Crítica a la teoría del interés y del capital de Knut Wicksell

Probablemente, Knut Wicksell sea, junto con Frank Knight, el economista moderno que más ha contribuido a apuntalar la idea de que el tipo de interés depende de la productividad del capital y no de la preferencia temporal. Si años antes el austriaco Eugen Böhm-Bawerk había explicado el origen del interés atendiendo a sus famosas Drei Grunde (el interés dependía de la infraprovisión relativa de bienes futuros, de la subvaloración de las necesidades futuras y de la superior productividad de los procesos productivos que consumían tiempo), dos de las cuales estaban basadas en la preferencia temporal y una en la productividad del capital, el sueco Wicksell intentó fundamentar el interés únicamente en la productividad del capital, abstrayéndose de cualquier explicación basada en la preferencia temporal.

Para Wicksell, el interés era fundamentalmente la expresión de la “productividad marginal de esperar”, es decir, la creación de riqueza adicional que permitían generar los procesos productivos más intensivos en tiempo (aquellos que requerían capital) por encima de aquellos otros menos intensivos en tiempo (en su extremo, la producción instantánea por parte del factor trabajo y del factor tierra).

Wicksell desarrolla su modelo intertemporal sobre el tipo de interés en dos obras: Value, Capital and Rent (1893) y Lectures on Political Economy (1901). Por nuestra parte, vamos a ilustrarlo utilizando su conocido modelo de una economía productora de vino expuesto en el segundo de estos libros.

La teoría del interés de Wicksell

El modelo intertemporal de Wicksell a partir del cual pretende determinar endógenamente el tipo de interés sin recurrir a la preferencia temporal contiene cinco incógnitas: el coste de los salarios y la renta de la tierra (w, r, agregados ambos en V0), el precio de los bienes de consumo finales (W), el período de producción (t), el tipo de interés (rho) y el monto de capital disponible (K). Fundamentalmente, el modelo intertemporal de Wicksell establece que una sociedad cuenta con un determinado stock de capital (K) que permite capitalizar durante un período de tiempo (t) el coste de los factores productivos (V0) al tipo de interés de mercado (rho) hasta que éste madure en bienes de consumo finales (W).

La ecuación (1) que establece la relación de valor entre los bienes originarios de capital y los bienes finales de consumo es:

ecuación 1

Dado que el objetivo de los capitalistas es maximizar el tipo de interés obtenido dentro del período productivo (t) alcanzable a partir del capital disponible (K), podemos obtener la ecuación (2) considerado el valor de Vcomo dado, diferenciando la función logarítmica de la ecuación (1) con respecto a t e igualdando a cero (con el propósito de maximizar) la derivada de rho con respecto a t. Así llegamos a la ecuación (2):

ecuación 2

Esta segunda ecuación recoge, además, la definición de tipo de interés de Jevons, a saber, que el tipo de interés es la tasa de variación de la producción con respecto a la producción total.

La siguiente de las ecuaciones (3) que manejará Wicksell es la que define el stock de capital disponible como la suma capitalizada, al tipo de interés de mercado, de todos los stocks de bienes de capital semiterminados y de bienes de consumo todavía no vendidos. Aunque la ecuación parece sugerir que Wicksell está aproximando el valor del capital a partir de su coste de producción, posteriormente comprobaremos que en equilibrio es totalmente equivalente al resultante de descontar los flujos de caja futuros:

ecuación 3

Por último, tras algunas transformaciones, Wicksell llega a la siguiente ecuación (4) clave dentro de su sistema, por cuanto recoge una de sus más conocidas aportaciones para la posteridad: que la productividad marginal del capital agregado no es igual al tipo de interés, sino inferior al mismo.

ecuación 4

Es lo que se conoce como Efecto Wicksell (en realidad, Efecto Wicksell Precio): dado que el aumento del capital implica una reducción del tipo de interés y un aumento de los salarios reales, es necesario reevaluar todo el equipo de capital preexistente según el efecto que haya acarreado tanto el tipo de interés  expresión 1como el aumento salarial expresión 2. Lo normal (aunque no la única posibilidad) es que el valor de todo el stock de capital se incremente por encima del aumento específicamente imputable a la mayor producción expresión 3 derivada del aumento del capital real. Por eso, la productividad marginal del stock de capital agregado tiende a ser menor que el tipo de interés de mercado (excluyendo la alteración de valor nominal del stock de capital preexistente derivado del cambio salarial y de los tipos de interés, ambas magnitudes sí coincidirían).

La ecuación (4) que recoge la influencia del Efecto Wicksell sobre la productividad marginal del stock de capital también puede estudiarse desde la perspectiva del propio stock de capital siguiendo a Bhaduri. Sea la producción por trabajador en la ecuación (5):

ecuación 5donde k es el stock de capital por trabajador y w el salario.

