Krugman no ha aprendido la lección

Señala el premio Nobel de Economía Paul Krugman en un reciente artículo titulado ¿Quién quiere la depresión? que la oposición a las políticas monetarias expansivas de los bancos centrales responde en gran medida a los intereses sectarios de una minoría de ciudadanos rentistas y ultrarricos.

En concreto, Krugman sostiene que los ultrarricos rechazan la política de bajos tipos de interés de la Reserva Federal estadounidense porque buena parte de sus ingresos proceden de los intereses que les abona su cartera de bonos; unos ingresos por intereses que, a raíz de las actuaciones de la Fed, se han hundido desde 2007: hace siete años, el 0,01% más rico de EEUU ingresaba como media tres millones de dólares en intereses cada año; en 2011, ese monto se redujo hasta los 1,3 millones. Parecería, pues, que uno de los principales motivos de oposición a la política de bajos tipos de interés de la Fed sea la búsqueda del lucro personal de los ultrarricos y no la coyuntura económica general.

Sucede que el argumento de Krugman adolece de marcadas deficiencias. Por un lado, es bastante dudoso que el clima de bajos tipos de interés que vive la economía mundial se deba a las recientes actuaciones de los bancos centrales: durante todos los contextos de crisis deflacionaria (la Gran Depresión de los años 30, la crisis japonesa de los 90 o la Gran Recesión actual), los tipos de interés quedan anclados en niveles anormalmente bajos debido al fuerte ritmo de desapalancamiento privado. Otra cuestión distinta es que las políticas no convencionales de la banca central sí estén inundando su balance de activos a largo plazo que le serán de muy difícil digestión futura.

Por otro lado, si fuera cierto que, como parece sugerir Krugman, los bancos centrales sí son responsables de rebajar artificialmente los tipos de interés, nos hallaríamos ante un escenario aún más desfavorable para las tesis del economista norteamericano. A la postre, el Premio Nobel se echa las manos a la cabeza porque no hemos aprendido “que una de las lecciones que habíamos aprendido tras la recesión de 2001 y la recuperación que la siguió era que las políticas monetarias decididas pueden acortar y suavizar una recesión”.

Pero si alguna lección deberíamos haber aprendido de la política monetaria implementada a partir de 2001 es que una recuperación distorsionada es mucho peor que una recesión no distorsionada: la política de tipos de interés artificialmente bajos que implementaron los bancos centrales de medio mundo a partir de 2001 nos condujo a una burbuja financiera y a una burbuja inmobiliaria que han terminado colapsando en la pauperizadora crisis actual. No es algo que, por cierto, Krugman desconozca cuando nuevamente recomienda una política de bajos tipos de interés.

Él mismo en 2001 nos dejó escrito que: “Para combatir la recesión es necesario que la Fed responda con contundencia; hay que incrementar el gasto familiar para compensar la languideciente inversión empresarial. Y para hacerlo, Alan Greenspan tiene que crear una burbuja inmobiliaria con la que reemplazar a la burbuja del Nasdaq”. Dicho y hecho, y ahora el Nobel reclama nuevas y mayores burbujas.

Acaso deberíamos escuchar menos a Paul Krugman y un poco más a Jaime Caruana, director general del Banco Internacional de Pagos, quien estos mismos días nos alertaba de que existe el “riesgo de una euforia excesiva en los mercados financieros”, quejándose asimismo de que las políticas ultraacomodaticias de los bancos centrales sólo nos conducen a crecer vía acumulación de deuda y no vía de aumentos sostenibles en la productividad.

Krugman opta por utilizar el espantajo del lobby de los rentistas para justificar un irracional activismo monetario que no se sostiene sobre sus propios pies. Prefiere vincular la razonable crítica a los bancos centrales con unos intereses presuntamente espurios de los rentistas para así obviar los más que ciertos riesgos y distorsiones vinculados a la política no convencional de la banca central. O tal vez sea que el Nobel no otee riesgo alguno en el horizonte: tampoco lo vio venir a partir de 2001.

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15 comments

  1. Señor Rallo

    ¿Que solución da usted en cuanto a políticas monetarias?.

