En defensa de las sicav (para todos)

Al final, el populismo ha terminado devorando a algunos de sus hijos. Tras varios años cargando contra las sicav de la casta, resulta que Izquierda Unida despertó para descubrir que (parte de) la casta eran ellos mismos: nada menos que el eurodiputado que ha encabezado sus listas a las europeas durante la última década, Willy Meyer, se había lucrado —con o sin conocimiento de causa, tanto da— de esos instrumentos del demonio. Naturalmente, aunque sólo fuera por guardar las apariencias mientras conservan buen resguardo su cartera, Meyer ha tenido que dimitir de su puesto de eurócrata extractivo, lo que por desgracia no ha evitado que la artillería pesada de la demagogia fiscal haya vuelto a golpear con fuerza a las sicav.

No es de extrañar: en España, el Estado sólo puede seguir creciendo a costa de saquear, con mucha más saña, a todos los ciudadanos, incluyendo a las clases medias. La mayoría de españoles, empero, quieren más gasto público sin soportar una más pesada losa tributaria, de modo que se hace imprescindible buscar un chivo expiatorio tributario al que responsabilizar de todos los males hacendísticos de la patria. A veces ese chivo expiatorio es el fraude fiscal (fuente inagotable de recursos cual bolsa de oro de los Leprechaun); otras, el inexistente tipo efectivo del 3,5% en el Impuesto de Sociedades; y el resto, las sicav. Pero, ¿qué son las sicav y qué encaje tienen dentro de nuestro sistema tributario?

¿Qué son las sicav?

Las sicav son un tipo de institución de inversión colectiva: en concreto, Sociedades de Inversión de Capital Variable. Se trata, pues, de una sociedad anónima a través de la cual se gestiona un patrimonio financiero mínimo de 2,4 millones de euros proveniente de al menos 100 personas (si bien, sólo una de ellas suele poseer la porción relevante del patrimonio financiero gestionado, controlando así la sicav y relegando al resto de accionistas a la posición de meros ‘mariachis’ interpuestos por los requisitos regulatorios). Otros tipos de instituciones de inversión colectiva son los fondos de inversión (análogos a las sicav, pero sin personalidad jurídica propia), los fondos y sociedades de inversión inmobiliaria (a diferencia de las sicav no invierte en acciones, sino en inmubles) o los fondos indexados (ETFs).

¿Cuánto tributan las sicav?

Todas las instituciones de inversión colectiva —repito, todas: incluyendo los fondos de inversión tributan al 1% por Impuesto de Sociedades, según el artículo 28.5 del texto refundido de la ley que lo regula. Pero la historia, por desgracia, no termina aquí: si usted obtiene ganancias en su institución de inversión colectiva y posteriormente las distribuye en forma de dividendos, usted (y los ricos con sicav) pasará a tributar por ese importe al 21%, 23% o 27% según marca el IRPF: el 1% se paga únicamente sobre los beneficios de la institución de inversión colectiva (por Impuesto de Sociedades), no sobre la distribución de esos beneficios a sus accionistas (quienes abonan IRPF). Dicho de otra manera, usted puede acogerse exactamente al mismo régimen fiscal que la casta plutocrática que tiene una sicav simplemente contratando un fondo de inversión de esos cientos que los bancos le ruegan machaconamente que contrate. Si tan ventajoso lo reputa, sólo tiene que buscar su sucursal más cercana.

De hecho, hasta el año 2010, los accionistas de una sicav sí gozaban de un privilegio del que carecían los demás inversores en instituciones de inversión colectiva: sus dueños podían anotarse las distribuciones de capital como minoraciones del capital suscrito (hasta que éste cayera al mínimo regulatorio), ahorrándose pagar impuestos sobre tales reducciones (ya que no computaban como plusvalías). Pero desde 2010, ese régimen ventajoso fue suprimido por Elena Salgado (lo ideal habría sido ampliarlo a los fondos de inversión). Por tanto, ahora sí que no hay excusas: el régimen fiscal de la sicav es exactamente igual al de los fondos.

