Cuando los liberales afirmamos que la actual crisis es consecuencia del intervencionismo estatal se nos suele replicar que en algunos países como España el problema no viene tanto por el volumen de deuda pública –relativamente bajo para los estándares internacionales– sino por el de deuda privada, es decir, por la deuda que libremente han contraído familias, empresas y bancos en un mercado desregulado. Por consiguiente, se concluye, no ha sido el sector público quien ha ocasionado los desbarajustes actuales, sino el privado: el neoliberalismo salvaje desbocado que no hizo sino multiplicar las deudas por el afán especulador y la visión extremadamente cortoplacista de los seres humanos.
No es momento de analizar aquí si la austeridad que presuntamente practicaron muchos Estados como el español durante la época del boom fue real o más bien un mero espejismo contable derivado de que sus ingresos crecieron muchísimo al socaire de la burbuja crediticia. Mi objetivo es más limitado: explicar por qué el sector privado no habría sido capaz de endeudarse de una manera tan desorbitada sin el concurso imprescindible del Estado.
El volumen de deuda de toda sociedad depende de dos factores: la oferta y la demanda de crédito. A su vez, la oferta depende fundamentalmente del volumen de ahorros disponible en una parte de esa sociedad (de cuánto tiempo está dispuesta a esperar cada persona para consumir) y la demanda de cuánto desea gastar por encima de su renta la sociedad. Es decir, los ahorradores difieren la satisfacción de sus necesidades para que otros puedan adelantarla: unos gastan de menos para que otros gasten de más.
¿Y cómo se coordina la demanda y la oferta de crédito? Fundamentalmente a través de los tipos de interés: a saber, el precio que deben pagar los demandantes de crédito por adelantar su gasto y el que reciben los oferentes para compensarles por el retraso. Por un lado, si el ahorro aumenta, esto es, si hay más gente dispuesta a diferir sus necesidades durante más tiempo, la oferta de crédito crecerá y los tipos de interés bajarán (y lo contrario si el ahorro se reduce). Por otro, si la demanda de crédito aumenta, como habrá más gente compitiendo por un volumen dado de ahorros, los tipos de interés se incrementarán, y aquellos que valoren en menor medida anticipar su gasto futuro, se quedarán sin crédito.
Los tipos de interés son un elemento fundamental en nuestras economías, en tanto en cuanto permiten la coordinación de las personas a lo largo del tiempo: si uno gasta más de lo que ha producido o va a producir durante un período de tiempo es porque otro gasta menos de lo que ha producido o va a producir. Pero los tipos de interés libremente establecidos no sólo facilitan la coordinación entre los agentes, sino que imponen un límite muy severo al endeudamiento: sólo se puede conceder como crédito aquello que se haya previamente ahorrado. Ya vimos que los aumentos de la demanda de crédito son en gran parte esterilizados por subidas del tipo de interés, por lo que resulta harto complicado que las burbujas financieras basadas en el aumento continuado del crédito puedan mantenerse por mucho tiempo: si la demanda de deuda se incrementa exponencialmente, los tipos de interés también lo harán, lo que secará la demanda.
Pero, ¿qué sucede en nuestros sistemas financieros modernos? Pues que los bancos gozan de una serie de privilegios concedidos por el sector público por los que son capaces de incrementar la oferta de crédito muy por encima del nivel de ahorro disponible. Básicamente: los bancos pueden asumir nuevas deudas y refinanciarlas continuamente en el banco central a los tipos de interés artificialmente bajos que éste establezca; y, a su vez, este banco central no tiene límite alguno a la hora de refinanciar las deudas de la banca porque no ha de convertir sus propias deudas en oro (o en otro dinero líquido que no genere él mismo). Es decir, el sistema financiero se construye sobre una pirámide de apalancamiento: con tal de aumentar la oferta de crédito a los particulares, los bancos privados asumen nuevas deudas que no pueden pagar y el banco central refinancia esas deudas asumiendo, a su vez, nuevas deudas que no tiene la obligación de pagar de ninguna manera (de hecho, las deudas del banco central es lo que se utiliza en nuestras sociedades como “dinero de curso legal”).
