Habitualmente escuchamos que una reforma del mercado de trabajo es incapaz por sí sola de crear empleo: a menos que esa reforma vaya de la mano de muchas otras favorables circunstancias, no generará ni un solo puesto de trabajo. ¿Es eso cierto?
Bueno, pongámonos en el caso más extremo posible: la legislación laboral de un país impide que la gente pueda trabajar y, de repente, un Ejecutivo medio sensato opta por derogar ese liberticida mandato. ¿Cree usted que esa reforma laboral crearía empleo? Parece evidente que sí, y que lo haría además en grandes cantidades.
Claro que cualquiera podría objetar, con razón, que el anterior constituye un supuesto muy poco realista y en absoluto aplicable a nuestras sociedades. Bien, modifiquemos un poco ese extremo caso: consideremos una paupérrima economía donde el Gobierno decreta que nadie puede contratar a otra persona por menos de 5.000 euros mensuales (o cualquier cuantía superior a la riqueza esperada que pueden llegar a fabricar los distintos trabajadores); o consideremos otra economía deprimida y con unas perspectivas muy inciertas donde los elevadísimos costes del despido hayan convertido en una actividad de altísimo riesgo el contratar a personas de las que, muy probablemente, haya que prescindir en el futuro cercano; o consideremos una economía muy dinámica donde los empresarios se ven empujados a reconfigurar cada poco tiempo sus planes de negocio –trasladando los factores productivos desde unas áreas a otras de su empresa– pero donde la legislación laboral impide cualquier mínima movilidad interna del trabajador; o consideremos, en suma, cualquier economía donde las leyes laborales entorpecen de un modo apreciable la habilidad empresarial de tejer nuevos planes de negocio, ya sea imponiendo costes artificiales o cercenando gran parte de la productividad de esos planes.
En todos estos casos, una reforma laboral crearía empleo por la sencilla razón de que planes empresariales que antes no eran viables pasarán a serlo y, por tanto, algunos de los individuos con vocación empresarial que antes se quedaban de brazos cruzados o que ni siquiera se planteaban la posibilidad de dirigir una empresa, pasarán a hacerlo. El capitalismo es un sistema de cooperación social que funciona a través de la coordinación interpersonal impulsada por planes empresariales en competencia: restringir legislativamente la cantidad de planes empresariales factibles –por ejemplo, a través de draconianas normativas laborales– equivale a restringir el adecuado funcionamiento del capitalismo y, por tanto, de la creación de riqueza y del empleo. Piénselo un momento: si a un excelente nadador le atamos de pies y manos y lo lanzamos al mar cerca de la orilla, ¿cree que será capaz de salvarse? No. ¿Tendría sentido que alguien afirmara que el problema de ese nadador no son las ataduras, sino que no dispone de manguitos o de una bombona de oxígeno y que, por consiguiente, de nada serviría quitarle las ataduras? Evidentemente, no.
Por supuesto, alguien podría sostener que la reforma laboral es una condición necesaria pero no suficiente para crear empleo, que junto con ella deben darse otras imprescindibles condiciones como un más laxo acceso al crédito o un incremento generalizado del gasto; a saber, que si el nadador se encuentra muy alejado de la orilla o si tiene unas intensas dolencias estomacales, tampoco podrá salvarse por mucho que lo desatemos.
Y sí, obviamente nadie sostiene que la única causa de una crisis económica y su único paliativo sea una profunda liberalización laboral: si los bancos están medio quebrados será menester que se saneen; si el Estado se encuentra al borde de la insolvencia deberá ajustar su presupuesto; si existen otros mercados relevantes tan o más regulados que el laboral (como podría serlo el energético) habrá que proceder a su flexibilización, etc. Ahora bien, una cosa es sostener que una liberalización del mercado de trabajo no será capaz por sí sola de recolocar a todos los parados y otra, muy distinta, que no será capaz por sí sola de recolocar a ninguno de ellos.
¿Puede una reforma laboral ser condición suficiente para que muchos parados puedan encontrar un empleo? Sí, y ello aun cuando coincida con una restricción del crédito o del gasto dentro de la economía.