Acaso, empero, considere que ese régimen fiscal resulta escandalosamente privilegiado por mucho que todos podamos acogernos a él. ¿Qué sentido tiene que la mayoría de empresas estén pagando por Sociedades unos tipos nominales entre el 25% y el 30% mientras que, en cambio, las instituciones de inversión colectiva —entre ellas las sicav— tributan al 1%? Pues tiene todo el sentido del mundo y, de hecho, no deberían tributar al 1%, sino al 0%.

La razón es sencilla. Un fondo de inversión y una sicav son vehículos que compran acciones de empresas. Las acciones son títulos de copropiedad sobre una compañía y su rentabilidad procede de los beneficios que obtiene esa compañía. Por consiguiente, en primer lugar, los fondos de inversión y las sicav ya están soportando indirectamente el Impuesto de Sociedades del 25%-30% que abonan las compañías cuyas acciones tienen en cartera. En segundo lugar, los beneficios que propiamente obtenga el fondo de inversión o la sicav a cuenta de las revalorizaciones o de los dividendos abonados por su cartera, pagan el Impuesto de Sociedades de las instituciones de inversión colectiva (el 1%).

Y, finalmente, cuando esos beneficios retenidos en el fondo de inversión o la sicav (y procedentes, en última instancia, de los beneficios de las empresas cuyas acciones ha adquirido la institución de inversión colectiva) son repartidos entre los accionistas del fondo o de la sicav, pasan a tributar por rentas del ahorro dentro del IRPF (al 21%, 23% y 27%). Sería absurdo que por el hecho de que Inditex le pague un dividendo a un intermediario (la sicav), éste volviera a pagar el 30% de Sociedades y que cuando ese intermediario distribuyera de nuevo el dividendo al inversor final tuviera que volver a abonar un 21%-23%-27% por rentas del ahorro en el IRPF.

Pongamos un ejemplo numérico. Imaginemos que una sicav adquiere el 100% de las acciones de una empresa de distribución textil. Esa empresa obtiene unos beneficios de un millón de euros, por los cuales paga un Impuesto de Sociedades del 20% (un tipo cercano al efectivo). Del millón de euros de beneficios pasa a 800.000 euros. Posteriormente, esos 800.000 euros los distribuye en forma de dividendos a sicav, por los cuales pagará un Impuesto de Sociedades del 1%, quedándose en 792.000 euros. Y, finalmente, si esos 792.000 euros se distribuyen en forma de dividendos al propietario de la sicav, pagaría actualmente alrededor de 212.000 euros por IRPF. En total, pues, los beneficios de un millón de euros quedarían actualmente reducidos a 580.000 euros: un tipo efectivo del 42%.

Pero a los críticos de la sicav un tipo efectivo del 42% les parece demasiado poco. ¿Qué sucedería si las sicav (o los fondos de inversión) pagaran un tipo efectivo por Sociedades del 20% en lugar del 1%? Pues que los beneficios finalmente distribuibles caerían a 468.000 euros, esto es, un tipo efectivo medio sobre el ahorro de más del 53%. Un auténtico despropósito confiscatorio que, para más inri, no podría limitarse a las sicav, sino que tendría que extenderse también a los fondos de inversión. A la postre, si se mantuviera la baja tributación de los fondos de inversión al tiempo que se eliminan la de las sicav, ¿qué harían los ricos? Pues comprar fondos de inversión e invertir su patrimonio a través de ellos. ¿De verdad vamos a machacar tributariamente a las clases medias ahorradoras para emprender una santa cruzada contra los ricos?

¿Y cuánto recaudaríamos?

