Perverso maridaje

Dos años y medio después de que la banca mundial fuera rescatada por nuestros generosos Estados, el presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, solicitó este miércoles una “recapitalización urgente” de las entidades financieras del Viejo Continente que podría requerir de nuevas inyecciones de dinero público: las estimaciones más optimistas hablan de al menos 200.000 millones de euros más, algo así como cinco veces el gasto anual en Educación del Reino de España.

Ciertamente, ésta parece la historia de nunca acabar: la voracidad insaciable de una banca que parasita a unos Estados tan escuálidos que ya ni siquiera pueden pagarles los medicamentos a sus ancianos. Es cuando menos lógico que la ciudadanía muestre su malestar y se pregunte a qué viene esto de que los contribuyentes rescaten sin fin a los bancos. Y la conclusión parece inapelable: el capitalismo es un sistema inviable que engulle todo lo que tiene a su alrededor, incluidos los Estados que se empeñan en reflotarlo.

Sucede, sin embargo, que la historia es algo más compleja. En principio, las entidades de crédito deberían ser empresas como las demás. ¿Que tienen problemas de liquidez? Pues que incrementen los tipos de interés para captar más depósitos. ¿Que acumulan pérdidas ingentes? Pues que se declaren en concurso de acreedores y procedan a reestructurarse. Con todo, en la práctica, ninguna de estas dos opciones se considera políticamente realista debido a que las cuentas corrientes de un país, su sistema de cobros y pagos, se encuentra inmovilizado en las inversiones basura de la banca. Si caen éstas, se derrumba aquél; e imagínese el desastre que supondría quedarnos sin la infraestructura necesaria para pagar el pan o el recibo de la luz (recuerde: Argentina).

Pero esa estrecha compenetración entre las inversiones de la banca y nuestras cuentas corrientes no es el resultado natural del neoliberalismo salvaje, sino más bien de las prebendas con las que nuestros políticos han agraciado al sistema financiero durante las últimas décadas. Es bien sencillo: nuestras cuentas corrientes son pasivos a muy corto plazo de los bancos (éstos se encuentren obligados a darnos en cualquier momento todos los euros que nos adeuden) que han sido invertidos en activos a largo plazo o de alto riesgo (en hipotecas, préstamos empresariales, deuda soberana, etc.). Debido a los bajos tipos de interés que abonan por los depósitos y a los altos tipos que cobran por los préstamos, se trata de una estrategia muy rentable para los bancos, pero también tan peligrosa como para llevarles a la suspensión de pagos inmediata: mal asunto invertir a 30 años el dinero que pueden tener que devolver en apenas unas horas.

¿Cómo es posible, entonces, que los bancos sean capaces  de perseverar en esta peligrosa táctica y de colocar al sistema de cobros y pagos de un país a los pies de los caballos de las hipotecas subprime o de los bonos basura griegos? Pues porque los Estados les montaron hace tiempo una ventanilla exclusiva donde podían refinanciarse siempre que lo desearan: esos monopolios públicos llamados bancos centrales que día a día les están inyectando “liquidez” a tipos artificialmente baratos. Y no, si los distintos Estados han bendecido con esta regalía a la banca no ha sido porque nuestros políticos sean títeres de las plutocracias financieras internacionales, sino por un simple do ut des: yo te protejo para que tú financies mis déficits de la manera más asequible posible.

No se trata, en suma, de que los rescates de la banca estén rapiñando los fondos que necesitan los Estados de Bienestar europeos; más bien, la mayoría de esos dispendiosos Estados de Bienestar sólo han podido financiarse hasta la fecha merced al crédito barato que les proporcionaba el sistema financiero (ya fuera comprando su deuda o disparando sus ingresos recalentando la actividad en el sector privado). Así, los principales interesados en conservar el actual modelo de banca, tapando todos sus agujeros y refinanciando todos sus pasivos, son unos Estados necesitados de que la orgía de deuda no termine. No quieren una banca más libre y más responsable que no medre sobre su estructural iliquidez, sino una banca atada y bien atada que siga haciendo exactamente lo mismo que hasta ahora pero teledirigida por nuestros gobernantes. Por eso, en lugar de suprimir sus distorsionadores privilegios, los mantienen a cambio de anunciar una mayor regulación que no ataca, ni mucho menos, los auténticos problemas de fondo.

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27 comments

  1. No es fácil, Sr. Rallo, escribir un párrafo sobre banca que transmita correctamente la realidad a un lego. Máxime cuando el lego no quiere enterarse ni está acostumbrado a leer y, cuando lo hace, capta mal el significado de las palabras como sucede aproximadadamente al 35/40% del cuerpo electoral.

    Es un ejercicio frustrante porque siempre termina uno hablando de multiplicadores, apalancamientos, coeficientes, contratos de depósito propios e impropios, etc.

    Es difícil describir algo que solo tiene vida en función de la fe ciega.
    A la idea de Dios le sucede lo mismo desde el Ëxodo (“Yo soy…el que soy”).

