Fomento coacciona a los ciudadanos

El reciente comunicado del Ministerio de Fomento amenazando con sanciones de hasta 18.000 euros a las personas y empresas que proporcionen servicios de transporte discrecional de viajeros sin la pertinente autorización administrativa pone de manifiesto, una vez más, la verdadera naturaleza de la inmensa mayoría de regulaciones que emanan del Estado: coacción sistemática sobre el conjunto de los ciudadanos ideada en favor de los propios políticos o de los grupos de presión que los rodean.

A la postre, el departamento de Ana Pastor ha tenido que salir a la palestra para amilanar a los loables protagonistas de ese conjunto de innovaciones disruptivas —llámense Uber, BlaBlaCar o Cabify— que están revolucionando el panorama del transporte discrecional de viajeros merced a su capacidad para sortear las oligopolísticas regulaciones que los políticos habían impuesto en provecho de los taxistas.

Estas sencillas —y gratuitas— aplicaciones para los teléfonos móviles permiten arrendar o compartir los gastos de un automóvil con conductor para llegar al destino deseado al menor coste posible. Son magníficos ejemplos de la creatividad empresarial dirigida a mejorar las vidas de los ciudadanos ofreciéndoles un servicio de calidad, accesible y barato: es decir, son magníficos ejemplos de los beneficios que tiende a proporcionar un mercado libre y competitivo.

Y frente al dinamismo innovador del mercado libre, la represión irracional de Fomento: el Ministerio rápidamente ha aparecido para amenazar con sanciones a todos aquellos particulares y empresas que, sin la autorización administrativa VTC, utilicen estas aplicaciones para ofertar o demandar servicios de transporte discrecional por carretera; los oferentes podrán sufrir un rejonazo de hasta 18.000 euros y los demandantes, de hasta 600.

Ciertamente, en la actualidad sólo es posible arrendar vehículos con conductor siempre que éstos cuenten con la autorización administrativa VTC. En este sentido, la amenaza de Pastor no perjudicaría a Cabify (cuyos vehículos “de lujo” sí cuentan con la autorización VTC), pero sí podría afectar a Blablacar (dependiendo de si se entiende que concurre ánimo de lucro a la hora de dividir los gastos de desplazamiento) y desde luego a Uber (si los vehículos contratados mediante esta aplicación no contaran con las muy limitadas VTC).

Pero más allá de la taimada inoportunidad de unas amenazas gubernamentales desgraciadamente amparadas por la legislación vigente, la pregunta de verdad relevante que el susodicho comunicado matonil de Fomento apenas responde es la siguiente: aun cuando la vigente Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres justifique la imposición de sanciones a aquellas personas y empresas que proporcionen servicios de transporte discrecional de viajeros sin la pertinente autorización administrativa, ¿qué justifica que esa descabellada no sea derogada ipso facto por nuestros próceres?

Fomento defiende la exigencia de autorización administrativa apelando a la necesidad de “asegurar que el servicio recibido por los usuarios reúne unas condiciones de seguridad y calidad adecuadas”. Pero si ése fuera el verdadero motivo detrás de esta regulación, el instrumento adecuado sería el del certificado administrativo, que no la autorización: es decir, bastaría con que Fomento otorgara certificados de calidad a aquellos vehículos que cumplieran sus estándares mínimos y, a partir de ahí, permitiera a los usuarios contratar libremente ora vehículos con calidad certificada por la administración ora vehículos con calidad no certificada por la administración. En tal caso, las sanciones sólo deberían dirigirse contra aquellas personas o empresas que ofrecieran servicios de transporte discrecional afirmando contar con un certificado administrativo del que carecen: es decir, deberían dirigirse exclusivamente contra quienes cometen fraude.

Pero no: el verdadero motivo detrás de esta caza legalizada de brujas es proteger el oligopolio de los taxis sobre el transporte discrecional terrestre. Evidentemente, ningún usuario que de manera voluntaria emplee alguna de estas nuevas aplicaciones sale beneficiado de que le sancionen o de que, en el extremo, le prohíban utilizarlas. Las taxistas sí salen, en cambio, beneficiados por eliminar a posibles competidores… o, al menos, eso es lo que muchos taxistas piensan.