Claro que, tal vez, usted piense que esa confiscatoria recaudación sobre ricos y pobres quedaría justificada si con ella cubriéramos nuestro gigantesco déficit público (unos 70.000 millones de euros) y así evitáramos los recortes del gasto. Bien, pues ni siquiera. A cierre de 2013, el capital invertido en sicav en España era de 27.600 millones de euros. Asumamos, de manera extraordinariamente generosa, que la rentabilidad media que obtienen todas estas sicav es del 10%, esto es, que logran unos beneficios de 2.760 millones de euros. ¿Cuánto recaudaríamos si hiciéramos tributar esos beneficios al 30% en lugar de al 1%? 830 millones de euros: apenas el 1% del déficit total.

En realidad, sin embargo, las cifras serían menores: la rentabilidad histórica media de la renta variable es del 5,5% (de modo que la recaudación caería a 450 millones) y, sobre todo, buena parte de las sicav se deslocalizarían. Por tanto, sangraríamos el ahorro para absolutamente nada. Olvídese de las sicav: el problema de nuestro déficit está en el exceso de gasto.

¿Son las sicav un privilegio? Sí

A la luz de todo lo anterior, parecería que soy un firme defensor del actual régimen de las sicav. Pero no: las sicav son un privilegio y deberían dejar de serlo. Mas la manera de que dejen de serlo no es eliminarlas, sino generalizarlas a todos los inversores, con independencia de la inversión mínima necesaria. Al cabo, la gran ventaja de una sicav frente a un fondo de inversión no es fiscal, sino operativa: la sicav puede ser gestionada directamente por el accionista mayoritario, mientras que el fondo de inversión no (salvo que tengas capacidad para nombrar al equipo gestor). No hay ninguna razón para excluir del régimen fiscal de las instituciones de inversión colectiva a aquel inversor minoritario que quiera autogestionar su cartera: ninguna. Y, por eso, el razonable régimen tributario de las primeras debería acoger también a los segundos.

Por desgracia, ningún político (salvo acaso esa irreducible y honrosa aldea tirolesa que son el Partido de la Libertad Individual) pretende hacerlo. Tanto la casta como la anticasta están a favor de rapiñar con mayor saña al contribuyente. Necesitábamos sicav para todos y Montoro sólo nos ha ofrecido ese penúltimo timo de la estampita que son los Planes Ahorro 5. Y el otro lado de la bancada, todavía se atreve a decir que ha sido demasiado generoso bajando la tributación. País.

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19 comments

  1. El verdadero chollo: radica en las reducciones de capital. Esto significa que los dueños de la SICAV pueden sacar dinero sin tributar hasta que no supere la cantidad inicialmente invertida, porque se considera que lo que se retira es capital y no las ganancias obtenidas por las inversiones de las sicav. Es lo que se conoce como criterio FIFO (First In First Out), es decir, que lo primero que inviertes es capital y lo primero que sacas también.
    A primera vista, parece que es lógico no tributar si no se retira el dinero de las plusvalías, sino sólo el invertido inicialmente. El problema reside en que eso no se puede hacer en ninguna otra inversión salvo en las sicav, lo cual supone un agravio comparativo claro que tiene que pagar por la plusvalía obtenida desde el primer euro, independientemente de que saque una cantidad inferior a la que invirtió inicialmente

  2. @don Juan Ramón,

    un artículo excelente. quitando toda la morralla de periodistas y pseudo economistas que populan por los medios de comunicación escritos y audiovisuales (y que su artículo desmonta al 100%), se pueden encontrar unos pocos reductos de opinión con cierto sustento de razón.

    lo que algunos critican de las sicav no es tanto su fiscalidad, sino que 1. son gestionadas desde un país que es un paraíso fiscal como algunos catalogan a Luxemburgo (esto es relativo. Creo que a partir de 2015 será totalmente transparente a EU), 2. en España suelen ser utilizadas de manera torticera, mediante el uso de 1 accionista y 99 “mariachis” (cosa que no podemos hacer el resto de ciudadanos), y 3. la razón de mayor peso es que ese accionista utiliza la sicav para realizar ‘consumo’ a nombre de ella (se compra la casa a nombre de la sociedad, el coche, etc.), por lo que realmente no está defiriendo la tributación al futuro del 21-27% (no tiene necesidad), sino que lo está haciendo efectivamente al 1%.

