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Categorizado | Libre Mercado

Un rescate con más oscuros que claros

Publicado el 20 junio 2012 por Juan Ramón Rallo

Agradezco la oportunidad que me brinda mi colega y amigo Juan Velarde para desarrollar y matizar algunos de los argumentos que empleé la semana pasada en mi artículo Por qué el rescate europeo es un error.

Mi propósito, como fácilmente puede comprobarse, no era otro que el de abrir un debate sobre la conveniencia de que la banca española no sea rescatada a costa de un contribuyente –que ya carga a sus espaldas con una billonada de deuda pública y privada– sino a expensas del acreedor que se equivocó al invertir su dinero en entidades hoy insolventes. La ventaja de la capitalización de deuda, o bail-in, es que evita la liquidación desordenada de las entidades financieras y permite que éstas subsistan en su forma actual, cargando las pérdidas a los malos inversores.

Afortunadamente, diría que el debate está más vivo que nunca, tal como acredita el hecho de que Hans-Werner Sinn, presidente del prestigioso instituto alemán IFO, se haya sumado explícitamente a la propuesta del bail-in. Que incluso desde Alemania, nuestro principal acreedor exterior y, por tanto, uno de los países que más sufriría una capitalización de deuda, abracen esta alternativa como la más saludable de las posibles, sólo puede ser recibido con una moderada y cautelosa esperanza.

Pero regresemos a la crítica que Don Juan Velarde ha efectuado sobre mi artículo. Tres son las peticiones de principio que don Juan me afea: la primera, mi impropia comparación entre el rescate a la banca y los planes de despilfarro tipo Plan E; segunda, mi presunción de que gran parte del rescate terminará acarreando pérdidas tanto para el Estado como para, en última instancia, el contribuyente; y tercero, mi apresurada aseveración de que el préstamo de Bruselas, instrumentado a través del Tesoro, condena a nuestro sector público a la insolvencia. Voy a intentar aclarar estos tres extremos.

En cuanto a mi equiparación entre los estímulos de demanda y el rescate de la banca, es verdad que en apariencia no tienen demasiado que ver. El despilfarro público se articula mediante gastos, corrientes o inversiones, cuyo único propósito es el de generar actividad “sea como sea” para mantener a parte de los trabajadores empleados; en cambio, el rescate de la banca se instrumenta mediante un préstamo que, por un lado, tiene que repagarse en el futuro y, por otro, está garantizado por los activos de las entidades financieras.

Sin embargo, a la hora de la verdad puede que ambas políticas no se diferencien tanto como podría parecer: el préstamo privilegiado a la banca no es más que una inversión pública que el Gobierno espera que le proporcione retornos positivos… exactamente del mismo modo en que espera que se los proporcione un programa de gasto público dirigido a estabilizar la demanda, a que las economías se relancen y a que no se desplomen los ingresos tributarios. Por supuesto, lo segundo es una fantasía keynesiana empíricamente incomprobable y teóricamente falaz, mientras que lo primero es una operación cuyas pérdidas y ganancias contables sí podemos calcular en el futuro, pero desde el punto de vista del político intervencionista, ambas decisiones son análogas: lo que se intenta es minimizar los en parte imprescindibles reajustes propios de toda crisis económica, cargando los errores ajenos a las espaldas de todos los contribuyentes.

Justamente, ése es el contexto en el que enmarco el artículo y en el que debe leerse mi analogía: seguimos insertos en un pensamiento burbuja donde se ha tratado de contrarrestar la parálisis crediticia del sector privado con un sobreendeudamiento público para rescatar a todo aquel damnificado por la sequía crediticia (trabajadores en paro, bancos quebrados por acumulación de morosidad, promotores que acumulan stocks de viviendas invendidos, etc.). Huida hacia adelante que obvia que no estamos en disposición de seguir endeudándonos a ritmos expansivos sino que, por primera vez en varias décadas, debemos proceder a desapalancarnos.

Por lo que se refiere a mi pesimismo acerca de las pérdidas del salvamento bancario para el Tesoro, mi postura se basa tanto en consideraciones teóricas como históricas. En cuanto a la teoría, una mera identidad contable: las pérdidas del activo (derivadas en este caso de la morosidad) se han de trasladar forzosamente al pasivo. Si la parte más debilitada del sistema financiero español, que es la que necesita del rescate, no es capaz de absorber con su pasivo actual las pérdidas de su activo, muy probablemente sean los contribuyentes quienes las soporten. Temor que no hace más que acrecentarse cuando descubrimos que ningún inversor privado, ni nacional ni extranjero, se muestra dispuesto a pujar por nuestras peores entidades a menos que el Estado le otorgue un esquema de protección de activos tan gravoso para el contribuyente que ni siquiera nuestros mandatarios se atreven a proponerlo.

