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Hayek, Keynes y la crisis

Publicado el 26 diciembre 2011 por Juan Ramón Rallo

Hace 80 años se libró un apasionante debate intelectual entre dos pesos pesados de la Economía: el austriaco Friedrich Hayek y el inglés John Maynard Keynes. Por resumirlo mucho, el primero sostenía que las crisis económicas eran resultado de las distorsiones financieras y reales ocasionadas por una orgía crediticia previa que tenía su origen en el imprudente y privilegiado comportamiento de la banca; el segundo, que las crisis se desataban porque los inversores entraban en pánico, se deprimían estúpidamente y el gasto agregado de la economía se hundía por debajo del nivel que habría garantizado el pleno empleo de los recursos.

Y, como es obvio, de semejante disparidad de diagnósticos se seguían distintos planes de choque contra la depresión: Hayek defendía la liquidación de las malas inversiones reales y financieras coadyuvada por una liberalización de los mercados que, vía flexibilidad de precios, permitiera recolocar rápidamente los factores productivos, así como un incremento del ahorro público y privado que facilitara la recapitalización de los agentes económicos y la implementación de nuevos planes empresariales; Keynes, por su lado, pensaba que la insuficiencia de gasto era un problema exclusivo de la demanda, lo que le llevaba a justificar la mayor de las rigideces por el lado de la oferta con tal de evitar incertidumbres adicionales entre los agentes, la rebaja a mínimos de los tipos de interés para tratar de estimular una nueva ronda de endeudamiento familiar y empresarial, y un muy notable incremento del gasto público que supliera las restantes deficiencias en el volumen de desembolsos privados.

Hayek ganó el debate de los años 30 en los journals académicos –de hecho, Keynes huyó en desbandada ante la contundencia de los argumentos del austriaco–, pero lo perdió de manera clamorosa en los boletines oficiales de los gobiernos. Simplemente, la lógica del intervencionismo político clamaba por “hacer algo” en unas economías que se estaban descomponiendo en medio de un intervencionismo interno y externo que si bien ya era feroz a principios de los 30, muchos todavía consideraban insuficiente y mojigato. Había que hacer más, mucho más: los Estados debían desplegar políticas proactivas en todos los campos concebibles por muy contradictorias y contraproducentes que éstas fueran. Y así se hizo y así se padeció: la crisis que comenzó en 1929 no empezó a superarse de verdad hasta 1946.

Diríase que algo deberíamos haber aprendido de tan nefasta experiencia. Pero no. La historia, para desgracia nuestra, vuelve a repetirse: los hechos validan las teorías de Hayek pero los políticos, y muchos economistas cortesanos, embisten contra la realidad recitando letanías keynesianas. Y ya que ellos tienen la sartén del poder estatal por el mango, al menos habrá levantar acta de que nosotros tenemos la razón de nuestro lado. Vencerán pero no convencerán, o al menos no a todos. El más elemental análisis de lo acaecido debería probar de manera aplastante que, de nuevo, no fue Keynes sino Hayek quien acertó de pleno.

¿Expansión crediticia insostenible o injustificables bandazos pesimistas?

Si hiciéramos caso a Keynes, la etapa depresiva que comenzó en 2007 para el conjunto de la economía mundial debería ser fruto de una arbitrariedad: los ahorradores, después de años de desatado optimismo, cayeron presa de un inexplicable pesimismo en torno al futuro que los llevó a dejar de invertir, desatando un progresivo hundimiento del gasto en la economía. En cambio, para Hayek, la crisis es la etapa que necesariamente sigue a un auge insostenible previo, edificado sobre la laxitud de un crédito bancario insuficientemente financiado por ahorro real y demasiado por el crédito inflacionista de los bancos centrales: las semillas de depresión se plantaron en las múltiples distorsiones acumuladas durante la etapa expansiva.

Pues bien, ¿cuál de las dos descripciones se ajusta de manera más fidedigna a lo que sucedió? Creo que todos, salvo los más partidarios entusiastas de los festines crediticios, podremos coincidir en que las teorías del austriaco se acercan mucho más a la realidad. No se trata de negar, por supuesto, que, como pensaba Keynes, las crisis no vengan marcadas por un generalizado pesimismo inversor, sino más bien que ese generalizado pesimismo sea la causa última de nuestros problemas.

¿O es que acaso alguien puede defender seriamente que la economía española no acumulaba distorsiones mil cuando iniciaba anualmente la construcción de 800.000 viviendas –más que la suma de las que comenzaban Alemania, Francia e Inglaterra juntas– o cuando al crédito hipotecario y promotor crecía a tasas de más del 15% al año no gracias al mayor ahorro interno o externo, sino a una expansión imprudente de la financiación bancaria? ¿Realmente pensamos que la inversión en todos estos faraónicos, torpes y burbujísticos proyectos –y aquellos otros que vivían de las rentas por éstos generadas– era sostenible, es decir, que en algún momento serían lo suficientemente rentables como para autosufragarse? Yo diría que no: nuestra economía, al igual que la estadounidense, la inglesa, la lusa, la irlandesa y tantas otras en el mundo, tenían que atravesar por un duro y profundo proceso de reestructuración, tanto financiera como real. Las malas inversiones cada vez eran más generalizadas y la enormidad de la deuda con la que eran financiadas resultaba cada vez más impagable.

Qué menos que, al abandonar la borrachera, los inversores se mostraran un tanto más pesimistas como consecuencia del negro panorama que se les abría por delante. Pero nadie yerre: el pesimismo no era una causa sino una consecuencia del inexorable ajuste que debíamos atravesar. Si hubiésemos mantenido a nuestros ahorradores sedados en un nirvana de irracional y suicida optimismo, lo único que habríamos tenido habría sido mucho más ladrillo y endeudamiento hasta un colapso final tremendamente más duro.

¿Austeridad o prodigalidad?