En realidad, la vulnerabilidad del sector del taxi ante estas imparables innovaciones disruptivas se debe, justamente, a su extrema dependencia del sistema de licencias y a su genuflexo sometimiento a las muy restrictivas regulaciones estatales que han terminado por matar su capacidad de adaptación a las auténticas necesidades de sus clientes. Lo que los taxistas necesitan es libertad para recuperar el terreno competitivo que los políticos les han hecho perder, no más protecciones estatales que sólo terminarán condenándolos a una progresiva marginalidad. La solución no es perseguir a la competencia, sino mejorarla; la solución no es perseguir al cliente, sino servirle eficazmente.

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20 comments

  1. Antes de que internet fuera producto de masas,cuando los ciudadanos no podian organizarse para compartir coche, entonces el Estado so pretexto ecologista les cominaba a compartir coche.Creo que incluso hacian campañas publicitarias con dinero publico sobre este asunto.

  2. La yogurtera era un aparato espantoso que hacía seis yogures solamente usando leche, pero tenías que comprar, sí o sí, un yogur de verdad, para poder copiar el sabor de los otros cinco yogures.

    Ponías en un bol un yogur verdadero y un litro de leche, mezclabas, llenabas los seis vasos de la yogurtera y dejabas el aparato enchufado unas seis horas. Después de eso, tenías seis yogures.

    Frente a mi casa había un colmado (en Argentina los llamamos almacén). La almacenera estaba enojadísima con la existencia de este nuevo invento. Mi familia, por ejemplo, que compraba en el almacén una docena de yogures por semana, pasó a comprar solamente un yogur. Con ese yogur, y un litro de leche, hacíamos seis yogures. Comíamos cinco y guardábamos uno para volver a hacer seis la semana siguiente.

    La almacenera experimentó los cinco estados del duelo:

    negación
    ira
    negociación
    depresión
    aceptación

    Primero siguió vendiendo yogures, creyendo que la yogurtera sería una moda temporal. Pero no fue temporal. Después sintió muchísima rabia, y le hizo juicio a todas las familias que tenían yogurtera; pero tener yogurtera no era ilegal.

    Entonces pidió al Ayuntamiento un impuesto a las yogurteras para subsidiar su almacén. Pero el barrio empezó a prestarse las yogurteras para no tener que comprarlas tan caras. Y un día la almacenera se deprimió y empezó a vender yogures vencidos, o yogures feos. Mientras tanto la gente del barrio dejaba un yogur bueno en la ventana, para que otros vecinos lo agarraran y pudieran copiar más yogures buenos.

    Así fue que una tarde la almacenera aceptó que las cosas habían cambiado, se dio cuenta que no podía seguir igual, y tuvo una idea. Y esa idea fue maravillosa: le puso pedacitos de frutillas a los yogures. Pedacitos de durazno. Pedacitos de pera.

    Me acuerdo muy bien de ese día. Mi mamá nos preparó (como cada mañana) los yogures clonados, los clásicos sin nada adentro, pero nosotros queríamos yogures saborizados. Y los saborizados no se podían multiplicar. Y volvimos a comprar yogur, y la yogurtera quedó arrumbada en el garage.

    Hoy nadie se acuerda de la yogurtera.

    Esta es solamente una metáfora, pero creo que sirve. La industria audiovisual ya pasó por la negación, por la ira y por la negociación. Nada de esto le funcionó. Ahora está empantanada en la etapa de la depresión. Le falta un paso, nada más. Le falta solamente aceptar que los tiempos cambiaron.

    No falta mucho para que le den a su negocio un toque sutil, un toque talentoso, de fruta fresca.