Primero, es verdad que las contracciones del crédito pueden ser devastadoras para un tejido empresarial que se haya acostumbrado a vivir y a funcionar merced a ese crédito, y es verdad que, mientras la sequedad de esa fuente de financiación continúe, muchos empresarios serán incapaces de invertir y de crear empleo por mucho que la reforma laboral les haya permitido descubrir nuevas y atractivas oportunidades de negocio. Ahora bien, no pensemos que el crédito es la única forma en la que se financian los proyectos empresariales y la creación de nuevo empleo; las empresas existentes que siguen ganando dinero (que siempre las hay, incluso en una crisis económica) disponen de una importante fuente de autofinanciación: sus propios beneficios. Las corporaciones asentadas, grandes o pequeñas, tienen la capacidad de expandir sus operaciones merced a la reinversión de sus ganancias, y un paso decisivo para ello puede ser una liberalización laboral que permita ajustar a la realidad las condiciones del mercado de trabajo. En resumen, sin crédito y sin reforma, nadie se lanzará a crear empleo; sin crédito y con reforma, parte de las compañías existentes y con beneficios pueden llegar a hacerlo. ¿Que aun así será insuficiente para recolocar a todos los parados? Es muy probable, pero al menos lograremos que una parte del tejido empresarial amplíe su producción y genere empleo.
Segundo, la tan extendida milonga keynesiana de que sin aumentos del gasto –o sin crecimiento del PIB– no es posible crear empleo debe ser descartada por entero. Sin duda, se trata de un argumento muy del gusto de la izquierda (“si no crecemos, de nada servirá la liberalización del mercado laboral; y si crecemos, no será necesaria”), pero no por ello deja de ser un argumento falaz. Recordemos que el PIB puede interpretarse tanto como lo que una economía gasta cuanto como lo que una economía produce. Dicho de otro modo, producción y gasto son dos caras de la misma moneda: no puede gastarse aquello que no se produce y no tiene sentido producir aquello que no desea gastarse. Sólo existe un modo de gastar hoy sin tener que producir hoy: mediante el endeudamiento (gastamos más en el presente a cambio de desprendernos de parte de nuestra producción futura). Pero si una economía tiene la vía del endeudamiento cerrada (por ejemplo, por hallarse en medio de una crisis causada por el exceso de endeudamiento previo), sólo podrá aumentar el gasto en la medida en que aumente su producción.
¿Y de qué depende la producción? Pues de dos elementos: de la cantidad de factores productivos dedicados a fabricar bienes y servicios y de la productividad de esos factores productivos. Dado que a corto plazo los aumentos generalizados de la productividad son muy complicados (es necesario ahorrar e invertir en bienes de capital que sean tecnológicamente más punteros o que se complementen sinérgicamente con otros ya existentes), la única forma de incrementar la producción, y por tanto el gasto, es incorporando a más factores dentro del tejido empresarial. O dicho de otro modo, en medio de una crisis económica, la creación de empleo no provendrá a corto plazo de un aumento del gasto, sino que en todo caso el aumento del gasto (de la producción) será consecuencia de la creación de empleo.
Es muy sencillo de entender: los individuos pueden gastar en función de sus ingresos y esos ingresos dependen de su producción. Si la reforma laboral permite que una parte de planes empresariales que antes no eran viables pasen ahora a serlo, todos los individuos implicados en esos planes (accionistas, trabajadores, proveedores, etc.) verán aumentar sus ingresos y podrán, por tanto, incrementar sus gastos (lo que rentabilizará la creación de empleo en otras partes del aparato productivo). La reducción del paro no será consecuencia del crecimiento del PIB sino al revés.
En definitiva, una reforma laboral que liberalice en profundidad el mercado de trabajo sí puede por sí sola generar empleo, sobre todo cuando procedamos de una situación de enorme rigidez previa que limitaba en mucho la coordinación empresarial. Evidentemente, su contribución positiva a la creación de riqueza y de puestos de trabajo puede verse total o parcialmente contrarrestada por otras circunstancias adversas dentro de la economía, como podría serlo una contracción muy severa del crédito, una catástrofe natural o una súbita obsolescencia de parte de su producción. La cuestión es que la reforma laboral no contribuye a desatar ninguna de esas circunstancias adversas y, por tanto, en el peor de los escenarios posibles, minimizará o compensará la destrucción de empleo originada por otras causas (facilitando, por ejemplo, la ejecución de nuevos planes de negocio dentro de aquellas empresas que puedan autofinanciarse). En un escenario no catastrófico, incluso cuando concurra estancamiento, una liberalización profunda del mercado laboral sí puede ser capaz de incrementar por sí sola el nivel de ocupación, aun cuando no vaya a solventar todos los desajustes de esa economía y, por consiguiente, a eliminar todo su desempleo.








