La sanidad estadounidense no es un ejemplo de libre mercado

Cuando nos planteamos cómo funcionaría una sanidad privada dentro del marco de un mercado libre, rápidamente se nos viene a la cabeza el caso de EEUU. En efecto, EEUU carece de un sistema de sanidad pública al estilo europeo (ya sea el modelo Beveridge de Inglaterra o España, donde es el Estado el que se encarga de proveer los servicios sanitarios a cambio del pago de impuestos, ya sea el modelo Bismarck de Alemania o Austria, donde el Estado obliga a los ciudadanos a contratar un seguro obligatorio altamente intervenido y regulado), de modo que, en principio, podría emplearse como campo de prueba de los efectos de la privatización y liberalización de la sanidad.

Mas, en este sentido, los resultados son bastante deplorables: EEUU gasta alrededor de 17 puntos del PIB en su sistema sanitario –casi el doble que la mayoría de países europeos–, sin que sus resultados sean espectacularmente superiores (la sanidad estadounidense está a la cabeza en la implantación de nuevas tecnologías, así como en el uso de medicina preventiva, pero esos elementos diferenciales no parecen justificar el gigantesco sobrecoste). Así las cosas, el debate sobre la superioridad de la sanidad pública quedaría definitivamente zanjado: calidad análoga a la mitad de precio.

El asunto, empero, no es ni mucho menos tan sencillo. Tal como explico extensamente en Una revolución liberal para Españael sistema sanitario estadounidense no puede considerarse representativo de un mercado libre. Por el lado de la oferta, la competencia dentro de, por ejemplo, la profesión médica se halla artificial e injustificadamente perturbada por las licencias y los colegios profesionales. Y, sobre todo, por el lado de la demanda, el 90% del gasto sanitario estadounidense se canaliza a través de dos agentes distintos del propio paciente: las aseguradoras y el Estado (para que se hagan una idea del despropósito: en España el gasto público en sanidad asciende al 6,9% del PIB… y al 8,2% en EEUU). Ni siquiera en España la socialización de la demanda alcanza un grado tan elevado como en EEUU.

En particular, de cada 100 dólares que se gastan en la sanidad estadounidense, 45 los desembolsan las aseguradoras, 45 los programas estatales Medicaid y Medicare y sólo 10 el paciente de su propio bolsillo. Dicho de otro modo, los estadounidenses pueden gastar 100 dólares asumiendo únicamente un coste de 10. ¿Quién paga los 90 restantes? El resto de sus compatriotas (ya sea a través el Fisco o a través de sus pólizas de seguros). En EEUU, pues, no hay una correspondencia entre costes y beneficios sanitarios: cada ciudadano gasta 100 para recibir 20 porque, en última instancia, él sólo soporta un coste de 10. El incentivo para disparar el gasto es el mismo que si un millón de personas acudieran juntas a un restaurante, pidieran individualmente aquellos platos que quisieran y dividieran entre todos la factura final.

Y, en efecto, el estudio más exhaustivo que se ha realizado hasta la fecha acerca de los sobrecostes sanitarios en EEUU no deja espacio para demasiadas dudas: los sobrecostes se deben esencialmente a un crecimiento descontrolado de la demanda (canalizada sobre todo a la medicina de tipo preventivo), que es capaz de soportar precios crecientes debido a que nadie tiene el incentivo a dejar de gastar. Por mucho que aumente la oferta, la demanda crece más rápido, multiplicando los precios. De hecho, en otros tramos de la sanidad estadounidense donde no se produce esta socialización del gasto (porque los programas estatales o los seguros no los cubren) no se observa ningún crecimiento anormal de los costes: es el caso, por ejemplo, de los servicios de odontología.

En Europa, donde la sanidad pública es gratuita para el usuario (que no para el contribuyente), podrían ciertamente darse unas consecuencias similares a las de EEUU de no ser porque nuestros políticos racionan y contingentan los servicios sanitarios que reciben sus ciudadanos (los famosos recortes sanitarios son una práctica estructural del sistema, aunque se hayan hecho más visibles con la crisis): en el Viejo Continente, los dueños de nuestra salud no somos nosotros, sino los políticos y burócratas que organizan el sistema según sus gustos, necesidades e intereses (listas de espera, adopción tardía de nuevas tecnologías, tratamientos y medicamentos no cubiertos, aglomeración de pacientes…). Dicho de otra forma: losincentivos perversos sobre la demanda que conducen a hipertrofiar el gasto sanitario son los mismos en EEUU que en Europa, pero en Europa los políticos controlan severamente la oferta e impiden que el gasto se sobredimensione; es como si, una vez llegáramos al restaurante, el dueño del mismo nos limitara la cantidad y la calidad de lo que cada comensal puede solicitar: por mucho que nos incentivaran a solicitar muchos y muy caros platos, no podríamos.