Parece claro que, dentro de este marco financiero, si la demanda de crédito se incrementa, los bancos privados lo tienen muy sencillo para atenderla mediante la concesión de una barra libre de financiación que evite los aumentos en los tipos de interés y el consiguiente aborto de la demanda crediticia. Los bancos no necesitan ni mucho menos captar más ahorro para conceder más crédito y tampoco tienen por qué cargar tipos de interés más altos ante una mayor propensión al endeudamiento de la sociedad: pueden prestar hoy un ahorro que se supone que la sociedad generará mañana.
En España, por ejemplo, el crédito hipotecario creció entre 2003 y 2007 a una tasa media del 18% anual y en EEUU al 10% anual, pero los tipos de interés no sólo no subieron sino que bajaron entre tanto. ¿Acaso fue que el ahorro español y estadounidense creció a tasas similares o superiores al de la demanda de crédito? Obviamente no: fue que los bancos concedieron créditos con cargo al ahorro futuro. Algunos economistas afirman que durante esos años nos estuvimos financiando con cargo al ahorro alemán y chino, pero, de nuevo, la financiación extranjera que entraba en nuestro país no era ahorro, sino crédito alemán y chino que superaba en mucho el ahorro interno de esos países. Sólo es necesario acercarse al balance de cualquier banco alemán para comprobar que el plazo de los créditos que concedieron esos bancos era muy superior al de las deudas que creaban para sufragarlos; es decir, los alemanes no estuvieron dispuestos a ahorrar durante todo el tiempo como el que se nos permitió a los españoles gastar en exceso a cuenta de esos alemanes.
Por consiguiente, ¿quién provocó el actual problema de exceso de endeudamiento privado? ¿El sector privado por demandar crédito o el sector público por forzar a que se diera ese crédito? Desde luego, sin una fuerte demanda de crédito, el volumen de deudas no puede aumentar; pero tampoco es capaz de hacerlo sin una elástica oferta de crédito. La cuestión, por tanto, debe replantearse: ¿quién es el responsable de haberse las instituciones que en el pasado permitieron frenar a tiempo estas borracheras de endeudamiento?
Y aquí la respuesta es clara: el intervencionismo estatal en materia monetaria y financiera. Fueron los Estados quienes, primero, abandonaron el patrón oro para que los bancos centrales pudieran refinanciar indefinidamente a la banca privada cuando concediera crédito y quienes, después, instrumentaron a esos bancos centrales para que en 2002 rebajaran los tipos de interés a niveles artificialmente bajos, reanimando así una demanda de crédito que en aquel momento estaba decayendo en medio de la recesión internacional. Se quiso salir de la crisis de 2002 con nuevas dosis de endeudamiento y, desde luego, el objetivo se logró, pero sólo a costa de acrecentar los desajustes económicos y de alcanzar unos niveles de deuda privada totalmente insostenibles.
¿Quién es, en suma, el culpable del perverso sistema en qué vivimos? Desde luego, el intervencionismo monetario y financiero del Estado. En su ausencia –es decir, con patrón oro y una banca sin acceso casi ilimitado al banco central– podría haber habido una intensísima demanda de crédito, pero ésta hubiese sido aplastada por una oferta inelástica y por unos tipos de interés al alza. Pero no, quisimos fiesta… y la tuvimos.








noviembre 19th, 2011 a las 10:47
Totalmente de acuerdo, una explicación clara de la situación actual. El intervencionismo publico en los bancos centrales llevando los tipos a niveles artificiales. Estamos en una situación que no tenemos ni capitalismo ni liberalismo, sino intervención del estado en la economía forzando tipos bajos. Con los tipos bajos pretenden sacarnos de la crisis economiza, en vez de intentar aumentar productividad y permitir que los emprendores no sucumban a la burocracia publica y a los impuestos, lo fácil bajo a bajar los tipos, simplemente es estupido y suicida. Debemos volver al patrón oro o a algo que no permita tipos irreales. Yo me considero indignado pero hay que saber enfocar el problema, contra los Estados y bancos centrales, el pecado original. Lo peor de todo es que seguimos con tipos bajos, ignorando el problema, hay que subir los tipos y crear un mundo justo, en que existan ahorradores e inversores y asumir que somos mas pobres. Pero me temo que la naturaleza del hombre se inclina a no tener un mundo justo, sino a saltarse la reglas y buscar atajos, eso a la larga nunca funciona, desde el comunismo al socialismo. Hay que divulgar más este tipo de artículos, sigan informando, gracias. Saludos desde Canarias.