febrero 12th, 2012 a las 20:42
Por supuesto que si puede al igual que puede destruirlo o transformarlo por empleo de peor calidad y mucho me temo que esto último es lo que busca esta reforma de nuestros gobernantes.
Un ejemplo:
Un trabajador entra en una empresa a los 20 años y trabaja 30 años consecutivos en la misma con unos beneficios millonarios sostenidos para esta última durante esos 30 años, en la actualidad presenta pérdidas durante 9 meses y puede echarlo con 1 año de salario y fichar a un joven por la mitad con lo cual en poco tiempo amortiza el coste del despido.
Las reformas laborales tienen estas cosas cuando lo que se busca es la deflacción salarial y la deflacción salarial no estimula la demanda ni ayuda a despalancarse al sector privado ni ayuda a aumentar el PIB.
Un saludo.
febrero 12th, 2012 a las 20:49
1) A lo mejor sería preferible que pudiera revisarse su salario a la baja en caso de dificultades. Cada casuistica es un mundo, por eso prefiero la libertad de pacto.
2) La deflación salarial, es decir, la correcta relación entre nuevos precios y nuevos costes estimula la producción, el ahorro, el desapalancamiento y la demanda. Es justo lo que explico aquí. Lo que no los estimula en absoluto es un desempleo estructural por culpa de unos salarios (y otros costes) artificialmente elevados que sólo pueden dirigirse a la creación de riqueza merced a una nueva ronda de apalancamiento insostenible que sólo pospone y agrava los problemas. Lo que genera una peligrosa cadena de impagos, en suma, es tener a más de cinco millones de personas paradas, sin poder generar nada de riqueza y, por tanto, sin poder ahorrar ni amortizar ninguna de sus deudas.
febrero 12th, 2012 a las 21:27
Los salarios ya estaban cayendo en muchos sectores antes de la reforma y la libertad de pacto no puede estar reñida con la libertad de libre asociación.
Cinco millones de parados que pronto seran seis y los que queden trabajando cobrando menos y eso va a aumentar la demanda y el ahorro al igual que las medidas de austeridad iban a generar confianza y a estimular la economía.
Un saludo.
febrero 12th, 2012 a las 21:39
El tema de la reforma laboral escuece porque la gente piensa que va a perder su estatus, y puede que sea así.
En España aún hay clases, pero no las impone la libertad, sino el Estado.
Dentro de los empleados por cuenta ajena hay 3 clases:
- En la cúspide están los empleados públicos o funcionarios, con las mejores condiciones laborales de largo… la prueba es que TODO el mundo quiere ser empleado público o funcionario y que cuando se va a tocar algo de su estatus las huelgas estallan.
- En el medio están los trabajadores por cuenta ajena del sector privado. Trabajan más horas y muchas veces por menos, pero no se pueden quejar tanto, y de hecho lo hacen mucho menos. Algunos gremios privados llegan a la huelga, pero son los menos. ¿A alguien le suena haber oído de una huelga de ingenieros? pues eso… Aún así están mucho mejor que los del ultimo nivel.
- Abajo del todo están los desempleados o aquellos que trabajan temporalmente menos de 6 meses al año. La mayoría provienen del estrato medio y puede que con suerte algún dia vuelvan a el… o no.
Ante una reforma, las reacciones de cada estrato son distintas y lógicas:
- Los parados seguramente la miran con cierta ilusión o esperanza, a poco que acierte la reforma quizá consigan alguna fuente de ingresos, si no permanente, al menos estar ganando dinero más meses al año. (Bueno, puede que alguno piense que si alguien escrie muy fuerte o con mucha negrita en el BOE que se tiene que contratar a todos los parados por 4000€/mes bastará con desearlo mucho para que se cumpla, pero la mayoría de la gente suele ser más realista que todo eso)
- Los del medio se asustan, saben que su estrato es mutable y creen que a poco que se flexibilice el mercado van a perder su puesto, lo cual en unos casos será verdad pero en la mayoría simplemente empeorarán las condiciones laborales, menor sueldo o más trabajo, aunque si van al paro empezarán a pensar como los del estrato bajo.