El valor de capital, por consiguiente, vendrá dado por la ecuación (6):

ecuación 6

na ecuación idéntica a (3) que puede generalizarse como en la ecuación (7) como:

ecuación 7

Ecuación que, tras su diferenciación, nos dará la ecuación (8):

ecuación 8

El primer corchete de la ecuación (8) contiene el llamado Efecto Wicksell Real: el cambio en el método de producción (y por tanto en la productividad por trabajador) derivado de un aumento del stock de capital. El segundo corchete contiene el Efecto Wicksell Precio (el cambio en el valor del equipo de capital derivado de una alteración de los tipos de interés y de los salarios)

En cualquier caso, el modelo intertemporal de Wicksell nos ofrece un sistema de cuatro ecuaciones y cinco incógnitas, lo que significa que una variable deberá tomarse como exógena al sistema. En sus escritos, Wicksell suele tomar como variable exógena el capital disponible (K) o, alternativamente, el período de producción máximo (t) que permite un determinado capital. Como digo, la idea de fondo es la misma: Wicksell adopta como variable exógena la cantidad de capital disponible para desplegar un determinado período productivo. La interacción de todas estas variables podemos visualizarla en su ejemplo del país productor de vino.

Supongamos una economía cerrada con rendimientos decrecientes donde la tierra es libre y los trabajadores se dedican exclusivamente a producir un millón de hectolitros de mosto de uvas V0. Dado que asumimos que el capital disponible entre los ahorradores permite cubrir cuatro años de almacenaje, ese mosto es almacenado durante un período de cuatro años (V4) hasta que se transforman en vino de cuatro años (W4). El precio del vino de cuatro años viene fijado en los mercados internacionales en 100 um por hectolitro, mientras que el precio del vino de tres años (W3) tiene un valor de 90 um y el de cinco años (W5) de 110 um. Eso significa que el tipo de interés debe ser superior el tipo obtenible por prolongar el período productivo un año más (10%, al pasar de obtener un precio de 100 por cuatro años de almacenamiento a uno de 110 por cinco años) e igual o inferior al tipo obtenible por extender el período de tres a cuatro años (11,11%, por pasar de un valor de 90 um a uno de 100). Wicksell considera que el tipo de interés de mercado (rho) podría ubicarse en el 10,5%.

esquema 1

El mosto almacenado durante cada año (V0, V1, V2, V3) constituirá el equipo de capital de esta economía, transformándose cada año una porción de ese capital en bienes de consumo, esto es, en vino de cuatro años (W4). Cada año entra nuevo mosto (V0) y se vende parte del mosto ya transformado en vino de cuatro años (W4), por lo que siempre tendremos un equipo de capital integrado por un mosto de cada año de cosecha.

Por consiguiente, conociendo el valor de W4 (100) y el tipo de interés de mercado (rho), podemos determinar el valor de V0, V1, V2 y V3. Por ejemplo, V3 será  expresión 4 por hectolitro (superior al valor de mercado del vino de tres años, W3, motivo que desincentiva su venta temprana); mientras que V0 será expresión 5 por hectolitro. Tengamos en cuenta que como V0 se produce exclusivamente con trabajadores y sin la participación de capitalistas (podemos reputar a estos trabajadores como ‘autónomos’), V0 coincidirá con los salarios totales anualmente pagados (los trabajadores no intervienen en ninguna otra etapa productiva, ya que en las restantes solo se almacena el vino).

Además, dado que conocemos el valor del mosto de cada etapa (V0, V1, V2 y V3), si las sumamos todas ellas obtendremos el valor agregado del equipo de capital (K4), que será de aproximadamente 313,5 um por hectolitro (es decir, en conjunto 313,5 millones de um). Transcurrido un año, el valor de todo ese equipo de capital aumentará (V0 se transformará en V1, V1 en V2, V2 en V3 y V3 en W4) hasta totalizar un valor de 346,5 um por hectolitro, esto es, aumentará en 33 um por hectolitro, que es justo lo mismo que se incrementa el valor desde 67 um (V0) hasta 100 (W4) y, a su vez, al ponerlo en relación con el valor del equipo de capital acumulado hasta ese momento (K4=313,5 um por hectolitro), arroja el tipo de interés de mercado (33/313,5=10,5%).

Por tanto, ya tenemos determinadas todas las variables del modelo intertemporal de Wicksell: V0=67; W4=100; t=4; ?=10,5%; K=313,5 millones. El tipo de interés ha quedado establecido sin necesidad de hacer mención alguna a la preferencia temporal.