noviembre 19th, 2011 a las 11:43
Un gran artículo. Adjunto un link que he encontrado en internet, en el que podemos ver, sobre la base de los balances de los bancos centrales de EEUU, Eurozona y Japón, cómo se ha incrementado la oferta de dinero desde el año 2.000:
http://blogs.forbes.com/michaelpollaro/files/2011/11/RTMSGlobal-11-17.pdf
El gráfico correspondiente a la comparación de “uncovered money susbtitute”, “covered money susbtitute” y “currency” de cada uno de ellos es revelador. Queda en entredicho la famosa “ortodoxia” de nuestro Banco Central Europeo, para quien piense que no tiene comparación con la Fed.
noviembre 19th, 2011 a las 11:50
Sr. Rallo, fantástico artículo sobre el intervencionismo público, pero tengo una duda que me gustaría resolver. Según tengo entendido lo que nos ha permitido crecer y que la riqueza se distribuya a un mayor número de personas fue abandonar el patrón oro, y usted hace referencia a que deberíamos volver a él o a otro factor tangible de liquidez. ¿No nos empobrecería una rigidez tan extrema como la del patrón oro dado su escaso volumen y la amplitud de nuestra economía?
Saludos.
noviembre 19th, 2011 a las 12:20
No, no lo habría hecho: http://juanramonrallo.com/24/06/2011/pero-%C2%BFhabria-suficiente-oro/
noviembre 19th, 2011 a las 13:09
El estado,quizas por una maldicion,tiende a crecer y a infiltrarse en todas las partes de la sociedad,a crear nuevas formas de estado que controlen todo tipo de relacciones,presonales,comerciales..todo.
Mantener un estado cada vez mas grande e intervencionista y hasta en demasiadas ocasiones ineficaz y corrupto no es barato.El estado se financia cobrando impuestos a los ciudadanos,pero por su crecimiento tiene que subirlos continuamente e incluso crear impuestos nuevos.
Es necesaria cada vez mas madera para alimentar esta caldera de quemar dinero,por eso tiene que hacer que la economia no se pare,que crezca a credito o como sea,pues para el estado lo primero es mantenerse.LLegara un dia que casi todos seran estado
noviembre 19th, 2011 a las 16:07
Enhorabuena Juan Ramon, una explicación muy convincente de la manipulación monetaria por parte de los estados intervencionistas. Se deduce de tu explicación que los tipos de interés, impuestos por el mercado siempre obtendrían mejor resultado y adecuación entre oferta y demanda, que las políticas impuestas por cuatro sabios, que se creen en posesión de la verdad absoluta.
noviembre 19th, 2011 a las 16:54
La única razón por la que hacemos políticas inflacionistas es sociológica, no económica. Simplemente, a la mayoría social, que es lo que decide las elecciones (nunca olvidemos esto), no le gusta que le bajen el sueldo nominalmente, aunque eso no conlleve pérdida de poder adquisitivo porque los precios bajan en la misma cuantía. Sin embargo, sí tolera mejor que le suban el sueldo un 3%, aunque los precios suban un 5%. Es uno de esos procesos mentales peculiares que tenemos los seres humanos, como esa gente que prefiere pagar con tarjeta porque así no ve el dinero saliendo de su mano y le duele menos.
De hecho, buena parte de lo que decía Keynes sale de esta peculiaridad.
noviembre 19th, 2011 a las 19:08
enhorabuena sr rallo, no ha caido un la tentacion en la que caen otros pseudo-analistas de culpar de todo a los ciudafanos. Como ya he dicho en otras ocasiones ante esta abalancha de dinero e inflaccion e encubierta la unica salida que tenian los ciudadanos ante la constante perdida de poder adquisitivo para un bien de primera nevesidad como es la vivienda fue traer del futuro sus ingresos y protegerlos de la escandalosa devaluacion.
noviembre 19th, 2011 a las 19:14
avalancha
noviembre 19th, 2011 a las 22:09
Totalmente de acuerdo el no intervencionismo del sector financiero con toda seguridad traería consigo la responsabilidad de este y un beneficio clarísimo en un corto período de tiempo.