    ¿Cómo describir algo tan importante en nuestras vidas y que cada mañana abre las puertas en una situación de quiebra contable que haría a cualquier otra empresa caer en el código penal y ver que el Registro Mercantil no acepta sus cuentas por insuficiencia de capital que debe ser reparada de inmediato?

    Saludos.

  2. Una vez más Sr Rallo debo felicitarle por su artículo, pero como casi siempre le voy a poner un “pero”. Su artículo es excepcional pero cuando uno se pone lo hay que decir todo. Le ha faltado decir que todo el tejemaneje que relata es un fraude y una estafa para los ciudadanos. Esto es lo fundamental del asunto, si el estado y los bancos juegan al monopoli con su dinero no hay problema, el problema es que lo hacen con el dinero de los ciudadanos y esto lo hay que expresar directamente y llamarlo por su nombre.

    Un saludo.

  3. Si Profesor, la verdad es que rberzal tiene razón, a su artículo solo le falta un párrafo en el que se explique eso que deja caer con la frase final: “yo te protejo para que tú financies mis déficits de la manera más asequible posible.”

    Es decir, que básicamente los Estados NO tienen dinero (y si lo tienen se o gastan de inmediato) de manera que se financian QUITANDOLE el dinero a la gente vía impuestos.

    Pero los impuestos son una forma demasiado descarada y dura de robarle a la gente, por mucho que digas que es todo por su bien, para hacer hospitales y escuelas y cosas así y nunca guerras o “para mayor gloria del gobernante”… a la gente no le gusta que le roben.

    De esta forma el Estado perpetró hace tiempo dos estrategias para robar a los ciudadanos sin que estos lo noten:

    1) La inflación. Se hacen con el monopolio de emisión de moneda y así pueden manipularla cuando les hace falta. Con el oro solo podían limar un poco a cada moneda o falsificarla mezclandola con algo más… pero esto tenía poco recorrido pues la “cantidad sisada” cada vez estaba limitada y pesando o analizando el metal se podía calcular el valor real en oro. Luego se mejoró la técnica con el papel moneda para poder meter inflaciones del 30 o 40% sin que la gente pudiese casi ni rechistar.

    2) La deuda. Los Estados emiten pagarés y con eso gastan… luego les dicen a los súbditos que la cosa está mal y que tienen que subir los impuestos para pagar esas deudas.

    Pero la estrategia mejor que han sido capaces de urdir los Estados es mezclar la estrategia 1 y 2 en un solo sistema de banca centralizada y control de tipos de interés que emite crédito y luego moneda de papel hasta que la distorsión no es ya sostenible y el juego revienta en forma de crisis o recesión.

    Seguramente no lo hicieron a sabiendas, pero les ha salido bordado. Sobretodo por ser un sistema perverso del que los ciudadanos no tienen escapatoria a penas:

    – ¿Vas a usar oro? es tan caro que ya es difícil acceder a el. Además, te obligan a usar papelitos en su lugar, no puedes pagar los impuestos ni muchas otras cosas con oro directamente.

    – Una vez que te tienen usando papelitos, ¿los vas a dejar en un colchón en casa? la inflación constante te robará su valor más rápido que cualquier ladrón.

    – Una vez que “tus papelitos” no pueden estar en casa los llevas a un banco. ¿vas a elegir uno de reserva 100% que te cobra por guardártelos y que además no te da interés por ellos? eso es peor que el colchón. Mejor los metes en un banco “normal” que te da interés, compensandote un poco la inflación, y que casi te asegura su disponibilidad en todo momento… a menos que pete el banco, pero eso CASI nunca pasa ¿no?

    – Ya hemos llegado: Formas parte del sistema y eres victima de el.

    Tu dinero no te pertenece ni siquiera lo tienes contigo. Lo manipula tu Estado a su placer, ya que puede emitir más papelitos como los que tu tienes cuando quiera. Pero siendo realistas, desde la hiperinflación alemana de entreguerras eso ha dejado de estar de moda.

    Ahora todo es mucho más sofisticado “y guay”: para “promover la economía” se bajan los tipos de interés. Da igual si es que la gente está ahorrando mucho y esa bajada está justificada o no, se bajan y punto, que para eso están los bancos centrales, para dar crédito a los bancos al precio que fijen los políticos gobernantes de turno.

    Con los tipos bajos o muy bajos, ¿quien va a ser tan tonto como apara ahorrar?
    Es mucho mejor pedir prestado, sobre todo con tipos reales negativos. Si piden 1000€ hoy y tienes que devolver 1030€ el año que viene pero la inflación es del 6% resulta que en realidad “le has tangado” 30€ ¡al que te prestó! (que se fastidie maldito y asqueroso banco…)

    La demanda de crédito se dispara y los colaterales cada vez son menos líquidos (más a largo plazo) y más inseguros (más susceptibles de derrumbarse en valor por no hacerse realidad o por caer mucho su precio)

    De repente hay un agujero y la culpa la tiene tu, que te metiste en una hipoteca o un proyecto “cuando todo el mundo te avisaba de que era una locura”

    Pero no te preocupes, que los gobernates, inocentes ellos en todo esto, usarán sus bancos centrales (inocentes también) para ayudarte… eso si, de momento ¡paga más impuestos como penitencia!