Pero ¿cuál es el motivo de que la demanda sanitaria estadounidense se haya socializado hasta ese nivel? No, no crean que la causa deriva del libre y normal funcionamiento de los mercados: el problema viene tanto del establecimiento de Medicaid y Medicare (1966) como, sobre todo, del poderoso incentivo que supone, desde 1954, la exención en el impuesto sobre la renta y en las contribuciones empresariales a la Seguridad Social de los gastos asociados a la contratación de un seguro sanitario en favor del trabajador. Para gastar 100 dólares en sanidad en EEUU es necesario que el trabajador ingrese 200 dólares antes de impuestos… salvo que ese gasto de 100 se canalice a través de un seguro sanitario contratado por el empresario (en cuyo caso, basta con ganar 100 antes de impuestos: un descuento del 50%). Los acicates a canalizar todo gasto sanitario a través de un seguro contratado por el empresario son, pues, enormes, incluso con respecto a gastos que no deberían estar cubiertos por los seguros (como la mayor parte de la medicina preventiva).

Esta socialización del 90% del gasto sanitario estadounidense –inducida por el intervencionismo estatal– es el principal responsable de la hipertrofia de precios. EEUU no es un buen ejemplo de mercado libre sanitario, donde la mayoría de gastos sanitarios se deberían sufragar a partir del ahorro propio y sólo aquellos de naturaleza extraordinaria y catastrófica serían cubiertos por seguros:Singapur, o incluso Suiza, guardan mayores semejanzas y su gasto sanitario está absolutamente bajo control, al tiempo que su calidad es extraordinaria. Si algo ilustra el caso estadounidense son los efectos potencialmente devastadores del estatismo, incluso en sus dosis en apariencia más inocuas.

Nada de lo cual, por cierto, debería llevarnos a caer en la complaciente aceptación de la sanidad pública europea. El envejecimiento demográfico provocará en las próximas décadas o una hipertrofia del gasto sanitario o una creciente degradación de la calidad de los servicios (ya observable vía recortes), que sólo podrá contrarrestarse con innovaciones disruptivas dentro de la sanidad. La privatización y liberalización de este sector resultará fundamental para encontrar competitivamente nuevos modelos de organización que logren mantener a raya los costes y que se adapten a las cada vez más variadas y personalizadas necesidades de los pacientes (y no de los burócratas, como en Europa). Pero para todo ello debemos arrebatar la gestión de la sanidad a los políticos y a los burócratas y devolvérsela a los ciudadanos: no emulando a EEUU, sinoliberalizando de verdad.

También te puede gustar

25 comments

  1. No acabo de entenderle, profesor Rallo… ¿Los seguros privados son socializantes? Si el gasto se desboca por esa disociación gastador-paganini, ¿por qué no actúan las aseguradoras tal que los gobiernos europeos para evitar que el precio de sus pólizas se desmadre?

  2. Socializar no es estatalizar. El gasto de los seguros siempre es socializante y ello no es necesariamente malo. El problema es que se ha estimulado artificialmente la socialización a través de la política fiscal, lo que ha dado lugar a incentivos muy perversos. Es verdad que las aseguradoras podrían actuar racionando el gasto como los gobiernos europeos: se intentó durante los 80 con los modelos de las HMO (y mientras estuvieron masificadas, lo consiguieron).

    El problema es que los estadounidenses desean tener flexibilidad a la hora de escoger sus gastos y, por tanto, terminaron saliéndose de las HMO y buscando seguros más flexibles. Hay un problema de descoordinación general: aunque a todos les interesaría restringir su gasto individual para evitar sobregastos agregados, a nadie le interesa restringir su gasto individual sin que los demás lo hagan. ¿Y de dónde procede ese problema de coordinación? De incentivar artificialmente el gasto sanitario vía seguros por encima del gasto vía ahorro propio.

    Todo eso está ampliamente explicado en “Una revolución liberal para España”.

