Salvar el euro de nuestros políticos

Decía Merkel allá por 2010 que ampliar el Fondo de Rescate europeo hasta el billón de euros no serviría de nada salvo para ganar tiempo. Pues bien, semejante inútil reforma, destinada únicamente a prolongar durante unas horas más la estancia de nuestros mandatarios en el País de Nunca Jamás –ese terruño donde nadie, ni ellos ni Peter Pan, desea madurar y asumir responsabilidades– conforma uno de los puntos básicos del acuerdo adoptado este miércoles en la cumbre para “salvar al euro”.

Así las cosas, los líderes europeos han pactado, primero, incrementar el tamaño del Fondo de Rescate para adquirir o avalar hasta cerca de un billón de deuda pública periférica, fundamentalmente italiana y española. Segundo, obligar a los principales bancos de la Eurozona a que se recapitalicen en los 100.000 millones (26.000 para los españoles). Y tercero, aplicarles un “quita voluntaria” del 50% a los acreedores privados de Grecia, de forma que la deuda total del país quede tan sólo en el 120% del PIB.

Con semejantes medidas, a cada cual más inservible y contraproducente, se nos asegura que se pretende salvar una moneda única que si está en peligro es sólo por la torpeza y la mala fe de esos mismos líderes europeos. Al cabo, ¿cuáles son los problemas del euro salvo que unos países, los periféricos, se niegan a salir de la franja de riesgo de la insolvencia ajustando de verdad sus presupuestos y liberalizando sus economías? Recuerden: Grecia tiene una deuda del 150% del PIB y un déficit anual de entre el 7% y el 10%; Italia soporta una deuda del 120% del PIB y un déficit del 5%; Portugal acumula unos pasivos del 105% del PIB y un déficit del 6%; y España acopia unas obligaciones financieras del 70% del PIB, con un déficit del 6%, unas perspectivas de crecimiento nulo y una tasa de paro del 22% de la población activa.

Es decir, el problema de la Eurozona es que los deudores se niegan a realizar todos los esfuerzos necesarios para devolverles el dinero a sus acreedores: básicamente los bancos franceses y alemanes; es decir, los ahorradores franceses y alemanes que depositaron su dinero en sus entidades y que éstas malversaron prestándoselas a Gobiernos manirrotos que hoy amenazan con no pagar. Y llegados a este punto sólo quedan dos opciones realistas: una, que esos Gobiernos irresponsables se esfuercen de verdad en amortizar sus deudas (tomando todas las medidas de saneamiento del sector público y de flexibilización del privado que sean necesarias); dos, reconocer que esos Gobiernos irresponsables no tienen ninguna intención de pagar, que repudien total o parcialmente su deuda, que se atengan a las consecuencias de unos mercados internacionales cerrados a cal y canto, y que sus acreedores asuman las milmillonarias pérdidas.

Todo lo demás es tan sólo teatro. Una farsa deliberadamente representada para ocultar que los problemas estructurales de nuestras economías siguen ahí sin resolverse: continuamos sin poder pagar y nuestra solvencia no ha mejorado ni un ápice por el hecho de que el Fondo de Rescate vaya a avalar o refinanciar nuestra deuda. Ni siquiera se ha resuelto el problema griego, pues si la economía italiana, en mucha mejor forma y con bastante menos déficit que la griega, es incapaz de soportar la carga de una deuda del 120% del PIB, mucho menos lo será la helena.

En definitiva, desconfíen de los numerosos parabienes que estos días recorren toda Europa. Sólo hemos comprado tiempo a un coste carísimo: justo lo mismo que hemos venido haciendo con contumaz miopía desde el estallido de la crisis en 2007. ¿Recuerdan cuando se nos dijo que los problemas europeos estaban acotados en Grecia y que el primer plan de salvamento –aquel apenas cifrado en préstamos de 30.000 millones y sin asumir quita alguna– ya suponía la solución definitiva? ¿O cuándo se nos juró que la crisis de deuda terminaba en Irlanda? ¿O cuando rescatamos a Portugal y se nos juró que España estaba hecha de otra pasta? ¿O cuando en julio volvimos a salvar a Grecia, prometiendo que esta vez sí era la definitiva? ¿O cuando en agosto el Banco Central Europeo empezó a monetizar deuda pública española e italiana para devolver la confianza a los mercados?