Inmersos en esa etapa de reajuste real y financiero llamada crisis, ¿qué cabe pensar que necesitábamos para acelerar el proceso? ¿Más ahorro público y privado para poder amortizar anticipadamente nuestra deuda, tapar agujeros e implementar nuevos planes de negocio o un incremento del gasto público que sostuviera la demanda artificial de constructores y promotores y que fuera de la mano de sucesivas rebajas de los tipos de interés dirigidas a incentivar que los agentes privados continuaran endeudándose sin fin? ¿Una mayor flexibilidad de los mercados para que los factores productivos pudiesen abandonar con rapidez los sectores hipertrofiados reincorporándose a los nuevos sectores que debían emerger o una mayor rigidez que los apuntalara allí donde ya no eran necesarios? ¿Más Hayek o más Keynes?

Todos coincidiremos en que una crisis de deuda y de malas inversiones generalizadas no puede despacharse con más deuda y más malas inversiones generalizadas. Era menester atravesar una etapa de reajuste para volver a generar riqueza sobre bases sólidas. Pero no, el camino adoptado por nuestros gobernantes ha sido el de frenar tanto como les ha sido posible el proceso de desapalancamiento y reestructuración del sector privado. Se han endeudado y han promovido que nos endeudemos para que la carísima bacanal que se vino abajo en 2008 durara un poquito más. Y en parte lo han conseguido, pero al carísimo precio de la insolvencia nacional: una continua huida hacia adelante que ya se ha topado con el precipicio. Acaso alguno crea que los problemas han comenzado para nuestras economías cuando han implementado políticas de austeridad: mas no se confunda, el Estado español gastará en 2011 un 13% más que en 2007, en pleno pico de la burbuja, y sólo un 3% menos que en 2009, el ejercicio con el mayor presupuesto de nuestra historia.

Ocho décadas después del debate entre Hayek y Keynes la historia lamentablemente se repite: Hayek tiene razón en el diagnóstico y en las recetas, pero la marabunta intervencionista consigue convencernos de lo contrario y arrastrarnos hacia la perdición. Ojalá algún día aprendamos de nuestros errores y dejemos de pensar, como hacía Keynes, que la producción de riqueza consiste en algo tan simplón como gastar compulsivamente en cualesquiera bienes de consumo o de inversión que se nos pongan por delante.  No es eso, no es eso.

36 Comentarios para este artículo.

  1. JNR Says:

    German austerity policies in the 1930s after the hyperinfation of Weimar conducted directly to nazism emergence; change of policy in the US provoked directly the double dip in 1937; and change of policy in Japan in 1997 and 2001 to the consolidation of stagflation and ultimately increased the deficit.

  2. Rafa Says:

    ¿la última frase es un eco de Ortega y Gasset?

  3. Juan Ramón Rallo Says:

    JNR,

    El problema de Alemania es que tenía su sistema financiero quebrado después de la hiperinflación. En esas condiciones, toda política habría abocado al desmoronamiento de su sistema bancario. Lo de EEUU, por su parte, no fue un cambio del crecimiento sostenible a la recesión, sino una deshinchazón de un gasto artificialmente alto. ¿Cuántos años hacía falta mantener los déficits públicos al 5-6%? Porque llevábamos desde 1930 con déficits de ese estilo. ¿Cuándo debía venir la recuperación que permitiera cuadrar las cuentas? ¿Nunca? Y sobre Japón, fue precisamente a partir de 1997 cuando se aceleraron las políticas de déficit keynesiano: http://www.imf.org/external/pubs/ft/weo/2011/02/weodata/weorept.aspx?pr.x=32&pr.y=7&sy=1990&ey=2016&scsm=1&ssd=1&sort=country&ds=.&br=1&c=158&s=GGXCNL%2CGGXCNL_NGDP&grp=0&a=

    Rafa,

    Sí.

  4. aversiahora Says:

    Y a Unamuno en lo de “vencerán, pero no convencerán”, que le dijo a Millán Astray. En segunda persona del plural.

    ¿Será esta superabundancia de años 30 en el artículo premonitoria?

    Keynes-Hayek second roooooounddddd.

  5. Manuelgar Says:

    JNR,

    After a credit bubble implodes, as it did globally in 1929, credit contraction is unavoidable. And credit contraction leads to deflation.

    Don´t blame deflation for nazism, blame the previous credit bubble, which was the cause of deflation. The same with Japan.

  6. GRN Says:

    Este es el primer ciclo de auge, caída y recesión que se desarrolla, y con el que se desarrolla, la posibilidad de interactuar con multitud de fuentes de conocimiento.

    Hasta ahora no solo requerías de mucha voluntad, insesgadez ideológica y entusiasmo para hallar una verdadera fuente de conocimiento sobre interacción social como es la economía. También necesitabas de alguien que te iluminara cuando no habías nacido en un entorno social de tradición académica no alineada con el consenso intervencionista.

    El ingenio humano desarrollado en un sutil libre mercado a puesto a disposición de los ciudadanos este maravilloso instrumental de comunicación que han llamado web 2.0.

    Creo que el próximo ciclo no va a ser igual. Sobre todo gracias a un determinado perfil de académicos que se esfuerzan en ello.

    Un saludo.

  7. Manuelgar Says:

    Ojalá tengas razón GNR, pero yo me temo que precisamente el optimismo del conocimiento y el optimismo tecnológico es donde está el origen más profundo de la crisis. Ese optimismo lleva al endeudamiento, y éste a los sistemas que facilitan el endeudamiento (moneda-crédito, banca central) son una respuesta al clamor por endeudarse. En esto reconozco que en parte doy la razón a Keynes.

    El optimismo está bien, incluso ser intrépidos también está bien, aunque sea arriesgado. El problema es cuando todo esto se convierte en soberbia. Una cosa en común de practicamente todas las crisis es el pensamiento generalizado del tipo: “Ahora sabemos más que entonces”, “Ahora estamos mucho más desarrollados tecnológicamente”, etc

  8. aversiahora Says:

    Yo estoy de acuerdo con Manuelgar. Cuando dicen que nunca antes había habido más gente con formación que ahora, yo siempre pienso que lo que nunca antes había habido es más gente adoctrinada hasta edades más avanzadas. Y con la soberbia de creerse superiores.