  3. Pues realmente me está inclinando a comprarlo con esta serie de entradas.

    En definitiva, usted considera que un mercado libre posiblemente sólo aseguraría los riesgos sanitarios más inevitables por parte del individuo (aunque predecibles para el conjunto de la población). El resto de gastos saldría directo del bolsillo de los pacientes, quienes ajustarían mejor los riesgos que corren y las atenciones que demandan a los costes que suponen. ¿Me equivoco mucho? Gracias por sus respuestas.

  4. @don Juan Ramón,

    ¿cómo resuelven en sistemas sanitarios como en Singapur, qué es gasto de naturaleza inevitable, catastrófica y extraordinaria? ¿o como puede saberlo un ciudadano? En Singapur es el estado quien interviene en esta asimetría de información, y por tanto decide qué debe ser sufragado por seguro y qué por el bolsillo del ciudadano? Yo podría saber mas o menos qué es esto en un coche, o con un dentista, pero me parece casi imposible en todo el universo sanitario, si no es el estado quien lo gestiona.

    abrazo

  5. @don Juan Ramón,

    que conste que me he leído su libro, y me ha parecido un 10 :-). solo quería aclarar que no me ha quedado claro quien gestiona esa asimetría, si las aseguradoras privadas, el gobierno, o los ciudadanos directamente.

  6. La verdad es que es una de las cantinelas más repetidas en la sociedad y me alegra que tanto aquí como en su libro trate el tema de la sanidad estadounidense. Una pregunta, ¿cómo de parecido a un modelo completamente libre es el modelo suizo o singapurense?

  7. Estoy completamente de acuerdo con el artículo, pero solo un pequeño apunte acerca de la sanidad pública en España. Según nuestro sistema, es el Estado quien establece los sueldos de los médicos y demás trabajadores sanitarios. Si el Estado mantiene esos sueldos y salarios por debajo del nivel de mercado (tal y como creo que es el caso), el gasto en sueldos y salarios sería menor que en una sanidad privada. En realidad serían los médicos los que deberían quejarse de esta situacion, pero ellos no solo no se quejan sino que encima exigen que se mantenga así, ¿qué podemos hacer los demás?

  8. @taxpayer

    El hecho de que se fije ese salario más bajó del que supuestamente es el real en un dejar hacer al mercado en la oferta y demanda implicaría que cobrasen más por la ingente demanda. El tenerla capada hace justo que más enfermos puedan beneficiarse de la sanidad pública y la privada marginarla.
    Hasta ahí uno diría: eso es bueno que más gente tenga acceso a la sanidad. Cierto. El problema es que para mantener capado ese salario más bajo el resto se cubre desde otras vías: otros impuestos, deuda,…. Entonces ya no es tan bueno al estar artificialmente manteniendo un sistema que manipula la verdadera oferta para la verdadera demanda a la que está sometida la privada.

    Cuando se dice que los profesores cobran poco en esa labor tan fundamental no se tiene en cuenta que su contrario dejaría fuera de recibir una educación a una cantidad inmensa.
    ¿O no resulta extraño que las matrículas hayan subido precisamente por la demanda de estudiantes; pero el salario de los profesores hayan quedado más capadas?

    Más allá de tapar despilfarros o militarización educativa y sanitaria de una mala y monopolica situación, la oferta y la demanda también hay que meterla en esos mundos que muchos hacen confundir a los demás con eso de que no son clientes.

  9. (…) los sobrecostes se deben esencialmente a un crecimiento descontrolado de la demanda (canalizada sobre todo a la medicina de tipo preventivo), que es capaz de soportar precios crecientes debido a que nadie tiene el incentivo a dejar de gastar. Por mucho que aumente la oferta, la demanda crece más rápido, multiplicando los precios.

    Algo similar ocurre con las carreteras. Hay un crecimiento descontrolado de la demanda porque hay poco incentivo a dejar de pedir más y más. Los automovilistas continuamente piden más y más carreteras (que supuestamente es competencia del Estado, Comunidad Autónoma o Ayuntamiento) para el insaciable automóvil privado. Más y más circunvalaciones, desviaciones, etc.

    El asunto sería diferente si cada automovilista tuviera que pagar de su bolsillo las carreteras que usa y en tanto en cuanto las usa (es decir, dependiendo del número de veces que las usa).

    Otro aumento descontrolado de la demanda ocurre con el bien escaso “espacio libre para aparcar”.