Pues exactamente lo mismo sucede ahora. Los Estados periféricos siguen en riesgo de no poder pagar; los Estados centrales no pueden rescatarlos de verdad; y los sistemas bancarios de toda la Eurozona, por mucho que se vayan a recapitalizar en 100.000 millones de euros, no disponen de suficiente estómago como para absorber el impago. Si queremos salvar al euro, la solución no la hallaremos en cumbres como esta que sólo entregan más dinero a los deudores pródigos para que sigan sin cambiar absolutamente nada, poniendo en jaque a la moneda única. Lo que necesitamos, desde 2007, es rigor presupuestario y apertura de los mercados; sólo eso. Y ni una cosa ni la otra han salido de la cumbre de este miércoles.

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20 comments

  1. El asunto que oculta, a mi parecer, este artículo es que los gobernantes de nuestros queridos estados miembros se niegan a ver la realidad, a hacer lo que se tiene que hacer, por muy duro que sea, ya que perderian votos a raudales. Nos han estado vendiendo el país de nunca jamás, nosotros hemos caido, ahora toca pagarlo, no podemos ni queremos y es preferible ganar tiempo, alargar la penuria a asumir responsabilidades y a cojer el toro por los cuernos. Queremos que la fiesta siga y siga, tiramos de demagogia y populismo con muchísima facilidad, el realismo lo dejamos para otro momento.

  2. Tras esta cumbre se me plantean una serie de dudas:

    1- ¿Cómo es posible que siendo los principales tenedores de deuda griega los bancos alemanes y franceses las necesidades de recapitalización de los mismos sean tan bajas después de una quita del 50%?

    2- ¿Cómo es posible que Europa siga aprobando (130000 millones de €) y concediendo prestamos a Grecia (el último hace unos días, de 8000 millones de €) y de forma simultanea admita que es incapaz de devolver su deuda y que hay que condonársela?

    3- ¿Cómo es posible que ante una crisis de deuda del tamaño de la actual se sigan creando y ampliando mecanismos (Fondo Europeo de Estabilidad Financiera) para garantizar que dicho río de deuda no tenga fin?

    4- ¿Cómo es posible que se este poniendo el énfasis en los perjuicios que este ultimo acuerdo tendrá para España (restricción del crédito por el aumento de la recapitalización bancaria) y no se vea que el problema real es que si se sigue incentivando y garantizando la deuda estatal, dicha deuda acabará acaparando todo el crédito disponible?

    Por desgracia todo acabará en un cóctel de: subida de impuestos + inflación + quiebras. Todo un logro.

    ¿soy muy pesimista?

  3. Profesor, veo que las cifras de deuda a las que se refiere son solo la parte pública. Lo cual me reafirma en mi tesis de que los problemas actuales NO son por la cuantía de deuda actual en sí, SINO porque la deuda pública no solo no se congela, sino que los gobernantes quieren que crezca cuando los mercados ya no les prestan más. ¿es correcto?

    La deuda española total creo que andaba por el 3’5 veces el PIB, pero de ella solo la pública es un problema a día de hoy. La privada no se ha reducido, pero se ha congelado desde el inicio de la crisis.

    Se hecha de menos un artículo sobre la deuda española, sus componentes, su evolución en los últimos años y explicaciones de porque la pública, pese a ser menor, es a día de hoy lo que nos da problemas y la privada no tanto.

  4. Estimado Sr. Rallo:

    – Pienso que los austriacos no deberían criticar tanto un modelo que, gracias a la expansión crediticia, proporcionó beneficios inimaginables a cientos de miles de empresas y las mayores alegrías a tantos inversores. Intelectualmente detestaban la política de bajos tipos de interés de bancos centrales pero a nivel de calle, en el día a día, deseaban que la barra libre no se acabara nunca. Los supersueldos de tantos directivos, la expansión de nuestra banca más allá de las fronteras, la internacionalización de muchas de nuestras empresas, el vender a los inversores las mejores cifras macroeconómicas y bajar el desempleo a unas cotas asumibles. Deberían, al menos, darle las gracias a ese modelo que los ha hecho tan inmensamente ricos donde la riqueza de todo el planeta está concentrada en unas pocas manos.

    – Qué economía tan socialista tenemos que se ha permitido una tasa de evasión fiscal de vergüenza, montañas de dinero en paraísos fiscales y todo tipo de lagunas en las legislaciones para dejar de pagar impuestos y menos cotizaciones, poder contratar y despedir en la realidad como te dé la gana, que los empresarios paguen de media menos impuestos que los asalariados y que las multinacionales internacionales utilicen nuestro país como si fuera un paraíso fiscal y las nuestras utilicen a otros países para los mismos menesteres.