En cuanto a las consideraciones históricas, lo cierto es que los procesos de recapitalización estatal de los bancos suelen ser bastante costosos para el contribuyente. Sin ir más lejos, el profesor Velarde cita el trabajo de Álvaro Cuervo, quien estimó que la crisis bancaria de finales de los 70 y principios de los 80 le costó al erario más de un billón de pesetas de entonces: el equivalente al 4% del PIB. Si tenemos en cuenta que la crisis bancaria actual es mucho más grave, no resulta inverosímil especular sobre unas posibles pérdidas cercanas al 8%-10% del PIB, es decir, entre 80.000 y 100.000 millones de euros, que es la práctica totalidad del importe prestado por Bruselas.

Por último, Don Juan Velarde también ve injustificado que asuma sin más que diez puntos adicionales de deuda pública conducen irreversiblemente a la insolvencia del Reino de España, cuando otros países vecinos, como Alemania, tienen unos pasivos gubernamentales superiores sin que ello socave su posición. Sin embargo, tan importante como la cantidad de deuda es la calidad de esa deuda, es decir, la capacidad para continuar pagándola merced a la riqueza nacional anualmente generada y apropiada por el Gobierno. No deberíamos obviar que España tiene un déficit público enquistado en torno al 7% del PIB, lo que significa que en dos años podemos llegar al 100% de deuda sobre PIB. ¿Se habrá solventado para entonces nuestro agujero presupuestario? Sin medidas más audaces por parte del Gobierno, es muy dudoso. Eso es lo que valora el especulador que decide no comprar nuestra deuda: no si ahora no estamos del todo mal, sino si lo vamos a estar en un futuro verosímil.

Y precisamente por ello, el problema de solvencia de España afecta al conjunto de la economía. En esto no existen diferencias categóricas entre sectores: lo que se valora es la solvencia del conjunto del sistema, donde participan gobiernos, empresas y familias. Un sector privado poco endeudado puede estar abocado a la quiebra si padece un sector público hiperendeudado que amenaza con devaluar su divisa (Grecia); y un público poco endeudado puede estar quebrado si la base de su recaudación es un sector privado hiperendeudado y con escaso margen para generar riqueza. De hecho, no olvidemos que muchos defaults soberanos se han producido con niveles de deuda pública aparentemente reducidos: por citar dos casos recientes, Rusia suspendió pagos en 1998 con un 66% de deuda pública sobre el PIB y Argentina en 2001 con un 47%. Por consiguiente, España no se encuentra ni mucho menos inmunizada contra una reestructuración de su deuda pública, sobre todo si, en el contexto actual, le añadimos de golpe y porrazo 100.000 millones adicionales para reflotar a la banca.

Con todo, lo mollar de las anteriores reflexiones es resaltar lo que, a mi juicio, supone el gran error del modo en que se está tratando de atajar la crisis actual: solucionar los problemas derivados de un exceso de endeudamiento mediante dosis adicionales de endeudamiento que arrastren hasta la insolvencia a aquellos pocos agentes económicos que todavía seguían siendo confiables en la economía. La capitalización de deuda, o el bail-in, posee precisamente la virtud de revertir esta tendencia: saneamos a la banca al tiempo que nos desapalancamos. Sólo por ello, y porque no traslada las pérdidas privadas a los lomos de los contribuyentes, ya merece ser tenida en cuenta.

Pero, en efecto, coincido con el profesor Velarde en que el cambio de mentalidad que hace falta en nuestras sociedades es mucho más amplio: austeridad pública de verdad centrada en el gasto, aumento del ahorro familiar y empresarial, liberalizaciones privadas mucho más intensas y reestructuraciones sensatas de aquella deuda impagable.

19 Comentarios para este artículo.

  1. Juan Says:

    Excelente. Sólo un detalle: más que un cambio de mentalidad de las familias, debe haber un cambio de mentalidad en los gobernantes: qué ganas tengo de ahorrar, si en cualquier momento transforman mis papelitos en nada; sí, puedo ahorrar en otras cosas, pero me fríen a comisiones e impuestos. En fin, the Marca reader will save us! jaja

  2. Socialista Says:

    Da la impresión que el rescate está más claro que el agua, se trata de pagar a los acreedores, es decir, a la banca alemana, ni más ni menos.

