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Categorizado | Ciclo económico, Mi blog

La refutación definitiva de la teoría de la sobreproducción

Publicado el 08 diciembre 2012 por Juan Ramón Rallo

Como sabéis, una falaz pero muy extendida explicación de las crisis económicas es que se produce más de lo que los agentes económicos pueden comprar. La mejor y más sintética refutación de esta errónea teoría se ha leído hasta la fecha a Irving Fisher en Booms and DepressionsLe basta con un párrafo:

“¿Cómo puedo saber si existe sobreproducción de bienes? Pues porque hay más mercancías a la venta de las que el público comprará. ¿Y por qué no las comprará el público? Pues porque no tiene dinero suficiente. ¿Y por qué no tienen dinero suficiente? Porque no lo están ganando. ¿Y por qué no lo están ganando? Porque no están produciendo: ¡los trabajadores y las máquinas se encuentran ociosas!”. Pero, si la no producción es el problema, ¿por qué llamarla entonces sobreproducción?

En efecto, los defensores de la teoría de la sobreproducción caen en el error de sugerir que el problema es la falta de empleo, pero ¿empleo para qué? ¿Para producir todavía más? Al final, hemos de regresar a la Ley de Say: la manera de comprar mercancías es ofrecer mercancías. Por consiguiente, el problema no puede ser nunca que producimos demasiado de todos los bienes, sino demasiado de algunos (viviendas) y demasiado poco de otros (mercancías exportables, materias primas…). Es decir, no sobreproducciones generalizadas, sino sobreproducciones parciales y sectoriales: las malas inversiones que tan bien describe la Escuela Austriaca.

31 Comentarios para este artículo.

  1. David J. Fernández Says:

    El argumento contra la teoría de la sobreproducción es igualmente falaz en varios aspectos. Si hay más bienes de los que la gente está dispuesta a comprar, las razones pueden ser múltiples (P.ej, expectativas de precios más bajos en el futuro, o por el contrario miedo a una mala situación futura que les invite a ahorrar en el presente), y respecto a por qué no ganan suficiente, reducirlo a la explicación única de que es porque “no producen” sin tener en cuenta la forma en la que se distribuye la riqueza producida entre trabajadores y empresarios, accionistas y altos ejecutivos, es demasiado burdo. Ignora las diferentes propensiones al consumo según nivel de renta. La teoría de la sobreproducción no deja de ser una teoría sobre una deficiente redistribución.

  2. Juan Ramón Rallo Says:

    1) Si se especula que los precios futuros van a bajar y, por tanto, se desea ahorrar para el futuro, lo que habrá que hacer es producir los bienes en los que se materializará ese ahorro (bienes de capital en su sentido amplio). Por tanto, lo que sucederá es que hay una deficiencia parcial de ciertos bienes de capital: sobreproducción parcial de bienes de consumo; infraproducción de bienes de capital.
    2) El asunto de la distribución de la renta es relativamente irrelevante. Sea cual sea la distribución, ésta querrá gastarse de algún modo: la cuestión es cómo se adapta la oferta agregada a esa demanda agregada deseada. Cuando existen desajustes, es porque se producen demasiado de algunos bienes y demasiado poco de otros. Por tanto, seguimos sin tener sobreproducción agregada por ningún lado.
    3) Dado que la renta que se distribuye no está “dada”, aquellos con demasiada poca renta podrían incrementarla produciendo más. Y para que pudieran producir más, deberían poder vender más, para lo cual será necesario que otros puedan pagar por esa producción extra (y para pagar, necesitarán a su vez producir más). Por tanto, sí, el problema sigue siendo cómo llevar sobreproducción general a problemas que derivan de infraproducciones parciales.

  3. Salvador Says:

    David, digo yo una cosa, si no gastan el dinero y lo atesoran, esperando a precios mas bajos o simplemente ahorrando para prevenir la adversidad ¿No debería haber deflación? Y si el dinero entonces se puede cambiar por mas bienes, igualmente el que hay disponible para gastar será suficiente para consumir la producción.

    No se, si mi argumento es válido, pero yo lo entiendo así.

  4. el rastreador bizco Says:

    ¿y la sobreproduccion sera de todos los bienes a la vez? Seguro que no.Podria ser que los empresarios se hubieran centrado en producir unos bienes que tuvieran mucha demanda,pero que una vez satisfecha solo queda fabricarlos mas baratos y aun asi no creo que nadie se compre cien televisores para su casa.
    Para mi el problema esta en los recursoso desperdiciados en producir unos bienes que ya casi no tienen demanda y que quien sabe cuando se venderan; y si cuando esto pase no habran aparecido otros que los hagan casi inservibles.
    Es un problema que tendria que resolver cada empresario con su capacidad para ver ,no solo donde esta el beneficio hoy,si no si se va a mantener esa demanda.
    La sobreproduccion es un ejemplo de comportamiento de manada,de actuar sin mirar a largo plazo.Sin arriesgarse a ir contra la corriente,sin querer ser emprendedor-empresario y limitarse a ser una hiena mas que espera que acaben de comer los leones en lugar de confiar en si mismo y salir a cazar, y arriesgarse a no comer o a comer el primero .Aunque solo

  5. Estudiante Says:

    La cuestión es mucho más sencilla. Un bien económico, es escaso por definición. Es decir, existe menos oferta que demanda del mismo y por tanto la sobreproducción a nivel individual tampoco existe. Un bien “sobreproducido” es lo mismo que un bien libre, no económico, sin precio, como el aire. No se puede argumentar o razonar sobre la existencia de sobreproducción de bienes económicos. Es pura pseudociencia.