    Yo creo que el núcleo del problema es este. Si se realizaran las modificaciones legislativas correspondientes para que una sicav no pudiera hacer todo lo anteriormente expuesto, no creo que hubiera ningún problema.

    ¿que le parece don Juan Ramón?

    un saludo

  3. Tengo la siguiente duda:
    ¿Es necesario tributar como retribucion en especie las aportaciones de la empresas, Parlamento Europeo ect. en la declaracion de la renta ?
    Si es asi, no lo se, defraudadores habemus

  4. Para Alfredo. Indudablemente que tiene que declararlo. Será ingreso en el IRPF por la aportación que haya hecho otras instituciones diferentes del beneficiario (parlamento europeo 2*1), aunque se aminorará después como deducción. La parte que aporte el beneficiario será deducible del IRPF. Cuando liquide parte o todo el fondo estará sujeto como renta del trabajo. Por lo tanto, si tiene que declararlo

  5. Pepito hace unos zapatos los vende a Menganito, paga impuestos por beneficio.
    Menganito vende a Lucito, paga impuestos por beneficio.
    Lucito a Grillo, paga impuestos por beneficio.
    Y Grillo a Voraz, paga impuestos por beneficio.
    Voraz, paga el IVA.

    Pepito presta unos zapatos a Menganito.
    Menganito a Lucito.
    Lucito a Grillo.
    Y Grillo a Voraz .
    Voraz, paga el Interés/Dividendo. ¿Quién paga sobre el beneficio?

    El capitalisto es la leche,…, siempre el Estado como mecenas con fústiga al mundano mercado frente al divino capitalisto. Si ya apuntaba maneras cuando los señores feudales aceptaron la suculenta renta (impuestos), a cambio de la renuncia voluntaria a los “derechos” feudales,…

    Yo soy más de tipo bajo a todo beneficio.

  6. Pedro*,

    Recomiendo leer el artículo entero antes de comentar:

    “De hecho, hasta el año 2010, los accionistas de una sicav sí gozaban de un privilegio del que carecían los demás inversores en instituciones de inversión colectiva: sus dueños podían anotarse las distribuciones de capital como minoraciones del capital suscrito (hasta que éste cayera al mínimo regulatorio), ahorrándose pagar impuestos sobre tales reducciones (ya que no computaban como plusvalías). Pero desde 2010, ese régimen ventajoso fue suprimido por Elena Salgado (lo ideal habría sido ampliarlo a los fondos de inversión). Por tanto, ahora sí que no hay excusas: el régimen fiscal de la sicav es exactamente igual al de los fondos.”

  7. Kahuna,

    El argumento de los mariachis me parece muy malo. La ley exige 2,4 millones y 100 accionistas para montar una sicav. Pero no exige capital mínimo por accionista: por tanto, ¿qué problema hay con que 99 personas hagan aportaciones muy pequeñas y una haga una aportación muy grande?

    Sobre trasladar gastos a la Sicav: algunos se pueden trasladar, pero tampoco nos creamos que eso es absolutamente elástico. Aparte, pueden trasladarse tantos (en realidad, menos), como una Sociedad normal. ¿Los españoles se montan Sociedades para esquivar el pago del IRPF? Algunos sí, otros muchísimos no. En todo caso, no es una práctica sin importantes riesgos fiscales.