- Los de la cuspide se indignarán muchísimo por cosas como tener que realizar su trabajo principal el 50% o más de su jornada laboral (como los profesores en Madrid, imaginense una huelga de programadores porque se les exige en su empresa tirar lineas de código más de 20h de las 40h semanales que trabajan, sería una queja ridícula ¿no?, pues eso, de hecho en el caso de algunos programadores quizá la queja tenga hasta más sentido, diseño el software, pruebas, etc) pero a menos que el Estado pete del todo no tendrán que preocuparse por descender de su estrato, para eso han hecho unos una oposición y otros son primos o amigos de tal pez gordo. Desde su torre de cristal, cualquier empeoramiento de las condiciones laborales del estrato medio les parecerán indignantes…
Pero la verdad es que los del estrato superior cobran su sueldo del Estado, es decir, del dinero que el Estado COBRA a los del estrato medio y las empresas que los emplean (lo que cobran a los empleados públicos es puro reciclaje contable). Para que ellos pudiesen vivir mejor, los del estrato medio tienen que producir más o pagar más impuestos.
Los del estrato medio viven del mercado, si el mercado está atado de pies (hiperregulado) y manos puede que produzcan menos, que haya menos puestos de trabajo disponible (y más grande será el estrato inferior). Los costes extra, como pagar muchos impuestos para pagar el estrato superior o los caprichos de los politicos, pueden significar más horas de trabajo necesarias (es decir peor situación laboral) o que, al ser más barato un contrato que trabaje más que dos que sumen la misma cantidad de trabajo, haya más estrato inferior.
En resumen, para que los del medio no estén tan apretujados, los de la cuspide deben tener menos privilegios laborales o ser muchos menos en número. Y algo parecido pasa con los del estrato bajo respecto al medio, cuando menos elevados sean los costes y condiciones laborales, más gente podrá acceder a un trabajo y abandonar el estrato inferior, al menos por más tiempo.
febrero 12th, 2012 a las 21:46
¿Que han empezado a caer? ¿De dónde sacas ese dato? Porque interanualmente los costes totales (y los costes salariales) eran más altos que nunca en el tercer trimestre de 2011: http://www.ine.es/jaxiBD/tabla.do?per=03&type=db&divi=ETCL&idtab=56
Ah ya, imagino que habrán caído en el mismo mundo de fantasía en el que se han aplicado medidas de austeridad. A menos que consideremos que reducir el déficit del 9,1% al 8,4% es una medida de austeridad extrema: 8,4% de déficit, prácticamente el doble que el déficit máximo que tuvo Roosevelt durante su New Deal.
febrero 12th, 2012 a las 22:15
La tasa de desempleo tiene suelo según los liberales y más allá de eso los trabajadores están tentados a pedir mejoras salariales lo que se traduce en unos mayores costes para la empresa (con productos y servicios más caros) y un consumo creciente. Una tasa de inflación de la que su odiado Banco Central se ocupará subiendo los tipos de interés. Pero al margen de esta cuestión técnica siempre se hará lo posible para limitar la capacidad de maniobra y petición de los trabajadores: una cuestión sociobiológica que los liberales no acaban de entender.
Josvazg
Es decir, todos peor para poder estar un poco mejor. Y digo todos, porque cuando se recortan las prestaciones sociales y se degradan los servicios públicos esos que están en los estratos inferiores son los más perjudicados. Respecto a los funcionarios volvemos a decir que son un colectivo privilegiado siendo la mayoría mileuristas. Ya lo pregunté aquí una vez: ¿cuánto debería cobrar un policía, un maestro o un técnico de hacienda? No olvidemos que el trabajo de un funcionario de carrera lo es en exclusividad (no puede estar ocupado en otros trabajos salvo en situaciones tasadas) y que su labor está sujeta a un régimen disciplinario por el que le pueden apartar de sus funciones. Lo que se hace es buscar el resentimiento de la sociedad para justificar recortes de sueldo y plantilla. Con la ley recién aprobada los jóvenes tienen algo más de futuro, pero sólo temporal y mientras los empresarios se les premie fiscalmente. Si quita a unos y se pone a otros. Con la próxima reforma de las pensiones (y la ya aprobada) su incorporación se retrasa porque los otros no se terminan de jubilar nunca.
febrero 12th, 2012 a las 22:20
Las condiciones salariales de la gente que se incorpora al mercado laboral son sensiblemente inferiores a las de hace unos años y en buena lógica si una empresa decide echar siempre a los temporales y quedarse con los trabajadores más caros es lógico que el coste por hora trabajada incluso en este escenario aumente aunque esto no deje de ser una mera curiosidad estadística.
