Por qué la moneda fiat sí es un pasivo del banco central (parte 4)

Paco Capella prosigue nuestra discusión sobre la naturaleza de la moneda fiat. Dado que este debate se está enrevesado en un toma y daca de réplicas y contrarréplicas deshilvanadas, voy a intentar sintetizar la cuestión en un post que, a falta de nuevos argumentos, trataré de que sea mi última participación en este interesante e instructivo intercambio.

De entrada, Paco plantea que la moneda fiat actual puede entenderse o bien como un pasivo del banco central o bien como un activo (que no es pasivo de nadie) sometido a reglas especiales. Mi opinión es que, ciertamente, puede interpretarse de un modo u otro, pero que sólo tiene verdadero sentido interpretarlo de uno: como pasivo del banco central.

Al fin y al cabo, todo pasivo puede interpretarse como un activo (que no es pasivo de nadie) sometido a reglas especiales. ¿Qué reglas especiales? Básicamente, la regla de poder extraer activos del patrimonio de un tercero. Justamente, esa es la definición de pasivo del IASB: “Una obligación presente que nace de eventos pasados y que se espera que sea saldada por una salida de los recursos de una empresa que representen beneficios económicos”. Dicho de otra manera, los pasivos son un subconjunto de los activos sometidos a un tipo particular de reglas (todos los pasivos son activos para otros agentes, pero no todos los activos son pasivos de otros agentes); reglas que permiten extraer activos del patrimonio de una persona a la que llamaremos deudor.

La cuestión, por consiguiente, es si el conjunto de reglas especiales a las que está sometida la moneda fiat inconvertible la sitúan dentro de la categoría de pasivo o dentro de la categoría de activo no-pasivo (o en ambas a discreción del lector).  ¿Cuáles son esas reglas? La primera, su aceptación forzosa por todos los súbditos de un Estado, incluido su emisor. La segunda, alguna regla de emisión y de administración que minimice las fluctuaciones de su valor.

La segunda de esas reglas podrá ser relevante al objeto de estabilizar el valor de la moneda fiat, pero no para determinar si es un activo (no pasivo) o un pasivo: es posible regular la cantidad que se produce de un activo y también es posible controlar la cantidad de pasivos que se permite emitir (las regulaciones bancarias hacen justamente eso). Por consiguiente, el conjunto de reglas que ahora nos interesan son las primeras: aquellas que especifican que debe ser obligatoriamente aceptado por todos los ciudadanos, incluido el emisor.

En los anteriores posts he indicado que, dado que el emisor –el banco central– tiene la obligación de aceptar la moneda fiat para saldar los activos con los que cuenta en su balance, es razonable entender que se trata de un pasivo del banco emisor. Desde luego, encaja en la definición de pasivo, pues la moneda fiat permite extraer “recursos que representan beneficios económicos” (activos) del banco central. A diferencia de lo que dice Paco, no existen cargas económicas cuantificables y ciertas que no deban, por mero principio contable de prudencia, reflejarse como pasivo (Paco menciona los salarios: pero los salarios devengados y no pagados a cierre del balance sí deben constar como pasivo de la empresa): y la moneda fiat es indudablemente una carga contable para el banco central en tanto en cuanto se “salda” con su activo.

Ahora bien, Paco cree haber encontrado una trampa en este argumento que a su juicio lo invalida o, mejor dicho, que abre la puerta a interpretar el billete inconvertible como un activo forzoso: la moneda fiat no sólo es de aceptación obligatoria para su emisor, sino para todos los ciudadanos. En tal caso, postula Paco, se podría entender como un “extraño pasivo social”. En realidad, podría entenderse más bien como un pasivo contingente solidario a escasa social: los pasivos solidarios (deudas pagaderas indistintamente por cualquiera de los obligados solidarios) sólo deben reflejarse en los balances según la probabilidad de exigencia de pago. Por tanto, sí, la moneda fiat podría entenderse como un pasivo solidario de toda una sociedad, en lugar de como un pasivo del emisor. Y siendo un pasivo solidario, su parecido con el activo forzoso es bastante estrecho (todos nos debemos a todos y todos debemos aceptar lo de todos). Empero, el argumento no me parece convincente.

