¿Necesita España más ahorro?

Me pasan el siguiente post del economista Tomás Iglesias donde se critica una de las fórmulas que habitualmente empleo para resumir qué necesitamos para salir de la crisis: más ahorro público y privado. A saber, como expuse aquí: “la alternativa es incrementar el nivel de ahorro del sector público y del sector privado para sanear balances y pagar deudas. Con este ahorro se podrían ir pagando los vencimientos de las deudas tanto privado como públicas”.

El autor de la anotación me recrimina fundamentalmente tres puntos: uno, que el ahorro lleva subiendo durante los últimos quince años, tal como se refleja en el aumento absoluto y relativo de los depósitos familiares, sin que ello haya obrado nada positivo; dos, que en todo caso, necesitaríamos más ahorro de parte de quienes están más endeudados, pero sucede que quienes ahorran son quienes no están endeudados y quienes sí lo están no pueden ahorrar; tres, lo que necesitamos, en suma, es una mejor distribución de la renta para que la actividad económica no colapse y para que los más endeudados puedan hacer frente a sus obligaciones. Tres argumentos que contienen tres acumulaciones de errores considerables.

Primero, el autor confunde ahorro con los depósitos bancarios agregados de las familias. Semejante equiparación no tiene demasiado sentido, no ya desde un punto de vista agregado, sino individual. Los depósitos bancarios son una parte del activo familiar, pero para saber qué parte de ese activo familiar procede del ahorro, habrá que atender al pasivo familiar: si una familia se endeuda para ver incrementado su activo es evidente que no está ahorrando; sólo si el aumento del activo se financiara con un incremento de los fondos propios podríamos hablar, provisionalmente, de un aumento del ahorro (en realidad, ni siquiera esta más precisa definición contable sería exacta, pues, como explico en mis Los errores de la vieja Economía, lleva a considerar las burbujas de activos como ‘ahorro’, cuando son todo lo contrario: un consumo de capital enmascarado).

En el caso de España, es evidente que los depósitos familiares han aumentado sostenidamente durante los últimos 15 años porque el endeudamiento de familias y empresas (del sector privado) también lo ha hecho. La operación bancaria es tan sencilla como anotar la constitución de una hipoteca a favor del banco (deuda familiar) a cambio de la creación de un depósito bancario a favor de la familia (pasivo bancario). Aquí no hay aumento del ahorro, sino del endeudamiento. Y eso es justo lo que le ha sucedido al conjunto de la economía española especialmente en la última década: créditos de bancos extranjeros a bancos españoles para que éstos concedan préstamos a familias y empresas que inevitablemente, por meras identidades contables, van de la mano de un aumento paralelo de los depósitos a familias y empresas. Nada demasiado sorprendente para quien conoce cómo funciona mínimamente el sistema financiero y que debería blindarnos contra la simpleza de equiparar depósitos familiares con ahorro familiar: de hecho, sucede muy habitualmente que cuando los depósitos familiares crecen lo que está aumentando no es el ahorro sino el endeudamiento y que cuando los depósitos familiares decrecen lo que sí está aumentando es el ahorro (pues los préstamos se amortizan y, al hacerlo, desaparecen los depósitos). Si alguien tiene dudas sobre este proceso, sólo tiene que leer, por ejemplo, al brillante (aunque criticable en muchas partes) capítulo IV del fantástico libro de Henry Thornton Crédito papel, escrito hace 210 años pero todavía poco asimilado por muchos economistas.

Tan es así que la economía española en su conjunto no ha ahorrado sino que se ha endeudado en masa que el déficit exterior de España en 2007 era del 10% del PIB. Dicho de otro modo: el país, en su conjunto, gastaba un 10% más de lo que producía internamente. ¿Cómo es tal cosa posible? Pues porque la diferencia la importábamos y no la pagábamos por el momento, es decir, nos endeudábamos con el exterior. Cuando digo que la economía española tiene que ahorrar mucho más, una de las implicaciones es justamente ésa: los agentes deben reducir su consumo en relación con su producción y vender la diferencia a sus acreedores (esto es, deben pagar sus deudas). De momento, parece que en 2013 tendremos un ligero superávit exterior, lo que significaría que, por primera vez en años, la economía española en su conjunto ahorrar y empieza a pagar sus deudas exteriores. Pero lo saludable sería que ahorráramos todavía más, es decir, que redujéramos nuestras deudas (y ampliáramos nuestros fondos propios) mucho más.

