El agónico ocaso de la sociedad abierta

La socialdemocracia europea se construyó sobre un consenso ideológico profundamente antiliberal, hijo bastardo del pacto silente entre comunistas y fascistas. Sin embargo, la administración de esa socialdemocracia consensuada recayó sobre unas élites presuntamente tecnocráticas que renunciaron a cualquier discurso ideológico en aras del turnismo gubernamental. Ningún partido mayoritario osó jamás disputar las bases de ese consenso, dando la batalla de las ideas y de los valores: al contrario, se limitaron a asimilarlo con el propósito de maximizar sus opciones de acceder y mantenerse en el poder. De hecho, todos aquellos que lo combatían, que pugnaban por plantear un debate más de fondo cuestionando la esencia misma de los valores y las ideas socialdemócratas, eran directamente tildados de antisistema: cuando, en verdad, los mayores antisistema eran aquellos que se obstinaban en blindar un sistema claramente fallido.

A la postre, semejante circo político funcionó mientras la calidad de la gestión socialdemócrata no era cuestionada por el conjunto de la población. Mas en cuanto el pan ha comenzado a escasear, ha bastado con que unas pocas formaciones de inspiración fascista o comunistaarticularan un discurso mínimamente ideologizado para que la fallida tecnocracia se ponga a tiritar. No sólo en España, sino en casi toda Europa.

Acaso muchos opten por responsabilizar a la crisis del ascenso de formaciones filocomunistas y filofascistas. Y, ciertamente, la falta de pan tiene su porción de responsabilidad. Pero el problema de fondo es otro: si la mayoría de la población asocia crisis con la necesidad de un mayor antiliberalismo es porque las ideas antiliberales llevan décadas siendo absolutamente mayoritarias en Europa; es decir, si la incertidumbre trata de combatirse con mayor estatismo es porque hemos interiorizado el discurso de que el Estado es providente y la libertad una amenaza. A diferencia de otras etapas históricas, nuestro problema no es que el Leviatán haya aprovechado la crisis para crecer, sino que la mayor parte de la población le ha implorado al Leviatán que crezca.

No en vano, el fondo del discurso de las formaciones antiliberales que han ascendido con fuerza en casi toda Europa, y también en España, es idéntico: la honda aversión a la sociedad abierta y a sus valores de tolerancia, diversidad y voluntariedad. Desde el Frente Nacional en Francia azuzando el odio contra los inmigrantes a Syriza en Grecia avivando el odio contra los capitales extranjeros, pasando por los distintos grupos de extrema izquierda que han emergido en España, todos intentan asfixiar y reprimir con gran radicalidad los pocos recovecos de libertad que todavía no habían sido barridos por el consenso socialdemócrata que ha gobernado Europa desde la conclusión de la Segunda Guerra Mundial. Pero su ascenso no se debe a que los liberales se hayan quedado en casa, sino a que apenas existen. La mayoría de europeos no piensan sustancialmente distinto hoy que hace diez años; el núcleo de sus ideas sigue siendo el mismo: la diferencia es que hace diez años tenían el estómago lleno y hoy no, con lo que han optado por declinar su apoyo a la tecnocracia y abrazar partidos ideológicamente afines pero más radicales.

Así las cosas, el liberalismo lo tiene harto complicado en Europa: las ideas liberales han sido absolutamente barridas de la escena política durante el último medio siglo, machacadas por el consenso socialdemócrata erigido en torno al dadivoso y corruptor Estado de Bienestar. Reconstruirlas no es cuestión de años, sino de décadas: y décadas es justo de lo que carece este Viejo Continente. Pues es viejo en el peor sentido del término, a saber, cortoplacista, mortecino y sin ilusión por el futuro; la tentación del antiliberalismo es justo la de consumir el capital acumulado durante generaciones en Europa, cual tercera generación de nuevos ricos que dilapida la fortuna familiar: una creciente generación de jubilados que tan sólo aspiran a seguir cobrando su pensión garantizada por el Estado y una menguante generación de jóvenes desanimados y sin aspiraciones cuya opción más racional es deglutir políticamente el capital legado por sus padres.