Medidas de austeriad en ESPAÑA se han aplicado otra cosa es que a usted le parezca que han sido poca cosa y le recuerdo que el déficit es la diferencia entre gastos e ingresos y poner toda la atención en el capítulo del gasto es un error mayúsculo.
Un saludo.
febrero 12th, 2012 a las 22:23
Eso no tiene ni pies ni cabeza. La acumulación de capital lleva a la subida de los salarios y del consumo porque las empresas producen más, por consiguiente no hay ninguna subida de precios ni ninguna “inflación” que frenar con subidas de tipos de interés. Otra cuestión es que las subidas salariales y los incrementos del consumo estén basados en una expansión crediticia artificial que lleve a las empresas o a las familias a endeudarse por encima de lo que otros agentes han ahorrado, generando entonces sí tensiones inflacionistas. Pero vamos, lo que usted expone no es una teoría liberal (ni económica) de la evolución del empleo y de los salarios, sino un trasunto teórico del ejército de reserva marxista.
febrero 12th, 2012 a las 22:29
¿Y quizá ese es el problema de la llamada “dualidad” del mercado de trabajo? ¿Cómo reducir costes si los que están dentro, que son el grueso de la plantilla, no pueden ser despidos so pena de descapitalizar la empresa con elevadísimos costes del despido y, para más inri, experimentan incrementos automáticos y desligados de la productividad en sus remuneraciones? Pues claro que los salarios de los pocos que consiguen encontrar un trabajo se hunden, pero porque los de dentro son muy rígidos y siguen tendiendo a aumentar. No sé si os dais cuenta, pero mucho hablar de redistribución de la renta y a la hora de la verdad estáis defendiendo para España un mercado segregado entre altos sueldos con empleo fijo y bajos sueldos con empleo precario.
Ah ya, que reducir el déficit del 9,1% al 8,4% son medidas de austeridad. Es decir, endeudarnos en 90.000 millones de euros para compensar el desequilibrio entre ingresos y gastos es lo propio de un Estado austero. Dicho de otra manera, si el déficit fuera del 50% del PIB y el Gobierno lo redujera al 47%, usted nos diría que ese Estado está siendo austero, ¿no? Y sí, ya sé que el déficit es la diferencia entre ingresos y gastos, pero es que la mayor parte de la desviación del déficit de este año ha sido… por el lado del gasto.
febrero 12th, 2012 a las 23:09
Que como reducir costes dice usted pues aumentando la productividad, pero no reduciendo salarios como hacen los empresarios españoles escogiendo la vía de ganar competividad por la ruta de la mediocricidad y no por el camino de la calidad y el alto valor añadido porque eso cuesta dinero y requiere de valor y arrojo.
Si el déficit está claro que hay que reducirlo pero el debate es el cómo lo reducimos sin a ser posible retrodecer 40 años en calidad de vida como usted defiende.
febrero 12th, 2012 a las 23:17
Tal como explico en el artículo, los aumentos de la productividad no se gestan de la noche a la mañana. ¿O crees que basta con desear aumentar la productividad para que se consiga? Hace falta mucho ahorro y mucha inversión bien orientados y solo así, al cabo de los años, habremos aumentado de manera bastante apreciable la productividad. ¿Y mientras tanto qué hacemos? ¿Qué solución les damos a los casi seis millones de parados? Pues habrá que recolocarles en la generación de riqueza que HOY puedan producir, y para ello habrá que reducir salarios, claro. No los de toda la población, pero sí los de una parte. ¿O no le preocupan las implicaciones deflacionistas de tener a seis millones de personas paradas, esto es, percibiendo un salario igual a cero?
