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La Economía del Empobrecimiento Común

Publicado el 21 mayo 2013 por Juan Ramón Rallo

El presente ensayo también se halla disponible en formato electrónico.

Uno de los libros que mayor popularidad está cosechando en los últimos meses es “La Economía del Bien Común”, de Christian Felber (2012). Su marketing se ha visto impulsado por dos elementos: uno, su título buenista (¿quién puede oponerse a algo que se denomina “la Economía del Bien Común”?); dos, que propone una “regeneración económica” de un sistema que, en efecto, tiene enormes defectos. Muchos de quienes se suman a esta nueva ola de la Economía del Bien Común (EBC) buscan ciertamente impulsar una reforma radical del sistema que esté orientada a favorecer al mayor número de personas: constatan los problemas del entorno actual y promueven cambios que nos beneficien a todos. Lógico.

Sucede, sin embargo, que el infierno está empedrado de buenas intenciones. Buscando hacer el bien podemos, en ocasiones, causar un mal mucho mayor al que pretendíamos enmendar. Es más, los hay que incluso puede emplear el envoltorio de las buenas intenciones para confundir al lector y hacer que se sume a un programa político auténticamente pauperizador para el conjunto de los individuos. Así sucede con la EBC: bien o mal intencionada (irrelevante para el debate de fondo), su programa supone una frontal amenaza para la libertad y la prosperidad de aquellos países que deseen imponérsela a sus ciudadanos. Esto es, justamente, lo que vamos a intentar probar a lo largo de este ensayo.

El esquivo concepto de “bien común”

Ya de entrada el propósito de la EBC es problemático: aspira a conseguir el bien común de todos los ciudadanos. Pero, ¿cómo definimos bien común? Desde luego no es una tarea sencilla. Primero, porque no todos tenemos el mismo concepto de bien: ni todos alcanzamos la felicidad del mismo modo, ni, sobre todo, tenemos una opinión idéntica sobre cómo nos gustaría que se comportaran los demás. Hay personas que valoran más la libertad, otros la igualdad; algunos más el individualismo, otros el comunitarismo; algunos conceden una importancia cardinal al medio ambiente, otros escasa; algunos son muy religiosos, otros ateos; los hay austeros, otros muy manirrotos; los hay largoplacistas, otros muy cortoplacistas; a algunos les gusta el deporte, otros lo detestan; algunos querrían prohibir la telebasura por denigrante y corruptora, a otros les encanta, etc.

Segundo, porque, aun cuando todos tuviéramos una misma opinión sobre cuáles son los valores primordiales, a buen seguro no todos coincidiríamos en su importancia relativa. Por ejemplo, todas las personas de una comunidad podrían llegar a coincidir en que la preservación del medio ambiente y la libertad de expresión son dos valores esenciales. Pero, ¿coincidirán todos ellos en su importancia relativa? Un ecologista radical, por ejemplo, podría oponerse a la poda de un árbol aun cuando tuviera el propósito de extraer el papel con el que confeccionar una tirada de periódicos, mientras que otra persona puede anteponer la edición del rotativo a la poda del árbol. Dado que la Economía se ocupa de estudiar el uso de recursos escasos entre fines competitivos, esta no homogeneidad de la definición de bien como consecuencia de la distinta importancia relativa de los valores adquiere una relevancia básica: ¿puede haber una Economía basada en un indeterminado bien común?

No, en realidad, cuando se habla de EBC se está hablando del bien “según la mayoría”. Es decir, que un conjunto mayoritario de personas imponga al resto su visión particular del “bien común”. Pero, en tal caso, subordinamos la idea de bien de la minoría a los deseos de la mayoría: lejos de alcanzar un bien universal común, nos quedamos con que la mayoría instrumentaliza a la minoría para alcanzar aquellos fines que considera “buenos” o “superiores”.

Los habrá que consideren que este resultado es inevitable, que en todo orden social algunos fines se han de imponer sobre todos y que, por tanto, lo lógico es que sea la mayoría la que medre sobre la minoría. Empero hay otra posibilidad: ¿qué sucedería si definiéramos el bien común como un marco normativo muy general donde todo el mundo tuviera la posibilidad de tratar de satisfacer sus fines en cooperación de los demás? El bien común, lejos de imponer a todo el mundo unos objetivos precisos y particulares, sería el conjunto de condiciones que permitirían que los fines particulares emergieran, interactuaran, se complementaran y colaboraran entre sí: no se trata de que nos den a todos el menú de objetivos vitales inflexiblemente tasado, sino que nos permitan ir creándolo y descubriéndolo por nuestra cuenta y con la ayuda voluntaria de los demás (nada de esto supone asumir que el ser humano siempre sabe lo que le conviene en tanto es completamente racional; basta con admitir que necesita ir probando y equivocándose para aprender a tratar de ser feliz). En este sentido, el Nobel Friedrich Hayek distinguía en Derecho, legislación y libertad (1973) entre dos tipos de órdenes sociales: los nomocráticos (donde la sociedad como sociedad carecen de otro fin salvo el de permitir a los distintos individuos y agrupaciones de individuos que persigan pacíficamente los suyos propios) y los teleocráticos (donde la sociedad les imponía ciertos fines vitales al resto de individuos). Los primeros eran las “sociedades abiertas” y los segundos las sociedades despóticas.

El mercado libre es un ejemplo paradigmático de orden nomocrático: todos pueden intentar alcanzar sus fines cooperando con el resto de individuos de manera voluntaria. La Economía del Bien Común, por el contrario, sería una organización teleocrática: la mayoría le impondría a la minoría por la fuerza los fines hacia los que debería dirigirse. Querría pensar que resulta evidente por qué los órdenes nomocráticos son mucho más respetuosos con el “bien común” que unas organizaciones teleocráticas que lo subvierten en aras de un mal entendido y peor definido “bien de la mayoría”. Sin embargo, atendiendo a la descripción que realiza Felber de la naturaleza y del funcionamiento de los mercados libres, uno puede llegar a entender por qué la gente que haya leído el libro los deteste como si de una plaga bíblica se trataran, por mucho que en realidad sean órdenes nomocráticos.

La Economía del Bien Común no entiende el libre mercado

Felber describe la economía de libre mercado como “un sistema con normas que potencian la búsqueda de beneficios y la competencia. Estas pautas incentivan el egoísmo, la codicia, la avaricia, la envidia, la falta de consideración y de responsabilidad”. A su juicio, el punto de partida de toda economía de mercado es la mano invisible de Adam Smith: la idea equivocada de que partiendo el egoísmo individual alcanzaremos el bien común. Así, según Felber, “si las personas persiguen su propio beneficio como única meta y actúan las unas contra las otras, aprenden a ser más astutas que los demás y creer que ésta es la forma correcta y normal de actuar”; el propósito, pues, pasa a ser el de abusar de los demás para alcanzar nuestros fines personales: “en el libre mercado es legal y usual que instrumentalicemos a los demás y con ello vulneremos su dignidad. No es nuestra meta preservar su dignidad. Nuestra meta es lograr el provecho propio”.

Este abuso de unos sobre otros es perfectamente factible porque las personas partimos de situaciones de desigualdad que los más poderosos aprovechan en su propio beneficio. Por ejemplo: “la media de los empleadores puede más fácilmente que la media de los trabajadores retroceder ante un contrato de trabajo para fijar sus términos” o “la media de las gestoras inmobiliarias puede más fácilmente que la media de los inquilinos tomar distancia antes de firmar el contrato de arrendamiento y con ello establecer los requisitos de éste”. Pero la competencia feroz no sólo termina perjudicado a los más débiles, sino también a los más fuertes: el mayor activo de una sociedad no es la competencia, sino la confianza y la competencia salvaje que busca machacar al prójimo en provecho propio socava esa confianza. La competencia no es en absoluto necesaria, porque está demostrado que no es el principal elemento motivador de las acciones de las personas: “Los mejores rendimientos no se llevan a cabo por la existencia de un competidor, sino porque la gente se fascina por algo concreto, se llena de energía, colma sus esperanzas en realizarlo y se entrega por la causa. No necesita competencia”.

La competencia desalmada del mercado termina, en consecuencia, degenerando en resultados sociales indeseables como la concentración de poder (en forma de “corporaciones gigantescas”), la asociación empresarial en forma de cárteles, asignaciones de precios ineficaces (la gestión de un hedge fund se remunera mucho más que el cuidado de los hijos o la jardinería), desigualdad de ingresos, hambrunas que conviven con la opulencia, destrucción ecológica, obsesión por la acumulación de bienes materiales frente a otros objetivos como el tiempo libre, corrupción moral donde quienes medran son los más egoístas y asociales y perversión de la democracia para maximizar los beneficios. Motivos que supuestamente demuestran el carácter antisocial del capitalismo y la necesidad de reemplazarlo por la EBC.

La exposición de Felber demuestra, no obstante, un hondo desconocimiento de cómo funciona una economía de libre mercado. De hecho, una de las trampas que subrepticiamente desliza a lo largo de su texto es asumir que el paradigma de economía de libre mercado es la muy intervenida y distorsionada economía actual, donde en efecto hay algunos elementos propios de un capitalismo liberal, pero muchos otros que no: altísima presión fiscal, peso desproporcionado del Estado, regulaciones omnipresentes, rescates de empresas quebradas, privilegios a grupos de presión, etc. El propio Felber, por ejemplo, señala que su EBC se inserta dentro del libre mercado, pero obviamente ello no lo convierte en un sistema económico liberal: tampoco al estatismo corporativista que hemos vivido en las últimas décadas.

Aclarado esto, podemos empezar a desmentir los diversos errores de Felber. Los dos pilares sobre los que asienta Felber el libre mercado son el egoísmo individualista y la competencia feroz entre las personas: dado que tengo que satisfacer sólo mis fines, he de competir y prevalecer sobre los demás aun a costa de que ellos se vean frustrados y perjudicados. Nada de esto es cierto.

En cuanto al egoísmo, ya hemos explicado más arriba que los valores (morales y económicos) de cada persona no sólo son distintos, sino que su importancia relativa también lo es. No todos logramos la felicidad del mismo modo ni nos autorrealizamos de igual manera, motivo por el cual hemos de ser capaces de perseguir en cada momento los fines que consideramos más importantes. Pero estos fines no tienen ni mucho menos por qué ser “egoístas”, esto es, el beneficiario de nuestras acciones no tiene que ser uno mismo: pueden ser nuestros hijos, nuestros padres, nuestros familiares, nuestros amigos, nuestro vecindario, nuestra comunidad, nuestro país, el arte, el medio ambiente, los pobres, etc. Los motivos que autorrealizan a una persona pueden ser todos ellos y el libre mercado no es incompatible con ninguno de los anteriores. Ahora bien, precisamente porque los recursos son escasos, es preciso economizarlos: no todas las acciones, por altruistas que sean, se pueden llegar a acometer. Si yo destino mi tiempo a ayudar a los pobres, no puedo destinar ese mismo tiempo a replantar bosques o a ver el televisor. Hay que priorizar (elegir unos fines y rechazar otros) incluso a la hora de no centrar mi vida en satisfacer mis muy individuales necesidades.

Y si en el terreno de los “fines”, el libre mercado no va necesariamente enfocado a satisfacer las egoístas necesidades personales (aunque ciertamente podría hacerlo), en el de los “medios” desde luego no gira todo en torno a la competencia salvaje. Es verdad que muchas veces solemos explicar el libre mercado como un sistema económico basado en la libre competencia, pero esto sólo es cierto de manera muy parcial y matizada. Un mercado libre es un sistema asentado sobre la división del trabajo (Reisman, 1996), y es evidente que toda división del trabajo tiene un componente esencialmente cooperativo: yo me especializo en producir zapatos, tú en producir ordenadores, de modo que terminaremos intercambiando zapatos por ordenadores en beneficio mutuo. El ser humano es un ser hipersocial: salvo excepciones muy contadas, sería incapaz de vivir aislado del resto de la sociedad. También en economía: un sistema económico es una red de contratos e intercambios, esto es, una red de cooperación voluntaria y pacífica. El empresario tiene una serie de proveedores, distribuidores, trabajadores, accionistas y clientes, todos los cuales cooperan entre sí para que la empresa salga adelante. Sin cooperación no habría división del trabajo y no habría capitalismo. Por consiguiente, reducir el capitalismo a la competencia salvaje es profundamente equivocado: en cualquier economía de mercado, las relaciones de cooperación y complementariedad son muchísimo más abundantes que las de competencia (Lachmann, 1956). De hecho, cualquier persona en una economía de mercado sólo es capaz de satisfacer la inmensa mayoría de sus fines si previamente genera riqueza para los demás (contribuye a satisfacer los fines de los demás): antes de obtener cualquier renta, tenemos que contribuir a fabricar bienes y servicios no para nosotros, sino para los consumidores (para el resto de la gente). Pura cooperación social.

Por eso, además, la reflexión que hace Felber sobre la imposibilidad de que el egoísmo individual conduzca al bien común está equivocada. Como decíamos, el egoísmo no tiene por qué ser la motivación principal de los individuos, pero podría serlo. De hecho, está claro que una parte de nuestra naturaleza es egoísta (aunque sólo sea para sobrevivir: yo tengo que comer, yo tengo que protegerme del frío…). Por tanto, lo ideal es disponer de un sistema donde, incluso cuando la gente se comporte de manera egoísta, contribuya a ayudar a los demás fabricando los bienes que ellos necesitan. La configuración cooperativa del capitalismo hace que sea inherentemente altruista (incluso cuando la gente sólo persigue su provecho personal, sólo puede alcanzarlo satisfaciendo las necesidades ajenas): por supuesto, el sistema puede ser todavía más altruista si así lo desean las personas, pero por defecto lo es en un grado muy considerable como consecuencia de la cooperación social a gran escala en la que se basa (Gilder, 1981).

Pero, en efecto, dentro de un mercado libre también existe competencia y lo cierto es que juega un papel fundamental. Precisamente porque en un mercado libre todo el mundo se coordina entre sí para producir para los demás, existe una incertidumbre gigantesca acerca de dos cuestiones: qué hemos de producir y cómo lo hemos de producir. Recordemos que los fines de todas las personas ni son idénticos ni se priorizan del mismo modo, de ahí que sea tremendamente incierto qué bienes hemos de producir en cada momento del tiempo y qué medios empleamos para ello: utilizar los recursos de un modo implica no utilizarlos de otro, por lo que unas personas tendrán que renunciar a algunos de sus fines para que otras satisfagan los suyos. Como el mercado libre es un sistema cooperativo, el mecanismo de asignación de quién puede satisfacer qué fines es el siguiente: quien contribuye a satisfacer muchos fines de muchas otras personas (quien aporta mucho al grupo) puede satisfacer muchos fines suyos (puede retirar mucho del grupo). De nuevo, esto no presupone que quien retire mucho del grupo vaya a gastarlo para sí mismo, pues bien puede regalarles a los demás (donaciones), la riqueza que le corresponde, simplemente es una regla equitativa de que “quien da más, recibe más”.

Ahora bien, ¿cómo discriminamos quién aporta más o menos al grupo cuando, ahora mismo, somos 7.000 millones de personas? Es complicado, sí, pero existe un mecanismo muy eficaz: el sistema de precios (Hayek, 1945). Si yo me lanzo a crear una empresa y a producir un bien que los demás escojan comprar voluntariamente, seré capaz de venderlo a un determinado precio, obteniendo unos ciertos ingresos en función de la cantidad vendida. Con esos ingresos, he de cubrir mis costes, esto es, los precios que me exigen todos aquellos (trabajadores, proveedores, etc.) que colaboran voluntariamente conmigo en mi plan empresarial. Si los ingresos cubren los gastos (si tengo beneficios) eso significa una cosa: el bien fabricado es más importante para los consumidores que los otros usos alternativos que se hubiese podido dar a los factores productivos implicados en mi empresa. Por tanto, desde un punto de vista social (del bien común) hemos hecho lo correcto: los fines que los bienes fabricados permiten lograr son tan importantes para los consumidores que cubren (vía remuneraciones) los fines alternativos que habrían podido perseguir los factores productivos de no estar implicados en su producción.

Ahora bien, y aquí es donde entra el rol esencial de la competencia, ¿cómo sabemos que no sería mejor producir otras cosas? ¿O cómo sabemos que no podemos producir las mismas cosas de una manera más acertada (por ejemplo, implicando a un menor número de personas que, gracias a ello, pueden dedicarse a producir otros bienes)? Simplemente no lo sabemos: el mercado es un proceso continuo de prueba y error para descubrir los cursos de acción colectivos más adecuados (Hayek, 1948). Y para ello nos hace falta la competencia: necesitamos que cualquier persona, si logra convencer a suficientes otras personas, pueda montar una empresa que pueda ofrecer al mercado un producto que los consumidores valoren más que los otros que hasta ese momento se les ofrecían. De esa manera, los distintos modelos de negocio (potencialmente infinitos) se comparan los unos con los otros, permaneciendo aquellos que el resto de la gente considere mejores.

Cuando un empresario compite por maximizar sus beneficios, simplemente está persiguiendo satisfacer las necesidades del mayor número de personas haciendo uso de los menores recursos posibles (para que queden disponibles un mayor número de ellos en otras finalidades). Por consiguiente, en sí misma la competencia por maximizar los beneficios no es problemática; otra cosa es que no toda maximización de beneficios sea positiva: robar o defraudar puede maximizar los beneficios de ciertas personas a costa de otras. Pero el robo o el fraude no son algo que el liberalismo vea con buenos ojos, sino su misma negación: un ataque a la propiedad privada y los contratos; de ahí que deban ser combatidos por los tribunales. Con esas salvedades, maximizar los beneficios es algo totalmente necesario para que esa gigantesca división cooperativa del trabajo que implica a miles de millones de personas dé sus frutos.

Dicho de otra manera, la competencia no es imprescindible, como cree Felber, por ser un elemento “motivador”, sino como un mecanismo que nos permita seleccionar dinámica y descentralizadamente a qué proyectos productivos debe orientarse esa enorme división del trabajo que suponen 7.000 millones de personas. No es una herramienta para chutarnos de entusiasmo, sino para vencer nuestra ignorancia sobre qué y cómo debe comportarse esa división del trabajo.

Los problemas que Felber asocia con el capitalismo son, en realidad, fruto de la intervención del Estado en el capitalismo para alterar los resultados que pacíficamente las personas habían escogido: la limitación de la competencia sólo es posible si el Estado prohíbe (o dificulta enormemente) que se creen nuevas empresas en un determinado sector para proteger y privilegiar a las ya existentes (Armentano, 1996), las hambrunas son el resultado de la falta de capitalismo y globalización en los países pobres (ninguno de ellos ha tenido sistemas de protección de la propiedad privada y de los contratos y, de hecho, cuando han comenzado tímidamente a tenerlos, han empezado a crecer, a generar riqueza y a abandonar las hambrunas) (Norberg, 2001), la destrucción ecológica es consecuencia de la insuficiente asignación de derechos de propiedad sobre el entorno (Ostrom, 1990), la acumulación de bienes materiales no es un resultado necesario del capitalismo pues es perfectamente legítimo que la gente prefiera trabajar menos (más tiempo libre) a costa de consumir menos (de hecho, el capitalismo no se basa en el consumismo, sino en el ahorro y la austeridad [Reisman, 1996]) y la democracia sólo se pervierte cuando el Estado posee tanto poder de discreción sobre la economía, que los lobbies pasan a organizarse para obtener regulaciones a su favor y en contra de la competencia (Buchanan y Tullock, 1962).

Las otras dos lacras que Felber asocia con el capitalismo en realidad no son tales. Por un lado, que un gestor de un hedge fund cobre muchísimo más que un jardinero es algo perfectamente razonable, pues el gestor del hedge fund es el encargado de distribuir a lo largo de la economía millones y millones de euros, financiando ciertos proyectos empresariales y dejando de financiar otros. Si acierta, su contribución a la creación de riqueza de muchísima gente es enorme; si fracasa, el daño que genera es también monumental (lo que debería concluir en su despido… a menos que el Estado lo rescate); la contribución del jardinero podrá ser relativamente importante pero sólo para aquella persona cuyo jardín es adecentado (o cuyos hijos son cuidados, en el caso de una niñera) y no para millares o millones de personas. No es en absoluto comparable. Por otro, la desigualdad ni es algo inherente al capitalismo (la gente puede voluntariamente donar su dinero a los más desfavorecidos, no es necesario ningún Estado que lo imponga) ni, sobre todo, tiene por qué tener efectos tan devastadores como se le suponen: Singapur, por ejemplo, es más desigual que España, pero todos los estratos de renta son más altos que aquí.

En suma, Felber realiza una descripción muy equivocada del libre mercado: ni va necesariamente asociado con el egoísmo, ni se basa exclusivamente en la competencia, ni la competencia tiene como propósito motivar al personal, ni los perjuicios que se le imputan son tales. De hecho, el capitalismo podría ser un buen marco nomocrático donde un grupo de personas tratara de promover muchas de las metas de la EBC, como preservar el medio ambiente o luchar contra la desigualdad. Tan sólo deberían asociarse voluntaria y pacíficamente para solicitar tiempo y recursos al resto de personas: ni siquiera necesitarían convencer a la mayoría de individuos para promoverlos, pues con que varios miles les apoyaran, ya obtendrían financiación (voluntariamente donada por parte de personas altruistas) para lograr esos objetivos.

Sin embargo, la EBC no se basa en la persuasión y la voluntaria cooperación de los implicados para alcanzar fines que todos ellos compartan. No, como a continuación veremos, Felber impulsa una agenda de reformas dirigida a recortar violentamente las libertades del resto de seres humanos. El propio Felber admite que la EBC no se puede implementar apelando a la “motivación intrínseca”, hace falta la coacción del Estado:

Sin lugar a dudas [sería preferible que la economía del bien común se basara en la motivación intrínseca]. Pero eso sólo puede ser un objetivo a largo plazo. En primer lugar, son todavía muy pocas las personas motivadas principalmente de manera intrínseca; han aprendido a seguir incentivos y objetivos externos. Y relacionado con esto, el segundo y más importante motivo: si dejáramos a día de hoy a las empresas decidir libremente cómo se comportan, es cierto que algunas elegirían la orientación del bien común, pero otras no, porque muchos de nosotros hemos interiorizado valores asociales como el egoísmo y el comportamiento competitivo, y los viviríamos. Y estos otros se impondrían, porque en la dinámica del sistema actual la empresa con el mayor beneficio económico gana a la competencia. Es decir, se tendría que suprimir el actualmente válido marco legal para la economía. ¿Ha llegado el momento para esto? Como ya dijo Aristóteles: <<Si en la Tierra dominase el amor, todas las leyes serían innecesarias>>. Esa perspectiva sigue siendo válida. Dado que nosotros como humanidad estamos tan lejos, se necesitan normas obligatorias.

Por tanto, hasta que desde el Estado se “construya un hombre nuevo”, será necesario reprimir a los “hombres viejos” para que se comporten rectamente. Y así entramos en la alternativa al mal descrito capitalismo: la Economía del Bien Común.

La Economía del Bien Común en funcionamiento

La idea fundamental de la Economía del Bien Común es que, bajo el capitalismo, el beneficio monetario no sólo se ha convertido en un objetivo en sí mismo (en lugar de en un medio para alcanzar el bien común) sino que, aun cuando tuviera un carácter meramente instrumental, sería necesario redefinir el beneficio para que verdaderamente permitiera alcanzar el bien común: “el beneficio de una empresa sólo ofrece información de cómo se sirve a sí misma, pero no de cómo sirve a la sociedad”. Es aquí cuando Felber introduce la idea de un “balance del bien común”, que no sólo mida los beneficios monetarios sino también si una empresa crea o destruye empleo, la calidad de sus puestos de trabajo, las formas justas o injustas de reparto de sus beneficios, el trato igualitario entre hombres y mujeres o el cuidado del medio ambiente: “deberíamos medir directamente en las empresas aquello que anhelamos en vez de desviarnos a través del beneficio financiero que dice realmente muy poco de la auténtica finalidad”.

Muchos de estos objetivos tienen una naturaleza marcadamente abstracta y son difíciles de medir, pero Felber propone echar mano, por ejemplo, de los indicadores sobre Responsabilidad Social Corporativa que ya existen. Además, una sociedad democrática orientada al bien común tendería a ir mejorándolos y volviéndolos más precisos “de la misma manera que los instrumentos de medición física son cada vez más precisos porque desde hace tiempo hay suficientes personas que trabajan meticulosamente en mejorarlos”. Los criterios y valores que debería incluir este balance del bien común son potencialmente muy diversos. Felber propone la gestión ética de los suministro, la gestión ética de las finanzas, la calidad del pues de trabajo y el reparto justo del volumen de trabajo, la venta ética, la solidaridad con los copropietarios, los efectos sociales de la comercialización de un determinado producto y su aportación al bien común, el no quebrantamiento de las normas de la OIT o no recurrir a OPAs hostiles sobre otras empresas. Sin embargo, los elementos concretos que en cada circunstancia social conformen el “bien común” deberán ser debatidos y aprobados en asambleas democráticas: “El balance del bien común se puede actualizar y ajustar en cualquier momento. La soberanía siempre lo empezará y acabará”.

Ahora bien, no hay que pensar que el balance del bien común es una especie de balance financiero pero interiorizando el “valor social” de los elementos anteriores. El propósito del balance es obtener una puntuación entre 0 (máximo incumplimiento y máxima falta de respeto a los valores del bien común) y 1.000 (máximo cumplimiento). A cada escala de puntuaciones se le asignará un color (de 0 a 200 el rojo; de 201 a 400, el naranja; de 401 a 600, el amarillo; de 601 a 800, el verde claro; y de 801 a 1.000, el verde) que permita a los consumidores y a las administraciones discriminar entre las empresas cumplidoras y las  incumplidoras. Además, si una empresa se relaciona con otra que posea una alta nota en ese ránking, su puntuación también mejorará. Nótese especialmente la inclusión de las administraciones públicas entre las entidades que deben tener en cuenta ese balance, porque “cuantos más puntos del bien común consiga una empresa, de más ventajas legales debe disfrutar” (entre ellas: reducción del IVA de sus productos, menores aranceles, créditos bancarios más laxos o ayudas directas).

Felber obviamente es consciente de que tales balances podrían ser manipulados por las empresas para obtener un lucro ilegítimo, de ahí que proponga un sistema de auditorías muy parecido al que existe actualmente para controlar las cuentas financieras de las empresas: los auditores del bien común se dedicarían a verificar que las cuentas de las compañías no han sido falseadas y que, por tanto, tienen un derecho legítimo a beneficiarse de los favores de los consumidores y del Estado.

Una vez establecido cuál es el balance del bien común de cada empresa queda, sin embargo, una cuestión por resolver: ¿qué hacemos con los beneficios financieros? Recordemos que el balance del bien común no suprime los sistemas de contabilidad tradicionales, sino que “los complementa”. El beneficio monetario deja de ser el único criterio de actuación de una empresa y pasa a estar subordinado al balance del bien común (de hecho, una empresa puede experimentar pérdidas monetarias pero obtener una muy elevada puntuación en el balance del bien común, lo que debería llevar al Estado a cubrir esas pérdidas mediante ayudas). Se extingue así lo que Felber llama ‘la obligación del crecimiento’: “Esta obligación era el resultado de la combinación de medir el éxito mediante indicadores monetarios (orientación al beneficio financiero) y la competencia. Si estoy en competencia con otras empresas, tengo obligatoriamente que conseguir un mayor beneficio financiero que ellas porque si no mi calificación de crédito empeora, se encarece mi financiación o directamente mi empresa es absorbida (…) El crecimiento es inmanente al sistema, ya que éste está programado para perseguir el beneficio y la competencia”.

La EBC supone “desprogramar” al sistema de la búsqueda de beneficios financieros, pero aun así los beneficios podrían seguir apareciendo (no se buscan, pero tampoco se busca no obtenerlos). ¿Qué hacer en ese caso con ellos? Felber propone permitir algunos usos de los beneficios y prohibir otros. En concreto:

  • Usos permitidos
    • Inversiones: Los beneficios pueden reinvertirse dentro de la empresa, pero de nuevo no todas las inversiones son lícitas. Invertir en energías renovables es una buena idea; “talar selvas, establecer granjas masivas de animales, fabricar todoterrenos de veinte litros de consumo”, no. Sólo deben fabricarse aquellos bienes con “valor social y ecológico añadido”; un valor que debería ser determinado por la comunidad democrática de ciudadanos.
    • Aumentar las reservas del capital propio: Amortizar deuda con los bancos.
    • Reparto de los beneficios entre los colaboradores: Parte de los beneficios se pueden repartir entre los que han estado trabajando en la empresa (no a los capitalistas), pero en la EBC ha de haber salarios máximos para evitar las desigualdades, de modo que no podrá repartirse más que ese monto.
    • Préstamos a otras empresas: Se pueden extender préstamos a otras compañías para “ayudarlas”, pero sin cobrarles intereses.
  • Usos no permitidos
    • Reparto de los beneficios entre los propietarios que no trabajan en la empresa: Felber propone erradicar la figura de los rentistas. Sólo están legitimados a percibir rentas de la empresa aquellas personas que trabajen en ella (ya sean trabajadores o directivos), pero no quienes se han limitado a aportar capital para que pueda iniciar y desarrollar sus actividades. El pago de dividendos, por tanto, queda prohibido en la EBC.
    • Adquisición y fusión de empresas: Los beneficios no se pueden emplear para adquirir empresas en contra de su voluntad (OPAs hostiles). Según Felber, “si las empresas ya no están orientadas al beneficio, se pierde casi por sí sola la orientación al crecimiento como finalidad”. Como las empresas ya no se obsesionan con crecer para lograr el crecimiento, cada una de ellas podrá aspirar a lograr su “tamaño óptimo”, que Felber por supuesto no define.
    • Inversiones financieras: Los beneficios no pueden destinarse ni a adquirir empresas ajenas ni a prestarles dinero a interés. “Las empresas deben obtener sus ingresos solamente a través de los productos que fabrican o de los servicios que prestan, no a través de operación financiera. Un peluquero está ahí para cortar el pelo o aplicar un tratamiento facial, no para hacer más y más dinero”.
    • Donaciones a partidos políticos: Sólo las personas físicas deben poder financiar a los partidos políticos, no las empresas.

