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Categorizado | Mi blog, Teoría de dinero

El test definitivo para distinguir un activo de un pasivo monetario

Publicado el 13 septiembre 2013 por Juan Ramón Rallo

Aunque acabo de escribir sobre si el papel moneda inconvertible debe ser considerado un pasivo del banco central, creo que se puede explicar de una forma más sencilla y breve a cómo lo he hecho.

Todo activo que no sea el pasivo de alguien más (es decir, todo activo que no sea una deuda) sólo puede extinguirse generando una pérdida neta en el patrimonio de los agentes que integran una sociedad. Por ejemplo, si yo tengo 100 onzas de oro y las destruyo, mis fondos propios se reducirán correspondientemente sin que los fondos propios de nadie aumenten nominalmente.

¿Qué sucede con los activos que son el pasivo de otros agentes? Pues que la extinción del activo monetario o acarrea ganancias para otro agente (el deudor, que se ve eximido de pagar su deuda) o no implica variación alguna en los fondos propios de ningún agente (cuando se extingue por compensación). Este último caso es el más interesante.

Supongamos que el balance del banco central es el siguiente. Activo: 1.000 dólares de deuda pública; Pasivo: 900 dólares en billetes + 100 dólares en fondos propios. Si el Estado recauda impuestos por 900 dólares en billetes y los utiliza para amortizar su deuda pública en poder del banco central, el banco central verá minorar su activo en 900 dólares: 900 dólares de deuda pública se repagan y los 900 billetes se extinguen (imaginemos que el banco central los quema). Si los billetes del banco central no fueran un pasivo del banco central, estaríamos ante una destrucción de su activo (deuda pública) sin contrapartidas, con lo que debería anotarse unas pérdidas de 900 dólares y deberíamos concluir que el banco central está quebrado. Pero, en realidad, no lo estará porque la minoración del activo (de la deuda pública) irá de la mano de una reducción de su pasivo (billetes), con lo que los fondos propios no sufrirán cambio alguno. Tampoco habrá ganancias, por cierto, para el Estado. Verá minorar su deuda (en 900 dólares) a cambio de ver minorar su activo de tesorería (900 dólares en billetes).

En suma, que la destrucción de billetes del banco central no tenga por qué suponer pérdidas para nadie demuestra que necesariamente es un pasivo: si no lo fuera, su desaparición como activo debería acarrear pérdidas para alguien.

6 Comentarios para este artículo.

  1. rafael Says:

    Juan Ramón:
    Totalmente de acuerdo con que los billetes son un pasivo del Estado.
    Aún así, no dejan de ser un producto manufacturado por un Banco Central y puesto a disposición de la Banca Comercial a cambio de unos intereses determinados.
    Si tenemos presente que la F.E.D. es un organismo privado y fabrica dinero bien como billetes o vomo simples anotaciones digitales, podemos ver algo que, en mi opinión, la escuela austriaca ignora. A saber: el dinero, además de moneda de cambio o su valor de atesoramiento tiene un valor que varía en función de la oferta y la demanda como cualquier otro producto.
    En dicha circunstancia de ser considerado un producto más es cuando su posesión, sea por ser producido o por ser adquirido tiene el valor de un Activo, lo que enlaza con las teorías de Keynes.
    El pasivo, pues, no vendría tanto por la emisión de dinero como por la emisión de deuda, aunque contablemente aparecen en la misma rubrica.
    Todo ello sin cuestionar tu exposición del tema.

  2. Camus Says:

    Otra curiosidad es que cuando una empresa amplía capital sin contrapartida (por ejemplo, para compensar pérdidas pasadas o para anticiparse a pérdidas futuras), sus accionistas antiguos sufren pérdidas por la dilución que supone la ampliación, de la misma manera que imprimir dinero sin contrapartida hace perder poder adquisitivo a los tenedores de dinero.

    Es decir, la dilución en las ampliaciones de capital son lo mismo que la inflación provocada por la ampliación de la masa monetaria sin contraprestación en activos.

    Las diferencias que yo veo entre “acciones del banco central” y el dinero son:
    1. Que el dinero que emite el banco central es forzoso.
    2. Que el banco central es un monopolio público que no sufre la competencia y que por lo tanto no tiene incentivos a actuar de manera responsable.
    3. Que los “accionistas” no tienen derecho a voto. Lo tienen los políticos o los burócratas del banco central (lógico, todos los bancos centrales están nacionalizados o embargados).

    A ver qué dice Paco esta tarde. :-D

  3. Juan Ramón Rallo Says:

    Rafael,

    Varios puntos:

    1) La Fed no es privada: http://juanramonrallo.com/2012/05/es-la-reserva-federal-una-entidad-privada/
    2) La demanda de dinero es el atesoramiento. Por tanto, sí, el valor del dinero varía en función de su oferta y demanda, pero eso no es nada que los austriacos ignoren: http://juanramonrallo.com/2012/11/leccion-7-el-debate-entre-cuantitativistas-y-cualitativistas-sobre-el-valor-del-dinero/
    3) Que sea un bien económico no enlaza con las teorías de Keynes, sino con las de Menger y los teóricos de la liquidez. Sucede, más bien, que Keynes y los neochartalistas nunca han terminado de comprender el dinero: http://juanramonrallo.com/2013/06/leccion-5-la-redefinicion-moderna-del-origen-y-de-las-funciones-del-dinero/

  4. rafael Says:

    Gracias por tu atenta respuesta

  5. Ignacio Says:

    Tu segundo articulo sobre este tema me ha recordado a lo que escribio en su tiempo Jacques Rueff en “L’ordre social” sobre les “fausses creances” (Por cierto siempre que alguien traduce “creances” del francés lo hace como créditos, lo cual si bien es literalmente cierto no lo es en su significado que seria mejor decir activos financieros y ello hace que sea bastante lioso seguir esos libros: la traducción en su día de Aguilar del libro de Rueff utilizando “creditos” por creances y mezlandolo con créditos cuando se utilizaba en su sentido de pasivo del balance de una empresa hizo parecer farragoso a ese libro y entre otras cosas contribuyo a que no calase entre el ambiente universirtario ya poco propicio con todos los keynesianos desatados de aquel entonces…)

  6. Juan Says:

    Apasionante la teoría monetaria.
    Gracias Juan Ramón por iluminar desde hace tiempo un concepto tan esquivo y sutil como el dinero.
    Por otro lado, algún día tendrás que explicarnos cómo se pueden escribir tantos artículos, libros y participar en tantos medios de radio y TV. ¿Te has clonado siete veces?

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