El riesgo, aclarémoslo, no es el de una revolución convencional, que a nadie interesa: el riesgo es el de apuntalar y reforzar el actual régimen extractivo con un legitimador barniz de regeneración democrática. Un sofisticado chavismo a la europea que renueve la arena del circo y vuelva a repartir pan a costa de nuestra libertad presente y prosperidad futura. Los partidos mayoritarios han claudicado a la hora de combatir ideológicamente esta senda de degeneración estatista: en esencia, porque el fondo de su discurso es el mismo. Su esperanza por conservar la poltrona pasa por que la recuperación económica se intensifique y la radicalización de los movimientos antiliberales se modere: pero cuanta más fuerza cobre la radicalidad antiliberal, menos bases quedarán para una recuperación sostenible y no sufragada mediante el expolio y la destrucción generalizada de capital (impagos, devaluaciones, inflaciones, controles de capitales, aranceles, incrementos de impuestos…).

Una pescadilla que se muerde inquietantemente la cola y ante la que los liberales sólo nos queda ofrecer una numantina resistencia ideológica que bregue tanto contra el socavado consenso socialdemócrata cuanto contra las energizadas excentricidades filofascistas y filocomunistas. Eso y, una vez superado el límite personal que razonablemente le impongamos al heroísmo, el exilio.

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33 comments

  1. El tratado transatlántico puede ser la última esperanza, espero que se ultime lo antes posible.

  2. Sí, es una pena. La maldición de Casandra. Sabemos cómo va a acabar esto y no podemos hacer nada por evitarlo.

    Parece que la gente ha olvidado que ideas muy parecidas a las que han triunfado en las europeas se probaron hace un siglo.

  3. Eso me gustaría saber a mí. ¿A dónde hemos de exiliarnos si no hacemos más que ver ver como las ideas liberticidas avanzan por doquier?

  4. Grandes verdades las que comentas, Juan Ramón….. y como dicen los japoneses, “El que las cosas vayan mal no significan que no puedan empeorar”.

    Algo si parece claro, estamos ante el principio del fin de la socialdemocracia europea, y que en los últimos setenta años, al margen de siglas de izquierda y derecha de los partidos políticos que han gobernado en cada país, es la ideología que realmente ha gobernado Europa desde el final de la segunda guerra mundial.

    En principio eso es una buena noticia, pues con la debacle de los bipartidismos socialdemócratas en todos los países, Europa entra en una nueva época de reinvención de sí misma. Algo está claro, los dogmas socialdemócratas ya no son creíbles por la ciudadanía europea.

    Bien es cierto que en el proceso de descomposición de la socialdemocracia en la que estamos, en esta primera fase de aluvión de mini partidos y tras setenta años de adoctrinamiento socialista a través del control de la Planificación Central de la Educación Pública y del absoluto control de los medios de comunicación públicos, es lógico que en el actual mapa de partidos políticos socialdemócratas, su fragmentación irrumpiera fundamentalmente por la izquierda (para eso ha servido tanto adoctrinamiento ¿O hay alguna diferencia entre estudiar en una universidad pública en Finlandia con una de Canarias? ¿O hay alguna diferencia entre escuchar una tv pública en Grecia, Holanda o España?. Hasta aquí nada de lo ocurrido en las presentes elecciones nos ha de sorprender a los que nos gusta el análisis de las ideas.

    Por supuesto, pasada la borrachera del éxito electoral, más pronto que tarde, preveo en esta inflación de partidos de ultraizquierda que les veremos enfrentándose entre ellos mismos en una guerra sin cuartel por demostrar quien es más de izquierdas.

    Por supuesto, este magma de partidos de ultraizquierda, defensores del totalitario concepto de “socialismo del siglo XXI” (de los Chávez, Maduros, Correas, Evo Morales, Bachelet, etc.), y que tienen como OBJETIVO QUE LA UNIÓN EUROPEA SEA AL SIGLO XXI LO QUE LA UNIÓN SOVIÉTICA FUE AL SIGLO XX, es un riesgo real que tiene Europa, pues el éxito de la socialdemocracia europea ha sido exitosamente expandido a la ONU y en las últimas décadas está siendo cada día más copiado en Estados Unidos por su bipartidismo.

    Las sociedades libres, las sociedades abiertas, de nuevo están ante el desafío de saber diferenciar entre los valores que hacen a una sociedad libre, de aquellas que utilizan el aparato formal de la democracia para esclavizarla (caso claro la socialdemocracia europea).