Desprogramado el sistema de la obsesiva búsqueda de beneficios a costa de la competencia y de los trabajadores, queda compañía podrá ofrecer un trato más armónico y cooperativo al resto de empresas y de trabajadores.

Por un lado, entre las empresas se tenderá a establecer una “cooperación estructural”: “Cuanto más se abran paso las empresas a codazos, cuanto más agresivas se comporten frente a las demás, más empeorarán sus balances del bien común y se incrementará el riesgo de que quiebren. Por el contrario, cuanto más cooperen y se ayuden unas a otras, mejores serán sus estados en el balance del bien común y más real será la posibilidad de que sobrevivan. En cualquier caso, no a costa de los demás, sino con su colaboración. Del actual sistema ganar-perder, pasamos a uno en el que ganan todos”. Esa cooperación estructural se plasmaría en compartir conocimientos, traspasar pedidos, ceder mano de obra u ofreciendo préstamos sin intereses, y en evitar el dumping o las absorciones involuntarias.

Además, tanto por la asistencia mutua cuanto por las ventajas que de ella se derivan para el balance del bien común, “en comparación con la economía capitalista competitiva, la quiebra es improbable en la economía del bien común”. Si, por ejemplo, se produce una crisis en un determinado sector (sector de las máquinas de escribir con la invención de los ordenadores) “todas las empresas de un sector afectado preparadas para cooperar podrían convocar un comité de crisis o de cooperación para discutir conjuntamente” sobre diversas cuestiones (reducir entre todas los horarios comerciales, recortar los puestos de trabajo y organizar cursos de formación ocupacional, cerrar áreas del negocio y buscar ocupación para los afectados, fusionar voluntariamente varios negocios afectados siempre que el resultante no sea muy grande o reorientar hacia nuevos sectores los negocios afectados). Además, el “parlamento económico local” también podría implicarse en esta cuestión. En todo caso, las empresas que se disolvieran no serían las que contaran con un peor balance financiero, sino con un peor balance del bien común.

Por otro, los trabajadores también saldrían, según Felber, enormemente beneficiados de la EBC. Primero porque se convertirían en los únicos socios de la empresa, repartiéndose los beneficios financieros que se obtengan. Pero este reparto, como sabemos, no sería ilimitado, pues en la EBC existirían salarios mínimos y máximos que limitaran la desigualdad: el salario mínimo podría fijarse, orientativamente, en 1.250 euros mensuales y el máximo sería un múltiplo de este (por ejemplo, diez veces más). Además, el pleno empleo estaría asegurado porque, aunque siempre habrá algunas quiebras dentro de la economía, se obligará a cada trabajador a tomarse un año sabático por década: “[De este modo] se liberaría alrededor del 10% de puestos del mercado laboral. Sólo con esta medida se resolvería la cuestión del paro en la Unión Europea; los que estén haciendo una pausa, estarían de año sabático. Durante este año sabático percibirían el salario mínimo legal o bien un sueldo fijado de manera democrática”. Ahora bien, si circunstancialmente hubiese personas desempleadas y sin renta, debería entregárseles unos “ingresos solidarios de emergencia” que podrían equivaler a dos tercios del salario mínimo.

Con todo ello (salarios dignos y pleno empleo), Felber considera que las pensiones públicas serían completamente seguras. En su opinión, si los sistemas públicos de pensiones tienen problemas es por los intereses espurios de bancos y aseguradoras por apropiarse de ellos: “Desde hace un siglo, la población envejece rápidamente. Y eso no ha sido un problema financiero para las pensiones hasta que el mercado asegurador privado ha instaurado la mayor patraña posible a nivel internacional para sacar provecho. En la EBC ya no van a existir bancos ni aseguradoras enfocadas al  beneficio, el sistema financiero se va a convertir en un bien público. Las pensiones, y por ende su reparto, no van a ser por ello menos seguros”.

Hasta aquí el funcionamiento ordinario de la EBC según Felber: de lo que se trata, en el fondo, es de que los beneficios financieros logrados en un entorno de voraz competencia no sean un fin en sí mismo sino un medio para alcanzar el bien común. En el epígrafe anterior ya tuvimos ocasión de explicar que los beneficios financieros logrados de manera voluntaria en un entorno de libre y no privilegiada competencia sólo eran un indicio de que el valor de los bienes que una empresa estaba creando era superior al de los bienes alternativos que hubiese podido crear: como cualquier mente humana es incapaz de, primero, conocer y, luego, comparar las muy diversas y cambiantes valoraciones que efectúan los miles de millones de personas con las que, en última instancia, está cooperando en el mercado, se utilizan parámetros más sencillos que sí puedan monitorizarse y que indiquen que la pacífica cooperación social está siendo mutuamente beneficiosa para todos los que participan en ella: los beneficios financieros.

Por consiguiente, es falso que los beneficios financieros se hayan convertido en un fin en sí mismo: el fin sigue siendo cooperar pacífica y provechosamente en un contexto amplísimo de división del trabajo. Lo que sucede es que, como esa cooperación con miles de millones de personas de todo el planeta se vuelve necesariamente impersonal (no cooperamos con nuestro vecino, sino con personas de todo el globo a las que no conocemos), la única forma de averiguar si todos estamos saliendo ganando en cada momento (si cada unidad empresarial acierta o yerra) son los beneficios. La demonización que Felber efectúa de los beneficios financieros se aprovecha, sin embargo, de dos puntos que sí tienen una cierta razón de ser: primero, los beneficios no son buenos indicadores del bien común si no internalizan los costes implicados en su obtención; segundo, los beneficios obtenidos por medios violentos, tampoco son un buen indicador del bien común.

En cuanto a la internalización de costes, dado que los beneficios proceden de comparar la utilidad de los bienes fabricados (ingresos) con la utilidad de los bienes no fabricados (costes de oportunidad plasmados en costes monetarios), si algunos costes no se integran en el cálculo de los beneficios, la cifra estará sesgada al alza. Por ejemplo, si produzco aceite robando las aceitunas, obviamente mis beneficios serán mayores de lo que realmente son. Por tanto, en la medida de lo posible todos los costes de oportunidad deberían internalizarse para que los beneficios sean un buen indicador de creación de “bien común”. Todo eso es cierto, pero Felber se aprovecha de ello para caricaturizarlo impropiamente; así, el austriaco alega que existen costes sociales ocultos que no se incorporan al proceso productivo y que es preciso tener en cuenta: desigualdad de trato hombres-mujeres, calidad del puesto de trabajo o remuneraciones justas.

Y aquí ya nos topamos con una primera trampa: a los costes hay que darles una valoración y la valoración sólo puede ofrecerla el damnificado por el coste. Como decíamos al comienzo, no todos los bienes o valores tienen para todos la misma importancia, de manera que si queremos alcanzar un auténtico bien común que no sea sólo un “bien mayoritario” impuesto coactivamente sobre una minoría será menester que cada cual pueda expresar descentralizadamente sus preferencias. O dicho de otra manera, la manera de internalizar los costes es a través de contratos y de derechos de propiedad sobre bienes individuales o comunales (Coase, 1960): por ejemplo, si un hombre se siente discriminado en su puesto de trabajo y eso le genera malestar, tenderá a exigir en ese puesto un salario superior al que percibiría en otro puesto de trabajo donde no le discriminaran. Si, en cambio, la ley prohíbe que un hombre exija un salario distinto por ocupaciones aparentemente análogas, la ley impedirá internalizar los costes. Ergo, donde existe propiedad y contratos bien definidos, el mercado ya tiende a internalizar los costes reflejados en los beneficios financieros; el problema surge en los ámbitos en los que esa propiedad no está bien definida (tragedia de los comunes sobre, por ejemplo, el medio ambiente). El camino a que los beneficios financieros sean un mejor parámetro del bien común pasa, pues, por extender la propiedad privada y la posibilidad de perfilar los contratos libres: por más mercados libres y más capitalismo.

Vinculado con esto, nos topamos con la otra trampa de Felber: dar a entender que, como los beneficios son tan relevantes bajo el capitalismo, cualquier medio utilizado para acceder a ellos es válido. No lo es precisamente por lo anterior: sólo cuando los beneficios se obtienen voluntaria y pacíficamente, los beneficios serán un buen indicador de una cooperación social mutuamente beneficiosa. Si mis beneficios se derivan de externalizar coactivamente mis costes sobre un tercero, es evidente que esos beneficios no reflejan las bondades de la cooperación social: unos ganan, otros pierden. Casualmente, por cierto, esta externalización coactiva de costes es a lo que se dedica el Estado.

Y, de nuevo, no olvidemos que la obtención de beneficios financieros no es necesariamente un fin en sí mismo: los beneficios sólo reflejan que la cooperación social en el ámbito de la producción y distribución inicial de los bienes ha sido de provecho para todas las partes. Pero ello no quita que pueda haber una distribución secundaria que, para que siga siendo mutuamente beneficiosa para todos, tendrá que seguir siendo voluntaria (quien ha generado mucha riqueza, es libre de redistribuirla como mejor conveniente crea).

El austriaco, sin embargo, pretende que la internalización de costes se haga mediante la creación del “balance del bien común”, esto es, pretende que la mayoría acuerde ciertos “valores sociales” objetivos que se impongan a todos a través de una escala de colores que refleje el grado de cumplimiento o incumplimiento. De entrada, su propuesta se topa con el problema expuesto al principio: no existen jerarquías de valores uniformes para todos los individuos.

Felber no es en absoluto consciente de este problema, pues se limita a explicarnos que ya existen indicadores privados que miden razonablemente bien el grado de cumplimiento de esos objetivos abstractos. Pero medir con precisión si, por ejemplo, el medio ambiente sale perjudicado de una actividad no es lo mismo que valorar ese perjuicio: ¿qué importancia relativa tiene frente al resto de valores? Lo más sencillo es aseverar que tiene una importancia “absoluta”, pero es evidente que no es así: por ejemplo, ¿habría que prohibir cualquier producción de alimentos que genere algún daño al medio ambiente? Parece claro que no, pues no morir de hambre parece más importante que ahorrarle algún daño a Gaia. Pues lo mismo sucede con todos los demás, sobre todo cuando se pretende que una asamblea dictamine la escala social de valores.

El asamblearismo tiene muchísimas dificultades: el incentivo para informarse es muy bajo (la influencia marginal del voto es nula pero el coste de captar la información es muy alto), los votantes son susceptibles de ser manipulados por ideologías que atenten incluso contra el bien común (precisamente por el bajo incentivo a informarse con criterio propio) o los votantes suelen tomar decisiones sobre la vida de los demás con sesgos de partida. Pero un gran problema específico para el asunto tratado es que el votante no vincula la decisión tomada y los costes a corto, medio y largo plazo que esa decisión implica: una persona puede votar, por ejemplo, por elevar el salario mínimo a 4.000 euros mensuales, sin ser consciente de que, tal vez, ello suponga que él se quedara desempleado (o que otros lo harán, siéndole irrelevante); o puede votar por que todas las fuentes de electricidad sean renovables, sin estar realmente dispuesto a asumir un precio más alto de la electricidad y un peor servicio (intermitencia); o puede forzar que todos los coches sean eléctricos, sin ser consciente del enorme encarecimiento que experimentaría la cesta básica de la compra. En un orden complejo donde todo está interrelacionado, forzar el movimiento de un elemento puede significar la descoordinación de todo el sistema en una dirección no prevista y no deseada. Por tanto, la famosa escala de colores de Felber no sólo no resume adecuadamente ni cuáles son los valores sociales comunes, ni la relación de valor que existe entre ellos, sino que además es una muy mala guía para coordinar a miles de millones de personas.

Ahora bien, esa escala de colores no sería especialmente dañina si se limitara a ser una señal para los consumidores. Si lo único que exigiera Felber fuera que el Estado (o unos auditores privados) emitiera su juicio particular sobre la “responsabilidad social” de cada empresa y éstas lo comunicaran a los consumidores a través de códigos de colores adjuntos a cada producto, estaríamos ante un caro capricho que, no obstante, no socavaría las bases de una sociedad libre y próspera. De hecho, algo parecido se ha implantado con ese trinque público-privado que supone el “certificado de eficiencia energética”.

¿Cuál es el problema? Que si nos limitáramos a esto, los consumidores seguirían teniendo libertad para elegir cuánto valoran relativamente que una empresa sea socialmente responsable o no. Y ya vimos cómo Felber dudaba de que en un comienzo los consumidores eligieran bien (léase, eligieran como él quiere que elijan), ya que han sido contaminados con años de voraz competencia egoísta. No en vano, si hoy esa “responsabilidad social” fuera de verdadero interés para los consumidores, las empresas ya competirían, sin necesidad de regulación alguna, por demostrar que son las que poseen un mejor balance del bien común: obtener un color verde equivaldría a poseer una ventaja competitiva de peso frente al resto. Pero no lo hacen. ¿Por qué? Porque los mismos que integrarían esas asambleas que deberían imponer la normativa del “bien común”  pasan del asunto cuando votan diariamente en esa asamblea que es el mercado. Por consiguiente, sólo cuando desde la educación estatal se haya adoctrinado a cada individuo en los principios de la EBC (algo que Felber defiende: “uno de los requisitos más importantes y condición previa para el florecimiento de la EBC es la intervención de nuevos valores, la sensibilización de la conciencia del ser humano incluyendo el propio cuerpo, la práctica de competencias sociales y comunicativas y el aprecio por la naturaleza. Por eso propongo seis contenidos básicos aptos para cualquier curso social y que a mí me parecen todos ellos sin excepción más importantes que las asignaturas que se imparten hoy en día de forma obligatoria”) podrá dejarse que los consumidores sean los únicos que decidan. Mientras tanto, como ya vimos, deberá ser el Estado quien intervenga, premiando a las economías con un buen balance del bien común y castigando a aquellas con un mal balance, por ejemplo mediante transferencias de renta a las que se porten bien y multas a las que no.

Y aquí ya entramos en terreno pantanoso, pues es esa escala de colores la que determina que empresas quiebran y que empresas sobreviven. Una empresa puede tener beneficios financieros y ser condenada a quebrar por la sanción derivada de una puntuación roja; una empresa puede acumular enormes pérdidas financieras pero ser salvada gracias a la subvención derivada de una puntuación verde. Si nos fijamos, es la puntuación “del bien común” la que determina en qué se especializa la economía: podríamos tener una empresa de máquinas de escribir que tratara muy igualitariamente a sus trabajadores y fuera muy respetuosa con el medio ambiente y que, merced a las subvenciones estatales, se mantuviese en funcionamiento de manera indefinida mientras que, en cambio, una empresa minera dedicada a la extracción de cobre que se estuviese hinchando a ganar dinero (por ejemplo, por la alta demanda de cobre derivada de que los chinos cometen el pecado de, oh, querer electrificar sus casas) pero se arruinase por las sanciones de su actividad antiecológica. Este problema es válido aunque no se llegue a estos casos extremos: las altas pérdidas de una compañía de máquinas de escribir indican que hay mejores formas de usar esos recursos en el resto de la economía, y las altas ganancias de la minera muestran que esa es una de las formas más urgentes y valiosas de emplearlo. Si con multas y subvenciones arbitrarias se minoran las pérdidas y los beneficios, lo que sucede es que la transferencia de recursos de un lado a otro, que debería ser plena, se realiza sólo en parte. Se siguen produciendo más máquinas de escribir de las que se debería y menos cobre del que se necesita: es decir, estamos ante una descoordinación que atenta contra el bien común.

Desprogramar a la economía de la búsqueda de los beneficios financieros no significa que las compañías se dedicarán a producir para el bien común, sino que pasarán a producir cualquier cosa; y si los políticos o los lobbies de alguna manera se hacen con el control de los sistemas de supervisión del balance del bien común, se producirá lo que a los políticos y lobbies les interese. Nótese, además, que el paralelismo que traza Felber entre las auditorías del bien común y las actuales auditorías de la contabilidad financiera no es válida: hoy una auditoría podría colaborar en manipular los resultados contables de una empresa, pero sostenidamente será incapaz de hacerlo, porque aunque la empresa se haga trampas al solitario (y mienta a todo el mundo) terminará descapitalizándose y quebrando (los esquemas Ponzi no se mantienen indefinidamente). En cambio, una manipulación del balance del bien común por una auditoría sí permitiría consolidar indefinidamente la situación fraudulenta de una compañía, pues podría vivir de las subvenciones estatales que obtendría por su buena nota. En un mercado libre, el fraude auditor es un equilibrio inestable; en la EBC es un equilibrio totalmente estable.

Pese a todo lo anterior, Felber cree que esta desprogramación de la búsqueda de beneficios permitirá que se establezca una cooperación estructural entre las empresas en lugar de una feroz competencia entre ellas que redunde en mayor beneficio del bien común. Sin embargo, el que subsistan modelos empresariales caducos y que destruyen mayor valor del que crean para los consumidores no contribuye a la mejora del bien común, sino del bienestar de la empresa caduca a costa de los consumidores. No deja de ser curioso que Felber olvide que esa cooperación sectorial estructural para repartirse cuotas de producción, trabajadores y mercados locales es una actitud típica de los cárteles, a los que en otra parte de su libro él mismo ataca. La competencia es, precisamente, lo que evita que los cárteles vivan a costa de los consumidores (desplazando a las empresas que peor satisfacen sus necesidad); y se vive a costa de los consumidores no sólo cuando se busca un ánimo de lucro individualista y egoísta, sino, por ejemplo, cuando la empresa se organiza de un modo tal que sólo les proporciona bienes muy caros en relación con su calidad (sin que otra empresa, que entre de nuevo, pueda disputarle esa posición vendiendo a los consumidores productos más baratos y mejores).

Por ejemplo, supongamos que los beneficios financieros dejan de ser una referencia, pero, en cambio, los trabajadores de una panadería invierten los beneficios internos en construirse un jacuzzi y en pagarse a unos masajeadores diarios que mejoren su calidad de vida, a consecuencia de lo cual el precio de la barra de pan se duplica: desde luego, la calidad del trabajo mejora (y el balance del bien común, también), pero lo hace a costa de perjudicar seriamente la calidad de vida del resto de consumidores. Sin competencia, es difícil que esas prácticas cambien, pues las panaderías proporcionan un bien con una demanda muy inelástica (y, aunque fuera elástica, daría igual, pues los beneficios son irrelevantes y todo lo que cuenta es el balance del bien común).

Tres cuartos de lo mismo sucede con otras ocurrencias de Felber como el “año sabático coactivo” o el salario mínimo de 1.250 euros mensuales: por muy bien que puedan sonar en abstracto, al final son formas de cargarse patrones productivos sostenibles y de destruir la cooperación social pacífica, voluntaria y mutuamente beneficiosa. En cuanto al año sabático coactivo, Felber asume que todos los trabajadores son plenamente intercambiables y desde luego no lo son. Pongamos un caso extremo: imaginemos una empresa con 1.000 ingenieros superespecializados en un campo muy concreto. Cada año, esa empresa no podría contar con el 10% de su plantilla. ¿Qué tendría que hacer? Si todos los ingenieros con esa formación ya están empleados en otra compañía, padecerá un cuello de botella que pueda forzarla a paralizar su producción o reducirla enormemente: por tanto, empobrecimiento.

Lo mismo con el salario de 1.250 euros mensuales: supongamos una empresa con 10 trabajadores que tiene unas ventas mensuales de 8.000 euros. ¿Cómo va a pagar ese salario mínimo? O tendrá que despedir a parte de su plantilla o tendrá que depender de las subvenciones del Estado (de arrebatarles salarios a otras personas vía impuestos). En el primer caso, la producción de la economía se reducirá (los parados no producen); en el segundo, también lo hará (las empresas que producen bienes más valiosos subvencionarán a las que producen bienes menos valiosos, viendo las primeras caer su producción y las segundas aumentar). Al final, el asunto es tan sencillo como que si un trabajador no produce para otras personas un valor que esas personas (los consumidores) valoran al menos 1.250 euros mensuales, no podrá cobrar 1.250 euros mensuales: si lo hiciera (y la EBC desde luego permite que lo haga, vía subvenciones o cartelización de precios), estaría aportando menos valor al resto de la sociedad del que estaría retirando de ella. De nuevo, no hay nada que objetar a esto si todos están de acuerdo; pero obviamente sí cuando no lo están y ese intercambio mutuamente no beneficioso se articula por medios coactivos.

Como vemos, a través de controles de precios, restricción de la competencia, imposiciones sin sentido y redistribuciones arbitrarias de renta lo que sucede es que el valor de la producción de la economía sufriría una merma enorme. Los agentes, en lugar de especializarse en lo que otras personas desean, lo harían en aquello que ellos mismos (o los políticos) querrían. La economía, lejos de mirar al consumidor (a los demás), miraría al productor: la producción se vuelve un fin en sí mismo, aunque sea una producción sin valor alguno para nadie. Pero si entre todos no producimos nada que nadie quiera, es evidente que la división del trabajo fracasa. Es, por ejemplo, como si en España todos nos hubiésemos dedicado a seguir produciendo viviendas en 2007: ¿qué haríamos con ellas? Comérnoslas con patatas. Sustituyan vivienda por cualquier otro bien que no demanden los consumidores pero que case bien dentro del “balance del bien común” y tendrán un caso más acorde a las propuestas de la EBC.

Este empobrecimiento generalizado, por tanto, también haría inviable otras propuestas de Felber como los ingresos solidarios o las pensiones públicas de calidad. Si la economía no produce bienes que repartir, por mucho que apliquemos coacción no lograremos redistribuir nada (amén de los otros problemas de sostenibilidad que, incluso en una economía de mercado, tienen las pensiones públicas y que Felber ni mucho menos resuelve: se limita a negar que sean problemas).

Con todo, creo que el mayor factor que llevaría al empobrecimiento generalizado en la EBC es otro que todavía no he mencionado: la absoluta infracapitalización que padecerán las empresas. Como sabemos, Felber quiere prohibir la bolsa, el pago de dividendos o el préstamo con intereses. Pero, además, también busca limitar la acumulación de riqueza y acabar con la herencia. Como a continuación voy a explicar, todo esto sólo conduciría a una masiva descapitalización de las empresas y, por ende, a un desplome de su capacidad productiva.

¿Cómo se financia la Economía del Bien Común?

La prohibición de que los capitalistas que no trabajan en la empresa perciban remuneración alguna ya sea por prestar o invertir su capital en la empresa plantea serias dudas sobre cómo obtendrían las compañías los recursos que necesitan para operar. Mucha gente tiende a pensar que los únicos recursos que necesita una compañía son los factores productivos visibles, pero eso no es así. Existe un elemento fundamental que es el tiempo: desde que un proceso productivo comienza a operar hasta que concluye la producción de bienes de consumo pueden pasar muchos años; las materias primas se han de extraer de las minas, se han de transformar en máquinas, éstas se han de unir entre sí en forma de estructuras, etc. Si toda la gente sintiera urgencia por consumir, no podría haber factores productivos dedicados a, por ejemplo, fabricar esas máquinas o infraestructuras, pues deberían estar dedicados a fabricar lo antes posible bienes de consumo. Es el hecho de que haya gente que acepte no consumir durante mucho tiempo, el que permite que esa gente (u otra a la que se paga con la producción que sigue generando el que ahorra) se dedique a acumular bienes de capital. Por consiguiente, el ahorro es esencial para que la economía pueda funcionar y enriquecerse (sin ahorro, seguiríamos viviendo en la tribu). En una economía capitalista el factor productivo tiempo materializado en forma de ahorro lo proporcionan los capitalistas. Pero si Felber los hace desaparecer de escena, ¿quién financiará la capitalización de la economía?

Ciertamente, Felber no termina de comprender el problema anterior pero tampoco es tan ingenuo como para pensar que no hace falta ninguna financiación, esto es, que basta con que todos los trabajadores se unan en cooperativas para que la financiación empresarial resulte irrelevante. De hecho, en el libro sí estudia distintas vías para proporcionar capital a las empresas:

  • Capital ajeno: Sería el proporcionado por “bancos orientados al bien común”. No cobrarían intereses por sus préstamos pero tampoco abonarían intereses por sus depósitos. Sus únicos ingresos vendrían de las comisiones necesarias para remunerar su actividad operativa. Los bancos tendrían el monopolio de la financiación especializada: no habría fondos de ningún tipo, ni mercados financieros donde efectuar, por ejemplo, ofertas públicas de venta de acciones (básicamente, porque no habrá acciones como tal): “No habrá mercados en los que se comercie con empresas. Tampoco dividendos”. Por no haber, ni siquiera habrá mercados de futuros (“los precios de las materias primas se fijarán democráticamente en una asamblea, en la que productores y consumidores acodarán conjuntamente precios razonables para ambas partes”). Todos los créditos que concederá la banca se financiarán con los depósitos de particulares, empresas y Estado. Los bancos deberán ser conservadores en sus préstamos, si bien cada banco democrático podrá “destinar un pequeño porcentaje de sus depósitos como capital de riesgo ecosocial”; y si, como consecuencia de la morosidad de sus préstamos, un banco quiebra, se socializan las pérdidas: “el banco central evita la quiebra mediante la recapitalización. La banca democrática es demasiado importante para fallar”.
  • Capital ajeno sin costes: Aunque la banca será el monopolio de la especialización financiera, las empresas no financieras podrán “hacerse préstamos –sin intereses– las unas a las otras. Se las recompensará por ello mediante el balance del bien común. Además, su beneficio es la experiencia de la solidaridad y la mejora del balance de la economía común”.
  • Capital social: Al igual que las empresas, los particulares también pueden prestar o financiar proyectos empresariales sin obtener réditos financieros y sin tener derecho “a vender parte de la empresa a los mercados (participar en bolsa)”. Sus únicas ventajas serán “ser propietarios de una empresa coherente, con sentido”; “tienen derecho a hablar y pueden influenciar a aquellas empresas que les sean afines”; “recuperan su dinero en caso de que sea necesario”.
  • Capital propio: Por último, los jóvenes pueden crear empresas con financiación propia gracias a “la dote democrática”. ¿Qué es la dote democrática? Felber cree que la EBC debería tender a minimizar coactivamente las desigualdades, motivo por el cual habría no sólo que establecer rentas mínimas y máximas, sino también limitaciones al patrimonio privado: “se debe debatir en la EBC sobre un tope máximo que limite la propiedad privada, por ejemplo, diez millones de euros (aquí se consultaría de nuevo a la convención). Esto se articularía de dos maneras: por un lado, conforme una empresa va creciendo de tamaño, un porcentaje expansivo de su propiedad irá a parar a sus trabajadores, de manera que “después de 20 años, el fundador de una empresa con cien empleados no tendría, matemáticamente, ningún acceso al beneficio”; por otro, la herencia (que Felber tilda de “el mayor obstáculo en el camino hacia una sociedad democrática, igualitaria y con las mismas oportunidades para todos”) sería nacionalizada y redistribuida en gran medida: “los activos heredados que excedan ese límite se traspasan a un fondo intergeneracional público, cuyo contenido se repartirá de manera equitativa, como una dote democrática, entre los descendientes de la siguiente generación. El límite mínimo se podría poner en las herencias monetarias y de inmuebles, por ejemplo, en 500.000 o 700.000 euros por persona (cuantías que se acordarían por convención)”. Ese fondo intergeneracional se redistribuiría entre los jóvenes y a cada uno se le asignaría una “dote democrática” que, según Felber, podría destinar a fundar otras empresas.

Como decía al comienzo, en mi opinión la EBC adolecerá de una infracapitalización muy considerable que llevará a la constitución de empresas medianas o pequeñas ineficientes y desvinculadas de las necesidades del resto de personas. Hay motivos para pensarlo que afectan tanto a la gestación del ahorro como a la capacidad de inversión de ese ahorro en forma de empresas.

En cuanto al ahorro, el capital, entendido como provisión de tiempo, no sólo es esencial para poder fundar una empresa, sino también para coordinar adecuadamente las necesidades intertemporales de los individuos. No todos preferimos consumirlo todo ya, y precisamente por ello podemos proporcionar tiempo a diversos proyectos empresariales para que produzcan los bienes que deseamos consumir en el futuro. Así es cómo debe coordinarse la división mundial del trabajo: no sólo se trata de escoger qué producir y cómo producirlo, sino cuándo producirlo (Böhm-Bawerk, 1889). Y si, como decíamos, la manera de coordinarnos en torno a qué producir y cómo producirlo son los precios de mercado, la forma de estimar cuándo producirlo también nos la proporciona un precio o, más bien, un conjunto de precios: los tipos de interés.

