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Categorizado | El Mundo

La alergia del Partido Popular

Publicado el 07 mayo 2013 por admin

España padeció tres burbujas: la financiera, la productiva y la estatal. Las dos primeras nos legaron un sector privado desestructurado y tremendamente endeudado; la segunda, un Estado mastodóntico. Nuestra recuperación requería en 2007, y sigue requiriendo, que esos tres desequilibrios se solventasen: que el sector privado se desapalancara, que mutara su modelo productivo y que las AAPP se redimensionen a un tamaño que no ponga en riesgo su solvencia.

La misión del Gobierno no era diseñar la economía española del futuro, sino únicamente bajar impuestos, bajar el gasto y liberalizar todos los hiperregulados sectores económicos para que familias y empresas tuviesen más fácil levantar la cabeza y readaptarse a los nuevos tiempos. No se trataba, en suma, de que Rajoy nos sacara del agujero con una inexistente varita mágica, sino tan sólo de que no nos hundiera más. Pero, situándose a la izquierda del programa electoral de Izquierda Unida, optó por traspasarle su vergonzoso agujero presupuestario a un debilitado sector privado en plena reconversión.

Así, lejos de bajar impuestos, los ha subido en más de 30 ocasiones; lejos de recortar el gasto con valentía, lo ha mantenido en cotas disparatadamente altas; lejos de reconducir el déficit hacia el equilibrio, ha llegado a presentar unas cuentas manipuladas a Bruselas; lejos de mantener a raya el endeudamiento, ha sido el Ejecutivo de toda nuestra historia que más lo ha incrementado en un año. Fiasco sin atenuantes con una causa bien tasada: la incontrolable alergia que siente este liberticida PP a adelgazar el Estado.

No se deje engañar: ése, y no otro, es el único motivo por el que Rajoy ha machado inclementemente a la sociedad española con sus salvajes gabelas. Aun cuando nos creyéramos la propaganda popular de que ha sido Montoro y no Draghi quien ha evitado nuestro rescate, lo cierto es que España en ningún caso necesitaba situar su IRPF a los niveles más elevados del mundo: le bastaba con minorar su gigantesco déficit.

Y a menos que nuestro presidente haya olvidado las más elementales nociones contables, el déficit se puede reducir o bien subiendo impuestos o bien recortando los gastos. Dicho de un modo más directo: el déficit del Estado podía achicarse o bien recortando los gastos del Estado o bien recortando los gastos de familias y empresas. Que Rajoy optara por trasladarles la factura del multidespilfarro público a los mermados ciudadanos que le votaron para que hiciera todo lo contrario no fue un desideologizado imperativo económico sino un antieconómico imperativo de la ideología intervencionista y anti libre mercado de este Gobierno.

Para comprobarlo, basta con echarle un ojo a los datos de Contabilidad Nacional. Las innumerables subidas de impuestos del PP apenas permitieron incrementar la recaudación de 2012 en 2.300 millones de euros. Por ponerlo en perspectiva, la mitad de una paga extra a los empleados públicos.

Bien, admitamos que, sin los rejonazos tributarios de 2012, los ingresos, en lugar de subir, habrían caído y estimemos muy generosamente el efecto recaudatorio bruto en 20.000 millones de euros. Esa cifra apenas representaba menos del 5% del gasto total de las Administraciones Públicas en 2011. ¿Acaso el docto, correoso, diligente, responsable y confiable Rajoy está sugiriendo su incapacidad para recortar los desembolsos públicos un 5% más de la nimiedad en que ya lo hizo?

No. Lo que están sugiriendo es algo mucho más simple: su desaforado apego a un sector público sobredimensionado. Por eso Cospedal bate ahora palmas al celebrar que la renegociación del déficit con Bruselas nos ahorrará ajustes de 18.000 millones de euros: lo único que buscan es consolidar el mega Estado parido por la burbuja inmobiliaria aun a costa de fustigar con más tributos y con más deuda a todos los españoles.

Nuestra recuperación no pasa por agravar nuestros desequilibrios de partida, sino por ponerles fin. Y para ello necesitamos un sector privado mucho más vigoroso y libre y un sector público mucho más pequeño. Justo lo contrario de lo que nos ofrece el PP. Es hora, pues, de que la muy necesaria austeridad la sufra el Estado. Es hora de bajar los impuestos ya.

15 Comentarios para este artículo.

  1. JUAN ANTONIO Says:

    Menos mal que yo, personalmente, dejé de votar a ese partido de mentecatos natos, siempre acomplejados frente a lazquierda, ya desde 2008. Tuve la suficiente inteligencia para notar, no sólo que Rajoy sería igual o incluso peor que Zapatero, sono que el PP era otro PSOE, solo que un poquito más descafeinado. Es increible que a estas alturas, todavía haya gente que pretenda volver a votarles, eso demuestra la podredumbre intelectual y moral de buena parte de esta atontada sociedad. Cada vez me convenzo mas de que solamente la ideología liberal, no la social-democracia, ni el socialismo, es la más capaz de resolver los problemas que padece este país, aunque soy consciente de que nadie posee la varita mágica, ni la solución a todos nuestros problemas. Ni PP ni PSOE son mas que máquinas captadoras de clientes para vivir a nuestra costa. Tengamoslo muy claro si algún día queremos salir de esta.

