Sobre la (in)coherencia de los liberales

Más allá de ciertas ridículas y anecdóticas salidas de tono, resulta del todo punto lógico y saludable debatir sobre los límites de la interacción entre el Estado y los liberales. Al cabo, el liberalismo es una corriente de pensamiento que impulsa la reducción del sector público a su mínima expresión (cuál sea esa mínima expresión posible y adecuada es otro debate), por lo que evidentemente resulta cuestionable que un liberal se mezcle con organismos públicosque propugna eliminar.

De entrada, es obvio que la radical coherencia de un liberal con los principios de una sociedad liberal sólo podría observarse en caso de que se hallara inmerso en esa sociedad liberal. Fuera de la misma, casi cualquier curso de acción que adopte estará “contaminado” por las influencias antiliberales que ese liberal justamente quiere eliminar. Lo mismo vale para un comunista: su radical coherencia con los principios que predica sólo podría observarse en una sociedad comunista.

Se podría tildar de incoherente al comunista que quiere socializar los medios de producción y, sin embargo, compra en los supermercados las mercancías que necesita para alimentarse por más que las crea fruto de la explotación laboral. Siguiendo esa línea, también podría tildarse de incoherente a un liberal que aparezca o vea una televisión pública que quiere privatizar, que haga uso de una moneda fiat que quiere eliminar, que acuda a un hospital público que desea liberalizar o que camine por una calle que aspira a comunitarizar. Pero elevar hasta ese nivel de exigencia la vara de medir de la coherencia ideológica supone dinamitar la utilidad y razonabilidad de cualquier test de coherencia ideológica: simplemente, medir la coherencia de aquellas personas que buscan alterar ampliamente el statu quo por su nivel de subversión y desafío frontal —y violento— al statu quo implica convertirles en mártires de su causa ideológica. ¿Acaso no es posible vivir dentro del statu quo defendiendo un cambio del mismo?

Por supuesto, lo anterior no significa que los liberales puedan realizar cualquier actividad sin ser tildados de incoherentes. Un liberal que cabildeara para que el político de turno creara una nueva subvención de asignación ad hoc sería incoherente; como lo sería un ecologista que promoviera la prohibición de las corridas de toros y, mientras tanto, fuera a las plazas de toros a disfrutar de ellas; o como lo sería un comunista que no sólo crea una empresa, sino que intenta pagar el salario más bajo posible a sus trabajadores. En todos estos casos, estaríamos ante claros ejemplos de hipócrita oportunismo ideológico.

El martirio y el oportunismo serían los dos extremos diáfanos de qué cabe entender (o no entender) por coherencia ideológica. Entre esos dos extremos nos encontramos, como siempre, con zonas grisáceas y debatibles. ¿Puede un comunista constituir una empresa mientras defiende la necesidad de socializar internacionalmente los medios de producción? ¿Puede un comunista comprarse un iPhone fabricado por trabajadores “explotados”? ¿Puede un médico que considera preferible un modelo de sanidad privada trabajar para la sanidad pública? ¿Puede un liberal que defiende la privatización de todos los medios de comunicación estatales participar como colaborador en uno de ellos?

Diría que la coherencia de las interacciones de un liberal con el Estado se puede fiscalizar desde los siguientes parámetros: a) que el cometido de esa interacción no sea abiertamente antiliberal, b) que el liberal no obtenga un lucro desproporcionado (privilegiado) por su interacción con el sector público, c) que el liberal no intente consolidar los elementos antiliberales (financiación a costa de los contribuyentes o privilegios regulatorios) del organismo con el que se relaciona. Es decir, un liberal no podría coherentemente ni ejercer de, por ejemplo, torturador a sueldo del Estado, ni percibir cobros —en metálico o en servicios— del Estado que carezcan de cualquier justificación razonable (no sólo porque sean muy superiores a los impuestos que ese mismo liberal le paga al Estado, sino también porque tales cobros se hallen muy por encima del valor de mercado de la actividad desempeñada por el liberal), ni defender la supervivencia del organismo público con el que se interrelaciona si defiende la privatización de otros organismos públicos asimilables.