  6. Heriberto Says:

    No se trata de un refutación definitiva sino de un bonito juego de palabras. Si partimos de “Los trabajadores y las máquinas se encuentran ociosas.” podemos continuar y hacer la pregunta al revés ¿Y por qué están ociosas? Porque el almacén, inventario, esta lleno y no se venden. Cuando las maquinas se detienen ya está la sobreproducción. La producción capitalista es para el mercado no bajo pedido. Lo que tiene que explicar es cuando va creciendo el inventario. La crisis de sobreproducción no empieza cuando las maquinas se paran sino cuando se vende menos que se produce cuando se detiene la crisis de sobreproducción se estabiliza. Cuando se vende lo anteriormente producido desaparece, la cuestión es si pueden existir situaciones en que no se pueda consumir lo anteriormente producido y eso desgraciadamente no queda claro. Las refutaciones se realizan con matemáticas no con palabrería. Se puede argumentar con igual solidez la existencia de Dios como su no existencia.

  7. Refesnes Says:

    Pienso que la refutación de la “teoría de la sobreproducción” quedaría perfectamente completa si la complementamos con la aportación de Mises:

    “With regard to economic goods there can be only relative overproduction. While the consumers are asking for definite quantities of shirts and of shoes, business has produced, say, a larger quantity of shoes and a smaller quantity of shirts. This is not general overproduction of all commodities. To the overproduction of shoes corresponds an underproduction of shirts. Consequently the result can not be a general depression of all branches of business. The outcome is a change in the exchange ratio between shoes and shirts. If, for instance, previously one pair of shoes could buy four shirts, it now buys only three shirts. While business is bad for the shoemakers, it is good for the shirtmakers. The attempts to explain the general depression of trade by referring to an allegedly general overproduction are therefore fallacious.”

    http://mises.org/daily/1803

  8. Carlx Says:

    Heriberto

    Si, estaría bien que alguien desde la escuela austriaca pusiese datos que demuestren sus argumentos.

    Sería una novedad, y en este caso del que hablamos Rallo hace una crítica frontal a Marx, .., me gustaría que lo acompañase de datos para poder cruzarlos con economistas marxistas y poder sacar mis propias conclusiones.

    De todas formas que alguien diga que en España no tuvimos un problema de sobreproducción con la que está cayendo……..O yo soñé lo del ladrillo??

  9. Juan Ramón Rallo Says:

    Heriberto,

    No es así. Si ciertas mercancías se acumulan en el almacén es porque nadie las quiere adquirir y si nadie las quiere adquirir es o porque: a) deben producirse otras (por tanto no tendremos sobreproducción general, sino sobreproducción de unas mercancías e infraproducción de otras), b) porque la gente no tiene suficiente poder adquisitivo para adquirirlas… y el poder adquisitivo viene de la producción. Por consiguiente, si falta poder adquisitivo es que falta producción y, en ese sentido, no cabe hablar de sobreproducción general.

  10. ¿refrutar es la repera? Says:

    Tambien se podria ver como un problema de coordinacion entre los bienes que en un lugar determinado no encuentran demanda y las personas que en otro lugar podrian adquirirlos.Sobreproduccion no,descoordinacion.El reparto del trabajo,la especializacion,el libre intercambio…Si pero a la hora de vender los cientos de miles de viviendas que se han construido aqui vemos que en otros paises pasa o ha pasado casi lo mismo ¿Que ha fallado?.Pues en mi opinion el error ha sido que se ha impedido el orden espontaneo,el intercambio de informacion veraz por la manipulacion de los tipos de interes.Ha sobrado la intervencion del estado

  11. Juan Ramón Rallo Says:

    Carlx,

    Nadie niega la posibilidad de que se den sobreproducciones parciales (construcción); sí que existan sobreproducciones generalizadas. En España, por ejemplo, padecemos de infraproducción de mercancías exportables que nos permitan pagar la deuda y mantener nuestros estándares de vida. Es absurdo decir que, siendo cada vez más pobres, hemos producido demasiado de todo. Obviamente no.

    Pero vamos, es lo mismo que digo en el post: “Por consiguiente, el problema no puede ser nunca que producimos demasiado de todos los bienes, sino demasiado de algunos (viviendas) y demasiado poco de otros (mercancías exportables, materias primas…). Es decir, no sobreproducciones generalizadas, sino sobreproducciones parciales y sectoriales: las malas inversiones que tan bien describe la Escuela Austriaca”.