Es aquí donde entra la segunda de las críticas de Tomás Iglesias: sólo están ahorrando las familias que no están endeudadas y las que lo están no pueden ahorrar y reducir sus deudas. Lo primero es que el autor nos remite a la encuesta financiera de las familias que elabora el Banco de España para transmitir la idea de que quienes pueden ahorrar (los ricos) no están endeudados y que quienes no pueden ahorrar (los pobres y parados) sí lo están. En realidad, la encuesta financiera no dice nada de esto, sino más bien todo lo contrario: sólo el 16,5% de los hogares con menor renta (el 20% más bajo) tiene deudas mientras que el 64,7% de los hogares con mayor renta (el 10% más elevado) las tiene. De hecho, el Banco de España es bastante claro al respecto; sólo es menester realizar el esfuerzo de leerlo: “Los grupos con menor probabilidad de tener deudas son los hogares en el tramo inferior de la distribución de la renta (16,5%), los mayores de 64 años y los jubilados (…) Los mayores volúmenes de deuda pendiente se observan, en mediana, entre los más jóvenes (61.800 €), los empleados por cuenta propia y los hogares con dos miembros trabajando. Además, estas cantidades crecen con la renta, pero no de forma clara con la riqueza”.

Por tanto, quienes están más endeudados y concentran una mayor parte de la deuda familiar son las familias de renta más elevada; siguiendo la (errónea) lógica del autor, eso significa que las familias pobres son las que están ahorrando y las ricas las que no lo están haciendo, debiendo proceder a redistribuir la renta desde las pobres a las ricas. Obviamente, esto es un disparate.

Sucede, sin embargo, que afortunadamente el ahorro familiar sí se está traduciendo en una reducción del endeudamiento familiar (lenta, pero continuada) y que no sólo necesitamos ahorro familiar y empresarial para desapalancarnos e incrementar nuestros fondos propios, sino para financiar el aumento de la nueva inversión que necesita este país para remplazar un modelo productivo caduco y de muy bajo valor añadido. El autor ni menciona la más urgente necesidad de que, no ya sólo las familias, sino las empresas ahorren, esto es, que destinen porciones crecientes de sus beneficios a reducir sus deudas y acometer nuevas inversiones. Al cabo, dado que no podemos seguir acumulando crédito extranjero y dado que, en consecuencia, debemos tratar de autofinanciarnos, toca restringir nuestros gastos y echar mano de nuestro ahorro interno (destinar partes crecientes de nuestra producción no al consumo/disfrute, sino a pagar nuestras deudas o a capitalizarnos).

Es curioso que el Sr. Iglesias sostenga que la economía española se está hinchando a ahorrar cuando: a) el Ibex está por los suelos y b) los tipos de interés están por las nubes. Si los españoles ahorraran mucho más, habría una tendencia –sobre todo si despejamos el riesgo regulatorio y el de la suspensión de pagos del país, de ahí la necesidad de la austeridad pública y de las liberalizaciones– a canalizar ese ahorro hacia activos de alto rendimiento como la renta fija o la renta variable, haciendo aumentar sus precios y reduciendo el coste de financiación de las empresas. Iglesias quiere dar a entender que los españoles, en lugar de lanzarse a invertir todo el ahorro extraordinario que están acumulando, lo están depositando en la banca. En realidad, ya hemos visto los motivos esenciales por los que esos depósitos no nacen del ahorro sino del endeudamiento; pero es que si nacieran del ahorro, los bancos españoles estarían ahora mismo nadando en un océano de liquidez, cuando sólo están logrando evitar la suspensión de pagos merced a las líneas de crédito extraordinarias que les proporciona el Banco Central Europeo (y que se ven reflejadas en los enormes balances de Target2). Por tanto no, ni por una vía ni por la otra cabe concluir que los depósitos familiares

Por último, el autor realiza una cabriola económica para justificar su postura favorable a la redistribución de la renta de ricos a pobres (aunque, atendiendo a sus premisas como ya hemos dicho, debería ser de pobres a ricos): la riqueza y el endeudamiento son variables stock que derivan de la acumulación de otras variables flujo, fundamentalmente la diferencia entre los salarios que reciben las familias y los precios que pagan por sus gastos.  Por tanto, hay que aumentar salarios y mantener a raya los precios. El párrafo es una perfecta compilación de deliciosas falacias económicas, que voy a apuntar brevemente.

Primero, ni la riqueza ni la deuda son acumulaciones de rentas pasadas. Este es un error muy común propio de quienes no comprenden adecuadamente el mundo de las financias y caracterizan la riqueza (o la deuda) como la acumulación de cereales en un almacén. Tanto la riqueza como la deuda miran hacia el futuro, no hacia el pasado. En concreto, el valor de mercado de nuestros activos no depende del coste de producción o de adquisición histórico (por mucho que contablemente sea prudente reputarlo así), sino del valor actuales de los bienes futuros que esperamos que produzcan. Dicho en plata: si invierto 1 millón de euros en una empresa que destruye valor, la riqueza que tengo es cero, no 1 millón de euros. Por otro lado, la deuda no se concede en función de la riqueza acumulada hasta la fecha, sino de la riqueza que se proyecta que vayamos a generar en el futuro: lo que se hace es traer al presente los ingresos futuros que tendrá una persona, no sus ingresos o ahorros pasados.