    – Con su modelo hubiésemos tenido menos endeudamiento, cierto, pero también un crecimiento raquítico, mucho menos creación de empleo porque es el sector de la construcción el que más empleo genera y en menos tiempo. Sin deudas, pero también sin casas, ni coches, ni todo el consumo, ni toda aquella recaudación de impuestos, ni empleo. Es decir, sin nada. Partíamos de una posición muy alejada y todos aquellos países que se hubieran subido a la expansión crediticia nos adelantarían sin esfuerzo. Ahora nos quejamos de un modelo pero cuando los negocios estaban llenos de clientes con su lista de tarjetas nadie decía nada, ni cuando batíamos todos los records de cotizantes y se garantizaban las pensiones, cuando se inauguraban miles de obras públicas que daban prestigio a nuestro país,etc.etc.

    – Ahora que ya no es posible endeudarse más porque físicamente hemos llegado al tope se defiende que todo se privatice y los sueldos se bajen para evitar la bancarrota y poder seguir ganando dinero. Es decir, hundir el consumo interno para poder exportar todo aquello que no vamos a poder colocar porque existe una competencia global a la baja en reducción de salarios y condiciones generales de regulación (fiscal, medioambiental, laboral, sanitaria,…) y porque todo el mundo ahora se dedica a lo mismo que es a exportar, en un contexto además a la contracción en todos lados del crédito y menor crecimiento. Todo va a menos en todas partes y todos queremos colocar nuestros productos fuera.

    – Ya le he comentado que de todo lo que debemos sólo el 16% pertenece a las Administraciones Públicas. Con su política puede que las empresas exportadores amplíen algo sus márgenes pero hunde a todo un tejido empresarial dirigido a satisfacer la demanda interna. Miles de empresas van a quebrar y despedir a sus trabajadores. Porque los consumidores no van a notar menores precios en casi nada por mucha reforma laboral y liberalización que se haga. Para cuando se trate de incorporar los menores costes a los precios de los productos y servicios finales ya habremos quebrado.

  5. Lo de siempre. Dilapidar el escaso capital en cementerios de inmuebles = crecimiento; no dilapidarlo en semejantes usos inútiles sino en proyectos cuya rentabilidad y utilidad es real = crecimiento raquítico. Vamos, que EEUU e Inglaterra apenas se desarrollaron en el s. XIX como consecuencia de que el expansionismo crediticio era muchísimo más modesto.

  6. Una consecuencia inmediata del acuerdo es la pérdida de confianza en la Deuda pública. Esto, a largo plazo, puede ser muy beneficioso, en especial para España, cuya cultura económica media es casi cero.

    La quita y la quitilla no salvan el problema del descrédito tras el default: ¿quién prestará dinero a Grecia a partir de ahora? Mi impresión es que la martingala de la “quita voluntaria” sólo es un ardid para evitar que se dispare la bomba atómica de los CDS’s.

    Las restricciones de créditos derivadas de la exigencia de recapitalización bancaria sentencian a España a la depresión y, probablemente, calientan los motores de la (digámoslo así) “inestabilidad política y social”, lo que no hace sino echar más leña al fuego de crisis.

    Al final del día tropezamos con el viejo problema de siempre: el Euro. El euro es un absurdo que el Politburó de Bruselas a convertido en arma letal. Es tal absurdo como si ponen a un campeón del tour y a este viejo Nostradamus a pedalear juntos en una bicicleta tándem, al cabo de unos metros, o él pedalea y yo descanso, o nos vamos al suelo juntos.

  7. Tiene que ser muy muy jodido llevar un barco en medio de una tormenta teniendo un conocimiento totalmente equivocado de los instrumentos que se usan para gobernarlo.

  8. Hay que ver la hoja de ruta entera:
    Se gana tiempo para que los bancos se refuercen, se obliga a los bancos a reforzar el capital, se crea un instrumento de ayuda a los bancos para dar credibilidad al sistema que sirva de cortafuegos y evite el contagio a otros países y finalmente se hace la quita de la deuda griega.
    Esta hoja de ruta se sabía cuando se hizo el primer préstamo a Grecia: Las condiciones eran insostenibles. Pero sería muy difícil para los políticos decir que se va a dar dinero de los contribuyentes un 50% a fondo perdido, que es en realidad lo que se ha hecho.

  9. Siempre estaremos con la misma discusión. A ver si consigo encontar ese punto exacto entre brevedad sin ser muy simplista y precisión sin excederme en la extensión.