  12. josvazg Says:

    Voy a recordar un DATO muy significativo al respecto del parque de viviendas.

    En EEUU, desde el estallido de la crisis los pisos bajaron en poco más de año y medio un 60%.

    Aquí, FROB va y FROB viene, el contribuyente indefenso sujetó (contra su voluntad) los precios para que LAS CAJAS no tuvieran que ajustarse, jugaran a convertirse en bancos a ver si así se saneaban mágicamente, cosa que no hicieron y ahora estamos, 4-5años después, a ver si seguimos pagando para que se haga un banco malo.

    Es posible que hoy estemos en caídas del 40% más o menos de los precios. Y es por eso que la sobreproducción PARCIAL de viviendas no se ha absorbido aún, porque aún esta demasiado cara en muchos sitios.

    Son cabezones los politico/banqueros, no les entra en la cabeza que NO es “espero a que escampe y suban los precios” SINO “o bajo los precios o no escampa”.

  13. Trilu Says:

    Juan Ramón,
    ¿Es cansado verdad?
    Interpretar los datos de la realidad es taréa controvertida, especialmente si falla la teoría desde la que desde la que hacer una lectura coherente (parece claro que la teoría del “valor trabajo” o las del subconsumo o sobreproducción generalizados son bien poco consistentes).
    Es cierto que cada uno puede “razonar” directa e individualmente pero, por mas que los razonamientos estén claros, cuesta mucho aceptarlos cuando chocan con nuestras ideas preconcebidas o nuestras intuiciones inmediatas… pero eso es tarea de cada cual.
    Sin embargo, los “datos” dificilmente puede recabarlos cada cual, excepto en el corto alcance de su experiencia particular.

    Se me ocurre que podrías dedicar un artículo a las fuentes de datos mas significativas que podemos consultar y cómo aproximarnos a ellas con ojo crítico (INE, EUROSTAR …etc).
    Bueno, si no es demasiado ardua la taréa.
    Enhorabuena por tu paciencia.

  14. Trilu Says:

    Por cierto,
    ¿existe algún artículo o ensayo realizado por la escuela del “materialismo filosófico” de Gustavo Bueno que analice los planteamientos de la escuela austríaca?.

    Gracias

  15. Mario G.M. Says:

    Muy buenas Trilu.

    Pues quizás te interese:
    “XV Encuentros de Filosofía. La Economía Política ante la crisis” -> http://www.fgbueno.es/act/act031.htm
    Donde hubo una mesa redonda, «Teoría del valor: ¿cómo funciona el capitalismo?», en la participaron D. Joaquín Arriola y D. Juan Ramón Rallo. -> http://www.youtube.com/playlist?list=PLDA7E11AFFCDB0D71
    Está dividido en 14 vídeos de unos 10 minutos.
    Hacia la mitad del décimo vídeo interviene D. Gustavo.

    Además te recomiendo la lectura de este post -> http://realismoliberal.blogspot.com.es/2010/04/algunos-errores-metafisicos-del-mf.html
    Es de Antonio Muñoz Ballesta

    Espero haber sido de ayuda :)
    Un saludo

  16. Carlx Says:

    Señor Rallo, perdón por el tocho por anticipado, .., pero creo que es interesante:

    Las críticas a la ley de Say derivan de las dos alternativas fundamentales que se plantean en el análisis económico cuando se analizan las posibles insuficiencias de la demanda. Una de ellas viene a sostener que al valor del producto (considerado en la totalidad de la economía) que se ofrece, le corresponde un poder de compra (o sea, un poder de demanda) equivalente. Esto es lo que se deriva de la ley del valor trabajo, tanto en Ricardo y Marx. El valor contenido en el lado de la demanda solo puede generarse en la producción, y por lo tanto al valor contenido en el producto necesariamente le debe corresponder un poder de compra equivalente. En consecuencia, si se asume la ley del valor trabajo, el crítico de la ley de Say deberá demostrar por qué, en determinada circunstancia, los agentes económicos (o algunos agentes económicos) deciden no ejercer ese poder de compra. Es lo que intenta Marx, como veremos luego, para explicar la posibilidad de las crisis capitalistas. La segunda crítica a la ley de Say pasa por decir que el poder de compra no es necesariamente igual al valor del producto ofrecido. Es la posición de Malthus y Keynes, y de sus seguidores, y entronca con la idea de que la ganancia no surge de la producción.

    Esta visión distinta de la demanda puede seguirse en la polémica entre Ricardo y Malthus. Dado que Ricardo sostiene que el valor se genera en la producción, piensa que a la suma del valor ofrecido le debe corresponder, necesariamente, un valor equivalente por el lado de la demanda. En una sociedad de productores simples de mercancía, por ejemplo, el productor que empleó 10 unidades de trabajo para generar la mercancía A, tiene un poder de compra de 10 unidades de trabajo (en términos de valor). Debido a que Ricardo no veía ningún motivo para que alguien no quisiera ejercer ese poder de compra (Ricardo no tenía en cuenta el atesoramiento), concluía que en el sistema capitalista no podía haber un déficit general de demanda. En última instancia una economía “a lo Ricardo” está descrita por una matriz de insumo producto, en donde no hay problemas de realización. En Ricardo hay coherencia entre su teoría del valor y la no problematización de la venta; su teoría monetaria, donde el dinero es principalmente medio de cambio; y su adhesión a la ley de Say.