Supongamos ahora que el capital disponible en esta economía aumenta lo suficiente como para prolongar el período de producción de cuatro a cinco años. En tal supuesto, y asumiendo que el precio del vino de 6 años (W6) es 120 um, el tipo de interés quedará fijado entre 10,5% y 9%, por ejemplo en el 9,5%. Dado que el tipo de interés de equilibrio ha cambiado (y esto es lo esencial para entender adecuadamente el Efecto Wicksell), se hace necesario recalcular el valor de todo el equipo de capital y de los salarios. Por ejemplo, V0 pasará a ser expresión 6 Sumando todo el nuevo valor del mosto, obtenemos que el equipo de capital se revaloriza hasta K5=422,3 um por hectolitro (422,3 millones en total).

Aquí es donde podemos comprobar la vigencia del Efecto Wicksell Precio: el valor de todo el stock de capital agregado ha aumentado desde 313,5 millones a 422,3 millones (es decir, ha aumentado en 108,8 millones), y el valor del producto agregado ha crecido de 100 millones (W4) hasta 110 millones (W5), es decir, en 10 millones. Por consiguiente, la productividad marginal de todo el equipo de capital es del 9,19% (10/108,8), inferior al tipo de interés de mercado del 9,5%. ¿A qué se debe esta discrepancia? A que ha habido una revaluación nominal del equipo de capital más allá del incremento en la cantidad de capital real como consecuencia del cambio de salarios y del tipo de interés. Recordemos nuestra ecuación (4) anterior:

ecuación 4

Aplicado a este caso:

ecuación 9

A su vez, si recurrimos a la ecuación (8) podremos observar cómo el Efecto Wicksell Precio actúa sobre el stock de capital. Recordemos que en nuestro ejemplo V0=w.

ecuación 10

Es decir, el aumento del capital real contribuye a incrementar sólo el stock de capital en 105,2 (y, de hecho, si calculamos la productividad marginal del stock agregado sobre ese capital, es decir, 10/105,2 , sí llegamos a que la productividad marginal coincide con el tipo de interés del 9,5%), mientras que la reducción del tipo de interés contribuye a revaluarlo en 32,9 y el aumento de los salarios a reducirlo en 29,4. Por consiguiente, más allá de esa revaluación del stock de capital preexistente que es perfectamente subsanable, parecería que la teoría del interés de Wicksell encaja como un guante.

Los problemas de la teoría del interés de Wicksell

Más allá de hipótesis más o menos irrelevantes para la validez del modelo (como que los rendimientos son decrecientes) y de toda la casuística de Efectos Wicksell a los que el modelo puede dar teóricamente lugar (Efectos Wicksell Precio negativos, donde un incremento del capital real dé lugar a una reducción de todo el stock de capital preexistente; o Efectos Wicksell Real negativos, donde un aumento del capital dé lugar a una reversión de técnicas hacia estructuras menos capital intensivas), el análisis del tipo de interés de Wicksell adolece de dos errores fundamentales que impiden considerar que el sueco lograra disociar la teoría del interés de la preferencia temporal.

El primero es asumir que la cantidad de capital se determina exógenamente al modelo. Es lo que se ha conocido como “la ecuación perdida de Wicksell”: su sistema no está cerrado, por cuanto necesita que una de sus cinco variables (salarios, precio de los bienes de consumo, tipo de interés, período de producción y capital) se determine exógenamente. Wicksell optó por que esa variable fuera la cantidad de capital, pero esa elección no es nada inocente: a la postre, la disponibilidad de capital (de ahorro) es lo que permite que la estructura productiva sea más o menos prolongada (K determina t) y, por tanto, lo que condiciona una determinada productividad marginal del capital (que es la que determina el tipo de interés). ¿Pero qué elemento determina la disponibilidad de ahorro? Pues fundamentalmente la preferencia temporal (y la aversión al riesgo): es decir, la impaciencia de los agentes económicos para adelantar o diferir la satisfacción de sus necesidades. Decir que Wicksell construyó un modelo que permitía determinar el tipo de interés al margen de la preferencia temporal es falaz: simplemente, asumió que la preferencia temporal (es decir, la cantidad de capital) se determinaba exógenamente a su sistema y, una vez determinada, este sistema alcanzaba alrededor de ella la productividad marginal del capital de equilibrio.