Diría que estos tres criterios son parámetros razonables de coherencia ideológica que no se escoran ni hacia el inexigible martirio ni hacia el hipócrita oportunismo: ni hacen inviable la sociabilidad —e incluso la supervivencia— dentro del statu quo de quienes pretenden modificar profundamente ese statu quo, ni tampoco otorgan una carta blanca a la perversión de los principios que se dicen defender. De acuerdo con lo anterior, pues, un médico sí podría coherentemente trabajar para la sanidad estatal defendiendo al mismo tiempo la conveniencia de privatizarla y un economista liberal sí podría colaborar con una televisión estatal que defiende privatizar.

Ese último es mi reciente caso que tanta polémica ha generado en redes sociales y algunos medios de comunicación: ni acudo a TVE para transmitir un mensaje antiliberal —más bien al contrario: gran parte de las críticas se deben precisamente a que voy a transmitir un mensaje liberal—, ni obtengo un lucro desproporcionado y privilegiado —no sólo sigo pagando muchos más impuestos de los cobros en metálico o especie que recibo del Estado, sino que el importe de la colaboración se halla al nivel, o por debajo, de colaboraciones análogas en medios privados—, ni defiendo la supervivencia de este organismo público —como tengo ocasión de repetir cada vez que se me pregunta al respecto—.

Pese a lo anterior, por supuesto también cabe la posibilidad de que otra persona ofrezca otros criterios para medir la coherencia ideológica y, según esos criterios alternativos, me tilde de incoherente con mis planteamientos liberales. Lo respeto aunque sólo sea porque, como ya dije, la zona entre el martirio y el oportunismo se trata de una zona gris donde caben diversas perspectivas. Por mi parte, ante la razonable duda, prefiero seguir acudiendo a tantos medios de comunicación como se me invite para defender las ideas liberales.

Ahora bien, que estemos en una zona gris también implica que quienes se rasgan las vestiduras por observar una indubitada, absoluta, incuestionable e inadmisible incoherencia liberal en mi colaboración con TVE, en realidad sólo están sobredimensionando su indignación para enmascarar el auténtico motivo de su enfado: que las opiniones liberales puedan ser escuchadas, aunque sea en un formato muy reducido, desde un medio público. Es la pulsión censora, esa misma que no pueden manifestar abiertamente cuando se trata de un medio privado, lo que en el fondo mueve a quienes hacen un absolutocasus belli del asunto: el deseo de mantener abierta TVE para convertirla en foco de pensamiento antiliberal en tanto en cuanto ningún liberal, aunque la costee con sus impuestos, debe tener cabida en ella. Lejos de promover el debate plural que dicen defender, se enrocan en el sectarismo ideológico, acaso inseguros de la solidez de sus posiciones.

En suma, del mismo modo que no debería verse como incoherente el que un comunista trabaje en una empresa capitalista en lugar de en una cooperativa teniendo la opción de hacerlo, tampoco, creo, debería verse incoherente el que un liberal trabaje en un hospital, en una universidad o en una televisión pública. Su coherencia o incoherencia no debería medirse por criterios tan irrealmente maximalistas en una sociedad muy alejada de sus ideales, sino con una vara de medir más razonablemente ajustada a la realidad: ¿ejecutan acciones antiliberales, obtienen prebendas ad hoc por su connivencia con el poder político o promueven un mantenimiento o acrecentamiento de aquellas áreas del Estado de las que salen directamente beneficiados? Si se dan algunas de estas circunstancias, claro que debería calificarse al liberal de incoherente. En mi caso, ya lo dije y lo repito: todos los medios de comunicación estatales, incluida TVE, deberían dejar de ser financiados coactivamente por los contribuyentes lo antes posible. Pero que no lo sean no debería ser óbice para defenderlo, también, desde esos propios medios de comunicación estatales.

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27 comments

  1. Pues como suba mucho la audiencia del programa se va Vd a ver en un brete…
    “promueven un mantenimiento o acrecentamiento de aquellas áreas del Estado”

    Por que una de las formas de avanzar hacia el cierre de las Tv públicas, es que su audiencia sea cada vez menor…..

    Mucha suerte y a ver si logramos que el liberalismo vaya poco a poco calando en la gente. y la Tv ( sea pública o privada) es evidentemente el medio.

  2. Sería mucho mas coherente que, como liberal, no cobrase por el servicio en TVE. Porque determinar en qué parte de esa zona gris se está privilegiando al ponente es harto complicado.

