Pillaje subvencionado

Uno tenía entendido que constituía rasgo comúnmente aceptado de la modernidad el que los seres humanos cooperen pacíficamente en ámbitos cada vez más extensos: cada uno respeta los derechos del otro y alcanzan acuerdos voluntarios mutuamente beneficiosos. También tenía entendido que era rasgo común de la antigüedad cavernaria el que, más allá del reducido ámbito de la tribu, las relaciones amplias entre los seres humanos se desarrollaran de manera generalizada a través de la violencia, especialmente con el propósito de practicar el pillaje. La guerra vendría a ser lo primitivo y el comercio, lo ilustrado.

Pero hete aquí que Cayo Lara ha optado por invertir los términos: el pillaje es la modernidad y la cooperación voluntaria es la caverna. No otra conclusión cabe inferir de sus admoniciones contra el fin de la democracia alentado por la caverna mediática a cuenta de la muy necesaria supresión de las subvenciones a los partidos políticos. Porque la subvención, no lo olvidemos, no es más que una forma de pillaje: se arrebata coactivamente el dinero a un conjunto de personas (vía impuestos) para repartirlo entre otros individuos que incluso pueden dedicarse a perseguir, perjudicar y agredir con ese dinero a las originarias víctimas. Qué menos, pues, que defender que esa maquinaria burocrática que son los partidos políticos, cuyo propósito último es saquearnos vía impuestos y volver nuestras vidas imposibles con toda clase de desgraciadas regulaciones, se costeen su asalto a nuestras libertades por sus propios medios y no por los nuestros.

Teme el coordinador de IU que, eliminado el abrevadero del contribuyente, los partidos se convirtieran en títeres del gran capital.Uno pensaba que, siguiendo la literalidad de la copla marxista, los partidos ya eran títeres de las megacorporaciones bilderberguianas, de modo que en esto sólo podemos mejorar: si los padrinos ya son otros, que éstos corran con la totalidad de los gastos. ¿O a los contribuyentes nos va a tocar hacer de mariachis forzados del gran capital? Amén de que, si esa es toda la preocupación de D. Cayo, tan sólo tiene que proponer que los partidos enmienden sus estatutos para proscribir las donaciones de empresas, de modo que la única financiación provenga de los militantes de la causa. Quizá en tal caso las superestructuras de los partidos tendrían que someterse a una liposucción, pero, atendiendo a su utilidad social, diría que el ciudadano no las echará de menos.

Claro que, prohibidas estatutariamente las donaciones, ¿qué impediría que los partidos se corrompieran y las gestionaran mediante contabilidades paralelas? Pues exactamente lo mismo que lo hace ahora: nada. La única diferencia es que, en estos momentos, la impostada honradez política acarrea un coste impositivo sobre el ciudadano que podríamos ahorrarnos si la farsa se viniera abajo y contempláramos la realidad tal cual es, no tal cual nos gustaría creer que es.

Porque, al final, el problema de fondo de la corrupción política y de la financiación de los partidos es mucho más simple y siniestro: debido al colosal poder de intervención y a la gigantesca arbitrariedad de que gozan nuestros gobernantes, sobornarlos sale muy a cuenta. Y mientras siga saliendo tan a cuenta será muy complicado evitarlo, por muchas cortapisas que se quieran interponer con el vano objetivo de ocultar la acumulación de basura. Más burocracia dirigida a evitar la corrupción de la burocracia existente sólo supone generar nuevas oportunidades y nuevas instancias que poder corromper. La verdadera y definitiva solución es que reducir tanto el poder y la arbitrariedad de nuestros gobernantes como para que untarles simplemente no salga a cuenta. Donde las reglas son pocas y automáticas, el político pinta poco; donde las reglas son numerosas y pasteleras, el político crea y destruye fortunas, atrayendo a sí todos los consiguientes cohechos.

Sucede, ah, que el modelo de Estado que defiende Cayo Lara (y Cayo Rajoy, no se nos olvide) se encuentra justo en los antípodas: burocracias titánicas que concentren todo el poder. El caldo de cultivo óptimo de la pluricorrupción y del cavernario multipillaje. Pero, estando así las cosas, al menos que no nos fuercen a ponerles la cama.