  10. Yo hay algo que sigo sin entender. Recientemente me pasaron esta entrada (http://www.gurusblog.com/archives/el-obsceno-coste-de-la-sanidad-en-los-eeuu/19/04/2014/) y acudi al libro del profesor Rallo (saltandome varios capitulos debo añadir) pero no llego a enteder esos costes unitarios tan desproporcionados.

    Entiendo que el coste global de la sanidad sea un % muy inflado del PIB debido a los incentivos perversos mencionados por el profesor pero no entiendo como todo es tan caro para la gente q NO tiene seguro.

    Es decir, podria ser que hacer una operacion de apendicitis fuera cara por la escasez de oferta en el apartado de personal sanitario especializado o por las comodidades extras pero este tema regulatorio para acceder a la profesion creo que se sufre en practicamente todos los paises, y las comodidades extra se solucionan con ofertas del servicio mas austeras

    Ademas tampoco se explica porque una sesion de quimio o cualquier otro medicamento “fuerte” sea tan caro. El coste de un medicamento concreto para una persona sin seguro (que lo paga integro y su coste no se socializa de ningun modo) deberia de ser mas o menos el mismo en todo el globo no? salvando las distancias claro. Porque alli es tan caro?

    Finalmente entenderia que las polizas de seguros fueran super caras si hay “barra libre” y encima las paga el empresario (aunque aqui si es el empresario el que contrata entiendo que contratara la poliza mas barata no?), pero no que una operacion de apendicitis para alguien q la paga a tocateja fuera tan absurdamente cara.


  11. “Entiendo que el coste global de la sanidad sea un % muy inflado del PIB debido a los incentivos perversos mencionados por el profesor pero no entiendo como todo es tan caro para la gente q NO tiene seguro.”

    Hola Oscar

    Si el gobierno entregase 10 000 € al año para gastar en alquiler del piso, a todas las personas de ojos marrones ¿Crees que los precios de alquiler de los pisos se incrementarían solo para las personas de ojos marrones? Yo no lo creo. Creo que el casero no te haría un precio más bajo por tener los ojos azules, igual que no te lo hace por tener una nómina más pequeña.

    Los médicos y las compañías en EEUU se ajustan a los precios que se les ofrecen desde los sistemas de seguros incentivados y sanidad pública. Si el seguro le ofrece al médico 1000 euros por hora de tratamiento de cada uno de sus pacientes, lo normal es que lo que el médico como mínimo sea 1000 euros/hora. El médico no va a dejar de cobrar 1000 euros/hora para pasar a tratar a un paciente sin seguro que le pague menos.

    Eso no quita para que luego haya médicos especializados en atención barata… pero serán aquellos a los que el sistema médico de seguros y atención subvencionada no quiera contratar, (y estoy pensando en el doctor Riviera de Los Simpson).

    En medicamentos tampoco sé si ocurrirá lo mismo. Pero si son medicamentos bajo patente, es normal que la empresa ponga un precio más alto, en los países donde crea que puede ganar más. De hecho, ese puede ser un buen indicativo de que en EEUU no hay racionamiento en la demanda.

    Las patentes son otra forma de intervención del gobierno, que tiene este tipo de efectos en los precios. Hacen que una única empresa tenga el monopolio de los derechos de distribución del medicamento. La ley se encarga de prohibir que yo compre medicamentos bajo patente en España (donde se venden más baratos), y los venda en EEUU, donde los venden más caros.

    El empresario contratará la póliza que le salga a el más barata (que no la más barata en general), y a la vez suponga un buen incentivo para atraer al trabajador. Si el gobierno paga los costes en forma de incentivos fiscales, (la empresa y trabajador pagan menos impuestos por contratar el seguro), la mejor póliza para el empresario (y para el trabajador), no tiene por qué ser la más barata. Lo más probable es que elijan la fórmula que más costes suponga para el gobierno (mayor desgravación fiscal)

    En el artículo que enlazas, hay fallos bastante graves en cuanto argumentaciones en lo económico. Por ejemplo, el autor argumenta que tener más material de diagnóstico por habitante, tendría que suponer menores costes. Es al revés. Si para atender al mismo número de personas utilizas más equipo médico, está claro que el coste será mayor. (Estás utilizando más euros por persona). En EEUU tienen material de sobra, con lo que siempre tienen máquinas esperando al paciente, y no son los pacientes los que tienen que esperar a que la máquina se libere como en España. Pero eso tiene un coste en euros. En España, donde hay menos material, el coste está en falta de atención al paciente.