Antes de lanzarse a cualquier aventura empresarial, los capitalistas comparan la rentabilidad esperada de su proyecto de negocios con el tipo de interés de referencia: si la rentabilidad supera al tipo de interés, el proyecto es iniciado; si no, es cancelado. Sin tipos de interés, sería imposible que los agentes nos coordináramos intertemporalmente. Por ejemplo, suponga que la rentabilidad anual media de un proyecto que tardará en completarse 50 años es del 15%, mientras que la rentabilidad anual media de un proyecto que tarda en completarse cinco años es del 7%, ¿cómo saber cuál debe elegirse para que nadie salga perjudicando? Pues sólo atendiendo a los tipos de interés: si los tipos de interés a 50 años son del 20%, eso significa que la gente sólo está dispuesta a posponer la satisfacción de sus necesidades hasta dentro de 50 años si obtiene con ello un retorno monetario de al menos el 20%; si ese retorno es del 15%, el proyecto no debería emprenderse, por mucho que sea más rentable que el proyecto a cinco años (si el tipo de interés a cinco años está en el 6%, éste sí deberá emprenderse). ¿Qué sucedería si se financiaran proyectos a 50 o 100 años cuando la gente quiere consumir en plazos más breves de tiempo? Que tendríamos una descoordinación temporal: los empresarios no estarían fabricando los bienes que los consumidores necesitan en el momento en el que los necesitan.

En suma, sin tipos de interés no hay coordinación intertemporal posible, cuando Felber propone erradicarlos del sistema. En su opinión, todos los préstamos han de ser libres de intereses, tanto los de la banca solidaria, como los de empresas y particulares. Esto obviamente plantea un problema de motivación serio: ¿por qué motivo querría la gente invertir y arriesgar su capital gratuitamente? Es decir, ¿para qué asumir riesgo sin retorno en lugar de guardar el dinero en líquido debajo del colchón? ¿Por qué, de hecho, no va consumiendo todo el capital máximo que la legislación le permite acumular si para más inri no podrá legarlo en forma de herencia? Ciertamente, sin el incentivo de rentabilizar el capital, acumularlo y dejárselo a tus herederos, las razones para ahorrar y ser austero se reducen de manera muy considerable. Pero bueno, uno podría pensar que este escollo de motivación podría vencerse, dentro del marco conceptual de la EBC, mediante la “reeducación ciudadana” y los incentivos en forma de un mejor balance del bien común (si bien el mejor balance del bien común de nada sirve una vez hayas alcanzado el máximo de capital). Ahora bien, el otro gran problema de fondo ni siquiera se trata en el libro: ¿cómo saben los ahorradores, y muy en particular los bancos, cuál es el proyecto más importante para el resto de personas que deberían estar financiando con su ahorro?

Simplemente no lo saben: cada ahorrador elegirá el proyecto que subjetivamente más le guste, con independencia de si es el más necesario para el bien común. Tengamos presente que, a tipos de interés del 0%, los proyectos empresariales potenciales que demandarán el capital de bancos y ahorradores serán casi infinitos. En un mercado libre, las actividades más urgentes para los ciudadanos proporcionarían una mayor rentabilidad que las menos urgentes (rentabilidades que además serían crecientes con el plazo y el riesgo del proyecto), pudiendo cada ahorrador escoger su perfil de riesgo y liquidez para coordinarse con los empresarios. Aquí no: bancos y ahorradores tendrán que escoger dónde invierten según arbitrarios criterios personales. ¿Cuáles? Pues básicamente dos: por un lado, los ahorradores tenderán a preferir los proyectos más seguros y con plazos de vencimiento más breves, desatendiendo la muy necesaria financiación de proyectos arriesgados y a largo plazo. Por otro lado, tenderá a invertirse atendiendo a preferencias personales (o a interpretaciones personales y falibles sobre cuál es el bien común) y no según las auténticas necesidades de los demás: por ejemplo, si una persona es aficionada al flamenco, preferirá invertir su capital en empresas dirigidas a promocionarlo, sea eso una prioridad para el resto de personas o no; o si una persona cree que la sociedad mejora estudiando la reproducción del lince ibérico, optará por este proyecto empresarial con el que se siente “identificado” (algo parecido a lo que sucede con nuestros políticos cuando se dedican a repartir subvenciones).

El caso de los bancos es simplemente sangrante: según Felber, todos ellos se financiarán con depósitos (es decir, deuda con plazos de duración muy cortos) y con esos depósitos sufragarán los préstamos. Ahora bien, para que la actividad de los bancos no fuera distorsionante, esos préstamos deberían ser igualmente a corto plazo y de bajo riesgo, pero si la financiación se limita a esto, apenas habrá empresas que se puedan constituir. Y si, en cambio, los bancos comienzan a financiar proyectos a largo plazo y de alto riesgo, tendremos una descoordinación generalizada entre ahorradores e inversores que, como ya sucede en la actualidad, está en el origen del ciclo económico (Fekete, 1984); además, ¿qué pasaría con un banco que debe todo su dinero a corto plazo y no lo recuperará salvo en plazos muy prolongados? Que tendrá que ser rescatado por el banco central, socializando las pérdidas. La diferencia, sin embargo, es que hoy existen vehículos de inversión que sí ajustan los plazos y los riesgos de sus inversiones y de sus fuentes de financiación, pero en la EBC son los bancos, y sus desajustes estructurales de plazos y de riesgos, los que ostentan el monopolio de la financiación especializada.

No habrá, por ejemplo, fondos de capital riesgo, esto es, empresas especializadas en captar ahorros de personas que quieren asumir altísimos riesgos a cambio de, tal vez, obtener muy altas rentabilidades en alguno de sus proyectos. ¿Cómo financiar, entonces, la investigación tecnológica, sanitaria o energética más puntera y arriesgada? Felber propone que los bancos destinen una pequeña parte de sus depósitos a inversiones arriesgadas, cobrándoles a las exitosas una comisión alta. Pero con esto sólo demuestra que no entiende la naturaleza del problema: imaginemos un fondo de capital riesgo con 100 millones de euros que destina 1 millón a 100 proyectos muy arriesgados. Si 99 de esos proyectos fracasan pero el restante de ellos se revaloriza desde un millón a 200 millones, el fondo habrá cubierto pérdidas y obtenido amplios beneficios: mas esos beneficios se derivan de las plusvalías vinculadas a ser el propietario de una empresa. Felber, al proscribir los elevados patrimonios y las plusvalías, propone cubrir las pérdidas de las 99 que salen perdiendo con “altas comisiones” que los bancos cobrarían a la empresa exitosa por la financiación proporcionada (en realidad, deberían llamarse tipos de interés si ello no fuera un tabú dentro de la EBC). ¿Pero qué comisiones habría que cobrarle para cubrir pérdidas de 99 millones de euros? Felber confunde revalorización del principal (plusvalías) con la rentabilidad anual de ese principal (aun cuando el banco se quedara el 100% de los beneficios, tardaría muchos años en cubrir pérdidas). Por tanto, pasarían dos cosas: o los bancos no invertirían en esos proyectos tan arriesgados, o si lo hiciesen, perderían enormes cantidades de dinero que se traducirían en pérdidas para los depositantes (o si el banco central los rescata, en inflación para todos).

La asignación de capital, por consiguiente, será escasa (la falta de cobro de intereses y la limitación de los patrimonios y de la herencia desincentivarán enormemente el ahorro), arbitraria (sin tipos de interés deja de haber guías razonables para asignarlo según las preferencias del resto de personas) y o bien inexistente para plazos temporales y perfiles de riesgo altos (no hay incentivos a asumir grandes riesgos y a inmovilizar durante largos plazos el capital) o bien muy distorsionante (pues vendrá financiada con deuda a corto y de bajo riesgo). Un completo desastre que reducirá enormemente la capitalización y, por tanto, la capacidad de generación de riqueza de una economía, alumbrando empresas conservadoras, mediocres y de tamaño reducido.

Pero, como decíamos, los problemas no se dan sólo por el lado del ahorro, sino también por el lado de la inversión. La EBC programa a las empresas para que, conforme más crezcan y más complejas se vuelvan, más ingobernables resulten. Al fin y al cabo, ya explicamos que cuanto mayor sea una empresa, más porcentaje del capital (y del control) va perdiendo su fundador y mayor poder van adquiriendo los trabajadores. Esto no es siempre algo malo, desde luego: hay cooperativas exitosas dirigidas por trabajadores y nada les incapacita a ello. El problema no es tanto ése cuanto que el señor (o señores) que gestaron y conocen al dedillo la elaboración y desarrollo del plan de negocios que dio origen y que permitió desarrollarse a la empresa vayan siendo progresivamente marginados. La propiedad y el control de las grandes empresas se atomizan entre personas que realizan alguna ocupación dentro de la compañía pero que no conocen su funcionamiento como sistema organizativo y que no tiene por qué tener buena visión empresarial sobre cómo seguir generando valor: “Un objetivo a largo plazo de la economía del bien común es que el mayor número posible de personas se conviertan en socios de la empresa y que la dirijan compartiendo responsabilidades, incluido el riesgo de pérdidas”. Es como decir que, por el hecho de que un equipo de Fórmula 1 lo compongan decenas de personas, todas ellas deberían en algún momento pilotar el bólido durante una carrera. Esta problemática dilución de la propiedad y del control, además, sólo hace que acelerarse a través de la famosa “dote democrática” (que, dicho sea de paso, si constituye un porcentaje de participación en una empresa no puede ser, como Felber ingenuamente asume, la fuente de financiación de otra empresa).

Pero, además, fijémonos que el austriaco pretende obligar a los trabajadores a que tengan buena parte de su patrimonio inmovilizado en la empresa en la que trabajan y que asuman, como propietarios, las pérdidas que de ella se deriven. Al cabo, si la propiedad de las empresas ha de corresponder a los trabajadores y éstos no pueden transmitirla a un tercero, parece claro que, más allá de la vivienda propia, todo el mundo tendrá la mayor parte de su activo en forma de participaciones de su empresa. Por tanto, renta salarial y patrimonio serán todo uno: todos los huevos en la misma cesta. Si, por ejemplo, un señor es periodista, ha de tener su patrimonio en participaciones de la empresa en la que trabaja. ¿Y qué pasa si el sector empieza a entrar en declive? Pues que lo pierde todo: a depender de la caridad estatal hasta que encuentre otro empleo. ¿O qué sucede si la empresa, sin quebrar, experimenta varios años de pérdidas? Pues que los trabajadores tendrán que autorrebajarse su salario en mucha mayor medida que si el capitalista es un tercero y ha de cubrir las pérdidas de su bolsillo ¿No sería más lógico que todo trabajador tenga derecho a ahorrar parte de su salario y a volverse propietario (si así lo quiere) de las empresas que considere mejores (esto es lo que sucede en el mercado de valores)? ¿O, asimismo, no sería más sensato que, si a uno le repele los riesgos propios de la propiedad empresarial, pueda cobrar rentas fijas prestándole sus ahorros a interés a una compañía? Pues no: Felber detesta los mercados financieros y decreta su cierre, cargándose de golpe todas las posibilidades de ajustar el perfil específico del ahorrador con el de la inversión, es decir, el asset allocation (Darst, 2008).

Además, siendo los trabajadores los propietarios de la empresa nada impide que, conforme se vayan acercando su jubilación (y sabiendo que ni podrán obtener rentas de la misma una vez se jubilen ni podrán legarla en herencia), decidan exprimir el capital acumulado en la empresa en lucro propio. ¿Cómo? Pues con sobresueldos, reduciendo la jornada laboral, dedicando gran parte del gasto interno a remuneraciones en especie, etc. Una empresa exitosa podría ir muriendo en tanto en cuanto sus trabajadores se la comerían como forma de cobrar su patrimonio. No es ciencia ficción: un ejemplo claro de este marchitamiento fue General Motors antes de la reestructuración de 2009 debido a los privilegios laborales que lograron los sindicatos. En una economía de mercado, obviamente, el incentivo no es a consumir la empresa, sino a venderla a quien tenga un capital no invertido y quiera seguir generando valor con esa empresa (los propietarios obtienen liquidez que pueden ir consumiendo, y el inversor compra una fuente de renta).

En suma, desprogramada la economía de la búsqueda del beneficio, dificultado enormemente el acceso a la financiación y diluido el control de las compañías, lo normal, pues, sería que las empresas adquirieran un tamaño mediano o pequeño –imposibilitando el aprovechamiento de economías de escala– y se centraran en satisfacer las necesidades de los trabajadores en lugar de las de los consumidores (pues además serían premiadas por ello en términos del balance del ben común). De hecho, el propio Felber coquetea con el proteccionismo arancelario como mecanismo de protección de la industria local del bien común –imposibilitando el aprovechamiento de las sinergias empresariales a escala internacional–. El saldo, huelga decirlo, sería un hundimiento de la producción y de los estándares de vida de la población por implosión de la división internacional del trabajo.

Conclusión

La Economía del Bien Común es un experimento de ingeniería social que lleva en su diseño su condena al fracaso. Sus tres mayores errores, tal como hemos desarrollado extensamente, son pretender objetivar la idea de bien común, pensar que es posible coordinar la actividad de miles de millones de personas desatendiendo el sistema de precios y obviar la ruina que supondría una brutal descapitalización de la economía derivada de la persecución de la propiedad (en sus dos facetas: acumulación patrimonial y control de la gestión empresarial). La muy compleja coordinación de órdenes sociales amplísimos se confía, en primera instancia, al asamblearismo popular expresado en arbitrarios balances del bien mayoritario (que no común) y, en segundo término, al asamblearismo empresarial por parte de sus trabajadores.

Goya decía que el sueño de la razón produce monstruos, y la Economía del Bien Común, por bienintencionadas que puedan ser sus intenciones, es uno de esos monstruos: sin ser conscientes de las titánicas limitaciones de su análisis y de los enormes problemas que entraña, pretenden terminar de demoler los fundamentos de las economías capitalistas y sustituirlas por un dirigismo ciego y represor.

Es verdad que las economías actuales necesitan de profundas reformas: políticos, lobistas y banqueros ejercen un control desproporcionado sobre nuestras vidas gracias a que disponen del monopolio de la coacción legal, esto es, del Estado. Pero la forma de combatir los privilegios regulatorios, las socializaciones de pérdidas, la explotación tributaria o el latrocinio a costa del ciudadano no es ni dándole más poder al Estado ni cargándose la propiedad privada, sino más bien al contrario: evitando que el Estado (y quienes se aprovechan de él) puedan atentar en beneficio propio contra la propiedad privada y los contratos voluntarios de un tercero. Es decir, limitando el poder de un Estado que ya copa el 50% del PIB y que hiperregula la otra mitad y no convirtiendo ese poder en absolutamente discrecional por el hecho de que pase por una asamblea popular.

En resumen: lo único de común que tiene la EBC es el empobrecimiento y la pérdida de libertades. Y no por querer imponer principios cooperativos en una economía, sino por cargárselos completamente destruyendo los mecanismos por los que esa cooperación puede canalizarse y sostenerse a gran escala: el sistema de precios. La auténtica Economía del Bien Común es el capitalismo liberal.

Bibliografía

Armentano, Dominick. 1996. Antitrust and Monopoly. Independent Institute.

Böhm-Bawerk, Eugen. 1889. Capital and Interest. South Holland, IL: Libertarian Press.

Buchanan, James, and Tullock, Gordon. 1962. The Calculus of Consent. University of Michigan Press.

Coase, Ronald. 1960. “The Problem of Social Cost”. Journal of Law and Economics, Vol. 3, pp. 1-44

Darst, David. 2008. The Art of Asset Allocation. McGraw-Hill.

Fekete, Antal. 1984a. “Borrowing Short and Lending Long: Illiquidity and Credit Collapse”, CMRE Monograph Series, No. 38, Greenwood Court, NC.

Felber, Christian. 2012. La Economía del Bien Común. Deusto.

Gilder, George. 1981. Wealth and Poverty. Basic Books.

Hayek, Friedrich. 1945. “The Use of Knowledge in Society”. American Economic Review. XXXV, No. 4. pp. 519-30

—— 1948. “The Meaning of Competition”, en Individualism and Economic Order. Roultedge Press.

—— [1973] 2006. Derecho, legislación y libertad. Unión Editorial.

Lachmann, Ludwig. [1956] 1978. Capital and its Structure. Menlo Park, CA: Institute for Human Studies.

Norberg, Johan. 2001. In Defence of Global Capitalism. Timbro.

Ostrom, Elinor. 1990. Governing the Commons. Cambridge University Press

Reisman, George. 1996. Capitalism. TJS Books.

177 Comentarios para este artículo.

  1. Marqués Says:

    En definitiva, esta propuesta económica para el “bien común” no es más que una nueva faceta de un pensamiento que asume, como bien señala Vd., “que el paradigma de economía de libre mercado es la muy intervenida y distorsionada economía actual”. Si se asume que la situación actual es la plena expresión del libre mercado (aplicación de políticas neoliberales, desregulaciones del sistema financiero,…. y demás afirmaciones sin fundamento), no les queda más remedio que buscar soluciones a las actuales injusticias en la regulación y la restricción.

    Así pues, la premisa a desmontar debería de ser que vivimos en una sociedad con un capitalismo liberal plenamente implantado. Todo el posterior castillo de naipes se sustenta en esa equivocada percepción. No se puede convencer a nadie de que la solución es el capitalismo liberal, en tanto en cuanto se siga considerando que ya vivimos en un mundo plenamente capitalista liberal.

    Es la misma equivocada percepción que califica de austeras las actuales políticas económicas.

    saludos.

  2. PETER Says:

    Vamos que basicamente es el comunismo de toda la vida adornado con bonitas palabras vacias (colorines, flores, celofan,etc)… espera, es que eso ya era el comunismo de toda la vida

    Y atendiendo al lugar de origen del autor, ¿podriamos considerarlo como parte de la escuela austriaca de economia? (notese la no tan fina ironia)

  3. Fernando Nogales Says:

    Magnífico trabajo, Juan Ramón, de desenmascaramiento del intento (por enésima vez) de la implantación del comunismo en las sociedades avanzadas.

    Para estos Marx del siglo XXI (en el presente caso Christian Felber), la soluciones pasan por dotar de un hipercontrol a los generadores de riqueza (empresarios y trabajadores). Por supuesto, si algo tienen claro estos salvadores socialistas, es el prohibir a toda costa que empresarios y trabajadores lleguen a algún tipo de acuerdo sin el intervencionismo del Estado (característica diferenciadora y clave de las sociedades abiertas). Estos los Christian Felber, a los generadores de riqueza, empresarios y trabajadores, les envía una clara orden coactiva: “Vosotros trabajad, del reparto de los beneficios nos encargamos nosotros”.

    El problema de estos Marx del siglo XXI (en el presente caso Christian Felber), es que en su omnisciencia constructivista, bajo el ropaje de una ciencia económica que persigue el bien común (La Economía del Bien Común), para ellos su ideología funciona como una religión; es decir, no funciona con certezas refutables, sino con dogmas. Por supuesto, en dicha religión sólo unos pocos elegidos (la casta política) se sienten legitimados para saber mejor que cada individuo lo que es más idóneo en cada momento y situación para cada uno de nosotros.
    En ese endiosamiento fasciocomunista (de derechas e izquierdas) los Christian Felber del momento, tienen claro (una vez más) que ante el egoísmo humano (según ellos realimentado por el capitalismo), no queda más remedio que actuar por parte del Estado: a corto plazo, con un intervencionismo feroz sobre todos los asuntos económicos; y a largo plazo, con un control férreo sobre el sistema educativo para adoctrinar a los individuos en la senda del “Bien Común”.

    …pero una vez más no es posible “bien común” alguno, si éste es impuesto a costa de soslayar las libertades de los individuos para dirigir sus propias vidas a través de sus acuerdos espontáneos y, el respeto a su libre pensar.

    “Economía del Bien Común”… puro fasciocomunismo.

    Fernando Nogales

  4. Jnaba Says:

    Este texto es pura ambrosía. Madre del amor hermoso.

  5. Ni perro ni pastor Says:

    El querer hacer creer que es el capitalismo liberal y sus ideas las que gobiernan, y por lo tanto las culpables de la situacion,es la excusa del niño que con las manos manchadas de tinta, y junto a la pared de un cuarto “decorado” como la cueva de altamira dice:”Yo no he sido”.
    Esta es la mentira que todos compran.Un culpable de sus males antes que asumir cualquier responsabilidad.Que decidan por mi y asi,si las cosas salen mal y aunque yo haya trabajado en ellas,la culpa sera de otro.
    Pero cuidado que la idea de cooperar voluntaria y pacificamente con los otros para lograr nuestros fines,solo es posible en un mundo de angeles.
    Es nuestra naturaleza,como dijo el escorpion,que multiplicada por miles de millones de personas evueltas en toda clase de circunstancias,hace imposible que uno o muchos recurran a la violencia,al uso de la fuerza,para lograr sus fines.Fines que como explica el profesor Rallo no son iguales para todos,ni tienen que serlo.
    Esta es la grandeza de las personas, la diversidad.Que incluso puede hacer que ahora pensemos de una manera y dentro de un tiempo cambiemos de idea.
    El bien comun que propone Felber solo es posible en un mundo no de personas,en un rebaño conducido por pastores a las ordenes de un tirano que dicta cual es el bien por el que se trabaja y que parte de este bien sera comun y entre quienes se distribuira.
    YO personalmente prefiero trabajar por la utopia del mundo de angeles que por la del rebaño.

  6. Rothbard Says:

    Excelente ensayo! No sólo para entender el fracado de la EBC sino para entender el funcionamiento del libre mercado.

  7. Imanol Says Says:

    Te felicito Juan Ramón por este magnífico trabajo. Hay una conferencia de Felder en Zaragoza que la he visto en Internet.
    Al final, estas cuestiones las resumió muy bien Hayek: por desgracia seguimos siendo fatalmente arrogantes, creemos que con la razón podemos construir una nueva sociedad desde arriba y en el momento que nazca “el hombre nuevo”, todo funcionará por sí mismo.
    Así pensaba yo cuando era estudiante en la Universidad y militaba en el Partido Comunista; antes, a este estilo de pensamiento lo hubiera llamado “infantilismo pequeño burgués”.

  8. El osito Teddy Says:

    Hay un punto en este excepcional estudio de la economía del bien común que no estoy tan de acuerdo. Sentencia que “la configuración cooperativa del capitalismo hace que sea inherentemente altruista”.

    Yo no considero que el capitalismo sea altruista. El altruismo considera que poner el bien de otros por encima del tuyo propio es una virtud moral. Que el sacrificio por y para los demás tiene que ser la norma de valor, el patrón oro que mantenga cohesionada una sociedad. De ahí que la izquierda le tenga tanto odio, como odia cualquier palabra relacionada con beneficio.

    Este artículo ilustra muy bien como las actitudes altruistas diluyen el capitalismo y el verdadero bienestar: http://www.libertaddigital.com/opinion/ideas/contra-la-megafilantropia-1276238197.html

  9. Marta Says:

    Querido Juan Ramón,

    Le sigo, y claro, el liberalismo es tan guay! es la panacea a todos los males del mundo, un Estado que no intervenga y deje a la gente hacer lo que le venga en gana, eso sí, siempre que haya nacido en una buena familia que le pague la educación, en una universidad privada, claro ser liberal con dinero está fenomenal, o va Ud de post-moderno y dice que no existen las clases sociales… para que luego siga hablando lo bonito que es el liberalismo. La no regulación de los mercados financieros trajo la caída de Lehman, pero oh! wait! de eso mejor no hablar, y, por consiguiente ha traído la pobreza y la mayor crisis de deuda de la historia desde 1929, pero oiga, el liberalismo y la no regulación es lo mejor del mundo mundial.

    Le ha tenido que picar mucho el libro de la Economía del bien común para dedicar semejante chorizo. Eso es que el libro y la teoría es muy buena y está calando, que eso tiene que “joder” un poquito, pero sólo un poquito.

    Venga a hablar de liberalismo, que yo me quedo con la Economía del Bien Común!

    Salut!

  10. EL BARAJAS Says:

    La cantidad de millonarios que no son hijos de millonarios… y viceversa, ¿le ves mucho futuro a Paquirrín y Borja Thyssen?

    Lo de las clases sociales es evidente. Claro que no es lo mismo nacer en un ambiente que en otro – y no sólo en lo económico -, o con unas habilidades u otras. Yo, particularmente creo, que salvo casos extremos, no es impedimento para ganarte la vida dignamente. Y que haya gente con características extraordinarias que pueda llegar muy lejos sin haber “nacido en una buena familia que le pague la educación, en una universidad privada”, ni mucho menos.

    Esta no es forma de defender nada…

    “Le ha tenido que picar mucho el libro de la Economía del bien común para dedicar semejante chorizo. Eso es que el libro y la teoría es muy buena y está calando, que eso tiene que “joder” un poquito, pero sólo un poquito.”

    Me recuerda a esto:
    https://twitter.com/yefribomon/status/336805406389174272/photo/1

  11. Juan Ramón Rallo Says:

    Estimada Marta,

    El problema de los textos no es que te molesten o te dejen de molestar, sino que dediques algo de tiempo en analizarlos, diseccionarlos y criticarlos. A eso me he dedicado con la EBC: a analizarlo desapasionadamente. No puedo decir lo mismo de su comentario, reacción visceral a un texto, el mío, que no ha hecho el más mínimo esfuerzo por leer y comprender. Así que déjeme pensar que está usted más “picada” con la crítica de lo que yo lo estoy con el libro, acaso por mostrar que la EBC es mucho menos “guay” de lo que su rimbombante nombre indica.

    Por otro lado, le recomiendo que, si me sigue, lo haga con algo más de interés, para no reiterar errores tantas veces desmentidos en este foro; por ejemplo, que la crisis financiera es culpa de la desregulación y no de la muy intensa intervención del Estado a la hora de privilegiar a la banca: http://juanramonrallo.com/2012/07/fraude-por-que-la-gran-recesion-2/

    Por mi parte, se puede quedar con el sistema que más guste mientras no me lo intente imponer a mí por la fuerza.

    Atentamente,
    Juan Ramón

  12. Juan Ramón Rallo Says:

    Osito Teddy,

    Es altruista en tanto atiende a las necesidades ajenas, no por motivación personal, sino por estructura necesaria del sistema.

  13. Emilio Alonso Says:

    Habla Marta de la pertenencia a una buena familia que paga la educación, la universidad privada, de que ser liberal con dinero está fenomenal… Desde mi modesto punto de vista (no soy un experto en esto ni en nada, salvo en lo que sí lo soy) la banalización de la educación pública a lo largo de las últimas décadas, resultado, creo yo, de las políticas aplicadas por los que piensan como Marta, a quien favorece es a las familias de poder adquisitivo muy elevado. Al convertir la educación secundaria en una especie de prolongación de la primaria y a la educación universitaria en una especie de prolongación de la secundaria (¿qué valor tienen los títulos universitarios españoles en el mundo?), se hace a veces imprescindible enviar a los hijos a instituciones educativas extranjeras de prestigio para que tengan una formación y un título que sirva para algo, que sea tomado en serio aquí y fuera, y esto sólo lo pueden hacer las familias, como se decía antes, pudientes, incluso muy pudientes. Ciertamente, de buenas intenciones está empedrado el infierno.

  14. Trilu Says:

    @ Marta,

    La EBC acaso esté bien intencionada y su autor parece, oyéndole hablar, bueno como un cacho de pan.

    Pero ciertamente, no se puede condensar en pocas líneas la cantidad de ideas y argumentos fallidos que hay que desmontar en esta teoría de la EBC. Prácticamente hay que empezar desde cero porque es tal la cantidad de ingenuidades, simplezas, errores de percepción, de diagnosis y sobre todo de prescripción que a mí no me extraña nada que Juan Ramón tenga que publicar tan extenso comentario a dicha obra.

    Lo que sí me sorprende es que alguien que dice seguirle, algo que dudo, a estas alturas todavía suponga que el liberalismo postula que cada cual haga lo que le venga en gana aunque perjudique a los demás; menos aún que el rechazo al Estado provenga del temor a que proteja a los individuos, al contrario, se le cuestiona por ser la zorra en el gallinero. O que el liberalismo sea ciego ante las clases sociales: bien al contrario, gracias al liberalismo se han ido diluyendo y allí donde permanecen es precisamente por falta de libertad (lo que el liberalismo defiende).

    Tan es así que a un liberal no se le ocurrirá impedirte que organices tu economía, la de los tuyos, o quienes quieran, según las pautas de la EBC, pero por supuesto tampoco permitiría que se le imponga a quien no quiera seguirla. ¿Tú crees que entonces cada cual podría hacer lo que le venga en gana?

    Citando a Juan Ramón: “¿qué sucedería si definiéramos el bien común como un marco normativo muy general donde todo el mundo tuviera la posibilidad de tratar de satisfacer sus fines en cooperación de los demás?”

    Cuando la libertad que se defiende es la de todos, es imposible que no surjan normas y acuerdos que cumplir y proteger. Y cuantas mas personas se impliquen en defender esas normas y acuerdos mejor, mas fuerza y respaldo tendrán.