    Si yo gano 1000€ al mes y considero que no me llegan, puedo hacer dos cosas: aguantarme o ir al banco y pedir un crédito de, por ejemplo 500€ mensuales. Si hago lo segundo, voy a vivir muy bien mientras el banco me preste el dinero. Pero, cuando deje de hacerlo -cosa que acabará sucediendo- me encontraré con que me he acostumbrado a vivir con 1500€, que tengo que volver a vivir con 1000 y que, además, de esos 1000€ tendré que pagar 200 en vencimientos. O sea, que he hecho el proverbial pan como las no menos proverbiales tortas.

    Aquí es donde empiezan las discusiones entre keynesianos y clásicos: mientras te dan los préstamos, dicen los keynesianos que hemos encontrado la piedra filosofal de la economía, el crecimiento sin ciclos, el círculo virtuoso y blablabla. ¿Que, irremediablemente, se pinchará esa burbuja en el largo plazo? ¡Bueno! “A largo plazo, todos muertos”, decía Keynes.

    Hayek no negaba este crecimiento económico provocado por una burbuja. Se limitaba a decir que tenía las horas contadas. Pero los “hayekianos” modernos se empeñan en negar el crecimiento. Pero, ¿por qué? Si es indiscutible. Una burbuja provoca crecimiento económico. Sí, ficticio. Sí, insostenible. Sí, desparecerá. Pero no neguemos el crecimiento.

    Es evidente que sin la burbuja seríamos más pobres. Habríamos tenido un crecimiento económico estable, pero menor. Es decir: sin burbujas, vamos del 1 a 2 poco a poco, de forma lineal; y con burbujas subimos primero al 3, para luego caer al 2. No sé si mi explico… Es un problema sociológico, no económico.

    El problema de ir del 1 al 3 para caer al 2, es que la gente blinda su sueldo (convenios colectivos) y se endeuda a largo plazo con las rentas obtenidas cuando estamos en 3, y luego vete tú a decirle que estamos en 2.

    Ayer mismo, Juan Ramón, lo decía tu jefe, Alberto Recarte, en esRadio: nos dijo en su Informe Recarte que hay que eliminar los convenios colectivos, y ayer nos puntualiza que los actuales no, solo los nuevos contratos. ¡Ah, muy bien! O sea, que la gente que disfruta un sueldo inflado por la burbuja mantiene sus privilegios, y los que no han disfrutado la burbuja – o sea los jóvenes y los parados- pagan por todos. ¿Y eso de la igualdad ante la ley? ¿O la legislación laboral no cuenta? ¿Qué es lo que pasa? Que dile tú a 17,5 millones de trabajadores que se les va a bajar el sueldo. Es mejor tener 5 millones de parados que bajarle el sueldo a 17 millones. El problema será cuando tengamos 8 millones de parados y los perroflautas, en vez de a hacer el payaso, se dediquen a la revuelta social violenta. O que salga -y saldrá- un partido de extrema izquierda que se especialice en este votante.

    Otra cosa: la deuda pública y la privada. ¡Qué manía con emperrarse en que la culpa es de una de las dos! Como si eso demostrase nada…

    No son comparables. La deuda pública no se computa con los mismos criterios contables que la privada. Si fuese así, habría que sumarle a los 650.000 millones oficiales la deuda de empresas públicas (de la que responde el estado, en última instancia), la deuda en infraestructuras públicas de las que se espera un determinado retorno económico, los créditos bancarios, los impagos a proveedores, las aportaciones a fondos de rescate… Nos vamos a más de 1 billón. Y , si además, contásemos los pasivos de la Seguridad Social (si se deberían contar o no es muy discutible, pero no se cuentan) nos vamos a 3 billones largos. ¡No comparemos culos con témporas, por favor! Además, ¿para qué? ¿Para ver quién la tiene más grande, si los keynesianos o los hayekianos? Me refiero a la deuda (je). Todo es deuda de España.

    Otra cosa: cuando se dice que España está muy poco endeudada, porque tenemos un 65% del PIB, mientas que Italia tiene un 125%, Grecia un 160% o Japón un 200%, no es exacto. Esas son las deudas públicas brutas. La veradera deuda de un país es la deuda pública y privada neta. Si lo preferís, una especie de balance patrimonial. Lo más parecido a eso que hay es algo que se llama posición financiera neta. He buscado alguna tabla por la red y después de 15 minutos solo he encontrado esto en la wikipedia. Lo siento, ya sé que es la Wiki y son datos de 2009, pero es lo único que he encontrado:
    http://en.wikipedia.org/wiki/Net_international_investment_position

    Las crisis no salen de la nada. Aunque hay mucha gente que lo quiera creer, porque así justifica que les recorten a otros, pero a él no. Porque él es de “los buenos” y la culpa es de “los malos”.

