Pensiones estatales: robo, pobreza y fraude

Hay mensajes que pocos se atreven a verbalizar pero que no por ello resultan menos ciertos y acuciantes para el devenir de nuestras sociedades. Uno de esos desastrosos tabúes en el caso de España se da en materia de pensiones. Son escasas las personas que desean granjearse la enemistad de las masas repitiendo algo tan directo e incontestable como que nuestro actual sistema de pensiones es insostenible. Pero es necesario decirlo: el sistema es insostenible.

Y lo es no porque resulte extremadamente generoso, sino a pesar de ser grotescamente cicatero; no porque las cotizaciones a la Seguridad Social sean bajas, sino a pesar de estar entre las más elevadas de Europa; y no porque vayamos a estar durante varias décadas en una profunda crisis económica, sino aun cuando pudiéramos salir pronto de ella.

El motivo del colapso del fraudulento sistema de Seguridad Social es que, como ya les sucediera a Fórum Filatélico, Afinsa o Bernie Madoff, su base piramidal de ingresos se está estrechando. Al cabo, Fórum, Afinsa y Madoff ve vinieron abajo cuando no pudieron seguir timando a nuevos clientes para que aportaran el nuevo capital con el que abonar los rendimientos extraordinarios prometidos a los antiguos inversores; análogamente, la Seguridad Social se está viniendo abajo cuando deja de poder nutrirse del expolio de casi el 40% del sueldo de unos nuevos trabajadores que ni siquiera existen y que, por tanto, no pueden cubrir las pensiones de aquellos otros trabajadores que fueron expoliados previamente y que hoy han alcanzado la edad de jubilación.

La situación, como digo, se puede haber visto agravada y acelerada por la crisis económica, pero el fondo de la problemática es otro. La semana pasada, el Instituto Nacional de Estadística revisó sus proyecciones de población para España entre 2013 y 2023, arrojando unas cifras altamente preocupantes: según el INE, dentro de una década España habrá perdido 2,6 millones de habitantes, tanto por el efecto de la emigración como por la exigua natalidad; de hecho, su expectativa es que en 2017 -dentro de apenas cuatro años- el crecimiento vegetativo entre en terreno negativo, es decir, que el número de defunciones supere al de nacimientos. A largo plazo, las perspectivas son todavía más tenebrosas: para 2050, tendremos solo un trabajador por cada pensionista, y ello bajo el generoso supuesto de que nos hallemos en pleno empleo.

Con este negro panorama demográfico, es evidente que las pensiones tendrán que reducirse de manera muy significativa a lo largo de las próximas décadas: un fortísimo, y poco realista, crecimiento económico futuro podría evitar reducciones absolutas de su cuantía, pero nada podrá evitar minoraciones en su importe relativo -como porcentaje de los sueldos medios del país-. La situación podría haber sido harto diferente con un sistema de capitalización de pensiones, donde cada trabajador contara con cuentas de ahorro personal -no gestionadas por bancos, preferentemente- que le proporcionaran unos rendimientos al margen del desastre demográfico del país; pero la transición a ese sistema privado ha sido bloqueada desde hace décadas por la izquierda y por la extrema izquierda de nuestro país, a saber, por González, Aznar, Zapatero y ahora Rajoy.

Todos los egregios expresidentes se preocuparon por mantener su poder y su influencia electoral sobre los pensionistas, y ahora nos toca jugar con las deficientes cartas que ellos nos marcaron. Nos toca asumir, pues, el único resultado que es capaz de ofrecernos el macrotimo de la Seguridad Social: pensiones mermadas durante varias décadas. Pero, siendo así de trágico, nuestros gobernantes deberían al menos tener la honestidad de asumirlo y de no añadir el insulto a la infamia, tal como acaba de hacer por enésima vez el Partido Popular al ampliar el límite máximo de revalorización anual de las pensiones hasta el IPC+0,5 por ciento… siempre que las condiciones lo permitan.

Pero las condiciones ni lejanamente lo permitirán -salvo en los años electorales en los que haya que comprar votos-, de manera que la promesa del Gobierno no pasará de propaganda política pergeñada para engañar al empobrecido jubilado. A eso juegan justamente: a erosionar las pensiones reales por la vía inflacionista en lugar de dar la cara y recortarlas nominalmente.

Robo, pobreza y fraude, tres características básicas de cualquier sistema público de pensiones que, no por casualidad, también se corresponden con el conjunto de la política económica desplegada por el muy antiliberal rajoyismo.