    Pero cuanto mas prolijas y precisas sean las normas, cuantos mas campos acoten, mas dificil será que mucha población las secunde pues más dificil será que satisfagan a todos. De ahí que sea preferible buscar las más universales y aceptables (exigir que los acuerdos sean voluntarios por ejemplo). Y esas defenderlas lo mas eficazmente posible, dotando de mas protección al individuo para exigirlas ( y menos a los miembros del Estado)

  15. Trilu Says:

    Osito Tedy:

    Cuando alguien se plantea crear una empresa, piensa en sí mismo, en su familia, sus amigos…etc pero si no le está permitido coaccionar al prójmo para conseguir ventas, lo siguiente que ha de pensar es ¿qué pueden querer los demás, que yo pueda ofrecer, sean allegados o no? ( el respeto a la libertad nos confina en el ámbito del altruismo)

  16. Trilu Says:

    A mi siempre me ha gustado exponer esta analogía para comprender la falacia del “egoismo” como motor del capitalismo:

    Lo que mueve a un choche es el motor, pero lo que le guia en la dirección adecuada es el volante. No se entiende lo uno sin lo otro.

    El motor lo asimilo a la motivación personal, privada, el volante al respeto por la libertad propia y ajena.

  17. El osito Teddy Says:

    Juan Ramón,

    Cuando existe beneficio mutuo, no es altruísmo ya que es una noción que defiende expresamente sacrificar algo valioso por algo que no lo es.

    El link anterior que puse de Bill Gates es muy significativo. Si “el bien ajeno se procura a costa del bien propio” (y por bien propio me refiero a la riqueza de Microsoft) es altruísmo. Pero si la acción de solidaridad e inmolación de Bill Gates no entrañara esas consecuencias tan nefastas que analizas tan bien en tu artículo, no sería una actitud altruísta.

  18. El osito Teddy Says:

    Perdón, quería decir ” si la acción solidaria no entrañara la inmolación de la riqueza de Gates no sería altruísmo”.

  19. Juan Ramón Rallo Says:

    Bueno, acepto tu matiz. Entonces digamos que el capitalismo es un sistema cooperativo de ayuda mutua, algo que mucha gente entendería por altruismo en sentido lato (preocuparse por los demás como condición previa para preocuparme por mí).

  20. Marqués Says:

    es el camino al infierno lo que esta empedrado de buenas intenciones, no el infierno.

  21. Manuel Polavieja Says:

    De hecho, como bien indicas en el texto, el capitalismo tiene una norma que hay que cumplir por la fuerza (esa que busca Felber) y es que primero tienes que producir para los demás antes que consumir para ti mismo.

    ¿Habrá algún pensador más incomprendido que el Sr. Say a lo largo de la historia de la humanidad?

  22. Rafa_el Says:

    Señor Rallo.
    Estoy Impresionado.
    Le sigo a diario y creía que no podría sorprenderme, pero lo ha hecho.
    Su aportación a la sociedad es de tal magnitud y ¡¡¡¡ Gratis !!!! que no creo que su remuneración económica sea la que merece.
    Salvo 1 libro que compré no he pagado nunca ni un céntimo por aprender de sus más que demostrados conocimientos.
    El esfuerzo derrochado en desmontar átomo a átomo el destructor socialismo oculto tras la necesidad universal de sentirnos buenas personas, ha sido a buen seguro, de varios días de atenta concentración, no sé a que otros artículos o vídeos podía ud haber dedicado este tiempo, pero me parece que el uso de su tiempo en este artículo ha estado mucho más que bien empleado.
    Su altruismo y generosidad al regalarnos su trabajo me parece que es un buen botón de muestra de cómo funciona realmente el capitalismo, satisfaciendo las necesidades de la sociedad (conocimientos)ud consigue satisfacer las suyas ( vender libros y obtener una remuneración ).

    Sigo impresionado Sr Rallo.

    saludos

  23. Juan Ramón Rallo Says:

    Bueno, las ventas de libros son escasamente lucrativas y, desde luego, este post tiene poco que ver con vender más libros. Más bien, mi preocupación es contribuir a que la sociedad en la que vivo no degenere mucho más por la pendiente liberticida. Digamos que es un objetivo más largoplacista.

  24. Ramon Says:

    Un tema que no se ha comprendido de la EBC, es que es una alternativa a debate, abierta, asamblearia, es solo un punto de partida a debatir. ¿ hay una alternativa en un mundo con recursos limitados? mas enevejecida? con mas y mas población o relacionado con desequilibrios economicos o con las nuevas formas de producir? 3D, 4D ,TIC’s que implican menos trabajo para todos ? Recordemos que estas ultimas decadas el aumento de productividad de las TICS no ha supuesto un incremento de salarios,,¿que sucedera si las proximas revoluciones tecnicas tampoco incrementan salarios ? Por otra parte las reglas son iguales para todos ?… Porque no deben tener incentivos las empresas que son ERS ? porque la ERS no es vinculante? Porque el consumidor no puede estar mejor informado sobre como actua la empresa (explota niños ? hace trabajar jornadas exclavistas ..información asimetrica? y si tambien capitalismo de estado) Se puede defender el capitalismo si realmente el mercado es economia de mercado, ahora mas bien esta coptado por politicos, grandes bancos y grandes empresas (menor distancia al poder) que hacen sus normas,certificaiones, regulaciones antes de entrar en el mercado para su bien particular, no para el bien comun.

  25. Trilu Says:

    Juan Ramon, has querido decir que tu preocupación es contribuir a que la sociedad en la que vives NO degenere mucho mas por la pendiente liberticida.

    Yo creo que estás contribuyendo mucho sin duda a ello y todos los que participamos en tu web te estamos muy agradecidos. Yo llevo muchos años leyendo, aunque sea esporádicamente, sobre economía y gracias a tu labor y la del instituto Juan de Mariana he encontrado una teoría mucho más explicativa, sólida y coherente que el resto (marxismo, keynesianismo, monetarismo…etc)
    En este artículo sintetizas magistralmente los fundamentos del capitalismo desde la óptica austríaca que tan ocultos están a los ojos de la inmensa mayoría de sus detractores.

    Enhorabuena.

  26. Juan Ramón Rallo Says:

    Ramón, el punto inicial es que la EBC no entiende que asambleariamiente no se puede alcanzar el bien común (teleocracia) salvo que la asamblea acuerde un sistema de libre mercado donde todo el mundo pueda alcanzar sus fines voluntaria, consensual y pacíficamente (nomocracia).

  27. Ramon Says:

    Juan y por que no puede funcionar asi la asamblea en una economia de mercado….como dices, de forma voluntaria, consensual y pacifica ?

    Si son Acuerdos tomados por decisiones que ofrezcan menor resistencia …. Felber aboga por establecer el “consenso sistémico” (un método que logra concretar qué propuesta ofrece menor resistencia por parte de la población, y que suele ser un punto intermedio entre los extremos)

  28. Juan Ramón Rallo Says:

    Ramón,

    Por lo que explico en el texto:

    1) La asamblea, a menos que sea unánime, supondrá imponer la voluntad de la mayoría a la minoría. Eso no es bien común (nomocracia), sino bien mayoritario (teleocracia).
    2) El asamblearismo no funciona, primero por falta de incentivos para estar informados (ignorancia racional), por sesgos muy serios en la elección democrática (mito del votante racional) y por incapacidad cognitiva para adquirir y procesar toda la información necesaria (imposibilidad del cálculo económico).

    Dime Ramón, ¿por qué no dejar que, si los consumidores valoran realmente los distintos “fines sociales”, las empresas se distingan y compitan entre sí ofreciendo voluntariamente los indicadores que propone Felber? Así, aquellos consumidores que valoren esa información la tendrán en cuenta en sus decisiones y quienes no, no. Todo consensual, pacífico y voluntario.

  29. Ramon Says:

    Aqui esta el debate…entre la opción que compitan entre si las empresas para mejorar o bien que no tengan que competir en el grado actual (casi imposible de competir contra modelos duales de otros paises) y colaboren mas entre ellas.
    A mi lo que me parece muy bien es que el consumidor este bien informado y que con su poder de compra/ de elección decida libremente a que empresa favorece o no segun sus valores.

  30. Juan Ramón Rallo Says:

    No, no es un tema de cooperar o competir; como explico en el post, las empresas ya son fundamentalmente cooperativas. La cuestión es si han de cooperar todavía más o no aunque ello vaya en perjuicio de las preferencias actuales de los consumidores. Si los consumidores prefieren más cooperación por ver más cooperación, es tan sencillo como que las empresas saquen sus notas de colores acreditadas por algún auditor privado (y que los colores denoten un mayor o menos grado de cooperación empresarial). Pura capitalismo de libre mercado. Ahora bien, si no lo hacen, por algo será.

  31. Ramon Says:

    Si hay empresas que cooperan, no lo niego, y tambien hay empresas que se alinean con el poder, por sus razones compartidas, geopoliticas, geoeconomicas, o geoestrategicas..con sus redes vinculares que acaban siendo empresas sistemicas o estartegicas del pais a “salvar” con sus puertas giratorias, en unos casos le denominan crony capitalism y en el otro extremo el capitalismo de estado (con inegenieria de sistemas economicos, modelos de triple helice, dumping, guerra de divisas y otras artes mas duras como espionaje industrial) Claro que seria mejor una economia de mercado donde las reglas fuesen iguales para todos, pero como no existe las personas “expulsadas” del sistema porque no obtienen creditos para seguir con su pyme, o por competencia desleal, riesgos morales etc, se buscan la vida con nuevas alternativas (p2p,proconsumidor, precio justo por subastas en redes sociales,etc,etc) y tambien es aconsejable debatir nuevos modelos socioecomicos….que esten relacionadas con los futuros cambios en la forma de producir, la empresa en red,las nuevas tecnologias…etc

  32. Mikel Says:

    Fundamentalmente estoy a favor de la EBC en la crítica que hace a un sistema que mide la economía en términos monetarios.
    Yo no estoy de acuerdo que el sistema de precios sea la mejor manera de medir quién aporta más o menos al grupo, pues se trata de un valor incapaz de agregar adecuadamente el valor de muchos parámetros. Puede valorar la escasez de un bien, su utilidad, pero nada más. No sirve para medir las consecuencias negativas o positivas que un bien aporta a la comunidad.
    Creo que es una cuestión ideológica en la que es difícil convencer o ser convencido, pues se trata de la concepción o el deseo que cada cual tiene acerca de la relación Individuo-Comunidad.

  33. EL BARAJAS Says:

    Mikel:

    Esa información ya lo reflejan ciertas empresas, el que se valore o no lo sabremos via precios. Ejemplo de una empresa que he tomado por ahí:

    “Nuestra empresa forma parte de REAS (Red de Economía Alternativa y Solidaria), utiliza productos ecológicos (tintas sin disolventes) y ofrece garantías sociales tanto de sus producciones como a sus empleados/as.”

    Y como esto, los hay a patadas y para todos los gustos… productos ecológicos, hecho en España, producto de proximidad, comercio justo, etc, etc, etc

  34. El osito Teddy Says:

    Juan Ramón,

    Sinceramente, ¿quién va a decir que una perfecta relación comercial es altruismo? ¿Quién va a creer que el Capitalismo como sistema es altruista si afortunadamente cada vez se hace más rico, próspero y productivo? Si haces algo para alguien y eso te perjudica a ti mismo, eso es altruismo.

  35. Trilu Says:

    Osito Teddy,

    El Capitalismo, aunque no se rige por el altruismo, lo permite e incluso lo facilita.
    Pero a mí me parece que el altruismo es adecuado para situaciones de emergencia…especialmente en las que no hay solución sin perjudicar a alguien.

    Sin embargo un buen sistema económico debe aspirar a reducir al mínimo esas situaciones.

    Que sea apropiado conducir atento a las intenciones y deseos del resto de conductores, incluso subordinando en ocasiones nuestras deseos a los ajenos, no implica que debamos manejar el coche pensando más en los mandos de los demás que en los propios.

    La eficacia del altruismo tiene límites.

  36. jfc Says:

    Mikel

    Nadie duda que en un intercambio voluntario entren en juego aspectos distintos a los precios, pues dependerá del criterio subjetivo de ambos agentes. En un mercado libre nadie te impone que compres al más barato si el más caro te cae mejor o, simplemente, te dé la gana elegirle por el motivo que sea. Justamente eso es el mercado libre, que no te cuenten milongas. La EBC no descubre nada nuevo aquí, sólo crea confusión a los legos criticando al capitalismo como algo que realmente no es.

    El sistema de precios ayuda en cierta medida a coordinar a la sociedad. Es fundamental para la supervivencia de la sociedad, pero no rige la vida de las personas libres, sino que sólo es una herramienta. Por ejemplo, si un joven descubre que se está pagando un salario muy alto a ciertos ingenieros y muy poco a los violinistas, a no ser que no le apasione la música o se le den fatal los números, dicha información de precios le está ayudando a no cometer el error de dedicar horas y horas aprendiendo a tocar el violín para luego acabar probablemente en el metro (a no ser que sea eso lo que quiera, por supuesto). En un mercado libre tú y sólo tú decides. Los precios son sólo una ayuda que te ayuda a orientar tus esfuerzos porque te informan de algunas de algunas consecuencias probables (aunque inciertas) de tus acciones (cómo decidor en qué especializarse en el ejemplo anterior). Pero tú y sólo tú decides, en base a precios, una mezcla o como te dé la gana.

    A mucha gente puede disgustarle que un futbolista de élite o un banquero gane más que un médico que salva vidas, por ejemplo. Son casos muy distintos: el futbolista aporta muy poquito pero a mucha gente. La pasión por el fútbol en la sociedad es muy grande, hace que muchos trabajadores cansados se relajen, les aporta algo muy valioso subjetivamente para ellos, de ahí que su salario pueda acabar siendo tan alto. Los banqueros se aprovechan de una regulación que les protege, al estilo de la EBC. También habrá buenos inversores, pero su salario anda contaminado por una regulación que protege a los bancos, tal y como proponen los estafadores del EBC.

    Haz el esfuerzo de leer bien lo que ha escrito Rallo y no dejes que te engañen tan fácilmente.

  37. tiempo Says:

    Osito Teddy:Si haces algo para ayudar a otro siempre tendras un beneficio,pero sera un beneficio intangible.Habras empleado tu tiempo y lo podras medir y pensar en lo que podrias haber ganado cada hora.Pero el coste de oprtunidad no lo podras saber.Al menos en este mundo

  38. OSK24 Says:

    Con todos mis respetos me parece increible que con todo lo que esta pasando en este mundo , se siga defendiendo el actual modelo en nombre de la libertad individual,
    Cuando nuestros descendientes echen la vista atras se avergonzaran de ciertas cosas(o es que el modelo actual es ajeno en responsabilidad en las hambrunas actuales, la concentracion de riqueza y de poder, las indecentes y pasmosas desigualdades en todos los ambitos) igual que nosotros nos avergonzamos de otras que nuestros lejanos y no tan lejanos antecesores hicieron.
    La EBC (que esta siendo fervientemente atacada por los defensores del modelo actual al que tan bien le va a unos cuantos y tan mal a otros muchos, con los mismos argumentos con el que se atacaba el comunismo)lo que pretende precisamente es huir de la dicotomia entre comunismo y capitalismo y proponer un modelo horizontal , que empiece desde abajo y que empecemos a construir y moldear para dejar a nuestros descendientes una forma de convivir en este mundo mejor, a mi manera de ver sin pecar de ingenuidad ni de idealismo, aunque si he de reconocer no alcanzable en el corto plazo ni mucho menos de forma sencilla, pero en cualquier caso no deja de ser una propuesta con el objetivo de contribuir a mejorar (acertada o no) el bienestar general, y por donde podemos empezar a avanzar aunque luego esto derive en otra cosa diferente,por esto creo que podemos estar de acuerdo o no con Fellber, pero no termino de entender que se le atribuyan ciertos calificativos como si esto de pretender que a todos les vaya mejor sea cosa de un ser o ente perverso y malvado, en mi humilde opinion intentarlo o proponer nuevos modelos aun equivocados siempre sera mejor que quedarse impasible viendo todo lo que esta ocurriendo con el unico argumento que el mejor modelo posible sea esta demoledor liberalismo, y que todo lo que huela a comunismo(quien dice eso de la EBC le aconsejo vuelva a leerse el libro)es coartar las libertades individuales.

  39. Juan Ramón Rallo Says:

    OSK24,

    Será que no has leído el texto que comentas. Dices:

    Con todos mis respetos me parece increible que con todo lo que esta pasando en este mundo , se siga defendiendo el actual modelo en nombre de la libertad individual.

    El texto dice:

    La exposición de Felber demuestra, no obstante, un hondo desconocimiento de cómo funciona una economía de libre mercado. De hecho, una de las trampas que subrepticiamente desliza a lo largo de su texto es asumir que el paradigma de economía de libre mercado es la muy intervenida y distorsionada economía actual, donde en efecto hay algunos elementos propios de un capitalismo liberal, pero muchos otros que no: altísima presión fiscal, peso desproporcionado del Estado, regulaciones omnipresentes, rescates de empresas quebradas, privilegios a grupos de presión, etc. El propio Felber, por ejemplo, señala que su EBC se inserta dentro del libre mercado, pero obviamente ello no lo convierte en un sistema económico liberal: tampoco al estatismo corporativista que hemos vivido en las últimas décadas.

  40. OSK24 Says:

    Juan y no sera que una inevitable consecuencia del capitalismo liberal(como ocurrio con anteriores sistemas economicos como el feudalismo) es la concentracion de riqueza y de poder y que esa concentracion de riqueza y por tanto poder derive(en un mundo donde alimentamos el individualismo y el egoismo)en la constitucion de grupos de presion con mucho poder que defiendan los intereses propios ,en este caso de una minoria ,que tengan presencia en los organos del gobierno por lo que intervienen en su beneficio haciendo regulaciones que no son de interes general y rescatando empresas y bancos, es decir privilegios a grupos de poder…no sera que esto es la consecuencia de decadas de liberalismo y que el sistema solo va a peor, las desigualdades mas grandes y los grupos de presion que representan a minorias cada vez tienen mas poder.No sera mejor favorecer el tan repudiado bien mayoritario? y repito sin creer que es el mejor de los sistemas, pero personalmente lo prefiero a lo que nos pueda deparar el capitalismo y su engañosa libertad

  41. Juan Ramón Rallo Says:

    No, pero aunque fuera así, eso solo constituiría otro buen motivo para que los liberales defendamos continuamente la limitación del poder político por parte de la sociedad y el mercado. Checks and balances, pero no internos al Estado, sino externos al mismo para reducirlo a una mínima expresión y que no pueda ser instrumentado por nadie en contra de los demás.

  42. OSK24 Says:

    Juan Ramon ,desde el sincero respeto a los liberales convencidos, pero sinceramnete crees que no es inevitable que la consecuencia de un sistema que fomenta la concentracion de riqueza(la ilimitada remuneracion del capital trae como consecuencia que cada vez se concentre mas capital y se remunere y se concentren mas los limitados recursos) y esto derive en la formacion de lobys que acaben entrando en el gobierno y regulando en su beneficio, no crees que es mas ingenuo pensar que esto no ocurre asi y que cuanto mas tiempo tengamos de capitalismo liberal , mas poderosos seran ciertos lobys y mas poder en su propio interes ejerceran, no crees que es mas ingenuo pensar que esto no pasa o que no va a pasar mas aun (otra cosa es que os venga bien o esteis de acuerdo), que creer que un sistema como el que propone la EBC puede hacerse camino con el tiempo ?

  43. Hank Says:

    OSK24,

    Como te han comentado das por hecho que estamos en un sistema liberal y criticas la formación de lobbies que tienen fácil acceso al gobierno para regular a su favor. El tema es que el sistema liberal quiere reducir al estado a su máxima expresión y evitar la intervención de este en la economía(regulaciones) y por tanto el miedo que te dan estos lobbies se soluciona teniendo una economía liberal ¿otro adepto más?

  44. OSK24 Says:

    no, respeto si , pero muy lejos de ser adepto de un sistema liberal como el que defiendes.
    Que ahora se regule mal no quiere decir que lo ideal es la no regulacion, y ademas te repito que es una utopia que en un sistema capitalista liberal no acaben apareciendo lobbies, o me puedes dar algun ejemplo del que puedas sacar pecho?

  45. jfc Says:

    Es al revés, OSK24. Todos los lobbies surgen precisamente a causa de las regulaciones, para obtener control político mediante presión. En otro caso, si un empresario se forra realizando mejor servicio que sus competidores sin saltarse la ley y sin aprovecharse de las debilidades de la regulación, ese tío merece una estatua.

  46. El osito Teddy Says:

    Trilu,

    Como dices que el Capitalismo promueve el altruismo te recomiendo nuevamente el artículo que he enlazado (*) ¿Hay mucho Capitalismo en lo que hace Bill Gates? Más bien diría lo contrario. No me parece un matiz sin importancia. ¿Tiene poca importancia arruinarse?

    Y como justificación no me convence eso de “tienes que producir para los demás antes que consumir para ti mismo”. Si acaso es al revés. Precisamente como el Capitalismo no es altruista es lógico que previamente debas proporcionar lucro a los demás si quieres disponer de algún tipo de ganancia.

    Tiempo,

    Es que no es eso. El grave problema es que la gente confunde el altruismo con la generosidad.

    Mira, existe mucha gente de acuerdo con que se desmantelara toda la riqueza del Vaticano para ser repartida entre los pobres del planeta. Pero claro, siguiendo ese razonamiento tan ridículo también se podrían desmantelar todos los museos del mundo y no creo yo que con eso se consiguiera mucho más que destruir el patrimonio artístico de la humanidad. Eso es altruismo y un verdadero liberal diría “no se trata de dar peces hasta perjudicarse y empobrecerse, hay que enseñar a pescar”.

    (*) http://www.libertaddigital.com/opinion/ideas/contra-la-megafilantropia-1276238197.html

  47. Trilu Says:

    Osito Teddy,

    Creo que me has malinterpretado, por ello te sugiero que vuelvas a leer mi aclaracion sobre el altruismo(*).
    Por una parte, estoy de acuerdo con tu matización o corrección al uso del concepto “altruismo” en general y en el artículo de Juan Ramón en particular. Creo que hay un deslizamiento de conceptos.

    Efectivamente, si el altruismo, para ser tal, requiere que subordines tus objetivos a los objetivos ajenos, no podemos decir que el Capitalismo se rija por tal regla.
    Y en ese sentido comparto cuanto dice Juan Ramón en el enlace que facilitas (reconozco que no lo había leido) pero fíjate que en mi comentario venía a decir lo mismo(*)

    Por otra parte,efectivamente, el altruismo, según la correcta definición que tú señalas, puede ir en detrimento de la eficaz y acertada coordinación de los agentes económicos sociales si se convierte en la norma de actuación puesto que rechaza al individuo como diseñador de sus propios objetivos(estos deben subordinarse a los de otros que a su vez subordinen los suyos a otros…y así indefinidamente). Esta pauta solo la veo útil para situaciones de emergencia en las que eventualmente hay sujetos que no pueden solucionar sus problemas sin la ayuda de otros que por su altruismo son capaces, eventualmente, de subordinar sus objetivos a la solución de tal problema, aunque esta no sea la más optima, o no erradique la causa del mismo, basta con que proteja al damnificado.

    Por otra parte, el capitalismo sí facilita el altruismo desde el momento en que propone que para conseguir tus objetivos debes coordinarlos con los de otros, rechazando el uso de la coacción o de la fuerza para someterlos a tu voluntad. Es decir, supone un freno al impulso que te conduciría al extremo opuesto del altruismo: los deseos ajenos han de subordinarse a los mios.

    Esa coordinación de tus objetivos con los ajenos suele exigirte que antes de consumir para tí debas producir para el consumo de otros (no necesariamente el “lucro” de otros)

    (*)El Capitalismo, aunque no se rige por el altruismo, lo permite e incluso lo facilita.
    Pero a mí me parece que el altruismo es adecuado para situaciones de emergencia…especialmente en las que no hay solución sin perjudicar a alguien.

    Sin embargo un buen sistema económico debe aspirar a reducir al mínimo esas situaciones.

    Que sea apropiado conducir atento a las intenciones y deseos del resto de conductores, incluso subordinando en ocasiones nuestras deseos a los ajenos, no implica que debamos manejar el coche pensando más en los mandos de los demás que en los propios.

    La eficacia del altruismo tiene límites.”

  48. Fernando Says:

    @El osito Teddy
    (…) “no se trata de dar peces hasta perjudicarse y empobrecerse, hay que enseñar a pescar”.

    ¿Se debe dar peces o enseñar a pescar? Ahora, me parece que algo muy importante es no poner trabas a que venda el pescado. El proteccionismo perjudica el desarrollo.

  49. El osito Teddy Says:

    Yo intentando convencer en una página llena de anarcocapitalistas que el capitalismo no es altruista.

    La virgen.

  50. Freeman Says:

  51. Jaume Says:

    Qué pena que en España, dentro de su clase política, los máximos defensores de la ideología liberal sean Aznar y Aguirre, implicados en las tramas de Bárcenas y Gurtel, vulgares chorizos.

  52. Freeman Says:

    Liberal es el que piensa y actúa bajo los principios liberales, no quien dice ser liberal pero no actúa como tal.

    Defensores del liberalismo en el terreno político serían estos:

    http://www.p-lib.es/

  53. jfc Says:

    Freeman: En mi opinión, aquí Hayek patina en toda la parte final de vídeo. Parece olvidarse de que el empresario ha de satisfacer a otras personas y que no puede haber orden espontáneo sin buena voluntad y cooperación respetuosa entre personas. Las instituciones que emergen de las propias interacciones facilitan este proceso, pero es indispensable también buena voluntad en las personas. Esa buena voluntad, si es sincera, es la misma que evita caer en la fatal arrogancia y en imponer a los demás por la violencia lo que creemos que es mejor, de ahí que esté de acuerdo con la primera mitad del vídeo. Pero no con la segunda: el altruismo es indispensable para alcanzar una sociedad próspera para todos.

  54. Freeman Says:

    jfc

    Lo que dice básicamente es que el altruismo es un indicador principal en las sociedades primitivas donde las personas tenían contacto visual y conocimiento de unas con otras. Este indicador pasa a ser secundario cuando pasamos a una sociedad extendida, no es que no pueda existir altruismo en este tipo de sociedad si no que el indicador principal pasa a ser la búsqueda del beneficio y eso es lo que permite que gente que no se conoce de nada colaboren todos juntos (sin saberlo), básicamente porque para conseguir un beneficio necesitas beneficiar a los demás. Por ello es que en esa búsqueda del beneficio estas siendo lo más altruista posible porque te ves obligado a que para enriquecerte tengas que enriquecer a los demás, darle a la gente lo que quiere, si no la gente no consumirá tus productos o los servicios que proporciones.

    Tiene muchísimo sentido lo que él está diciendo, entendamoslo con 2 simples ejemplos.

    Sociedades pequeñas o tribales: Todos sabemos que un padre será más altruista con sus hijos que con cualquier desconocido.

    Sociedades expandidas como las que vivimos: Gente que colabora sin conocerse entre si. Se ve muy claramente en este vídeo de Milton Friedman.

    http://www.youtube.com/watch?v=n4cZ64HuP7Q

    Que ocurre? Que hay un conflicto mental a la hora de aceptar esa colaboración anónima que se produce en sociedades extensas como la que tenemos, porque nuestra mente mantiene reminiscencias de las sociedades primitivas.

    Sobre lo que comenta de que en nuestra sociedad, con la búsqueda del beneficio estas siendo lo más altruista posible. Se puede entender fácilmente con otro ejemplo de nuestros días.

    Hace varios meses Amancio Ortega, ya tercer hombre más rico del planeta, donó 20 millones a caritas, algo que está muy bien, pero ahora pensemos.

    Que es más altruista? eso? o los miles de puestos de trabajo que genera directa e indirectamente sus negocios, que hace que esas personas puedan ganarse la vida?

  55. jfc Says:

    Ya, si te digo que comparto toda la primera parte del vídeo. Y la conozco muy bien. Donde está el conflicto es la parte final, pues en mi opinión Hayek ignora la componente empresarial. A diferencia de Mises o Kirzner a veces Hayek parece poseído por un cierto determinismo histórico donde las personas no tiene voluntad, no hay componente empresarial. En mi opinión cae en el cientismo al llevar al extremo lo del orden no intencionado. Las insituciones no nos dominan del todo, la voluntad humana cuenta. Eso lo echo de menos en Hayek en estas palabras. El altruismo cuenta, no es un error humano como parece decir Hayek. El error no es ese, el error es la fatal arrogancia, la falta de respeto a los demás que supone la imposición política y jugar con sus vidas. Pero la buena voluntad humana cuenta.

    Por eso me parece muy bien que Amancio Ortag dé trabajo a la gente. Pero no se puede esperar que surjan nuevos Amancios Ortega como las setas cuando llueve, hace falta moverse y actuar. El orden espontáneo no emerge sólo, surge de las buenas intenciones, sinceras, sin violencia, sin imposición política.

    Veo unos posts después que defiendes el liberalismo y un partido político. Mi posición, en cambio, es agorista. Para mí por ahí no se va a ningún lado, es caer en el mismo error de fatal arrogancia. Sólo el empresario puede cambiar el mundo a mejor, no la política y cambiar de forma constructivista las instituciones hacia otras “liberales”. Empresarios con buenas intenciones en satisfacer a otros, que se equivocarán, pero que sean prudentes y tengan ganas de ayudar a los demás de forma pacífica: a través del mercado.