  10. Vamos a ver, Hayek hablaba de que durante las expansiones crediticias se consumía capital; es decir, los recursos se inmovilizaban (y se dilapidaban) de una manera insostenible e irreversible. España no se ha desarrollado más rápido por haber producido 800.000 viviendas anuales que no deberíamos haber producido. El coste de hacer eso ha sido el de NO producir muchas otras cosas que sí hemos necesitado. No pasamos de 1 a 3 y luego a 2: las crisis son malas inversiones generalizadas, no excesos de buenas inversiones. No es que invirtamos demasiado deprisa, sino que invertimos mal. Sólo asumiendo que todos los bienes de capital son iguales e intercambiables puede sostenerse la idea de que los booms son crecimientos desproporcionadamente rápidos.

  11. Juan Ramón: que no te estoy criticando. Estoy de acuerdo contigo en la mayoría. Solo quería abundar en lo que tú dices, pero matizando conforme a mi opinión, de forma más populachera, para que se entienda y centrándome en las consecuencias de la Economía sobre los votantes.

    Mira cómo has acabado la respuesta: “los booms son crecimientos desproporcionadamente rápidos”. A eso me refería con lo de 1 a 3 y luego a 2. Un boom creado por más deuda de la que se podrá pagar (límite que no conocemos a priori), causa ese “crecimiento desproporcionadamente rápido” y luego una recesión.

    ¿Inversiones buenas y malas? ¡Claro que sí! Pero eso no se sabe antes de hacerlas. ¿Que los bienes de capital son iguales e intercambiables? Claro que no. La prueba es que hay inversiones que funcionan y otras que fracasan. Pero, ¿cómo saberlo a priori? Lo que sí es intercambiable es el empleo a corto plazo: si yo invierto en algo que no va a funcionar, “creo” el mismo empleo inmediato que si invierto en algo que funcionará. El problema SOCIOLÓGICO viene cuando se queden en el paro. Te dirán que tienen derechos, que hay que subvencionarlos. Y esa gente vota. Y no les interesa lo más mínimo ni tu opinión ni la mía. Ninguna opinión que no sea la de que el gobierno tiene que “dar trabajo a la gente”.

  12. Aversiahora, lo que digo es justo lo contrario: que sólo sosteniendo una hipótesis errónea se puede llegar a la conclusión (incorrecta) de que los booms son crecimientos desproporcionadamente rápidos.

  13. Lo sé. No me he expresado bien. Quiero decir que, en mi opinión, solo a priori podemos decir que debimos haber invertido, por ejemplo, menos en ladrillo y más en otra cosa, porque ahora el ladrillo no se vende (mala inversión) y, de haber invertido en esa otra cosa, ahora tendríamos beneficios de esa buena inversión.

  14. ¡Perdón! Estoy tonto. Quería decir que solo a posteriori podemos saberlo. No a priori. Es que estoy ocupado con otra cosa…

  15. ¿cuanto ha gastado grecia en armas?¿a quien las ha comprado?.Por su puesto que esto es una pequeña parte de la deuda.Y españa ¿los trenes ave podrian haber sido talgo?.¿esas prisas por estar entre los paises ricos no ocultaban la necesidad de estos ricos de tener compradores para sus productos?Nosotros tambien hemos exportado,eso si coches alemanes y franceses y tambien hemos sido la jubilandia y la disneylandia de la borrachera expres.
    Se acabo la fiesta y hemos quedado como esas envejecidas estrellas de los tablaos,quemadas por el alcohol y la juerga y encima debiendo dinero.

  16. Aversiahora, claro que a priori no podemos saber si tendremos éxito, por eso existe el mecanismo de prueba-error, para purgar las malas inversiones en un tiempo razonablemente corto.

    Cosa distinta es que, mediante la manipulación del tipo de interés y del crédito, se hagan aparentemente rentables inversiones que en condiciones normales nunca lo hubieran sido. No es que un exceso de buenas inversiones genere un crecimiento desproporcionadamente alto y eso sea insostenible, sino que la ficción crediticia genera una acumulación de malas inversiones que se extienden por el sistema. La ficción se desmorona cuando se corta el grifo del crédito, cosa que sabemos que inexorablemente acabará ocurriendo, y con ella también se desmorona todo lo que ha crecido bajo e calor de esa ficción.