Un saludo.
noviembre 19th, 2011 a las 23:44
Siempre interesante lo que escribe J.R. Rallo. Y además muy didáctico, explicado con orden. Me gusta por eso: a medida que voy leyendo me surgen las preguntas y unos párrafos después encuentro las respuestas. O bien en otro texto vinculado. Es el caso de este artículo de Rallo, donde la explicación se encuentra en un artículo anterior: El mito del ahorro chino, otra vez donde describe cómo China lo que hizo no fue ahorrar sino financiar a su principal cliente, Estados Unidos, comprándole bonos del Tesoro con los dólares de sus reservas, es decir, que la compra de bonos de China resultaba imprescindible para que Estados Unidos pudiera seguir comprándole manufacturas a la vez que China financiaba su expansión económica interna. Falta añadir que de ese modo ‘tan artificial’ también se financiaba Estados Unidos. Y a tal punto era así –y continúa siendo– que una caída de sus importaciones repercutía de inmediato en un aumento de la tasa de desempleo en EEUU. Por tanto, el mal es sistémico y no fruto de una irresponsabilidad. Por eso solo hecho en falta que J.R. Rallo dé un paso más, un pasito: el porqué de esas maniobras financieras.
¿Acaso Occidente –con la excepción de Alemania y Japón y algunos otros países productores altamente competitivos– le quedaba otra opción que fabricar dinero para mantener los niveles de vida que tenemos? ¿Qué ocurrirá si todos los BRIC y toda Asia logran mantener sus niveles de crecimiento prescindiendo de los fabricantes de billetes occidentales, ya que los hechos que día a día se suceden apuntan a que el BCE europeo seguirá la estela del banco de Inglaterra y la FED, esto es: monetizar deuda? Hay que tener en cuenta que el crecimiento de Iberoamérica y África se debe al comercio con China y la India y la dependencia que tenían de Europa y Estados Unidos ya no es la que era hasta hace bien poco tiempo.
Por otra parte a esto que dice Rallo habría que darle una explicación similar a la que hace con ‘el falso ahorro chino’ y la canalización de dólares convertidos esta vez no en yuanes sino en euros:“Algunos economistas afirman que durante esos años nos estuvimos financiando con cargo al ahorro alemán y chino, pero, de nuevo, la financiación extranjera que entraba en nuestro país no era ahorro, sino crédito alemán y chino que superaba en mucho el ahorro interno de esos países. Sólo es necesario acercarse al balance de cualquier banco alemán para comprobar que el plazo de los créditos que concedieron esos bancos era muy superior al de las deudas que creaban para sufragarlos; es decir, los alemanes no estuvieron dispuestos a ahorrar durante todo el tiempo como el que se nos permitió a los españoles gastar en exceso a cuenta de esos alemanes”¿Por qué Alemania guardó silencio cuando Goldman Sachs ayudaba a Grecia a falsear sus cuentas? “Pero Draghi tiene una singularidad: entre enero de 2002 y diciembre de 2005, fue alto ejecutivo de Goldman Sachs, el gran banco de inversiones estadounidense que durante esos mismos años estaba ayudando a Grecia a ocultar su deuda a través de instrumentos financieros opacos, operación conocida como swap.
http://www.publico.es/dinero/404437/exejecutivos-de-goldman-sachs-copan-instituciones-clave-en-la-crisis
¿Por qué el nuevo primer ministro italiano, también el griego y el presidente del BCE son hombres de Goldman Sachs, ese banco de inversión responsable del desastre financiero en el que se encuentra Occidente y que tras la debacle se le autoriza a convertirse
en un banco comercial?
¿Tan bobos eran que no sabían lo que hacían? ¿No es esta la prueba de que a Occidente, y especialmente a Estados Unidos, no le quedaba otro remedio que hacer lo que ha hecho? Lo único que podemos decir es que ‘se les fue la mano’, especialmente a Alemania.