    ¿Alguien se acuerda del art. 135 de la Constitución? Si, ese que aprobaron con nocturnidad y alevosía, pues eso, a joderse toca.

  3. Xel Says:

    Yo lo que no entiendo es la falta de medidas, o sea que no se tomen las medidas que usted propugna señor Rallo y que tampoco en Europa hagan lo que están haciendo en EEUU y en UK, darle a la impresora.

    Ni lo que quieren los EEUU ni lo que quiere Alemania, estamos en una parálisis que espero que no sea permanente, como el grupo, porque nos vamos al abismo.

    ¿Que intereses se están salvaguardando?, yo me inclino por lo que dice @socialista.

  4. Fran Fernández Says:

    Ayer, estuve viendo el video de fraudedocumental.com, el cual, recomiendo a todo el mundo que quiera escuchar la verdad de esta crisis que padecemos. Al terminar de verlo solo me quedo una duda por resolver, y es, sobre los bancos, no entiendo como podrían ejercer su negocio, léase prestar, si tienen que tener un coeficiente de caja del cien por cien, como apunta el Sr. Huerta de Soto.

    Si alguien de este foro puede aclarar mi duda, le estaré muy agradecido.

    Saludos.

  5. Marqués Says:

    @Fran Fernández

    El coeficiente de caja del 100% se aplicaría únicamente a los depósitos a la vista ( cuentas corrientes, etc..). De llevarse a cabo los bancos únicamente podrían prestar aquel dinero que previamente se les hubiera prestado a ellos ( depósitos a plazo , bonos, etc..) y no el dinero que simplemente se hubiera depositado. Es decir el negocio bancario se escindiría en dos negocios:
    1- Mantenimiento de cuentas y gestión de cobros pagos, que no seria gratuito o casi gratuito como en la actualidad. Este negocio se basaría en mantenerte la cuenta y gestionar tus cobros-pagos cobrándote por ello.
    2- Prestamos. El banco funcionaria como un intermediario financiero, nosotros le dejaríamos dinero para que el lo volviera a prestar a quien el considerase pertinente. Pero solo prestaría el dinero que nosotros le dejáramos para ese fin (depósitos a 5 o 10 años por ejemplo)
    Con esto se impidería en parte la creación de dinero por parte del banco y situaciones de insolvencia crónicas. Si yo tengo 500€ en mi cuenta y el banco le presta esos 500€ a alguien que también tiene cuenta en ese mismo banco ¿cuanto dinero hay entre las dos cuentas? 1000€. Sin embargo si los 500€ desaparecen de mi cuenta al prestárselos a otro no se produce el milagro.
    Espero haberlo y haberme explicado bien.
    saludos.

  6. Fran Fernández Says:

    Marqués:

    Lo has hecho y explicado muy bien.

    Gracias.

  7. josvazg Says:

    Para Fran Fernandez (añadido sobre lo que cuenta Marques):

    Más que el coeficiente de caja lo crítico que hay a vigilar es el descalce de plazos.

    Es decir, si tu le prestas al banco un dinero por X tiempo, este lo puede prestar a otro por menos tiempo y con una fecha de devolución PREVIA a la que te lo tiene que devolver a ti.

    De nada sirve tener Res. 100% si tu prestas un dinero a 1 año que el banco usa para prestar a hipotecas a 30. Ahora bien, sin RF ni Bancos Centrales, me gustaría ver como hacen el truco sin que se note… al final estarían poniendo en peligro los depósitos y la Res. 100%, claro.

    Por otro lado, al costar dinero las cuentas corrientes en el banco, es previsible que los depósitos a la vista fuesen más pequeños y que siempre hubiese cuentas de ahorro (incluso autorenovables a 3 o 6 meses) para compensar los gastos de custodia y gestión de las cuentas corrientes.

    Es decir, la cosa no se distinguiría tanto de la situación actual:

    1- A lo bancos les costaría más obtener fondos para prestar, pero NO tanto más como podría pensarse, porque la gente tiene nuevos incentivos para prestarles explícitamente.

    2- La gente estaría corriendo un riesgo supuestamente mayor con una parte mayor de sus ingresos, con objeto de pagar los costes de las cuentas, pero la diferencia fundamental es que ESE RIESGO lo estarían gestionando ellos mismos, y no el banco en su lugar y sin su consentimiento, como de hecho ocurre ahora.

  8. Xel Says:

    Tenéis que tener en cuenta como siempre dice Santiago Niño Becerra, que con un coeficiente de caja del 100%, sin descalce de plazos y sin todo lo que se lleva haciendo en los últimos 30 años que ahora explotó, …, no hubieramos crecido como crecimos y no se hubiera generado la riqueza que se generó.