Segundo, la renta no viene de los salarios, sino de la producción. Los salarios, los beneficios o los intereses son tipos de renta que dan derecho a porciones de los bienes producidos. Reducir toda renta a los salarios es un error; creer que los salarios es el origen último de toda renta, otro mucho más considerable. Sugerir que los salarios deben aumentar para que lo haga el ahorro es obviar que una manipulación de los salarios y de los precios puede conducir a una implosión de los patrones de producción y, por tanto, a una destrucción de salarios. Por ejemplo, si una empresa puede vender su mercancía por 100 y paga 90 de salarios, obligarle a que suba los salarios a 150, no conducirá a que la masa salarial aumente, sino a que se hunda: la empresa cerrará y se despedirá a los trabajadores. Fenómeno cuya expresión última es más sencilla: si la utilidad de los bienes que produces es 100, no puedes asumir un coste de oportunidad (la producción que se deja de crear en otras partes de la economía) para fabricarlos de 150; en tal caso, es mejor que la empresa cierre. Como ya dije, no necesitamos salarios ni altos ni bajos, sino libres: salarios que permitan maximizar la producción (y el empleo) en lugar de constreñirla.

En definitiva,  Tomás Iglesias se equivoca por vía múltiple: ni ahorro es idéntico a depósitos, ni la distribución del ahorro y de las deudas es la que él supone, ni el ahorro de los no endeudados es estéril, ni aumentar los salarios permite aumentar la producción. Humildemente, me gustaría recomendarle mi nuevo libro: Una alternativa liberal para salir de la crisis. Quizá ahí descubra que la caricatura que ha efectuado de una de mis posiciones centrales no se sostiene por ningún lado.

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40 comments

  1. El hecho de haber aparecido en un icono de la izquierda como es el Programa “Al Rojo Vivo” dos veces en tan poco tiempo…. puede que le haya puesto en el disparadero….

    Pues a disfrutar… Ud. y todos.

    Porque van a recibir a manos llenas.

  2. Intentar ridiculizar a Rallo en directo televisivo llamándole ultraliberal o preguntándole las medidas que tomaría para salir de la crisis puede llegar a tener un pase, si lo que se pretende es ponerle nervioso o liarle (lo cual es harto difícil, si no imposible).

    Pero ya intentar ridiculizarle por medio de un “articulito”, teniendo la opción de rebatir punto por punto dicho panfleto sensacionalista… es un suicidio.

  3. No matemos al mensajero, personalmente me parece muy favorable que en la Sexta se de voz a Juan Ramón Rallo, si algo critico es el poco tiempo que se le otorga para defender y argumentar su postura, al pobre siempre se le ve con prisas para en tan poco tiempo poder concentrar el máximo de argumentos, ideas y propuestas. Es más, estaría muy bien poder ver un programa donde por ejemplo se confrontaran con suficiente tiempo, como ahora está ocurriendo aquí, las ideas de Rallo vs Iglesias, a modo de actualización de Hayek vs Keynes, siempre es bueno dar cancha a debates de altura que con respeto confronten ideas…

  4. Rallo (o quien sepa):

    La balanza de pagos siempre era cero, porque el Banco Central del país compensaba el desequilibrio de las otras balanzas (que componen la balanza de pagos) con sus reservas de divisas, para mantener el equilibrio del tipo cambiario. Si no era cero, el tipo de cambio se alteraba. Lo divertido venía cuando el banco central del país deficitario agotaba sus divisas. Cuando se dice que la balanza de pagos es deficitaria o superavitaria se quiere decir que es no computando esta operación del banco central.

    Pero, ahora, entre los países del euro, ¿qué se hace? Reconozco que estoy muy pez en esto. No descarto haber soltado alguna barbaridad.

    Se me ocurrió esta frikada el oro día, cuando dijiste que éramos superavitarios con Francia.

  5. Ramón, no se ni para que le contestas.

    El hombre este escribe artículos “chorras” calificados de económicos en Rankia desde hace meses.

    Tardarías meses contestando la enorme colección de disparates económicos escritos en su blog.

    No pierdas tiempo en estas cosas ni un segundo, tu tiempo vale mucho más.

    En cualquier caso, lo positivo de todo esto es que gracias a el más gente en España conoce tu mensaje.

    Animo y gracias!!!!

