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Categorizado | Bancos, El Cato

Los bancos no pueden descansar sólo en la confianza

Publicado el 27 marzo 2013 por Juan Ramón Rallo

Hyman Minsky, economista postkeynesiano con grandes intuiciones aunque sin un suficiente armazón teórico, clasificó a todo deudor en tres grandes categorías: deudor con cobertura, deudor especulativo y deudor Ponzi. El deudor con cobertura es aquel capaz de hacer frente a los pagos del principal y de los intereses de su deuda a partir de sus flujos de caja operativos (es solvente y líquido). El deudor especulativo, aquel que sólo es capaz de atender el pago de sus intereses mediante sus flujos de caja operativos y que, por consiguiente, necesita de una refinanciación continuada de su pasivo (es solvente pero ilíquido); y, por último, el deudor Ponzi es el que no puede atender ni los vencimientos de su deuda ni el pago de sus intereses merced a su flujo de caja operativo y, por tanto, para mantener sus operaciones necesita no sólo de una refinanciación de sus pasivos sino de un continuado incremento de los mismos (es insolvente e ilíquido).

El sistema económico sólo coordina adecuadamente a ahorradores e inversores cuando todos sus deudores cuentan con cobertura, es decir, cuando los flujos de caja (y los bienes que los engendran) llegan justo en el momento en el que los capitalistas necesitan recuperarlos. Cuando los deudores son del tipo especulativo, el sistema económico se ve abocado a un ahorro forzoso para lograr completar exitosamente sus inversiones: aunque los capitalistas querrían recuperar su capital, se verán empujados a renunciar a su liquidez y a aguardar más tiempo hasta que las inversiones sean finalmente repagadas con los flujos de caja operativos. Por último, cuando los deudores son del tipo Ponzi, los capitalistas van dilapidando sus ahorros mientras no opten por forzar la liquidación o la recomposición de sus malas inversiones. Lo que la teoría austriaca del ciclo económico explica es, precisamente, que si la mayoría de agentes incurren en una financiación de tipo especulativo, ésta provocará que el conjunto del sistema económico degenere en un esquema Ponzi que necesite de un profundo reajuste: en cuanto algunos de esos agentes dejen de refinanciar parte de las inversiones iniciadas, todos aquellos planes empresariales de tipo complementario dejarán de ser rentables (es decir, se convertirán en planes tipo Ponzi).

En el centro de este proceso de descoordinación financiero y productivo se encuentra labanca, una industria que, gracias a los numerosos privilegios que desde hace décadas les han venido concediendo los Estados, gusta de endeudarse a corto plazo (depósitos a la vista, imposiciones a corto plazo, pagarés, operaciones repo, etc.) para sufragar inversiones a largo plazo (hipotecas, préstamos empresariales, crédito al consumo, etc.). Es decir, de entrada la banca constituye el paradigma de deudor especulativo: las entradas de flujos de caja desde su cartera de inversiones no sirven, ni mucho menos, para atender las salidas de caja de su pasivo (debiendo buscar una refinanciación permanente de sus acreedores o, en caso de no hallarla, del banco central). Sucede, sin embargo, que muchas de las inversiones sufragadas por el alud de crédito artificialmente barato de la banca simplemente se transformarán en inversiones Ponzi que provocarán que, a su vez, los bancos degeneren de estructuras especulativas a estructuras Ponzi.

En tales casos, la banca sólo es capaz de sobrevivir a través de la respiración asistida de unos acreedores ignorantes de su situación real o de los rescates de un sector público que malversa el capital de los contribuyentes. He ahí toda la explicación que requiere esa manida expresión de que la viabilidad de la banca se sustenta siempre en la confianza: dado que el sector financiero ha deteriorado sus fundamentales hasta el punto de que es incapaz de hacer frente a su deuda con los ingresos derivados de actividad, sólo la irracional confianza de los acreedores en su futuro permite que la banca siga subsistiendo. Dicho de otro modo, la única forma de evitar el concurso de acreedores de una empresa insolvente es que una cantidad suficiente de sus acreedores renuncien a cobrar sus deudas con la vana esperanza de que sí las cobrarán en el futuro. Un puro esquema Ponzi donde los acreedores que escapan de la quema lo hacen a costa de incinerar y pringar a otros nuevos acreedores.

Por eso, nada debería generar tanta desconfianza en un sector económico que afirmar que el sostén esencial de ese sector económico es la confianza. Devastador aserto que equivale a condenar a sus acreedores a estar jugando a la patata caliente con sus ahorros: aquellos que, anestesiados por la propaganda, queden atrapados en las impagables promesas de un deudor insolvente perderán su capital.

Lo que necesitamos, pues, no es seguir prestando nuestra confianza ciega en una banca que no se la merece. No hay que extender ningún cheque en blanco al sector financiero para que haga y deshaga a placer con nuestros ahorros. Al contrario: lo que necesitamos es que la ciudadanía comience a desconfiar abiertamente de los bancos para que éstos se disciplinen y abandonen sus esquemas de financiación especulativos y Ponzi para adoptar uno con cobertura (tal como tiende a suceder en el resto de industrias de la economía). Gran parte de nuestros problemas actuales se deben a que aquellos que deberían estar vigilando a los bancos (sus acreedores, y no unos abstractos reguladores sin información ni incentivos para desempeñar adecuadamente su tarea) han abandonado sus responsabilidades y han entregado acríticamente su hacienda a unos gestores financieros que no merecían tan generosa y absoluta entrega.