    En la segunda guerra mundial la libertad sólo ganó a un totalitarismo socialista, el nacionalsocialismo; pero el socialismo en todas sus formas (comunismos, socialismos, socialdemocracias, progresismos, etc.) venció holgadamente en una gran parte del mundo. En todos los países en los que venció, defendió los mismos objetivos políticos y económicos, siguiendo por supuesto, métodos y ritmos distintos para ir socavando las libertades individuales. Muy en concreto la libertad de pensamiento, pero también nuestros ahorros, nuestros derechos privados, la separación de poderes, las instituciones sociales evolutivas básicas generadas durante milenios (muy en concreto la Ley, convirtiéndola en meros reglamentos y cambiantes órdenes a capricho de los gobiernos de turno); pero también la familia, los contratos libres, el dinero, incluso el lenguaje (confundiendo los conceptos para manipularnos a todos, etc.). Las castas políticas socialdemócratas europeas en sus objetivos constructivistas de estados de bienestar esclavizadores, han ido convirtiendo para sus sociedades en realidad su mítico objetivo socialista de hacernos depender del estado “desde la cuna a la tumba”.

    Desde la segunda guerra mundial el socialismo ha matado a más de cien millones de personas en genocidios directos, y otros cien millones en hambrunas, campos de rehabilitación (con la excusa de sus revoluciones culturales murieron millones en China, Camboya, Vietnam, Corea del Norte, Cuba, etc.). El nazismo a su lado fue un aprendiz de genocidas.
    En todos los países en los que ha triunfado el socialismo, más pronto o más tarde sus estados han sido cárceles, y sus habitantes se han ido empobreciendo indefectiblemente.

    Fue una pena que al final de la segunda guerra mundial sólo el nacionalsocialismo tuviera su Núremberg.

    Fernando Nogales

  5. Queridos Camaradas:
    Vistas las elecciones europeas y el resultado de IU, Podemos, ERC…el comunismo en España está a la vuelta de la esquina. O nos unimos todos los liberales apoyando al único partido liberal que hay en España (P-LIB) o me temo que lo mejor será votar con los pies. ¿A donde? Pues a un lugar llamado libertad (somewhere over the rainbow).
    Soy consciente de las importantes diferencias que existen entre los liberales y el rechazo de muchos a cualquier tipo de lucha política, pero llegados a este punto, no veo muchas más alternativas para cambiar el rumbo colectivista.
    Necesitamos un líder JASP y con ganas de llevar a la práctica las teorías austríacas.
    @JRR: ya sabes dónde encontrarnos…

  6. En general creo que en temas políticos los libertarios sóis muy exagerados. Lo primero decir que la socialdemocracia es una ideología que pretende un paso reformado del capitalismo al comunismo. Que yo sepa, tras la Segunda Guerra Mundial la mayoría de partidos socialdemócratas renunciaron al socialismo científico y apoyaron el capitalismo “de rostro humano”, el cual era simplemente una economía social de mercado, por lo cual sería más correcto llamarles social-liberales, ya que no ponían en duda el capitalismo.

    Por otro lado, uno de los diseñadores del Estado del bienestar fue Keynes, un afiliado al Partido Liberal y capitalista hasta las trancas, por mucho que ciertos liberales dogmáticos le llamen socialista, simplemente porque ponía en ciertos momentos aquello de “el mercado proveerá”.

    Ademàs, eso de pintar Europa como si fuese un bastión antiliberal o la nueva Unión Soviética me recuerda al descerebrado de Schwarzenegger diciendo que Austria era un país socialista. Hasta donde yo sé, en los objetivos de la Unión Europea está la economía social de mercado y el capitalismo junto con el Estado del bienestar, cosa que a mí me parece social-liberal o si lo preferís socialdemócrata, no una nueva Cuba.

    Por último decir que estamos en una sociedad de clases medias, y por lo tanto, las opiniones políticas son muy parecidas entre la mayoría de ciudadanos. Todos apoyamos el capitalismo como sistema económico, todos apoyamos el Estado del bienestar como garante de la cohesión social, todos apoyamos la democracia como el menos malo de los sistemas, y sólo hay disidencias de grado (unos son más conservadores en lo social, otros apoyan bajar impuestos a cambio de reducir un poco la asistencia social, etc). Es por eso que en el sistema democrático, veo poco menos que imposible que un partido comunista, fascista o libertario consiga nada reseñable salvo situaciones de extrema necesidad como ésta. No nos engañemos, la crisis acabará, los fascistas y comunistas se diluirán en las elecciones y la gente volverá a votar a partidos de centro-derecha, centro o centro-izquierda, todos defensores de le que es Europa desde la Segunda Guerra Mundial

    PD: Europa es probablemente el continente con mejor calidad de vida para todos sus ciudadanos, se respetan los contratos y hay libertad para abrir negocios (en algunos países menos que en otros, desgraciadamente). La socialdemocracia no tiene nada de criminal, es simplemente un capitalismo con asistencia social, nada más. Esto no es Venezuela.