  8. Me gustaría que me dijera si estoy equivocada. Yo entiendo que una SICAV, es una sociedad que su actividad es mover la pasta de sus socios, con la finalidad de ganar dinero; lo mismo que cualquier otra empresa/sociedad que se dedique a por ejemplo vender maquinillas de afeitar. Si mi empresa que genera beneficios dedicándose a vender maquinillas paga un impuesto de sociedades del 30 % y de lo que le queda reparte beneficios a sus socios. La SICAV de sus beneficios paga el 1% y el resto lo reparte entre sus socios. ¿Eso no le parece ventajoso e injusto con respecto al resto de las sociedades grandes o pequeñas? Independientemente de las otras ventajas que se explican en su articulo. A mí que me importa de donde obtenga los beneficios la SICAV, el caso es que los obtiene y tributa mucho menos que el resto de las sociedades.
    ¿Es así o no lo he entendido?

    Gracias

  9. Pechu,

    Una sicav invierte en empresas. Por tanto, ya paga el impuesto de sociedades que pagan esas empresas. Que a su vez la sicav lo pagara equivaldría a pagarlo dos veces.

  10. @Juan Ramón Rallo

    (…) lo pagara equivaldría a pagarlo dos veces.

    No, sería pagarlo tres veces, porque dos veces ya lo paga: en el Impuesto de Sociedades y en los impuestos de los accionistas (cuando venden las acciones con ganancias y cuando reciben dividendos).

  11. Estás loco, Juanra.

    Si todos tuvieran una sicav, entonces dejarían de ser abejitas obreras de la gran colmena que los de Podemos piensan que es el mundo. Los individuos pasarían a ser, ¡horror!, responsables, y eso haría innecesario a los intelectuales, a los gobiernos, a los partidos, a los movimientos obreros, etc.

    La realidad es que el ser humano no es capaz de pensar por sí solo (y mejor que ni lo intente) debe ser amaestrado y guiado por grandes expertos en dinero, trabajo y ahorro, como son todos las cabezas pensantes del venezuelanismo ibérico. Está claro que si tu apellido es Monedero es que sabes mucho de ahorro e inversión (probablemente, hasta tengas alguna gota de sangre sefardí en tus venas, pues todo el mundo sabe que la judía es la única subespecie humana capacitada para manejar bien su patrimonio). En cambio, el obrerillo de a pie siempre es víctima de la maldad de los cerdos capitalistas, y necesita que le defienda sus amigos, los universitarios marxistas, que claramente van a hacer su vida y la de sus descendientes mucho mejor, como la historia demuestra en cientos de ocasiones.

    Eres un aguafiestas. Si sigues así, te vas a quedar sin amigos, como le pasó a Zapatero cuando se hizo de derechas.

  12. ¿ Alguien sabe si el límite constitucional a los impuestos ha sido definido de un modo concreto en alguna sentencia del Tribunal Constitucional ?
    ¿ No sería ese un punto clave de una posible reforma ?

    Por otro lado, creo que el problema de las SICAVs deriva del problema societario que también afecta a la contabilidad y fiscalidad de grupos societarios y es que nunca debió aceptarse en los registros mercantiles que una persona jurídica fuese accionista de otra persona jurídica. Eso acaba siendo un sindiós a todos los efectos.
    En mi opinión debería modificarse y que si una SA quiere promover otra SA que lo haga, pero que sean los accionistas personalmente quienes aparezacan como titulares directos de la nueva SA. No creo que con esa medida se impidiese ejecutar ninguna producción y sí se eliminarían muchos de los problemas actuales, entre ellos la historieta de las SICAVs.

  13. Pabloj,

    “Que sean los accionistas personalmente quienes aparezcan como titulares directos de la nueva SA”

    Claro. Entonces cada vez que se produce un cambio en la titularidad de las acciones de la dominante -en las cotizadas diariamente y por millares- a modificar también la titularidad de sus participadas. ¿Qué consigues con eso?

    La verdad, no sé en qué mundo vives y si conoces las consecuencias de las cosas que propones. Zapatero a tus zapatos.

