¿Puede aumentar el ahorro sin que caiga la preferencia temporal?

La teoría austriaca ortodoxa mantiene dos proposiciones sobre el proceso de acumulación de capital: 1) para invertir es necesario ahorrar; 2) para aumentar el ahorro tiene que reducirse la preferencia temporal. No voy a discutir la primera proposición que es absolutamente cierta (aunque podría matizarse: ¿a qué plazo hay que invertir y ahorrar? ¿el ahorro a 1 día permite financiar la inversión a 30 años?), pero sí la segunda.

La preferencia temporal contribuye a determinar el coste del capital (wacc), esto es, que rentabilidad mínima exijo para ahorrar. Irving Fisher prefería llamar impaciencia a la preferencia temporal, acaso porque se entienda mejor: según sea más o menos impaciente, la prima de utilidad que exigiré a los bienes futuros sobre los bienes presentes será mayor o menor.

Por supuesto, el ahorro puede aumentar porque la preferencia temporal caiga: los agentes económicos exigen una rentabilidad mínima menor para posponer su consumo, de manera que proyectos de inversión que antes no eran rentables pasan a serlo (justamente, los proyectos de inversión donde se inmovilizará el mayor ahorro económico). Pero el ahorro también puede aumentar porque la rentabilidad esperada de las inversiones (TIR) aumente: si bien los agentes económicos siguen siendo igual de impacientes que antes, ahora se les puede ofrecer una compensación mayor para que incrementen su ahorro.

Por ejemplo, un capitalista adelanta 1000 toneladas de trigo a 1.000 trabajadores para que durante un año produzcan una cosecha de 1.100 toneladas. En tal caso, la TIR de la explotación será del 10% que compensará el coste de capital (determinado por la preferencia temporal del capitalista y de los trabajadores). La manera en que el ahorro en esta economía puede aumentar es doble.

La única forma que algunos austriacos observan es que la preferencia temporal de la sociedad caiga (ya sea porque cae la preferencia temporal de los trabajadores o del capitalista). Por ejemplo, el capitalista opta por reinvertir su excedente de 100 toneladas de trigo anuales (reinversión anual total de 1.100) a cambio de producir 1199 toneladas (TIR del 9%): como el wacc del capitalista ha bajado del 10% al 9%, se pueden emprender un mayor número de proyectos con una TIR menor.

Pero hay otra forma por la que el ahorro puede aumentar. Imaginemos que el capitalista descubre una manera de, invirtiendo 1.100 toneladas en un nuevo cultivo, obtener una cosecha de 1.500 toneladas. En tal caso, el capitalista probablemente esté dispuesto a incrementar su ahorro aun cuando su preferencia temporal no haya caído. La cuestión es plantearse: ¿cuál es el coste de capital marginal de las 100 toneladas de trigo (qué rentabilidad mínima adicional exige el capitalista para ahorrar esas 100 toneladas)? Para ahorrar 1.000 toneladas exige un 10% mínimo; para ahorrar 1.100 es lógico que exija más si su preferencia temporal no ha caído, por ejemplo un 15%. ¿Proporciona la nueva inversión una TIR superior al 15%? Sí: del 36%. Por tanto, el capitalista opta por aumentar su ahorro aunque su preferencia temporal no haya caído. Es más (y por terminar de rizar el rizo), la preferencia temporal podría subir y aun así aumentar el ahorro (si exige como mínimo una rentabilidad del 20% para ahorrar 1.000 toneladas y de 30% para ahorrar 1.100, la preferencia temporal sube, pero con un proyecto que proporciona una TIR del 36%, se optaría por ahorrar e invertir).

Básicamente, lo que quiero decir, y por expresarlo gráficamente, es que no es lo mismo un movimiento a lo largo de la curva (preferencia temporal dada) que un desplazamiento de la curva (cambio en la preferencia temporal). En el siguiente gráfico, tenemos dos rectas que representan dos perfiles de preferencia temporal: la preferencia temporal alta exige una prima constante del 40% de los bienes futuros sobre los presentes para posponer su consumo presente; la preferencia temporal baja, una del 10%.

curvas preferencia temporal

Pero esto sólo expresa el lado del coste del capital: la cuestión es si el ahorro aumenta porque hemos encontrado un proyecto empresarial que abone más de un 40% al ahorrar e invertir 1.100 (misma preferencia temporal, pero más ahorro) o si lo hace porque la preferencia temporal cae y ahora es factible iniciar más proyectos empresariales de baja rentabilidad que antes (menos preferencia temporal y más ahorro).