  6. Las ideas expuestas por Tomás Iglesias son las que campan a lo largo y ancho de este país, que Juan Ramón Rallo se moleste en rebatir y de forma tan contudente y brillante, creo que es de agradecer y sobre todo muy necesario. Por mi parte espero que Rallo se siga molestando, ¡chapó!, labor encomiable la suya.

  7. Justo lo dicho; esas son las ideas que campan a lo largo y ancho de este país, refutarlas a mí me parece a veces arar en el mar, pero alguien tiene que hacer tan ingrata tarea. Lo importante es que se haga tan bien y con tanta lógica como lo hace el doctor.

    ¡Mucho Animo y siga así!

  8. Ánimo Juan Ramón,

    Gracias a ti muchos podemos comprender y evaluar mejor las ideas económicas. Todos necesitamos abandonar el analfabetismo en estos temas.
    Y ayuda mucho confrontar las distintas ideas y teorías.
    Magníficas tus intervenciones y artículos.
    Mañana iré a la presentación de tu libro que ya he comprado.

    Algo que me intriga: no encuentro ningún estudio del instituto Juan de Mariana sobre evolución de los salarios reales ni de su comparativa con el capital en cuanto a su participación en el PIB, aspectos muy abordados por economistas de izquierda.

    Ánimo y mil gracias de nuevo

  9. Hablar de ahorro a toda una sociedad que no tiene trabajo, que trabaja en precario, que no llegan a los mil euros mensuales o que le acaban de embargar su vivienda es cuanto menos absurdo. Aun así, ánimo. Algún día me llegaréis a convencer.

  10. Privatta,

    Lee bien el artículo. El ahorro no es sólo familiar, sino también empresarial y de las administraciones públicas. Además, cuando las familias pagan su deuda están ahorrando.

  11. Privatta, para crear puestos de trabajos es necesario el ahorro que financie de forma sostenible proyectos que puedan dar puestos de trabajo. Y si, un mileurista lo tiene complicado para ahorrar, ya que el Estado se queda el 50% de su sueldo bruto.

  12. Ahhh, y si Tomás es un economista liberal, supongo que tú serás un economista de Oferta o neoliberal o neoconservador. Porqué la verdad es que tenéis discursos un pelín diferentes.

    Un liberal saludo.

  13. Pocholo, ¿tú eres el mismo Pocholo de la otra página que acusa en un comentario a este artículo de “ataque ad homimen mal disimulado” mientras concluyes de una semblanza biográfica que Rallo “no tiene ética ni moral” ?

  14. He intentado postear en su Blog pero tengo que pasar un filto, curioso, ya que para postear en este no hay que pasar ninguno, lo digo por lo que comenta en su respuesta al respecto. Pero ya hay alguien por allí respondiendo:

    Tomás Iglesias: “lo que nadie parece querer entender es que resulta que si yo te compro un piso con la hipoteca, yo me endeudo y tu incrementas el ahorro… lo digo porque el como se distribuyen las cosas tiene su importancia”.

    Manuelgar: “Si tu compras mi casa endeudándote mi ahorro sigue siendo el mismo. Mi balance no cambia, lo que cambia es mi liquidez (cambio inmovilizado por circulante). Y tu balance se expande, si, pero a costa de endeudarte.

    Quita al banco de la ecuación que lo único que hace es intermediar. En vez de pasar por el banco para monetizar tu hipoteca, yo te acepto directamente un pagaré. ¿Es ese pagaré ahorro?.

    Suponiendo que tú y yo somos el total de la economía y hoy la única riqueza es la casa, y tu te hipotecas para comprármela, es bastante evidente que por el hecho de hipotecarte la riqueza de la economía no se va a multiplicar por dos de forma instantánea”.

    La verdad, me pareció en un principio que había más nivel, y la respuesta que ya ha dejado POCHOLO por aquí me demuestra mi error también en esa primera apreciación.

  15. Pero este tema ya está muy manido. Se acuerdan de un tal Montoro, Ministro de Hacienda en el 2002, cuando afirmó con gran brillantez: “el incremento de endeudamiento de las familias españolas cuando adquieren una vivienda no preocupa al Gobierno, ya que la compra de un piso programa a largo plazo un incremento del nivel de ahorro, y eso es muy bueno.”

    Y de esos lodos … PERO JODER, CÓMO ES POSIBLE QUE SEMEJANTE TIPO SIGA DE MINISTRO.

  16. Nivel hay y mucho en las apreciaciones de Juan Ramón, pero semejantes trolls no aportan otra cosa salvo ensuciar y molestar cuando se meten en tu blog.

    Pretender entablar algún tipo de dialogo racional con los miles de alborotadores que pululan en la inmensidad de la Red no trae otra cosa salvo enormes perdidas de tiempo.