El segundo error, con todo, es todavía más importante y trascendental: asumir que el objetivo de los capitalistas es maximizar el tipo de interés dentro de un período productivo dado. Me explico: en su respuesta a Akerman, Wicksell construyó un modelo de producción de hachas donde el período óptimo de producción era determinado no por la cantidad de capital, sino por las condiciones técnicas de producción. Al cabo, éste podría ser un cierre del sistema de Wicksell: en ciertas economías muy básicas (pensemos en una economía de monocultivo) el período de producción puede venir dado por condiciones técnicas, no económicas. Si no existe mucha variabilidad de técnicas, el período es el que es y no puede ni alargarse ni acortarse. En tal caso, ¿no estaría el período de producción técnicamente dado al margen del capital y, por tanto, la cantidad de capital se determinaría endógenamente al modelo y con independencia de la preferencia temporal? No: porque, repito, el objetivo del conjunto de los capitalistas no es maximizar en abstracto la rentabilidad sobre su capital, sino maximizar la rentabilidad sobre su capital en relación con su coste del capital.

El excedente económico que obtiene un capitalista no viene dado por el rendimiento que obtiene sobre su capital, sino por la diferencia entre el rendimiento sobre su capital y el coste de ese capital (es lo que se conoce como Economic Value Added of EVA). Por ejemplo, un capitalista obtiene mayores ganancias económicas si la rentabilidad sobre su capital es del 7% siendo su coste de capital del 2% que si obtiene una ganancia del 10% con un coste del capital del 8%. Wicksell excluyó el coste del capital de su modelo: en éste sólo contaba maximizar la rentabilidad, sin considerar la influencia del coste del capital. Pero la influencia del coste del capital es fundamental.

Por un lado, porque será el coste del capital el que determinará si un proceso productivo se emprende o no. Por ejemplo, si en una economía de monocultivo sólo existe un proceso productivo posible y su rentabilidad sobre el capital es del 10%, pero su coste del capital es del 12%, simplemente no habrá proceso productivo alguno que tome tiempo. Toda la producción sería del factor trabajo y del factor tierra, sin que los capitalistas proporcionaran tiempo materializado en bienes de capital (a nadie le saldría a cuenta ahorrar).

Por otro lado, porque el coste del capital codeterminará a largo plazo la rentabilidad económica (su productividad) de una explotación. Por ejemplo, si en la economía anterior de monocultivo sólo existe un proceso productivo con una rentabilidad del 10% y el coste del capital de los capitalistas es del 10%, el proceso productivo se emprenderá y los precios y el tipo de interés se determinarán al estilo que hemos trazado en los modelos de Wicksell (verbigracia, en el caso de la economía de vino). Si el coste de capital baja al 5%, no podrá darse, por definición, un alargamiento de la estructura productiva que modifique en consonancia la productividad marginal del capital (la productividad del capital depende de la estructura productiva y ésta está dada técnicamente), pero sí podrá alterar la relación entre el valor de la producción y los costes de la producción (salarios y rentas de la tierra): si, como vimos en la economía del vino, los salarios (V0) se determinaban descontando al tipo de interés de mercado el valor de la producción futura (Wt), el importe del capital, dependiente del coste del capital, será esencial para determinar la magnitud de ese descuento y, por tanto, el valor de V0. La intuición es sencilla: cuantos más capitalistas y más capital haya, más competirán por contratar a los trabajadores y adquirir las materias primas, esto es, más elevarán su precio presente en relación con el precio de su producción futura (hasta que la rentabilidad sobe el capital se equipare al coste del capital); sobre todo, si los capitalistas que están pujando competitivamente por ellos se conforman con rentabilidades del capital cada vez menores (es lo que sucede cuando el coste del capital cae del 10% al 5%: que la rentabilidad mínima que se exige para ahorrar e invertir ya no es del 10% sino del 5%). Esa absorción del capital no en alargar la estructura productiva (e incrementar la productividad del capital) sino en elevar el coste de los factores productivos es justamente lo que recoge el Efecto Wicksell Precios, de modo que es incomprensible que quede fuera del modelo intertemporal de Wicksell. Este modelo debería, por tanto, modificar su ecuación (2) para incluir una nueva condición de equilibrio en la que figurara el coste del capital (wacc):

ecuación 11

A su vez, habría que añadir una quinta ecuación (la ecuación realmente perdida de Wicksell) que recogiera cómo se determina el wacc. ¿De qué depende el coste del capital? Pues de la preferencia temporal y de la aversión al riesgo marginal de los agentes económicos. El coste del capital expresa el coste de oportunidad intertemporal de ahorrar e invertir y, por consiguiente, determina el volumen de capital (K), la extensión temporal de la estructura productiva (t) y el coste de los factores productivos (V0 o w+r). Por consiguiente, esa quinta ecuación debería dirigirse a modelizar cómo conforman sus preferencias intertemporales los agentes económicos; o, simplemente, si renunciamos a esa quinta ecuación, deberíamos asumir que estas preferencias intertemporales vienen dadas y constituyen el elemento exógeno de un modelo intertemporal. Pero en ningún caso (o casi en ninguno, pues Fisher sí consigue construir modelos extremos donde las preferencias temporales no juegan ningún papel) podremos considerarlas irrelevantes para su configuración.