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18 comments

  1. Es triste comprobar cómo desgraciadamente una inmensa mayoria de personas ven tan justificados los impuestos que no señalan más problema en ellos que los que derivan de su “inadecuada” gestión, asumiendo, como bien dices, que se proponga como solución la creación de unas burocracias “éticas” que controlen al resto y que, de nuevo, se pagan con mas impuestos.

    Creen que la causa radica en la ausencia de ética sin ver que acaso lo sea la presencia de impuestos.

    No se ve la relación estrecha que hay entre la potestad de obligar a la población a proveer a sus gobernantes de unos “abrevaderos del contribuyente” (principio ya sospechoso pero antiquísimo) con la relajación moral y la propensión al abuso por parte de los mismos.

    Sería un gran logro que la población viera lo problemático que es otorgar a un grupo “relativamente” pequeño de “gestores” el privilegio de obtener los recursos para su gestión por vía coactiva, con anticipos, sin facturas, sin seguimiento preciso…etc.

    Deberían darse cuenta de que aún cuando fueran inevitables, los impuestos son tal “caja de los truenos” que habría que reducirlos y controlarlos lo más posible.

    ¿Hay en el mundo alguna propuesta política para limitar la presión fiscal, o mejor el esfuerzo fiscal, a un porcentaje infranqueable del PIB?.

    ¿Sería una buena medida?

  2. Hace ya tiempo que dije que el socialismo, el de izquierdas y el de derechas, es una mega factoría de fabricar tontos útiles.
    La Zanahoria…. el estimular la creencia que sin el estado los ciudadanos pobres y desvalidos estarían inermes ante cualquier adversidad de tal manera que sólo el Estado con su omnisciencia superior puede protegerlos…. aunque tengan que esperar meses para una prueba diagnóstica o tengan que padecer sistemas educativos que sólo crea borregos integrales.

    El Palo. Los impuestos, que son aceptados sin rechistar por la gran masa por aquellos que si todos pagamos me duele menos.

    Y los aprovechados. Todos aquellos que viven gracias a que el estado reparte a discreción las ingentes cantidades de dinero expoliadas a los ciudadanos convenientemente repartidas para que sean primeramente los suyos los que reciban el grueso del pastel y al generar estructuras de personas estadodependientes que gracias a condiciones laborales superiores a la media, sobre todo en calidad de vida, sean un ejército de defensores del Estado para que así todo siga igual, es el caso del funcionariado, sobre todo en ámbitos tan sensibles como la sanidad y la educación. Éstos son los peores de todos puesto que son conscientes en su mayoría de su condición pero se niegan a perder sus privilegios.

  3. Es curioso otro tema también.

    La gente se escandaliza de los pillajes que están descubriéndose AHORA como si fuesen de AHORA, pero no lo son (en plan, mira lo que trican mientras hay 6-7millones de parados).

    La mayor parte del pillaje se produjo en los días de vino y rosas, cuando los “pisos no podían bajar JAMAS”.

    AHORA nos enteramos porque ya no hay de donde rascar, “los compinches pierden lo suyo”, lo que les mantenía callados, y empiezan a cantar “La Traviata”, saliendo toda la mierda a la superficie.

    MORALEJA:

    – Como dice el Profesor a menos poder, menor corrupción, eso es de “Primero de Poder”, lástima que no nos lo enseñen en “el cole” y lo tengamos que aprender más tarde. Y eso los que lo aprendemos, que la mayoría sigue en el “País de la Piruleta” con ese tema.

    – Como dice Trilu, aunque los impuestos para sufragar ciertos servicios tuviesen que ser forzosamente IMPUESTOS coactivos, hay mucha diferencia entre eso y el saqueo SIN factura, SIN trazabilidad ninguna, OPACO, EXCESIVO y totalmente ARBITRARIO al que se nos somete ahora, y todo para que algunos “se lo lleven crudo” de paso.

    – Y yo añado: La corrupción es un reflejo CLARO de que nos EXPOLIAN DE MÁS. Fijaos como en cuanto a empezado a escasear el EXPOLIO (no por su demanda, sino porque no tenemos de donde sacarnos), aparece toda la mierda oculta.