De entrada, cualquier moneda fiat puede entenderse como un pasivo social/activo forzoso. Pongamos por caso que los billetes del Banco de Inglaterra son convertibles en oro y se declaran moneda de aceptación forzosa. ¿Podríamos entenderlos ya como un pasivo social/activo forzoso? No, el billete convertible del Banco de Inglaterra seguiría siendo un pasivo del Banco de Inglaterra, por mucho que todo el mundo tuviese que aceptarlo en sus cobros. Sobre su balance, un agente que cobrara en un pasivo convertible del Banco de Inglaterra, sólo sustituiría parte de su activo (existencias, por ejemplo) por otro activo (el pasivo del Banco de Inglaterra). Si realmente se tratara de un pasivo solidario a escala social, cada cobro recibido por cada agente contribuiría a saldar una parte del total de la deuda solidaria (eso es justo una deuda solidaria), pero no sucede nada de eso: al contrario, el agente que cobra en billetes convertibles del Banco de Inglaterra pasa a tener inmediatamente un derecho de cobro contra el Banco de Inglaterra. No existe ninguna deuda social que saldar, lo único que se produce es un endoso de una deuda del banco central: y ésa, la deuda del Banco de Inglaterra, sólo puede saldarse entregando oro a cambio de sus pasivos.

¿En qué cambia la anterior situación el que se suspenda la convertibilidad? Realmente en nada: el endoso de pasivos del Banco de Inglaterra no cancela deudas solidarias sociales de ningún tipo, y la única forma de amortizar la cantidad de moneda fiat sin perjuicios patrimoniales para nadie es consolidando la moneda fiat con los activos del banco central. Sin embargo, es verdad que podemos interpretar que, al suspenderse la convertibilidad, lo que era un pasivo del banco central se convierte en un pasivo social/activo forzoso: es decir, como un bien al que se le reconoce valor con independencia del patrimonio de su emisor.

Pero, insisto, esta re-interpretación en realidad también podríamos hacerla aun cuando no se suspendiera la convertibilidad del emisor, por el mero hecho de ser una moneda fiat.

Billete convertible Billete inconvertible
 

¿Quién lo emite?

 

 

Banco central

 

Banco central

¿Por qué es un pasivo del banco central?

 

Obligación del banco central de intercambiarlo por oro Obligación del banco central de intercambiarlo por sus activos
¿Por qué podría decirse que no es un pasivo del banco central, sino un activo forzoso?

 

Todo el mundo tiene la obligación de aceptarlo Todo el mundo tiene la obligación de aceptarlo
¿Qué sucede si el emisor no cumple con su obligación?

 

Se le puede obligar a entregar oro Se le puede obligar a entregar/saldar sus activos

Acaso podría argumentarse que, con moneda convertible, sólo el banco central tiene la obligación de amortizar el billete en oro; pero eso no es del todo cierto, pues todos los agentes que vendan oro también tienen la obligación de venderlo contra los billetes convertibles. En este sentido, bien podría interpretarse que, en un régimen fiat de patrón oro, el banco central no es más que un agente que siempre está ofreciendo vender o comprar oro a un precio fijo. ¿Interpretación forzada? Ni mucho menos: así lo interpretan los monetaristas y, diría, una mayoría de la profesión económica. Por tanto, sí, es perfectamente posible (y común) interpretar los billetes convertibles fiat como un activo forzoso; pero me consta que el propio Paco rechaza, con fundamento, esta posibilidad.