  12. Hola Iñaki

    Estoy de acuerdo con lo que dices pero aun asi no entiendo como una operacion en USA cuesta “un cero mas a la derecha” que su equivalente en la UE. Podria entender que costara el doble, o exactamente el monto que subvencione el estado, pero no 10 veces mas o las burradas que se vienen leyendo por ahi. Ademas, se da por entendido que el negocio sanitario genera altos beneficios en USA (que se reparten entre todos, empresarios proveedores y personal sanitario a tenor de los sueldos que cobran estos ultimos) pero si esto es asi aquel pais tendria q estar copado de competencia de todo tipo ya que entiendo que aunque la demanda es muy alta habria todavia mucha demanda de estratos inferiores por cubrir (gente que no pueda costear esos precios tan exagerados). Puedo entender que haya barreras de entrada pero estas existen en practicamente todos los paises…

    Al hilo de esto en el libro del profesor Rallo se indica que las colas en USA son las menores de todas las comparadas creo recordar. Esto unido a la demanda exagerada por el efecto “barra libre” de los seguros me hace pensar que en realidad EEUU esta efectivamente sobredimensionada en sanidad, es decir, que barreras de entrada habra pocas si hay tan pocas colas, es decir, tanta capacidad. Lo que tendria que haber en esta situacion es una autentica persecucion de pacientes por parte de los recursos sanitarios porque mantenerlos ociosos no es una opcion… y esa persecucion precisamente baja el precio del servicio, no deberia de encarecerlo…

    Es que no se, hay algo ahi que no me termina de encajar…

  13. @Hola Oscar

    “no entiendo como una operacion en USA cuesta “un cero mas a la derecha” que su equivalente en la UE.”

    Atendiendo al informe que aporta Rallo, no es un 0 más a la derecha el sobrecoste de la sanidad en EEUU, sino un 15% por encima de lo esperado, dado su nivel de ingresos.

    Desde luego, la mayoría de las pruebas de diagnóstico no son 10 veces más caras. No encajarían las cifras, cuando el número de pruebas de diagnóstico por persona es mayor en EEUU, y el coste total de su sanidad, aunque excede lo esperado por su nivel de ingresos, no es, ni mucho menos, 10 veces nuestro coste.

    Y no creo que para que exista el sobrecoste, los beneficios tengan que ser especialmente altos en el sistema de salud. Hay sobrecoste, porque hay una demanda que crece sin restricciones (sin mirar el precio), pero que si que mira lo que le ofrecen. Con lo cual, la oferta se especializa en productos caros, que son los demandados por el cliente. Y vender productos caros, no implica tener muchos beneficios, (porque al que los vende, también le habrán costado caros los medios para conseguirlos).

    Nadie ha dicho, y de ningún informe se deduce, que no haya servicios médicos baratos en EEUU, especializados en gente con menos recursos. Los datos que se presentan entiendo que son medias de gasto total. De todas formas, los realmente pobres en EEUU tienen la sanidad pública estadounidense (Medicaid por ejemplo), y la mayoría del resto se asegura a través del trabajo, con los incentivos fiscales para empresa y trabajador. La parte no socializada del gasto sanitario es alrededor de un 13% del gasto total, con lo cual no influye demasiado en el precio medio.

    No entiendo por qué iba a haber una persecución de pacientes en EEUU para mantener las máquinas ocupadas. La gente paga por tener a la máquina esperando, y no tener que esperar ella a la máquina. Si un hospital eustadounidense empezase a tener colas de espera para diagnóstico, los pacientes cambiarían de hospital. Y ese paciente estaría dispuesto a ir a uno más caro, porque el sobrecoste no lo paga con su dinero.

    Si un seguro médico no es capaz de proporcionar la más última tecnología en diagnóstico, tratamiento, medicamentos etc… es probable que no sea elegido por el cliente subvencionado.

  14. @Juan Ramón Rallo, acabo de leer el apartado sanitario de su libro y me surgen dudas respecto a la atención sanitaria a mayores. El modelo de sanidad privada consiste en ahorro para sufragar gastos menores y atención primaria y aseguramiento para gastos sanitario mayores, pero en su libro presupone que una persona mayor de 65 años paga solo un sobrecoste medio de unos 2700 euros, cantidad que a mí me parece menor.