    Tener cientos de miles de viviendas sin vender, constructoras quebradas con toda la perdida de empleo que eso conlleva, no creo que se pueda considerar un nivel de bienestar de 2, superior al nivel 1 anterior (antes de la expansión artificial del crédito). Diría que ambos niveles son iguales, que lo invendible es como si nunca se hubiese fabricado y que, debido a la desviación de factores productivos hacia esos sectores económicos, en ese tiempo nos ha impedido fabricar bienes que realmente hubiesen generado riqueza (un verdadero nivel 2).

  17. Imaginemos que a mediados de los 90 hubiésemos crecido a base de empresas punteras. Se hubiera generado cuatro empleos y quizás hubiésemos tenido que ir a buscar fuera algo de capital humano que nos asesore en ese tipo de aventuras. ¿Qué hubiésemos hecho con el otro 20% de paro? ¿Y con el paro de larga duración? ¿Y la conflictividad social? Al señor Rallo no le gusta el ladrillo, algo por lo que apostó el socialista Aznar con su famosa reforma de la ley del suelo. Quizás porque teníamos que entrar en el euro, demostrar en poco tiempo que podíamos crecer y equilibrar las cuentas públicas. Quizás el ladrillo no es la mejor inversión posible, pero era lo que teníamos a mano en aquel momento para tirar para adelante. Lo otro quizás nos hubiese llevado 20 años o es que se desconoce que tenemos la productividad que tenía Austria en los 70. No hay que olvidar lo que somos para planificar lo que queremos ser.

    En el S. XIX todo estaba por hacer, las materias primas eran infinitas, el endeudamiento casi no se conocía, prácticamente no existía la clase media, la separación entre crecimiento y empleo era impensable, esa cosa de obsolescencia programada no se sabía qué era, no teníamos peligros de revoluciones marxistas, no había exceso de capacidad productiva, la gente todavía demandaba de todo porque carecía de absolutamente todo, los salarios eran dickensianos. Lo que funcionaba allí no tiene porqué funcionar ahora.

  18. Juan: estoy de acuerdo con tus dos primeros párrafos. Lo que intentaba decir es que, a moro muerto, gran lanzada. Los economistas explican muy bien… el pasado. Mientras los españoles y los extranjeros invertían en nuestro ladrillo parecía que todo iba bien. No solo el ladrillo, porque lo que se invertía en ladrillo redundaba en todo. Yo, a todos mis amigos, les empecé a recomendar en 2000 que no se comprasen una casa, salvo que fuese para revenderla enseguida. Algunos, demostrando el respeto que me tienen (ironía), se la han comprado ¡el año pasado!. En 2003, el Gobernador del Banco de España, Caruana, advirtó de la burbuja. Casi todo el mundo se le echó encima. Con esto no intento presumir de listo (máxime cuando no puedo probarlo), sino decir que la burbujas no lo son hasta que estallan. Ejemplos: las telecos y la informática, ¿son burbujas o crecimiento “sano”? ¿Y los medios de comunicación? ¿Y los coches? Todo lo que ha tenido un crecimiento bestial en los últimos 20 años, ¿son burbujas? Pues habrá gente que diga que sí y gente que diga que no. Cuando algo estalla, todo el mundo dice eso de “esto ya lo decía yo”.

    Otra cosa: imaginemos que yo en 2000 tengo una idea de inversión buenísima, que será el inicio de un futuro idílico para la sociedad. Es más: baja Dios y me respalda. Pues como la gente no se lo crea, no me prestarán un duro para invertir. Es más: en el banco me dirán que para eso no me dan, pero que si quiero invertir en ladrillo, que eso sí que tiene futuro, entonces sí me dan el crédito. ¿Qué hago? Quiero decir que, en ese pasado en que debimos ivertir en mejores cosas, probablemente nadie habría prestado dinero para ellas. O, al menos, se habría prestado muchísimo menos.

    Más: no nos olvidemos de que los bancos no prestan solo los ahorros de otras personas, sino que se “inventan” el dinero. A trazo muy grueso (poeque ya me estoy extendiendo demasiado), el Banco Central le dice a los bancos que, por cada 100€ de depósito, presten 1000. ¿De donde salen los 900€ de diferencia? Pues de que hay unos señores que deciden que esos 100 van a producir 1000 y que eso lo respalda el Estado. O sea: el Estado dice que los 1000€ son euros invisibles que solo los inteligentes ven y que si tú no los ves es porque eres tonto. Luego llega alguien y dice: el Emperador está desnudo… ¡Uy, perdón! Esa era otra historia (¿seguro?). Ahora, la mayoría de la gente ya no ve el traje del Emperador… digo… ya no ve los 1000€ y, el Estado, que decía que respondía por ellos, dice que no, que no responde por nada. Ve y explícale a la gente que, más o menos (cálculo artesano mío totalmente discutible), va a perder la tercera parte de su dinero por la sencilla razón de que nunca existió y ya verás lo que te dicen.