    Malthus, en cambio, planteaba que los precios surgen de una suma de partes con distintos orígenes, y que la demanda juega un rol fundamental en la formación del valor. En su visión, el costo de la mercancía está representado por el salario, y a este costo se le agrega una utilidad que surge en el mercado. Por eso definía a las utilidades “como el exceso de valor de un producto por encima del valor de los anticipos, o de una cantidad de trabajo anticipado” (Malthus, 1946, p. 251). En consecuencia, en este enfoque la ganancia del empresario depende de que el producto se venda a un precio superior al costo; para lo cual es necesario que exista una demanda adecuada que permita que el precio de venta sea tal, que dé origen a la ganancia. Destaquemos que Keynes, en esencia, compartió esta postura de Malthus. Por lo tanto en este enfoque el beneficio no se corresponde con valor generado en la producción, y el precio se determina por la mutua relación entre la oferta y la demanda. Observemos que en Ricardo y Marx, si la oferta satisface la demanda existente, los precios coinciden con los valores, o en todo caso con los precios de producción. En Malthus y Keynes, en cambio, es vital una demanda lo suficientemente alta para que haya ganancia. De ahí que Malthus sostuviera que eran necesarios los consumidores improductivos, por lo menos para sostener la demanda cuando la clase capitalista estuviera ahorrando (véase el paralelo con las posiciones de Keynes). Pero aquí surgía la objeción central de Ricardo: ¿de dónde surge ese poder de compra de los consumidores improductivos? Malthus no tenía respuesta a esta cuestión porque no poseía una teoría del valor coherente que respaldara su posición. Pero éste es el quid de la cuestión que hay que responder. Bleaney (1977) lo explica con claridad: “La solución (a la falta de demanda) de Maltus, el consumo de los consumidores improductivos, que era descrita como si la demanda no emanara de alguna parte y no fuera un elemento del costo de producción de las mercancías, solo mostró una vez más cuán lejos de una concepción exacta del movimiento y las interrelaciones de la economía como un todo, y cuán lejos estaba de una solución real de las dificultades que exponía” (Bleaney, 1977, p. 72).

    En Teorías de la plusvalía Marx plantea la cuestión en términos parecidos. Explica que en la teoría de Malthus “el valor de una mercancía es igual … al valor de los salarios que contiene la mercancía más un aumento de la ganancia sobre los anticipos, según la tasa general de ganancia. Ese aumento nominal del precio representa la ganancia, y es una condición para la oferta, y por lo tanto para la reproducción de la mercancía. Estos elementos constituyen el precio para el comprador, como cosa distinta del precio para el productor, y el precio para el comprador es el verdadero valor de la mercancía. Entonces surge el interrogante: ¿Cómo se realizará este precio? ¿Quién lo pagará? ¿Y de qué fondos se lo pagará?” (Marx, 1975, t. 3, p. 34). Carente de una explicación del origen del poder de compra que permita realizar las ganancia, Malthus no podía resistir la crítica de Ricardo. Ricardo argumenta que si los capitalistas disminuyen el consumo de los bienes de lujo, aumentan la inversión; de manera que contratan más obreros, y aumenta el consumo de bienes salariales, por lo cual la demanda no debe caer. Aclaremos que Ricardo, a igual que Malthus, pensaba que todo lo que se ahorraba, se invertía; los clásicos no distinguían el ahorro y la inversión como dos instancias separadas.

    Una consecuencia de lo anterior es que, desde el punto de vista de la teoría del valor trabajo, si los consumidores improductivos son mantenidos con fondos del Estado, esos fondos solo pueden surgir de los impuestos que pagan los capitalistas. En consecuencia, no hay forma de generar poder de compra por fuera del valor generado en la producción. Antes de terminar el punto señalemos que la variante “obrera y popular” de la tesis subconsumista a lo Malthus sostiene que los problemas de demanda en el sistema capitalista surgen porque los salarios son bajos, en relación al valor (aunque por lo general se dice riqueza) creado. Frente a esto, el argumento de Ricardo era similar al anterior: si los salarios son bajos, las ganancias aumentan, por lo cual aumenta la inversión y se contratan más obreros. La demanda de dos obreros que ganan $60 cada uno es igual a la demanda de tres obreros que ganan $40 cada uno.