Conclusión

Wicksell no consigue su objetivo declarado: filtrar a Böhm-Bawerk (partidario de una determinación del tipo de interés como efecto conjunto de la preferencia temporal y la productividad del capital) a través de Jevons (partidario de explicar el tipo de interés únicamente a partir de la productividad del capital). Incorporar las preferencias temporales de los agentes en un modelo intertemporal sigue siendo absolutamente necesario: tanto como lo es incorporar la utilidad marginal para explicar la determinación de precios spot. Debería ser innecesario reiterar semejante perogrullada, pero por desgracias la inmensa mayoría de economistas han interiorizado este error.

Corregido este error, el modelo intertemporal de Wicksell resulta válido aunque tremendamente simplificado (no incluye ni la aversión al riesgo ni los diferenciales de tipos de interés ante la presencia de múltiples costes del capital ante distintos horizontes temporales). Aun así, se trata de una corrección imprescindible por cuanto Wicksell por un lado contribuyó a sofisticar el modelo intertemporal de Böhm-Bawerk pero, por otro, lo vició de errores difícilmente perceptibles bajo el andamiaje matemático. Uno de esos errores, el de desligar el tipo de interés de las preferencias intertemporales de los ahorradores y, para más inri, el de desligarlo incluso de la productividad marginal del stock agregado de capital (a través del Efecto Wicksell), es el que dio alas a la Escuela Neorricardiana.

A la postre, si la estructura productiva no guarda relación con las preferencias intertemporales y si una estructura productiva dada es compatible con combinaciones muy diversas de salarios e intereses por cuanto la alteración de éstos simplemente modifican, vía Efecto Wicksell Precios, el valor nominal del stock de capital –e incluso, vía Efecto Wicksell real negativo, el modelo wickselliano es compatible con que tipos de interés más altos pueden dar lugar a estructuras productivas más intensivas en capital–, parece obvio que las decisiones sobre qué se produce y cómo se distribuye lo que se produce no guardan relación alguna. Esa es justamente la esencia de la contrarrevolución neorricardiana: expulsar las preferencias subjetivas de la interacción económica y reconducir todos los precios (incluyendo el tipo de interés) a una relación entre las variables reales de una estructura productiva; olvidando, justamente, que toda estructura productiva no planificada centralizadamente y que respete las preferencias de los agentes económicos sólo puede ser el resultado y estar sometida a esas preferencias subjetivas.

Al final, pues, parece que Ragnar Firsch se equivocó cuando escribió aquello de que “cuando una persona cree que ha encontrado una inconsistencia o un punto poco claro dentro del pensamiento de Wicksell, y procede a corregirlo, ése constituye un criterio completamente certero de que esa persona todavía no ha penetrado con suficiente profundidad en las ideas de Wicksell. El descubrimiento de que, a la postre, Wicksell siempre acierta, sólo es una cuestión de paciencia e inteligencia por parte del lector”. El modelo intertemporal de Wicksell no estaba cerrado y no lo estaba precisamente por el punto de partida que se forzó a adoptar: renegar de las preferencias intertemporales y confiarlo todo, muy en línea con la contrarrevolución neorricardiana, a las condiciones técnicas de producción.

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21 comments

  1. Yo tengo una duda: partiendo de la base de que el tipo de interés lo determina la preferencia temporal, según dice usted, entonces aquellos países más pobres, donde se vive al día, el tipo de interés tendría que ser muy elevado puesto que posponer el poco consumo que pueden realizar los individuos puede poner en riesgo su propia supervivencia así que éstos exigirían un mayor pago por trasladarlo al futuro.
    Mientras que en los países más ricos, donde puedens satisfacer sus necesidades básicas (y no tan básicas) y aún así les sobra una parte importante de la renta exigirían un pago mucho menor por trasladar su consumo presente al futuro, ya que hacerlo no afecta considerablemente a su bienestar inmediato.

    De ser esto cierto cabría esperar una fuga de capitales procedente de los países más ricos, que más ahorran, hacia los países más pobres donde no se ahorra nada ya que estos últimos ofrecen una mayor retribución a los ahorradores por su dinero.

    Sin embargo, señor Rallo, esto no es lo que ocurre en la realidad (o eso creo ver). Los países pobres no son receptores de capital, y los países ricos no son exportadores de estos. ¿Por qué señor Rallo? ¿no tendría más sentido decir que si el tipo de interés depende del rendimiento del capital entonces como éste es menor en los países pobres y mayor en los países ricos es ahí donde se queda el ahorro?

    Saludos.