  4. No hace mucho una se creo una iniciativa que consistia en sacar el dinero de los bancos “para demostrarles quien tiene el poder” creo que decian.
    Todo el mundo sabe que los bancos tienen mas deudas que dinero,que el dinero “desaparece” en cuanto se ingresa,que a los bancos y cajas les ayuda el estado porque son ellos los que le compran la deuda que emite.
    Han sido meses de cursos acelerados de “economia indignada” para explicar estos años de asombro financiero,de crecimiento sin pausa y enriquecimiento (unos mas que otros,como siempre)de la sociedad.Para llegar hasta aqui y ver que somos pobres,que no hay mas dinero que el que tienes en el bolsillo,que esos miles de millones son en su mayor parte apuntes contables,pero que generan unos intereses a los que no se quiere renunciar y son los que te sacan el dinero del bolsillo.
    Sabemos como hemos llegado hasta aqui,sabemos quienes nos ha traido.Antes de pensar en como salir seria un buen ejemplo y algo necesario revisar las cuentas y,si se puede,pedir responsabilidades,no vaya a ser que entre la polvareda de la crisis se nos pierdan

  5. El asunto, estimados contertulios, radica más en tratar de desentrañar el misterio del dinero, que si patrón oro, que si moneda fiduciaria pura y dura, que si, como contesta y yo le pregunto al Profesor, saber qué es o qué puede ser buen dinero.

    Y la cosa está cruda. El patrón oro tiene las suficientes deficiencias como para no garantizar la liquidez necesaria para ir reevaluando día a día la creación de riqueza. El dinero fiduciario está en manos del amo de la maquinita de hacer papelitos y de hacer leyes… y el poder corrompe.

    Sobre todo, y eso es lo peor, cuando se puede llegar a hacer con “buena intención”: crear riqueza aunque sea de manera artificial, drogando a la sociedad y, eso sí, y como ahora estamos viendo, sufriendo después un mono de caballo.

    Difícil cuestión y si: ¿quien le pone el cascabel al gato?

    Primero busquemos las alternativas reales, lo aplicable y lo negativo de cada cosa y pensemos.

    Más tarde… alguno tendrá que hacerse el valiente.

  6. Los conceptos y/o magnitudes utilizados en economía (como en el resto de las mal eufemísticamente llamadas ciencias sociales) son tan vagos que difícilmente cabe discutir o plantear posiciones diferentes [a otras] con esperanza de sacar algo en claro si no es otra vaguedad más lo que se pretende concluir. Pero me resisto a no mencionar algo que yo creo significativo en este sentido, al hilo de la polémica sobre el qué hacer y qué no. La Escuela Austriaca se apoya en gran medida en la teoría subjetiva del valor. Y la utilidad es lo subjetivo entre todo lo que pueda ser subjetivo.

    En cierto argumento de Mises contra la afirmación de Fisher de que la utilidad puede medirse, Mises acaba afirmando que demuestra que la utilidad no es medible, frente a la opinión de Fisher que cree demostrar que sí lo es. Pero en lo siguiente nos topamos con que Hayek desliza la eventualidad de la utilidad como algo susceptible de ser medido. Léase a propósito el siguiente texto extraído de en un escrito [introducción de Stephen Kresge] a un texto de Hayek.
    En lo que sigue las comillas “«»” son mías.
    “[…] Más inquietante incluso es la implicación latente en la tesis de Hayek de que los incrementos en la productividad, al afectar a los precios [se refiere a números índice], pudieran llevar a una competencia imperfecta malográndose así «la solución simultánea» al problema del «equilibrio». Si, por otra parte, la «medida» de la utilidad intertemporal pudiera tomarse en términos de un bien o «mercancía estándar», «cuya utilidad no variara en distintos momentos del tiempo», el coste de oportunidad podría determinarse sin que tuvieran lugar los razonamientos circulares o las contradicciones que surgen de intentar comparar los costes del precio al contado y futuro del mismo bien. Hayek no defiende la necesidad de ese estándar; al contrario, la idea del ensayo es argumentar que el «dinero no puede ser ese estándar» y cualquier intento de hacer de él un «patrón de valor» no hará más que empeorar las cosas. Su conclusión es que el uso del dinero – «cualquier dinero» – hace inevitable el «desequilibrio intertemporal»”[…] (Hayek, Obras Completas Vol. V, Ensayos de Teoría Monetaria I. Págs. 52/53 – Unión Editorial.)

    Entonces, ¿qué? ¿Con qué nos quedamos, medimos o elegimos? Y, ¿nos limitamos a pensar sobre el dinero ya que parece que no hay pasibilidad de identificar la esencia de la cosa o nos conformamos con usarlo como cosa dada?