Por supuesto, la causa de que los acreedores de la banca hayan dejado de vigilarla cabe buscarla en los perversos incentivos institucionales que tendían a protegerles de cualquier riesgo provocado por la mala praxis de los bancos, por ejemplo los bancos centrales y el fondo de garantía de depósitos. No es hora de seguir reclamando confianza sin fundamento, sino de exigir unos fundamentos confiables. Y para ello el entramado institucional tiene que modificarse de arriba abajo para que, a su vez, la actitud y los incentivos de los acreedores de la banca también muten.

12 Comentarios para este artículo.

  1. Marqués Says:

    Sinceramente señor Rallo, estos artículos aun estando cargados de sensatez y certezas, no dejan de ser un brindis al sol.
    Porque, la inmensa mayoría de las personas no podrían hacer efectiva su desconfianza en el sistema financiero aunque sepan fehacientemente (que en general no lo saben) que dicho sistema es una estafa.
    Un gran porcentaje de personas no dispone de la capacidad de salvaguardar sus limitados ahorros de la estafa. Y ello es debido a la mala calidad de la moneda que, de forma obligatoria, se les hace utilizar.
    En última instancia, un gran porcentaje de ciudadanos no puede depositar sus ahorros más que en depósitos bancarios. Depositarlos en otro tipo de activos (acciones por ejemplo) les condenaría a una situación de iliquidez frente a cualquier imprevisto (entendiendo por iliquidez la imposibilidad de convertir esos activos en moneda sin arriesgarse a sufrir mermas importantes o importantísimas)
    ¿Qué posibilidad real (aparte de un depósito bancario) tiene una persona con una familia a su cargo, un sueldo pagadero en euros y unos ahorros para imprevistos de 12.000€ por ejemplo? ¿Acciones, letras del tesoro? Cualquiera de las dos opciones le pondría en un aprieto si por circunstancias de la vida necesitara disponer rápidamente de moneda.
    La opción de guardar los ahorros en casa, ya se encarga la inflación de hacerla ruinosa.
    En definitiva, no es la ciega confianza en los bancos, es la “falsa moneda” lo que hace que la falsa confianza se renueve día a día.

    Saludos.

  2. Juan Ramón Rallo Says:

    De ahí este primer artículo: http://juanramonrallo.com/2013/03/por-un-sistema-financiero-con-unos-pilares-sanos/

    De todas formas, las letras del Tesoro no te ponen en ningún aprieto si el Estado es más solvente que el banco.

  3. Marqués Says:

    Efectivamente ese artículo va al meollo del asunto de una forma clara. Me permito extractar una cita del mismo:

    “En suma, en nuestro sistema económico no existe un solo activo seguro que pueda actuar como refugio: no existe un búnker que permita resguardarnos del a veces poco comprensible mundo financiero. El activo que más semejanzas guardaría con ese búnker es, desde luego, la moneda del imperio, esto es, el dólar”

    No dudo que tener el dinero en letras del tesoro sea relativamente líquido (aunque desde luego es menos líquido que un depósito), pero conlleva el mismo problema. A saber , que las letras del tesoro son un esquema piramidal donde el dinero del nuevo comprador se usa para pagar las viejas deudas que están venciendo. Como Vd. bien dice es mejor eso, que los depósitos bancarios “si el estado es más solvente que el banco”. Pero ¿a día de hoy quien es más solvente?, el reciente ejemplo de Chipre y Grecia nos dice que la insolvencia bancaria fue precedida y en gran manera producida por la insolvencia estatal. El ejemplo irlandés nos dice que fue la insolvencia bancaria la que en última instancia produjo la insolvencia estatal. A día de hoy estas dos insolvencias están tan interrelacionadas que …uff

    Saludos.

  4. escaja Says:

    La solución está en aumentar la cultura financiara. Cuando un ciudadano entienda que la gestión de su patrimonio será más eficiente fuera del pasivo bancario, salvo las necesidades corrientes de tesorería, entonces podrá comprobar que su rentabilidad real será igual y superior. En ese momento el pasivo bancario será menor frente al ahorrador-inversor, obligando a mayores necesidades de capital. El problema real es que esas nuevas necesidades de capital (llámese Basilea X) vendrán de un fondo común, banco central, cuya mayor o menor solvencia, será sufragada por todos los ciudadanos. Digamos que en primera derivada podremos salvaguardar nuestro patrimonio, pero en la segunda derivada, todos estamos invertidos en el sistema financiero. Si no quiero invertir voluntariamente en el sector financiero, eso no importa, ya que FINALMENTE todos los ciudadanos estamos invertidos, queramos o no, en ese sector. Sr. Rallo. ¿Qué solución tiene a esta inversión real coercitiva?.