    Marx y la ley de Say

    Dada su defensa de la ley del valor trabajo, la crítica de Marx a la ley de Say no podía coincidir con la de Malthus. Marx pensaba que las ganancias, las rentas mineras o agrarias, los intereses y los salarios, se generan en la producción. Por lo tanto, en promedio, el poder de compra debe igualar al valor del producto generado. Lo cual impide recurrir a la fuentes de demanda “autónoma” cuyo poder de compra no derive del valor generado en la producción. En relación a que el problema de la demanda en el capitalismo se origina en los bajos salarios, Marx apuntaba que del conjunto del valor agregado, consistente en beneficios y salarios, los trabajadores solo pueden realizar la parte del producto equivalente a los salarios. Por eso, si la realización de la parte correspondiente a los beneficios dependiera de los salarios, el sistema capitalista no tendría viabilidad. En esencia, el planteo subconsumista es incoherente. En El Capital esta idea está expuesta en el tomo 2, en la sección en que Marx analiza la reproducción global del capitalismo. Del valor total arrojado al mercado, subrayamos, los salarios solo pueden realizar una parte; otra parte corresponde a la renovación del capital constante consumido, y otra al gasto de plusvalía. Por supuesto, en la medida en que los capitalistas decidan gastar sus ingresos, no hay problemas de realización. Este planteo ha llevado a algunos a pensar que Marx adhería a la ley de Say. Pero no hay nada de esto. En el capítulo 3 del tomo I de El Capital, al explicar las funciones del dinero, Marx plantea que no siempre a una venta le sigue una compra, ya que por alguna razón el vendedor puede preferir atesorar. Si esto se extiende a muchos sectores de la economía, tenemos una crisis. Por este motivo ya la escisión Mercancía-Dinero abre la posibilidad teórica de las crisis. Y con ello se cae la ley de Say. Luego, cuando trata la función del dinero como medio de pago, Marx vuelve a criticar la idea (contenida en la ley de Say) de que siempre se vende para comprar. Es que muchas veces se vende para pagar deudas, y esto no es menor durante una crisis. Insistimos, si por alguna razón quien ha vendido no ejerce el poder de compra, la venta no se realiza; si esa actitud se generaliza, tenemos una crisis de sobreproducción. El desafío entonces era explicar por qué, en determinadas coyunturas, podía producirse un fenómeno de atesoramiento generalizado. Todo el problema de explicar las crisis capitalistas, desde el punto de vista de Marx, reside en este punto. Es un error grueso (¿o mala fe polémica?) decir que los marxistas estamos de acuerdo con la ley de Say por el simple hecho de criticarla desde una postura anclada en la teoría del valor.

    Algunas consecuencias

    Lo anterior tiene consecuencias inmediatas para el análisis de las razones de las crisis. Es que si el valor agregado surge de la producción, y está compuesto por salarios y el conjunto de los beneficios (incluyendo la renta, y antes de impuestos e intereses), es necesario explicar por qué, en determinado punto de la fase alcista se debilita la demanda. El comportamiento de la demanda en la fase alcista del ciclo es clave. Las crisis no se inician porque haya un cambio autónomo de la oferta (esto lo pueden pensar los teóricos del ciclo real de negocios, pero no los marxistas) sino porque en algún momento la demanda se debilita. Pues bien, en este punto hay dos posibilidades: o bien el debilitamiento de la demanda viene por el lado de los asalariados, o viene por el lado del gasto de la plusvalía. ¿Puede originarse la caída de la demanda en los bienes salariales? Es altamente improbable. En la parte más alta de la fase de expansión del ciclo, la desocupación tiende a encontrarse en su punto más bajo; y el poder de negociación de los asalariados alcanza su nivel más alto. Aun admitiendo que los salarios no aumentan, no hay lugar para sostener que en ese momento los salarios se debilitan y generan la caída de la demanda. Tampoco existe evidencia de que se produzca algún giro hacia el atesoramiento por parte de los trabajadores. En consecuencia el centro de la atención debe ser puesta en el gasto de los ingresos de los capitalistas, y particularmente en los beneficios. Por eso, el giro desde la cima del auge a la crisis debe explicarse por el hecho de que en algún momento empiezan a surgir bolsones de atesoramiento de plusvalía ( fin de analizar el fenómeno en su pureza, consideramos ahora una economía cerrada). La crítica de la ley de Say, basada en premisas teóricas vinculadas a la ley del valor, enlaza con esta exigencia. Veamos entonces las alternativas.

    Una posibilidad es que el ciclo sea interrumpido porque el Estado empieza a restringir el gasto, en tanto sigue cobrando impuestos. Pero en principio no hay razón teórica para que suceda esto; y menos de forma recurrente, y siempre en las fases alcistas. Además, no es lo que se comprueba empíricamente. Queda por lo tanto el gasto de plusvalía en bienes de consumo, y la inversión. Es en este punto donde las ganancias, y la tasa de ganancia, juegan un rol importante. En determinado momento las ganancias empiezan a debilitarse, y con un retraso, parece debilitarse la inversión. El proceso no es mecánico, y el retraso puede ser importante, pero es lo que indica la evidencia disponible. En algunos casos se nota muy claramente un debilitamiento de la inversión un poco antes de que la economía de conjunto gire hacia la crisis, como sucede en EEUU a mediados de 2000, preparando la recesión de 2001. A mediados de 2000 la inversión en nuevas tecnologías se estanca (todavía en la primera mitad de ese año crecía a una tasa de 15%), preparando el escenario de la recesión posterior. No se advierte una caída previa del gasto de consumo, aunque el giro hacia la recesión es acompañado de una caída rápida del gasto de bienes de lujo. De hecho, en todas las recesiones, la inversión es la variable que cae más rápidamente, seguida por el consumo de bienes durables. En este punto dejo anotada una cuestión que analizaré en una próxima nota. Fabián Amico, y otros economistas kichneristas han planteado (véase Amico, Fiorito y Hang, 2011) que la inversión no depende de las ganancias, sino del crecimiento esperado de la demanda y de la relación capital-producto. Pero si esto es así, no habría motivos endógenos para que ocurra una crisis; en una economía en expansión, ¿por qué va a debilitarse la inversión, si ésta depende de la demanda que se está expandiendo? El giro hacia la crisis permanece inexplicado.