    Lo del «equilibrio imposible» con cualquier «dinero» no es menos inquietante, y no se puede separar de cualquier consideración sobre el dinero mismo; por no preguntar ¿quién sabe qué cosa es ésa tan mentada que llaman «equilibrio»?
    ¿Cómo cabe pensar en algo distinto al lío en que estamos metidos con todo esto aún sin aclarar? ¿O acaso está todo claro?

    El extracto del texto no tiene desperdicio en cuanto a romper tópicos y posiciones de todo tipo de uno y otro lado. Y el texto completo, incluyendo todos los ensayos de Hayek, no digamos.

  7. Por cierto, a quienes decíais que al artículo le faltaba un párrafo, en efecto le faltaba un párrafo. No lo había transcrito entero. No sé si el añadido colmará vuestras expectativas, pero ahora sí está completo.

  8. Juan Ramón, yo no creo que estés equivocado en el análisis en las causas de la crisis, sino que el problema de la crisis no es la existencia del dinero fiduciario, sino en el desmadre monetario a través tipos de interés artificialmente bajos, a través de componendas a unísono con la banca, a través de políticas expansivas desde el poder basadas en el éxito de ofrecer al pueblo la idea de prosperidad promovida desde el Estado.

    Eso lo tenemos claro.

    El asunto es saber si es posible la existencia de un buen dinero.

    Y Hayek, como nos ha reseñado Martín-Serrano, dudaba de tal posibilidad, precisamente porque el precio de un bien, y el dinero, o el oro, es un bien, otra mercancía más que ve alterado su valor por la oferta y la demanda. Y que se ve afectado por incrementos o decrementos en la producción. Por darle a la maquinita o ofrecer tipos de interés más elevados que el mercado.

  9. Insisto:

    Dejando de lado que en el último siglo las existencia del metal amarillo se hayan multiplicado por siete, que el oro se convierta en el patrón monetario de una sociedad no significa ni mucho menos que sea su único medio de pago. En una economía moderna, la mayor parte de mercancías se compra vía compensación de créditos y deudas, esto es, pagando unas mercancías con otras mercancías: esa es la base del crédito circulante que proporcionan empresas y bancos a sus clientes (letras de cambio y depósitos a la vista) y que, por supuesto, jugó un papel central en el s. XIX y lo seguiría jugando en una eventual recuperación del patrón oro.

    Ni siquiera hoy, en la era del dinero fiduciario, la mayor parte de las transacciones se realizan al contado: la cámara de compensación CHIPS, por ejemplo, efectúa transacciones anuales por importe de 365 billones de dólares, cuando la base monetaria del dólar (el equivalente a la cantidad de oro con la que cuenta el sistema) apenas asciende a 2,7 billones de dólares. De hecho, tampoco esta base monetaria de dólares se ha incrementado al mismo ritmo que la producción de bienes y servicios: entre 1947 y 2007, la cantidad de dólares se multiplicó por 25 mientras que el PIB nominal de EEUU (no hablemos del resto de transacciones mundiales que se efectúan con dólares) lo ha hecho por 60.

    El oro no impide que toda esta superestructura de crédito –que es, en el fondo, la que compra y vende mercancías en una economía que haya desarrollado un poquito su sistema de pagos– se pueda erigir; lo que favorece es que esa superestructura sea de una calidad infinitamente mayor a la del dinero fiduciario. Pero la elasticidad de los medios de pago (que no serían ni única ni mayoritariamente monedas de oro) sigue siendo enorme; en ocasiones incluso demasiado grande para evitar la recurrencia de los ciclos económicos.

    http://juanramonrallo.com/24/06/2011/pero-%c2%bfhabria-suficiente-oro/

  10. Juan….. que me lo he leído….

    Y estoy de acuerdo en que el patrón oro puede ser un buen sistema.

    Pero según el segundo párrafo, si lo vemos aislado, y por la equivalencia que dice entre el volumen de dólares con la del oro, podríamos acabar pensando que el dólar es tan bueno como el oro.

    El problema es que el patrón oro, y eso lo dices, exige una, por falta de suficiente oro como para poder expandir el crédito, lo mismo que podría exigirse al estado: una disciplina en cuanto al cómo comportarse con la maquinita.

    La cuestión, es, sigue siendo, si la aplicación del patrón oro, sometimiento a una disciplina impuesta por… la naturaleza, la tecnología, algo que el estado difícilmente puede controlar, tiene en la práctica un beneficio para la economía o no.

    Siendo esto cuestionable, objetivamente difícil de aquilatar qué es eso de beneficio para la economía, si que podemos pensar que el hecho de que ante la falta de nuevo metal se pueda producir una constante deflación. Y es aquí donde encuentro el problema.

    Primero pensando en si se colige con tu idea de que el buen dinero es aquel que sea estable en su precio sino si estabiliza su valor a lo largo del tiempo como le contestas Adrian y que yo me hacía eco. Y eso es difícil si siguiendo la definición al uso lo que es en sí una deflación es una apreciación del precio del dinero.

    Y segundo y, políticamente más peliagudo, a nadie se le ocurre decir a la gente que se baje el sueldo porque ahora su dinero vale más.