Por otro lado, regresando al nivel de gasto de 2002 hoy tendríamos superávit. No sé, no me sale un retroceso de 40 años en la calidad de vida del Estado.
febrero 13th, 2012 a las 9:11
A la pregunta que usted plantea yo le repondo que depende de qué reforma. Admito que no conozco en toda su extensión la reforma que plantea el gobierno pero eso no me impide hacer las siguientes consideraciónes:
1º) Abaratar el despido no crea empleo, es más, perjudica al empresario. El coste del despido ya ha sido repercutido en el sueldo del trabajador, por lo que ese dinero lo tiene el empresario metido en una cuenta produciendo intereses y, en el caso de que el trabajador decida irse de la empresa por su propia voluntad, pierde el dinero que se ha detraido de su salario. Si se pone el despido libre, el trabajador va a exigir más salario y el empresario dejará de poder apropiarse de ese dinero en caso de despedir al trabajador.
2º) Disminuir el salario mínimo sí que crea empleo por que hace que mucha gente que no produce lo suficiente para poder cobrar el salario mínimo pueda empezar a trabajar. En más en las fases de formación tradicionalmente no se cobraba. Cobrar en las fases de formación hace que esta sea deficiente y que se pueda usar para mantener indefinidamente una situación anómala.
3º) Hacer desaparecer los convenios colectivos sí que crea empleo, sobre todo si va unido a la eliminación del salario mínimo. por que permite que el sueldo se adapte a la producción del trabajador
4º) Siempre que se habla de liberalizar el mercado de trabajo se habla de liberalizar el despido que, como se ha visto, no crea empleo. Pero nunca se habla de liberar al trabajador de una legislación abusiva que le impide trabajar a la vez para una empresa y para su competencia, o para una empresa y como autónomo dentro del mismo sector. Este es el verdadero yugo que impide que el mercado laboral sea flexible de verdad, pero de esto no se habla. Ni siquiera usted Sr Rallo.
febrero 13th, 2012 a las 11:09
Permítame Sr. que le plantee un par de cuestiones.
1. Si por un lado los sueldos se van a ajustar a la baja en esta época de incertidumbre qué hacemos cuando se despeje la situación. ¿Se subirán las sueldos al compás de la productividad y la nueva situación financiera de las empresas? O nos encontraremos que se destinarán esos beneficios a remunerar a los accionistas, mejorar el capital de la compañía, ahorrar, contratar nuevos empleos,… Pero nunca mejorar las condiciones salariales de los empleados.
2. ¿Dónde está el suelo de la bajada de salarios? Porque en muchas empresas se ha producido, independientemente de reforma laboral alguna, esa reducción de renta. Aparte tenemos la subida del IRPF. Entre la bajada de salarios, lo que más se van a bajar y la subida de impuestos, cuánto se va a quedar cobrando un trabajador.
3. La correlación que usted hace entre productividad y salarios no es real. La pérdida de poder adquisitivo se ha compensado con crédito, hasta que este ha tocado techo. Los salarios no han aumentado proporcionalmente al compás de la producción de bienes y servicios.
febrero 13th, 2012 a las 12:58
En los ultimos años han cerrado miles de empresas,tambien ha caido el consumo.En los años de crecimiento fue la construccion la que nos hizo ricos (estuvimos a un pelo de adelantar a francia ¡que tiempos!).
Lo que hayan dejado de producir las empresas cerradas,si era realmente necesario,ya estara cubierto por la produccion de otras;y asi se habran beneficiado de la crisis.
Si estas empresas,u otras nuevas, se pueden poner otra en marcha ¿no habran perdido su cuota de mercado?.Con la caida del consumo sera dificil que nuevas empresas puedan enfrentar un periodo de tiempo con pocos beneficios hasta encontrar su hueco en el mercado.La falta de credito jugara en contra.
Solo queda eso de “cambiar el modelo” y pasar de la construccion a otra cosa.Y aqui no confio ni en el dinamismo del mercado ni en la capacidad de nadie.He leido que los bancos quieren edificar en parte del suelo que tienen para intentar darle valor.Habra que esperar otro plan “e”
febrero 13th, 2012 a las 14:48
Por más que lo intento, no me deja enviar mensajes. ¿Sólo me pasa a mi?
febrero 13th, 2012 a las 15:15
@juan
“1. Si por un lado los sueldos se van a ajustar a la baja en esta época de incertidumbre qué hacemos cuando se despeje la situación.”