  56. Freeman Says:

    Pero Hayek no está excluyendo el altruismo solo dice que pasa a un segundo plano en detrimento de la búsqueda de beneficio, cuando el hombre dio el paso de la tribu a nuestra sociedad expandida, y esa búsqueda de beneficio es la que hace posible esa colaboración anónima que consigue que miles y miles de personas hayan trabajado para construir algo tan simple como un lapicero.

    Lo de defender a un partido político, bueno no es tanto ser un acérrimo de la política, pero considero que el sistema hay que cambiarlo desde dentro, no veo otra solución, como si fuera una vacuna, y para eso hace falta un partido político dispuesto a quitarse poder ellos mismos, la única forma es que dicho partido tenga convicciones liberales y la gente igualmente vote por dicho cambio.

    El empresario, ten en cuenta que si puede obtener privilegios del poder político los obtendrá, no quiere competencia, quiere privilegios, subvenciones y aranceles. Beneficia al empresario, pero perjudica al resto que además subvenciona a la fuerza a dicho empresario.
    Y eso, todo en conjunto, está en contra del liberalismo.

    El empresario, sin embargo, que no tiene ningún tipo de privilegio estatal, puede ser todo lo malvado que queramos pero se verá obligado a competir con otros empresarios y dependerá exclusivamente de los consumidores que votaran por él, comprando sus productos o servicios si son de su agrado. Si gana se habrá beneficiado él y habrá beneficiado a los demás y si pierde tendrá que asumir las perdidas él mismo.
    Esto sí es liberalismo.

  57. Freeman Says:

    Bueno, si que creo que hoy en día hay una revolución en el sistema que puede surgir de manera espontanea y es la adopción por parte de la gente de una moneda como el bitcoin. Ahora, claro, que a ver como se las apañan gobiernos y sistema financiero, porque me temo que va en contra de sus intereses.

    La cuestión es que es impredecible a día de hoy el grado de aceptación de dicha moneda.

  58. jfc Says:

    Es que la búsqueda de beneficio en el mercado va ligada a satisfacer los deseos de otros, tanto en la sociedad tribal como en una sociedad expandida, tanto para aportar la mina del lápiz de Friedman como para recolectar frutas para la tribu. De hecho, van mucho más ligados aún en la sociedad expandida, pues no pesa tanto la lucha primitiva por la supervivencia y mucho más la cooperación y la división del trabajo y del conocimiento. El comercio hace que las personas aprendan a cooperar, de modo que el altruismo no es más que una forma más sofisticada de comerciar y de obtener cierto beneficio subjetivo que emerge de interacciones humanas complejas, no primitivas. Del mismo modo, la búsqueda beneficio de forma insolidaria, pisando al prójimo, es más tribal que la solidaridad.

    Hayek hace bien en remarcar que la organización humana va más allá de la racionalidad y que las buenas intenciones pueden destruirlo, pero si no fuera por el altruismo, el mundo ya se habría ido a pique hace mucho. Sólo el altruismo y la buena voluntad de muchos lo mantiene a flote. Por ejemplo, sólo la buena voluntad hace no caer en la fatal arrogancia, no el sistema de precios. La búsqueda de beneficios en un mundo sin solidaridad sólo lleva a la connivencia con el poder político y a volver a una sociedad tribal sin división de trabajo, violenta y paupérrima.

  59. Freeman Says:

    Es que hay una diferencia sustancial entre lo del lápiz de Friedman y la recolección de frutas para una tribu.

    En el lápiz de Friedman, nadie le dijo al minero que saca el carbón que esa parte que va a extraer va a ser para la mina de un lapicero, tampoco el minero está pensando, en que se va, a convertir el carbón, ni conoce a quienes van a hacer uso de él ya sea para transformarlo, transportarlo o finalmente convertirlo en la mina de un lápiz, lo mismo se puede decir de el que planta arboles, el que corta la madera, o el tipo que extrae hierro para la sierra, o el que transforma el hierro en acero, ya ni hablar de todos aquellos que han colaborado en el camión que transporta los materiales.

    Ninguna de estas personas se conocen entre sí, y puesto que no se conocen entre sí, al minero le basta con saber que va a obtener un beneficio de extraer el carbón y eso le permitirá vivir, no necesita saber que esta ayudando a un tipo que venderá lapiceros porque ni si quiera lo conoce, ni aquel que los compra y que por supuesto también se beneficia.

    En el caso de la tribu, el que recolecta, conoce a la tribu tiene conocimiento de quienes la forman, conoce sus necesidades y tiene un grado de implicación muy personal.

    El altruismo está muy vinculado a la cercanía y conocimiento de unas personas con otras. Te pondré un ejemplo, más claro y extremo para que lo entendamos mejor.

    Un padre cuyo hijo enfermo necesitase un riñón, es muy probable que se lo donase pero difícilmente haría lo mismo con un desconocido, incluso aunque conociese su gravedad y su historia.

    Todo esto que te explico es lo que yo veo que se deduce de lo que está diciendo Hayek y por ello le doy la razón.

  60. jfc Says:

    No creo que la ampliación del número de etapas de los procesos productivos implique que la solidaridad pase a segundo plano. Cada etapa tiene sus propios clientes con sus propios fines, bien sea para seguir produciendo para otros o directamente para consumir. No hay menos solidaridad en el que inventa una mejora en el aparato de rayos X que en los médicos de la etapa final o, más aún, en el que vende lapiceros. De hecho hay menos solidaridad en el que recolecta frutas para que el líder no le expulse de la tribu que en el científico que inventa algo sin conocer quiénes serán los beneficiarios.

    La solidaridad y el altruismo va dirigida principalmente hacia personas a las que no se conoce. Cuando dos personas se conocen en una tribu, pueden existir otras formas de cooperación sin dinero (lo que Hayek podría considerar “altruismo”), pero es que eso no es sinónimo de altruismo, sino interacción para la obtención de beneficios no monetarios.

  61. Freeman Says:

    A ver, Hayek dice que mediante la búsqueda del beneficio estas siendo lo más altruista posible en la sociedad actual. Se deduce por la cantidad de puestos de trabajo que genera por ejemplo el construir un lápiz

    La cuestión es que en la tribu es un sistema cerrado en el que trabajabas para gente a la que conoces, es decir la solidaridad es una señal principal.

    La sociedad actual es un sistema abierto en el que trabajas para gente que no conoces, buscar el beneficio pasa a ser la señal principal, el que saca carbón de la mina resulta que al final esta ayudando a un montón de gente pero él no lo sabe y no lo puede saber, no conoce a las personas que se aprovechan del carbón que ha extraido y es imposible que las conozca. Recordemos que él que saca carbón de la mina da incluso trabajo al fabricante de neumáticos de las ruedas de cualquier camión que transporta el carbón o cualquier derivado del mismo.

    De modo que si no se conocen entre sí y no saben por lo tanto a quién pueden ayudar, la solidaridad no puede ser el elemento principal que une a todas esas personas, es el beneficio.

  62. Freeman Says:

    Te planteo de nuevo la pregunta.

    ¿Un padre donaría un riñón igualmente a un hijo enfermo que a un desconocido?

    ¿Cual es la señal principal por la que eligiría al hijo?

    Vemos el vinculo cercanía solidaridad?

  63. jfc Says:

    “A ver, Hayek dice que mediante la búsqueda del beneficio estas siendo lo más altruista posible en la sociedad actual” -> Claramente no es así. La conciencia cuenta. No es lo mismo apuntarse a una burbuja y forrarse que descubrir una nueva vacuna y tener otro tipo de beneficio subjetivo. El mundo no sólo se rige sólo por beneficios dinerarios, hay otros tipos de beneficios subjetivos y si no hubiera empresarios como los segundos el mundo se derrumbaría. Hayek se equivoca gravemente al decir que el altruismo es un rasgo primitivo, cuando en realidad emerge de civilizaciones complejas donde no hace falta conocer al prójimo ¿O crees que el que descubre una vacuna conoce a todos los que van a recibir el pinchazo?

    “Se deduce por la cantidad de puestos de trabajo que genera por ejemplo el construir un lápiz” -> Si lo que quieres es crear trabajos, apúntate al rollo keynesiano. Caes en el mismo error que Mandeville, Keynes, Adam Smith… Decía Rothbard de Adam Smith: “Pero hay más problemas en la división del trabajo de Smith que su exageración de su importancia. La percepción más antigua y más cierta del motivo motor de la especialización y el intercambio era simplemente que cada parte de un intercambio (que tiene necesariamente dos partes y dos productos) se beneficia (o al menos espera beneficiarse) del intercambio: en caso contrario el intercambio no tendría lugar. Pero desgraciadamente Smith traslada el foco principal del beneficio mutuo a una supuesta irracional e innata ‘propensión al trueque y el intercambio’, como si los seres humanos fueran lemmings determinados por fuerzas externas a sus propios fines elegidos.”

    “La cuestión es que en la tribu es un sistema cerrado en el que trabajabas para gente a la que conoces, es decir la solidaridad es una señal principal.” -> la solidaridad no es eso. Te digo que eso es colaboración monetaria. La solidaridad no tiene que ver con el uso o no de dinero, sino con la buena intención. Y, lo que te digo, también entre etapas de producción hay contacto directo, no es algo propio de la tribu ni muncho menos. Sólo ves la etapa final de consumo .
    y caes en el objetivismo, pues parece que para ti la única guía es el dinero, cuando efectivamente hay fines subjetivos. Un autómata que se mueve sólo por el dinero no es un empresario, es un homo economicus. El sistema de precios es sólo una referencia, pero existen muchos más valores a parte de eso.

    “no conoce a las personas que se aprovechan del carbón que ha extraido y es imposible que las conozca…..” -> a eso ya te he respondido varias veces.

    “la solidaridad no puede ser el elemento principal que une a todas esas personas, es el beneficio” -> de nuevo te copiaría la frase de Rothbard. Desde luego, cuánto mal han hecho Adam Smith y los cientistas.

  64. jfc Says:

    “Te digo que eso es colaboración monetaria” -> “no monetaria”, quiero decir

  65. Freeman Says:

    Quien esta introduciendo la variable dineraria en todo esto eres tú, Buscar el beneficio es simplemente buscar mejorar. Para enriquecerse, uno se ve obligado a enriquecer a los demás, si no, no se enriquece. Tienes que dar o servir algo que los demás quieren. Es decir te beneficias tu y beneficias a los demás, tu motivo no puede ser ayudar a fulano si ni si quiera sabes que existe fulano.

    Y no me has contestado a las preguntas que te formulo, del padre, hijo y el desconocido.

  66. jfc Says:

    1- “Buscar el beneficio es simplemente buscar mejorar” -> los fines y los beneficios son subjetivos, dejémoslo ahí.
    2- “Para enriquecerse, uno se ve obligado a enriquecer a los demás, si no, no se enriquece” -> Eso que dices desgraciadamente no ocurre en el planeta tierra. Hay algo de cierto en eso, por supuesto, pero no te puedes ceñir a ello. Se puede enriquecer a los demás obteniendo como beneficio la satisfacción de haber hecho lo correcto, por ejemplo (recordemos el punto “1″).
    3- “tu motivo no puede ser ayudar a fulano si ni si quiera sabes que existe fulano” -> ¿cómo que no? ¿y el científico que inventa la vacuna? ¿y el misionero que compra el billete de ida sin saber a dónde va ni con quién? ¿y el que fabrica mosquiteras en África para reducir el paludismo -no sólo por beneficio monetario- sin conocer a priori a casi ninguno de sus clientes? Al menos la misma solidaridad, o más, hay en una solidaridad avanzada que en una primitiva.

    El padre que dona el riñón al hijo: pues que se lo dé, es normal. Es su hijo ¿qué va a hacer? Eso ocurre en la selva y ocurre hoy en la ciudad. El paternalismo puede ser igual en ambas culturas, incluso más ahora que no ponen al niño a cavar en la mina o lo llevan a la guerra. Te repito que la solidaridad no sólo se limita a quien conoces y, aún así, hoy en día la tribu es más grande y conoces a más gente. Como te decía, aunque estés en medio de una etapa de un proceso de producción tienes tus clientes de otras etapas, tu familia, los posibles empleados discapacitados siguen allí, tu producto puede ser de buena o mala calidad, puedes trampear o no, no por alargarse los procesos de producción hay menos contacto directo con otras personas y no por eso la solidaridad ha de jugar un papel más secundario. “El comercio endulza las costumbres”.. alguien lo dijo.

  67. Freeman Says:

    Que no se trata de que se limite a quien conoces que lo que esta diciendo es que ya no es la señal principal en la sociedad extendida.

    Efectivamente dona el riñon a su hijo porque lo conoce por su cercanía incluso siempre se lo donará antes a un conocido que a un desconocido.

    Que no que no se trata de que tu saques una vacuna y ayudes a gente desconocida incluso aunque lo hicieras de forma gratuita, me temo que los médicos no trabajan gratis. Se trata de que eso no es lo que rige como señal principal, salvo algunas excepciones. En una sociedad pequeña lo puedes hacer mediante la motivación de que conoces a las partes que la conforman en una sociedad extendida eso se pierde porque no conoces a las partes.

    No es lo mismo cuidar lo de un amigo que cuidar lo impersonal y anónimo.

    Y volvemos a la pregunta que es más solidario regalar dinero a caritas o los miles de puestos de trabajo que se derivan de los negocios de Amancio. Porque él simplemente obtiene un beneficio a cambio de beneficiar a los demás en este caso pero cuando dona el dinero no esta obteniendo ningún beneficio, lo cual no significa que este mal simplemente, la gente trabaja para obtener su propio beneficio para ganarse la vida pero se ve obligado a beneficiar a los demás. No lo hacen porque conozcan aquellos a los que benefician.

    Y uno se enriquece si enriquece a los demás siempre y cuando no se le haya otorgado privilegios mediante el estado, sin privilegios la unica forma es dar a la gente lo que quiere.

  68. jfc Says:

    ¿De verdad no entiendes que alguien pueda querer estudiar medicina por hacerse rico sino porque le gusta y quiere ser útil a la sociedad?
    ¿Tampoco entiendes que no conoce a sus futuros pacientes?

    “Y uno se enriquece si enriquece a los demás siempre y cuando no se le haya otorgado privilegios mediante el estado, sin privilegios la unica forma es dar a la gente lo que quiere.” -> Eso en un mercado “perfecto”, pero el mercado lo perfeccionan los empresarios. Sí, sobre todo los que tienen mejores intenciones.

  69. Freeman Says:

    Vamos a ver no se trata de hacerse rico, para algunos el beneficio de tener un sueldo más o menos decente durante toda su vida es suficiente sin tener que llegar a ser rico.

    Buscar el beneficio no supone necesariamente hacerse rico, dependerá de lo que tu consideres beneficioso para ti.

    Un empresario podría ser todo lo mal intencionado que quieras por supuesto si comete un fraude debería ser sancionado mediante la justicia pero el punto es que sin privilegios o ofrece lo que la gente quiere o la gente elegirá a otro empresario porque no consumirá ni sus productos ni sus servicios, así que tanto si dicho empresario es mal intencionado o bien intencionado tendrá que cerrar el chiringuito.

  70. jfc Says:

    - “Vamos a ver no se trata de hacerse rico, para algunos el beneficio de tener un sueldo más o menos decente durante toda su vida es suficiente sin tener que llegar a ser rico. Buscar el beneficio no supone necesariamente hacerse rico, dependerá de lo que tu consideres beneficioso para ti.” -> Es decir: el altruismo cuenta, aunque no conozcas a quien vayas a beneficiar. Por fin estoy de acuerdo.

    - “Un empresario…” -> Bueno, para ti es igual el Pocero que Vicente Ferrer. Para mí no. Ni para la sociedad tampoco.

  71. jfc Says:

    Bueno, el Pocero está en asuntos turbios ilegales, creo… pongamos a Florentino.. o a Amancio Ortega.

  72. Freeman Says:

    La cuestión es que el mercado en el que vivimos no es un libre mercado, las grandes empresas obtienen privilegios mediante la coacción al ciudadano ya sea a través de impuestos o manipulando la masa monetaria. Empresas en las que muchas de ellas curiosamente se colocan despues los políticos, y eso es corporativismo no es liberalismo.

    Sin privilegios las empresas dependerían exclusivamente de sus clientes, así que más les vale proporcionar aquello que desea el consumidor e incluso el trabajador tendría más opciones para elegir donde trabajar.

  73. Freeman Says:

    Si ves el vídeo Hayek dice que buscando el beneficio estas siendo lo más altruista posible.

    y alguno preguntará y ¿por qué? pues porque para conseguir un beneficio tienes que beneficiar a los demás.

  74. Carlx Says:

    Freeman

    Los dueños de las plantaciones de algodón del sur de los EEUU buscaban el beneficio, y con ello ayudaban a que la gente se pudiese vestir, …, entre otras muchas cosas…

    ¿ Justificas que utilizasen a trabajadores esclavos por ello ?

  75. Carlx Says:

    ¿ Para conseguir un beneficio tienes que ayudar a los demás ?

    Lo vuestro es religión y fundamentalista, esa frase no aguanta el mínimo debate serio.

  76. Freeman Says:

    Carlx

    “Los dueños de las plantaciones de algodón del sur de los EEUU buscaban el beneficio, y con ello ayudaban a que la gente se pudiese vestir, …, entre otras muchas cosas…

    ¿ Justificas que utilizasen a trabajadores esclavos por ello ?”

    Un automóvil sirve para trasladarse más rápidamente de un lugar a otro.

    ¿Justificas que se atropelle a los ciudadanos?

    Lo vuestro…. es religión.. y bla bla bla… que viene el monstruo del spaguetti… bla bla.

  77. Freeman Says:

    Para obtener un beneficio si no tienes ningún tipo de privilegio por parte del estado, no te queda más remedio que darle a los demás lo que quieren, es decir beneficiar a los demás.

    Si tu te quieres enriquecer tienes que enriquecer a los demás, si no das a los demás lo que ellos quieren, simplemente te toca cerrar el chiringuito porque nadie te compra.

    Se puede explicar mil y una veces pero a ver si leemos con más atención.

  78. Carlx Says:

    Freeman

    Veo que te escabulliste de la pregunta, o por lo menos lo intentaste, ¿entonces a ese esclavista que está produciendo un beneficio para una parte de la sociedad donde lo situamos?

    Por otro lado tu crees que la industria militar beneficia a la sociedad?, y la especulación con alimentos?, por ponerte dos ejemplos de las industrias más rentables para unos pocos y que condenan a muchos millones de personas a la muerte.

    Bueno, estoy acostumbrado a la doble moral libertariana

  79. Freeman Says:

    Carlx.

    “Veo que te escabulliste de la pregunta, o por lo menos lo intentaste, ¿entonces a ese esclavista que está produciendo un beneficio para una parte de la sociedad donde lo situamos?”

    Veo que te escabulliste de la pregunta, o por lo menos lo intentaste,
    ¿entonces a un ASESINO en serie que esta produciendo un beneficio para unos cuantos de la sociedad donde lo situamos?

    Veo que te escabulliste de la pregunta, o por lo menos lo intentaste,
    ¿entonces a un ATRACADOR que esta produciendo un beneficio para unos cuantos de la sociedad donde lo situamos?

    A preguntas tontas, respuestas tontas.

    A un esclavista donde lo situamos? En la cárcel, no se donde quieres situarlo tú, imagino que le quieres dar una medalla.

    Por cierto esclavitud es lo que hacen los gobiernos quitandole a la gente la mitad de lo que producen a base de impuestos.

    El ESCLAVO es aquel que NO PUEDE ELEGIR, el único que te obliga hoy en día a la fuerza es el ESTADO.

    Veo que te cuesta entender la parte de SI NO TIENEN PRIVILEGIOS POR PARTE DEL ESTADO.

  80. Freeman Says:

    A ver Carlx

    Si tu montas una tienda y no tienes ningún privilegio por parte del gobierno, es decir ni eres subvencionado ni se te permite defraudar a tus clientes.

    ¿Cuentanos, como te enriqueces?

  81. Hank Says:

    Freeman, no te esfuerces, en el foro todavía Carlx no ha contestado ni a su especialidad que es la Teoría de la Explotación pues para contestar a cosas más avanzadas y por ello incide en argumentos claramente denostados pero que no ha sido capaz de sostener.

  82. Marqués Says:

    Carlx:

    Hombre, hay poca gente que contribuya más al bien de los demás que un especulador de alimentos.

    Un hombre que compra grandes cantidades de alimentos cuando prácticamente nadie más los quiere (cuando están los precios muy bajos), garantizando a los productores su supervivencia y que el año que viene vuelvan a cultivar y a producir alimentos. Un hombre que vende alimentos cuando la demanda es muy alta (precios muy altos) , evitando con ello que los precios sigan subiendo por la escasez. Es decir un hombre que dedica su vida a garantizarles a los productores la compra de sus productos en épocas de exceso de producción y que se los ofrece a los consumidores en momentos de déficit de producción. En definitiva un luchador contra el hambre.

    Saludos.

  83. javipeal Says:

    Carlx,
    Te tengo por una persona intelectualmente sobresaliente (aunque equivocado), y por una persona que defiende de manera muy elaborada y muy razonadamente argumentos marxistas (Te he leido en otros foros con atención) Pero tu dificultad para entender que sólo te enriqueces enriqueciendo a los demás es grave.

    LA ética libertaria defiende la libertad, la no iniciación de la violencia y la propiedad privada (incluida la de tu propio cuerpo), que podemos simplificar en no matar, respetar los contratos….etc . Así que lo de atropellar con los coches y los esclavos de algodón no hace falta ni comentarlo.
    Por supuesto que en un libre mercado (donde se respeta la propiedad privada, los contratos libres…etc ya lo sabes) sólo te enriqueces si creas riqueza para los demás. Ya que todo intercambio se da porque la gente valora más aquello que recibe que de lo que se desprende, porque si no NO LO INTERCAMBIARÍA. Por tanto los intercambios son MUTUAMENTE BENEFICIOSOS. De ahí esa frase que tanto te choca.
    El libre mercado además tiene más virtudes, porque ajusta y economiza los recursos escasos en base a las prioridades de la gente mediante señales (los precios), fundamental para asignar los recursos (escasos) a lo más importante, urgente, demandado o prioritario, y que no se desperdicie en otras cosas menos prioritarias (planes E…etc). De ahí que los precios libres sean tan importantes que los establezca el mercado, para que los empresarios sepan y descubran que es lo que la gente prioriza y que no. Esto es lo mismo que decir que allí donde hay oportunidad de ganancia hay un empresario dispuesto a aportar y arriesgar con su plan de negocio para producir cosas que la gente valora, si no hay ganancia o rentabilidad, no se produce, quiere decir que la gente demanda otras cosas más prioritarias,(en ese caso sí habría oportunidad de negocio).
    Cuando el Estado interviene sin tener en cuenta estas cosas (porque no es capaz de calcular los costes, precios…etc) se desperdician recursos en cosas menos valoradas o prioritarias (aeropuertos, planes E….etc).

    No olvides que el mercado LIBRE es un proceso social de colaboración y coordinación entre agentes, mediante intercambios mutuamente beneficiosos, basado en la cooperación y división del trabajo. (Gracias a ello se crea riqueza y progreso).

    Un saludo.

  84. Pashi Says:

    No iba a hacer ningún comentario, porque me parecía que era entrar en debates estériles, pero después de leer el último de Marqués, me he decidido. Lo ha dejado bien claro. Ahí está exactamente la esencia del liberalismo: el ensalzamiento de la especulación y del genocidio alimentario como mal menor. Para que se beneficien unos cientos de miles de productores de alimentos en EEUU y Europa se permite que mueran millones en Africa. Lo dicho: “un luchador contra el hambre”.
    Lo podéis intentar justificar de mil maneras, pero en el fondo sabéis que el liberalismo capitalista solo beneficia al capital.

  85. Marqués Says:

    Pashi:
    Efectivamente lo escribí con la idea de dejar mi postura meridianamente clara. Sin medias tintas.

    Ahora bien, no entiendo el porque de mi comentario deduce Vd. que yo defiendo que “Para que se beneficien unos cientos de miles de productores de alimentos en EEUU y Europa se permite que mueran millones en África”
    Eso que Vd. acertadísimamente denuncia, es consecuencia del proteccionismo económico que Europa y EEUU aplican a sus productos agrícolas. No tiene nada que ver con la especulación. Creo que si se denuncia la existencia de un genocidio alimentario en el mundo, habrá que denunciar también lo que lo esta causando, es decir el proteccionismo y el mercantilismo, no el liberalismo. Lo que produce el hambre en África, es la Política Agraria Común (PAC), no el libre comercio de alimentos (especulación).

    Saludos.

  86. Carlx Says:

    Freeman

    - Amancio Ortega es un esclavista, todos los empresarios que producen en Asia, África, Sudamérica lo son en mayor o menor medida como lo eran los empresarios del algodón del sur de EEUU. Ahora ya no tienen ni que mantener a los esclavos, les resulta más barato pagar salarios de miseria.

    20 céntimos de euro cuesta producir en Bangladesh lo que después venden en Madrid a 20 euros.

    Están allí porque extraen más plusvalía de cada asalariado con unas condiciones laborales para mi de esclavitud, para mi y para otra mucha gente que lo está denunciando todos los días, pero ante eso vosotros miráis para otro lado. Se os señala la luna y véis el dedo, o queréis ver sólo el dedo.
    Pero váis a tener que ver la luna porque ese es el plan para España, mano de obra esclava.

    Repito que lo peor de vuestra ideología es la doble moral que tenéis, se os llena la boca de la palabra libertad pero sólo defendéis la libertad de los propietarios.

    - Por otro lado, ni existió, ni existe ni existirá el capitalismo sin privilegios para los propietarios, precisamente el capitalismo se basa en eso, ¿de que estamos hablando de Alicia en el país de las maravillas o de la realidad de estos últimos 400 años de capitalismo?

    Como eran las condiciones de vida de los no propietarios antes de las revoluciones obreras que llevaron al Estado del Bienestar?, y cual es el plan ahora que ya no existe la amenaza de la URSS?. Pues eso, volver al siglo 19 como están en Asia, en África y en Sudamérica en cuanto a condiciones laborales de los no propietarios.

    Y precisamente los que tienen esos privilegios son los que tu admiras, a ver si te crees que Rajoy, Merkel o Obama mandan algo en todo esto. No son más que los capataces de las grandes fortunas y empresas.
    Empresas que producen armas (que hasta el momento sirven para matar a otras personas, no para ayudarlas), empresas que invaden países, echan a los campesinos de sus tierras y tienen miles de toneladas de alimentos en hangares para especular con ellos mientras aquellos campesinos se mueren de hambre.
    Y los especuladores financieros?, condenando a países enteros a la deflación, a la pobreza y ya al hambre, como está pasando en Europa.

  87. Marqués Says:

    Obviamente la falta de libertades en los países africanos también tiene mucho (casi todo) que ver.

  88. Carlx Says:

    Marques

    - No nos cuentes milongas ni el catecismo que nos lo sabemos todos.

    La realidad es que las empresas occidentales van a otros continentes a robar, como hicieron todas las civilizaciones más fuertes con las más débiles a lo largo de la historia.

    Y la VI Flota está ahí para recordárselo a los débiles ¡¡

    En África alimentos, en Oriente Medio petroleo, en Ásia factorías. Sudamérica fue el laboratorio de las ideas de Hayek y Friedman y mira como acabaron hace 10 años, echándose en manos de gobiernos populistas y corruptos ante el desastre de las ideas neoliberales.

    ¿Que película nos estás contando con lo de los especuladores?, que no estamos en una Universidad donde hay que formar a tontos útiles, que en África están muriendo millones de personas todos los días mientras, oh casualidad ¡¡, empresas occidentales están ganando muchísimo dinero cultivando las tierras que eran de esas mismas personas hasta que gobiernos corruptos al servicio de estas empresas y utilizando la violencia se las quitaron.

    - Viva los especuladores de las preferentes de Bankia, viva los especuladores que trafican con armas, con trata de blancas, .., oye, están dando un servicio a los puticlubs, viva los especuladores inmobiliarios, …, la culpa es de los asalariados por dejarse engañar, que cada palo aguante su vela pero a mi que no me toquen.

  89. Carlx Says:

    EN los países africanos no hay libertad porque la sociedad civil no está unida para cortar las cabezas que tienen que cortar como se hizo aquí en Europa en el pasado.
    Gobiernos títeres y corruptos a la orden de las multiacionales es lo que tienen allí, y si alguien se mueve lo invadimos como hace poco hizo Francia.

    ¿O es que piensas que las libertades de las que gozas fueron concedidas por tus adorados especuladores y emprendedores?.
    Murieron muchos millones de personas para que tu puedas vivir como vives.

  90. Marqués Says:

    Carlx:

    Pagar poco no es esclavizar y comprar barato no es robar.

    Si un agricultor me vende sus patatas baratas, por que hay exceso de patatas en un momento dado, y yo se las compro ¿le estoy robando?. Si no se las compro y tiene que tirarlas o vendérselas a otros aun más baratas, entonces no le estoy robando, le estoy …..