    PD: Sé que Juan Ramón (y otros) no van a estar de acuerdo con esto último y que me van a macahacar, pero necesitaba soltarlo.

  19. Yo también

    Lo siento, no puedo estar de acuerdo con el primer comentario, salvo que se esté utilizando una figura retórica. Los gobernantes no se niegan a ver la realidad, no es eso, no. Si parece que se niegan a ver la realidad es que sencillamente no la ven, y a ciegas hacen lo que según dicen aprendieron; y lo demás sobra. Si la vieran la cosa sería otra; pero en teoría, mejor dicho, por definición, como digo, no deberían verla porque no pueden: y así hacen sólo lo que deben —actúan según su realidad—, y como vuelvo a decir, sólo hacen lo que se supone les han enseñado que hay que hacer. ¡Más madera! Es la receta aprendida, y la aplican.

    Pero sobre la pertinencia o impertinencia del «más dinero o menos dinero» para comprar tiempo y para salir ahora del atolladero, José Antonio Aguirre, (en su Introducción (firmada en 2000) a ‘Ensayos de Teoría Monetaria I’. Pág., 93; F. Hayek, [en nota sobre ‘Hayek on Hayek’], Unión Editorial, aporta un comentario que es quizás digno de atenta reflexión no vaya a resultar que tenga algo verdaderamente importante que enseñar y pueda ser de gran utilidad en estos días el recordarla.

    Por otro lado, si los gobernantes sí ven la realidad, es que ciertamente la ven, y por lo tanto no es que se nieguen es que disimulan. Y disimulan por no atreverse a enfrentarla o porque les interesa después de todo que la cosa siga su curso. Si es así y ven la realidad pero la esquivan, el comportamiento político es cosa vieja y no hay por qué sorprenderse. Lo de los políticos/gobernantes nunca puede sorprender a poco que se los conozca; aquí es lógicamente lícito el no distinguir entre el todo y la parte.

    A pesar de ello, siempre que hay regla hay también excepción. Los hay también honorables. Algún ya ex-gobernante —al tiempo que pertinaz aspirante a taumaturgo— sí parece cierto que no fue capaz de ver la realidad nunca. Se sigue que ni negó ni mintió a pesar de lo que dijo e hizo. Gustavo Bueno vino a decir del sujeto que su realidad era peculiar, era «alícica», a lo Lewis Carrol. Hasta se llega a decir que cuando lo del acuerdo de estos días deambulaba por los pasillos bruselenses implorando que le devolvieran sus legiones aniquiladas en Teuteburgo. Y lo chusco es que ahora le ha dado también por dar «lecciones de dos tardes» al G20 o a quien se deje. No recuerdo si era Felipe V quien deambulaba de noche en camisón por los pasillos de palacio con algo de lo mismo.

    Los gobernantes que no son la excepción, los «sin-varita-mágica», se nieguen o no a ver la realidad de la que hablamos, lo que si ven es que no diciendo lo que ven les va mejor. Nada nuevo; lo suyo es: “luego ya vendrá quien apechugue”. Me choca que esto sea objeto de discusión o reflexión ahora.

    Y por lo demás, al margen de cuánto pueda llegar a «dar de sí o de no» lo que se ha «acordado» en Bruselas en estos días, aún queda por ver si siquiera se pone en marcha el acuerdo. Parece que todavía hay mucho conejo escondido en muchas chisteras. Y mirado el asunto desde fuera, desde donde la cosa duele, —y por eso el recuerdo de lo de Teuteburgo y lo de Felipe V—, según algunos no es el momento para hablar de galgos o podencos. Hace unos días, me decía un señor que conoce a unos cuantos señores que se dejaron confundir por aquello de las «constelaciones de precios» y todo lo demás, y que aunque esos señores que conoce tienen muchos motivos para hablar lo que no tienen son ganas de perder ya hasta el mismísimo aliento; así que dejemos entonces la palabra a Hayek.

    “[…] Así llegamos a resultados que sólo confirman la vieja verdad de que quizás podamos impedir la crisis si frenamos la expansión a tiempo «pero no hay nada que podamos hacer para salir de ella antes de que llegue a su final natural»[…]. (Precios y Producción Pág. 92 F. Hayek). Que creo que es lo que en el fondo se defiende aquí.