    El problema que me surge es que en los seguros sanitarios para gastos mayores, no suelen aceptar a personas mayores de 65 años, como mucho de 70, y con primas enormes. ¿Qué pasaría con personas de edad avanzada, se quedarían sin seguro?

  15. Harold,

    El sobrecoste con respecto al nivel de ahorro medio es el sobrecoste actual dentro del sistema sanitario español. No hay razón para que en un mercado libre sea mayor, y sí para que sea menor. Pero tomemos ese dato como referencia.

    Mi modelo es que el sobrecoste sanitario por razón exclusivamente de edad se cubra mediante el ahorro capitalizado; sólo los gastos de naturaleza extraordinaria y catastrófica se cubrirían con seguros. Y, en efecto, muchos seguros rechazan incluir, de primeras, a personas con 65 años. De lo que se trataría es de que esa persona se hubiera asegurado desde una edad mucho más temprana (idealmente, desde su nacimiento). Eso implica que la sanidad no puede privatizarse por completo hoy, ya que dejaría a muchas personas mayores sin seguro: ese caso lo trato en el apartado de la transición a una sociedad libre (en el fondo no es distinto a la problemática de privatizar las pensiones de inmediato: es necesaria una transición).

  16. En un sistema de libre competencia las cosas nunca están dadas.

    El descubrimiento de satisfacer a minusválidos a viajar en avión no dependía de unas leyes impuestas. Si un colectivo o un único minusválido solicita poder viajar en avión y no era posible, cualquier empresa aérea movilizaría recursos para ese nuevo cliente que antes no podía viajar. Este monopolio de servicio tan maravilloso haría que otros aviones hicieran lo mismo para ese grupo de consumidores y arrastraría en cadena hacia atrás en la creación de nuevos modelos de avión para llenar esos huecos.

    Deja la puerta abierta a la creatividad y esos mayores de incluso con 80 años podrán encontrar acomodo pues no son pocos y el juego de cifras y servicios se moverá para llenar los huecos donde uno o varios aseguradores vean factible y rentable.

    Si ahora no se ve, es por como esta montado y calculado el sistema. No hay motivos para la negación apriori por algo que ni se sabe como podría ser.

  17. @Juan Ramón Rallo Pero aún así, muchos seguros no son vitalicios e imponen una edad máxima de renovación (que suele ser 70 años). No sé si con el envejecimiento paulatino de la población el mercado se irá abriendo.

    Otra cosa, me sorprende el caso de Singapur con el Medishield. 20€ por persona jóven y 220€ por persona de 69€ es una cantidad increíblemente baja, pero según tengo entendido, es un seguro estatal y el Estado compìte con las compañías privadas. ¿En ausencia de competencia estatal y otras injerencias, podrían mantenerse precios de 220€ anuales para mayores? Porque le aseguro que si así fuese, firmaba ya.

  18. Harold,

    Hoy no tiene sentido asegurar a mayores de 70 años porque simplemente no hay demanda para ello. Pero no hay ninguna imposibilidad en que ese tipo de seguros puedan prosperar en una sociedad libre: son riesgos actuarialmente asegurables y que la gente, razonablemente, querría asegurar.

  19. @Juan Ramón Rallo, ¿se refiere a que el monopolio público sanitario hace que las compañías de seguros no estén interesadas en abrir el mercado hacia la gente de más edad, debido a que sus necesidades ya son cubiertas ineficientemente por el Estado?

  20. No, me refiero a que para que ese aseguramiento sea rentable a primas competitivas necesitas una base muy amplia de asegurados que no la tienes cuando el Estado ya proporciona, a tales efecto, un aseguramiento relativamente decente y que, sobre todo, ya has pagado.

  21. Si, tiene sentido. Otra cosa, ¿hay algún tipo de seguro contra enfermedades catastróficas en España? Lo digo porque la mayoría de seguros incluyen o un cuadro médico o reembolso, pero ambos cubren atención primaria, subiendo lógicamente el precio final del seguro, no he visto ninguno específico para gastos mayores, ¿estos seguro aparecerían en una hipotética liberalización de la sanidad?

  22. Hola @Iñaki

    Cuando digo “una operacion en USA cuesta un cero mas a la derecha” es una forma de decir que es mucho mas caro, no solo un 15%. Un ejemplo muy conocido: http://imgur.com/a/WIfeN

    55.000 $ por una operacion de apendicitis es mas que “1 cero a la derecha de sobre coste”, es un precio desproporcionado, “imposible”, mas teniendo en cuenta que es una operacion rutinaria. Se esta hablando de gente que pide prestamos o que rehipoteca su casa para conseguir operarse de una enfermedad trivial.