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10 comments

  1. Es un tema complicado porque toca mucho la parte sentimental de las personas y en concreto me refiero al miedo, miedo a perderlo todo, si pensamos en como esta la situación ahora con los bancos, ya he visto que por eso no los incluye, pero todo eso hay que explicárselo a la gente, para que no tenga miedo, quien gestionaría los ahorros, quien se hace cargo si hay un jeta que quiere estafarnos, el dinero lo respalda el estado??
    Todos estos miedos y que salgan los de IU diciendo que las pensiones no van a quebrar nunca, que es una estafa del capitalismo para quedarse también con este negocio, como lo de privatizar la sanidad, etc.
    Hace falta mas información, datos, para convencer a la gente de algo que parece obvio.
    Saludos.

  2. Yo creo que datos para convencer hay de sobra. No hace falta más que explicar en qué consiste nuestro sistemas de pensiones de reparto, cómo ha transcurrido el reparto hasta ahora, y cómo ha evolucionado la pirámide de población.

    No hacen falta muchas matemáticas para que cualquiera pueda comprobar con toda certeza, que se trata de un fraude.

    Nuestros políticos, llevan 30 años utilizando el dinero de la SS para comprar votos de los jubilados. Y los que se jubilen a partir de ahora se van a ir encontrando con que el dinero que habían aportado ha volado.

  3. La realidad es así, pero entonces yo pregunto, ¿los seguros de vida que se venden por ahí no serían ruinosas por la misma razón?. ¿Podrían las Cías. aseguradoras garantizar el pago a sus asegurados tras finalizar el plazo de su póliza?
    La seguridad social funciona igual ya que durante muchos años se le ha estado pagando una póliza de vida, que por cierto, es una inversión enorme de dinero que cada individuo paga mensualmente para asegurar su vejez.

  4. @kielvi Gr

    Por qué piensas que ocurre lo mismo con los seguros de vida?

    Si una empresa de seguros se equivoca en sus estimaciones, se arruina, y no le toca al resto de ciudadanos pagar el plato.

    Qué clase de estimación han hecho los gobiernos estos últimos 30 años. Ya te digo yo que no les ha hecho falta hacer ningún cálculo. Solo han gastado todo lo que han podido hasta ahora. Y no son pocos los que llevan advirtiendo desde hace décadas sobre lo que se avecina.

    Si les importasen un poco las estimaciones, harían unas pensiones capitalizadas.

    Si la seguridad social fuese como un seguro, yo cambiaba de aseguradora ahora mismo. Se trata del seguro menos eficiente que puede haber. Cualquier plan de pensiones, incluso a interes 0% es mucho más atractivo.

  5. Dice Ud. que se ha aprobado «ampliar el límite máximo de revalorización anual de las pensiones hasta el IPC+0,5 por ciento… ». Si no me equivoco, no es el IPC+o,5% sino el IPC+0,25%

    Otra cosa, para @kielvi Gr
    El cálculo actuarial que realizan las aseguradoras (y sobre todo las mejores y más solventes) evita que el sistema sea ruinoso, no como sucede con el sistema de reparto público. La capitalización temporal de los productos de vida-ahorro, por ejemplo, implica una estrategia de inversión y capitalización que aporta amplios márgenes de rentabilidad sobre las primas aportadas. De hecho, si lo aportado a la Seg. Social se capitalizase, al menos en parte, otro gallo nos cantaría.

  6. Este artículo esta plagado de falsedades y deja la sostenibilidad de las pensiones en un manido asunto: la demografía.

    Les recomiendo a todos los que han comentado este artículo que no se dejen engañar. Los sistemas de pensiones públicos son viables.

    Por cierto, nunca se habla sobre los costes de transición de un modelo a otro. En torno al 8% del PIB el el Chile de Pinochet, ni tampoco se habla sobre los costes de administración de un sistema de reparto y de un sistema de capitalización. 0,5% de costes en reparto y de un 15% a un 22% en un sistema de capitalización.

    Sería muy recomendable para todos la lectura del libro “Lo que debes saber para que no te roben la pensión”.

  7. ¿Un 22% de costes de gestión en el sistema de captialización? ¿Qué fondo te cobra un 22% de comisión de gestión?

    Los sistemas públicos de pensiones son viables empeorando sistemáticamente las condiciones de jubilación, que es lo que lleva haciendo España desde los 80.

  8. @don Juan Ramon,

    el otro dia pude ver que realmente se partio la caja con uno de los comentarios de twitter sobre los flujos migratorios de Alemania :-). Deberia hacer una recopilacion top10 y colocarla como seccion permanente :-)

  9. Según el informe (página 10 y siguientes) de E. James, J. Smalhour y D. Vittas, “Administrative costs and the organization of Individual Retirement Account System: A Comparative perspective” del Banco Mundial (1999) nos da datos acerca de los costes de gestión de los sistemas de capitaliazación privados.