  9. aversiahora Says:

    Por cierto, Mauelgar, “the pretence of knowledge” era una de las coletillas de Hayek. Anda, que tenemos hoy el día de citas… ¿Será que la Navidad nos pone nostálgicos? Nostálgicos de una época que no hemos vivido, pero nostálgicos al fin y al cabo.

  10. Ignacio Says:

    Algo se mueve cuando personas con un pasado de altas conexiones con el pensamiento keynesiano han ido evolucionando, profesores y compañeros de estudios en la FF CC EE CC de la complutense como Tamames, Velarde, y otros, entre los primeros y Oscar Fanjul entre los segundos (veanse los libros y artículos descritos por ellos y el último en el expansión del 15 de diciembre de Fanjul, cuando en su tercer párrafo cita textualmente los conceptos austriacos sobre la crisis…)

  11. juan Says:

    Permítame decirle que usted no tiene en cuenta absolutamente nada de la realidad de mediados de los 90 en España. Ni la tasa de paro que se encontró Aznar, ni el descuadre de las cuentas públicas, la proximidad de la adopción de la moneda única y el cumplimiento de los criterios de Maastrich, ni el bajo valor añadido que generaba la empresa española, ni lo que se hacía en Europa y en el resto del mundo, ni el paso al sistema de libre mercado de muchos países tras la caída del telón de acero y por tanto de la posibilidad de hacerse con esos mercados y atraer a potenciales turistas e inversores a nuestro país, ni el descontento social masivo, ni como cotizaba el brent por aquella época,ni…Nada de nada.

    Según usted lo ideal hubiese sido, lejos de coger el tren que pasaba, pasar por una dura travesía del desierto de austeridad y ausencia de crédito. Tiene razón, no hubiésemos tenido burbuja inmobiliaria. Tampoco crecimiento ni empleo, ni tributos, ni todo lo que los españoles han consumido y disfrutado. Porque no se puede pasar de la noche al día de un sistema a otro y ver los resultados ni podemos con los 30 años de retraso respecto a Austria en productividad, ni tenemos la historia económica de los nórdicos o los alemanes.

    Se hizo lo que se pudo hacer con lo que teníamos a mano para tirar para adelante, rebajar las cifras de desempleo y entrar en el euro. No somos el Reino Unido para poder estar fuera y plantar cara con dignidad. No, tenemos la estructura de PIB que tenemos, con la mentalidad empresarial trasnochada que tenemos y una tasa de paro estructural para los siglos.

    Que el PP le hubiese gustado otro tipo de política no lo dudo, pero al final hizo lo que pudo hacer con lo que había.

  12. Juan Ramón Rallo Says:

    Eso equivale a decir que la única manera de generar riqueza es destruyéndola y que la única manera de consumir y mejorar nuestro bienestar es rapiñando (endeudándonos y repudiando parcialmente las deudas). Un sinsentido.

  13. juan Says:

    Usted no incorpora un hecho visible de la realidad económica que se está manifestando desde hace décadas: la disminución de la demanda de factor trabajo. En nuestro caso particular agravado por nuestra estructura productiva que genera bajo valor. Y viendo la fuga de cerebros, el cierre del crédito incluso a proyectos solventes e innovadores y la tasa de fracaso escolar que se está produciendo en nuestro país, pues mucho me temo que empeorará en los próximos años.

    Parte del hecho que en un sistema donde el libre mercado funcione plenamente se recolocarían todos los trabajadores. Eso sería en el caso donde efectivamente fuera necesario emplear al máximo número de personas. Pero no es el caso, ni el objeto de la empresa es crear empleo. Países como Estados Unidos que tienen el mercado de trabajo completamente desregulado si contamos a los desanimados y los que tiene un trabajo a tiempo parcial y desean un trabajo de jornada completa la tasa de desempleo se nos va al 16%.

    Tenemos el hecho de una masa de población sin la cualificación necesaria, el aumento de los movimientos migratorios y la población mundial, el uso de tecnologías más eficientes y por supuesto mucha menor actividad derivada del freno del gasto público y el crédito. Un crédito que se dio para que los trabajadores pudieran seguir consumiendo pese a ver sus rentas congeladas o aminoradas en los últimos 30 años. Y el aumento de los tributos por el incremento de la actividad se tradujo en un mayor gasto del Estado que atemperó las enormes desigualdades de renta que empezábamos a ver.

    Y si vamos hacia un modelo donde no se puede emplear a todo el mundo, ¿qué hacemos con los parados? le podemos echar la culpa de su situación y lavarnos las manos o empezar a pensar en cómo gestionamos esto porque el libre mercado creará riqueza pero olvídese que esto se traduzca en empleo masivo y en recolocar a todos los despedidos del boom. Todo el ahorro, todos los menores costes para las empresas por reformar el mercado de trabajo, todos los menores impuestos, todos los recortes en gasto social no se va a traducir más que en 7 u 8 puntos menos de desempleo. Y habrá que ver qué tipo de empleo: ¿los miniempleos?

    Los liberales tienen su respuesta: aquellos que están al margen del sistema que se paguen algún tipo de seguro cuando estén trabajando y que les cubra las contingencias de la vida o que busquen allá donde exista la solidaridad de un tercero que quiera ayudarle por propia voluntad. De aplicarse esta medicina hace quince años el paisaje de nuestro país hubiese sido desolador porque no se hubiese podido evitar que empresas y bancos nacionales accedieran a la barra libre de crédito internacional por mucha reforma liberal que nuestra economía hubiese realizado en aquellas fechas. Y por qué bajaron los tipos: quizás porque a aquellos que ahora nos piden ajustes les interesaba la movilidad porque su economía estaba deprimida y el déficit lo tenían en la estratosfera (aparte de la crisis de las punto.com, la Guerra de Irak, …todos esos factores que usted deja a un lado en sus análisis). Y eso partiendo que las reformas también la sufran los empresarios vía eliminación de subvenciones y proteccionismos varios.