    No se , a lo mejor es que el estado ( o una asamblea) tendría que fijar los precios, pero hay que tener en cuenta que a lo mejor la gente a los precios que se fijaran no compraría la totalidad de la producción, y ese excedente no vendido , habría que tirarlo, venderlo con descuento ( especulación), o hacérselo comprar a la fuerza a los consumidores ( es decir que lo comprara el estado con los impuestos de la gente). Claro que habría que poner cuotas de producción, no fuera que todo el mundo se dedicase a producir las patatas que la gente no quiere, en la seguridad de que el estado siempre comprará los excedentes a un precio fijado. Nos saldrían las patatas por el culo y a lo mejor nos faltaba algodón, vete tu a saber.
    Mejor poner cuotas de producción a todo, se podría llamar Plan quinquenal o algo así, y ser revisado cada X años en función de las necesidades de la economía…. Podríamos intentarlo, es algo que nunca antes se ha probado ;) y quizás fuese el arma definitiva contra el hambre….

    Saludos.

  91. Fernando Says:

    Esta es la realidad del capitalismo:

    En Europa había una parte comunista (Europa del Este) y otra capitalista (Europa Occidental). Los obreros de cualquier país de la Europa capitalista tenían un nivel de vida superior a los obreros de cualquier país de la Europa comunista. Y no me refiero a los ingenieros, me refiero a los obreros.

    En Corea había dos países: Corea del Norte (comunista) y Corea del Sur (capitalista). Corea del Sur tiene un nivel de vida superior al de Corea del Norte.

    Taiwan tenía y tiene un nivel de vida superior al de la China continental (comunista). La China continental está aumentando su nivel de vida espectacularmente desde que ha adoptado un modo de producción parcialmente capitalista.

    A lo mejor a vosotros os gusta que se volviera a los regímenes ecónomicos y políticos de la Europa del Este.

  92. EL BARAJAS Says:

    Colección de topicazos del todo a 100.

    Os lo están contando hasta los de Intermón Oxfam desde hace años ya, que supongo deben ser unos megavillanos al servicio de megaespeculadoresultraneoliberales también:

    http://ania.urcm.net/spip.php?article12907

    http://www.kaidara.org/upload/198/adjuntos/AnexoComercio10_cast.pdf

  93. Carlx Says:

    javipeal

    Gracias por los piropos pero no, me falta mucho por leer y aprender en todo esto, aunque cuanto más leo más anticapitalista me hago, es cierto.

    - EL problema filosófico de la ética libertaria es pretender defender la libertad y la propiedad privada, , .., al final lo que defendéis es la libertad de los propietarios, o sea la libertad como ausencia de coacción de una minoría de la población mundial, mientras no os interesa la libertad para, la libertad positiva de la mayoría. De los no propietarios que tienen que vender en el mercado lo único que tienen, su fuerza de trabajo a cambio de salarios de subsistencia, y eso es cualquier cosa menos libertad.

    - No existe un libre mercado entre propietarios y asalariados, para que exista libertad las dos partes tienen que tener el mismo poder de negociación y evidentemente en el capitalismo eso no ocurre. No confundir el tener dos opciones, una de ellas morirse de hambre con la libertad por favor.
    Por otro lado cada vez menos organismos y empresas controlan la economía mundial, las mismas que controlan la política mundial también, las que subvencionan campañas y ponen en la Casa Blanca a sus títeres.

    El libre mercado es una utopía y ya no somos niños, de todas formas a mi no me gusta ni como utopía, sociedad con mercado si, pero no sociedad de mercado.

    Por otro lado date cuenta de que en cuanto hay problemas, socializan las pérdidas y amnistían a los delincuentes de guante blanco.

    Por un lado me gustaría ser tan idealista como vosotros para tener algo de esperanza, por otro me alegro de ser tan crítico

    Un saludo

  94. Marqués Says:

    Carxl:

    Los corruptos gobiernos occidentales conchabados con los grandes lobbys económicos y los corruptos gobiernos del tercer mundo, son los causantes de gran parte de las injusticias habidas y por haber.

    Es cierto. Ya lo sabemos, lo sabe Vd. y lo sabemos también los liberales. No nos cuente cosas que Vd. sabe y nosotros también.

    Hablando de especuladores:

    Preferentes de Bankia: los especuladores son los que compran ahora preferentes de Bankia ( muy baratas en el mercado secundario) con la esperanza de que en un futuro dicha entidad vuelva a dar beneficios. Dan liquidez al mercado de preferentes ( eso si, con grandísimos descuentos) en un momento que sería imposible venderlas. Una excelente labor. No confundir especuladores con banqueros mentirosos y organismos de control delincuentes.

    El especulador inmobiliario lo mismo. Fondos de inversión (los llaman buitres) que compran con grandes descuentos bienes (pisos) que nadie quiere, dotando al mercado inmobiliaria de algo de liquidez, en un momento en el que nadie quiere comprar. El especulador que compro en la burbuja para luego revender (comprar sobre plano y vender construido), pues mire muchos de ellos han perdido mucho dinero y el que lo gano, no hizo otra cosa que adelantar dinero a las constructoras para que construyeran pisos que tenían una altísima demanda, es decir favorecía la construcción de bienes que la gente demandaba….. Con un crédito que no podían pagar, eso es cierto, pero no era el especulador el que les daba los créditos, era el banco.

    La trata de blancas y el trafico (ilegal) de armas, no me parecen unas actividades propias de la especulación, más bien son actividades de delincuentes. Ahora bien, si el argumento es que cualquier actividad delictiva es especulativa por naturaleza, debería Vd. argumentarlo un poco más.

    Saludos.

  95. Carlx Says:

    Fernando

    Forma parte de otro debate, …, pero ningún marxista o muy pocos defienden las dictaduras oligárquicas que se mal llamaron socialismo real.

    Ni fue socialismo (los trabajadores no fueron propietarios de los medios de producción), ni mucho menos comunismo (desaparición del estado)

    En Europa los asalariados durante la guerra fría tuvieron mucho mejores condiciones laborales que ahora si, precisamente por el miedo que tenían los propietarios a lo que había al otro lado del telón de acero.
    Recuerda que mientras en los años 30 del siglo pasado occidente estaba en la mayor crisis hasta la fecha, la URSS en 15 años había pasado de ser un país feudal a una potencia industrial, en aquel momento no se sabía como iba a acabar la cosa y tenían mucho miedo, tuvieron que ceder el Estado del Bienestar.
    El liberal Keynes, el más listo de la clase os salvó el chiringuito capitalista, para mi fue una pena que no se hubiesen seguido las ideas de la escuela austriaca, eso hubiese llevado a rebeliones de los asalariados y quien sabe si a una revolución que hubiese acabado con el capitalismo.

    Corea del Norte es un estado feudal, donde los dictadores le pasan el testigo a sus hijos que son dioses. ¿que tiene eso que ver con el socialismo o el comunismo?

  96. Marqués Says:

    “No existe un libre mercado entre propietarios y asalariados, para que exista libertad las dos partes tienen que tener el mismo poder de negociación y evidentemente en el capitalismo eso no ocurre”

    Voy al mercado de mi barrio. Pensando en que voy hoy a comer. ¿Carne o legumbres? Si el precio de la carne no me convence, compro legumbres y viceversa. Yo no estoy obligado a comprar carne , pero el vendedor esta obligado a venderla,. Según Vd. y dado que es evidente que las dos partes (comprador y vendedor) no tiene el mismo poder de negociación (uno no esta obligado a comprar y el otro esta obligado a vender),¿ no es un libre mercado?

  97. Marqués Says:

    ya tardaba en salir el tema del marxismo. la URRS no era comunismo , pero nosotros llevamos 400 años de capitalismo, etc….

    Madre mía, creí que con la entrada del foro sobre marxismo se habría desfogado lo suficiente. Pero no , a ver si hay suerte y no volvemos a contaminar todas las entradas reconvirtiendolas a “el marxismo a debate”

    por favor , córtese un poco, e intente debatir de cada cosa en su sitio.

  98. Freeman Says:

    Carlx

    Por enésima vez, me daré el gusto de explicártelo (aunque dentro de varios meses volverás con la misma).

    Te repito esclavo es aquel que no puede elegir. Quien trabaja en una fabrica por muy duro que sea el trabajo, si lo hace por elección propia no es esclavo, lo hará porque la alternativa era peor, es decir sale de la más pura pobreza a algo mejor.

    Tu quieres que la gente de países pobres cobren lo mismo que en países ricos?

    1 Necesitas acumular capital, producir más en menos tiempo (maquinas, industria, capital, ahorro) (libertad para que la gente ahorre y emprenda)

    2 Necesitas competencia, facilidad para montar nuevos negocios, a mayor cantidad de empresas, mas oportunidades, lo que conlleva a:

    2.1 competencia por adquirir trabajadores cada vez más cualificados (ya no trabajan en el campo ahora trabajaran desarrollando productos que no son de primera necesidad) mejores salarios.

    2.2 competencia en el precio del producto, de nuevo cuantas más empresas mejor, a menor precio, puedes comprar más cosas, luego tu salario aumenta, eres más rico, compras más con el mismo dinero.

    Todo esto no se consigue en 2 días ahora quien lo impide, si sabemos quienes son. Los gobiernos.

    Y por último.

  99. Pashi Says:

    Marques: Qué bien os viene que nunca se hayan podido aplicar realmente las teorías liberales para poder culpar a alguien de sus consecuencias. Cuando no sale bien el experimento, la razón siempre es el proteccionismo. Pero qué casualidad que los mayores defensores del liberalismo a ultranza son después los que presionan a los gobiernos y las instituciones internacionales para protegerse.

  100. Pashi Says:

    Marqués: “Voy al mercado de mi barrio. Pensando en que voy hoy a comer. ¿Carne o legumbres? Si el precio de la carne no me convence, compro legumbres y viceversa. Yo no estoy obligado a comprar carne , pero el vendedor esta obligado a venderla,. Según Vd. y dado que es evidente que las dos partes (comprador y vendedor) no tiene el mismo poder de negociación (uno no esta obligado a comprar y el otro esta obligado a vender),¿ no es un libre mercado?”

    Eso ocurría en tiempos de Adam Smith. Ahora no se da ese equilibrio de fuerzas. El capitalismo en ese tiempo pudo tener sentido, hoy está en decadencia y será superado.

  101. Marqués Says:

    Pashi:

    “los mayores defensores del liberalismo a ultranza son después los que presionan a los gobiernos y las instituciones internacionales para protegerse”

    A mi no me mire. Que muchos de los lobbys económicos, ejercen presiones para que los gobiernos se decanten por el libre comercio o por el proteccionismo en función de sus intereses únicos y particulares, no los convierte en liberales a ultranza, los convierte en grupos de presión. Nada más y nada menos.

    Vd. utiliza el termino “liberal” en el sentido socio-comunista, es decir grupo de presión que modifica, en intima connivencia con el poder, las condiciones económicas para su propio beneficio. pero eso no es liberalismo, o al menos no es el liberalismo que se defiende en estas páginas.

    saludos.

  102. Iñaki Says:

    Negarse a fabricar en los países más pobres porque cobran salarios más bajos es condenar a mayor pobreza a mucha gente. Es terrible que haya quien critique a quien hace algo por los más pobres, mientras que pocos denuncian las políticas proteccionistas responsables de que no salgan de la pobreza más rápido.

    @Carlx

    En la URSS existía la mano de obra esclava, y en esos años 30 en los que se estaba industrializando, la URSS condenó a millones de sus ciudadanos a morir de hambre por su país. Y en cualquier caso, los países más capitalistas que había en esas fechas, llevaban años ofreciendo un nivel de vida infinitamente mejor a sus obreros, del que se podía conseguir en el resto.

  103. EL BARAJAS Says:

    ¿Y nadie se acuerda de cuando empezaron a venir las empresas alemanas, suecas, japonesas, etc a fabricar a España? ¿por qué lo hacían? Pues evidentemente porque eramos “pobres” comparados con ellos y que ciertos trabajos se realizasen en España hacía a esas empresas más competitivas y a nosotros nos servía para salir del subdesarrollo.

    ¿Y de los agricultores franceses vuelcacamiones? ¿Cuando hacían esas cosas estaban luchando por el nivel de vida de los agricultores españoles?

    Por las mismas razones no hay que tirarse de los pelos porque haya empresas que manden ciertos trabajos al tercer mundo. Es una oportunidad para que esos países salgan de la misería absoluta. Lo que están haciendo en esos países es lo que nos tocó hacer ya a nosotros hace muchísimos años/siglos. La alternativa a esas cosas que nos parecen aberrantes a la gente del primer mundo que sucedan en estos días, es morirse de hambre. Otra cosas es evitar salvajadas como lo de la fábrica de Bangladesh.

  104. Fernando Says:

    @EL BARAJAS

    Otra cosas es evitar salvajadas como lo de la fábrica de Bangladesh.

    Por desgracia, salvajadas así también ocurren en España. Resulta que muchas veces denunciar ¡no sirve de nada!

    Por ejemplo, en relación con la desgracia del Madrid Arena, años antes ya se había dicho que “carecía de licencia”:

    http://www.elmundo.es/elmundo/2012/11/04/madrid/1352035466.html

    También, en relación con la radiactividad, también ocurre lo de “denunciar no sirve de nada”, por ejemplo, en relación con fármacos radiactivos:

    http://www.csn.es/images/stories/actualidad_datos/ofin_12/iirr_12/marzo_12/ain_03_ira_3091_12.pdf

  105. Pashi Says:

    No señor Marqués, yo utilizo el término liberal como lo que es: todo aquél que quiere libertad absoluta del capital para operar sin restricciones en el mercado, sin la incumbencia de los estados, mientras el mercado esté a su favor y que corre tras el estado cuando ya no lo está. Pero bueno, ahora me dirá que usted no habría rescatado a los bancos a través de los impuestos de los ciudadanos o la participación del BCE y que los habría dejado caer, como buen liberal. Pero claro, usted no es banquero… ¿o me equivoco?

  106. Marqués Says:

    Pashi:

    Por suerte o por desgracia soy veterinario, y como veterinario que en última instancia vive del campo español, le voy a decir en contra de lo que estoy. No se si querrá vd. creerme, pero estoy en contra de la subvención al campo español es decir: de la política agraria común (PAC), de las subvenciones a vacas nodrizas, de las ayudas la ganadería ecológica, de las ayudas a la incorporación de jóvenes ganaderos, de las ayudas a la construcción de instalaciones, de las subvenciones a la compra de ganado, de las ayudas a los criadores de razas autóctonas, de las ayudas a la comercialización de leche española, etc, etc…

    También estoy en contra de las medidas proteccionistas que se aplican a los productos agroalimentarios europeos, en detrimento de los del resto del mudo. Estoy en contra de la futura “ley de la cadena alimentaria” que en teoría buscara beneficiar a los ganaderos y agricultores, al defenderlos de las grandes distribuidoras y su supuesta posición de poder.

    Estoy en contra de las denominaciones de origen y las indicaciones geográficas protegidas amparadas por el estado. Y por supuesto estoy en contra de los sindicatos agrarios y de las cámaras agrarias, tal y como están constituidas en la actualidad.

    Saludos.

  107. Soy pija Says:

    Oh sí, la PAC (y la diarrea legislativa que la acompaña) supone un antes y un después en la vida de un veterinario. En mi caso no fue inmediato, pero tras el aturdimiento inicial, fue precisamente lo que me condujo y me espoleó en esta dirección.

    Si todo eso del karma existe, los burócratas de Bruselas volverán en su siguiente vida como pollo mutante de explotación intensiva; los políticos como cerdos, pero no un cerdo cualquiera, sino como madre, como cerda reproductora que vive más tiempo y por tanto sufre más (en su cubículo de hormigón, no en la dehesa retozando). Al iluminado este del bien común le espera otro tanto. Es por esto que la cabaña mundial es tan numerosa y la prolificidad tan fabulosa.

  108. Juan Ramón Rallo Says:

    Pashi,

    Igual sería interesante que se pasara por aquí: http://juanramonrallo.com/2013/02/es-el-liberalismo-una-ideologia-al-servicio-de-los-empresarios/

  109. Savoranola Says:

    Profesor Rallo:

    Su ensayo es magistral y esclarecedor. Gracias por su lucha en favor de la Libertad y el Conocimiento de la Economía Real. Personas como usted son tan importantes en un mundo donde la confusión reina, y hay gente capaz de encandilarse con este refrito de ideas marxista-leninistas con envoltura nacionalsocialista. Para ver el resultado de estas políticas del bien común no hay que ir muy lejos; basta con mirar los anaqueles vacíos de la revolución bolivariana.

  110. pepe Says:

    Hola. Me he leído el libro de Felber dos veces, y ahora estoy leyendo su ensayo: en el primero en ningún momento se habla de subvenciones estatales (sí de diferentes tipos de IVA según el Balance, igual que ocurre en la actualidad porque no todos los productos están gravados con el mismo tipo según una decisión política de base moral sobre su necesidad-uso), sin embargo en el segundo se hacen constantes referencias a éstas como si fueran parte determiante del EBC (la pobre comparación de las máquinas de escribir y el cobre). Un poco de rigor por favor, porque algunos argumentos los puedo compartir, pero esta falta de rigor desprestigia todo su trabajo.

  111. Juan Ramón Rallo Says:

    Hola pepe,

    Te recomendaría que te lo leyeras una tercera vez. En la página 48 de la edición electrónica del libro (no sé si coincide con la de papel), dentro del epígrafe “premiar la búsqueda del bien común”, se incluyen seis recompensas para las empresas con un mejor balance del bien común: menor IVA, menores aranceles, créditos bancarios más laxos, prioridad en la asignación de contratos públicos, cooperación con universidades públicas y ayudas directas. ¿Qué son ayudas directas salvo subvenciones?

  112. Xabi Says:

    Estaba buscando información sobre Felder y me he encontrado con este foro que crítica su EBC. Siempre me ha gustado ver las dos caras de la misma moneda e informarme de opiniones tanto a favor como contrarias o críticas. en este sentido un par de matices tras leerme la crítica de JRR y los posteriores comentarios:

    1. Creo que JRR acierta en algunos puntos como en el tema de las auditoras, las ayudas directas, etc..que podrían terminar creando empresas zombies devoradoras de recursos económicos del estado. La GOBERNANZA para decidir que empresas son las “buenas” y cual las “malas” no es sencillo, pero creo que todos tenemos claro que esas empresas tendrán que ser las que respeten el medioambiente, cierren el ciclo de vida de los materiales y recursos, aporten un valor a la sociedad, etc etc.

    2. Sin embargo, tanto a JRR como a otros pro “liberales” del foro les he visto demasiado seguidores del “liberalismo”. Me explico. No se trata de defender al liberalismo ante la EBC, el capitalismo intervenido por las grandes corporaciones, el comunismo o cualquier otro sistema socioeconómico. El mero hecho de blindarse, acerse seguidores aferrimos de un ismo…es contraproducente. Hay que darse cuenta que los hechos cambian, y las ideas evolucionan, y asi tb lo tendrá que hacer el liberalismo.

    3. El liberalismo ideal (que no el real), se basa en la oferta-demanda, en el sistema de precios, donde supuestamente existe una cooperación “altruista” y una competencia leal. Pero es ese realmente el mundo en el que vivimos? 147 corporaciones controlan el 47% del PIB Mundial (Barclays a la cabeza), unas 5 el control de las semillas para la agricultura (Monsanto, DuPont y Singenta, y un par mas), 9 empresas controlan el 90% del mercado de derivados (y por tanto el mercado de FUTUROS de las COMMODITIES del mundo (Goldman Sachs a la cabeza)…etc etc. Y asi podríamos dar miles de ejemplos de competencia desleal, de monopolios, de precios manipilados, de explotación a los trabajadores via reformas laborales mediante el lobby de la patronal), etc etc
    4. En definitiva, el EBC puede tener ciertas lagunas, pero tb las tiene y muchas el liberalismo útopico que la gente esta defendiendo. El mundo ha cambiado, y habra que buscar medios caminos entre el EBC y el liberalismo.
    Saludos

  113. Juan Ramón Rallo Says:

    Hola Xabi,

    2. El liberalismo ha evolucionado mucho desde el s. XIX. Tanto en el aspecto económico como en el político.
    3. No, el liberalismo ideal no se basa en nada de eso, sino en el respeto a la propiedad privada y a los contratos. Todo lo demás vendrá derivado de ahí. El mundo en el que vivimos ciertamente no tiene nada que ver con el liberalismo ideal, por eso los liberales lo criticamos. Dices que 147 corporaciones controlan el 47% del PIB mundial. Sin conocer la fuente, permíteme dudarlo: el PIB mundial son 83 billones de dólares. Si “controlaran” la mitad, significaría que generarían un valor añadido bruto de 41 billones. Eso da una media de 280.000 millones de valor añadido por empresa. Los ingresos de Apple, una de las empresas más grandes del mundo, son 156.000 millones, y a eso le tendrías que restar (para llegar al valor añadido) el coste de todos los productos intermedios que compra Apple (que no son pocos). Creo que estás mezclando PIB con capitalización bursátil de empresas y son dos magnitudes que no tienen nada que ver.
    4. Puede que el liberalismo “utópico” tenga lagunas, pero no has apuntado cuáles. Yo sí he apuntado las fallas de la distópica EBC.

  114. Xabi Says:

    Hola JRR,

    Gracias por responder.

    Puntos 2 y 4. NO he señalado cuales son las lagunas ni hacia donde debería evolucionar el liberalismo por falta de tiempo. Tampoco ahora pretendo dedicarle mucho tiempo, pero solo señalar para mi las deficiencias más grandes del liberalismo:
    a. Es injusto: El poder a la hora de elaborar el contrato entre el capitalista y el asalariado siempre sera desigual. Sin unas normas que lo regulen (elaboradas por el Estado, esperemos por políticos decentes y no esta pandilla de corruptos por la banca y multinacionales), el empresario puede presionar al empleado a aceptar condiciones laborales de paises tercermundistas, y más con un paro como en el actual donde ademas se aprovechan con un “lo tomas o lo dejas”. La libertad del empresario para hacer lo que quiera termina cuando empieza a pisar la libertad del empleado, y esa ´linea la marca la regulación (mejor , o peor regulada, pero necesaria).
    b. Se continua con el pensamiento de “American Dream”, donde un empresario con ambición podra crear una empresa y tener un crecimiento y beneficios, tener exito y blablabla. Pero si todos conseguimos el American Dream se acabo el planeta. El liberalismo cree en el dogma del crecimiento perpetuo e ilimitado, además en un mundo de recursos cada día más escasos y con una población cada vez mayor. Los mercados bursatiles, sin crecimiento, sin mejora de resultados, se hunden, y tarde o temprano o las economias empiezan a ser estacionarias (en el primer mundo) al estilo de Daly o decrecentistas como díria Serge Latouche (aunque se permitiria un crecimiento a los paises del tercer mundo) o no habra mundo posible. El sistema liberal va a destruir el planeta con su crecimiento sin sentido. Y no, la desmaterialización de la economía es una gran falacia. El sector terciario no esta siendo la solución (vease gasto en combustibles solo en el transporte).

    Punto 3. Las fuentes. Lo de las 147 corporaciones, es muy conocido! Me extraña que no lo conozcas. Te paso un link que lo resume y puedes buscarlo desde ese link o en google. Es de la Universidad de Zurich : http://www.elblogsalmon.com/economia/estudio-empirico-revela-la-red-capitalista-que-domina-al-mundo

    Tb Juan Torres y Vincenc Navarro nombran esta fuente en su libro “los amos del mundo”. Muy recomendable.

    Un saludo

  115. Fernando Says:

    @Xabi

    Supongo entonces que estás en contra de los “salarios libres”, es decir, del libre juego de la oferta y la demanda de trabajo.

    Entonces, díme sí también estás en contra de los precios libres.

  116. Privatta Says:

    ¿Qué os parece que el FMI esté reconociendo el error del austericidio impuesto a Grecia?

  117. Carmen Alameda Says:

    No seré yo quien defienda al FMI, pero sería conveniente leer el informe sin intermediarios ni manipulaciones. Me gustaría destacar esta parte:

    Empieza al final de la pag. 21:
    http://www.imf.org/external/pubs/ft/scr/2013/cr13156.pdf

    41. However, the deeper-than-expected contraction was not purely due to the fiscal shock. Part of the contraction in activity was not directly related to the fiscal adjustment, BUT RATHER REFLECTED THE ABSENCE OF A PICK-UP IN PRIVATE SECTOR GROWTH DUE TO THE BOOST TO PRODUCTIVITY AND IMPROVEMENTS IN THE INVESTMENT CLIMATE THAT THE PROGRAM HOPED WOULD RESULT FROM STRUCTURAL REFORMS. CONFIDENCE WAS ALSO BADLY AFFECTED BY DOMESTIC SOCIAL AND POLITICAL TURMOIL AND TALK OF A GREEK EXIT FROM THE EURO BY EUROPEAN POLICY-MAKERS. On the other hand, the offset to the fiscal contraction from higher private sector growth that was assumed during the program period appears to have been optimistic (see Section D below), while some of the adverse political developments were endogenous and followed from limited ownership of the program (see Section F below). A larger contraction should probably therefore have been expected, although it should be noted that market forecasters were no more accurate.

    42. In any event, a deep recession was unavoidable. Greece lost market access in the first half of 2010 with a FISCAL DEFICIT SO LARGE AND AMORTIZATION OBLIGATIONS SO ONEROUS THAT IT IS DIFFICULT TO SEE HOW A SEVERE ECONOMIC CONTRACTION COULD HAVE BEEN AVOIDED. INDEED, IF GREECE HAD DEFAULTED, THE ABSENCE OF DEFICIT FINANCING WOULD HAVE REQUIRED PRIMARY FISCAL BALANCE FROM THE SECOND HALF OF 2010. This would have required an abrupt fiscal consolidation, and led to an evaporation of confidence and huge deposit outflow that would have most likely made the contraction in output even larger.

  118. Xabi Says:

    Hola Fernando,

    Creo que tocas dos puntos claves:salarios y precios. Para mi es como la pregunta de que es primero, el huevo o la gallina?

    Esta crisis, o estafa como llaman otros, se basa en resumen en el trasvase de fondos públicos e individuales (via impuestos ) a la banca y multinacionales con link a la banca. y además la patronal tiene otro gran objetivo, que es el de aumentar beneficios y reducir gastos para ser mas COMPETITIVOS pq ahora hay que competir con China y Asia y lo haremos reduciendo el SALARIO.

    Pero claro, si reducimos los salarios no aumentamos la demanda interna ni favorecemos el CONSUMO INTERNO, y las PYMES y empresas españolas que no se hayan aventurado a esta odisea de la exportación y competitividad, van a caer en bancarrota por no tener demanda. Si no tienen demanda, iran reduciendo sus precios (si pueden), y tb iran despidiendo a sus empleados, o aun peor, reduciendo más sus salarios, por lo que la espiral deflacionista tanto en precios como en salarios no va a tener fin.

    Solución? Empleo de calidad. Salario Minimo a la altura de los franceses o irlandeses, unos 1200 euros. Que una PYME que pagaba 700 euros y tenia a dos personas ahora tiene que despedir a uno y a otro pagarle 1200? Pues mejor eso que rebajarles el sueldo a 600 cada uno.Es la única manera de detener esta espiral, poniendo un suelo en el sueldo.

    Solamente si la gente tiene un SMI digno para poder pagar su hipoteca, alquiler y consumir se va a solucionar el problema de los desahucios, la bajada de consumo y la bajada de precios.
    Tb señalo, que espero que se use el SMI para un consumo inteligente y no derrochador de recursos naturales.

    Por lo tanto, Fernando, creo que los salarios deberían ser libres según valía, CV y tipo de empresa, pero que hay ciertos mínimos que debemos de cuidar como ya lo hacen en otros paises europeos con SMIs del doble al Español (y no, la cantinela de la baja productividad no es cierta. No es qe se trabaje peor o menos, sino que al final la empresa española no vende tanto como la alemana o la francesa. Se venderá más por mejor marca,tecnologia o calidad de la empresa, no por la actitud y aptitud del trabajador).

    Y los precios debería marcarlos la oferta y la demanda real.La pena es que este tan manipulado por pactos de precios y por movimientos especulativos de las commodities del mercado de futuros de Chicago que esta controlado por apenas 9 bancos (Goldman, Merryl, Citigroup, JPMorgan y los de siempre). Como evitar esta manipulación? Pues en eso estoy de acuerdo con Felber y su EBC, prohibiendo la compra-venta de derivados (opciones, futuros, …) y controlando este casino (donde siempre gana la banca) que se ha convertido la bolsa.

    Saludos

  119. Fernando Says:

    @Xabi

    (…) tb iran despidiendo a sus empleados, o aun peor, reduciendo más sus salarios, por lo que la espiral(…)

    ¿Aún peor? Lo peor es el desempleo, peor que los salarios bajos.

    Por cierto, que si bajan los salarios pero disminuye el desempleo, la masa salarial puede mantenerse o incluso aumentar.

    La máxima degradación de las condiciones de trabajo es el desempleo. Y si no estás de acuerdo, ofrécete tú a ser uno de los parados.

  120. Fernando Says:

    Voy a repetir lo que dije en otro artículo.