En general, pues, el carácter fiat permitiría interpretar cualquier bien como un activo forzoso o como un pasivo social, pero no parece tener demasiado sentido hacerlo así (nunca lo hacemos así cuando la moneda fiat es un billete convertible o un activo que circularía como dinero sin su carácter fiat). La cuestión que en verdad debemos plantearnos es si el bien, cuyo uso generalizada como dinero la característica del curso legal, es un activo o un pasivo… pero dejando de lado su carácter de moneda fiat (pues, insisto, según este carácter podemos calificar cualquier cosa de activo forzoso).

Por ejemplo, la cuestión es si el billete convertible del Banco de Inglaterra es un pasivo… dejando de lado que el Estado pueda generalizar su uso imponiendo el curso forzoso. Y ciertamente lo es. Asimismo, en el caso del billete inconvertible, la cuestión es si es un pasivo o no del banco central… obviando su característica de moneda fiat: y, de nuevo, 1º dado que el banco central seguiría teniendo la obligación de aceptarlo en ausencia del curso legal, 2º dado que (como el propio Paco dice) los sistemas monetarios son muy dependientes de la historia y los actuales billetes inconvertibles son deudas en oro impagadas; y 3º dado que además el banco central sigue gestionando a todos los efectos los billetes inconvertibles como si fuera un pasivo, pese a su carácter fiat, no veo ningún motivo razonable para interpretarlo como un activo forzoso cuando, siguiendo esta misma lógica, todos interpretaríamos el billete convertible del Banco de Inglaterra de curso legal como un pasivo.

El propio Paco es el primero que reconoce que el billete inconvertible se administra de manera calcada a la de un pasivo: “la interpretación de que no es un pasivo incluye, y está explicado hasta la saciedad, que no puede producirse de cualquier manera, que hay reglas especiales, y de hecho su producción tiene que ser equivalente a la interpretación de que es un pasivo (para que ambas interpretaciones sean posibles, porque si no habría una forma clara de distinguirlas)”. Repito: esas mismas líneas podría escribirlas alguien que pretendiera demostrar que un billete convertible en oro es un activo forzoso, siendo la convertibilidad sólo una forma de estabilizar el precio del billete (no es una interpretación alocada, sino justamente la interpretación que hacía David Ricardo sobre la relación entre el billete convertible y el oro).

A Paco, empero, tampoco le convence que este razonamiento sirva para descartar la posibilidad de interpretar el billete inconvertible como un activo. ¿Por qué? Porque en su opinión el billete inconvertible no fiat sería un fenómeno irrelevante en un mercado libre. Yo no sería tan radical como para decir eso (en la medida en que las relaciones de confianza entre los agentes se refuercen y, por lo que sea, haya dificultad para acceder a otros dineros superiores como el oro, podría emerger durante ciertos períodos de tiempo monedas inconvertibles no forzosas), pero grosso modo coincido: en intercambios a gran escala, la deuda inconvertible es una rareza. Pero que sea una rareza casi irrelevante (que no inexistente: el propio Paco reconoce que las monedas locales existen pese a lo mal que funcionen) no modifica un ápice que el análisis que debamos efectuar sea el de su naturaleza en ausencia de curso legal.

Por ejemplo, la deuda pagadera en oro de un agente abiertamente insolvente jamás se desarrollaría en un mercado libre como medio de cambio generalizado, pero el Estado podría imponerle su carácter fiat y lograr que circulara, incluso en círculos muy amplios. ¿Acaso aquí rechazaríamos el carácter de pasivo de esa moneda? No lo creo. Diríamos que es un pésimo pasivo que debe emplearse forzosamente como medio de cambio: pero no cabría la interpretación de que es un activo forzoso y no un pasivo (o cabría en los mismos términos que con respecto a una deuda pagadera en oro de un agente solvente). Por consiguiente, que un bien no llegara a convertirse en medio de cambio generalizado en un mercado libre y que esa situación sea una consecuencia exclusiva de los privilegios estatales no modifica el hecho de que, para juzgar si conviene interpretar un bien como activo o como pasivo, debamos atender a la naturaleza de ese bien, y no a los privilegios legales con que ha sido revestido. Lo que intento decir, en definitiva, es que la imposición de su aceptación es un factor que puede servir para explicar la extensión en el uso como medio de intercambio de un determinado bien económico, pero no es un elemento que sirva para determinar o transformar la naturaleza (activo no-pasivo o pasivo) de ese bien económico.