    Si analizamos la evolución de precios y salarios vemos que nuestra incorporación al euro fue esencial, no había otra alternativa, y para ello fueron necesarios reformas y entre ellas tirar para adelante con pactos sociales, leyes del suelo, gasto público, crédito fácil. Que tuvo efectos secundarios, sí. No haberlo hecho hubiese no digo ya nuestra ruina pero sí estaríamos ahora muchísimo peor.

  14. Juan Ramón Rallo Says:

    1) Me aventuro a decir, tal vez me equivoque, que no ha entendido la Ley de Say. Si hay necesidades insatisfechas (y yo diría que las hay a todos los niveles) hay oportunidades de empleo.
    2) Y es que casualmente la caída de la ocupación y de las necesidades de trabajo sólo tiene lugar en mercados laborales ultraintervenidos en los que se intentan fijar las condiciones laborales al margen del mercado. Lo que no tiene mucho sentido es que nos quejemos de que el trabajo se está deslocalizando a China y de que sobra trabajo: si sobrara, no se deslocalizaría a China. Y se deslocaliza, es que antes había oportunidades internas de generar trabajo. Por otro lado, lo que siempre digo: China ofrece muchas mercancías, pero también demanda muchas. He ahí nuevas necesidades de ocupación.
    3) Si queremos generar cada vez más riqueza, debemos complementar cada vez más bienes de capital. La mayor demanda de bienes de capital que se ha producido en las últimas décadas ha sido de capital humano (junto con productos informáticos), y ese capital humano está incorporado en el trabajo. Obviamente, si nuestro sistema educativo se desvincula de la formación de capital humano, malinvertiremos en él y nuestra capacidad de generación de riqueza se verá mermada. Pero eso no significa que no podamos fabricar nada, sino que fabricaremos bienes de menor valor añadido.

  15. juan Says:

    - Ley de Say. Mientras se suponía que la disponibilidad de commodities era infinita la oferta podía seguir creando la demanda. Pero sí, la ley de Say es un pilar del sistema y dejará de estar vigente sólo en el declive del Capitalismo y el paso a otra cosa. Para eso queda todavía mucho.

    – Por eso se ha dado crédito, para compensar la caía de salarios por la enorme competencia en costes laborales de esos países. ¿En la escalada hacia abajo cuál es el fondo? Se deslocaliza a China que produce más barato para podérselo vender a los que aquí consumían a crédito. Ya veremos lo que pasa con China a medida que se enfríe aún más la economía internacional. Nuestras burbujas no tienen nada que envidiarles a las que allí se están produciendo. Es curioso que se estén planteando estimular la demanda doméstica para compensar la caída de las exportaciones (ah, y también las deslocalizaciones de China a otros países del Sudeste Asiático con menores costes laborales).

    – Para fabricar las mismas o más mercancías cada vez es necesario menos factor trabajo. Podemos llegar a una situación en la que sólo sea suficiente que trabajen el 20 o el 30% de la población. De todas formas todo esto lo veremos ya en la próxima década cuando se constate que pese a reforma laboral alguna y pese a haber desmantelado el Estado del Bienestar una creciente masa de población no tiene trabajo o lo tiene esporádicamente (con las consecuencias que ello tiene de cara a los planes de pensiones públicos o privados). Habrá gente, mucha, que no podrá jubilarse nunca (parto del hecho que nuestro actual sistema de reparto desaparecerá) por lo poco que ha aportado. Los análisis de rendimientos a largo plazo de los planes de pensiones privados parten de supuestos muy generales y optimistas.

  16. Bastiat Says:

    Juan…. es difícil de asumir, lo sé.

    Pero no puede seguir lamentándote por la leche derramada y no darte cuenta de cuál es la causa y cuáles son las consecuencias.

    En este último comentario, no sé si sabes has dicho una gran verdad: “Se deslocaliza a China que produce más barato para podérselo vender a los que aquí consumían a crédito”. Es absolutamente cierto. Se bajaron los tipos de interés para que la gente consumiera más y más comprando donde era más barato. De esa manera China y otros países han crecido gracias a eso porque se han deslocalizado empresas. Pero ¿de dónde han salido el crédito? ¿Y ahora hay que pagarlo o no?

    Ahora hay paro y no se puede pagar que es distinto. Y hay paro por lo que se hizo no ha servido para nada. No se podía consentir que el tinglado se deshiciera poco a poco y tampoco se podría consentir que los países pobres siguieran siéndolo mientras nosotros cerrábamos nuestras fronteras comerciales para evitar su crecimiento.

    Son lamentos Juan, todo lo que cuentas son lamentos, pero no analizas las causas, no comprendes, pues, las consecuencias.

    Y el capitalismo no desaparecerá porque no hay alternativa. El socialismo no es una alternativa. No busques puntos intermedios que ya se han intentado todos.

  17. Víctor Says:

    juan

    Sigues justificando modelos fracasados porque supuestamente era “lo que había que hacer”. Esos modelos no se agotan por capricho, sino porque fracasan. Y aún así, pese a su más que demostrado fracaso, no te leo ni una sola critica, solo lamentos.

    ¿No sacamos nada en claro de todo esto? ¿”Lo que hay que hacer” es seguir mirando al corto plazo y seguir creando más burbujas que sustituyan a las que explotan? ¿Estamos destinados a darnos de hostias cada X años, o hay otros modelos que aseguran crecimientos más moderados pero más estables? ¿Una economía de cuentas equilibradas y ahorro no compensa?

  18. E. Martín-Serrano Says:

    Me envían el enlace de abajo, con el siguiente comentario añadido a su contenido.