    Podemos imaginar diversos escenarios en relación con los salarios y el empleo. Supongamos un país cuya población activa es de 22,8 millones de personas. Supongamos las siguientes situaciones:

    a) Población ocupada 22,8 millones. Desempleados 0. Tasa de paro 0 %. Salario medio 16.600 euros anuales. Masa salarial 378 mil millones de euros

    b) Población ocupada 16,6 millones. Desempleados 6,2 millones. Tasa de paro 27 %. Salario medio 22.800 euros anuales. Masa salarial 378 mil millones de euros.

    c) Población ocupada 9,1 millones. Desempleados 13,7 millones. Tasa de paro 60 %. Salario medio 41.500 euros anuales. Masa salarial 378 mil millones de euros.

    d) Población ocupada 2,3 millones. Desempleados 20,5 millones. Tasa de paro 90 %. Salario medio 166.000 euros anuales. Masa salarial 378 mil millones de euros.

    e) Población ocupada 228.000 personas. Desempleados 22,6 millones. Tasa de paro 99 %. Salario medio 1.660.000 euros anuales. Masa salarial 378 mil millones de euros.

    f) Población ocupada 22.800. Desempleados 22,8 millones. Tasa de paro 99,9 %. Salario medio 16.600.000 euros anuales. Masa salarial 378 mil millones de euros.

    Díme de estas opciones cuál te parece a tí la mejor. Podríamos pensar que la mejor de todas es la f, donde el salario medio es de 16,6 millones de euros. ¿Tú que opinas?

  121. Fernando Says:

    Por cierto, que cuando se habla que la productividad española es baja, esto no significa forzosamente que los trabajadores sean vagos o ineptos. En parte ocurre por una serie de legislación que no permite una adaptación a las circustancias del mercado. Por ejemplo, la rígidez del mercado laboral, las subvenciones a empresas ruinosas, trabas a la creación de empresas, exceso de burocracia, privilegios a la banca, mala planificación de los recursos de las empresas, sector público ineficaz, etc.

  122. Xabi Says:

    Fernando,

    No soy prodigo de seguir los foros pero intentaré responder a tus preguntas:

    1. Que a nivel individual, el desempleo es peor que la bajada salarial…a primera vista es una obviedad, pero si lo entiendes como un sistema de trabajadores, el aceptar la precariedad salarial al final termina destruyendo la demanda interna del país. Una vez que exista un SME digno similar al frances, el consumo se reactivará, y quien quiera podrá empezar a contratar de nuevo a personas..eso si, pagandole su SMI.

    2. De la otra manera, aceptando peores y peores condiciones, estamos poniendo las bases para la destrucción de la calidad de vida de la gente, del consumo, y por ende de la economía del país. Hay un momento en que hay de que decir basta y plantarse ante este chantaje salarial. Y como los individuos no tenemos fuerza ante el liberalismo, habrá que hacerlo regulandolo mediante el SMI.
    Y ademas, como esperas solucionar el problema bajandoles los salarios a los españoles en 2013 cuando tienen hipotecas del 2000-2010?? Es su ruina! Si bajan los salarios, que se renegocien a nivel estatal todas las hipotecas a precios actuales. Sé que esto que acabo de decir es muy radical y hay que matizarlo, pero ya entendeis por donde voy.

    3. De la A a la F ninguna opción me parece buena. Hay otras opciones. Seguro que si las empresas no defraudan y pagan sus impuestos a Hacienda, o o les subiesen el salario a sus empleados en vez de llevar ese dinero a paraisos fiscales ,o si es el Estado no derrochase tanto en gastos de los políticos,ayudas a bancos, obras públicas faraónicas para contentar a la contrata (previa donación al partido político de turno),subvenciones a fundaciones politicas, sindicatos, patronal y mil etcs… la masa salarial, el paro y el salario medio mejorarían.

    EL problema en España, en Europa y en el Mundo es que hay unos grandes bancos y multinacionales que quieren una Sociedad de esclavos (la nueva clase media-baja)para poder aumentar su riqueza y su poder. Y para ello se alian con los politicos-titeres que ellos mismos ponen gracias a sus donaciones (vease Barroso, Rompuy, Obama, Rajoy, Zapatero, Aznar, etc etc etc).
    O les paramos o no volveremos a ver la luz del sol…

  123. Fernando Says:

    @Xabi

    (…), el aceptar la precariedad salarial al final termina destruyendo la demanda interna del país.

    Si disminuyen los salarios pero disminuye el desempleo, la masa salarial (y por tanto la demanda interna) puede mantenerse o incluso aumentar. Salarios menores pero más personas cobrándolos.

    (…) destrucción de la calidad de vida de la gente, (…)

    La destrucción máxima de la calidad de vida es el desempleo.

    De la A a la F ninguna opción me parece buena.

    Es verdad que se puede hacer mucho para, a medio plazo, mejorar los salarios (aumentar la productividad, reducir gasto público, etc.). Pero mientras eso no ocurre, ¿qué opción prefieres? A lo mejor prefieres la opción b a la a. Pero entonces, no sé por qué es mejor todavía la opción f. En la opción f tiene salarios muy altos que, según tú, promueven la demanda interna (en realidad no lo hacen porque la masa salarial es la misma).

    Digamos ya de paso que el paro es un obstáculo para la productividad. No puede ser bueno tener un recuros económico (la fuerza de trabajo) parcialmente ocioso.

  124. Fernando Says:

    Otra cuestión en relación con el salario mínimo es que, hecha la ley, hecha la trampa. Se trata de los “becarios”. Es decir, personas que realmente hacen trabajo (no se limitan solamente a ver cómo los demás trabajan) pero que no cotizan a la Seguridad Social y ganan menos del salario mínimo. Lo que ocurre es que teóricamente el dinero que reciben no se llama “salario” sino “beca”.

    Esto ocurre en muchas empresas. También ocurría (ahora no sé) en la Universidad con los profesores de prácticas.

  125. Xabi Says:

    @ Fernando,

    Veo que te gusta continuar con los hilos argumentativos. Te contestaré a esta última:

    1) Veo que te coges a la realación MASA SALARIAL= Salario individual / PARO.
    Donde la masa salarial es proporcional al salario individual e inversamennte proporcional al numero de parados. Es algo obvio y mi discusión no se centra en este punto. Esta claro que mejor trabajando que desempleado, pero la clave es como CONSEGUIR UN AUMENTO DE LA MASA SALARIAL con salarios a la baja o con despidos?

    a) Tu propuesta es: Si reducimos más los salarios, producimos más empleo. OK, o no. Pq al reducir los salarios haras que esa persona apenas tenga dinero para nada, y se conseguirá que no vaya al cine, compre marcas blancas, no viaje, justo pague el alquiler y poco más,..y en 6 meses el empleado del cine, de las marcas no blancas y de la agencia de viajes terminará en la calle pq no hay ingresos. Parche a corto plazo, problemon a largo plazo.

    Mi propuesta es: Si aumentamos el SMI a 1200 euros, podrá haber un mayor desempleo a corto plazo porque la DEMANDA aún es baja, porque no hay OFERTA y no alcanza con esos beneficios a contratar a nadie. PERO; si dentro de 5 meses, el que tiene 1200 euros, puede pagar su hipoteca, ir al cine, comprar buenas marcas, incluso ir al restaurante un fin de semana, y hacerse un viaje a Torrevieja, esta creando OFERTA, y surgira una DEMANDA de nuevos empleados en el cine, el restaurante, en la agencia de viajes y el camarero de Torrevieja. Y una vez que el del cine, el camarero, el de la agencia…ganen 1200 al mes…por efecto multiplicador, crearan aun mas demanda..y se crearán más y más empleos. A corto plazo despidos, a largo plazo mejora de la calidad de vida y creación de puestos de trabajo por la activación de la oferta.

    Entiendes mi punto de vista?

    saludos

  126. Rothbard Says:

    Xabi

    Tienes un caos keynesiano considerable. No tengo tiempo para na respuesta estructurada, que por lo demás si buscas los artículos de esta página lo encontrarás, pero te diré dos de tus errores principales:

    1. El crecimiento económico no brota del consumo sino del ahorro.

    2. Una vez que se quita el SMI bajan determinados salarios para absorver a los parados, pero al contrario de ser una espiral de bajadas salariales como tu describes, al bajar los salario aumentan el margen de beneficios para los empresarios, por lo que aumentan las inversiones y la competencia por beneficiarse de ese margen de beneficios. Conclusión: El aumento del margen de beneficios aumenta la competencia por los trabajadores y sus salarios. La espiral de bajadas se corta y como siempre los salarios tenderan a igualarse con la productividad.

  127. Fernando Says:

    @Xabi

    (…) como CONSEGUIR UN AUMENTO DE LA MASA SALARIAL con salarios a la baja o con despidos?

    Si disminuye el paro, la masa salarial puede mantenerse o incluso aumentar. Salarios menores pero que los gane más gente.

    Pq al reducir los salarios haras que esa persona apenas tenga dinero para nada,(…)

    Sigo diciendo lo mismo: Salarios menores pero que los gane más gente. Mucha gente (anteriores parados que ahora tendrían empleo) consumiría más.

  128. Fernando Says:

    @Xabi

    Mi propuesta es: Si aumentamos el SMI a 1200 euros, podrá haber un mayor desempleo a corto plazo (…) el de la agencia…ganen 1200 al mes…por efecto multiplicador, crearan aun mas demanda..y se crearán más y más empleos. A corto plazo despidos, a largo plazo mejora de la calidad de vida y creación de puestos de trabajo por la activación de la oferta.

    Yo tengo una propuesta mejor aún: aumento del SMI a 50.000 euros mensuales. Podrá haber un mayor desempleo a corto plazo. Pero por efecto multiplicador se creará más demanda (¿o no? los nuevos parados consumirán menos) y se crearán todavía más y más empleos. A corto plazo despidos, a largo plazo una mejora de la calidad de vida mayor aún y creación de puestos de trabajo por una gran activación de la oferta.

  129. Fernando Says:

    @Xabi

    (…)Mi propuesta es: Si aumentamos el SMI a 1200 euros, podrá haber un mayor desempleo a corto plazo (…)

    Entonces, el mayor desempleo a corto plazo disminuye la demanda de bienes y servicios porque los nuevos parados ya no consumen o consumen mucho menos.

  130. Fernando Says:

    Incluso para los que tienen trabajo una disminución del desempleo, aunque sea a costa de salarios menores, puede suponer un consumo igual o incluso mayor.

    Actualmente muchos trabajadores tienen que mantener a un familiar en paro (hijo, cónyuge, hermano, etc.). Si se suprime el desempleo, a costa de bajar salarios, puede ocurrir que, incluso con un salario menor, tenga más dinero para su consumo, al no tener ya que mantener a un familiar en paro.

    Además, el verse libre del miedo a quedar en paro más adelante aumentará mucho la calidad de vida de los trabajadores.

    Y el que no esté de acuerdo, muy bien, qué se ofrezca él a ser uno de los parados.

  131. Xabi Says:

    Hola,

    Definitivamente muchos de los foreros son meros seguidores de “ismos”. Viendo el tono fundamentalista de algunas respuestas, confirmo que este es mi último mail y que no voy a responder a ninguno más. Esta es la razón por la que no me gustan este tipo de foros. La gente no va a aprender y poner en duda o mejorar su aprendizaje, sino que va a hacer frente a todo aquel que piense distinto a él. Y no estoy por la labor de destruir, sino de construir.

    Asi que respondo a los dos últimos comentarios y me retiro de cuadrilatero:

    1) @Fernando. Ya te he respondido. No tengo nada más que añadir.Y te lo dice alguien que por primera vez en su vida estoy dos meses de paro. Para propuestas sarcásticas y sin profundidad, ni respondo.

    2) Rothbard:ya me has catalogado con Keynesianismo y ya has cometido tu primero error (de otros más). No sigo a ningún ismo. Leo de todo. Desde Friedman a Daly, desde Keynes a Stiglitz, desde este foro de JRR a Vicenc Navarro, desde las palabras de Bernanke y antes Greenspan a Serge Latouche y sus ideas decrecentistas, desde Nietzsche a Krishnamurti, …Lo pillas? Estoy mucho más en la onda de unos que de otros, pero todos tienen pequeños matices que hay que alabar y aceptar. Por ejemplo, en la EBC yo tb tengo mis dudas sobre lo que comenta JRR sobre el excesivo control de “unos pocos sabios” sobre los temás sociales y economicos ¿Cómo hacerlo abierto, justo y democrático y con fines que favorezcan a todos? No solo a la mayoría? Pero tb sabiendo que cierta minoria deberá olvidarse de su avaricia?

    Y Rothbard, para terminar dos breves comentarios a tus 1 y 2.

    1 )El crecimiento se basa en los ahorros?? Que ahorros, si tienes un sueldo de 700 euros?? El crecimiento se basa y se ha basado en la DEUDA, en pedir créditos y sobre todo en obligar a pedir créditos por no tener otro remedio. Estamos en la crisis de la deuda y el apalancamiento. si viviesemos de lo ahorrado nadie viviría “por encima de sus posibilidades”.

    2) ¿Qúe el aumento de los beneficios aumenta el salrio de los trabajadores??? En que mundo vives?? Has visto el aumento del PIB español y de los beneficios de las empresas del IBEX 35 y el aumento del salario de los españoles en los últimos 20 años? Para nada losbeneficios repercuten en el trabajador. Eso solo se da en las cooperativas y en alguna empresa con un jefe con altos valores éticos.
    La mayoria del beneficio se “invierte” en bonuses para los ejecutivos, dividendos a accionistas, comprar empresas de la competencia, donar dinero a políticos, a paraisos fiscales para evadir impuestos, a compra de bonos,bienes inmobiliarios, y a especular en los mercados.

    Honestamente, no termino de entender en qué mundo vives, donde serás el único que aun creés en la BONDAD de los empresarios y de las grandes corporaciones y bancos mundiales…

    Adios.

  132. Xabi Says:

    Hola,

    Definitivamente muchos de los foreros son meros seguidores de “ismos”. Viendo el tono fundamentalista de algunas respuestas, confirmo que este es mi último mail y que no voy a responder a ninguno más. Esta es la razón por la que no me gustan este tipo de foros. La gente no va a aprender y poner en duda o mejorar su aprendizaje, sino que va a hacer frente a todo aquel que piense distinto a él. Y no estoy por la labor de destruir, sino de construir.

    Asi que respondo a los dos últimos comentarios y me retiro de cuadrilatero:

    1) @Fernando. Ya te he respondido. No tengo nada más que añadir.Y te lo dice alguien que por primera vez en su vida estoy dos meses de paro. Para propuestas sarcásticas y sin profundidad, ni respondo.

    2) Rothbard:ya me has catalogado con Keynesianismo y ya has cometido tu primero error (de otros más). No sigo a ningún ismo. Leo de todo. Desde Friedmann a Daly, desde Keynes a Stiglitz, desde este foro de JRR a Vicenç Navarro, desde las palabras de Bernanke y antes Greenspan a Serge Latouche y sus ideas decrecentistas, desde Nietzsche a Krishnamurti, …Lo pillas? Estoy mucho más en la onda de unos que de otros, pero todos tienen pequeños matices que hay que alabar y aceptar. Por ejemplo, en la EBC yo tb tengo mis dudas sobre lo que comenta JRR sobre el excesivo control de “unos pocos sabios” sobre los temás sociales y economicos ¿Cómo hacerlo abierto, justo y democrático y con fines que favorezcan a todos? No solo a la mayoría? Pero tb sabiendo que cierta minoria deberá olvidarse de su avaricia y sus praxis destructivas tanto en lo medioambiental como social?

    Y Rothbard, para terminar dos breves comentarios a tus 1 y 2.

    1 )El crecimiento se basa en los ahorros?? Que ahorros, si tienes un sueldo de 700 euros?? El crecimiento se basa y se ha basado en la DEUDA, en pedir créditos y sobre todo en obligar a pedir créditos por no tener otro remedio. Estamos en la crisis de la deuda y el apalancamiento. si viviesemos de lo ahorrado nadie viviría “por encima de sus posibilidades”.

    2) ¿Qúe el aumento de los beneficios aumenta el salario de los trabajadores??? En que mundo vives?? Has visto el aumento del PIB español y de los beneficios de las empresas del IBEX 35 y el aumento del salario de los españoles en los últimos 20 años? Para nada los beneficios repercuten en el trabajador. Eso solo se da en las cooperativas y en alguna empresa con un jefe con altos valores éticos.
    La mayoria del beneficio se “invierte” en bonuses para los ejecutivos, dividendos a accionistas, comprar empresas de la competencia, crear empresas en nuevos mercados con laxa normativa en protección medioambiental y con población esclavizada con salarios de 200 euros y 70+ horas de trabajo semanal(globalización), donar dinero a políticos, a paraísos fiscales para evadir impuestos, a compra de bonos,bienes inmobiliarios, y a especular en los mercados.

    Honestamente, no termino de entender en qué mundo vives, donde serás el único que aun creé en la BONDAD de los empresarios y de las grandes corporaciones y bancos mundiales…

    Adios.

  133. Rothbard Says:

    Xabi

    1. Te catalogo de Keynesiano porque tú anterior comentario es un ARGUMENTO KEYNESIANO. Quizás no compartas el keynesianismo al 100%, pero compartes algunas ideas claves.

    2. Repito, el crecimieto se basa en el ahorro. Sin ahorro estariamos aún recogiendo frutos de los arboles y cazando animales. Tú dices que el crecimiento se basa en deudas, y es falso. Si es deuda que se devuelve, es AHORRO FUTURO, y si se impaga no produce crecimiento sino descoordinación y futuras recesiones. ¿Te suena esta crisis? ¿Cres que hemos crecido con endeudarnos?

    3. El salario siempre TIENDE (en un mercado labora libre… que dista mucho del marco actual) al valor descontado de la productividad marginal. No hace falta grandes conocimientos económicos para ello: si los trabajadores producen 1000 y les pagan 500, hay un incentivo enorme a que se contraten trabajadores para apropiarse de esa enorme ganancia. Cuantos más empresarios entren en el mercado a beneficiarse, la competencia por los trabajadores tiende a subir los salarios. Es ley de la oferta y la demanda. Si en cambio produces 500, nunca podrás subir de esa cantidad, y con un SMI mayor que 500 estarás condenado al paro y la indigencia.

    El PIB ha crecido y los salarios de los trabajadores también lo han hecho en las últimas décadas. De todas formas, el PIB es un mal indicador, si mañana España aumenta el gssto público para invadir portugal nuestro PIB crecerá… ¿cres que eso significa que somos más ricos?

    Y si para ti la economía es el IBEX35 estamos apañados… las mayores empresas españolas muchas de ellas privilegiadas por el Estado. ¿Me puedes decir cuales fueron los salarios de los 35 trabajadores españoles que más cobran? /MODE IRONIC OFF

    Si alguna vez cambias de opinión y decides volver a comentar por aquí será un placer. Espero haberte aclarado un poco mejor lo QUE REALMENTE DEFENDEMOS AQUÍ, porque no son los tópicos que se nos suelen achacar.

    Un saludo.

  134. Marqués Says:

    Hasta luego Xabi. Aunque no vuelva a participar en los comentarios, no pierda la costumbre de seguir leyendo los articulos de JRR. En su caso es muy necesario , sobre todo si le parecen recomendables los de Vincenc Navarro.
    Quizas, despues de madurar un poco sus ideas y argumentar usando más la lógica y menos las opiniones personales, podra Vd. aportar argumentos con un poco más de peso.
    Al menos llevese algo en claro: los mandamientos del liberalismo pueden ser muchos, pero se resumen en dos : libertad de contratos y defensa de la propiedad privada. ¿A que no suena tan mal?

  135. myzenit Says:

    El miedo a que la toma de decisiones entre trabajadores y fundadores pueda afectar negativamente al rendimiento de una empresa es natural. Pero estaría bien presentar algún dato de que una empresa funciona peor si los trabajadores tienen acciones que si no las tienen (a parte de General Motors). A mi se me ocurren otros buenos ejemplos de trabajadores con acciones como Google, Facebook o Instagram. Muchas empresas en Sillicon Valley reparten acciones entre sus trabajadores iniciales y no les va mal. Creo que a largo plazo es mejor tener el 5% de una empresa exitosa que el 100% de una empresa mediocre.

    La desaparición de los fondos de riesgo ciertamente puede ser un riesgo para la sociedad, pero ahora mismo tampoco tenemos ninguna panacea. Tampoco veo que los fondos de riesgo aportando demasiado a la sociedad, más bien al contrario: oscilaciones en primas de riesgo, hipotecas subprime, lobbies financieros, quiebras de bancos, paraísos fiscales, etc.). Ciertamente estos fondos invierten muy poco en I+D y hacen casi obligatorio que el estado se ocupe de este tipo de inversiones a largo plazo. Esto dice muy poco a favor de la iniciativa privada del siglo XXI que es incapaz de financiar un laboratorio que investiga una enfermedad rara por ejemplo (a pesar de que salvar 100 o 200 vidas al año genera un gran valor a la sociedad).

    Por otro lado, partir de la idea que la existencia de la Economía del Bien Común implicaría que desaparecerían todo el resto de economías es poco realista. Que una parte de las empresas se muevan por esta ética no impide que siga existiendo una porción del mercado que siga siendo capitalista. De hecho, la existencia de un tipo de economía como la que propone Felber sería imprescindible para tener un liberalismo un poco serio. Si parte de los ahorradores dejan de obsesionarse con tasas de interes por encima del 5%, se abre la puerta a que la “economía socialista” pase a formar parte de la iniciativa privada pudiendo producir una bajada de impuestos y control de la inflación en el largo plazo.

    Por último quiero dejar una reflexión sobre la mesa. Afirmar que una economía que no persiga únicamente los beneficios económicos no funcionaría, me parece tan aventurado como afirmar que necesitamos un sector público más pequeño. Como siempre todo dependerá de con quien nos comparamos (USA, Marruecos, Suecia, Alemania, Suiza, etc.). El reparto de la propiedad de las empresas entre sus trabajadores ha sido muy beneficioso en muchos casos y veo lógico que haya cierta moderación salarial entre el salario más bajo y el más alto para que no haya tanta brecha entre accionistas y trabajadores. Esto no tiene porque suponer el fin del capitalismo tal y como lo conocemos, sino un nuevo ciclo económico más sostenible y realista.

  136. detector_de_gilipolleces Says:

    El capitalismo está obsoleto y se necesita un nuevo modelo económico. La Economía del Bien Común es una muy buena solución, es una alternativa posible al capitalismo y al comunismo. Espero que se implante pronto. Mucha suerte para Christian Felber!

  137. capitan Says:

    Referente a esto:
    “Pero, en tal caso, subordinamos la idea de bien de la minoría a los deseos de la mayoría: lejos de alcanzar un bien universal común, nos quedamos con que la mayoría instrumentaliza a la minoría para alcanzar aquellos fines que considera “buenos” o “superiores”.”
    Y esto.
    “sería una organización teleocrática: la mayoría le impondría a la minoría por la fuerza los fines hacia los que debería dirigirse”

    Supongo que será mejor una idea de bien de una mayoria, de una idea de bien de una minoria que es la que dirige actualmente el sistéma capitalista de mercado actual.
    La minoria que tiene y acumula el mayor porcentaje de capital y que decide en base a sus inversiones, que es lo que se hace y que es lo que no se hace (si ellos deciden invertir en algo, eso es lo que se termina haciendo). La minoria capitalista que tiene el poder de mas dinero para convencer a traves de publicidad y propaganda sobre que está “bien” y que está “mal”.
    La economia de mercado está supeditada a la minoria que mas capital tiene o acumula.

  138. Fernando Says:

    @capitan

    (…) (si ellos deciden invertir en algo, eso es lo que se termina haciendo).

    Pero, en ausencia de proteccionismo y subvenciones, si deciden invertir en algo que no tiene el suficiente apoyo de los consumidores, se encuentran con que los bienes o servicios producidos no se venden, y entonces la inversión resulta una ruina.

  139. aversiahora Says:

    Sip. Y entonces descubrimos que las inversiones de unos pocos en realidad no eran de tan pocos, porque se llevan por delante el sistema financiero y, con ello, los ahorros de la mayoría.

    Mayoría que se enfada mucho cuando le rascan el bolsillo vía subida de impuestos para rescatar el sistema financiero -dado que la quiebra de los bancos es culpa de unos pocos-, pero no cree que el sueldo que le ha permitido acumular esos ahorros tenga que ver precisamente con dichas decisiones de unos pocos.

    Aquí toda la riqueza -real o aparente- se ve que sale de unos merecimientos totalmente objetivables y cuantificables. Así que, si yo (y los que son como yo y, por tanto, se lo merecen) ganamos 100 es porque lo producimos. No porque una minoría enloquecida de economistas haya diseñado un sistema monetario que hace que yo produzca una riqueza de valor 100 en vez de otra de valor 50. Así que ahora, los 50 que yo creía tener que no me los quiten, que son míos.

    ¡Y si cuela, cuela!

  140. capitan Says:

    @Fernando
    Pero, en ausencia de proteccionismo y subvenciones, si deciden invertir en algo que no tiene el suficiente apoyo de los consumidores, se encuentran con que los bienes o servicios producidos no se venden, y entonces la inversión resulta una ruina

    Tienen excedentes de capital suficientes como para que cualquier inversión les resulte una ruina mil veces y su capital ni se inmute. Y muchas veces sus objetivos no son producir bienes y servicios para que los compren los consumidores, sino servirse a sus objetivos de poder y control.

    Como ejemplo digamos que tienes una mansión a la que le da sombra un rascacielos, un capitalista con muchos excedentes puede decidir comprar el rascacielos y derribarlo simplemente para que no le de sombra a su mansión. Como inversión la compra del rascacielos es ruinosa, pero ha conseguido su objetivo.

  141. PASAMOSDETODO Says:

    Creemos que el hecho de que el señor Rallo haya dedicado una parte de su preciado tiempo a rebatir el Modelo Económico del Bien Común, deformando algunos de sus conceptos, es una prueba de que dicho modelo representa una seria alternativa para los que defienden el liberal-capitalismo…

  142. solrac Says:

    Pues tal deducción no es precisamente seria, refleja mas ganas que lógica.
    Se han dedicado muchas páginas a los privilegios que otorgan los Estados a la banca y los bancos centrales…¿acaso crees que por ello se los considera una alternativa seria?

    Tratar de prevenir de un timo no hace a este mas serio, acaso indique que muchos incautos pueden morder el anzuelo, eso sí.

  143. Miquel Mas Says:

    Tras leer con interés el texto y con todavía más interés los comentarios, mi aportación personal será la siguiente pregunta para unos y otros: ¿Qué es previo? ¿La relación social intrínsecamente política y donde el poder se manifiesta ya en origen o el intercambio económico?

  144. Trilu Says:

    Miquel Mas,

    Aplaudo tu interés.
    Pero a veces creo que esta pregunta es asimilable a la siguiente: que es antes ¿el hueso o el músculo?
    Aun aceptado que fuese previa, evolutivamente hablando y observando el comportamiento de los animales sociales, la relación social gobernada por la interacción de fuerzas (en el mejor y peor de los sentidos)…la pregunta mas relevante es la siguiente:

    ¿Ha sido beneficioso o perjudicial que las sociedades humanas llegaran a acuerdos mediante intercambios económicos?

  145. Miguel Mas Says:

    Trilu,

    Lo que pretendía poner en juego no es la cuestión desde un prisma histórico o evolutivo sino, si me apuras, conceptual. Bajo ese enfoque la pregunta es relevante y no es reducible a una pregunta sobre la utilidad de los intercambios. Lo que puede salir a la luz, en función de la respuesta, es que la relación de poder está presente antes del intercambio.

  146. Trilu Says:

    Miguel Mas,

    Entiendo tu puntualización y me parece relevante. Siguiendo el símil anterior, mas bien preguntas hasta qué punto puede el músculo ejercer su función si no hubiera hueso…
    Si, claro que hay implícita una relación de poder que ha de velar por que se cumplan unas reglas que se pretenden aceptadas por todos y beneficiosas para todos.
    La discusión es sobre los criterios que las rigen, el alcance adecuado, su momento adecuado, el modo de controlar a quienes detentan el poder de aplicarlas….etc
    Otro símil: los crustáceos tiene exo-esqueleto, su estructura ósea les envuelve. Esto les protege, pero limita enormemente su movimiento…El ser vivo acorazado, fuera del agua, tiene un éxito limitado.

    Básicamente: unos principios básicos y profundos han de respetarse y deben custodiarse pero si su estructura es axfisiante puede conseguir lo que se pretende evitar (la red del trapecista no debe envolverle)Cuanto más prolijos, exahustivos y complejos, menos universales pueden llegar a ser, menos respaldo suscitarán, mas excepciones admitirán.

    El liberalismo propone la sustitución del poder de la “fuerza real” por el poder de a “fuerza del derecho”. Propone principios éticos (el de no agresión, el respeto por las elecciones ajenas y las propias, el derecho de propiedad…) y reglas (que surgen de contratos transparentes y voluntarios que no atenten contra los principios) e incluso el empleo de la coacción cuando estas se incumplen, no antes.

    En ese sentido, los intercambios comerciales llevan implícita la búsqueda de un acuerdo voluntario que beneficie a ambas partes, algo muy distinto a las relaciones bélicas y de fuerza que tan presentes están en nuestra historia. Ahora bien, nada existe en estado puro, claro.

  147. Solrac Says:

    Creo que sería interesante plantarse:

    ¿Quién y cómo define el marco normativo, que señala JRR, para la coordinación y colaboración
    de los individuos en la búsqueda de sus propios objetivos?
    ¿No se establece por aceptación mayoritaria?