    Aunque de vez en cuando seguro que a Juan Ramón, un tío listo, le apetece darse el gustazo de repasar la lección a los ilustres “foreros” como al tal Tomás.

  17. Jajaja, ¿y este tío? (Iglesias) Con la breve respuesta de manuelgar ya está dicho todo. Vaya economista. Cuánto Xel por el mundo..

  18. Enhorabuena a manuelgar por las respuestas posteriores, por cierto (y sigue…). De muy recomendable lectura.

  19. Socialista, exacto. Ese tipo de pensamiento absurdo está muy arraigado en todos los economistas del mundo.

  20. Por partes, creo que lo interesante son los debates, es la forma de aprender, .., si todo el mundo tiene pensamiento único es imposible salir de la burricie.
    Por esto me gusta que Rallo pueda explicar sus teorías y propuestas en un programa como Al rojo vivo, .., eso si, hecho de menos a otros economistas de otras escuelas, que tengan el nivel intelectual de Rallo para hacerlo más interesante. Desde luego lo que le ponen alrededor no llegan ni al nivel de sparrings.

    Por otro lao para los que no nos tomamos esto que es tan serio como si fuese un partido Madrid – Barcelona, o sea de forma infantil, está muy bien leer otras opiniones aparte de la de la escuela austriaca.

    Y ahora por alusiones, …, como el hombre antes conocido por Xel, ahora bajo mi nick habitual de Carlx, .., que algunos han rebautizado como Carxel, … , a los que les salen sarpullidos cuando leen algo relacionado con el barbudo alemán, (que núnca leyeron), jeje.
    Pues si, ese soy yo JFC, …, y evidentemente si fuese economista, filósofo o político de renombre no estaría en foros de internet comentando artículos de otros e intentando entablar debates como por ejemplo contigo.
    Pero no siendo yo por supuesto ningún lumbrera, .., creo que algo nos diferencia,.., yo se lo que soy, .., y tu me parece que crees que sabes algo, jeje.

  21. Me gustaría dejarte esta opinión sobre la crisis de un profesor de filosofía para que respondieras a la explicación que este da sobre la crisis:

    Ayer volvieron a invitarme (no sé muy bien por qué) a una tertulia radiofónica, y esta vez el tema era la crisis económica (en concreto: la nacionalización de Bankia). Esto me obligó a ponerme al día en asuntos que desconozco casi totalmente durante el prolongado espacio de dos horas (no te avisan antes). Aparte de cerciorarme de lo bajo que estoy cayendo (por lograr la fama), logré hacerme una leve idea de por dónde van los tiros, que paso a exponer, rogando a todas las almas caritativas que andan en el paro se ocupen de corregir mi ignorancia. (De todos modos, si Rodrigo Rato estudio económicas siendo ministro de economía –e hizo las prácticas de director del FMI-, bien puedo yo atreverme a publicar esto en un insignificante blog, me parece).

    ¿DE QUÉ VA LA CRISIS?

    Resulta que desde hace muchos años para acá, los dueños del capital (de la pasta gansa), es decir, los bancos y los grandes inversores (un sector minúsculo de la población, bien educado y cosmopolita), en su afán por acrecentar su dinero andan metidos de lleno en la llamada “economía financiera”, lo que significa que, en lugar de invertir su pasta en las empresas que producen bienes tangibles y puestos de trabajo (aumentando la producción, la demanda, y la riqueza general, según rezaba el ingenuo liberalismo económico de hace unos siglos), lo que hacen es apostársela de múltiples maneras un tanto complicadas. El juego consiste en comprar y vender los papeles o recibos de sus apuestas (títulos de propiedad, acciones, bonos, futuros, y mil engendros más, llamados pomposamente “productos financieros”), además de influencias e información para encaminar correctamente dichas apuestas. Ni que decir tiene que en una o dos de estas operaciones de compraventa afortunadas esta buena gente gana mucho más que con la tradicional usura al financiar a empresas y particulares. Pues bien, estas operaciones, aunque muy lucrativas (para unos pocos y solo para ellos, pues esta riqueza no se traduce en riqueza social, sino en acumulación y desigualdad), suponen muchos riesgos (claro, son apuestas) y son el caldo de cultivo para grandes y sofisticadas estafas (como aquella famosa de las “hipótecas basura”)…Pero ahora viene lo gordo. Cuando tú o yo vamos al bingo, o hacemos la porra en el bar, y perdemos, a nadie se le ocurre que se nos deba desembolsar lo perdido (máxime si cuando ganamos nos guardamos los beneficios –a lo más, invitamos a una caña-). Pero cuando los que pierden son los bancos y los grandes inversores que son sus dueños (y los dueños de la mayoría de las grandes empresas), entonces la cosa cambia. Si los dejamos hundirse se hunden con ellos nuestros humildes ahorros y las empresas que nos dan de comer. Así que, tenemos que echarles una mano, o dejar que la echen ellos a nuestras esquilmadas carteras. Así que el Estado, con los impuestos que les pagamos (nosotros y las empresas), les concede prestamos a interés simbólico o, en último término, se hace socio capitalista de estos ruinosos bancos. Vamos, que les volvemos a llenar sus cajas fuertes de pasta.