Nuevamente, esto no significa que todos los bienes sin valor no monetario previo deban ser pasivos de un tercero. Bitcoin es un ejemplo de bien sin valor no monetario y que no es el pasivo de nadie más. Si el Gobierno creara una imprenta que imprimiera billetes bajo una regla fija (o aleatoriamente), éstos se lanzaran entre la población mediante helicópteros (o por cualquier otro mecanismo) y nadie poseyera, en su misma creación, obligación alguna con respecto al papel timbrado generado, eso sería un caso de activo forzoso que no es el pasivo de nadie más. Incluso si el banco central fuera el encargado de hacerlo, pero no aceptara ninguna obligación específica con respecto al bien creado, diría que el billete meramente impreso por el banco central no es su pasivo. Pero el sistema monetario actual no funciona así (quizá porque no pueda funcionar así, ni siquiera con curso forzoso, pues el propio Paco reconoce que esta característica podría no ser suficiente en ciertos contextos; además, si funcionara así, no habría ningún motivo para que el banco central inyectara los billetes en la economía vía préstamo y no vía venta de los mismos) y, por consiguiente, tiene todo el sentido del mundo interpretar el papel moneda inconvertible como un pasivo del banco central: pues éste lo crea y, más allá de su carácter fiat general, está obligado a aceptarlo a cambio de sus activos.

Y para evitar malentendidos, voy a repetir por enésima vez que esto no impide interpretarlo como un activo forzoso; como tampoco nada nos impide interpretar como activo forzoso los billetes convertibles de un agente solvente o la deuda de un agente insolvente, convertidos ambos en moneda de curso legal. Pero siendo consistentes con las definiciones generalmente aceptadas de activos y pasivos, así como con el uso que efectuamos de las mismas para el resto de fenómenos económicos, rechazaríamos por inadecuado calificar a esos pasivos como activos forzosos. Lo que intento decir es que, por eso mismo, deberíamos rechazar calificar como activo forzoso al billete inconvertible fiat: no porque no se pueda, sino porque no es la práctica general y la coherente con la clasificación que hacemos del resto de bienes económicos. Es decir, deberíamos rechazarlo porque, siendo inconsistentes en el uso de los términos, más que claridad contribuimos a generar confusión.

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3 comments

  1. En la interpretación de Paco (y la de muchos austriacos) hay un problema de Teoría Económica tremendo.

    Si elaboramos un inventario de todos los bienes presentes de la economía en un momento dado, y los contabilizamos por unidades sin pretender darles un valor, tendremos un stock de riqueza total que podemos llamar “W” (riqueza). Excluimos el stock de bienes libres, aquellos que son útiles pero por su abundancia nadie los posee y por tanto no son susceptibles de intercambio, pero como al ser útiles también son riqueza a eso otro conjunto de bienes libres lo llamaremos “W'”.

    Evidentemente los activos que a su vez son pasivos de otro agente, no pueden entrar en este stock, pues entonces estaríamos contabilizándolos doblemente.

    Nótese que en este planteamiento de contabilizar unidades, la riqueza será mayor en tanto en cuanto existan mayor número de unidades de bienes, independientemente de su valor subjetivo marginal. Incluso si un bien aumentara tanto sus unidades que dejase de ser un bien económico para ser un bien libre (como el aire), el agregado W + W’ crecería.

    Por definición, todo bien económico que no es el pasivo de nadie, es un bien presente.

    Así que, en el planteamiento de Paco nos veríamos obligados a aceptar que por el hecho de emitir más unidades de moneda fiat, W será mayor. Es decir, que si emitimos más moneda fiat somos automáticamente más ricos.