    “No afirmó que esté mal argumentado, que quizá, sino las formas. Me ha parecido tan subnormal en los argumentos… Hablan sobre las industrias gubernamentales y hacen referencia a otras.”

    Leo deprisa el artículo (del enlace) y constato que el hilo esta cerrado y no se puede comentar. Una pena porque había preparado una reflexión sobre el blog, en sí mismo (porque hace de altavoz para una colección de catedráticos de aquí y de allá, y me choca tanto catedrático junto), y sobre algo relativo a la “lógica” austriaca y al valor de la corroboración empírica, a que se hace referencia en el artículo.

    Lo de catedráticos, con todos mis respetos, lo digo de oídas y sin saber exactamente qué significa eso en ese blog. He conocido catedráticos que recibían tal apelativo por tener derecho a una silla en el coro o en el aula; a la silla le llamaban “cátedra” y por eso quienes las usaban se llamaban catedráticos de universidad. Y no es broma, los tuve ante mí. Lo de la “lógica” y la “corroboración empírica” es otro cantar. El autor del artículo sólo es Doctor en Economía por la Universidad de Minnesota, no catedrático, y lo de Minnesota me suena a algo. ¿Quién venía de Minnesota en el gobierno o entorno de Zapatero?

    Bueno, y al grano, pues aunque pareciera que no, creo que en el fondo de lo que en el enlace se escribe late mucho de lo que contiene este artículo de JRRallo. Y bastante más, por eso he considerado de interés traerlo aquí.

    Parece que los “austriacos” le deben al autor algo muy gordo y que no se lo pagan; si no, cuesta entender tan desabrida inquina.

    Por si alguien quiere molestarse en leer y saber por qué.

    http://www.fedeablogs.net/economia/?p=17056

  19. aversiahora Says:

    ¡Bueno, hombre! Estamos en una época en la que vuelan bofetadas en todas direcciones y los funcionarios no se iban a quedar sin su ración. Así que lo que hacen es defenderse a sí mismos. Lo mejor es que ya solo se atreven a afirmar que tampoco son tan malos, no que sean buenísimos.

    Siempre hay gente que necesita sentirse elite. De hecho, creo que para eso se ha inventado el sistema educativo… El razonamiento que más me gusta es el que dejan implícito, sin duda porque, en sus mentes, es tan obvio que ni merece ser escrito: “nosotros, los funcionarios, somos buenos, por tanto estás obligado a pagarme el sueldo, quieras o no”.

  20. E. Martín-Serrano Says:

    Primero.- De acuerdo con el análisis general que se hace en el artículo. En último término, tanto el planteamiento como la conclusión parecen incluso de sentido común. Quiero decir que no se necesitan de conocimientos especiales a la luz de los hechos: la cosa está rematadamente más luego lo que se hizo no debió hacerse.

    Segundo.- Aceptado lo anterior, y en una situación como la actual, o la de hace un par de años, supongamos que hemos eliminado todas las barreras para (desasignar y) reasignar todos los recursos mal ubicados y aún ¡recuperables! ¿Dónde los ponemos ahora? En último caso, unos podrán incluso destruirse (capital) pero otros no (trabajo).

    Tercero.- Un economista conocido, partidario del dejar hacer a la «naturaleza» sin interferir en el decurso de las cosas, hace quizás dos años, (es decir, desde el lado de Hayek), a la pregunta, ¿Qué debe hacer Zapatero?, respondió: “Lo que ha hecho, es decir, ¡nada! Añadiendo que “… en España el debido ajuste ya está hecho” (eso hace como digo hace casi dos años, ver sobre todo videotecas). Sobran las palabras.

    Corolario 1.- La situación parece clara, las soluciones no lo parecen en absoluto, no ya no parecen claras sino ni siquiera difusas. No se vislumbra que haya solución alguna que no empiece por exportar masivamente trabajo, es decir personas (no hay que recordar lo de los 5 millones de desempleados, pero lo recuerdo); sin contar con que puede que ni siquiera haya «demanda exterior» para esa «mercancía».

    Corolario 2.- La única solución al problema de hoy habría que haberla tomado ayer; o sea, hubiera sido no dar lugar al problema; pero cómo. (Esto último plantea, ahora, un retorcido problema lógico, pero no se me antoja cómo expresarlo mejor).

    Corolario 3.- ¿Quién no se acuerda ahora de Alejandro el Grande y su Nudo Gordiano?, y etc.

    Finalmente, a modo de escolio.- Está circulando hoy por la web un enlace que pretende responder en pequeña medida al «PPazo» de Nochebuena
    http://actuable.es/peticiones/eliminacion-del-100-las-subvenciones-partidos-patronal-y
    que demuestra que hay gente que trata de buscar salidas al margen de las imposiciones del Estado utilizando las instituciones del Estado. Casi un español por segundo se está sumando a esa iniciativa de petición al Parlamento Español. Sobre la base de que “Todo ciudadano de la Unión Europea, actuando a título individual o junto con otros, puede ejercer en todo momento su derecho de petición ante el Parlamento Europeo en virtud de lo dispuesto en el artículo 194 del Tratado CE. A su vez, todo ciudadano español dispone del derecho de petición a las Cortes, reconocido en todos los textos constitucionales desde 1837 y consagrado en la Constitución vigente como un derecho fundamental, establecido con carácter general en el art. 29 de la misma, y desarrollado en la Ley Orgánica 4/2001, de 12 de noviembre, reguladora del Derecho de Petición.”
    Si bien la cantidad de 3.000 millones no corresponde a los datos daos por el gobierno en su comparecencia del día 24 pasado.

  21. nosé Says:

    El keynesianismo triunfó en los “boletines oficiales de los Estados” y en las universidades. Cuando yo pasé por la facultad de derecho allí que nos metieron vía intravenosa todas las tonterias keynesianas en las asignaturas de economía política y hacienda pública. Era algo que repugnaba al sentido común, pero allí estaba: el keynesianismo es peligroso no por su sólida construcción científica, de la que carece por completo, sino por su dominio ideológico. Y no es tanto una teoría económica sino más bien una teoría política concebida para aumentar el poder del Estado y para hacer creer al súbdito que sin su intervención sobrevendrá la mayor de las ruinas. Intervención que se presenta además como “providencial”, puesto que el Estado es “el dios sobre la tierra”.