  2. Marla N. Russo Says:

    El Gobierno de Portugal ha decidido alargar la austeridad a todos los trabajadores, no solo funcionarios públicos y jubilados, sino también del sector privado.

  3. PedroPerez Says:

    Lo que no tiene sentido es que el sr. Draghi critique la subida de impuestos, pero por otro lado, Europa, en su memorándum de entendimiento para solicitar el rescate, se pidan subir los impuestos como condición necesaria.

    las situaciones desde el ruedo se ven muy diferentes que desde el palco.

  4. Socialista Says:

    Y yo que pensaba que se trataba de tranquilizar a nuestros acreedores para garantizar el pago de la deuda de nuestro derrochador sector privado. Y aunque para el profesor no sea suficiente me parece que el sector público ya ha menguado en unos 400.000 efectivos ¿faltan 400.000 más?

  5. Juan Ramón Rallo Says:

    Si te dedicas a prescindir de los peor remunerados, es evidente que faltarán más. Y no, la insolvencia del sector público no viene de garantizar ninguna deuda del sector privado, sino de un déficit estructural inmanejable.

  6. aversiahora Says:

    Me parece que lo que Socialista quiere decir es que, antes de la crisis, teníamos un 2% de superavit público y “solo” un 35% del PIB de deuda pública. Pero, en cuanto empezó el Apocalipsis, el Estado se lanzó a endeudarse masivamente para mantener el gasto que el sector privado no podía ya mantener.

    Ese es el problema de origen: que nunca debimos haber incurrido en tal endeudamiento privado, pero lo hicimos y lo disfrutamos. Y el Estado jamás debió intentar mantener ese extra de gasto. De ese extra de gasto privado salieron el empleo, las mejoras salariales y, por supuesto, los ingresos extra del sector público, con los que se ha pagado también mucho empleo, y mucho aumento salarial, y mucha subida de pensiones, y mucho más gasto en sanidad, y en educación… y en todo.

    Ahora, eso se ha acabado y estamos en una fase en la que nadie se apea del “Santa Rita Rita: lo que se da no se quita”. Todo el mundo considera que su puesto de trabajo sale de una especie de justicia divina intemporal, inmarcesible e intocable: “sí, sí, todo eso que dices lo entiendo, pero a mí que no me toquen el sueldo”.

    Muchas veces se utiliza una reflexión, que es esa de que los alemanes nos prestaron un dinero que no debieron prestarnos, sin hacer estudios de viabilidad de esas inversiones, así que ahora que se coman parte del agujero vía quita de deuda. A mí me parece un pelín forzada, pero no exenta del todo de razón.

    El problema es que se utiliza no como refelexión sino como consigna bajo la que hacer lo que creemos que nos conviene, que es no pagar. Lo mismo pasa con este tema de entrada: todo el mumndo le echa la culpa a lo público o a lo privado no como argumento, sino como excusa para decir: “así que a mí que no me recorten”.

    El problema es que lo público y lo privado están conectados: como explicaba al principio, si “lo privado” se endeuda insosteniblemente, el Estado recauda impuestos insostenibles. No se puede estar en misa y repicando.

    ¡Bueno! Poder sí se puede. de hecho es lo que estamos haciendo. El problema es, perdón por ser tan repetitivo, cuando los que se quedan sin la misa y sin el repicar porque otros espabilados dicen que “to’ pa’ mí”, son demasiados… igual ya no se quedan calladitos.

  7. Socialista Says:

    Claro, lo que el profesor llama la burbuja estatal o pública, por lo visto inflanda por trasvase de la burbuja inmobiliaria, era el globito más pequeñito de Europa, junto con la también explotada burbuja irlandesa. El tigre y la pandereta neoliberales de Europa estallan siendo régimenes de escasos impuestos, con superavit y la menor deuda.

    Y esto no es ideología (mi modelo de estado es chiquitito :))si no datos puros y duros …

  8. aversiahora Says:

    Eso último no estoy seguro de haberlo entendido. Creo que insinúas que Irlanda y Ex-paña están muy mal porque, cuando empezó la crisis, sus estados tenían poco tamaño para poder compensar en caso de necesidad. No sé.

    De todas formas, si medimos el tamaño del estado por el peso del gasto público en el PIB, Italia y Francia estaban (y siguen) por encima de la media europea. Suiza, por debajo no ya de la media sino también de nosotros. Yo nunca he hablado aquí de deuda pública o privada, sino de otra cosa que se llama Posición Financiera Neta, en la que íbamos (y vamos)
    a la cabeza (negativa).