  2. Yo no he dicho que el interés dependa exclusivamente de la preferencia temporal: depende tanto de la productividad marginal del capital (TIR) como de la preferencia temporal y aversión al riesgo (wacc). De hecho, eso es lo que está implícito en la última ecuación del artículo: en equilibrio, rho (TIR) = wacc.

    Ahora bien, una aclaración: la preferencia temporal no depende sólo (ni siquiera en su mayor parte) de la abundancia de bienes materiales. Los chinos son mucho más pobres que los estadounidenses, pero su ahorro es muy superior. ¿Por qué? Porque su preferencia temporal es más baja. Ahorran tanto, que incluso tienen margen para financiar a EEUU después de financiar sus inversiones internas.

    Al final, pues, lo que tienes que explicar no son solo las oportunidades de inversión, sino la oferta de ahorro disponible para emprender esas oportunidades. Y es obvio que no puedes explicar la disponibilidad de ahorro solo apelando a la disponibilidad de inversiones.

  3. Rallo, el interés puro ,o Diferencial de precios entre bienes de consumo y bienes o factores de producción, SI depende exclusivamente de la preferencia temporal(un bien de consumo presente vale más hoy que el mismo bien en el futuro, es decir,que sus factores de producción); de lo que no depende en absoluto es de la Productividad marginal del capital o de la productividad de los procesos de inversión, que no guardan ninguna relación determinante con el interés o diferencial de precios o tasa de retorno de la inversión; ¿o es que, ceteris paribus, si el conjunto de la productividad marginal física del sistema económico, debido a un descubrimiento tecnológico, se incrementa un 20%, entonces el interés o tasa de retorno se incrementa un 20%?; es cierto, que en el mercado de préstamos para inversión (en el que solo se fijan los neoclásicos, dejando de lado todo el ahorro bruto u oferta de bienes presentes de los capitalistas y la demanda de los mismos por parte de los productores o propietarios de los factores tierra y trabajo), el menos importante del mercado de tiempo que constituye toda la estructura productiva, puede parecer que la demanda de capital o de ahorros (cuya oferta, al igual que la demanda, está determinada por la preferencia temporal) viene determinada por lo que tu llamas la TIR; pero esa TIR, EN EL EQUILIBRIO ES EXACTAMENTE IGUAL AL INTERES PURO O DIFERENCIAL DE PRECIOS ENTRE BIENES PRESENTES Y FUTUROS; es decir, LA TASA SOCIAL DE PREFERENCIA TEMPORAL o renta neta del FACTOR TIEMPO propiedad de los AHORRADORES-CAPITALISTAS dueños de los BIENES DE CAPITAL O ETAPAS INTERMEDIAS DE LA PRODUCCION; ni la inversión monetaria, ni los bienes de capital o capital físico tienen capacidad productiva propia e independiente y por lo tanto no pueden obtener una renta pura o neta, porque en último análisis son reducibles a Tierra, Trabajo y Tiempo, y son estos factores los que perciben la renta neta a través del proceso de imputación de los fines a los medios o factores.

  4. Si hay un descubrimiento tecnológico que duplique la TIR, se dispara la demanda de bienes presentes necesarios para implementar ese descubrimiento, y en tanto las preferencias temporales no sean absolutamente inelásticas (que parece que es tu hipótesis no explicitada), también aumentará la oferta de bienes presentes a cambio de una mayor compensación intertemporal.

    Que en equilibrio TIR=wacc no prueba tu punto: señalas que, dada esta igualdad, la TIR viene determinada por el wacc. Bien podría ser al revés: que el wacc viniera determinado por la TIR.

  5. Dicho esto, recuerda que el propósito de este post es criticar a Wicksell justamente por querer explicar el interés sin la preferencia temporal. Y es que, salvo en casos excepcionales y de manual poco relevantes, sin preferencia temporal y aversión al riesgo es imposible explicar el interés, incluso allí donde no haya producción neta de nueva riqueza. Pero eso no impide que haya un arbitraje entre la expectativa de generación de riqueza futura y la demanda de bienes presentes.

  6. Estoy esperando ansioso, esa explicación sobre qué es el interés en las sociedades “catastróficas”. ¿Son sociedades catastróficas, sociedades que caminan sobre un alambre a 2000 metros de altura, como las sociedades de capital que son inversionistas en mercados financieros? ¿Es una sociedad catastrófica, aquel Estado cuya economía depende del mercado de la prima de riesgo de su deuda pública?

    Es muy interesante este escrito, porque vuelve a dar vueltas sobre la pregunta principal ¿qué es eso del interés financiero? ¿cual es su naturaleza?

    Yo me fijo de todo su escrito en el recorrido del término “aversión al riesgo” que creo que es clave para entender algo.