  3. El capitalismo siempre tiene que innovar y multiplicar los avances tecnológicos, si no fuera así perecería. En un mundo de capitalismo basado en economías mixtas, como el actual, mezcla de socialismo y capitalismo, los lobbies de toda clase campan por sus respetos, defienden sus privilegios y no quieren el progreso de los demás, sino el suyo propio, protegido por el Estado. La solución: Capitalismo de libre mercado y ausencia total de subvenciones.

  4. Muy buen ejemplo el de la yogurtera. O te adaptas o pierdes. El problema es que hay quienes pierden más tiempo en cabrearse y pedirle a la Administración pública protecciones a su negocio-trabajo que en adaptarse y satisfacer las necesidades de los clientes.

  5. Felicitaciones por tu comentario ayer en el espacio de economía de Esradio sobre este asunto. Es increíble tu aplastante dominio de los datos e información y la actitud de ese impresentable llamado Herrero que confunde ignorancia con sentido común, respeto con creerse gracioso, admiración con descalificación, etc.

  6. ¡Sip! Ayer se vieron las dos Españas: los que nacen colocados y los que no.

    En el primer caso, tu familia ya te buscará un sitito en algún lado y, por tanto, tu preocupación es que los puestos de trabajo sean de calidad. ¡Cómo no! ¡Si tú vas a tener uno de esos… ¿cómo los llaman?… ¡trabajos!

    En el segundo caso, la gente tiene que “vivaquear” y buscarse la vida. Por tanto, cada regulación es una puerta cerrada.

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    Lo que mucha gente sigue sin querer entender es que su problema no está en lo que ellos llaman piratas, sino en que se les ha hundido su mercado. Un taxi o un autobús es un servicio de clase media. Si pasas de un modelo social donde el 80% de los adultos son clase media a un modelo en que solo lo son el 40%, tendrás una… ¿cómo le llaman ahora a la saturación?… ¡Ah, sí!: “sobrecapacidad instalada”. Juas juas.

    Les pasa lo mismo que a los del “audiovisual”: su problema no es que haya piratas. Su problema es que el cine, la música y las series son- principalmente, para un público objetivo entre 15 y 35 años, que, en Ex-paña, no tiene dónde caerse muerto.

    Ya puedes -incluso- prohibir internet, que seguirás sin tener consumidores.

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    La discusión de ayer me recordó a la de las playas de hace meses: decía Herrero (que, por otra parte, me cae bastante bien) que Rallo quería robarle las playas gratis a los pobres. Y yo pensaba en un puñado de amigos míos, que, cuando llega el verano y les preguntan que por qué están tan blancos, que si es que no les gusta la playa, contestan que la playa es para ricos, que ellos no se la pueden permitir.

    La gente se ríe, porque creen que es broma, que la playa es gratis. Y mis amigos dicen: ¿ah, sí? ¿es gratis el autobús? Euro y medio para ir… euro y medio para volver… ¡Carambas! Tres euracos al día. ¡Y eso solo en ir hasta allá!

    Hay gente que no sabe en qué país vive. Hoy en día todos tenemos amigos sin trabajo. O familia. O vecinos. Hay que relacionarse un poquito con todos, no solo con los de nuestro status. Y en vez de enfadarse por sus razonamientos cuando no coinciden con los tuyos (¡cómo van a coincidir!), pensar que lo importante no es quién tiene razón, sino qué porcentaje de la sociedad representan los que piensan así.

    Luego te salen los antisistema de debajo de las piedras y no sabemos de dónde salen…

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    El ejemplo de la yogurtera es perfecto. Cuando yo era niño, había una en cada casa. Luego desaparecieron, pero no por la de los sabores, sino porque el nivel de renta de las familias subió y ya no compensaba llevarse el trabajo de hacer los yogures… lavar los vasos… etc. ¿Veis? Otro ejemplo de producto de clase media para la clase media. Si no hay clase media suficiente, volverá lo del yogur casero.

    Claro que hoy lo prohibirían. Dirían que, sin una licenciatura en manipulación de alimentos, no puedes hacer yogur casero, que no es prefesional y blablabla.

  7. ¡Ah! Quería comentar otra cosa de ayer.