    Quiza se pueda sumar otro factor que creo no he visto reflejado en el libro de Rallo: he leido en foros que el alto riesgo de impago de los servicios privados de sanidad lleva al proveedor a blindarse contra ese riesgo subiendo los precios (mas todavia). No se si el profesor Rallo recabó datos sobre este tema al preparar el capitulo.

    Sobre lo de la demanda que crece sin restricciones tampoco me parece 100% acertado: si que crecerá con mas “alegria” que si la pagan los pacientes de su bolsillo enteramente pero al final si los seguros medicos los ofrece el empresario como parte del salario, el trabajador usará lo que le abarque su cobertura, mucho o poco, dependiendo del seguro contratado. Se sabe si los americanos cambian de trabajo por no estar conformes con su seguro medico? yo eso no lo he oido pero si asi fuera tendria sentido esa carrera por ofrecer “lo mejor de lo mejor”.

    Se sabe cuales son los beneficios del sistema de salud privado americano? ese seria un buen argmento para desmontar el argumentario “pro socialista”: si se dan unos beneficios del 5% sobre el capital invertido por poner un numero, estariamos hablando de unos rendimientos medianos para las cifras de gasto y coste que se manejan.

  23. El tema es que los “defectos” del sistema en EEUU han sido consecuencia perversa de la privatización. He leído todos los comentarios, y me soprende que tods se refieran a personas mayores que quedarían desasistidas, y nadie a los que no entrarian en el sistema de la sanidad privada porque no pueden pagársela. Los pobres, muchos, más en esta sociedad en la que crece la “nueva pobreza” de guante blanco. Pero, evidentemente, todos los que intervienen con sus comentarios son gente acomodada económicamente y su único interrogante es la vejez. Cuando a Rallo lo enfrentan a la realidad de la gente que quedaría desasistida (aunque aquí, repito, sorprendentemente solo aluden a los mayores, cuando los excluidos serían muchos más), Rallo dice: “Un momento, por supuesto que yo no propongo instaurar mi modelo, sino una transición” Buenas noches don.

    Lo que Rallo no sabe, o no quiere saber, y una liberal como yo sí sabe, es que todo modelo, liberal, privatizado, estatalizado o mixto, generará siempre sus efectos perversos y abusivos, producto de los que en uno u otro modelo quieren lucrarse. Porque el afán de lucro es el verdadero motor del comportamiento del individuo y las sociedades.

    No hay un modelo mejor que otro: sólo funcionan los correctivos y reformas a los efectos económicamente perversos de todos y cada uno de los modelos. Lo que no se puede es diseñar el mismo modelo para la sanidad en Suiza que en España o en Suecia. Y eso sin salirnos del ámbito de las sociedades europeas: las diferencias económicas, sociales, culturales mandan sobre los modelos teóricos. En España, por ejemplo, consciente o inconscientemente la sanidad cuenta con una asistencia familiar al enfermo que es un capital pasivo enorme y que no tiene Suecia, por ejemplo.

  24. Interesantes datos sobre la sanidad estadounidense.

    -El top 5% de quienes usan el sistema sanitario representan el 50% del gasto total.

    -El 60% de este top 5% son personas mayores de 55 años.

    – Sólo el 7% del Top 5% informa no tener enfermedades crónicas. En el caso del botton 95% alcanza el 50%.

    -Los cuidados extremos en el último mes de vida concentran un elevado porcentaje del gasto sanitario.
    El gasto sanitario de USA comparado con otros países se dispara a partir de los 67 años de edad. Por ejemplo, el coste anual en España para mayores de 67 años se mantiene entorno a 5000 dólares. En USA pasa de poco menos de 20.000 a más de 40.000 en personas de 85 años.
    En edades inferiores, el gasto sanitario de USA es mayor aunque no existe esta brecha tan amplia.

    -Desde el año 2000 se ha triplicado la contribución de la empresa y del trabajador al seguro premium.

    – En 1987 el 70% del gasto sanitario era privado, en 2011 se reduce al 55%.

    -Desde 1970 el porcentaje de población sin seguro médico se mantuvo estable en el 15% y cae a menos del 10% con el Obamacare.

    https://twitter.com/Daniel_Marbella/status/755864625304985601