    Solución realista tal y como funciona el Sistema Capitalista actual, real, no soluciones imposibles como el patrón oro, eliminación de Bancos Centrales, .., etc

  2. Limitar la financiación de los bancos centrales a créditos comerciales a corto plazo colateralizado a por mercancías en alta demanda. La real bills doctrine. No es perfecta sin patrón oro, pero sí mucho mejor que lo actual.

  3. Lo de las real bills, tal y como lo veo, deja a la banca comercial sin la posibilidad de transformar grandes plazos (quizá sí entre un mes y un año, por ejemplo), es decir que, más o menos, los convierte en empresas de factoring. Entiendo que no habría impedimento en que la labor de transformación del corto al largo se dejase a bancos de inversión porque esos van por su cuenta y riesgo.
    Pero entonces lo que me obligaría el sistema a hacer como ahorrador a la vista, indirectamente, es financiar facturas o mercancías sin vender; y estaríamos abaratando la producción de bienes de consumo sin un motivo que me parezca razonable. Esto es, creo que seguiría habiendo distorsión espuria que llevaría a sobreproducción de unos bienes cuyo valor en realidad no está sostenido por las preferencias de los individuos libremente expresadas.
    No veo que se pueda sostener, dentro del marco austriaco, sin apelar al patrón oro como ancla global de todo esto. Es como un parche sin coser, es un parche, sí, pero no funciona.

    Creo que la respuesta a Carlx es: “azul”. Si no quieres escuchar “azul” no me preguntes: “Dime el color del cielo y que no sea el azul”.

    Es como si yo le pregunto a Carlx: Dime cuál es el fundamento del valor de las cosas sabiendo que no es el trabajo realizado. Eso no es una pregunta es firmar tu propia condena a muerte.

  4. A propósito de rentistas algo preocupados con tanta incertidumbre, ¿sabe qué tal funciona la plataforma de compra-venta de metales preciosos BullionVault? Gracias

  5. Gracias Señor Rallo, leeré algo sobre la real bills doctrine.

    Pabloj

    Una cosa es lo que nos gustaría que fuese y otra lo que es. Discutir sobre lo que nos gustaría que fuese puede ser interesante, pero solucionar lo que es me parece mucho más importante.

    No parece que en un futuro cercano volvamos al patrón oro.

  6. Carlx, creo y espero que no volvamos al patrón oro porque lo considero una “reliquia bárbara” tal y como bautizó el enorme – aunque errado – Keynes. Errado muchísimo más en sus soluciones que en su percepción de los problemas que ocurrían a corto plazo y que podían llegar a impedir que el largo plazo llegase a ser. De hecho, con el patrón oro, se limitan mucho esos problemas incluso a corto plazo y por eso creo que es mejor el patrón oro que el patrón “loquedigalaLoles” del banco central, que es lo que tenemos ahora.
    En realidad los economistas que han marcado épocas lo han hecho tras decidir primero su patrón, su perspectiva, porque de eso se deduce todo lo demás.
    Para Marx fue el trabajo, para Keynes el salario, para Menger el tiempo, para Smith el beneficio, para Bentham la utilidad, para Mises la acción, para Wicksell el interés, etc… -esto es un poco burdo, pero…para lo que habéis pagado…(guiño)-.
    Y hasta aquí puedo leer. Un saludo.

  7. Sin patrón oro (o similar) no existe política monetaria no inflacionista posible. Pero, en su ausencia, el banco central sí debería seguir al menos ciertos criterios prudenciales como limitarse a proporcionar financiación contra activos a corto plazo y de bajó riesgo (RBD).

  8. En ese “similar” es donde reside el quid del quid. Ese “similar” es el que supera al oro, al banco central,al bitcoin y a las real bills. Ese “similar” es el que consigue que preferencia temporal y productividad sean perspectivas de un mismo asunto. Ese “similar” es el que logra que WACC y TIR sean mil veces más cercanas en todo momento. Ese “similar” es el que hará cambiar la contabilidad, el crédito, la regulación bancaria, las matemáticas financieras, la econometría, las bases de datos y la teoría económica.

    De hecho es el resto del mundo económico lo que ha de ser similar al “similar”. Por ejemplo, la contabilidad se basará en la TRIPLE PARTIDA: DEBE, HABER y REFLEJA. Y esa partida añadida, que llamo “refleja”, reflejará la similitud de lo que indican debe y haber con la realidad medida por el “similar”. Se cuadrará de verdad, no como ahora que solo se ponen tantas bobadas a la izquierda como a la derecha y con eso basta para estar tranquilos.