    Después de Rallo, me fui a cenar. Y, después, escuché un poquito de la tertulia de política mientras me duchaba para bajar a tomar un cafecito rápido antes de irme a la cama.

    El caso es que se sorprendía Herrero de que muchos hijos del PPSOE votaron a Podemos. ¿Cómo puede ser, si hasta ahora los hijos votaban más o menos como sus padres?

    ¡Pues mira! Hay un pacto intergeneracional no escrito (y bastante difícil de precisar en qué consiste), que dice que los hijos deben vivir igual o mejor que sus padres. Ese pacto se empezó a romper en los años 80, principalmente por la vía del paro juvenil y el empleo basura.

    Nunca se ha querido reconocer el problema. Hubiese sido como reconocer que la prosperidad que trajo el régimen actual no fue otra cosa que darle a los padres el futuro sueldo de sus hijos. Ahora, cuando la segunda generación de damnificados llega a la mayoría de edad, se cae todo a pedazos.

    Cambian las mayorías. Cambia el régimen. Y me temo que no va a ser suave.

  8. ¿ Y si te ligas una pibita y te la llevas a un descampado ? ¿ Te multarán por llevarla a cambio de pago sexual y luego por proxenetismo a cambio de transporte o cómo va eso ? ¿ Ha habido un trueque comercial ? ¿ ¿ El amor a la luz de la Luna quedará prohibido ? Y si estáis casados, ¿ cambia algo el asunto de las multas ? ¿ Incluso si hay separación de bienes ?

    Vaya tela de país…

    Por cierto ¿ sois conscientes de lo que paga un taxista por impuestos ? Os sorprenderíais.

  9. Esto evidencia lo más triste:

    La clase fortuna que hay que poner para conseguir una licencia; pero pero aún! Esas licencias se revenden y conozco casos donde la reventa ascendía a 300.000€

    Todo el monto de costes de un taxista hace insoportable ver apps tan simples y tan rápidas en sincronía comparadas a las “carreras” que tienen que ir respetándose entre compañeros’ y que NO saben, ni pueden discriminar carreras cortas o largas.

    El concepto suerte’ está muy vivo en el taxi. Y puedo imaginarme lo frustrante que le resulta a un taxista estar todo el día para haber dado 10km.

    ¿de quien es la culpa? de esas sanguijuelas impositivas que cada año condendan y complican mucho al taxista por el hecho de usar la vía pública.
    Es un atraco -en mi opinión- lo que tienen que pagar los taxistas, aparte de lo demás!

  10. Los taxistas deberían dirigir su malestar ante las administraciones que les obligan a tener licencia para llevar a alguien de punto A a punto B y cobrar por ello, que les obligan a vestir de una determinada manera, a comprar equipos caros y concretos, entre otras idioteces.
    http://www.juandemariana.org/video/6286/francisco/mun771oz/almarza/taxi/madrid/
    Se deben sentir como un grupo de idiotas al darse cuenta que pagar 100.000€ ,como se ha llegado a pagar, por una licencia administrativa sirve solo para perder 100.000€ sin contar impuestos.

  11. ¿Cómo puede ser alguien anarcocapitalista? Si está demostrado científicamente que el anarcocapitalismo no puede funcionar, existe una gran cantidad de evidencia científica.

  12. Alicia,
    Siento sumo interés por esas evidencias científicas.Tu aportación puede resultar reveladora. Animate y haz el esfuerzo.

  13. no soy un experto en economia, pero si alguien al que los individuos que hacen lo que habeis hcho vosotros le parece muy mal… Alicia puede habar (que no lo sé) cometido un exceso verbal…, pero ello no os da ni derecho a instigarla.

    En cualquier caso, deberiamos fijar primero la definición de anarcocapitalismo…, y con posterioridad podemos analizar los elementos integrantes en la definición, es decir si nos atenemos a la definición del wikipedia que “os otros servicios de seguridad se prestarían por parte de competidores de financiación privada en lugar de a través de impuestos,”, coindiereis con migo que si antes ha definido la cuestión como que lo unico publico era “la política y la justicia”, que llegamos a un absurdo, o eliminamos los impuestos o deberá de haber una administración de hacienda… (esto seria una prueba científica, no?)

    podríamos seguir, pero el tema seria extenso… en cualquier caso, no es razonable que avasalleis a nadie.