    1.- “habría que añadir una quinta ecuación (la ecuación realmente perdida de Wicksell) que recogiera cómo se determina el wacc. ¿De qué depende el coste del capital? Pues de la preferencia temporal y de la AVERSIÓN-AL-RIESGO marginal de los agentes económicos”.

    2.-“¿Pero qué elemento determina la disponibilidad de ahorro? Pues fundamentalmente la preferencia temporal (y la AVERSION AL RIESGO): es decir, la impaciencia de los agentes económicos para adelantar o diferir la satisfacción de sus necesidades”.

    3.- “Corregido este error, el modelo intertemporal de Wicksell resulta válido aunque tremendamente simplificado (no incluye ni la AVERSIÓN AL RIESGO ni los diferenciales de tipos de interés ante la presencia de múltiples costes del capital ante distintos horizontes temporales)”.

    4.-“Yo no he dicho que el interés dependa exclusivamente de la preferencia temporal: depende tanto de la productividad marginal del capital (TIR) como de la preferencia temporal y AVERSION AL RIESGO (wacc). De hecho, eso es lo que está implícito en la última ecuación del artículo: en equilibrio, rho (TIR) = wacc”.

    5.-“Y es que, salvo en casos excepcionales y de manual poco relevantes, sin preferencia temporal y AVERSION AL RIESGO es imposible explicar el interés, incluso allí donde no haya producción neta de nueva riqueza. Pero eso no impide que haya un arbitraje entre la expectativa de generación de riqueza futura y la demanda de bienes presentes.”

    Podría decir muchas cosas sobre qué relación hay entre los tres elementos que sirven para acercarnos a la naturaleza del Interés Financiero: “aversión al riesgo”,”preferencia temporal”, “productividad marginal del Capital” o “eficiencia marginal del C”, pero prefiero meditarlo…

  7. Prescindiendo de inflación, riesgo y variaciones en la productividad física la escuela austriaca nos deja solo, aunque no es poco, con la preferencia temporal como explicación del interés originario, a veces denominado, “impaciencia”.
    Ese interés, que es subjetivo, debe ser explicitado entre tres “subjetividades”: ahorrador, consumidor e inversor. Tienen que estar de acuerdo en los términos del contrato.
    Aunque estén de acuerdo, ¿ qué asegura que los términos del contrato ( o sea, el interés originario contratado) sean factibles ? Esto es, yo puedo querer un yate y tú puedes querer darme un yate; pero eso no implica que el contrato que hagamos vaya a ser posible aunque nuestras subjetividades coincidan. Y eso es un riesgo sistémico que debe incluirse y que va más allá de los otros riesgos habituales.
    En mi opinión, la productividad del capital físico y la preferencia temporal, entendiendo bien ambos, no son dos características de un sistema sino dos caras de la misma característica; esto, que no es inmediato ni fácil de explicar en un post, hace que la existencia de tal dilema derive de un sistema mal diseñado, hecho a parches desde la edad de piedra.
    En general el problema es que las preferencias temporales son apuestas cubiertas sobre un futuro que no es de suma cero y por lo tanto ambos apostantes pueden perder (o ganar) más de lo contratado.
    Y creo que su rediseño es factible…incluso sin necesidad de eliminar la reserva fraccionaria (que solo es un obstáculo salvable) ni de instaurar el patrón oro ( que solo es un anclaje potencialmente aceptable pero también salvable).

  8. No me puedo creer que alguien se queje de que se hayan incluido fórmulas en este artículo (fórmulas que apenas se han explicado y he tenido que acabar deduciendo de donde salían y como se pasaba de una a otra).

    Con respecto a la pregunta de por qué no hay fuga de capitales de los países ricos a los países pobres, me permito contestar yo mismo. La respuesta es similar a la pregunta de por qué no emigran masivamente los pobres a los países ricos.

    Es que hay barreras que lo impiden. Fronteras en el caso de la migración y todo tipo de trabas legales en el caso de la inversión.

    Para entender esto centrémonos en Europa. ¿Por qué los españoles emigran a Alemania aprovechando que no hay fronteras en la zona Schengen y no se traslada la inversión alemana directamente a España? Habiendo tanto parado debería ser una bicoca. El problema es que hay un SMI (que no existe en Alemania) y toda una serie de trabas, impuestos, etc; que anulan el beneficio esperado por el inversor.

    Sin embargo es fácil ver como Nike se va a Vietnam en vez de pagar salarios en USA. La clave está en si el país que recibe capitales los acepta o no. Venezuela por ejemplo no los acepta, te expropia la empresa. En Iran si eres un empresario gay te ahorcan…

  9. @Pabloj

    Prescindiendo de inflación, riesgo y variaciones en la productividad física la escuela austriaca nos deja solo, aunque no es poco, con la preferencia temporal como explicación del interés originario, a veces denominado, “impaciencia”.