    Pero ahora viene algo aún más alucinante. Para pagar las deudas de los bancos, el Estado se endeuda más y más con los propios bancos. Y no me refiero solo a otros bancos e inversores distintos a los que estamos ayudando (por ejemplo, bancos o inversores asiáticos, que están comprando deuda de todos los países), sino A ESTOS MISMOS. En el video que adjunto se expone perfectamente este asuntejo: los bancos europeos compran dinero baratísimo (a 1%) al Banco Central Europeo (en cuya caja fuerte están, de nuevo, nuestros impuestos), y con él prestan dinero a los Estados (comprando sus emisiones de bonos) a un interés mucho más alto (casi al 6% a España, al 17% a Grecia…). ¡¡¡El negocio del milenio!!! AYUDAMOS A LOS BANCOS (QUE SE HAN ARRUINADO APOSTANDO EN EL CASINO FINANCIERO INTERNACIONAL) REGALÁNDOLES EL DINERO CON EL QUE ELLOS NOS “AYUDAN” (PORQUE NOS HEMOS ARRUINADO AYUDÁNDOLOS A ELLOS) VENDIÉNDONOS EL MISMO DINERO QUE LE REGALAMOS A CAMBIO DE INTERESES ALTÍSIMOS. ¡Increíble, pero cierto! Encima, si algún Estado se arruina y no puede pagar su inagotable deuda, acude el Fondo de Rescate (de nuevo ¡nuestro dinero!) y les cubre las pérdidas. ¡¡El negocio redondo!! El negocio de la crisis. LOS BANCOS Y LOS INVERSORES SE ESTÁN FORRANDO CON LA CRISIS QUE SU AVARICIA DESCONTROLADA HA PROVOCADO.

    Fruto inmediato de todo esto es, claro está, la DEUDA PÚBLICA (el Estado se queda sin fondos y se endeuda hasta las orejas con los propios bancos que han provocado en gran parte el endeudamiento del Estado). Y de esta deuda pública (¡que no existía en nuestro país antes del desastre financiero provocado por los especuladores!) vienen los RECORTES SOCIALES, con los que el Estado priva a los ciudadanos de servicios básicos que (como en el caso de la educación) comprometen su futuro. A ciudadanos que, por otra parte, las están pasando canutas, porque están en PARO o cobrando salarios escasos o/y eventuales porque las EMPRESAS CIERRAN porque los BANCOS NO LAS FINANCIAN porque están entretenidos solventando sus deudas de juego y el dinero con que se les ayuda los usan en VOLVER A ESPECULAR, los muy ludópatas.

    Y a todo esto sigue la inquietante y desarmante demagogia de muchos, incluyendo muchos ciudadanos desinformados: QUE LA CULPA DE LA CRISIS ES DE LOS INMIGRANTES (inmigrantes que, por cierto, produjeron años atrás el superavit –más ingresos que gastos- de la seguridad social gracias a sus cotizaciones y al duro trabajo –mal pagado- que nosotros no queríamos hacer), QUE HAY MUCHOS FUNCIONARIOS (los mismos pocos funcionarios –si nos comparamos con el resto de países europeos- que, desde hace decenios, tienen su escaso sueldo congelado, tanto en épocas de bonanza como en las que no lo son), O QUE SOMOS VAGOS Y COBRAMOS MUCHO, por lo que la mejor receta para salir de esta es una REFORMA LABORAL que abarate el despido y facilite pagar salarios aún más modestos (para que así las empresas sean más productivas y vendan sus productos a precios competitivos en…algún otro sitio que no sea este, pues ¿quién va a poder comprarles nada?).

    LAS SOLUCIONES. EL CASO ISLANDÉS.