    No me imagino yo a ningún político o a ningún empresario andar reclamando a sus trabajadores que cobren menos porque su poder adquisitivo ha crecido por culpa de que el dinero que tienen en los bolsillos, a diferencia de lo que ahora ocurre, vale más.

    Psicológicamente aunque sea una barbaridad económica, siempre nos gustará más que nos suban el sueldo aunque no sea más que para cumplir esa exigencia continua de los sindicatos de “mantener el poder adquisitivo”

    ¿Te imaginas a un sindicato decirle a los trabajadores que se tienen que bajar el sueldo para “mantener el poder adquisitivo”?

  11. Bueno, digamos que ese último párrafo sigue siendo “políticamente correcto”, se ve que al escribir usa unas riendas más cortas que al hablar. En sus intervenciones radiofónicas se suelta usted más, usa adjetivos más, digamos, llanos.

  12. A mi me ha gustado el párrafo que faltaba. Queda bastante clarito el tema del artículo, tampoco se puede añadir más sin enfangar el contenido y tocar más temas.

  13. Sobre lo del buen dinero. Al final todo se reduce a eliminar la inflación y el descalce de plazos:

    1) Para evitar la inflación o devaluación voluntaria de la moneda por parte de una entidad a la que eso le convenga, las soluciones son varias y bastante obvias:
    1.1 El dinero no puede ser un monopolio de nadie, sino algo externo y común a todos.
    1.2 El dinero no puede ser papel que cualquiera puede imprimir a placer.
    1.3 El dinero debe ser algo difícilmente falsificable, que no se pueda aumentar a placer y que sea fácilmente comprobable y disponible en todo el mundo, perdurable, etc … vamos que tiene que ser oro, para que vamos a reinventar la rueda tras miles de años de historia donde se ha descubierto esa verdad ahora tan evidente.
    1.4 El oro no puede tener más de un dueño en un instante de tiempo y es delito emitir más títulos de resguardos de oro de los que se custodian.

    2) El descalce de plazos debe tratarse como lo que es, una estafa. Se puede emitir dinero respecto a bienes existentes con alta liquidez y con una fecha concreta de cobro y cosas así, pero:
    2.1 No se puede emitir dinero contra bienes o ingresos que NO existen aún.
    2.2 No se puede emitir dinero contra bienes que no eran propiedad permanente del emisor o que lo eran por plazo inferior al vencimiento del dinero emitido.
    2.3 Una vez emitido el dinero, el bien que lo respalda es propiedad del propietario del dinero emitido en cada momento y nadie más que el podría disponer del bien, al menos hasta el vencimiento.
    2.4 Por lógica, un bien sobre el que se ha emitido dinero no puede tener otro fin que el de respaldar el dinero emitido o redimirse para canjear el dinero.

  14. Ojala esto lo leyera algun ‘indignado’ neofascista de estos de pega tan guays. Lastima que esten tan ocupados con sus cositas diver (la litrona, el partido,sus series preferidas, leer a Galeano, los comics..) para no poder estudiar las distintas teorias economicas. Pero quien sabe, tal vez algun dia se empiecen a oler por donde van los tiros y se indignen racionalmente, seamos optimistas..

  15. Tú me proteges a mí y yo te protejo a tí. Tú me financias barato y yo te permito que hagas ingeniería financiera. Vaya corrupción. Por eso deben pagar esta crisis todos los políticos gobernantes y los que lo han permitido sabiéndolo, los directivos de la banca, los de las grandes empresas, todos los corruptos.
    Así va el país.

  16. @mikel lan

    Pero la ingeniería financiera es un avance tecnológico fantástico. Permite interactuar libremente a los inversores para reestructurar la cartera financiera para obtener otra con tipos de riesgo, plazos, compromisos de pago, etc. más deseables, lo que además a nivel general otorga liquidez para realizar inversiones o para financiarlas. Todo esto favorece la especulación, es decir, dota con mejor información a muchas líneas productivas y, por tanto, ayuda a minimizar los errores y las pérdidas empresariales antes de que éstas se produzcan.

    El problema no está ahí, en absoluto, sino en que se disponga para la Banca un régimen jurídico radicalmente distinto al que se aplica al resto de agentes del mercado. Es decir, que si su negocio sale mal y se declaran insolventes, entonces por ley se les aplazan o condonan sus obligaciones. Por eso pueden tomar todo tipo de riesgos irresponsables con nuestro dinero, porque principalmente disponen del intolerable privilegio de poder apropiarse de lo que supuestamente están custodiando -si esto lo hace un panadero u otro agente económico, va a la cárcel-, pero estos saben que no les dejarán quebrar ni desinflarse.