    Y es que es precisamente el Estado -“el imperante y su séquito” según la definición de J. Burckhardt, “el frío monstruo que todo lo que tiene es robado” según F. Nietzsche, la casta o “señores” que manda y cobran un impuesto a sus oviles y obedientes súbditos- el causante de esa ruina.

  22. El osito Teddy Says:

    El Keynesianismo resumido es lo siguiente: si construyes una biblioteca ella sola se llenará de libros.

  23. Xel Says:

    Dentro del liberalismo Keynes fue el más inteligente junto a Roosvelt, y en medio de la gran depresión y con el miedo que tenían a la URSS salvaron el capitalismo haciendo concesiones.

    Hayek no era un demócrata así que no me valen sus ideas como no me vale el fascismo

  24. El osito Teddy Says:

    “Hayek no era un demócrata así que no me valen sus ideas como no me vale el fascismo”

    Me parece falaz lo que dice y le conmino a que lea este estupendo artículo del señor Rallo:

    http://libros.libertaddigital.com/hayek-contra-las-democracias-liberticidas-1276238668.html

  25. Xel Says:

    @osito

    Me equivoqué al escribir la frase porque parece que estoy llamando a Hayek fascista, y tampoco es eso. También tendría que haber puesto que no me interesa como no me interesa el fascismo, el estalinismo o la actual China a pesar de ser exitosa económicamente como país, (y de momento)

    De todas formas las ideas políticas de Hayek no son demócratas;

    “Predicó que la democracia no era necesaria para la libertad económica ya que, por encima del “ideal democrático”, para Hayek está el “ideal liberal” (Hayek 1959). Tampoco la democracia puede ampliarse a las principales organizaciones económicas, administrativas y educacionales, pues por su naturaleza éstas son jerárquicas, y su democratización es imposible (Hayek 1959). Todo sistema democrático que no se adecué a estas exigencias se opone a un orden liberal, y se convierte en un “camino de servidumbre” a un sistema totalitario (Hayek 1944), o en una “democracia totalitaria” (Talmon 1951); y es legítimo luchar contra ella y derrocarla (Hayek 1945 y 1980). Para Hayek es preferible un autoritarismo inspirado en los verdaderos principios liberales que una democracia ilimitada, basada en atavismos primitivos como la búsqueda de la justicia social, la disminución de las desigualdades socioeconómicas, y la distribución democrática del producto (Hayek 1978).”

    La utopía de democracia de Hayek es simple. Habría un sistema bicameral, en el cual una de las cámaras se asemejaría a los actuales parlamentos en los sistemas parlamentarios. Esta estaría formada por representantes políticos elegidos por todos los ciudadanos. Esta cámara nombraría un Primer Ministro que con su gabinete ejercería el poder ejecutivo gobernando y haciendo cumplir las leyes. Sin embargo, estos parlamentarios no tendrían ninguna función legislativa.

    Esta sería tarea exclusiva de la otra cámara. Sus miembros no podrían pertenecer a un partido político, sino que serían “una muestra representativa del pueblo, si fuera posible hombres y mujeres particularmente respetados por su propiedad y sabiduría, pero no delegados que buscan cuidar los intereses de sus electores”. Para asegurar su independencia no serían reelegibles, y ejercerían su cargo por un largo período, por ejemplo, quince años. Todos podrían elegir mediante su voto a estos legisladores, pero sólo serían elegibles, mediante un censo, los que pertenecen a la categoría de “el hombre más exitoso de su clase” . Este sistema podría ser considerado una modalidad de democracia censataria.

    Hayek está conciente que este diseño institucional difiere de lo que se llama democracia: “sugiero que deberíamos llamar a dicho sistema demarquía, un sistema en que el demos no tendría poder bruto”.

    Económicamente donde sólo soy un aficionado sin muchos conocimientos no me interesan mucho ni Keynes ni Hayek ni ningún marginalista, me interesan más los clásicos, sobre todo Marx, el que mejor describió el sistema en el que vivimos.

  26. Juan Ramón Rallo Says:

    ¿Y Marx era demócrata?

  27. El osito Teddy Says:

    Bueno, él se refería con democracia a que en el fondo es la dictadura de la estadística. No se pueden poner derechos individuales a merced de la mayoría, una soberanía ilimitada de la muchedumbre.

    Yo tampoco soy demócrata por eso. Mi idea de gobierno es una república limitada constitucionalmente, restringida absolutamente a la protección de los derechos individuales.

  28. El osito Teddy Says:

    Y con los Marxistas, tampoco es que me den mucha seguridad.

    http://twitter.com/#!/agarzon/status/161482920241020929

    Como se llamará entonces el que vive económicamente de una farsa.

  29. nosé Says:

    Si Hayek quería menos Estado díficilmente puede ser reputado de fascista. “Todo para el Estado, nada fuera del Estado”, ¿no era ese el lema del fascismo?

    Al socialismo y al fascismo les encanta la intervención y el dominio del Estado en todas las facetas de la vida, sobre todo si ese Estado lo controlan ellos.

  30. Salvador Says:

    Lo que no entiendo es como la gente puede defender la teoría keynesiana cuando es imposible. Según la teoría de Keynes, llevada a último extremo, la forma de crear prodigalidad infinita en la economía, es gastar automáticamente todo lo que tengamos. Bueno, decidme que veis en ese resultado.

  31. josvazg Says:

    Para Salvador:

    Efectivamente, Keynes se cae por su propio peso. ¡Ni si quiera pasa la prueba de la lógica más elemental!

    Creer en Keynes es como creer en las hadas, o pensar que las leyes de la termodinámica pueden no obedecerse desde los Estados (como fuera de la casa de los Simpsons “Lisa… in this house we obey the laws of thermodynamics!”)