No tenemos que HACER nada. Por más que quieras los precios no los controlas tu. Quizá a ti te apetezca pagar 10 céntimos por el pan, pero hoy en día tienes que aflojar seguramente 50¢ o más. Lo mismo les pasará a los empresarios, cuando la situación mejore, y sobre todo cuando el paro baje y la mano de obra escasee, las ofertas de empleo tendrán que competir más entre ellas y los sueldos y condiciones laborales tendrán que mejorar.
El empleador tacaño se quedará sin mano de obra, sin posibilidad de crecer y, antes o después, lo comprará otro o quebrará o será cada vez más insignificante en su mercado.
“2. ¿Dónde está el suelo de la bajada de salarios? ”
La gente no es tonta, no va a trabajar gratis o perdiendo dinero. Cada uno tiene su “salario mínimo” y este depende de muchas cosas, como por ejemplo lo lejos o cerca que esté el trabajo, el coste mínimo del transporte allí, si la jornada es continua y permite ganar dinero el resto del día o conciliar mientras la pareja hace otra jornada distinta y así ahorrar la guardería, etc
El suelo además estará más alto cuanta más gente trabaje y mas bajo cuanto más paro haya.
“3. La correlación que usted hace entre productividad y salarios no es real. La pérdida de poder adquisitivo se ha compensado con crédito, hasta que este ha tocado techo. Los salarios no han aumentado proporcionalmente al compás de la producción de bienes y servicios.”
Eso solamente es verdad en los sectores ultra-intervenidos como el suelo y la vivienda, y no es por culpa del Mercado. Hoy es MUCHO más caro y difícil hasta con 2 sueldos pagar un piso que en los 80 (con un solo sueldo), sin embargo es mucho más barato viajar en avión, comprar una segunda tele o un ordenador, o tener teléfono personal o más de un supletorio. Es más común tener más de un coche en casa, etc
febrero 13th, 2012 a las 15:45
Josvazg
Antes de nada agradezco su respuesta. Permítame hacerle alguna matización.
Esto pasa como en el precio del combustible, donde el alza del brent se traduce en subidas al instante del precio pero la bajada se incorpora de una forma mucho más pausada. Dígale a los trabajadores que les queda por delante una larga época de bajos salarios y peores condiciones y que incluso cuando la perspectiva de la economía en general y de la situación de la empresa en particular mejore tampoco se van a ver recompensados por una revisión de su sueldo.
A falta de un marco jurídico que obligue o un pacto (contrato) que así lo deje estipulado – y ya sabemos qué hacemos con ellos en determinados momentos- el incremento de la productividad no tiene porqué traducirse en mejores salariales ahora ni mañana ni después. Unicamente pasará eso para determinados oficios altamente cualificados, especializados e indispensables. El resto podrá ser lo productivo que se quiera que se le pagará lo que se le quiera pagar, sobre todo mientras no bajemos de una tasa determinada de paro. Tasa que puede ser mucho más abajo del 10%. Pero no sólo eso, sino también qué tipo de empleo se ha creado, porque si lo que se ha creado ha sido mayoritariamente miniempleos y rotaciones no hay estímulo para pagar más. Una cosa más, muchos españoles que se han ido fuera a buscar trabajo han regresado decepcionados. Muchos países están mejor que nosotros pero no se encuentran en una situación tan ideal como lo pueda parecer a simple vista.
De todas formas, uno se deja llevar por la pasión pero hay que dejar ver cómo evoluciona el mercado laboral este año. De entrada yo le voy ya a aportar un dato y es que muchos empresarios están calculando que las posibles nuevas incorporaciones laborales sean sólo de dos tipos: la del trabajador superespecializado e indispensable que le dije antes y al que se le pagará lógicamente muy bien y con el resto se estudiarán las subvenciones para ir rotando y que te salga lo más barato posible contratar. En muchas áreas de generación de bajo valor, se plantea echar al que hay, indemnizarle y contratar al de la subvención.
Otra cosa para meditar es qué va a hacer la empresa con los menores costes. Yo le digo que poco en aquello que mejora la productividad.
Al menos durante este año seguimos en el mismo modelo.
febrero 13th, 2012 a las 15:59
Muy buen artículo.
