dinero para una buena causa o un buen negocio. Y la última y peor, porque tiene un coste, es pedir el dinero prestado.
5) Ahorrar es BUENO. Que no le cuenten milongas. Si no se puede ahorrar mucho pues poco a poco y si se puede ahorrar más por mejor. Y si no se puede ahorrar a lo mejor es momento de buscar mejores fuentes de financiación o trabajos mejor pagados.
octubre 28th, 2011 a las 9:35
Demonoid,
Eso no es así. Perfectamente podrían emitirse y comprarse bonos hipotecarios a 30 años. Hasta mediados del s. XX, cuando el nivel de precios y de tipos de interés eran estables (y lo eran porque no había expansiones crediticias que los distorsionaran) uno de los instrumentos financieros más populares eran los consols británicos, deuda no ya a 40 años, sino a perpetuidad. Hoy en día, muerta la renta fija, muchísima gente invierte en renta variable, que son pasivos “no exigibles”, esto es, con plazo de vencimiento indefinido. Por tanto, no veo ningún inconveniente para restaurar un fluido mercado de bonos hipotecarios (las titulizaciones hipotecarias, en última instancia, son eso) en caso de que se ponga fin a las distorsionadoras expansiones crediticias (endeudarse a corto e invertir a largo).