    Retomando la secuencia de la explicación “a lo Marx”, una vez que comienza a debilitarse la inversión se reducen las horas trabajadas y el empleo, comienza a caer el consumo salarial. Pero normalmente el consumo salarial es el que menos fluctúa. La característica dominante del pasaje hacia la recesión es una aguda “preferencia por la liquidez”. Los capitalistas tratan de hacerse de activos líquidos; en períodos inflacionarios, buscan refugios alternativos, como propiedad inmobiliaria, o en última instancia activos financieros indexados.

    El mismo criterio -el centro de la historia está en la actitud de los capitalistas- debe aplicarse al inicio de la recuperación. Durante las crisis aumenta la desocupación y los salarios se estancan, o bajan. De manera que la recuperación de la demanda no se debe a una mejora del poder de compra global de los trabajadores; menos todavía se puede sostener que la recuperación se debe a que los trabajadores deciden empezar a gastar sus fondos líquidos atesorados. Por eso hay que explicar la recuperación por el gasto de la plusvalía, instrumentado por la clase dominante. Una posibilidad es el gasto estatal. De hecho, en muchas ocasiones el gasto estatal intenta reanimar la demanda durante una crisis. De todas formas, dado que la fuente del gasto estatal es el valor generado en la producción, el recurso es limitado. El gasto estatal puede actuar como un estímulo, pero debe empalmar con el aumento del gasto privado de la clase dominante. Anotemos de todas maneras que para el moderno partidario del gasto improductivo“a lo Malthus-Keynes”, esto no es así. Dado que ha postulado la existencia de una demanda cuyo origen no puede explicar (la ley del valor trabajo es prejuicio marxista, en su visión) va a sostener que la solución mágica pasa por más y más gasto estatal. A partir de aquí, surgen muchas divagaciones posibles sobre el “gasto autónomo”; discutí estas cuestiones en una nota anterior (véase Crisis, gasto… ).

    La otra posibilidad para la recuperación es que en determinado momento, cuando los precios de los activos se han derrumbado, los que se han mantenido líquidos comiencen a entrar nuevamente al mercado. Por un lado, porque se realizan consumos postergados. Por otra parte, empieza a recuperarse la inversión. Aquí el malthusiano-keynesiano interrumpe, impaciente. ¿Para qué van a invertir los capitalistas, si tienen capacidad ociosa? Respuesta: por dos razones. Primero, capitalistas que se han mantenido líquidos pueden considerar conveniente comprar empresas y otros medios de producción o transporte que se han devaluado con la crisis; también en determinado punto entra dinero en el mercado accionario. Estas inyecciones de líquido son elementos reactivadores, y mejoran las condiciones del crédito de las empresas. En segundo término, se recuperan los inventarios. Así como en el inicio de la crisis los capitalistas tratan de bajar inventarios rápidamente, a los primeros síntomas de recuperación de la demanda, recomponen inventarios (éste fue un factor importante en la recuperación de la economía mundial a partir de mediados de 2009). Por supuesto, la fortaleza y perspectivas de la recuperación dependerán de los horizontes de rentabilidad que vean los capitalistas en el largo plazo.

    La centralidad de la acumulación

    La crítica de Marx a la ley de Say no solo enlaza orgánicamente con la ley del valor trabajo, sino también con el rol central que tiene la acumulación del capital. Puede gustarnos, o no, pero la realidad es que el poder de decisión último sobre la demanda no lo tienen los trabajadores, sino los capitalistas. Esto es una consecuencia del carácter antagónico de las relaciones de producción existentes. Los capitalistas tienen la propiedad privada del capital, en tanto los trabajadores solo poseen el valor de su fuerza de trabajo. El ciclo capitalista se inicia con un acto de compra, D-M, dinero que compra mercancías (fuerza de trabajo y medios de producción). Ese impulso inicial de la demanda no proviene del trabajo, sino del capital. El ciclo del trabajo es M-D-M, fuerza de trabajo-dinero-mercancía salarial. Por eso la posibilidad de gasto por parte de los trabajadores está subordinada a que el capitalista lance el dinero a la circulación, para que funcione como capital. En última instancia, el salario es una asignación sobre una parte de la propia producción de los trabajadores. No puede ser más que eso.