    Yo estoy de acuerdo con vosotros, este modelo se fue al garete, esto se hundió, .., pero hay que tener en cuenta lo otro también, .., ¿donde estaríamos si se hubieran seguido las políticas de los años 60 y 70 en Europa con mucha más regulación financiera, de movimientos de capital y proteccionismo, intervencionismo y aranceles?, yo creo que mejor, pero no se sabe.

  9. Marqués Says:

    Xel:

    Todo en su justa medida. Yo no digo que un coeficiente del 100% sea lo mejor, pero a lo mejor con uno del 70%. El descalce de plazos es necesario para que compense jugar con los tipos de interés, pero sin pasarse. Usar depósitos a la vista para dar créditos a 40 años, es un poco bestia. Se puede admitir el descalce de plazos dentro de unos límites razonables.

    Josvazg:

    Efectivamente si se impusiese un coeficiente del 100%, se desarrollarían cuentas corrientes mixtas deposito a la vista –deposito a plazos , para evitar los gastos de gestión

  10. josvazg Says:

    Para Marques y Xel:

    Pues no estoy muy de acuerdo.

    Esto del descalce de plazos se está haciendo desde el siglo XIX o antes, primero sin bancos centrales (y tenía poco recorrido) y dinero al contado y luego con la protección de estos y vía depósitos o adeudos. No viene de una supuesta desregulación de hace 30años.

    Luego lo del crecimiento habría que verlo.

    A lo “crecimientos” actuales hay que quitarles la inflación y la caída de la recesión para saber cuanto de avance real ha habido.

    Además vivir del crédito no es la mejor respuesta ni la única para crecer. Las empresas tecnológicas a las que les explotó la crisis de las .com en la cara son ahora las que tienen más recursos, piden prestado menos y ganan más ofreciendo los productos más novedosos.

  11. josvazg Says:

    En resumen, una caja que no sea 100% o cualquier descalce de plazos son ESTAFAS y no deben estar permitidas por la Ley.

    Es de cajón y además ya hemos visto a donde nos llevan.

    Por otro lado, fijense en Japón, llevan estancados 22años, y lo que queda.

    Nunca podremos saberlo, pero, ¿y si en lugar de haber crecido vía crédito tan espectacularmente como lo hicieron hasta los 90 lo hubiesen hecho más lento pero con bases más sólidas?

    Yo les apostaría que AHORA ya se habrían adelantado a su situación actual, de hecho lo habrían hecho hace tiempo.

    Quizá hubiesen alcanzado la situación de los 90 a finales de la década o en el 2000 y poco, pero no habrían tenido un parón tan importante y hubiesen seguido creciendo.

    Una recesión significa que nos hemos equivocado en la mayoría de las inversiones y tenemos que liquidarlas y convertir unas empresas por otras. Un fallo sistémico tan mayoritario solo lo puede producir un Punto Unico de Fallo Centralizado que afecte a la mayoría de la economia, como un banco central, el dinero fiduciario o la práctica generalizada de descalzar plazos y así invertir sin haber ahorrado antes.

    Además, recuerden que en estas crisis se llegan a monetizar muchas veces futuribles que nunca llegan a ser, con lo cual en la fase recesiva se destruyen medios de pago (en forma de deudas impagables o quitas) a lo bestia, se pierde dinero que NO se tenía.

    Con reserva 100% y sin descalce de plazos el dinero que se pierde es siempre dinero que existía y, además que era del que lo prestó (al menos en el momento del préstamo y de la devolución). Es una situación muy distinta.

    Imaginen que ustedes hacen acopio de víveres y recursos para llevar a cabo un proyecto que les va a dar muchas ganancias, se supone, cuando lo culminen.

    Si el proyecto fracasa o no está culminado cuando los víveres y recursos se agotan, simplemente lo dejan de lado o lo abandonan y siguen como antes de empezar.

    Pero si el acopio de víveres fue con RFraccionaria o descalce de plazos eso puede significar que el acopio (ahorro) no era el que parecía, los recursos no eran los que se pensaba (o eran más caros) y no solo fracasa el proyecto, pueden llegar a la innanición porque los cálculos de recursos, esfuerzos y recompensas no estaban bien hechos desde el principio, han consumido todas sus reservas y las de otros y ahora están muy debiles hasta para volver a la forma de vida previa.

  12. josvazg Says:

    El ejemplo no me ha quedado muy currado, pero espero que se haya entendido lo que quería decir.