    Tiempo al tiempo. Hay obstáculos. Estoy solo y quizá loco. Epur si muove.

  9. Pero bueno hombre, para esos superricos se supone que tres millones al año son bagatelas; de hecho consideran que invertir para tener esa tasa de retorno es tener capital ocioso, no creo que sea una razón de peso para ellos.

  10. Oro:
    http://es.wikipedia.org/wiki/Necr%C3%B3polis_de_Varna

    Sumen y resten,…

    Yo soy partidario del patrón libertad,…, pero las cualidades del oro son idóneas según mi punto de vista. El curso forzoso/código penal está cohibiendo desarrollos solapados como el uso generalizado de certificados electrónicos de oro, plata níquel, cobre, combinados de ambos,…, como no hace muchos años por otra parte en papel. Los inmateriales creo solamente en cuanto a entrega con seguro a corto, como servicio de materiales brutos o transformados. Lo que la gente invente,…

    “capital ocioso”

    Tratando de aclarar la diferencia entre capitalismo=propiedad+uso y capitalismo=sistema político, he llegado a varias conclusiones, no sé si ciertas. Una de ellas es que el capital no puede estar ocioso. Que alguien me corrija, pero el capital hace referencia al flujo. Esto es ingresos menos gastos. El activo y el pasivo es tan variable como el mercado mismo, por lo tanto lo de “capital” es volátil, por ejemplo la pirámides ponzi de CDS. Han apuntalado, por ahora, el valor gracias al Estado.

    El capitalismo sistema político/todo es imposible. Por lo tanto es mi opinión se debería hablar de isomercados, o algo por el estilo.

  11. Buenas D. Juan Ramón, me atrevo a plantearle sugerencia para un artículo (basada una cuestión que se plantea y me plantea mucha gente de forma recurrente en estos días)

    Sugerencia: Poner en relación lo que se comenta en este artículo, “es bastante dudoso que el clima de bajos tipos de interés que vive la economía mundial se deba a las recientes actuaciones de los bancos centrales” y la, para muchas personas sorprendente, noticia de que la deuda pública a corto plazo puede entrar en intereses negativos….
    Explicar un poco el asunto, ¿porque pueden llegara a hacerse negativos los tipos de la deuda pública?
    ¿por especulación de que seguirán bajando todavía más y ganar dinero con su posterior venta…? ¿por exceso de liquidez” made in BCE”? ¿por desapalancamiento de agentes privados? ¿todas a la vez?…..y sobre todo, ese bordear o llegar a tipos negativos ( cosa que al parecer ya pasa en la deuda a corto plazo de algunos países ¿Qué indica?… si es que indica algo…

    Saludos.

  12. En el artículo de El Economista toco el tema (no es que no tengan nada que ver, claro: es que el motor principal no son ellos). Pero podría dedicarle uno específico al asunto.

  13. Aunque todavía no lo había leido,es cierto que en el da algunas pistas. Pero el que la deuda pueda dar intereses negativos es motivo de profunda sorpresa para mucha gente.

    Después de haber leido la práctica totalidad de lo por Vd publicado, tengo claro que la inflación como fenómeno monetario se desatará en el momento en que la demanda de crédito aumente significativamente y no antes. Y en ese momento toda la moneda previamente acumulada en la época de deflación entrará como un río.

    Sin embargo,¿ como explicar que se invierta en deuda a corto plazo con intereses negativos en un contexto en que la inflación a corto plazo no va a ser un problema? A mi lo unico que se me viene a la cabeza es una especie de burbuja de deuda donde todo el mundo apuesta por una bajada de intereses de la deuda con el fin de venderla posteriormente en el mercado secundario….hasta que el último page el pato. Apuesta esta, basada en la previsible politica monetaria expansiva y cuyo detonante inicial son las practicas de trady carry a bajos tipos de los bancos (auspiciados por los BC)…

    Seguramente habra otra explicación más sencilla y que dará para un artículo esclarecedor,sobre un fenómeno sorprendente.

    Saludos de nuevo.