  14. Es posible que se refiera a que los gobiernos no pueden estar en competencia. Bajo mi humilde opinión, quien afirma esto no tiene clara la diferencia entre la coacción propia del Estado y la producción de un empresario que colma las necesidades de la sociedad; entre socialismo y capitalismo.

    Nunca entenderé esa idea tan rara de competencia entre Estados.

  15. JlRaya,

    ¿ De dónde sacas que en una sociedad anarcocapitalista “lo unico publico era la política y la justicia”..?

    Sólo te pregunto y eres muy libre de no contestar…pero ni te estoy “instigando” (en sentido peyorativo) y mucho menos avasallando…

  16. Anarquía, entendida tal cual significa en ausencia de Estado. Nada más.
    Capitalismo es de latín cabeza, o uno. Individual.

    Así qué bienvenida aquella científica que impida terminológica ente sacar al individuo del estado.

    El problema viene en querer forzar que el estado somos todos y concluir que es oximoron anarcocapitalista cuando el oximoron es justo eso de que el estado somos todos.

  17. @carlos:
    Anarco-capitalismo es un oxímoron.

    Anarquía no es la ausencia del Estado, como tal un concepto moderno derivado del renacimiento,
    sino la ausencia de gobierno. Pero fíjese en la trampa, se supone un orden común, el orden robótico que todos respetarán por orden divino/natural, el orden del individuo poseedor, el “capitalismo”*. Es decir, el gobierno de lo natural (“capitalismo”) como orden. Es un gobierno automático de la naturaleza sobre los hombres, o de otra forma un auto-orden u orden racional automático del hombre, que evidentemente nada debe vulnerar. Pues en caso contrario se necesitará un gobierno,…, para retornar al orden. Si dos personas domestican al díscolo (exiliado) el gobierno pasan a ser esas dos personas,…

    Veo igualmente confunde Estado y nación, Estado es la parte que administra la nación, una corporación. Por su parte la nación es, quien escribe las leyes, de la cual emana la legitimidad, y el dinero…

    Por otra parte, como siempre se recurre a la acotación de un conjunto imposible. La carga de la prueba, no está en demostrar la evidencia científica de la imposibilidad del anarcocapitalismo, sino en demostrar la viabilidad de este. Como demostraron el Comunismo, Fascismo, …

    Siendo muy imprecisos y asimilando clanes a individuos (sociológicamente pudiere ser asimilable en sociedades tribales), y “capital”a propiedad mobiliaria + conocimientos. Órdenes similares ha habido durante milenios, no obstante, este tipo de pre-orden social (aún no se alcanzara el conflicto de forma recurrente) se vio superado e imposible con el aumento de la población y los conflictos por lo inmobiliario. Concretamente el derecho tiene unos inicios probables en los conflictos de aguas.
    No existía Estado, se crearon reglas por unos cuantos individuos, pero en el momento que fueron aceptadas se convirtieron en una forma de gobierno. Las leyes/costumbres, constituyen el verdadero gobierno, a ello se le llama Imperio de la ley. Y es la base de la “res pública”….

    Que yo llegue a un lugar y plante la pica de “esto es mio y lo poseo de forma pacífica hasta donde alcanza la vista”, carece de la más mínima correlación con la realidad. Porque la verdadera naturaleza de la propiedad combina entre otros la necesidad, potencia, contexto, sociedad,…, hechos de existencia variables; no necesariamente pacíficos. Los cuales involucran siempre un corpus de ideas humano, no natural.

    Un ejemplo sencillo de observar es la colonización de América y los indios nativos (que eran posiblemente descendientes de los europeos mezclados con los asiáticos). ¿Resultado? ¿primera ocupación? ¿pacífico?

    *: el capitalismo tiene mas que ver con es rentas e impuestos.