    Pero esto anterior de Hayek podría no ser todo y lo que digo arriba sobre la cita de Aguirre no habría que echarlo en saco roto. Pongo la cita en mi próximo comentario.

    Escribí esto hace unos días y hoy me encuentro con

    http://www.elconfidencial.com/economia/2011/10/31/soros-ataca-a-los-lideres-europeos-el-acuerdo-no-durara-ni-tres-meses-86906/

    Y con

    http://www.libremercado.com/2011-10-31/la-firma-de-inversion-de-eeuu-mf-global-se-declara-en-bancarrota-1276439965/

  20. Mi anterior comentario ya se puede ver, —en el decía que a continuación pondría éste de ahora con una cita de José Antonio Aguirre—. El comentario estaba siendo moderado. Así deben ser las cosas: moderación sobre todo.

    Y ésta es la cita de José Antonio Aguirre, —sobre Shackle prologando a Wicksell—, en su Introducción a ‘Ensayos de Teoría Monetaria I’. Pág., 93; F. Hayek, [en nota sobre ‘Hayek on Hayek’], Unión Editorial. Prólogo firmado en 2000. (O sea, no en los años 50 del pasado siglo XX sino a las puertas del siglo XXI). Parto y comento la cita con cuidado de no equivocarme, cosa que no garantizo.

    [Empieza Aguirre]

    “Shackle, en el prólogo que escribió para la tardía versión inglesa (1954) del libro de Knut Wicksell, ‘Valor, Capital y Renta’, ha escrito que

    [empieza el entrecomillado del prólogo de Shackle al libro de Wicksell]

    «la batalla más apasionante de la teoría económica en la primera mitad del siglo veinte fue la que se libró, a mediados de los años treinta, entre los que apoyaban las teorías de la super-capitalización del profesor Hayek para explicar el ciclo económico de un lado y Lord Keynes y sus lugartenientes de otro».

    [acaba el entrecomillado del prólogo de Shackle al libro Wicksell]

    [sigue Aguirre, o no parece muy claro si es él quien sigue]

    Las dos teorías no podían ser más opuestas la una a la otra. No obstante, en los dos libros con los que aquella controversia se inició, el ‘Tratado del Dinero de Keynes’, que apareció en 1930, y el libro del profesor Hayek, ‘Precios y Producción’, que se publicó en 1931, el nombre de Wicksell y la penetración de sus ideas ocupaba un lugar destacado y era reconocido por ambos. La solución a esta paradoja, dice, [no parece claro si quien lo dice es Shackle o Wicksel], tal y como hoy vemos las cosas, no es menos sorprendente [aquí tampoco discrimino si es Shackle o Wicksel quien se pronuncia]. Lord Keynes intentaba desarrollar una teoría que explicase la infrautilización de nuestra capacidad productiva y el profesor Hayek formulaba una teoría acerca de las consecuencias que tienen los intentos de forzar esa capacidad mediante la inflación de la cantidad de dinero. En lo esencial se trataba de dos aspectos de la misma teoría: «uno de ellos describía lo que sucede cuando la demanda efectiva de los recursos productivos es inferior a los disponibles y el otro explicaba el mecanismo del auge, la crisis y el colapso que resulta del intento de utilizar más recursos de los que existen.»

    Ahí acaba el entrecomillado que he seleccionado del prólogo de Aguirre. Y lo que sigue es mi reflexión.

    Pienso que al margen de la autoría de la opinión, lo importante es su fondo, porque quienes escriben son todos autoridad. Así que lo que parecería contar es la afirmación de que: «En lo esencial se trataba de dos aspectos de la misma teoría». Esencia para tener en cuenta sin duda. Hace tiempo que vengo sospechando que aquí hay algo que revisar muy a fondo, o si se me permite, entre el punto de vista de Keynes y el de Hayek hay todo un continuo de soluciones, recetas o medicinas de mayor o menor alcance temporal o intensidad que pueden ser adecuadas según cuándo y cómo se apliquen. La economía no va a ser diferente de la propia medicina en lo esencial de su validez y aplicación. Y en economía como en medicina, la clave es la precisón del diagnóstico y el realizarlo a tiempo.

    Apéndice:

    Hablaba en mi comentario anterior de chisteras, conejos y similares. ¿Qué tal esto?

    http://www.libremercado.com/2011-11-01/sarkozy-hablara-hoy-con-merkel-del-referendum-griego-1276440017/