  3. Pues yo creo que Don Juan Ramón Rallo tiene razón. No por su argumento del saldo neto negativo (que sería discutible, hasta qué punto se beneficia el Señor Rallo por ejemplo de la defensa nacional, o de la regulación del tráfico, ¿cómo puede cuantificarse? Pero sí en el sentido de que el, como liberal, tiene que vivir en un sistema político que no le gusta, y otros, como socialistas o comunistas, tampoco. Un liberal no puede dejar de beneficiarse de ciertos servicios que presta el Estado como un comunista no puede dejar de ganarse la vida vendiendo su fuerza de trabajo a un patrono o formando parte de una cooperativa (que no deja de ser una empresa capitalista sometida al mercado y a la competencia también) o trabajando para un Estado que en la teoría marxista al menos está para reproducir el orden social y de propiedad existente. Se podría argüir que Rallo o el comunista o socialista podrían ir a vivir a un país más en consonancia con sus ideales, pero ni todos los liberales se van a Singapur o a Hong-Kong ni todos los comunistas se van a Cuba, ni todas las personas que han vivido en países denominados socialistas sin estar de acuerdo con el sistema han intentado irse. Hay numerosas razones personales, familiares, culturales. ¿Eres incoherente por participar en ciertos aspectos del sistema mientas que tratas de hacer lo que está en tu mano para cambiarlo? Quedarte mano sobre mano y no comer, en el caso del socialista o comunista, o en el caso del liberal, no usar las carreteras o la iluminación pública o beneficiarse del orden público proporcionado por el Estado sería una opción absurda.

    A más a más, es cierto que como en todo hay grados. Un comunista podrá comprar bienes fabricados por empresas capitalistas o incluso montar una pequeña empresa para vivir. Pero lo que no tiene sentido es que pagara salarios de hambre o se hiciera multimillonario y después disfrutara de las rentas que le producen sus activos, teniendo un nivel de vida de lujo asiático. No será comunista más que de nombre, como ya no son comunistas más que de nombre en China o Vietnam (con la excusa de que la fase socialista llegará cuando las fuerzas productivas estén muy desarrolladas para lo que necesitan pasar por el capitalismo)

    De igual modo, un liberal que contrate con el Estado todo el rato o que se aproveche de subvenciones, o que sistemáticamente servicios públicos pudiedo optar en algunos casos por servicios privados tampoco es más que nominalmente liberal.

    Otra cuestión es la incalificable reacción de UGT. Una cosa es que no estén de acuerdo con el señor Rallo y otra oficiar de inquisidores, y hablar de “nuestras instalaciones”, que casi parece que RTVE es su cortijo. Sí que podrían haber dicho, que, puestos a contratar al Señor Rallo, que, el mismo no lo ignora, representa una corriente económica minoritaria (está bastante alejado del mainstream) en aras al pluralismo y a la defensa de ideas liberales, hubiera sido tal vez equitativo contratar a un economista que esté en las antípodas de este para poder darle la réplica en televisión. Y eso, de momento no se ha hecho. Aunque tal vez eso sería un argumento que iría en favor de lo que siempre ha afirmado el Señor Rallo: que hay que quitar las televisiones públicas porque (entre otras cosas) no son realmente públicas y “plurales” sino instrumento del gobierno de turno. En este caso se ha optado por contratar a un “hererodoxo” economista liberal, que aunque crítico con el gobierno, está desde luego más cercano a sus posiciones que otros economistas “heterodoxos” ya sean postkeynesianos, marxistas, institucionalistas, etc

  4. Con dos cojones Rallo, que no te desanimen este tipo de altercados: la causa de ello es porque lo estás haciendo bien. Temen perder sus privilegios y harán cualquier cosa para evitarlo, aunque eso ya deberías saberlo.

  5. Yo creo que también habría que examinar en cada caso concreto una serie de cuestiones:

    1º Dentro de los liberales hay minarquistas (partidarios de un Estado mínimo) y anarcocapitalistas (partidarios de la ausencia del Estado). Es obvio que puede haber cosas que, hechas por un anarcocapitalista, sería una incoherencia mientras que, hechas por un minarquista, no lo son.

    2º Otra cuestión es la necesidad: ¿tiene otras opciones razonables ese liberal? Por ejemplo, un liberal parado de larga duración, ¿puede legítimamente presentarse a unas oposiciones que él reprueba? ¿O debe seguir varios años más en desempleo?

    Sin embargo, al analizar muchas cuestiones hay que tener en cuenta la posibilidad de la existencia de terminos medios. Por ejemplo, muchos comunistas ricos alegan eso de “¡no pretenderá que yo sea pobre!”. Pero hay un termino medio: conformarse con unos ingresos buenos pero sin ser excesivos y el resto repartirlo para obras de caridad.

