La pedagógica quiebra bancaria

Las quiebras dentro de un sistema capitalista de libre mercado no sólo sirven para redistribuir los recursos de la empresa insolvente hacia otros usos relativamente más valorados por los consumidores. Las quiebras también poseen una función disciplinante y pedagógica para el resto de agentes económicos: muestran qué modelos de negocio han fracasado y, por tanto, qué modelos de negocio no deben ser reproducidos por el resto de compañías so pena de correr una análoga suerte.

Sin embargo, a lo largo de los últimos cien años, los bancos han logrado arrogarse el privilegio estatal de ser rescatados bajo cualquier circunstancia. O más específicamente: los acreedores de los bancos han adquirido la prerrogativa de blindarse frente a cualquier pérdida derivada de la bancarrota de su deudor. Se nos ha dicho que los bancos son “demasiado grandes para caer” y que, por consiguiente, todo auxilio estatal está justificado para evitar un Armagedón financiero. La presente crisis ha supuesto la culminación de todas estas tendencias conducentes a socavar esa institución tan típicamente capitalista como es la quiebra. Prácticamente ningún acreedor de ningún banco europeo (no ya los depositantes, ni siquiera los acreedores subordinados) ha experimentado pérdida alguna por sus malas inversiones.

A efectos prácticos, haber invertido en deuda bancaria ha sido absolutamente equivalente a haber adquirido una especie de Eurobono, esto es, de deuda pública garantizada solidariamente por los contribuyentes de todos los Estados miembros. Rentabilidad con riesgo trasladado a hombros del contribuyente.

Las consecuencias prácticas de esta suspensión estatal de las quiebras bancarias no se limitan a la absoluta injusticia intrínseca a toda socialización coactiva de pérdidas, sino que transmiten un perturbador mensaje a toda la comunidad inversora del futuro: barra libre de riesgo en la adquisición de deuda de grandes bancos.

A la postre, los únicos agentes que han experimentado pérdidas a resultas de la crisis financiera han sido los contribuyentes y los accionistas de los bancos (si los hubiere, no así en el caso de las cajas españolas). ¿Conclusión lógica? Conviértase en acreedor de un banco gigantesco y sistémico, no en su accionista (por desgracia, los Estados no nos ofrecen la opción de dejar de ser contribuyentes-avalistas de las torpezas bancarias).

Sucede que semejante corolario tan sólo coadyuva a reforzar la concentración y el apalancamiento bancario: cuán más grande sea un banco, mayor será la probabilidad de que el Estado fuerce a los contribuyentes a rescatarlo y, por tanto, más atractiva resultará la adquisición de sus pasivos. Avanzamos con paso firme hacia enormes entidades infracapitalizadas que, en consecuencia, vuelven todo el sistema mucho más frágil.

Acaso conscientes de ello, los reguladores estén tratando de combatir estas perversas tendencias que ellos mismos han desatado con sus pasadas intervenciones mediante cambios en la regulación.

Por un lado, Basilea III impone unos requisitos mínimos de capital a los bancos, limitando por esta vía su apalancamiento máximo; por otro, la Unión Europea ha aprobado un nuevo mecanismo de resolución de entidades financieras consistente en trasladarles las pérdidas a los acreedores y no a los contribuyentes (bail-in).

Con todo, falta por saber si, después del generalizado e incondicional rescate financiero al que hemos asistido en los últimos años, los inversores se creerán firmemente las nuevas admoniciones comunitarias o, en cambio, se toman sus recientes amenazas como una falsa amenaza. ¿Acaso no resulta harto verosímil que, en una eventual crisis bancaria futura, las autoridades comunitarias terminen rescatando a los acreedores tal como lo han hecho en la actual? Si esa fuere la expectativa que se universalizase, los inversores optarían por canalizar sus fondos no ya hacia la banca tradicional regulada por Basilea III, sino hacia la no regulada banca en la sombra que, para más inri, también ha sido rescatada durante estos últimos años que hemos sufrido la crisis.

En suma, una vez el Estado opta por privilegiar a un sector económico en concreto aislándolo de la institución de la quiebra, por necesidad abre la caja de Pandora de unos incentivos perversos que no son tan fácilmente encapsulables por regulaciones ad hoc.

La auténtica solución a los problemas financieros pasa por suprimir radical y creíblemente los privilegios que el Estado otorga a la banca privada: a saber, pasa por suprimir el acceso irrestricto a ese prestamista de última instancia llamado banco central, así como todo el conjunto de garantías públicas de tipo explícito o implícito que se otorga a los pasivos bancarios. Que ningún político esté actualmente enarbolando semejante bandera indica con mucha claridad que no tienen ninguna intención de hacerlo y que, por tanto, los inversores pueden seguir confiando en que volverán a ser eventualmente rescatados.