    Por lo que parece, no es cosa fácil. Si nos ponemos exigentes con los bancos (los sometemos a regulación política de manera que impongamos el criterio del bien público a sus inversiones), éstos dejan de comprarnos deuda, es decir, de prestarnos dinero a un alto interés para que así podamos, entre otras cosas, prestárselos a ellos (a interés simbólico) para que arreglen sus balances. Ahora bien, ¿qué pasaría si nos negamos a pagarles un duro más, ni en concepto de ayuda ni en concepto de deuda? En Islandia dejaron quebrar a los bancos nacionales y decidieron aplazar el pago de la deuda pública. ¿Y qué paso? Que yo sepa, no gran cosa. Los pequeños ahorradores tuvieron paciencia y acabaron recobrando sus pequeños fondos, fruto de su trabajo (aquí, en nuestro país, también están garantizados por el Estado). Y los inversores con fondos mayores, fruto, en su mayor parte, de sus apuestas especulativas, los perdieron. ¿Habrá algo más justo? Tras eso, la gente se aplico forzosamente a descubrir que su existencia tenía el mismo (poco o mucho) sentido sin ir al banco a pedir créditos para comprar todoterrenos y adosados de lujo, y que se podía vivir dignamente (incluso más dignamente) con mucho menos. Y en eso andan (por cierto, con un crecimiento económico mayor que la U.E, pese a las agencias de calificación). Hay que añadir que todo eso lo lograron los islandeses lanzándose masivamente a la calle (como quizás hoy, aniversario del 15-M, hagamos aquí), obligando, por pura presión cívica, a la dimisión de todo el gobierno, a la nacionalización de la banca, y a realizar cambios constitucionales que aún se están redactando por parte de una comisión de ciudadanos democráticamente elegidos (¡Qué vértigo comparar esto con nuestro propio proceso constituyente!). En nuestro caso aún quedaría decirle a la Comunidad Europea (es decir, a los bancos alemanes) que nos vamos, que ahí se quedan, y que volveremos cuando la CE sea una institución política y democrática, y no un negocio en el que (¿cómo no lo vimos venir cuando eran tan “generosos” con nosotros?) los países más pobres estaban destinados a hacer el panoli y pagar el pato…

  22. Felipe… Creo que con que te pasearas un poquito por alguno de los artículos, comentarios e hilos que hay en este sitio, y en algún otro, tendrías contestado con suficiencia y amplitud a la…. como decirlo …. bueno. Mejor me callo.

    En mi opinión… ciertamente el que haya personas que desconozca algo, mínimamente de economía y que se deje llevar por los tópicos de personas que saben incluso menos que él pero azuzados conscientemente por ideologías marxistas, aunque sea profesor de filosofía… es bastante triste.

    Sobre todo si es profesor.

  23. Como compendio de tópicos manidos y falaces no está mal la explicación de ese supuesto profesor de filosofía. No hay nada original que no hayan argumentado ya los enemigos del mercado y que no haya rebatido ya ad nauseam el profesor “von” Rallo.

  24. “Esto me obligó a ponerme al día en asuntos que desconozco casi totalmente durante el prolongado espacio de dos horas (no te avisan antes).”

    Es que tiene cojones la cosa.

  25. Una mentira repetida 100 veces no se convierte en verdad.

    Los bancos islandeses nunca quebraron. Fueron nacionalizados y el gobierno los recapitalizó inyectando dinero publico.

    Evolución de la deuda pública islandesa: 2005 (26%), 2006 (27,9%), 2007 (28,5%), 2008 (70,5%), 2009 (87,9%), 2010 (93,1%) y 2011 (98,8%). ¡¡Un aumento de 42 puntos del PIB en tan solo 1 año!! ¿A dónde se fue todo ese dinero? Wololoooooooo

  26. Profesor, se que llego tarde al hilo, pero me surge una duda.

    Respecto al primer punto, cuando se habla de los saldos del banco “como ahorros”, su explicación es clara, pero me cuesta creer que sean tan burdos como para contar saldos positivos de cuentas SIN descontar por otro lado los prestamos concedidos.

    No se los demás, pero a mi, en mi cuenta de ING, mis saldos me aparecen positivos por un lado y la hipoteca como negativa. A simple vista, si quiero ver como ando de ahorro, debería restar mi hipoteca de los saldos positivos en las cuentas. ¿No es así?

    La duda es, ¿para contar el ahorro bastaría con restar los prestamos a los saldos de cuentas o habría que tener en cuenta algún otro concepto más oculto? ¿la inflación o la expansión crediticia estarían ya contempladas o habría que incluirlas a parte para un calculo correcto?

  27. Josevazg: Ahorrar es no consumir. Los saldos de caja son activos, como las casas, muebles, acciones, letras del tesoro o préstamos a un cuñado que pudieran tener las familias. Pero, como bien dices, hay que mirar también al pasivo: En el caso de constructores, promotores, albañiles, concejales, poceros, etc., sus depósitos a la vista pudieron crecer por los ingresos extraordinarios de la burbuja crediticia. Pero eso no quiere decir que ahorraran, porque aumentar el atesoramiento mediante una expansión crediticia no es ahorrar (aunque según Keynes, sí..).
    Además, el tema es que la “inflación” entendida como el aumento del IPC no capta para nada estos fenómenos, no te molestes en descontar ese camelo de indicador. Lo que está claro es que el gasto y el consumismo aumentó muchísimo durante la burbuja por encima de la capacidad de producción de bienes futuros, hasta que el tiempo y la naturaleza, las barreras físicas de lo posible y lo imposible (que, aunque muchos no lo crean, existen) dieron al traste con esa ingenua utopía cientista.