    Es que la preferencia temporal puede verse influida, entre otras cosas, por la inflación, el riesgo y la productividad.

  10. No en el sentido que le dan los autores austriacos. La preferencia temporal es una variable originaria en el sentido de que se piensa como algo más allá de esas otras tres que cité y de muchas otras que se influyen mutuamente.
    La preferencia temporal es una forma de deducir una relación de causas y efectos ordenada. No existe independientemente nada en la economía. No se expresa económicamente en ningún mercado. Pero para poder hablar de ese sentimiento subjetivo se lo denomina así.
    Y en ese razonar se intenta aislar esa preferencia como concepto de esas otras variables.

  11. Pues eso es lo que digo, el wacc recoge ambas (y además la inflación), por lo tanto la parte de la wacc “que no es riesgo ni inflación” es lo que es esencialmente la preferencia temporal y es lo que la hace “originaria” porque está desnuda de otras cosas. Y por eso Bawerck la defendió frente a las nociones de diferencial de productividad de, por ejemplo, Bates Clark que opinaba que la productividad era la esencia del interés.
    Pero hay un modo de entender ambas perspectivas como dos visiones del mismo objeto conceptual y eso hace que “la preferencia temporal” sea correcta pero cuyo componente de subjetividad solo se equilibra en un punto objetivo. Esto es, no vale cualquier combinación de subjetividades, deben poder ser intersectantes. Y eso ha de ser así incluso cuando el futuro sea desconocido y sujeto a la acción humana y a los planes cambiantes de las personas.
    Pero para poder conseguir esa intersección de un modo libre, sencillo e imbatible (es una estrategia dominante) es necesario cambiar un par de cosas del diseño del sistema. De no ser realizado ese cambio, la escuela austriaca siempre necesitará volver al oro como ancla o a otras anclas que libremente escoja el pueblo como moneda; pero esa posibilidad de cambiar de ancla no consigue ajustar oferta y demanda total en el tiempo (Ley de Say) porque inserta incertidumbre sobre la propia unidad de medida. No es una solución cerrada (y le deja un hueco a Keynes que éste fatalmente aprovechó contra Say).

  12. Ya lo he leído y recomendado, es un libro estupendo y sobre todo era necesario como compendio de refutaciones a Keynes. Enhorabuena. Me parece mentira que una persona tan joven tenga tanto conocimiento y energía como para atreverse a escribirlo. Sigue así.
    No obstante, lo que digo es que el hecho de que el patrón oro haga cumplir Say – que es cierto – no cierra la cuestión porque la gente no tiene porqué escoger el oro como patrón. Esa elección es histórica pero no obligatoria. Y ese hecho de que existan alternativas al oro genera per se una incertidumbre monetaria ( no debido a cuánto sino a cuál )que no deja que la función de la moneda de “obligar a que se cumpla la ley de Say” sea un sistema cerrado. Y ahí sí puede entrar Keynes diciendo: Say no se cumple EN TODO SISTEMA y por lo tanto bla, bla, bla… más gasto público.
    Creo que el patrón oro es la imagen pública de la escuela austriaca pero a la vez es su talón de Aquiles.

  13. No, en el sistema fiat, en efecto, necesitas un banco central que canalice el atesoramiento de los agentes a inversiones autoliquidables. Muy difícil gestión que hace preferible el patrón oro. Gracias por tus comentarios.

  14. En efecto, el patrón oro es preferible a un Banco Central que intervenga discrecionalmente en la moneda. Pero no son alternativas únicas, por ejemplo, un banco central que intervenga conforme a una (no una cualquiera sino una muy concreta) regla predefinida sería mejor que ambas.
    Pero hay que distinguir entre lo que hace el BC y lo que posteriormente hace la banca con los fondos que presta el BC. Hay un pecado original y otros veniales, con ambos se condena a la economía pero uno es insoslayable sin aplicar esa regla y el otro es esquivable por la vía de la contabilidad si el primero está sometido a esa regla, aunque esto requeriría algunos cambios conceptuales, creo firmemente que podría hacerse de un modo rápido, preciso y fructífero y que mejoraría con mucho al patrón oro (y de paso a la teoría económica). De hecho creo que es el único modo de abordar una economía moderna sin dejar hueco a veleidades monetarias, porque la única forma para que un velo no impida la visión es que el velo esté recto, o sea, diseñado para que esté sin estorbar.
    Además, es el único modo de adelantarse a los posibles cambios que vengan derivados de la incorporación de monedas virtuales.
    Algún día te lo contaré con unos cafés delante.