  7. @samuelgallop Repito que es irrelevante. Vivimos en una sociedad donde la mayoría de personas piensan y actúan de forma parecida. Todos apoyan el capitalismo y el Estado del bienestar, es decir, todos apoyan el modelo europeo.

  8. Harold,

    1) Lo que llamas social-liberales es lo que yo llamo socialdemócratas.
    2) El Partido Liberal de Keynes ya no tenía nada de liberal. Y las ideas políticas de Keynes daban miedo: http://www.ilustracionliberal.com/51/el-programa-politico-de-keynes-juan-ramon-rallo.html
    3) Yo no miro a Europa como la Unión Soviética. De hecho, creo que lo dejo claro: “El riesgo, aclarémoslo, no es el de una revolución convencional, que a nadie interesa: el riesgo es el de apuntalar y reforzar el actual régimen extractivo con un legitimador barniz de regeneración democrática. Un sofisticado chavismo a la europea que renueve la arena del circo y vuelva a repartir pan a costa de nuestra libertad presente y prosperidad futura.”
    4) La opción de normalización socialdemócrata que trazas es factible. El problema es qué sucederá si se retrasa lo suficiente como para que estas opciones desplieguen su modelo hiperextractivo.
    5) La socialdemocracia no es capitalismo asistencial. Si fuera asistencial, el Estado no coparía el 50% del PIB, sino el 5%-10%. Es una opción de control y dirección del ciudadano.

  9. @Harold,

    A muchos os ocurre que no sois capaces de ver las contradicciones aunque éstas os golpearan la cabeza.

    Socialismo y capitalismo son ANTITÉTICOS. No existe tal cosa como un capitalismo con “estado del bienestar”. En la medida que se incrementa la intervención estatal en los asuntos privados, el capitalismo se va a hacer gárgaras y viceversa.

    Cuando dices que todos apoyan el capitalismo no sabes de qué hablas.
    La inmensa mayoría de la gente no es consciente de lo frágil que es el proceso productivo capitalista que pone bienes y servicios diariamente en sus mesas. No entienden que sin libertad no hay creatividad, sin creatividad no hay producción acorde con las necesidades de la gente, sin producción no hay ahorro y sin ahorro no hay acumulación de capital y mayor productividad. Debido a esa ignorancia, son capaces de recomendar todo tipo de actuaciones que en realidad cortocircuitan ese circulo virtuoso de prosperidad hasta que un día se levantan en medio de un erial habiendo consumido el capital que sus mayores consiguieron ahorrar.

    Socialismo y Capitalismo no pueden convivir. El uso de la fuerza ( medios políticos ) es incompatible con la libertad ( medios económicos ) y las patrañas como la “economía social de mercado” son equilibrios inestables, situaciones transitorias hasta que la primera crisis hace florecer el populismo y éste acaba con todo…. Reset y vuelta a empezar.

    El sistema democrático no es garante de nada. No es más que una violencia incruenta. En Venezuela ( como recuerda Pablito Iglesias ) gobernó Chavez y ahora gobierna Maduro porque así lo decidieron las urnas. A Hitler lo “legitimaron” unas elecciones. Pensar que una masa social aborregada por años de adoctrinamiento estatal, obcecada en el relativismo moral, pastoreada por ignorantes bienintencionados ( la peor clase ) va a tener la sana intuición de alejarse de la senda del totalitarismo cuando tienen hambre, es confiar demasiado.

    Yo desde luego no comparto tu acto de fe.

  10. con esta crisis he podido entender de primera mano las consecuencias de las expansiones de crédito y sus distorsiones en el sistema productivo, y cómo los sistemas monetarios basados en “patrón oro” (en este caso, España modelaría vivir bajo patrón oro con el BCE) no son capaces de gestionar adecuadamente el decrecimiento del sistema productivo (sectores que deben abandonar los modelos de negocio insostenibles), y la transición que abandona a millones de ciudadanos a no poder acceder a un medio de subsistencia.

    es decir, en Europa se está dando claramente el mismo proceso que en el pasado se daba cuando los países no tenían control de su moneda por vivir bajo patrón oro, y la deflación no terminaba en unos tiempos adecuados.