    Y lo que es peor.

    Lo REALMENTE MALO en España NO es la corrupción, lo MALO ES LA IMPUNIDAD.

    ESO es lo PEOR.

    Ya verán como al final no pasa nada, ni en los EREs, ni la Gurtel, ni en los casos de Cataluña, ni en Ciempozuelos (por cierto, de esto ya no se oye nada, ¿¡40m€!?), ni con el Faisán, ni con Barcenas, ni con los sobres del PP…

    Al final pringarán, como mucho unos cuantos chivos expiatorios, o funcionarios o, como mucho, algún político de menor nivel, para que la mierda no salpique más arriba.

    Es decir,

    El problema no es que en España no seamos honestos o no sepamos hacer las cosas bien. Hay de todo.

    El problema es que hacer las cosas bien está PENADO y ser “un espalibao” y “un geta” es lo que triunfa.

    Los incentivos están al revés.

    Es decir, hacer las cosas bien moral y técnicamente te garantiza un camino duro, lleno de obstáculos y sin muchos visos de éxito. Mientras que ser “un pieza” con “buenas conexiones”, especialmente “conexiones en política”, te garantiza el éxito y la impunidad en tus chanchullos.

  4. Para mí el meollo de la cuestión está expresado brillantemente en el antepenúltimpo párrafo. Es esa farsa que muchos creen de forma ciega lo que mantiene todo este tinglado arriba. De veras hay gente que piensa que sólo se puede acabar con la corrupción si se le deja al estado poder total.

  5. Es que, hablando claro, los ciudadanos también esperan llevarse algo del pastel presupuestario y ven en los impuestos una solución válida para casi todos sus males. Este sistema ha creado generaciones de dependientes que acabará destruyendo todo vestigio de orgullo, independencia, iniciativa, excelencia y libertad. El Estado del Bienestar es una herramienta política para destruir al ciudadano y crea masa (ellos lo llaman Pueblo, un buen concepto sustituir la representación popular por la identificación con el líder).

    Los ciudadanos para no sentirse humillados, dependientes y sumisos justifican el robo coactivo del Estado como un Derecho Social. Por eso les gusta un Estado fuerte y la corrupción es una consecuencia indeseable pero secundaria. Como dice josvazg: esto no es nuevo. Y lo peor es que todo el mundo volverá a girar la cabeza en cuanto pase la crisis.

    La solución es reducir el Estado al mínimo y vigilarlo con celo pero ¿cómo convencer a los ciudadanos “beneficiarios” de que eso es lo mejor?

  6. Humillados ya nos sentimos. Ya es demasiado que Sepúlveda siga a sueldo del partido o la famosa comparecencia de la pantalla de plasma.

  7. El dia que todos se den cuenta de que el dinero que esta detras de todas las corrupciones ha salido de sus bolsillos “El inmenso fragor que producen el nacimiento de las naciones o la muerte de los reyes”sera el canto de un grillo comparado con el grito que saldra de lo mas profundo de tanto estafado.
    Yo ya tengo tapones.

  8. Los ciudadanos, una gran mayoría, no saben nada de que es eso de liberalismo y mientras eso no cambie seguiremos igual, mismo perro con distinto collar.

  9. Totalmente de acuerdo con Josvazg.

    Aquí está pasando lo mismo que en el fútbol: cuando el equipo gana, los jugadores son tan superprofesionales que se pueden permitir salir de copas todas las noches; cuando el equipo pierde, son unos peseteros (¿ahora son eureros?) que no sienten los colores y que no corren porque salen de copas todas las noches.

    Lo mismo con el régimen: hasta ahora no importaba que robasen porque la mayoría de la gente vivía bien; los que no vivían bien no podían más que callar, porque eran unos aguafiestas. Ahora que ya casi todo el mundo vive peor -demasiados mucho peor- se le ve todas las carencias al sistema.

    O en una empresa: todos sabemos que hay muchas cosas que no deberían ser así, pero callábamos porque mientras paguen a fin de mes… Cuando te bajan el sueldo o te vas a la calle es cuando protestas.