Al final es todo bastante sencillo. Cada uno de nosotros pude ahorrar ahora mismo más por dos motivos: o porque nos volvamos más prudentes y previsores de cara al futuro (menos preferencia temporal) o porque nos ofrezcan un retorno suficiente para que, sin ser más pacientes, nos compense posponer nuestro consumo. Y lo válido para el individuo también es válido para la sociedad: si mañana se descubre una forma de prolongar nuestra vida 200 años pero para lo que se necesita una inversión en capital enorme, a buen seguro la gente se mostraría dispuesta a ahorrar más (para trasladar los factores de las industrias de bienes de consumo a construir el capital necesario) sin que su impaciencia por consumir haya caído: simplemente, la nueva compensación ofrecida (nueva TIR) es más que suficiente para vencer esa impaciencia (wacc).

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18 comments

  1. Lo argumentado es lógico y fácil de entender, pero habría que introducir un matiz. El coste del capital esta determinado por la preferencia temporal ( o la impaciencia por consumir), pero también por la aversión al riesgo. En este sentido en contextos de gran incertidumbre sobre el futuro, se puede invertir la ley que dice que los bienes presentes tienen más valor que los bienes futuros y que por lo tanto para trasladar mi consumo al futuro para que alguien pueda invertir en el presente, exigiré un interés.
    El ejemplo más sencillo sería el depositar mi dinero en un depósito bancario al 2% en un contexto de inflación del 3%. O invertir en deuda alemana con intereses reales negativos. Aquí el ahorro está basado en una preferencia temporal invertida, ya que el ahorrador está dispuesto a renunciar a su consumo actual, e incluso perder capital, con tal de asegurarse la disponibilidad de consumo futuro. Situación que se da en todos aquellos ahorradores con gran aversión al riesgo e incertidumbre sobre sus futuros ingresos. La educación superior de los hijos hoy no tiene más valor que la educación superior de los hijos mañana, ya que hoy no existe dicha posibilidad (por razones de edad). La comida de hoy no vale más que la de mañana, vale lo mismo, etc… y si no tengo garantizado el acceso a esos bienes en el futuro, ahorrare hoy para disponer de capital mañana , aun a costa de perder capital en el camino.
    En definitiva aversión al riesgo , más incertidumbre en el futuro, pueden llegar a invertir la ley de la preferencia temporal…., y le pasa a mucha gente….
    Saludos.

  2. Sí, Marqués. Yo siempre digo que el coste de capital existe por la preferencia temporal y la aversión al riesgo. Pero muchos austriacos no aceptan lo segundo, y no he querido abrir más frentes en un mismo post.

  3. Claro que lo dice, yo lo entendí leyéndole a Vd. :) , por eso me extraño un poco que lo dejara de lado.

    Claro que cuando dice que :”La preferencia temporal contribuye a determinar el coste del capital”, se entiende que no es la única variable que lo determina.

  4. Si tal como trate de explicar antes, la aversión al riesgo es capaz (sobre todo en situaciones de alta incertidumbre) incluso de invertir la ley de preferencia temporal, no es menos cierto que esa misma aversión al riesgo explica porque disminuciones de la rentabilidad en las inversiones, se trasladan a reducciones en el coste del capital (coste marginal). Si el coste solo estuviera determinado por la preferencia temporal una reducción de las rentabilidades en las inversiones, simplemente produciría la no realización de las mismas, al no superar en muchos casos el umbral mínimo de la preferencia temporal. ¿Por qué causa va a reducirse la preferencia temporal, si no es por la incertidumbre en el futuro? Si mis ingresos futuros están más o menos garantizados, ¿porque voy a renunciar a mi consumo actual por un interés inferior al que hace un año consideraba el mínimo aceptable? Pues por el miedo a no tener ahorros que me cubran las espaldas en un futuro siempre incierto. .Es por ello que en situaciones de gran incertidumbre, muchas inversiones encontraran financiación por el simple hecho de ser seguras, dejando la preferencia temporal en un segundo (o tercer) plano.
    Una gran pregunta a responder sería: en el coste del capital ¿Qué pesa más la aversión al riesgo o la preferencia temporal? Pues seguramente en épocas de crisis pese más la aversión al crédito (inversión en valores refugio) y en épocas de bonanza pese más la preferencia temporal (inversión en activos de riesgo y especulativos)