    La ingeniería financiera no tiene nada que ver con este problema. Un agente económico podría arriesgarse lo que quiera en sus proyectos de inversión… pero siempre que pague sus errores con pérdidas empresariales o la quiebra. Por ejemplo los mercados de derivados pueden resultar en grandes beneficios o grandes pérdidas para todos los que participan en él, siempre que el agente económico no disponga de un entorno institucional que le proteja en caso de quiebra. Ese es el problema ¿y por qué se permite esto? Para que así las autoridades, los estados, puedan realizar lo que denominan como “Política Monetaria”, supuestamente para “estimular” la economía. La Banca es sólo un intermediario, no necesariamente los mayores beneficiados. Pero todo eso es, por supuesto, un gravísimo error del mainstream de la Ciencia Económica y sólo la Escuela Austríaca de economía es consciente de ello.
    Así es que al final nada tiene que ver nuestra sistema económico con el mercado libre, sino con la economía planificada, ya que la espina dorsal de él, el sistema financiero, está fuertemente intervenido. Por eso sería necesario avanzar hacia el libre mercado erradicando la “Política Monetaria”, o sea retirando estos privilegios a la Banca. No la ingeniería financiera sino los privilegios exclusivos de protección y de sustracción de lo que no es suyo. La ingeniería financiera, NINJAS y demás historias no tienen nada que ver: es la Política Económica centralizada de los Gobiernos y Bancos Centrales la culpable, o sea el “no mercado”.

    Y, por supuesto, los “corruptos” no pueden pagar la crisis, ya va siendo hora de que los indignados se enteren de algo tan evidente como esto. El problema es mucho más grave: no existe ese aparato productivo que permite satisfacer los deseos y “derechos” de todos, sino otro menos rentable. Los banqueros, políticos, corruptos, etc. no tienen ni una pequeñísima fracción de las riquezas que serían necesarias para “compensar” la crisis. Enteraos de una vez. El nivel de vida de la burbuja era posible porque supuestamente existía ahorro (consumo futuro)… pero realmente no existía porque la Política Monetaria (la Banca es sólo un intermediario), y la política en general -pues necesita a ésta para subsistir-, YA lo ha dilapidado.

  17. Si Señor, JFC, claro y conciso.

    Mikel, una sugerencia….. Aprende.

    No te dejes manipular.

    La realidad es la que es no como quisiéramos que sea.

    Piensa que si quieres cambiar la realidad estas tratando de coaccionar a las personas a vivir de distinta manera. A LAS PERSONAS. A tu vecino, a tu padre, al panadero de la esquina. Y todo en nombre de un mundo nuevo.

    Los liberales no queremos eso.

    Queremos que la sociedad evolucione libremente. Que cada cual sea capaz de buscar la mejor manera de existir sin hacer daño a nadie. Que se respete la libertad, la propiedad y la vida. Nuestros principios básicos, el fundamento de la moral, de la verdadera moral y para lo único que el Estado debe intervenir, sólo para defenderlos, no para atacarlos sistemáticamente.

    Piensa.

    Sólo te pedimos que pienses.

  18. Y venga rescates y venga recapitalizaciones, pese a todo aquello de los buenos resultados de los tests de esfuerzo bancarios. Pero al final y quizás no muy tarde:

    “The eurozone (read: Germany) has its work cut out for it.”

    Así opinan por ahí que están las cosas: “damned if I do, damned if I don’t”

    “Whichever actions Germany takes, three things are all but inevitable: an Italian bailout, a European banking crisis, and a Greek default. Any one outcome will likely trigger the other two.

    This may look like a “damned if I do, damned if I don’t” type of situation, but how Berlin handles the crisis could be the difference between a weakened euro and nonexistent euro.”

    De la última alerta recibida de STRATFOR

  19. Con patrón oro y sin descalce de plazos los Estados hubieran quebrado, no se hubiese podido pagar la Guerra Fría, ni las contiendas bélicas donde los capitalistas se metieron, ni aplacar a las masas, ni se hubiese crecido todo lo que se creció, ni se hubiese saltado sobre el hecho tangible que crecimiento y empleo ya no iban de la mano, quizás no hubiésemos obtenido un sin fin de nuevas aplicaciones, desarrollos e inventos que pudieron ser gracias a la expansión crediticia, ni en España hubiésemos tenido Juegos Olímpicos ni posibilidad alguna de remontar la tasa de desempleo que legó el gobierno de Felipe González. Quizás tampoco muchos inversores no hubiesen amasado inmensas fortunas, ni mucha gente tener una casa y pagarse lo que nunca hubiesen imaginado, todos los negocios que se abrieron, toda la cultura empresarial que se generó, poner a nuestro país en el mapa y en la Unión Monetaria,.. ¿Y qué si ahora la economía se tiene que ajustar? Ahora toca hacer otras cosas. Y se hacen, como en su momento tocó no tener patrón oro porque era la mejor opción.

    Por cierto, lo del patrón oro o un coeficiente de reserva del 100% sería de aplicación global supongo porque aquellos países o áreas monetarias que no lo apliquen tendrían una ventaja estratégica en un momento dado, para algunos sectores o ante una situación de catástrofe o conflicto.

  20. Ahora casi no tiene sentido hacer una política crediticia tan estricta porque de forma natural el grifo del crédito se ha cortado, sólo se da a quien es solvente y para proyectos solventes. Ha caído el mito que los Estados no pueden quebrar y por tanto también se les ha cortado el grifo y se les exigen cada vez más compromisos y ajustes.