    Lo que yo intentaba explicar es que podemos discutir todo lo que quieras sobre de quién es la culpa, pero el problema es que el dinero con el que se pagaba ese nivel de vida privado y público ya no está. Y no va a volver.

  9. Iñaki Says:

    Qué tiene de liberal, y de escaso, en enorme incremento de gasto del sector público español, (también del irlandés), durante sus burbujas?

  10. Juan Ramón Rallo Says:

    España e Irlanda fueron dos de los tres países que más vieron crecer su sector público de Europa entre 2001 y 2007. El tercero en discordia fue Grecia, que no puede decirse que tuviera uno de los sectores públicos más pequeños de Europa, sino de los más grandes. Y fue el primero en caer. Esto tampoco es ideología, sino datos puros y duros.

  11. Socialista Says:

    No sé profesor, tal vez Suecia, o Finlandia, incluso Francia ganaban a Grecia. Para los amantes de los datos este estudio en pleno apogeo burbujístico (hasta 2004) nos puede revelar como gastaban los estados europeos y su relación con ser motivo de la “explosión”:

    http://www.revistasice.com/CachePDF/ICE_827_223-241__344E2904598EF2AF7A3A81D19AF80F40.pdf

  12. Juan Ramón Rallo Says:

    Muy a la par con Suecia y Finlandia. En 2008 incluso les superó a ambos (la crisis de Grecia es de 2010).

  13. Joseg Says:

    Socialista. Tu argumento tiene poca validez si analizas además el conjunto de variables. La diferencia de los ejemplos nórdicos con otros Estados como el griego o el español, es que pese a que sufran un importante lastre con un peso elevado del sector público, éstos pueden compensar este problema con variables tan importantes como la mayor apertura al exterior, una mayor liberalización de sus sectores, ajustes considerables llevados años atrás, privatizaciones, legislaciones mucho más flexibles, menos burocracias, mayor respaldo a la iniciativa empresarial, menos populismo barato en su clase política, menor corrupción y leyes mucho más rígidas y limitadoras en ese ámbito, más competitividad…

    Estas variables compensan con creces un mayor Estado (y que afortunadament no ha parado de bajar, al igual que sus impuestos desde los años 90, beneficiándoles en gran medida).
    Pero esto no sucede en países como España, ya no te digo en Grecia

  14. Iñaki Says:

    No es lo mismo, que el gobierno te quite 500€ de los 1000€ que te pagan por tu trabajo; que te quite 2000€ de los 4000€ que te pagan por tu trabajo.

    Es que estamos llegando al absurdo de que el que monta una empresa en Suecia, puede invertir en cada uno de sus empleados 2000€ y a los empleados después de impuestos le llega el sueldo casi íntegro, mientras que en países como España, el mismo gasto por empleado implica que el gobierno se queda con una porción enorme del coste del empleado, y el empleado acaba ganando mucho menos.

    En Suecia pagan muchos impuestos, también porque hay mucha gente que gana mucho más dinero. En España, con la normativa actual, si tuviésemos un PIB por habitante igual al sueco, estaríamos pagando más proporción de impuestos que ellos.

    Además, por mucho que el estado sueco recaude una porción grande de impuestos, también permite que sea cada ciudadano, el que decide en qué gastar buena parte de esos impuestos que paga, (con cheque escolar, sanitario, de pensiones etc). Y en general, tienen unas instituciones públicas de gestión más autónoma, con flexibilidad a la hora de reducirlas (es sencillo y barato despedir a sus empleados públicos), y presupuestos controlados.

  15. Liberal Says:

    Que hay que reducir el estado a la mínima expresión es algo que apoyamos todos los liberales. Ahora bien, en lo que ninguno estamos de acuerdo es en definir “mínima expresión”. Yo creo que reducir el Estado a cero es de vivir en otro mundo, en los mundos de Yupi. Un mundo sin amenaza islámica, sin amenaza nacionalsocialista, sin amenaza imperialista, en definitiva. Si a esta amenaza exterior sumamos que muchos países tenemos al enemigo en casa, como ocurre en España con el PSOE, IU, ETA, PNV, CiU, ERC, e Iglesia Católica (todos con monarcas de designación divina o ADN o rH que les justifica para hacer todo tipo de afirmaciones a cual más repugnante) pues michas veces no tenemos más remedio que votar a partidos como el PP que un día se levantan liberales, otro día socialistas, y al día siguiente imperialistas. Profesor Juan Ramón Rallo, hay que ser un poco coherente: Monte usted un Partido Liberal en el cual sea usted el presidente, que seguro que con la repercusión que usted tiene puede llegar a ser más votado que los desarrapados partidos liberales que pululan por toda la geografía española, inspirados, muchas veces, en la influencia que usted ha ejercido. Una cosa es predicar y otra dar trigo.

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