    La historia es muy clara en este aspecto. En estas transiciones de dificultades económicas graves, es cuando se han dado las mayores revoluciones y guerras en el pasado.

    Era perfectamente compatible permitir la deflación en los países donde se ha dado expansión de crédito, permitir pinchar las burbujas estatales, y al mismo tiempo permitir que el BCE se inventara medidas alternativas para paliar las necesidades de los millones de desempleados que existen hoy en día en Europa (¿algún tipo de renta básica temporal), y que frenara los filocomunismos y los filofascismos.

    Porque los seres humanos, y sus derivas, no se pueden modelar con modelos analíticos.

  11. Europa funcionó durante un siglo con patrón oro. El problema es combinar la rigidez monetaria con la rigidez de los mercados: si la regulación estatal te impide readaptarte y el Estado no te proporciona trabajo, entonces los parados lo tienen muy complicado.

  12. De hecho, Kahuna, lo que propones no lo ha hecho en esta crisis ningún país del mundo y no todos están como Europa. EEUU ha llevado a cabo QEs cuyo único propósito ha sido salvar a los bancos de su iliquidez. Pero eso no tiene nada que ver con financiar programas de empleo público que, insisto, nadie ha llevado a cabo.

  13. @Juan Ramón Rallo Su propuesta de un Estado que cope el 5-10% es atractiva, eso es innegable. El principal problema que veo es que no sé si un Estado así sería capaz de afianzar el bienestar actual o superarlo. El salario real de los sectores más pobres de la sociedad no ha subido nada desde 1980, el precio de la vivienda en comparación con los salarios ha subido muchísimo, y por otro lado el sistema de pensiones privado a pesar de que en Chile es exitoso en España es un completo desastre que ofrece una rentabilidad bajísima debido a las altas comisiones de los gestores. Y no digo que su modelo de Estado sea deseable, que sin duda lo es si ofreciese tanto bienestar como el actual o superior, simplemente soy escéptico a ciertas soluciones de mercado.

    Por otro lado tiene usted razón, un Estado del 50% es una barbaridad y considero que en la situación actual un Estado del 30% puede perfectamente mantener la protección social y el bienestar actual, y de hecho hay Estados con menor gasto público como Irlanda que tienen un bienestar muy superior. Creo que sus ideas son interesantes y que se podrían llegar a acuerdos, ya que como dijo usted, al final todos queremos una sociedad más próspera, sin pobreza y rica.

    En cuanto a la normalización socialdemócrata, por muy negras que se vean ahora las cosas, estoy seguro de que ocurrirá de aquí a no mucho tiempo, tanto por parte de los partidos clásicamente socialdemócratas como por parte de los democristianos.

  14. Muy poco han aprendido las nuevas generaciones de Europeos de todo lo acontecido en el pasado siglo XX. Siglo siniestro en cuanto a la libertad se refiere. Las masas, esas que, según narra la historiografía religiosa, en su día eligieron a Barrabás antes que a Jesucristo, siempre votando con el culo, en vez de con la cabeza. Las masas siempre han aspirado a buscar su sustento, sacándolo de la producción y el bienestar ajeno, llamándolo “derechos”, encima “derechos”. Por eso soy liberal, porque creo en el individuo, en su pleno desarrollo en libertad y asumiendo su responsabilidad individual, siguiendo la máxima de vive y deja vivir. Viendo los resultados de éstas elecciones Europeas (yo voté por primera vez al P-Lib), dan ganas de salir corriendo y refugiarnos en el famoso Valle de aquel mítico personaje de ficción de la novela de Ayn Rand (La Rebelión de Atlas), donde iban a vivir todos aquellos que huían del colectivismo imperante en esa época. Nos hacen falta millones de Jhon Galt y tal vez podríamos salir verdaderamente de toda ésta mierda de sociedad.