  21. Primero se depaupera a las masas con la inflación crediticia y las malas inversiones generalizadas y luego hay que satisfacerlas con la causa de esa inflación crediticia. Digamos que el patrón oro promovía un crecimiento sano, sostenible y basado en el ahorro, lo que habría hecho innecesarias aventuras intervencionistas como un enorme y muy ineficiente Estado de Bienestar basado en la deuda inflacionista.

  22. Vamos a suponer que sea cierto lo que usted dice. Pero ahora estamos en el punto donde estamos. No hay marcha atrás ni posibilidad de imaginarse qué hubiese pasado de haber hecho las cosas de otra manera. Cierto es también que no haber tirado el dinero como lo han hecho los socialistas las posibilidades de nuestra economía a la hora de encarar la crisis hubiesen sido relativamente mejores. Y digo relativamente porque nos hubiese golpeado de igual manera y porque lo que debemos no vamos a poder pagarlo en la vida.

    Queda bonito decir aquello de dejar quebrar bancos o determinadas empresas, pero la realidad es que si permites eso la bola de nieve sería imparable. Si acometes una reforma laboral que ponga en la calle a una enorme masa de población a los que se les ha concedido un crédito personal o una hipoteca por tener un contrato indefinido (eso lo valoró y bien el banco en su momento) tienes montado un grave problema de morosidad y contracción salvaje del consumo. Una vez culminado la etapa donde han quebrado las familias a las que nunca se les tenía que haber concedido un crédito ahora parece que toca la etapa donde ha de quebrar la clase media a la que en su momento se le concedió un crédito valorando el tipo de contrato y el salario que se percibía.

    La expansión crediticia, aunque promoviera muchas inversiones fallidas e insostenibles fue una huida hacia adelante, no cabía hacer otra cosa. El panorama internacional, los primeros pasos del euro, la guerra de Irak, las distintas crisis (mexicana, sudeste asiático, rusa, punto.com,…), la tasa de paro que teníamos,…Se metió en el mismo saco a dos conjuntos de países con estructura productiva y problemas diferentes. Tampoco teníamos muchas alternativas. De no haber estado en el euro esta crisis nos hubiese mandado a la edad de piedra.

    Sé que no le gusta este concepto, pero no toca dejar quebrar un banco, toca nacionalizarlo. Toca recortar gastos, pero también buscar ingresos donde sea. Con la parálisis del crédito ahora no tiene sentido alguno plantearse nada respecto al oro ni respecto a coeficiente de reserva, toca poner sobre la mesa todas las deudas y llegar una solución respecto a ellas entre todos los países ricos. De aplicarse lo que propone terminaría por paralizarse todo. Para cuando podríamos ver algún resultado,…ya hubiésemos quebrado más de lo que ya estamos.

  23. Vaya, tenemos un Keynesiano que ha entrado con ganas.

    Profesor, ¿le pone usted su enlace al “milagro Lituano” (o era Letón) o se lo pongo yo?

    Vamos a ver Juan. Muchos keynesianos en los 2000 se hartaron a decir que se había conseguido el círculo perfecto que íbamos a seguir p’arriba para siempre y tal… Luego, cuando quebró LB se hartaron a decir que sin los bailouts habríamos vuelto a la edad media. Más tarde, después de un QE1 y QE2 claramente fallidos, decían pues que sin QE el paro de EEUU iba a ser de 7 u 8% y CON el QE iba a ser del 5-6%… cuando CON QE acabó siendo del 9-10% van y se lanzan al QE3, es que no aprenden!
    ¡Y todavía quieren que les agamos caso!

    Y aquí, que le voy a contar que usted no sepa. Las arcas estatales estaban repletas antes de que ZParo saliese con su Plan E (será de Estúpido, por sus resultados) y ahora estamos al borde de la quiebra. Hoy resulta que la deuda pública, aun siendo menor, es más problemática que la privada, que ya al menos esta congelada, no crece y no nos aboca a una posible quiebra soberana como si lo hace la pública.

    Si ZParo no hubiese hecho PlanE y hubiese ahorrado un poco desde 2008, o lo hubiésemos cambiado por otro, seguramente ahora estaríamos mal, pero sin peligro de quiebra soberana y con unos cuantos puntos porcentuales de paro menos que hoy, aunque de todas formas en niveles salvajes.

    Y no se trata tanto de dejar quebrar, sino de no sujetar artificialmente empresas en un sector que debe reajustarse como el inmobiliario. Y sujetar cajas a base de FROBs y ayudas extraídas de las empobrecidas clases bajas y medias sobre todo, los precios inflados de los inmuebles para que no descuadren las cuentas de las cajas de los politicos para que no tengan que reajustarse y dejar de controlar las los politicastros de turno.

    Como digo, no se trata de dejar quebrar, sino de aplicar la Ley de igual manera para todos sin malearla ante determinadas cuitas o ablandarla para evitar apuros a determinados sectores o empresas. Por ejemplo, bastante mal se paga ya en España como para que encima ablanden los requisitos de pago en los concursos de acreedores con la vista puesta en las “pobrecitas promotoras”.