    La riqueza no se crea con gasto, se crea con capital (es decir ahorro) y trabajo, es decir, con ESFUERZO.

  32. josvazg Says:

    Para Juan:

    Mire, no me trago su tesis de que (hoy en día) haya gente que no sirva para nada, que es al final lo que usted está diciendo.

    El problema es que las barreras de entrada y la regulación en el mercado de trabajo son muy grandes. Y también hay falta de formación EN EL MERCADO, no me refiero a títulos universitarios, sino a formarse o reciclarse para un oficio nuevo, no hay ni ganas ni mucha oferta especializada para ello.

    Usted habla del mercado americano, supuestamente 100% libre. Yo lo desconozco y, aunque seguro que lo parecerá desde el Español, no me creo que sea tan libre ni tan barato (si alguien nos puede dar más detalles lo agradeceré)

    Hablemos de momento del nuestro, ese que produce ahora mismo un paro del 25% oficialmente.

    Imaginemos que estamos en paro ¿que opciones tenemos?

    Si somos una persona formada en un oficio y tenemos una pericia demostrable en el, nos costará más o menos encontrar trabajo dependiendo de dicha pericia (y como sepamos venderla) respecto a la de los demás ofertantes de nuestro “gremio”, y claro, del nivel de hundimiento o no de ese mercado en la crisis. Por ejemplo, hoy sigue habiendo demanda de buenos arquitectos, aparejadores, jefes de obra o albañiles, pero deben ser de los mejores y/o aceptar sueldos más bajos. Si estás en la media o por debajo es muy probable que te toque el paro porque los puestos para ti ya los han ocupado otros mejor preparados o con más suerte (de momento)

    Supongamos por un momento que, o no tenemos pericia suficiente en nuestro oficio o que no tenemos oficio o formación UTIL para el mercado alguna.

    ¿Que opciones hay en caso de no tener oficio o pericia suficiente?
    Pues o bien encuentras otro oficio o trabajo, y te tocará empezar desde abajo. O bien montas un negocio propio.

    ¿Que problemas se encuentran estas opciones en España?

    La primera, pues que las cotizaciones son muy caras, básicamente y que el SMI te impide bajar más tu precio.

    Siempre me ha hecho mucha gracia cuando los politicos hablan del SMI como el mínimo digno. Si realmente se lo creyesen, ¿porque no eximen gradualmente de impuestos y cotizaciones a los sueldos por debajo de 1000€ al mes?
    Porque no en vez de SUBIR LOS IMPUESTOS A LOS RICOS, LOS BAJAN (al menos) A LOS POBRES.

    El caso es que para empezar desde abajo en otro oficio de baja productividad tienes que salvar todas las cotizaciones. Tu solo cobraras 641€, pero tendras que producir más de 833€ como mínimo para que alguien esté dispuesto a pagartelos (esto suponiendo un x1.3 que creo que es mas un 1.4 el coste de las cotizaciones)

    Y esto combinado con que es ILEGAL que aceptes cobrar menos, nos da…. 25% de paro!

    Bueno, no, no todo viene de ahí, esperad que hay más…

    Alguien se quejaba hace poco de que pronto “habría que pagar por trabajar”, lo siento, llegan tarde, ¡bienvenidos al mundo de los autónomos!

    En el segundo caso, montar tu negocio, significa hacerte autonomo para empezar. La regulación española creo que no te permite constituir una empresa directamente sin una inversion que quizá no todos se pueden permitir. [En todo caso hay mucho más autónomos que microempresas, por algo será, seguramente culpa de la regulación…]

    Bueno, pues por si no lo sabían, si el empleado por cuenta ajena tiene un peaje mensual a saltar de 833€/mes, el autónomo tiene que PAGAR POR TRABAJAR más de 250€ al mes, facture o no esa cantidad. Aunque el número es más bajo, el PEAJE es más cruel en este caso…

    Es RIDICULO, significa que si un mes, por lo que sea, no facturas (estas de vacaciones o te pusiste malo) PALMAS más de 250€. Significa que si estas empezando y aún no te va muy bien y facturas medias de 300-400€/mes, el Estado se lleva MÁS DE LA MITAD de tus INGRESOS (y eso sin contar lo que se llevan en % por otro lado).

    Es decir, significa que el Estado esta creando MILLONES de desempleados o empleados en negro (porque ya están desesperados y el SMI+cotizaciones hace ilegal lo que para ellos es necesidad pura), o millones de autónomos que O NUNCA empiezan su actividad o lo en la sombra y solo les sale a cuenta hacerse legales MUCHO más tarde, cuando ya ganan bastante más de 500 o 600€/mes y la mordida de más de 250€ ya no les duele tanto. Ahora, eso si, si ya están acostumbrados a actuar en la sombra esos autónomos, la inercia hará que muchos sigan en ella pese a que ser legales no les costaría ya tanto.

    ESA es la realidad ahora mismo, por eso parece que hay tanta gente inempleable.

    No lo son, hay barreras muy duras que deben superar y que si no superan es ILEGAL para ellos trabajar o hacer negocio.

    Y eso por no contar el problema de actitud que tenemos, eso en el siguiente comentario.

  33. josvazg Says:

    Todas esas barreras al trabajo de que hablaba antes eran suponiendo una actitud adecuada de la gente al buscar trabajo, lo cual es mucho suponer.

    Tendemos a sobre estimar la importancia de la APTITUD y a despreciar en exceso el de la ACTITUD, para mi mucho más importante.

    Vivimos inmersos en una cultura de “derechos” preconcebidos y que otros NOS deben y del que “a mi que me lo den todo hecho”. Nada más lejos de la realidad. Lo que tenemos (o deberíamos tener al menos) es la LIBERTAD para ESFORZARNOS en conseguir todo lo que queremos (y a lo cual tenemos derecho a aspirar) y la RESPONSABILIDAD sobre nuestros aciertos y errores, es decir, el derecho de recoger los frutos de nuestras decisiones y también el deber de acarrear con sus consecuencias.