  15. 1) No es tan cierto que el salario no haya aumentado. Está sesgado por el aumento de pensionistas y por un sesgo a la baja de la mejora del poder adquisitivo: http://econlog.econlib.org/archives/2014/05/the_middle_clas.html
    2) El problema de la vivienda se deba a la restricción del suelo y a la inflación crediticia.
    3) Hay planes de pensiones en España que funcionan estupendamente, como Bestinver. Huya de los bancos, que sólo buscan colocar instrumentos de nula rentabilidad para acogerte a la desgravación fiscal.

  16. @Juan Ramón Rallo Puede que el aumento de pensionistas haya sesgado el aumento de rentas salariales a la baja, pero es innegable que las rentas salariales de los trabajadores no cualificados (aquellos que apenas tienen educación secundaria o ni siquiera eso) se han estancado desde hace unas décadas. Quizás tenga usted razón y se deba al ascenso de los países menos desarrollados, y cuando en esos países la manos de obra no cualificada sea igual de cara que la de los países desarrollados, se retome una expansión salarial en estos sectores.

    ¿La vivienda realmente está tan regulada en los países desarrollados? Pregunto sin malicia, es que lo desconozco.

    También desconocía la existencia de esos planes de pensiones, la verdad es que me he guiado por la noticia de la mala rentabilidad de esos planes. Investigaré.

  17. Los planes de los bancos son muy malos. Los profesionalizados, no. Aparte, no está obligado a invertir en planes de pensiones españoles.

    La vivienda está hiperregulada: de cabo a rabo.

  18. @Juan Ramón Rallo ¿Y con la capitalización de las economías más atrasadas, a largo plazo se beneficiarán los trabajadores no cualificados de todo el mundo, incluidos los países desarrollados? Porque ahora eso no se está dando, desgraciadamente.

  19. Obviamente. Cuanto más capital por trabajador haya a escala mundial, más rentas salariales. Ahora mismo no sucede porque no se están diferenciando de los países desarrollados. Pero su auténtica amenaza si no se diferencian no es esa, sino la creciente mecanización de sus funciones.

  20. @Juan Ramón Rallo Pero se supone que una economía no intervenida laboralmente y con un mercado libre suele tender hacia el pleno empleo por la ley de Say.

  21. Sí, eso seguro. La cuestión es con qué salarios. Si hay mecanización masiva sin readaptación laboral, los estándares de vida de todos mejorarán muy sustancialmente, ahora bien, es muy probable que las desigualdades se ensanchen.

  22. @Juan Ramón Rallo Sinceramente, y a pesar de defender la época keynesiana por su crecimiento económico espectacular, no me preocupa la desigualdad siempre y cuando los pobres mejoren.

    China es hoy día tiene mejor calidad de vida para todos sus ciudadanos y es más desigual que antes. Si la mecanización mejora el nivel de vida de los menos cualificados a costa de aumentar desigualdades, bienvenidas sean. Preferir igualdad a cambio de menos riqueza para todos es absurdo e inmoral.

  23. En primer lugar, enhorabuena por su articulo profesor.

    A lo largo de estas ultimas semanas y con las elecciones al parlamento europeo a la vuelta de la esquina me ha sorprendido enormemente una cosa.

    No es solo que la mayoría de la gente este dispuesta a entregar su libertad y futuro a políticos, ni que se queden de brazos cruzados esperando a que les solucionen la situación “desde arriba”, sino que encima de todo los criterios para elegir a un representante u otro son increíblemente absurdos. He llegado a oír, palabras textuales “el mejor candidato es Miguel Arias “Cañavate” porque tiene la voz fuerte y tiene petroleo” o que “hay que votar al PSOE porque si no no hay pensiones”.

    Sinceramente me asusta mucho esta situación, ¿como se llega a esto? ¿como se puede pretender entregar tanto poder a unos gestores y su vez utilizar tan pobre criterio para elegirlos?.

  24. Los liberales tenemos muchos defectos:
    1. Somos pocos.
    2. Somos pacifistas.
    3. Exigimos responsabilidad a los demás.
    4. La igualdad nos importa un comino.

    1. y 2. nos hacen débiles. 3. y 4. nos hacen odiosos. ¿Cómo vamos a competir contra un tipo que promete rentas sin trabajar y que te asegura que es posible porque piensa sacar la pasta robándosela a los ricos malvados comeniños crudos?