  28. “Pero eso no quiere decir que ahorraran, porque aumentar el atesoramiento mediante una expansión crediticia no es ahorrar (aunque según Keynes, sí..).”

    Ya, a eso iba yo, a que esos aumentos de saldo, si provenían de expansión crediticia, son contrarrestados por los prestamos que los dieron lugar. Es decir, de esa manera ya ya calcula lo que realmente se ganó. Por ejemplo, si se “creó” credito por valor de XMillones y los saldos derivados son de YMillones el neto serían Y-X, a simple vista. Claro que luego hay que tener en cuenta que si los YMillones no es liquido sino acciones, valores o bienes cuyo precio está cayendo (como los pisos) entonces el balance se está deteriorando hacia el negativo.

    “Además, el tema es que la “inflación” entendida como el aumento del IPC no capta para nada estos fenómenos, no te molestes en descontar ese camelo de indicador.”

    No, yo me refiero a la inflación REAL, la que viene del aumento de la masa monetaria via imprenta o credito (la que generan las autoridades)

    Si hoy tengo un saldo neto en mi cuenta de X (=saldos positivos-deudas), y X es un 15% superior a como lo tenía hace un año pero en un año la masa monetaria aumentó un 20% en realidad TENGO menos, porque mi poder de compra se ha reducido una media de un 5%.

    “Lo que está claro es que el gasto y el consumismo aumentó muchísimo durante la burbuja por encima de la capacidad de producción de bienes futuros, hasta que el tiempo y la naturaleza, las barreras físicas de lo posible y lo imposible (que, aunque muchos no lo crean, existen) dieron al traste con esa ingenua utopía cientista.”

    Correcto,

    Y aumentó porque no había freno ni contacto con la realidad. El credito artificialmente barato hizo creer a la gente que había recursos para todos esos proyectos a la vez, para consumir a tope sin ahorrar o para construir (y vender) 800.000 pisos al año en España. Luego se vio que no era posible.

    Si el credito hubiese sido dependiente de la preferencia de la gente (el mercado) a ahorrar o consumir más en lugar de un capricho político, nada de esto hubiera pasado.

  29. Josvazg,

    Lo que digo es que no creo que el ahorro lo puedas calcular con ese tipo de fórmulas contables como la de Y-X que dices, ni aunque lo ajustes por ese ratio de crecimiento de la masa monetaria u otro indicador, porque no se trataría de medir una cantidad monetaria objetiva (histórica), sino el valor subjetivo de una acción, no consumir, en pos de obtener otros fines (los que sean) futuros y con la incertidumbre que ello implica.

    Además, en esa fórmula habría que considerar el flujo de pagos y cobros futuros en los que estés metido: no será lo mismo terminar de pagar tu hipoteca mañana que dentro de 40 años. En teoría, se supone que, si la has firmado, es porque en su momento valorabas más la propiedad de esa casa que los pagos futuros a los que te enfrentarías, renunciando a consumo futuro (dentro de un mayor crecimiento económico particular) para consumir hoy la casa sin haber ahorrado previamente. Pero, por la misma regla de tres, por estar en el activo, la casa también puede ser una forma de “ahorrar” para obtener rentas y consumo futuro en el futuro cuando la vendas… por eso te digo que por ese camino que planteas, no lo veo. El balance está más que cuadrado desde el punto de vista de la contabilidad (a precios históricos y con manipulaciones varias del “valor razonable”), pero no del tiempo, de las incertidumbres y, mucho menos, del valor.

  30. Está claro que es un tema complejo. Alguien que tiene dinero en el banco, alguna que otra acción y una casa a medio pagar…¿como contabiliza la casa?
    ¿es realmente suya? ¿o es más bien del banco y la está recomprando “de a pocos” al ir pagando la hipoteca?

    Por lo tanto, ¿como la contabiliza en su balance?
    ¿a favor o en contra?

    ¿se contabiliza igual si el precio de la casa en el mercado es creciente o menguante?
    si la hipoteca es a 30-40 años ¿no será el precio menguante y otra veces creciente?

    Bueno, supongo que el problema al final es que no tengo nociones de contabilidad y solo pienso en términos matemáticos de lo que hay o no y lo que se tiene o se debe.