    Sin embargo, como digo, damos demasiado peso a la APTITUD frente a la ACTITUD. Hasta tal punto, por ejemplo, que nos creemos que es IMPRESCINDIBLE subvencionar a gente con taras para que encuentren trabajo, cuando resulta que la mayoría de ellos tienen una actitud mucho más positiva que las personas supuestamente “normales” que compiten con ellos por ese mismo puesto.

    Y la ACTITUD es INDISPENSABLE. Sin ella no hay NADA que hacer. Puedes ser el científico o el profesional más brillante y sabio del mundo, si no estás motivado, si no tienes al actitud adecuada, no vas a producir nada de valor en tu trabajo.

    Sin embargo, con la ACTITUD adecuada, no importa que empieces sin saber el oficio o sin dominarlo del todo. Una actitud positiva significa que te ESFORZARAS por aprender y mejorar lo que haces día a día de manera que acabes aprendiendo tu oficio o incluso siendo muy bueno en el.

    Cierto es que ahora las cosas están tan mal que es raro que alguien tenga el capital y la paciencia para invertir en alguien que es todo ACTITUD pero nada APTITUD para empezar. No obstante, ese caso extremo tampoco es siempre así y hay formas de paliarlo, como empezar cobrando menos que otros más preparados, etc.

    Lo importante es que la ACTITUD positiva ni se valora lo suficiente ni se premia, con lo cual no hay INCENTIVOS a que la gente adepte la ACTITUD adecuada.

    Una vez que tienes la actitud adecuada, la APTITUD, es decir, la formación EN UN OFICIO, puede llegar con más facilidad. Pero esto da para otro comentario.

  34. josvazg Says:

    Se ha hablado mucho de la FORMACION y de su importancia. Se usa muchas veces para defender que no debe rebajarse el gasto que se fuerza al contribuyente a hacer en educación pública o en I+D (o caza subvencionismo que es lo mismo)

    Pero los hechos y la realidad son otros:

    – España es un país con un 25% de paro y con más universitarios que Alemania o casi cualquiera de nuestros vecinos del norte, a los que les va bastante mejor a que a nosotros ¿como puede ser esto posible?
    Pues muy fácil, porque nuestro sistema educativo está casi TOTALMENTE desconectado del mercado laboral. NO produce lo que demandan las empresas.
    Yo mismo, como ingeniero de teleco creo que puedo afirmar que más del 60% de “mi oficio” lo aprendí FUERA de las aulas, o bien programando por mi cuenta incluso desde antes del instituto o en mi vida laboral. Y eso que estamos hablando de una ingeniería, supuestamente un tema muy pragmatico y con mucha demanda laboral. Imaginense un filologo o un estudiante de leyes, esos que en la mayoría acaban trabajando totalmente fuera de su oficio teorico inicial.

    Esto además es muy grave porque también tendemos a pensar que la formación es necesariamente LENTA, CARA y SOLO VALE si es UNIVERSITARIA.

    Pensamos que habría que hacer que los albañiles de pre-crisis se convirtiesen en ingenieros aeroespaciales pasando por la universidad para poder emplearlos a todos. NO, tampoco es eso ni mucho menos. Existen maneras de formarse en un oficio mucho más BARATAS, rápidas y eficaces que no pasan por las aulas, cursos y academias a los que estamos acostumbrados ahora mismo, sobretodo usando las nuevas tecnologías.

    – España NO CREE en el I+D, prueba de ello es que HAGA FALTA DINERO PUBLICO para mantenerla “viva”. El I+D es más un tema de marketing y de atracción de subvenciones que una herramienta de inversion empresarial, como debería ser. Y claro, así nos va.

    Gastamos millonadas en I+D y sin embargo no producimos ningún invento o descubrimiento relevante, salvo quizá en medicina de vez en cuando.

    Es más, somos tan ridículos que hasta cuando quitamos la subvención pública a un estudio por falta de fondos imponemos regulación que impide que el estudio continue con fondos privados incluso aunque estos están disponibles (¿no le paso eso a un Dr Oncologo famoso hace poco?)

    Yo creo que quizá haya aún algunos equipos científicos que se merecen que les llegue lo que aún nos podamos permitir de I+D, pero habría que reducir el “cazasubvencionismo” a 0 en este campo y permitir que de una vez por todas empecemos a creer en la investigación de verdad y no en la cultura del pelotazo al abrigo del gobierno y el dinero del contribuyente.

  35. Ch Says:

    Me gustaría que el Sr. Rallo diera su opinión sobre este artículo, aunque no encuentra otra forma de ponerme en contacto con él. Yo apenas sé de economía, estoy asomando la nariz a todo este universo.

    http://www.ft.com/intl/cms/s/0/fb8dbf2e-3277-11e2-916a-00144feabdc0.html#axzz2CnpTL87J

    Tengo otra pregunta, ¿por qué mientras la situación de nuestro sector público es “mejor” que la del sector público británico, en cuanto a deuda y déficit, tenemos que pagar intereses tan altos y los ingleses no? ¿Es por el miedo a que el BCE no nos vaya a dar liquidez?

    Saludos!

  36. Ch Says:

    Perdón, rectifico nuestro sector público está peor, habría jurado que el británico estaba peor. Aún así, con una deuda que rozará el 70% y un déficit de entorno al 6%, ¿a qué se debe su bajo costo de financiación? en comparación con el nuestro

    Saludos!

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  1. Hayek, Keynes y la crisis dice:

    […] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos Hayek, Keynes y la crisis juanramonrallo.com/26/12/2011/hayek-keynes-y-la-crisis/  por Ocelot hace […]

  2. Hayek, Keynes et la crise en Espagne | Contrepoints dice:

    […] Sur le web Article traduit avec l’aimable autorisation de l’auteur par JATW pour Contrepoints. […]

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