Dos preguntas: con la nueva reforma laboral,a que nivel quedamos con el resto de paises desarrollados? Hace poco leí que españa estaba sobre el numero 110 en materia de relaciones laborales.creo que aún estamos lejos de UK,Alemania,Holanda o los Bálticos.
La otra cuestión:Se creará empleo a medio plazo??
Yo apuesto a que tardaremos más de dos años en bajar de 5 millones de parados(según EPA)?Aunque sólo es una opinión mía que no se basa en ningún análisis y creo, no tiene mucho sentido hacer esas predicciones
febrero 13th, 2012 a las 18:20
Juan,
1) Si no se suben los sueldos cuando vuelva a aumentar la productividad de los trabajadores, ¿qué sucederá? Que las tasas de rentabilidad para el accionista de las empresas españolas se dispararían, todo el mundo (incluidos los ahorradores españoles) querrían invertir aquí y terminarían peleándose por el factor diferencial que justificaría esas elevadas rentabilidades (los bajos costes salariales), lo que empujaría a los salarios al alza.
2) A veces confundimos las cosas. El “sueldo” que interesa a una empresa no es que el percibe el trabajador, sino el coste total que contratar a una persona supone para el empresario. La subida del IRPF es una salvajada para los sueldos cobrados por los trabajadores, pero no aligera en nada la situación financiera de las empresas. El límite está en que los costes de las distintas industrias se equilibren con la productividad, esto es, con el precio de productos que en las actuales circunstancias podamos producir y vender, especialmente al extranjero.
3) No se fije en los salarios, sino en la masa salarial. En la última década los salarios han aumentado al compás del IPC y por debajo del PIB real, pero es que en España han comenzado a trabajar casi cinco millones más de personas. Y eso son facturas adicionales que las empresas deben pagar y bienes y servicios que deben estar disponibles para ser adquiridos.
Farrulugo,
Pues no lo sé, esos rankings ponderan diversas variables cuya composición concreta desconozco (no es pública), habrá que esperar al nuevo índice. A medio plazo la creación de empleo sostenible dependerá de que el sector financiero se reforme en profundidad (de momento no se ha hecho) y de que el Estado sanee de verdad sus cuentas (mucho menos). La reforma laboral creará empleo, lo que no se sabe es si la economía, pese a la reforma, creará empleo neto: esto es, si el empleo que contribuya a crear en unas partes de la economía será superior al que se destruirá en otras partes, no como consecuencia de la reforma, sino del efecto arrastre del resto de problemas de nuestra economía.
febrero 13th, 2012 a las 19:42
@Juan
“Esto pasa como en el precio del combustible, donde el alza del brent se traduce en subidas al instante del precio pero la bajada se incorpora de una forma mucho más pausada. ”
Un mal ejemplo ha elegido usted, otro mercado hiperintervenido:
¿Sabe que me contó un amigo mio que vive en EEUU y que le sorprendió mucho? Que allí en cosa de una semana o 2 la gasolina se puso por las nubes, igual que el barril, hasta aquí nada nuevo pero… a la semana siguiente el barril bajó bastante Y LA GASOLINA TAMBIEN!
¿La diferencia? Pues que aquí pagamos un 40% o más de impuestos en el carburante quizá lo explique bastante bien.
febrero 14th, 2012 a las 2:55
Felicidades por este,y otros artículos suyos Sr. Rallo. Es la primera vez que escribo en su página y me gustaría lanzarle un par de preguntas:
En primer lugar,querría saber que diferencia hay entre llevar a cabo una privatización ,y llevar a cabo una liberalización.¿Son lo mismo o hay diferencias?
Y ,por último, si me podría decir que nota la pondría a la Reforma Laboral de 1 a 10.
Muchísimas gracias de antemano. Un saludo.
febrero 14th, 2012 a las 10:55
a) Sí, hay diferencias. Privatizar es convertir una empresa pública en privada, lo que puede incluir privatizar también los privilegios que tenía la pública. Por ejemplo, durante los últimos meses se ha hablado de privatizar Loterías del Estado: se quería convertir un monopolio público en uno privado. Liberalizar implica privatizar y abrir a la competencia.
b) Le pondría entre un 6 y 7, sobre todo viniendo de donde venimos.