  5. Juan Ramón,
    ¿Cuál es la diferencia entre TIR, tasa de interés de retorno, y ROA, rentabilidad sobre activos?
    gracias

  6. El ROA es el cociente entre los beneficios de la empresa y el volumen de sus activos. La TIR es un concepto mucho más general, se refiere a la tasa que relaciona el valor de una inversión con sus flujos de caja futuros.

  7. Camus,
    Gracias por tu aclaración. En los términos contables estoy pez y me pierdo bastante.
    Parece ser que ambos conceptos son indicadores de la rentabilidad de un proyecto empresarial.

  8. Pese a que Rallo dice que … “al final es todo bastante sencillo”…yo sigo
    sin entender(les) a los austriacos, cuando precisamente dicen:

    “Cada uno de nosotros pude ahorrar ahora mismo más por dos motivos: o porque nos volvamos más prudentes y previsores de cara al futuro (menos preferencia temporal) o porque nos ofrezcan un retorno suficiente para que, sin ser más pacientes, nos compense posponer nuestro consumo.”

    Yo veo una trampita conceptual. Se trata de cuando los austriacos piensan siempre en términos de Ahorro o de Demanda de dinero líquido. Y en realidad, cuando vamos a pedir un crédito no tenemos ahorro, por eso pedimos crédito. Pero además, por otro lado, cuando somos nosotros los inversores, los que vamos a invertir…hay que diferenciar otra vez lo CUALITATIVO (atributo propio de los austríacos) y no olvidar que podemos invertir en distintos bienes, según su grado de liquidez. Si la inversión se realiza en detrimento del Ahorro, por el atractor de la TIR, me parece fantástico. Pero entonces estamos dejando de ahorra líquidamente para invertir líquidamente (en proyecto producción de mercancías,por ejemplo). Esto del atractor de la TIR como preferencia temporal se puede aplicar siempre y cuando el Capital sea líquido, y el dinero también.
    Pero si nos acordamos que el dinero y el capital son cualitativamente distintos, cuando lo aplicamos a una inversión en activo financiero (que no es otro que un activo de deuda titularizado) ya no estamos ante TIRs que valgan, ni saldos de caja o flujos de caja líquidos que nos ayuden a determinar cualquier comporatmaiento del inversor. Pues ahora estamos en otro dinero: el gaseoso. Y la toería marginalista de la Utilidad basada en la prefernecia en el consumo de bienes iliquidos no puede dar cuenta de esto.

  9. Hola ERS,

    Creo que te has quedado atascado en lo de dinero líquido y gaseoso y lo intentas reconducir todo a eso cuando, personalmente, no le veo demasiado sentido. En el caso del interés, los austriacos no piensan en préstamos intertemporales de dinero líquido, sino de bienes presentes y bienes futuros. En sociedades sin dinero, líquido o gaseoso, también hay tipo de interés.

  10. Juan Ramón, escribes lo siguiente:
    “Pero el ahorro también puede aumentar porque la rentabilidad esperada de las inversiones (TIR) aumente”
    OK, de acuerdo, pero, si la rentabilidad esperada de las inversiones aumenta, lógicamente el actor pensará que su preferencia temporal disminuye y si lo piensa, quizás ahorre un poco más
    Ahora bien, puede ser un tipo raro y a pesar de que la rentabilidad esperada de las inversiones aumente, el tiene mayor preferencia temporal ,y por lo tanto, decidirá ahorrar menos porque tiene una aversión al riesgo futuro exagerada.
    En mi forma de ver el asunto, “el aumento de la rentabilidad esperada” es la causa, el efecto es “baja la preferencia temporal”, que a su vez se convierte en una causa para el efecto de: “aumenta el ahorro”