  5. aversiahora Says:

    Muchos de los primeros deudores -los solventes- son tal cosa gracias a los ingresos inflados por la locura de gasto de los otros dos tipos de deudores. Mañana podríamos fusilar a los “ponzieros” y a los “especulativos” y descubriríamos que un tercio de los “solventes” pasa a ser “especulativo” y otro tercio pasa a ser “ponziero” (por decir porcentajes al azar).

    30 años para atrás….

    Lo cual, como digo siempre, no tiene por qué ser malo. Se puede vivir siendo más pobre. Y creo que, a nivel sociológico, acabamos de comprobar que va más fluida una sociedad pobre que una que se empobrece. La gente lleva muy, pero que muy, mal perder status. Peor que ser siempre pobre.

    ¡Ahora bien! Que la gente no solo se plantee si sus bancos son fiables, sino cuánta de la prosperidad de los últimos 40 años es real o simple creencia de que a mí Ponzi no me va a tocar.

  6. ERS Says:

    Al leerlo, he aprendido un nuevo concepto: “ponzi” (que ya conocía, sin saberlo).

    Cuando Minsky construyó tal teoría alrededor del “ponzi” y definió_:
    “el deudor Ponzi (léase el ESTADO español, por ejemplo ) es el que no puede atender ni los vencimientos de su deuda ni el pago de sus intereses merced a su flujo de caja operativo y, por tanto, para mantener sus operaciones necesita no sólo de una refinanciación de sus pasivos sino de un continuado incremento de los mismos (es insolvente e ilíquido)”.

    Leáse por “entes-Ponzi”, o deudor ponzi, también todas las Economías nacionales de Estados (de la cultura occidental)..o la mayoría de empresas grandes y medianas(de la economía occidental)…porque las pequeñas y micro desaparecen sin poder llegar a ser entes-Ponzi.

    Cuanto oigo términos como:
    re-financiación del pasivo, o el de re-estructuración de la deuda a largo, o el de re-capitalización de la companía o del sector,…
    Es que noto en la ambiente un “olor de Ponzi”.

  7. ERS Says:

    Hola JRR,
    Me gustaría que comentaras algo que he relacionado inmediatamente y que h encontrado aquí..http://manueljimenezblog.com/son-esquemas-ponzi-los-negocios-multinivel/

  8. josvazg Says:

    Me uno a la critica de Marqués.

    Profesor, el artículo está muy bien, pero parece que esta como “dirigido a los dirigentes” más que a la gente común. Dirigentes que sabemos que no le van a hacer caso alguno, pues no les conviene (¿como se financiarían entonces? ¿tendrían que… oh que horror! aprender a gestionar???)

    Le pediría que en artículos como este nos ofrezca algo a los ciudadanos individuales. ¿no es el liberalismo la defensa de la libertad individual? Pues que se note.

    Me refiero a que de algunas pistas o consejos concretos de como los ciudadanos podemos, en la medida de lo posible y legal, defender nuestro patrimonio o minimizar los riesgos en los que el Estado nos mete o no induce a caer.

    No le digo que nos de gratis clases de inversión (cosa que casi hace en algunos otros articulos ya), al revés, simplemente información y consejos rápidos básicos y rápidos para evitar problemas comunes o proteger nuestros mejor ahorros. Dichos consejos puede incluso que nos metan a muchos en la senda que acabe por decidirnos a estudiar finanzas y economía ya no solo de forma autodidactica.

    Por ejemplo, ¿como poner en practica eso que dice de ” no es seguir prestando nuestra confianza ciega en una banca que no se la merece. No hay que extender ningún cheque en blanco al sector financiero para que haga y deshaga a placer con nuestros ahorros.”?

  9. josvazg Says:

    Voy a poner un ejemplo personal mio de una cuenta “economica-financiera” de estar por casa que hice hace poco y que no creo que sea muy normal en la mentalidad pro-deuda y que aún tenemos mayoritariamente.

    Mi banco me deja calcular lo que me voy a ahorrar de cuota al mes por una amortización de X€. Pude ver que 5000€ equivalían a unos 26€ MAS disponibles cada mes (26€ menos de gasto fijo)

    Calcule a lo bruto que esto anualmente era más de un 6%… ¿y quien te da hoy un 6% anual? Desde luego el dinero (esos mismos 5000€ en el banco) no te los dan.

    Otro, seguramente habría pensado que “pierde 5000€” al hacer la amortización, sin darse cuenta de que esos 5000€ que NO page hoy son 5000€+intereses que tendrá que pagar SI O SI mañana, y encima sin disfrutar de esos 26€/mes extras. (Por supuesto, pensando que esos 5000€ ahorrados no son necesarios a corto o medio plazo)

  10. Alamein Says:

    @Josvag:

    Off topic, pero tengo curiosidad…¿Porque no participas en el foro? Es raro, pero eres el único que no he visto comentar nunca.

  11. josvazg Says:

    Últimamente tengo poco tiempo y dejar algún comentario me resulta más rápido. En el foro aún no me he registrado…

  12. Rothbard Says:

    Pues ya sabes, cuando quieras te estaremos esperando… me gustan tus opiniones y buscarlas en el foro es mucho más fácil.

    Un saludo.

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