    Imprimir un billete de 1 millón de dólares tendría exactamente el mismo coste que imprimir un billete de 1 billón si escribimos la cantidad en letra. Sin embargo estamos multiplicando por 1 millón el número de unidades de bienes en cada billete que imprimimos. Es decir, producir ingentes unidades de bienes adicionales no implicaría ni trabajo, ni tiempo, ni recursos adicionales. La ciencia económica dejaría de existir ya que habríamos acabado con su axioma originario: Que los recursos son escasos. Incluso ya que no estamos hablando de valor sino de unidades, me atrevo a decir que estaríamos desafiando las leyes de la física.

    Evidentemente sabemos que esto no puede ser así, y se demuestra porque a diferencia de cualquier otro bien presente, si las unidades de moneda fiat aumentasen tanto que no fuese necesario poseerlas por ser de libre disposición, no pasarían a ser bienes libres sino que dejarían de ser bienes. W no aumentaría. Y tampoco W’ porque a diferencia del aire, la única utilidad de la moneda fiat habría desaparecido.

    Paco podría decir entonces que Bitcoin solo tiene utilidad monetaria, y por tanto estaría en la misma situación que la moneda fiat. No, porque aun aplicando economía de escala para producir adicionales cantidades de Bitcoins es necesario consumir adicionales recursos, e incluso llegado a una cantidad límite (20 millones), el coste (en unidades de otros bienes, por ejemplo energía) de producir más Bitcoins sería infinito.

    Al contrario que la moneda fiat, considerar Bitcoin un bien presente de ninguna forma llevaría a cuestionar el axioma de los recursos escasos.

    Pero lo más importante: Contabilizar la moneda fiat como un pasivo, tampoco.

  2. Juan Ramón:

    Pienso que Paco más que representar a la escuela austriaca defiende la llamada Nueva Teoría Económica que defiende la posibilidad de que un Banco Central pueda emitir indefinidamente moneda sin que esto genere consecuencias negativas.

    Cierto que la Teoría cuantitativa del dinero de Friedman o la Ecuación de Cambridge por parte de los keynessianos ya se oponen a dicho postulado.

    Sin embargo la evidencia de que Estados Unidos puede emitir moneda con la seguridad de que ésta será comprada con los excedentes comerciales de los países exportadores en su calidad de moneda refugio parece fortalecer la citada Nueva Teoría.

    En mi opinión, Antal Fekete en su trabajo sobre la estafa de los tipos de cambios flotantes, desmonta tal pretensión por dos motivos:

    Primero: Solo Estados Unidos puede imponer la compra de su moneda. Sería impensable que ocurriera lo mismo con el Euro o con el dinnar, por poner un ejemplo.

    Segundo: El objetivo de dichos países sería conservar el mercado americano para sus exportaciones y vincular la cotización de su moneda a la evolución del dólar. Y

    Tercero: Si cualquier otra moneda se perfilase como refugio, como en su dia fueron los krugerrands de oro, la moneda americana demostraría inmediatamente su condición de pasivo con una devaluación espantosa.

    Por tanto, mi apoyo a tu punto de vista: la moneda, como la deuda, es claramente un pasivo.

  3. En cuanto a la segunda regla de la moneda fiat sobre la obligación de administrar y estabilizar su cantidad y valor, es cierto que es mas complicado calificarlo como pasivo.

    Pero para que un bien sea util como dinero la cantidad y su ritmo de reposicion ha de ser al mismo tiempo una cualidad asociada a la naturaleza del propio bien. Entre otras cualidades.

    En el caso del oro y de bitcoin esa cualidad es intrinseca al bien, y ni mucho menos depende de un agente concreto.

    En el caso de la moneda fiat su cantidad no depende de la naturaleza del bien en si mismo, sino de lo que decida un agente concreto, y eso se demuestra porque la imprudencia o desaparición de ese agente concreto tiene un enorme impacto en la utilidad del bien. Cosa que no es extrapolable al oro ni a bitcoin.