    Resultado de todos estos chanchullos:
    – Las cajas se han reestructurado con 2-3años de retraso.
    – Los politicos que han cometido pufos (en cajas y en cargos) no van a pasar ni por el tribunal.
    – Los pisos no bajan lo que deben y el sector tardará el doble o el triple en reestruturarse.
    – Como los pisos no bajan sensiblemente la gente que se queda en la calle lo pasa peor que en un mercado libre normal, puesto que pese a que el paro aprieta los precios de alquileres y casas alternativas a la que han perdido siguen arriba como si esto aún fuese jauja.
    – Los negocios siguen teniendo un gasto muy importante en el alquiler o compra de su establecimiento. Su caja ha bajado y su alquiler o hipoteca no.
    – Y para colmo nos suben los impuestos mientras el paro se dispara y no hay deflación que nos alivie.

    En fin, estamos en el peor de los escenarios posibles porque se ha hecho precisamente todo o casi todo lo que no se debía hacer, tanto en el inflado como tras la explosión de la burbuja.

    Por cierto, en 2001 se reinflaron la .com porque había que ir a la guerra y Bush le dio la orden pertinente a Greenspan de que expandiese la base de green-backs… Luego claro, la explosión fue aún peor cuando ya fue inevitable en 2007.

  24. No voy a descubrir la pólvora. Pero voy a refrescarla.

    No es ocioso reflexionar sobre lo que parece determinar la naturaleza del «dinero». Naturaleza que no es la sustancia de lo que se usa como «(1) medio de cambio, (2) unidad de cuenta y (3) depósito de valor», por virtud de sus propiedades físicas particulares (como son las del oro, la plata, o el cacao, etc. ). Así, el dinero no parece ser algo concreto cuasi-físico a denotar con un nombre. Un sustantivo no lo define. Son las circunstancias de carácter «adjetivo» lo que confiere naturaleza o calidad dineraria a los instrumentos que con tal pretendido efecto se usan. Utilizando lo que Aristóteles llamó «Triangulo del Significado», el término ‘dinero’ es un símbolo, y como tal símbolo simboliza un concepto: el que se refiere a la propiedad «dineridad» en general. Esa propiedad «dineridad» es satisfecha en mayor o menor medida por lo que se usa como dinero. La «dineridad» se refiere características de esos objetos físicos o virtuales que se llaman “dinero” (de ahí, probablemente, la razón de las jerarquías o clasificaciones de dinero o grados de liquidez o aceptación que se conocen). No es el dinero-cosa-instrumento, por lo tanto, lo que habría que buscar sino la «dineridad» de la cosa o instrumento que se usa al efecto: el modo y manera en que el instrumento en cuestión se aproxima a la función de servir como (1) medio de cambio, (2) unidad de cuenta y (2) depositito de valor (por no perder de vista el estándar). En un enfoque así, encajarían probablemente todos o casi todos los puntos de vista teóricos habidos hasta la fecha (los materiales aparentemente dinerarios, la aceptación de los agentes, la imposición del estado, etc.). Teniendo en cuenta, además, que tal aproximación sería apropiadamente aplicable a los dineros que fueran adquiriendo forma a medida que las condiciones sociales, económicas y tecnológicas vayan cambiando. Así la cuestión no sería la sustancia física u otra del instrumento lo que contase, sino el entorno y las condiciones en que se utiliza. ¿Y por qué no el desastre actual no sería la consecuencia de haber excluido este punto de vista de la primera línea del análisis? De aquí que, desde hace ya tiempo, hasta especialistas reconocidos y reputados desconfiasen de mucho de lo que ha venido siendo cuasi-dogma en materia de entender el dinero, incluyendo el mismo sistema financiero tal como es hoy con su impune potencial para generar catástrofes.

    Ya en 1943 alguien proponía “Una mercancía como moneda de reserva” (una cesta de mercancías para ser más concreto, con caucho y azúcar, por ejemplo), y dejando aparte al mismísimo oro y todo lo que lo rodea, incluyendo también el sistema financiero entendido como el tinglado bancario de hoy, de tal modo que hasta el asunto de la reserva fraccionaria pasaría también a mejor vida entendido como algo que hubiera de forzarse legalmente por necesidad.

    Parece, pues, que la reflexión sobre todo lo que se refiere a los amos del « lado oscuro de la fuerza» (me gustaba más aquello del «reverso tenebroso») hay que buscarla por otros andurriales. Y «Ceterum censeo … »

    Porque pese a los buenos resultados de aquellos afamados tests de esfuerzo “El sistema financiero puede saltar por los aires”.
    http://www.elconfidencial.com/economia/2011/10/23/bruselas%2Dsacrifica%2Da%2Dla%2Dbanca%2Dpara%2Dsalvar%2Del%2Deuro%2Dles%2Dobliga%2Da%2Dasumir%2Dperdidas%2Dde%2D13000%2Dmillones%2D86381/