    Lo cual debería darnos mucho qué pensar, porque este sistema ¿se ha caído justo cuando no me va bien en él? ¡Qué coincidencia! ¿Cuando me iba bien era justo y cuando me va mal deja de serlo?

    ¡Vaya!

    Una última cosa: estoy de acuerdo con lo de “Como dice el Profesor a menos poder, menor corrupción, eso es de “Primero de Poder””. Pero hay un problema: esa misma razón la vale a un socialista para justificar la intervención de lo público sobre las concentraciones de poder económico privado.

  10. Entre todos se apuntan una serie de cuestiones importantes, pero la defensa del liberalismo no nos debe hacer perder la perspectiva:

    1. La defensa de un poder judicial independiente y efectivo es un requisito muy importante a la hora de evitar este tipo de conductas. Como bien observa josvazg lo realmente impúdico, vergonzoso y miserable de la corrupción en España es la impunidad. Y para este objetivo no es imprescindible una reforma liberal (aunque vendría muy bien), si no una reforma del poder judicial que garantizara la separación de poderes. Con independencia de si se cobran muchos impuestos o se regulan muchos sectores.

    2. Es evidente que a mayor poder del político, mayor posibilidad de corrupción. Pero hablamos de posibilidades no de certezas. Los impuestos destruyen el tejido productivo de un país al drenar capitales desde el sector privado a público. Pero ello sucede en ausencia o presencia de corrupción. La corrupción es un problema moral, más que político. En este sentido la España de los años 50 era menos corrupta que la actual y el poder político era bastante “absoluto”.

    3. A los ciudadanos que viven del estado de forma parasita, no tiene necesariamente que parecerles bien la corrupción. Les suele parecer bien que les quítenle dinero a los demás para dárselos a ellos, pero no que cuatro “golfos” se queden con la parte del león. En cierta manera si los corruptos se quedan con dinero público, se están quedando con un dinero que los dependientes consideran suyo por derecho. Su derecho a expoliar legalmente, se va amenazado por los expoliadores ilegales.

    Saludos.

  11. “La España de ahora es más corrupta que la de los años 50”. Madre mía, las cosas que hay que leer por aquí.

  12. Privatta,

    Cuando cites una frase LITERAL hazlo LITERALMENTE y de la forma más completa posible para no descontextualizar. Podemos estar de acuerdo o no pero la frase de Marqués es:

    “Es evidente que a mayor poder del político, mayor posibilidad de corrupción. Pero hablamos de posibilidades no de certezas. Los impuestos destruyen el tejido productivo de un país al drenar capitales desde el sector privado a público. Pero ello sucede en ausencia o presencia de corrupción. La corrupción es un problema moral, más que político. En este sentido la España de los años 50 era menos corrupta que la actual y el poder político era bastante “absoluto”.”

    Y no:

    “La España de ahora es más corrupta que la de los años 50?.

  13. El Loco. “La España de los años 50 era menos corrupta que la actual y el poder político era bastante “absoluto”. Me da lo mismo. Sigue siendo una auténtica barbaridad. Y eso que sois liberales, je,je,je,je….

  14. @Privatta

    Mira que escribir algo sin haberlo depurado previamente por el filtro de lo políticamente correcto y el pensamiento único. Que desfachatez. Madre mía, como se me pudo ocurrir.

    No me di cuenta que estos comentarios también son leídos por mentes infantiles a las que puede hacer un daño irreparable el leer opiniones que no concuerden con la visión preestablecida que les dieron en el cole.

  15. Me da igual. La frase literal es una auténtica barbaridad. Y menos mal que sois liberales, je,je,je,je….

  16. La sociedad española como el resto de las católicas son más corruptas que las protestantes y eso tiene mucho que ver con el tema de la religión, en este caso la confesión, …, o sea,…, se corrupto que el cura te absolverá a cambio de 10 padre nuestros.

    En los países protestantes eso no existe.., el que la hace la paga.

  17. Dentro de la tónica de Carlx, seguimos resucitando viejas glorias del pensamiento occidental. Ahora le toca el turno a Max Weber. Solo espero que no nos corta-pege por entregas “La ética protestante y el espíritu del capitalismo” ni que nos reenvíe a blogs protestantes y calvinistas.

    Saludos.