    Naturalmente, explicar esto no significa acordar con la ley de Say, sino poner en evidencia que la clave de la demanda no pasa por los salarios, o los asalariados, sino por la decisión de gasto de los propietarios de los medios de producción. La afirmación de Amico de que defendemos la ley de Say es una tontería, que no resiste el menor análisis.

  17. Luis Mella Says:

    Pero esto sería en un escenario de un mercado libre, en cambio en un mercado bien intervenido (como por ejemplo el de USA en las épocas de guerra) la sobreproducción era enorme (que venía de la mano de la industria militar), pero no por causa del “mercado libre” (cosa que no existía ni ha existido) sino por culpa del estatismo.

  18. Juan Ramón Rallo Says:

    Luis Mella,

    Hablamos de sobreproducciones generalizadas (hay demasiado de todo), no parciales. Por tanto, que haya habido algunas sobreproducciones parciales (la más reciente es la de la vivienda) no muestra que pueda haberlas generalizadas.

  19. Juan Ramón Rallo Says:

    Carlx,

    Quien vende siempre lo hace para comprar. Si vende y no compra nada porque atesora el dinero, es que querría comprar otros productos (por tanto, hay demasiado de lo que no quiere y demasiado poco de lo que quiere: no hay sobreproducción general). Si vende y no compra nada porque atesora dinero y lo que quiere es el dinero como metal, hay demasiado de todo salvo de dinero (falta producir oro, por ejemplo). Si vende y no compra porque, como dice Marx, se dedica a pagar deudas, lo que está haciendo es saldar una operación anterior donde había comprado sin haber vendido (uno se endeudada cuando no tiene capital suficiente para comprar lo que desea), por tanto estamos en las mismas: vendo para comprar (o para finiquitar la compra hecha).

    Cuestión distinta, y eso es lo que confunde a Marx y en gran medida a Keynes, es que si se amortizan deudas de manera general, toda la demanda que se estaba financiando con cargo al crédito (a comprar sin pagar) puede desaparecer, dando la impresión de que ha habido un desplome de la demanda de todos los bienes (sobreproducción general). Aquí lo que sucede es más simple: como la demanda (a crédito) de bienes presentes se alimentaba de la promesa de entregar bienes futuros (deuda), cuando se dejan de adquirir bienes presentes con cargo a bienes futuros es porque se desean más bienes futuros que presentes. Por tanto, tampoco tendríamos una sobreproducción generalizada, sino parcial (demasiados bienes presentes, demasiado pocos bienes futuros). Todo esto lo trato en el capítulo 1 de mi libro “Los errores de la vieja Economía”.

  20. Freeman Says:

    Una pregunta:

    Para que hubiese sobreproducción general, el número de nuevos productos debería superar a los productos ya existentes de modo que no hubiese bienes suficientes para hacer el intercambio entre los mencionados existentes y los nuevos, ¿es así?

    Por otro lado la economía suele crecer creo que entorno a un 1 o 2 por ciento cada año luego este problema nunca se da.

  21. Trilu Says:

    @Mario GM
    Muchas gracias, muy interesante.

  22. Carlx Says:

    Gracias por la respuesta Señor Rallo

  23. Luis Mella Says:

    Ok, no había notado lo de la generalización y lo de lo particular. En ese sentido estoy de acuerdo. Por cierto, has leído Rallo, a Kevin Carson sobre lo de la época de guerra y como la industria militar cayó en mucha sobreproducción (de ciertos bienes como bien usted dijo) que al final para combatir esa sobreproducción estos tuvieron que disponerse para el uso civil (como los aviones de carga B-52 y lo que surgió de este para realizar aviones para transportar cantidades enormes de personas entre otros bienes más que eran de origen militar que fueron incrustados de manera coercitiva –se socializaron muchos costos en la sociedad para lograr hacer que estos cambios de infra-estructura fuesen “eficientes”– en su libro Organization Theory.

  24. Estudiante Says:

    Rallo, Por favor defina qué entiende por sobreproducción.

  25. Carlx Says:

    El gasto total en una economía es necesariamente igual al ingreso total (toda venta es también una adquisición, y viceversa). Así que si la gente decide gastar menos en bienes de inversión, ¿no significaría eso que deberían decidir gastar más en bienes de consumo -ello implicaría que toda caída de inversión debería estar siempre acompañada de su correspondiente alza en consumo? Y si eso sucede, ¿por qué debería haber un incremento del desempleo?

  26. Lodudo Says:

    De los productores de La pelea del siglo, Keynes vs Hayek, presentan Decore la Casa con Macrofantasías: http://www.youtube.com/watch?v=jfBjIkXyM-A&feature=player_embedded

  27. el cobrador del frac-aso Says:

    Carlx ¿No ha pensado que si cae el ahorro y la inversion podria ser por que se etuvieran pagando deudas?