    Lo único que crea un clima favorable a la libertad es precisamente estar sumergido en un mundo donde la libertad apenas existe y donde, por tanto, se anhela. En un mundo donde todo el mundo está asqueado de políticos, de pedir permiso para todo y de tener que someterse a regulaciones y confiscaciones difíciles de entender, es cuando empiezan a nacer las ganas de hacer cosas y de liberarse del yugo.

    Casi mejor que asciendan rápidamente partidos de extrema derecha/izquierda que destrocen el país y vuelvan a demostrar que son nefastos para la Humanidad. Total, antes o después van a ganar, y ya puestos a pasar el mal trago prefiero que suceda rápidamente en lugar de lenta y agónicamente, que es lo que está pasando ahora. Que llevamos casi 7 años de crisis y todavía están renqueando los partidos de “centro” cuando es evidente que todo el mundo los odia y que tarde o temprano terminarán de menguar. Sólo hace falta que se terminen de agotar las pocas migajas que quedan para sostener sus redes clientelares.

  25. ¿El agónico ocaso de la sociedad abierta?: puede ser, ahora bien, los tiempos y las gentes cambian y los liberales tenemos firmes principios y el tiempo nos dará la razón .Pero tenemos problemas de comunicación, hacemos propuestas que para la gran mayoría de las personas son anti-intuitivas; por eso cuando hablamos con un estatista para hacer una propuesta, siempre es mejor, antes de soltar la propuesta, primero hablar de su futura respuesta y luego soltar nuestra propuesta.
    Sí, anhelamos la libertad y nos repugna la coacción, y algunos somos especialistas en ir a la contra, militando en un partido comunista con Franco, siendo empresario en una tierra y en un tiempo hostil y siendo libertario en un tiempo de ideas colectivistas.
    Habrá que aprenderse la famosa frase: si no lo puedes evitar, disfrútalo pero siempre tratando de evitarlo (lo último me lo acabo de inventar).
    ¡¡ ÁNIMO !!

  26. En relación con el fin de la sociedad abierta recomiendo el libro de Karl Polanyi, “La gran transformación”, uno de los pocos ensayos imprescindibles del siglo XX. La gran transformación no es el comienzo del capitalismo o la revolución industrial, sino el surgimiento del comunismo y del fascismo.

    Creo que al igual que entonces, los individuos buscarán las líneas de mínima resistencia que les permitan recuperar lo que ellos entienden es un poco de control sobre sus vidas. Por eso, a izquierda y derecha buscarán la protección del estado, frente a la fuente de su incertidumbre que son las multinacionales.

    Por eso nosotros pensamos que es indispensable un mínimo de libertad positiva, para erradicar el miedo existencial. Desgraciadamente, hasta el momento lo que se ha hecho es confinar, excluir, cercar, algunas veces con criterio, otras sin él.

    Los próximos veinte años van a ser muy distintos a los anteriores, en parte por cuestiones inevitables y en parte por estas cuestiones sociales. Nos estamos moviendo hacia una nueva era, de forma imperceptible, y no será buena.

    saludos,

  27. La causa de todo esto es que ni en Rusia ni en Europa en general nunca han hecho un proceso de decomunizacion. Si, los americano han dirigido un proceso de denazificacion en Alemania, es decir solo de la mitad de la ideologia nacionalsocialista. El camarada Stalin habilmente ninguneo la decomunizacion o desocializacion.

  28. Completamente de acuerdo con el artículo.

    El liberalismo es y seguirá siendo algo residual en España. El empeño de Juan Ramón en difundirlo es admirable (y le estaré siempre agradecida), pero no es más que una gota en un océano de estatismo. Las elecciones del pasado 25 de mayo son un reflejo: menos de 10.000 votos al P-LIB (por detrás de partidos sin programa o de tintes cuasi-cómicos). Incluso entre los liberales españoles hay cotas de estatismo nada despreciables. No estoy diciendo que se debería dejar de batallar, pero sí que no cambiará de forma apreciable el panorama, ni siquiera en el largo plazo o larguísimo plazo (al que a veces se apela como última esperanza). La tendencia innegable e imparable es que las ideas liberticidas de todos los colores se impongan cada vez más.

    Dicho eso, también me gustaría decir que pienso que Juan Ramón como un altavoz del liberalismo podría ser algo más popular, si intentará ser algo más afable y abierto de lo que es ahora (algo que no menoscabaría su figura en ningún aspecto). Sé que no debe ser fácil, pero creo que vale la pena el esfuerzo (espero que no se tome a mal este último comentario).