  11. Hola Imanol,

    Que la preferencia temporal baje significa que la prima que se exige por diferir el consumo baja. Por ejemplo, si yo paso de exigir un 5% para prestar 1.000 a exigir sólo un 4%, eso significa que mi preferencia temporal ha bajado. Si yo sigo exigiendo un 5% para prestar 1.000, mi preferencia temporal (valor de los bienes presentes en términos de bienes futuros) no ha cambiado… aun cuando esté ahorrando más que antes (por ejemplo, porque me ofrecen una rentabilidad mayor que antes que compense mi coste de capital).

  12. La primera vez que oí “preferencia temporal” me pareció que le faltaba algo: ¿significa preferencia por el tiempo? ¿por qué momento del tiempo? ¿por el pasado, el presente, el futuro? Todos esos momentos tienen carácter temporal. Bien parece que se trata de la “preferencia por el presente”.

    Al llamar Fisher “impaciencia” a la “preferencia temporal” trata de hacer mas inteligible este término, haciendo ver que tendemos a preferir el aquí y el ahora, el pájaro en mano que el ciento volando. A mí me parece un acierto para una aproximación intuitiva.

    Sin embargo provoca confusión pues no es intuitivo comprender el aumento de ahorro sin reducción de la impaciencia (como sugiere, interpretándolo según Fisher, el título de este post).

    Seamos pacientes o no, la preferencia por el presente es una propensión que se constata, entre otras muchas circunstancias, al observar que generalmente exigimos un extra añadido a la devolución de lo que prestamos, y que ese extra aumenta con el riesgo y con el tiempo que dura el préstamo.

    De lo contrario estaríamos dispuestos a pagar por prestar (algo que sucede cuando preferimos “asegurar” nuestro dinero, aun con ciertas pérdidas, sin que ello signifique que nos carguemos de infinita paciencia o tengamos preferencia por el futuro)

    Al final, como siempre, se trata de un balance entre el coste de oportunidad y la expectativa de ganancia en el que confluyen muchas cosas (situación personal, estado de necesidad, ánimo de lucro, impaciencia, aversión al riesgo…etc)

    El interés es el dinero futuro extra (que se traduce en un plus de utilidad de bienes futuros) que exijo a cambio de prestar (adelantar y arriesgar) mi dinero presente (con el que hubiera comprado bienes presentes, a los que renuncio, al menos por un tiempo y con cierto riesgo de no recuperarlos)

    Por ello, si aumenta la rentabilidad de las empresas que invierten los ahorros, aumentará el interés ofrecido a cambio de estos y habrá mayor propensión a ahorrar por parte de pacientes e impacientes, aunque prefieran tener resuelto en el presente aquello que les exige riesgo y espera.

  13. Y como dice Juan Ramón, si taso en un 5% mi preferencia temporal por le presente, esta no variará si me decido a ahorrar cuando me ofrezcan un 6% y no lo haga si me ofrecen un 4%.

  14. Hola Juan Ramón,
    Muchas gracias por la contestación.
    Creo que no nos entendemos, evidentemente, lo que me comentas estoy de acuerdo contigo al 100 %. Es decir, lo que comentas: “que la preferencia temporal baje significa que la prima de riesgo que se exige por diferir el consumo baja”, o dicho de otra forma: el actor demuestra menos interés en gastar ahora y prefiere abstenerse, prefiere dejarlo para más tarde aunque no obtenga mucha recompensa o menos recompensa que en otras ocasiones o situaciones por el sacrificio que hace. Ahora bien, yo no quería tratar este tema sino lo siguiente:
    En tu artículo preguntas: ¿puede aumentar el ahorro sin que caiga la preferencia temporal?, y, mi respuesta clara y contundente es que no.
    Supongamos que teniendo la misma preferencia temporal (ordinalmente e intertemporalmente hablando), las rentabilidades futuras esperadas aumenten (mirando el TIR o el VAN), esta situación que he descrito, corresponde a una situación estática; pero vayamos a un mundo real, donde existe el factor tiempo. Si metemos el tiempo, si hay una apreciación de aumento de rentabilidades futuras, seguramente hay motivos más que fundados para que la preferencia temporal baje y se pueda producir un aumento de ahorro.
    Es decir, pueden ocurrir muchas cosas, infinitas situaciones, pero, al final, lo que determina el aumento del ahorro es una menor preferencia temporal, y en ésto como en casi todo, los austríacos tienen razón. Al menos, es mi modesta opinión.