  28. el cobrador del frac-aso Says:

    Carlx Lo del incremento del paro sera sera por que al reajustarse la economia, a la vez que se pagan deudas,se liquidan los proyectos ruinosos y mientras se reubican los factores el paro sube.Y segun sea de rigido el mercado laboral mas sube y mayor duracion tiene

  29. Carlx Says:

    El capitalismo no es una economía de trueque

    “Si los empresarios deciden no invertir, entonces el valor que han acumulado no comprará los medios de producción (maquinarias, etc) de los empresarios que se dedican a producirlos, y estos empresarios se fundirán; al mismo tiempo los trabajadores de esas ramas quedarán sin empleo; en seguida la demanda de bienes de consumo de lujo de los empresarios del sector “medios de producción” se desplomará, y asimismo los ingresos del sector capitalista que produce bienes de lujo; al mismo tiempo está cayendo también el consumo de bienes de consumo masivo de los trabajadores del sector MdP y del sector “Bienes de lujo” y pronto se propagará la misma caída a todos los sectores.

    Esto no puede subsanarse con la propuesta ingenua de que “se produzcan otras mercancías con más demanda” PORQUE ÉSE NO ES EL PROBLEMA: NO HAY UNA DERMANDA INSATISFECHA, SINO QUE NO HAY DEMANDA. El problema es que se cortó el ciclo de valorización cuando se cortó la inversión.

    Esta discusión podía ser teórica en el 1800, pero ahora, depués de haber vivido decenas de crisis, es un poco bizantino volver sobre lo mismo.

    Primero, es teóricamente vacío.

    Segundo, es visible en la práctica que las crisis no son meros momentos de reacomodamiento de la oferta. Por ejemplo en los 90 las empresas de EEUU por la feroz competencia invirtieron en ampliar la producción y la tecnología para ganar mercados, pero terminaron adquiriendo una capacidad productiva mucho mayor a la demandada. Por consiguiente se produjo una sobrecapacidad que desalentaba la inversión productiva. Entonces simplemente los empresarios ya no invirtieron, y destinaron su plusvalía a colocaciones en el sistema financiero. Como no había alternativas productivas viables, esta masa de valor se destinó a inversiones que generaron las burbujas financieras que todos conocemos; es decir, que esta masa de valor no se destinó a “producir otras mercancías que tuvieran demanda insatisfecha”, porque no había tales mercancías. No hubo reacomodamiento, porque la crisis era general, no había destinos atractivos de inversión productiva.”

    Sacado de un blog marxista

  30. el cobrador nunca llama dos veces,tira la puerta Says:

    Carlx Siempre habra necesidades que no esten satisfechas y siempre habra quien se dedique a encontrar soluciones que hagan la vida mas facil.La historia esta llena de investigadores,de empresarios que han dirigido su accion a la consecucion del beneficio,y cuanto mas han ganado mas ha ganado el conjunto de la sociedad.
    Pero esto es una realidad que muchos se empeñan en retorcer ¿quienes?.Cuando hay una expansion de credito que no esta basada en ahorro real,los primeros que reciben ese dinero nuevo son los bancos y lo reciben,ahora en europa, a un interes del 0,75%.Dinero gratis por que la inflacion esta bastante por encima de esa cifra.
    Si ese dinero se trasladara a creditos a las empresas ¿Cree que no lo sabrian emplear en generar riqueza,en mantener puestos de trabajo?.
    Pero se emplea en especular con materias primas,comprar deuda publica y otras que no solo no aportan nada,tienen y tendran graves consecuencias.
    He visto en un documental de una fabrica que hacia caramelos que estaba mecanizada hasta el punto de tener un robot que metia los caramelos de dos en dos en las cajas.Viendo esto me pregunto si la inversion en estas empresas no tendria que encaminarse a otros objetivos que no fueran hacer un millon de cajas de caramelos al dia,pues al final ganara el que mas barato compre la energia,los salarios y los impuestos.
    Lo que empobrece es el mal uso de los recursos,dinero incluido

  31. Heriberto Says:

    Señor Rallo

    Al explicación: “porque la gente no tiene suficiente poder adquisitivo para adquirirlas… y el poder adquisitivo viene de la producción. Por consiguiente, si falta poder adquisitivo es que falta producción y, en ese sentido, no cabe hablar de sobreproducción general. Esta demasiado cerca de añadir “por eso hay que activar la producción aunque sea por el Estado” y de refutación se convierta en todo lo contrario.

    Pero sigue trartándose de un juego de palabras. Lo que hecho de menos es una cuantificación gracias a la Ley de Say de cuanto había en el 2006 y donde esta en 2007 y sucesivos. Los fabricantes de camisas, en este caso de casas, han sobreproducido pero donde están las otras subproduciones. Pero en cantidad, yo puede instalar un deposito poner aguas abajo una turbina y producir electricidad. Vender parte de esa electricidad y con la otra mover una bomba y volver a llenar el deposito. Todo lo que he dicho es verdad y suena un buen negocio, pero haciendo números se ve que es un negocio pésimo al final no vendo sino compro electricidad. Y eso es lo que hecho de menos un estudio con números no palabras. Así la refutación si que sería definitiva.

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