El patrón oro llevó a la quiebra a la Administración Nixon, quiebra que se encubrió forzando los Estados Unidos al resto del mundo a que el dólar continuase siendo la moneda patrón del comercio mundial y que este no estuviese vinculado al oro sino a su banco central, la FED. Años después vimos lo mismo con el Banco de Inglaterra y la economía de Gran Bretaña. Lo mismo Japón. ¿Puede hacer lo mismo la UE? ¿Qué explicación tiene que los hombres de Goldman Sachs se pongan al frente de Grecia, Italia y el BCE? ¿No refleja eso que el problema es sistémico, y que el mismo problema de financiación del estado de bienestar que aqueja a Europa es el que afecta a Estados Unidos no solo con la financiación de sus servicios públicos sino sobre todo con sus fuerzas armadas, ya que solo Estados Unidos consume el 41,5% del gasto de armamento total en el mundo? ¿Hay otra manera de financiarse que no sea esa?
Me temo que el patrón oro (la mayor parte de las 150 mil toneladas existentes está en manos de los bancos centrales) lo único que conseguirá será constreñir el dinero en circulación, y en ningún caso será garantía contra la inflación, puesto que la paridad con el oro puede ser cambiada cuando convenga, aunque también es cierto que de ese modo la inflación no se podrá ocultar o falsear, tal y como viene sucediendo con ese pastiche que es el IPC, tanto en España como en el resto del mundo. (La mayor parte del gasto en España se va en pagar la vivienda, pero esta, curiosamente, no pondera en el IPC, y los valores que sí lo hacen ponderan de manera arbitraria).
Rallo ve la economía como un médico ve la enfermedad, pero no entra en los problemas que la envuelven y que son causa directa de su aparición. Rallo quiere que el minero abandone la mina para que la silicosis no siga en aumento, o que el trabajador por horas no padezca de estrés; pero el problema es que alguien tiene que extraer el mineral y los obreros ya no pueden vivir al lado del trabajo, sino que necesitan tres horas diarias de desplazamiento, y lo mismo mujeres que hombres. ¿Que se divorcien? ¿Que abandonen a los hijos? ¿Qué tiene que hacer Occidente para competir en costes de producción con Oriente? Porque resulta que la tecnología punta que aumente nuestra productividad también la pueden desarrollar los asiáticos, de hecho Japón lo viene haciendo desde hace muchos años.
Para acabar: con las reservas Alemania no hizo exactamente lo mismo que China: ni compraba deuda norteamericana ni expandía el mercado interno, pero sí facilitó el crédito en euros a los países periféricos y transformó los dólares de sus exportaciones no en yuanes sino en euros: “Por eso Alemania necesitaba el euro. Por eso no le importó que Grecia falsificara sus cuentas o que nadie cumpliera con Maastricht en 2002. Los ciudadanos del Sur se hipotecaban en euros cuando en la realidad lo eran en dólares, dado que las obligaciones de sus entidades con las alemanas y la FED eran en dólares. Así, parte de la deuda de los españoles se financió con dólares del Plan Rubin.”
Pero pagamos en euros
http://www.cotizalia.com/desde-londres/hombre-listo-mundo-20100601.html
noviembre 21st, 2011 a las 0:35
No tengo muy claro lo expuesto en el artículo, tal vez sea necesaria una aclaración.
Es cierto que el Estado Español es uno de los menos endeudados, incluso menos que Alemania. Evidentemente el Estado Español es uno de los estados europeos que menos servicios presta a sus contribuyentes, es decir, es un estado de “menos bienestar” pero que se aplica con ahínco en su fin recaudatorio.
La barra libre española ha sido responsabilidad fundamental de su sector bancario, un negocio que ha venido funcionando siempre con red. Unido este sector con unos empresarios del sector inmobiliario completamente enloquecidos, donde las putas, cacerías, coches caros y el más absoluto de los degenerios ha campado a sus anchas durante una década “prodigiosa” y que ha llevado a la ruina a gran parte de una sociedad que se siente atónita ante el crack que está viviendo, y que busca desesperadamente un salvador, porque asumir los propios errores, la propia responsabilidad, … no va mucho con el pueblo español. Por eso no entiendo muy bien que el profesor Rallo quiera exculpar a los que han dilapidado una tremenda cantidad de capital.
Por otra parte, bajo mi punto de vista, la responsabilidad estatal está en este sentido: permisividad, inacción y mantenimiento de la red; y no en los tipos de interés, que actualmente fija un órgano supra-estatal como es el BCE. Qué más quisiera Zapatero o Rajoy que tener la manija de la política monetaria. Manija a la que si han dado bien países tan solventes como EEUU, UK, o Japan. Actualmente estamos en manos del BCE, de sus compras de deuda, de su intervención, y esto es así por las reglas fijadas por el Tratado de Mastrich.