  15. Tengo que leer mucho más detenidamente todos los artículos de la “polémica” y los comentarios sobre este affair del valor que nos trae de cabeza.

    Pero necesito que alguien me de una solución a esto que comenta Astarita sobre la teoría de la utilidad marginal:

    “En el caso de cualquier mercancía, el valor deriva de la utilidad. En el caso del dinero, hay que presuponer el valor para explicar su utilidad.”

  16. “La utilidad de un bien determina su valor de cambio, dice la teoría subjetiva del valor. Pero el razonamiento no se puede aplicar al dinero: para que tenga utilidad, debe tener previamente valor. El razonamiento es inverso.

    La teoría pierde “generalidad” y nada menos que en el caso del dinero, que es la encarnación del valor. No por nada el dinero es “la prueba de fuego” para una teoría del valor.”

    Rolando Astarita

  17. En el artículo hay una confusión entre lo que es el valor y el precio, el valor subjetivo es ordinal (primero ésto, segundo aquello) nunca cardinal (el valor no se puede medirse matemáticamente) y el precio es cardinal (por ejemplo, 2%, $100, etc.). Ahora bien se confunde la preferencia temporal que es una valoración subjetiva y que no puede apreciarse (ponerle un precio) en porcentajes sino que debe valorarse, con, por otro lado, el TIR que son precios y pueden apreciarse pero no son valoraciones. En el caso del Tir es una estimación (subrayo estimación porque no es precio) de la tasa (precio) futura esperada de retorno (un cálculo económico si se quiere). Partiendo de una preferencia temporal determinada, o sea, una valoración subjetiva de bienes presentes con relación a bienes futuros puede un cálculo del Tir o el costo del capital modificar mi preferencia temporal que es una valoración subjetiva, pero será esta valoración subjetiva nueva que surja la que va a determinar las acciones humanas y los precios y costos (que son precios). No existe una Tasa Social de Preferencia Temporal porque la valoración es subjetiva, o sea, individual y no es mensurable a pesar de lo que crea von Böhm Bawerk refutado en cuanto a que las valoraciones no pueden apreciarse, o sea, tener precio por Mises en su obra la Acción Humana.
    La teoría de la preferencia temporal subjetiva y del capital como la entendemos. En primer lugar hay distintas preferencias temporales subjetivas una por cada persona pero a su vez las preferencias temporales subjetivas cambian en el tiempo. Por ejemplo, algunas personas tendrán una preferencia temporal subjetiva que los lleve a atesorar más o menos dinero, otras a ponerlo en un banco a la vista en mayor o menor cantidad, otras a depositar en distintos bancos según la tasa de interés y el tiempo (allí se van formando distintos precios de tasas en el mercado del dinero), otras invertirán y para invertir valorarán subjetivamente los bienes de capital y la producción futura y según su preferencia temporal subjetiva se arriesgarán en uno o más proyectos para producir específicos bienes y aquí se va formando, en parte, el mercado de bienes de capital porque es según su valoración que surgen los precios. No es necesario ir a la teoría de los costos de Adam Smith. Por supuesto que en las valoraciones subjetivas y al realizar la preferencia temporal subjetiva se tendrán en cuenta muchas veces datos pasados de tasa de interés o estimaciones futuras del TIR del negocio y costos de oportunidad pero ello no implica que no se realice una valoración de los bienes presentes en base a los futuros y que ésto sea lo que determine costos y precios, los empresarios se endeudarán o darán crédito a distintas tasas y por distintos importes según su preferencia temporal subjetiva y los bancos harán lo mismo. ¿Qué piensa Ud. Dr. Juan Ramón Rallo? ¿En dónde está el error o la falla de la escuela?