  148. Lambda Says:

    Interesante debate. De todos modos, yo como observador, considero que el liberalismo “puro” en el sentido smithsoniano ya no es directamente aplicable. De hecho, el capitalismo actual ya está rozando las costuras conceptuales del sistema, y frecuentemente se debaten teorías sobre el comportamiento macroeconómico, sin que éstas consigan resolver las contradicciones que estamos viendo. Lo vemos, efectivamente, en un mundo excesivamente financiarizado, donde la economía bursátil supera en ordenes de magnitud al de la economía real o de producción. Esto lo considero desde un punto de vista entrópico: la tendencia a la acumulación de capital, y por ende, de recursos (por decirlo de otro modo, la facultad de apalancarse) es mayor que el caso contrario. Resulta difícil defender en este sentido, que sea un sistema que se “auto regula”, máxime cuando a veces hay que recurrir a actores ajenos, como en el caso de las leyes anti monopolio estadounidenses. Con lo cual, pese a la retórica, el marco heteronormativo del capitalismo, necesita del Estado para asegurar sus mas básicos supuestos, y su correcto funcionamiento. Marx, en el fondo, no estaba tan lejos de la base del problema: todo sistema tiene, para funcionar, un marco coercitivo, con un factor de libertad de elección limitado a las opciones de dicho sistema. En cuanto al debate entre sistemas, ya se ha dado. En ambos casos, la aplicación del comunismo y el liberalismo han hallado expresión política y económica. De poco sirve que se diga que no se hayan aplicado al pie de la letra. Sencillamente, la aplicación de las teorías económicas y políticas a la realidad humana, las golpea y deforma inevitablemente. Yo consideraría a la EBC como un proyecto curioso e interesante, pero limitado. Para su funcionamiento, es necesaria una sociedad concienciada, solidaria, civilmente comprometida con el ejercicio de sus derechos politicos, y con un alto índice educativo. Un buen ejemplo seria la sociedad suiza, acostumbrada a ejercerlos constantemente, sin que esto colisione con sus actividades productivas. En definitiva, sociedades mas horizontales, y organizadas a nivel del ciudadano. Esto podemos observarlo también en las sociedades del Norte de Europa.
    La ventaja de la EBC es que no es heteronormativa pero se. Es decir, plantea un debate sobre la gestión del beneficio, y cuales son los usos y los fines del mismo: en un mundo cuyos recursos cada vez mas empiezan tocar los limites de su regeneración natural, es plausible plantear otros objetivos más allá del “crecimiento infinito” que popularizó la tesis económica neoliberal. Lo queramos o no, los ciclos expansivos del capitalismo cada vez son menos pronunciados y mas espaciados en el tiempo. Esto significa que probablemente tengamos que gestionar mejor los recursos, y buscar una forma de asegurar una estabilidad macroeconómica a largo plazo, más segura.

  149. viernes Says:

    @lambda

    “Yo consideraría a la EBC como un proyecto curioso e interesante, pero limitado. Para su funcionamiento, es necesaria una sociedad concienciada, solidaria, civilmente comprometida con el ejercicio de sus derechos politicos, y con un alto índice educativo.”

    Limitado en el sentido que no se puede comparar la EBC con Perseo ni el neocapitalismo de los 7 continentes con la hidra de Lerna, está claro. Pero la tesis de aplicabilidad por lo menos a nivel europeo es matizable.

    Según dicen, la sociedad alemana de principios de siglo pasado (era post Bismarck) era la más alfabetizada, culta y avanzada de su época, no obstante ello no impidió lo que vino después. Una guerra de frustración por los recursos coloniales, otra más de aniquilación por el espacio vital de la raza aria, .. Cada vez una bola de nieve más agigantada y disparatada.

    Sin embargo creo que la población de Alemania de esos años no era sociológicamente distinta a la de Dinamarca.
    Básicamente no somos distintos de un sueco ni siquiera de un suizo. Solo somos capaces de lo mejor y de lo peor.

    Un saludo

  150. Gekokujo Says:

    Estoy bastante en la linea de Lamda. La capacidad reguladora de los mercados fallan estrepitosamente en algunos supuestos. El primero y más evidente tal como ya se ha insinuado es la tendencia al monopolio en sistemas maduros. La actual y progresiva concentración empresarial es una evidencia empírica de algo que por otra parte es perfectamente previsible. Una vez alcanzada dicha posición la empresa dispone de un importante arsenal de recursos para perpetuarla. Un monopolio es la antítesis del mercado libre. Interfiere activamente en el juego limpio, en la política, es sistémico. Incluso hablando de oligopolios, estas desagradables facetas ya se perciben. Un ejemplo palmario es el pacto de precios entre proveedores de telecomunicaciones o de energía, es decir, la creación de reglas al margen del mercado. Y este es un problema inherente y de momento insoluble del capitalismo, que lleva al totalitarismo. Y no lo digo en sentido figurado, lo digo en toda su amplitud. Esa es una de las razones por las que las democracias europeas están atenazadas, son incapaces de imponerse a unos engendros que les dan el sorpasso en volumen y capacidad de influencia.

    Les pondré otro ejemplo. Se supone que en un mercado libre la profusión de bienes y servicios es inmensa, pero a la hora de la verdad en muchos sectores la competencia es más aparente que real. Todos los ordenadores domésticos funcionan con procesadores Intel o Amd, ambos desarrollados por IBM. En estas condiciones, los ordenadores “se modelan” de acuerdo con las características de los nuevos chips de estos gigantes y no exactamente a la demanda de los particulares. La única manera de permitir cambios y mejoras en los nuevos modelos es gracias a la obsolescencia programada. Pero si usted es una persona informada conocerá perfectamente el despilfarro económico y el daño ecológico que ello comporta.

    Resumiendo y como muy agudamente alguien criticó a Friedman, el prblema radica en que hay una diferencia notable entre estos tres planteamientos. 1.- El dinero no importa, 2.- El dinero es importante, 3.- El dinero es lo más importante.

    Por desgracia, los neoliberales caen sistemáticamente en la tercera opción, destruyendo cualquier opción a una sociedad justa y solidaria. A lo que añadiría yo que el dinero es un actor de la economía, no la economía en sí. De manera que darle más importancia de lo debido es un error capital y una simplificación de lo que en realidad debería ser la economía, una ciencia para conocer el valor real de las cosas. Algo de lo que actualmente es totalmente incapaz, y no solo eso, si no que además parece adoctrinar para esquivar esta cuestión.

    Efectivamente la economía del bien común presupone que las personas son buenas y cooperativas. Un error de apreciación que se puede comprobar encendiendo el televisor. Los hechos es que desde que el humano pisa la Tierra se pueden observar comportamientos que podemos asimilar como egoismo así otros como altruismo. Lo que no acepto de ninguna manera es que en sociedades grandes y complejas la actividad de las personas se pueda llamar altruismo. De lo único que puede estar seguro un análisis de dicha actividad es de las motivaciones del actor, en cuyo consciente dudo que la idea de altruismo aparezca por ningún lado. Volviendo a los manifiestos problemas de la economía para identificar el valor de las cosas, el ejemplo del extractor de grafito llevaría a preguntarse si su actividad no aporta más gastos, ambientales, de salud, etc… que beneficios. Porque obviamente lo “natural” es fijarse en el rédito monetario que le aporta la actividad y en la utilidad industrial del producto, nada más.

    Lo que nos lleva a la conclusión de que no es solo un problema de modelos. Tanto liberalismo como comunismo se empeñan en simplificar la cuestión humana, otorgándole unos atributos según convenga y que no se ajustan a la realidad, como tampoco se ajustan a la realidad las sesudas teorías económicas. Por aquí se ha señalado muy acertadamente que resulta como poco curioso que los defensores de posturas neoliberales suelen ser personas cuya vida desde el punto de vista del dinero no son un problema. Evidentemente las defienden porque les convienen, no porque crean en ellas tras un examen exhaustivo. Del mismo modo que el creyente acepta intangibilidades porque le conviene.

    Para empezar a debatir seriamente acerca de modelos económicos hay que desproveerse de ideas preconcebidas. La economía, la política, si quieren ser eficaces y al servicio de la humanidad, necesitan de personas que no estén presas de su sesgo ideológico o de su circunstancia socioeconómica. Por ejemplo, debatir la naturaleza de la propiedad privada sería algo muy saludable para empezar a poner las cosas en su lugar.

  151. viernes Says:

    @Gekokujo

    “Efectivamente la economía del bien común presupone que las personas son buenas y cooperativas.”

    Creo que hay una visión errónea de la EBC, que se desenfoca a través de ideas preconcebidas de altruísmo, etc.. ; tal vez sea porque no se ha leido suficientemente el libro:

    http://ubuntuone.com/4jjoBIIOTWd5FqZpKk2Sy8

    Recomiendo un capítulo: la confianza más importante que la competencia.

    Salu2

  152. viernes Says:

    Errata: “la confianza más importante que la competencia”

    por “la confianza más importante que la eficacia” [p.27 en epub, p.36 en papel]

  153. Juan Ramón Rallo Says:

    Gekokujo,

    Creo que tienes un mal concepto de qué es la competencia: http://juanramonrallo.com/2010/07/dos-conceptos-de-competencia-los-taxis-contra-microsoft/

  154. Antonio Says:

    Señor Rallo, me parece que su postura podría resumirse así:

    No puede haber monopolio u oligopolio eterno. Sólo podemos considerar que hay monopolios u oligopolios en un momento del tiempo en que ninguna otra empresa es capaz de competir con la relación calidad-precio de las empresa o empresa hegemónicas (esto es, las que de hecho en ese momento del tiempo copan el mercado)

    Por lo tanto siempre existe la posibilidad de una competencia potencial, por lo que sólo tiene sentido hablar de monopolio si hay barreras coactivas a la competencia.

    En suma, esos monopolios u oligopolios se mantendrán sólo en tanto en cuanto sean los que mejor sirvan a los consumidores.

    En primer lugar, yo creo que teóricamente nada impide que, dado un tamaño y una capacidad técnica de esas empresas efectivamente no sirvan a los consumidores mejor que muchas empresas más pequeñas en competencia perfecta con una estructura de costes o una tecnología inferior.

    Pero eso tampoco implica que necesariamente esas empresas estén sirviendo a los consumidores de la mejor manera posible en relación calidad-precio en un momento histórico dado. Para conseguir una empresa que así lo hiciera habría que acumular recursos suficientes para poder competir con ella y eso en la práctica no siempre es posible. Que nada se oponga a esta posibilidad teórica es una cosa, que en la práctica sea fácil o posible es otra, por lo que podemos tener una empresa hegemónica y sub-óptima durante largos periodos de tiempo.

    Dejo de lado que Microsoft tiene una historia que éticamente no siempre ha respondido a unos estándares propios de San Francisco de Asís (lo que comparte con muchas multinacionales que han obtenido una posición dominante, y si no lo ha hecho le recomiendo que lea El Libro Negro de las Marcas)

    Pero esa es otra historia.

    En suma, perfectamente una empresa puede tener una situación dominante, o un grupo de empresas que se ponen de acuerdo y aunque no les salga un rival (porque es imposible) no estar dando un servicio mejor que el que técnicamente podría darse. Porque hace falta una idea, pero también dinero y poder para ponerla en práctica.

  155. Juan Ramón Rallo Says:

    Con todo el capital disponible en el mundo, ¿quién no puede amasar capital para competir contra quién? Cualquier gran empresa, o joint venture de empresas, pueden reunir el dinero suficiente si es que las perspectivas de alto retorno existen.

  156. Antonio Says:

    Voy a ver si hago un crowd-funding y me pongo a competir con Microsoft o con las principales farmacéuticas mañana. Jeje, vamos, señor Rallo, y además, indague un poco sobre las prácticas de microsoft, aunque me extraña que un hombre de su inteligencia (aunque no estoy de acuerdo en prácticamente nada con usted creo que tiene una considerable porción, el el austriaco más duro de pelar de todos) no lo haya hecho.

    Lo dicho, que no sea “imposible” no impida que no sea “extremadamente difícil” en ciertas circunstancias y que ciertas empresas mantengan una posición hegemónica durante mucho tiempo (con todo lo que eso conlleva)

    Eso por no hablar del historial de muchas de esas empresas, en cuanto a derechos humanos, corrupción, etc

  157. Juan Ramón Rallo Says:

    No hablo de que lo haga usted, sino Apple, Google, Facebook, Intel, Dell, etc.

  158. Antonio Says:

    Evidentemente era una broma lo del crowd-funding, pero si es tan fácil ¿cómo es que un puñado de empresas hegemónicas mantienen su situación tanto tiempo? ¿Y no se dedican a comprar o a laminar cuando pueden a la potencial competencia? Aparte, una cosa es un mercado puro y otra lo que tenemos ahora, donde las conexiones e influencias tienen un peso importantísimo a la hora de crear barreras de entrada, etc

  159. Juan Ramón Rallo Says:

    Quizá porque lo hagan mejor que cualquier potencial rival. Si lo hacen por conexiones políticas, entonces ya estaos en un monopolio de verdad: sólo los hay cuando los crea el Estado. ¿Seguro que se leyó mi artículo?

  160. viernes Says:

    Clarificando conceptos.

    El hombre es un animal político (1), no lo duda nadie más que cuatro ancap ultraindividualistas; al hombre le gusta organizar (diseñar) su entorno social, eso es así; no puede soslayar el control social, llámese Gobierno, Estado, o comunidad cuáquera.

    Por tanto lo que propugna Rallo no es nada original, un pacto social o como él lo denomina sistema nomocrático hayekiano inspirado en el laissez-faire; inspirarlo en el bien común es puro marketing si no sarcasmo.

    La EBC también se basa en un pacto social, probablemente el contrato social de Rousseau inspirado en el bien común tomista, y que voy a exponer a continuación.

    Muchos conoceréis el siguiente fragmento:

    “Si se indaga en qué consiste precisamente el mayor bien de todos, que debe ser el fin de todo sistema de legislación, se hallará que se reduce a dos objetos principales: la libertad y la igualdad; la Libertad, porque toda dependencia particular es fuerza quitada al cuerpo del Estado; la igualdad, porque la Libertad no puede subsistir sin ella.” (2)

    Adviértase que la libertad garantizada es negativa pero a favor del Estado, por tanto una libertad civil. Pero os preguntaréis qué clase de estado es ese. Pues un Estado gobernado por la ley expresada por la soberanía popular. Lo que se conoce usualmente como república.

    Y seguramente todos conoceréis este otro:

    “(..) respecto a la igualdad; no hay que entender por esta palabra que los grados de poder y de riqueza sean absolutamente los mismos, sino que, en cuanto concierne al poder, que éste quede por encima de toda violencia y nunca se ejerza sino en virtud de la categoría y de las leyes, y en cuanto a la riqueza, que ningún ciudadano sea bastante opulento como para poder comprar a otro, y ninguno tan pobre como para verse obligado a venderse” (2)

    Esta es condensada, ¡a mi parecer ojo!, la síntesis política y socioeconómica de la EBC. A mi modo de ver el libro es un desarrollo de este ideario, no hace falta buscar extrañas utopías.

    Fuentes: (1) http://es.wikipedia.org/wiki/Zoon_politikon
    (2) El contrato social – JJ Rousseau [Cfr. CS, II, 11]

    Saludos

  161. Antonio Says:

    Porque lo hagan mejor que el potencial rival (a veces muy extremadamente difícil potencial que es lo que le estoy diciendo) o porque compren o laminen a la competencia, muchas veces por métodos poco éticos, inmorales (cuando no delincuenciales)

    Y sí, a veces por sus conexiones con los políticos y poderosos, por información privilegiada, me he leído su artículo, pero es que ese es el capitalismo real de toda la vida de Dios señor Rallo.

    Pero asumir que porque no haya Estado las empresas hegemónicas no van a buscar mantener su hegemonía por los medios que haga falta y con la ventaja de los recursos ingentes que ya tienen, me parece un argumento basado en la fe. Se lo digo con todo el respeto y hasta el cariño que le tengo.

    El pez grande casi siempre se come al chico.

  162. Fernando Says:

    @Antonio

    Porque lo hagan mejor que el potencial rival (…)

    Muchas veces no hay solamente uno o varios “potenciales rivales” sino que los rivales ya existen y están deseando aumentar su cuota de mercado. Y podrán aumentarla si las empresas actualmente hegemónicas no dan buen servicio a los consumidores.

    Si una empresa con gran cuota de mercado se “duerme en los laureles” puede encontrarse con que su cuota de mercado disminuye e incluso (en un caso extremo) que quiebre.

  163. Antonio Says:

    “Puede” pero no siempre ocurre, y estas situaciones se prolongan mucho tiempo. Monopolios y oligopolios de hecho durante bastante tiempo ha habido de toda la vida aunque algunos no digo que no, puedan quebrar. No tengo razones para pensar que sin la ayuda del Estado no hubiera monopolios u oligopolios (aunque sin duda ayuda) Que no tengan porqué ser eternos no cambia el hecho a mi juicio.

  164. Antonio Says:

    Y hombre, me ha cortado el resto de la cita que no siempre es “porque lo hagan mejor” o se les ocurran a ellas todas las buenas ideas. Jeje.

  165. Fernando Says:

    La quiebra será un caso extremo. Lo normal es que la empresa se mantenga. Pero para mantener su cuota de mercado no puede “dormirse en los laureles”. Tiene que dar un buen servicio al consumidor. Es verdad que muchas empresas hegemónicas se mantienen mucho tiempo. Pero lo hacen precisamente por dar al consumidor un servicio mejor o igual que otras empresas competidoras (que están deseando aumentar su cuota de mercado).

  166. Juan Ramón Rallo Says:

    1) Distingamos: si se trata de criticar la perversión de la competencia por parte del Estado, aquí los primeros. Si se trata de afirmar que sin interferencias estatales habría monopolios, no. Son dos debates distitos.
    2)¿Comprar empresas? El supuesto de partida es que las empresas rivales las creaban otras grandes empresas. No creo que Apple tenga que vender nada a Microsoft si no quiere. Por otro lado, si se trata de ir comprando cualquier start-up que pueda hacerles la competencia, creo que no durarían mucho en el negocio. Las empresas se compran con primas muy importantes sobre el coste de reposición de capital. Si cualquier nueva idea que surja ha de ser absorbida a altos precios por las empresas dominantes, se terminarían convirtiendo en un fondo de capital riesgo. Mírese la literatura y verá que el crecimiento por adquisición tiene las patas muy cortas.

  167. Antonio Says:

    Pues sí, va a ser una “literatura” distinta a la que yo he leído, sí… jaja.

    (Ya veo que de las otras guarradas que hacen no comenta nada, pero bueno, usted sabrá)

  168. Antonio Says:

    Pues sí, va a ser una “literatura” distinta a la que yo he leído, sí… jaja.

    (Ya veo que de las otras “cosillas” que hacen no comenta nada, pero bueno, usted sabrá)

    Un saludo.

  169. Juan Ramón Rallo Says:

    ¿Qué otras cosas? Sea un poco más esquemático, por favor.

  170. Antonio Says:

    Juan Ramón (que quede claro que no tengo ninguna animosidad personal contra ti, ironías aparte, eh, te aprecio y admiro por tu celo y tu inteligencia en defensa de tus ideas) hablabas de Microsoft, ¿estás al tanto de alguno de los manejos de Microsoft? Y quien dice Microsoft dice prácticas más que cuestionables por parte de muchas multinacionales (te he hablado del Libro Negro de las Marcas)

    “Microsoft has acquired several companies and products during its history, including some that competed with earlier Microsoft products.[42] Such acquired assets include DOS (Seattle Computer Products QDOS), FrontPage (Vermeer Technologies Incorporated FrontPage), WebTV (now MSN TV), Hotmail, Direct3D, Internet Explorer (Spyglass, Inc. Mosaic), Visio (Visio Corporation Visio), Windows Virtual PC (Connectix Virtual PC), and Windows Defender (GIANT Company Software, Inc. GIANT AntiSpyware). Microsoft rebrands the primary products of the companies it acquires, and in many cases offers them for free or bundles them with their operating system. Former Sun Microsystems chief executive Scott McNealy occasionally remarked that Microsoft never produced technology except by buying it: “R&D [research and development] and M&A [mergers and acquisitions] are the same thing over there.”[43]”

    Lo dejo por hoy, que no quiero abusar más de tu preferencia temporal y la mía discurre ahora por otros derroteros, pero gracias por tu gentileza. Coincido con Piscitófilos en que ideología aparte, nunca pierdes las formas. Chapeau por eso.

  171. Juan Ramón Rallo Says:

    Me parece muy bien que Microsft compre todo eso. Si le sale bien, fantástico por él. Si le sale mal, pues se arruinará. Nokia, por ejemplo, es una enorme incertidumbre que le podría salir muy cara. Pero vamos, a ver cómo Microsoft compra a Google con todo el terreno que le ha arrebatado.

  172. Carlos Gil Says:

    Usted dice en su análisis:
    “(…) cuando se habla de EBC se está hablando del bien “según la mayoría”. Es decir, que un conjunto mayoritario de personas imponga al resto su visión particular del “bien común”. Pero, en tal caso, subordinamos la idea de bien de la minoría a los deseos de la mayoría: lejos de alcanzar un bien universal común, nos quedamos con que la mayoría instrumentaliza a la minoría para alcanzar aquellos fines que considera “buenos” o “superiores”.
    Los habrá que consideren que este resultado es inevitable, que en todo orden social algunos fines se han de imponer sobre todos y que, por tanto, lo lógico es que sea la mayoría la que medre sobre la minoría. Empero hay otra posibilidad: ¿qué sucedería si definiéramos el bien común como un marco normativo muy general donde todo el mundo tuviera la posibilidad de tratar de satisfacer sus fines en cooperación de los demás? El bien común, lejos de imponer a todo el mundo unos objetivos precisos y particulares, sería el conjunto de condiciones que permitirían que los fines particulares emergieran, interactuaran, se complementaran y colaboraran entre sí: no se trata de que nos den a todos el menú de objetivos vitales inflexiblemente tasado, sino que nos permitan ir creándolo y descubriéndolo por nuestra cuenta y con la ayuda voluntaria de los demás (nada de esto supone asumir que el ser humano siempre sabe lo que le conviene en tanto es completamente racional; basta con admitir que necesita ir probando y equivocándose para aprender a tratar de ser feliz). En este sentido, el Nobel Friedrich Hayek distinguía entre dos tipos de órdenes sociales: los nomocráticos (donde la sociedad como sociedad carecen de otro fin salvo el de permitir a los distintos individuos y agrupaciones de individuos que persigan pacíficamente los suyos propios) y los teleocráticos (donde la sociedad les imponía ciertos fines vitales al resto de individuos). Los primeros eran las “sociedades abiertas” y los segundos las sociedades despóticas.
    El mercado libre es un ejemplo paradigmático de orden nomocrático: todos pueden intentar alcanzar sus fines cooperando con el resto de individuos de manera voluntaria. La Economía del Bien Común, por el contrario, sería una organización teleocrática: la mayoría le impondría a la minoría por la fuerza los fines hacia los que debería dirigirse.”

    Se comprende fácilmente que usted desprecie una visión del bien común basada en un consenso mayoritario. Sus postulados defienden a ultranza el actual sistema económico de libre mercado, uno de cuyos resultados más obvios es el de la concentración de la riqueza en unas pocas manos. Usted prefiere un modelo que preserve el poder de control de esa minoría sobre cualesquiera sistemas políticos de decisión, que es lo que ocurre en el actual contexto. El poder económico y financiero, concentrado en un número más bien limitado de seres humanos, es una minoría cuasitodopoderosa que se impone sin apenas obstáculos. La concentración desmedida y excesiva de riquezas hace imposible la proliferación de la libertad.

    Además, dejando de lado el grado de relevancia de la distinción de Hayek entre órdenes sociales nomocráticos y teleocráticos, lo cierto es que, en la economía de libre mercado real, hay minorías que imponen decisiones sobre una mayoría dependiente. Incluso en los estados democráticos soberanos, esas minorías preservan y aumentan su poder pese a las decisiones soberanas que pudieran adoptarse mayoritariamente.

    El resultado de la evolución del capitalismo en su variante neoliberal es un mundo cada vez más polarizado entre unas élites cada vez más ricas y unas mayorías cada vez más pobres. Y lo peor de todo es que el incremento progresivo de esas diferencias no está vinculado principalmente al trabajo, a la economía productiva, sino a la especulación financiera y los rendimientos del capital.

    Prefiero un orden económico verdaderamente libre (por consenso) en el que unas minorías poderosas no puedan imponerse tan fácil e impunemente como ahora lo hacen, un orden que contribuya a incrementar las posibilidades de que cualquiera (incluidos los más pobres entre los pobres) pueda acceder a una situación socioeconómica digna. Un orden en el que cada uno progrese libremente en función de su talento y trabajo y no por efecto de la especulación, las rentas, las herencias, el oligopolio y demás mecanismos de concentración ilimitada de bienes.

  173. Pedro Says:

    Tu texto es basura Juan Ramón Rallo

  174. Marius Says:

    JuanRa, en pocas palabras dices que el “libre mercado” debe ser “libre”. Malas noticias: nunca ha sido libre. El dichoso “libre mercado” no es más que el mercado de los ricos y los poderosos.
    Ustedes, en España, están en la gloria; se ve que no tienen idea de lo que se sufre siendo habitante pobre en un país subdesarrollado, oprimido por los grandes empresarios, por el gobierno y por los países que han tenido la ventaja histórica de ser colonialistas e imperialistas. Ustedes al menos tienen la ventaja de tener pueblos medianamente cultos; en el subdesarrollo, estamos sumidos en el agujero de la ignorancia, la desnutrición, la delincuencia, de la opresión por las empresas transnacionales.
    ¿Altruismo? ¡Jajaja…! ¿Dónde está el altruismo de la Coca cola? ¿Dónde el de Estados Unidos, el de Inglaterra, el de Francia? Altruismo es otorgar un beneficio real (no migajas) sin obtener ventajas por ello. Con “beneficio real” me refiero a un trato justo y no a limosnas.
    Perdón, pero sí, el actual capitalismo está plagado de egoísmo galopante. No importa que el trabajador esté muerto de hambre y laborando en jornadas y condiciones inhumanas; lo que sí importa es poder comprarme un yate más grande y moderno que el de mi amigo; lo que sí importa es cada miembro de mi familia cambie sus tres autos dos veces al año; mis cuatro vacaciones anuales en sendos paraísos repartidos por el mundo; bueno, mi boleto para la estación espacial.
    Se ve que tienes un profundo desprecio por los jardineros. ¡Qué corto criterio! ¿Te has preguntado qué pasaría si no existieran los repugnantes jardineros, si no hubiera barrenderos, si nadie lavara los sanitarios? ¿En ese cao, cuánto cobrarías tú por lavarme el retrete? No me sorprende que defiendas a los ricos marranos capitalistas. ¿Cuánto te pagan, JuanRa?
    Felber, por lo menos, propone una solución al problema sin pretender ser un erudito en economía; tú sólo te vendes a los poderosos.
    Le das muchas vueltas para decir que hay que producir lo que el mercado demanda; pero el mercado no es Dios, los consumidores no siempre saben lo que les conviene, sobre todo si la publicidad los manipula. El mercado consume lo que se le obliga a consumir, no nos hagamos tontos. ¿Por qué la gente toma coca cola? ¿Por qué toma bebidas alcohólicas, por que fuma, por qué se droga? Y no me vengas con que porque quieren.
    Pero, en lo que se nota más el egoísmo y la estupidez de los ricos, es en su desprecio al ambiente. Anteponen sus mezquinos intereses actuales a los de sus hijos y nietos; electrifiquemos China y que al ambiente se lo lleve el diablo.
    Por culpa de ese dogmatismo económico, la gente sufre, el ambiente se está destruyendo y los recursos se están acabando, los resultados están a la vista, nos rodean. Y todavía los economistas dicen que hay que seguir creciendo. Jejeje…

  175. Juan Ramón Rallo Says:

    Claro que no es libre, para eso presionamos los liberales.

    Altruismo: http://www.cafonline.org/PDF/WorldGivingIndex2012WEB.pdf

    Tres opciones: producir lo que los consumidores demandan, lo que los productores demandan, lo que los lobbies demandan organizándose electoalmente. Yo me quedo con la primera, la verdad.

    Yo no desprecio el medio ambiente, digo que se tiene que privatizar para que los costes de su maltrato recaigan enteramente sobre quien lo maltrata.

  176. Alfredo Says:

    Estimado amigo, soy economista y contador publico de USA, y mire su critica parte de un gran error; “EL MERCADO Y EL LIBRE MERCADO” “NO EXISTEN” eso es un una ilusion mediatica.

    El mercado no es mas que el acuerdo colectivo mediaton sobre la cosas Media controlada por una elite finaciera muy corrupta.

    Las doctrinas neo-liberales son consecuencia del Memorandum Powell, que no ha sido mas que una conspiracion empresarial del los hermanos Koor’s.

    Tal vez yo no comparte todo lo referente al bien comun pero el esa teoria esta algo asi como un 85% en los cierto, del como deben ser las cosas.

  177. Juan Ramón Rallo Says:

    ¿Y por qué la Economía del Bien Común no puede ser una conspiración de los hermanos Koor’s?

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