    Otra cosa, el oro o el dinero al contado no es el único bien sobre el que hacer medios de pago SIN recurrir a promesas o deudas como se hace ahora.

    Existe la posibilidad de monetizar bienes o servicios muy líquidos, que existen, se van a vender muy pronto o su precio no va a fluctuar mucho entre el momento actual y el del vencimiento.

  13. Marqués Says:

    Josvazg:

    Se le ha entendido perfectamente. Yo planteo una transición un poco más gradual a lo Vd. propone. Ya se que habría que acabar con los bancos centrales, pero hasta que eso suceda, hay que proponer que no hagan determinadas cosas, etc…

  14. Víctor Says:

    Peligroso argumento ese de justificar la burbuja, las expansiones crediticias y demás porque nos hizo conseguir más rápidamente ciertas cosas… para luego volverlas a perder.

    ¿Cómo estaríamos si hubiéramos sido más sosegados, hubiéramos crecido menos e invertido con sensatez? Difícil decirlo, pero probablemente mejor que ahora.

    Pienso que una teoría económica que solo aporta auges y caídas recurrentes es una pésima teoría. Por mucho que a corto plazo nos permita conseguir ciertas cosas.

  15. NewLiberal Says:

    Ahora jusitifican la burbuja. Antes la culpa era de los neoliberales por “crearlas”. Son un sinsentido, van de constradiccion en contradicción.

    Ahora que dicen que van a estudiar un paquete de estímulo cercano a los 130.000 millones de euros porque ha ido el socialista Hollande a proponerlo esta toda la izquierda que no “caga”, porque es lo que hay que hacer, si, lo que hay que hacer es reiniciar el ciclo, vamos a reiniciarlo, si cuando explote de nuevo ya tendremos a los fascistas de los neoliberales y neocons para echarles la culpa hasta de la muerte de manolete. Y como, para colomo, la sociedad ignorante nos va a creer de pé a pá…

    El socialismo hará lo que haga falta para recuperar el trono. y si en ello entra en arruinar entera a la sociedad, lo hará y por qué? porque la sociedad ignorante y adormecida creera cualquier insensatez, desfachatez, tonteria que le diga el socialismo. Por eso digo que es la mayor secta del mundo, me atrevería del universo pero entraría en el debate de si hay o no vida en otros planetas…

  16. josvazg Says:

    Para NewLiberal

    Cierto, pero hay que reconocer que son unos magos del marketing, desde el s. XIX como bien explica el Profesor Stephen Davies en estos videos:
    http://www.youtube.com/watch?v=puusxNAkoe4
    http://www.youtube.com/watch?v=jWaR5JRG0lo

    Los liberales perdimos la iniciativa en la agenda política y tuvimos que pasar a la defensiva.

    Es más, hasta perdimos el nombre, pues “liberal” en aquella época era lo mismo en inglés o español. El socialismo moderno (en los países anglosajones sobre todo) se introdujo viralmente en el liberalismo de finales del sXIX y lo transformó, los demócratas inicialmente eran más bien liberales, y acabaron siendo socialistas.

    Y bueno, luego vino el siglo XX, 2 Guerras Mundiales como nunca antes se habían visto y cien millones de muertos a manos del comunismo. Un siglo donde, no por casualidad, volvió a estar “de moda” el proteccionismo, el imperialismo (que estalló la I GM), o la “visión romántica” y heroica (e irreal) del nacionalismo o el belicismo, etc… cosas todas ellas que en el sXIX los liberales habían desenmascarado como un atraso y habían logrado convencer de ello a todo el mundo.

    Suerte tuvimos que el exclavismo no tuvo vuelta atrás, aunque aún arrastramos racismo y lo que queda. (No estoy echando la culpa al socialismo de esto, pero no se dan cuenta de que el rollo ese de la “discriminación positiva” no ayuda, antes al contrario, perjudica, pues no hay discriminación positiva, solo hay discriminación y no se justifica la igualdad mendiante la ley, sino ante la ley)

  17. TORPEDO Says:

    Yo tampoco estoy de acuerdo con la reserva 100% de JHdS. Este artículo está muy bien:

    http://onhl.blogspot.com.es/2012/07/la-banca-mutualista-y-la-critica.html

  18. Xel Says:

    Y que os parece el concepto de banca sin interés?, …, a mi muy interesante y está funcionando:

    http://www.insurgente.org/index.php/economia/item/730-el-banco-que-no-le-gusta-a-los-banqueros

  19. Juan Says:

    estás pagando el interés, con ese “ahorro obligatorio”, pues todo ese capital que dejas ahí está perdiendo la inflación anual.

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