Por mi parte, y como acto de auténtico reconocimiento ante la autoridad que me gobierna, he entregado mi voto (tanto el de papeleta blanca como el de color sepia) al BCE.
noviembre 21st, 2011 a las 12:31
Efectivamente tienes razón en lo que dices. Sobre esta temática y dirigida a empresarios y directivos he publicado recientemente estos dos artículo que te pon go en link. Saludos
Ignacio
http://www.tea-cegos.es/actualidad/178-no-me-dan-credito-ignacio-arellano
http://www.tea-cegos.es/actualidad/207-como-saber-si-soy-demandante-solvente-credito
diciembre 4th, 2011 a las 19:19
Muy buen razonamiento. Si aplico razonamientos incongruentes pero forrados de cierta credibilidad, yo también soy capaz de demostrar que 2+2 son cinco y no cuatro. O que la deuda es culpa de la primera guerra mundial.
Vamos…. la deuda ha sido culpa del afán recaudatorio del mercado de capitales y de la avaricia del capital. Los gobiernos se han dejado llevar siempre por los lobbies financieros y así nos ha ido.
diciembre 4th, 2011 a las 19:25
Decir eso es no decir nada. Básicamente porque sin los bancos centrales y el dinero fiduciario, podrías haber tenido mucho “afán recaudatorio” y muchos lobbies, pero la deuda privada no hubiese podido incrementarse.
diciembre 4th, 2011 a las 22:15
Injusticia social, un par de cosas:
* 2+2=4.
* Descalificar algo por “incongruente” sin más no basta. Se trataría de acostumbrarse a hacer algún esfuerzo para demostrarlo.
* Dices “La deuda ha sido culpa del afán recaudatorio del mercado de capitales” : Los únicos que recaudan por la fuerza son los gobiernos. ¿No te parece incongruente la frase que has escrito? Y el responsable de la deuda impagable de los estados, de cada euro, es de los estados que se han endeudado gracias a su poder político y en especial su poder sobre la política monetaria.
* Dices “Los gobiernos se han dejado llevar siempre por los lobbies financieros y así nos ha ido” : Hombre, claro. Los gobiernos les permiten inflar el crédito a los lobbies financieros para (1) recaudar más impuestos (2) para endeudarse a menores tipos de interés. Son los primeros interesados en que el sistema financiero infle el crédito, gobierno y lobbies financieros son cara y cruz de una misma moneda y esto lleva siendo denunciado por economistas como Mises y Hayek desde hace muchos años ¿no lo sabías?. Y supongo que tampoco sabrás que mientras tanto, marxistas y keynesianos pedían descaradamente más encamamiento entre grandes capitalistas y gobiernos mediante políticas monetarias más “laxas” (es decir, corruptas).
diciembre 28th, 2011 a las 17:26
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agosto 14th, 2012 a las 22:46
Creo que en España hubo un factor aún más importante: el control, cuasi confiscación del suelo, por las comunidades autónomas y los ayuntamientos; es decir por los políticos.
Al tener el grueso del territorio declarado como no urbanizable, restringieron la oferta de suelo y por tanto de vivienda, con lo cual los precios se dispararon y la población tuvo que endeudarse exageradamente para encontrar vivienda.
Es increíble que esto no se mencione cuando los borregos izquierdistas no paran (Felipe González incluido) de argumentar hasta en televisión que la culpa fue de la liberalización del suelo de Aznar: pues bien, la realidad es que la liberalización fue anulada por el Tribunal Constitucional, al considerarla competencia de las comunidades autónomas.
Para colmo añaden la cantinela estúpida de “pero sí había muchos podía vacíos”; como si la ley de oferta y demanda exigiera que un producto se agote para subir de porción; como sí dos viviendas fuesen el mismo producto; y como si los propietarios tuvieran que dedicar las viviendas a lo que estos rojazos desearan.
¿Nadie va a responderle todo eso al mundo izquierdista que sigue con la estupidez de que fue culpa de una liberalización del suelo?
agosto 14th, 2012 a las 22:48
“subir de porción”=”subir de precio”, obviamente.