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11 comments

  1. ¿Para qué sirve un banco? En teoría es un intermediario entre el ahorro de las personas y quienes demandan en préstamo ese ahorro. De resultas de ello hace también funciones de cajero, como intermediario de cobros y pagos entre los particulares. Con la informática esta función de cajero instrumental se vuelve universal, pasando por ellos casi la totalidad de los cobros y pagos, convirtiéndose en los detentadores de todo el dinero. Actualmente esta función secundaria se ha convertido en primaria y llega hasta el delirio, convirtiéndose en el instrumental fielato de los préstamos del banco central (BCE) a los estados, con brutales ganancias por tan solo dar dos clic al ratón de su ordenador. Todo esto se hace en régimen de monopolio legal, impidiendo a otros la entrada en estos mercados. Por ejemplo, cualquiera con un ordenador podíamos ser los intermediarios entre el BCE y la deuda pública. Y en vez de cobrar dos o tres puntos de interés, lo haríamos al 0,0001%. Nos haríamos millonarios en un pis pas, sin apenas trabajar, y le ahorraríamos al estado (y a los ciudadanos) ingentes cantidades de dinero. Pero no nos dejan, porque el sistema económico actual es un puro delirio estalinista de dirección centralizada, que encima nos obligan a denominar economía de mercado, reduplicando el estalinismo salvaje.

    A cualquiera se le ocurre que se deben separar las funciones de cajero y las de intermediario del ahorro, rompiendo los monopolios legales. Las funciones de cajero pueden y deben realizarse por empresas, exclusivamente técnicas, con programas informáticos adecuados, para intermediar entre cobros y pagos. Sin cobro de intereses, simplemente cobrando como cualquier empresa por el servicio prestado, que sería de muy pequeñas cantidades. Estas funciones de cajero como intermediario universal entre cobros y pagos deberían ser excluidas de la banca.

    La banca debería limitarse legalmente a sus funciones: intermediaria entre el ahorrador y el demandante de créditos. Así los banqueros y la cohorte de directivos podrían demostrar su extraordinario talento para elegir inversiones, y los fantásticos yuppies de las auditoras y consultorías su proverbial inteligencia. El ahorrador que les confiara a ellos su inversión sabría que corre un riesgo y en caso de resultar fallido no habría tentación de trasladar el perjuicio a todos los ciudadanos. La quiebra de un banco no sería sistémica, ni arrastraría a las ingentes cantidades dedicadas a cobros y pagos. Pero esto sería economía de mercado, mejor que los votantes y danzarines de telediario sigan con el sistema estalinista de dirección centralizada y falsos dilemas ideológicos, que tanta seguridad les da y les ahorra de pensar y actuar.

  2. Salvando las distancias su solución me parece como si ante un barco que naufraga lo mejor es dejarlo hundirse. Si, la tripulación son unos incompetentes y el pasaje no debió confiar en la tripulación. Pero es mejor minimizar loa daños, el respaldo a los bancos esta motivado por eso, porque no solo sufren los culpables. Pero rescatar un banco no quiere decir que no se deban tomar medidas, al igual que no es necesario que el capitán se ahogue pero es muy recomendable juzgarlo y expulsar de la marina. Con los bancos debería suceder los mismo. Y no solo la cúpula sino jefes de zona todo aquel de debería haber dicho que eso estaba mal y se calló. Y aplicar eso que le gusta tanto a la banca: ser responsable con los bienes presentes y futuros. En la restructuración de la banca se ha despedido ha mucha gente pero me da que la mayoría ha sido los que menos responsabilidad tenía. Al contrario de mi propuesta.

    Lo de ball-in queda muy bonito en Chipre donde la mayoría de los acreedores eran rusos, si hubieran sido alemanes me temo que hubiera sido ball-out. Además el ball-in vuelve al sistema muy inestable. El rumor de que un banco tiene problemas hace que realmente los tenga. Y se propague a otros. Mejor sacar el dinero hoy que perderlo mañana.

    Teniendo en cuenta la actuación del Banco de España durante la burbuja me temo que ni su propuesta ni la mía tiene mucho que hacer.

    Y lo peor no es dinero inyectado, sino que dentro de los están la mayoría de los inútiles que los llevaron a esa situación. Pero que por alguna extraña razón la próxima vez harán bien su trabajo.

  3. Más bien, es como si un coche conducido por un borracho va a tener un accidente y antes de que choque sustituyes al conductor borracho por un ciudadano inocente. Los daños no se minimizan con el rescate se socializan.

    Si el banco se mantiene líquido, el rumor de que un banco tiene problemas resulta irrelevante. Por eso el bail-in es esencial para avanzar hacia un sistema bancario sostenible: porque impone la prudencia. El rescate subvenciona la imprudencia.