    El dato del 22% no era para Chile sino Argentina, país que si no me equivoco tuvo el acierto de pasar a un sistema de reparto en 2007 (creo que fue ese año). Asi pues, Chile para el periodo analizado, el sistema de capitalización de pensiones cuesta un 15%. Se presentan datos de más países. Por cierto, la presidenta de Chile ya mostró en su día sus intenciones de cambiar el sistema de pensiones de su país.

    También, cuando se presentan los supuestos beneficios de un sistema de capitalización individual se olvida la escasa rentabilidad de los fondos de pensiones, teniendo la gran mayoría de ellos rentabilidades negativas. Esto se señala en que de 532 fondos de pensiones con 10 años de historia (o más) para el período 2001-2011 solo dos fondos superaron la rentabilidad de los bonos del Estado a 10 años, solo tres fondos superaron el 4% de rentabilidad y 191 fondos tuvieron rentabilidad promedio negativa. Esto se señala en el siguiente informe de la OCDE.
    http://www.oecd.org/finance/private-pensions/oecdpensionsoutlook2012.htm

    Luego también están los costes de transición. Poniendo el ejemplo de Chile, en el cual el sanguinario Pinochet cambió el sistema de pensiones a capitalización, del cual, por casualidades demasiado curiosas solo se “salvaron” las fuerzas del orden, esto es, policía y ejército, que mantuvieron su sistema de reparto de pensiones.

    Los costes de transición de un sistema a otro en Chile resultaron ser el 8% del PIB según se señala en el informe de D. Baker y D. Kar “The World Bank’s Approach to Social Security Reform” Center for Economic and Policy Research (2002).
    http://siteresources.worldbank.org/SOCIALPROTECTION/Resources/SP-Discussion-papers/Pensions-DP/9807.pdf

    En España el gasto en pensiones es del 8% del PIB, casi la mitad, por poner un ejemplo, que el de Italia (15%) y algo lejos (y mucho más en términos absolutos) que el de Alemania (11%). Es por ello que debido al enorme flujo de dinero a la banca y a las aseguradoras les interesa crear miedo e incertidumbre y por ello debilitar progresivamente las pensiones públicas en favor de aseguramientos privados. En otras palabras, las pensiones públicas son una suculenta golosina que por ahora está en manos del Estado, o de todos nosotros.

    También por otro lado, se insinúa que las pensiones son excesivamente generosas. Parece que usted Sr. Rallo tiene un concepto de ‘generosidad’ distinto al mío (lo cual es totalmente admisible), pero a mí no me parecen precisamente generosas las pensiones actuales, máxime teniendo en cuenta que casi el 80% de los pensionistas no percibe una pensión mayor de 1.000€, en realidad menor que esa cantidad.

    También nos señala el historiador Edmundo Fayanas Escuer si son viables o no las pensiones. A su juicio lo son. Este es uno de sus muchos artículos.

    http://www.nuevatribuna.es/opinion/edmundo-fayanas-escuer/-son-sostenibles-las-pensiones-publicas/20130430112610091507.html

    Saludos, David.

  10. 1) Los costes de gestión, excluyendo la prima de aseguramiento por enfermedad y orfandad, eran en Chile del 1,84%. Desde entonces han caído al 1,72% (http://www.oecd.org/finance/private-pensions/41488510.pdf). Al 15% se llega capitalizando ese dinero que es detraído anualmente del salario del trabajador y no pasa a integrar los activos de su fondo de pensiones. En España, la cotización por contingencias comunes de la Seguridad Social es el 28,3% del salario; el gasto en la administración de la Seguridad Social distinto al pago de pensiones ronda los 7.000 millones de euros, es decir, el 5% de su gasto total. El 5% del 28,3% es el 1,4% al año de costes de administración. Si capitalizas esa parte del salario, te vas a un coste de gestión muy similar al de los sistemas de capitalización.
    2. Si consideras que expropiarles las pensiones a los argentinos fue una buena medida…
    3. La rentabilidad de los fondos chileno ha sido baja? ¿Un 7% anual desde 2002 te parece bajo? A mí me parece anormalmente alto: http://www.safp.cl/safpstats/stats/rentabilidad/getRentab.php?tiprent=FP
    4. España gasta el 8% de su PIB en pensiones de jubilación. Dejas fuera las de viuedad. Si las añades, nos vamos por encima del 10,5%. Y el invierno demográfico no ha hecho más que empezar: http://juanramonrallo.com/2013/10/el-grafico-del-terror-en-materia-de-pensiones/