  14. La persona moral fue un invento de orden público, dado los grupos voluntarios con objetivo común (máscara, persona) amenazaban el orden político. Esa abstracción de un -grupo voluntad- frente a los demás no es tan simple como parece.
    Por ejemplo, se construye la ficción de que el grupo voluntad no es responsable con su patrimonio de las acciones de este, con las partes físicas de este, el patrimonio de las personas físicas. Tampoco tiene responsabilidad penal, en tal caso se interpela a ciertas personas físicas que lo configuran. Pero nunca al grupo completo,…,

    Estas licencias de la imaginación, no estaban claras hace 2500 años y no lo están ahora. ¿Acaso alguien que participa de -un grupo voluntad- no es responsable de la consecución de una acción penada? ¿Por qué entonces se obvia?
    El Estado como -grupo voluntad- y el ejército como brazo ejecutor han sido responsables de barbaridades. No obstante, nunca se penaliza al conjunto, salvo en el aspecto económico, ficción economicista.

    La razón, creo, se debe encontrar en la evolución de las categorías de ciudadanos y máscaras, personas, entre ellos encontramos los esclavos. Con una admisión implícita del sistema jerárquico, se admite en esencia los subordinados son asimilables en derecho a esclavos. Ciudadanos, no ciudadanos y esclavos, con su correspondiente ficción moral en lo relativo al derecho. Es en esencia una ejecución práctica frente una precisión en los conceptos.

    Esa cuestión originaria de orden público se ha transmutado a orden común, en algo que la gente admite como caído de Dios durante la creación del mundo.

    De modo gráfico, una SICAV debería ser tratada como una sociedad, que con un objetivo obtiene un beneficio. Tal cual, una fábrica de zapatos.
    ¿Por qué una sociedad ordinaria productora?, empresa de zapatos. Debe pagar por beneficios, y la persona física que la forma por ingresos. Y, mientras tanto una sociedad capitalista, persona moral, no debería pagar igualmente, en sendos cambios de propietario del bien económico.

    No paga ni dos, ni tres,…, pues hay personas morales en medio. Si existe la ficción social (persona jurídica) para lo malo (responsabilidad penal y civil), también debe existir para lo bueno (beneficios). De hecho creo la persona jurídica tiene un trato –muy benevolente– comparativamente frente a la persona física. Gracias a otra persona jurídica, el Estado moderno, muy amigo del capitalisto, o el comunisto, según el aire economicista.

    De la existencia de una -persona imaginaria- por medio, por ejemplo, un inversor, como propietario y partícipe de un objetivo y voluntad común no responde con su patrimonio de los desmanes de la coporación que apoya. Pues en efecto, es propietario, parte, y por lo tanto responsable de la -voluntad- de esta.

  15. @Colapso2015,

    Es una pena que el fascinante tema que abordas ( la naturaleza de la corporación como criatura del Estado y su condición privilegiada ) se vea ensombrecido por el uso de un lenguaje deliberadamente opaco y rimbombante. Ni ayuda al debate ni te hace parecer más listo. Tú verás si quieres reconducirte…

  16. Unoquepasabaporaquí:
    Deberías repensarte la crítica.
    No sé si por suerte o por desgracia ( aunque cada día lamento más no haber escogido la carrera de medicina ) soy zapatero; en parte me dedico precisamente a eso y sé unas cuántas de las repercusiones que tiene el entramado societario habitual. Insisto: un sindiós.

  17. Buenas noches señor Rallo, lo que no entiendo del artículo es, si la única diferencia entre una SICAV y un fondo de inversión al uso es simplemente la libertad de decisión de los partícipes. Porque tiene tan mala fama? Porqué necesitó crearla Boyer en 1985 si los fondos de inversión hacen casi lo mismo? Y otra pregunta que quizás tenga que ver con lo anterior, puede ser que el impuesto de sociedades de los fondos de inversión se haya reducido recientemente al 1% igualando a las SICAV? Eso podría justificar la confusión.

    Gracias. Un saludo