  4. El rescate subvenciona la imprudencia, sí, pero la imprudencia nace de la ignorancia. No creo que los depositantes, los acreedores o los accionistas puedan valorar la solvencia del banco. Todos son apostantes a ciegas. Valoran con más o menos logaritmos pero al final es a ciegas.
    La banca debe ser solvente sí o sí, esto es, el sistema debe estar diseñado para que su naturaleza no sea caediza. Su insolvencia no puede ser una cuestión de bajas probabilidades sino de imposibilidad total. Menos que eso todo me parecen parches que acabarán saltando.
    ¿ Cómo ?
    1- Seguir con el prestamista de última instancia: Chapuza.
    2- El cociente de caja del 100% para las entidades de depósito: Sí, pero es tan contrafactual que da miedo y además no optimiza el crecimiento. Si no queda otra… aceptaría pulpo.
    3- Las real bills como limitación: Psé. Se me queda a medio camino, es como un quiero y no puedo. Es flexible pero poco transparente. Lo veo soslayable, demasiado necesitado de regulaciones descriptivas de qué sí se puede y de qué no, etc.
    4- Proposición 18.

  5. @Pabloj,

    “la imprudencia nace de la ignorancia”……… No estoy de acuerdo. Los banqueros comerciales ( los profesionales se entiende, no los puestos a dedo por el poder político ) saben perfectamente los riesgos que asumen. Su imprudencia viene por la falta de consecuencias negativas de sus acciones.

    “el sistema debe estar diseñado para que su naturaleza no sea caediza”

    No veo por qué nadie tiene que diseñar ningún “sistema” de la misma forma que nadie diseña el sistema de provisión de coches o de pan.

    “Su insolvencia no puede ser una cuestión de bajas probabilidades sino de imposibilidad total.”

    Nada es imposible y nada es fool proof. No hay nada garantizado en esta vida y no veo por qué esto tiene que estarlo.

    Lo único que hay que hacer es limitarse a aplicar los principios generales del derecho, especialmente ese que dice….. ” si la lías el marrón te lo comes tú y no esperes contar con ayuda de nadie “. Es increíble lo prudente que de pronto se vuelve la gente cuando sabe que tienen que asumir sus responsabilidades…

  6. Ya que hablas de conductores borrachos Rallo, no viene al caso pero siendo tan liberal como eres imagino que para ti no debería estar prohibido conducir borracho? El otro día hablando con un liberal me respondió a una pregunta similar a esta que no, que en un país liberal el sistema judicial debería estar orientado a la víctima y no al agresor, es decir, tener en cuenta únicamente los daños que ha recibidio la víctima y no los motivos, razones o circunstancias bajo las cuales se cometiere el crimen. De tal forma que alguien que mata a otra persona como consecuencia de un accidente de tráfico, sin quererlo, debería recibir la misma condena que alguien descuartiza a una persona porque le cae mal, como en ambos casos la victima ha muerto y eso es lo único que importa.

    La verdad es que no sé que pensar, ¿todos los liberales tenéis esa concepción tan disparatada de la justicia?

  7. El tema es que un depositante no es un depositante, y que un banco no es un banco,…,por lo tanto una quiebra no es una quiebra sino un rescate. El misterio de la banca … El capitalismo, todo es susceptible de ser convertido en flujo de caja*. Caiga quien caiga, …, por ejemplo hacemos un invento llamado CDO, CDS, o MEAS (Mathematical Encrypted Algorithm Scam),…, convencemos al Estado que nos concede el privilegio de emisión de dinero que es importante. Siendo precisos metemos a un insider de la banca pagado bajo mesa (a.k.a sobres) para capturar el Estado. Seleccionamos en nuestros medios de comunicación (somos la tecnoestructura del capital) quien tiene voz y quien no, y sembrar con ello un caos mental en la nación (si es democrática es necesario este segundo paso), y voilá, el contribuyente se convierte en un medio de producción más (el origen del flujo), aunque en teoría, sólo en teoría no es propiedad.

    Aunque esto tiene que reventar por alguna parte,…,
    Mientras este tinglado no tenga un patrón de algún tipo, por ejemplo patrón estaño de los fenicios,…, no tiene remedio. Patrón libertad vs Curso legal y forzoso.

    *:El capitalismo-capa supra-mercado se basa en flujos no en la propiedad. El mercado se construye sobre flujos, pero también sobre la propiedad, una diferencia en mi opinión importante. Porque la propiedad es un aspecto formal, y como ejemplo, no pueden ser propiedad personas (aunque se llamen contribuyentes).

  8. @Alicia

    Pues no acabo de ver porqué, diría que el principio fundamental de todo liberal es el de prohibir o estar en contra del inicio de uso de la fuerza.

    Lo cual ya supone estar en contra del agresor.

  9. Totalmente de acuerdo ,siempre y cuando los “depositantes” lo seamos de verdad.Yo no soy acreedor de mi banco por voluntad propia ,lo soy a la fuerza.Yo no quiero prestar a mi banco,quiero depositar.En el actual sistema llamar acreedores del banco a los depositantes me parece cínico .

  10. La cara de tonto que se le iba a quedar a algunos con sus “promesas de pago”!!.No veo que diferencia hay en pagarlo vía impuestos y hacer ver que tienes aún el dinero en el banco o perder directamente todo el dinero que tenías en la c/c y ahorrarte el gasto.Aun no entiendo como algunos siguen legitimando este sin sentido.¿”Promesas de pago”?,no gracias ,no me prometas nada simplemente no toques mi propiedad privada.