  6. Un liberal vive (a la fuerza) en una sociedad fuertemente estatizada que él no ha creado. Entonces, lógicamente surgen una serie de preguntas:

    1º ¿Debe un liberal renunciar a usar la sanidad pública si ya el Estado le ha obligado a pagarla? (Lo que el liberal quiere es no usarla y además no pagarla).

    2º ¿Debe un liberal renunciar a los servicios que, de todas formas, ya ha pagado a la fuerza con sus impuestos?

    3º ¿Debe un empresario liberal renunciar a subvenciones para su empresa si las demás empresas rivales las aceptan? (Si las demás empresas del sector las aceptan y él no, su empresa corre un grave riesgo de quiebra).

    4º ¿Debe un liberal renunciar a circular por las calles propiedad del Ayuntamiento mientras no existan calles privadas?

    5º ¿Debe un liberal renunciar al subsidio de desempleo si resulta que es precisamente el mismo Estado que le paga dicho subsidio el que lo mantiene en su situación de desempleo por las rigideces del mercado laboral?

    6º ¿Debe un liberal renunciar a hacer unas oposiciones si tiene pocas opciones? ¿O debe seguir en paro y vivir a costa de los padres?

  7. También se debe tener en cuenta que una persona se puede aprovechar del Estado sin ser funcionario. Por ejemplo:

    1º Un trabajador que gana un salario por encima del punto de equilibrio entre oferta y demanda, a causa de un convenio colectivo (que provoca desempleo entre una parte de la oferta).

    2º Un automovilista que aparca su automóvil en la calle (propiedad del Ayuntamiento).

  8. Naturalmente que en relación con un comunista que se enriquece en una sociedad (parcialmente) capitalista también surgen una serie de preguntas:

    1º ¿Debe un comunista rico quedarse con todo el dinero que gana si podría vivir holgadamente con una cuarta parte (y donar el resto)?

    2º ¿Debe un comunista rico tener varias casas y varios coches cuando podría conformarse con una sola casa y con sólo un coche?

    3º ¿Debe un comunista rico recibir rentas del capital (letras del Tesoro, depositos a plazo fijo, acciones, etc.) cuando podría vivir holgadamente solamente con sus rentas del trabajo?

    4º ¿Debe un comunista rico ser propietario de una empresa y, además, hacer en ella un ERE (Expediente de Regulación de Empleo) conforme a la reforma laboral que tanto ha sido criticada?

    5º ¿Debe un comunista (o socialista) rico despedir a su cocinera por haberse quedado embarazada?

    6º ¿Debe un comunista rico propietario de una empresa pagar a sus empleados lo mismo que en otras empresas del sector o debería pagarles más?
    (¿No dice él que los trabajadores de otras empresas están explotados? Entonces, ¿por qué les paga lo mismo?)

    7º ¿Debe un comunista rico propietario de una empresa pagar a sus empleados solamente el salario mínimo que él mismo ha dicho que es insuficiente y debería ser aumentado?

    8º ¿Debe un comunista (o socialista) rico director de cine buscar para el rodaje aquellos lugares dónde sea más barato?

    9º ¿Debe un comunista rico propietario de una empresa oponerse a una subida de salarios que han pedido sus trabajadores o debería concederla inmediatamente cuando sus trabajadores la pidan?

  9. Veamos, Rallo conoce a Rodríguez Braun, Rodríguez Braun a Carlos Herrera y Carlos Herrera es el EX de Mariló Montero presentadora y subdirectora del programa en el cual Rallo va a participar.

    Solo un dato, España tiene más de 46 millones de personas (por si no lo parece viendo la TV-rádio) y la televisión sigue siendo el electrodoméstico-lavadora más importante del domicilio. Dado se encuentra como uno más dentro del círculo de “la hoguera” de dialogo…

    Yo personalmente, no veo ninguna diferencia entre trabajar para la despilfarradora RTVE (yo dejaba algo parecido a la CSpan o BBC), con trabajar para una de las del IBEX, del capitalismo de amiguetes. Y al igual que veo normal que Pablo Iglesias y compañía haga informes para un tal tipo de Venezuela como podría venderles unos ladrillos, o un coche, no voy a decir que sea malo trabajar para RTVE. En especial es muy bueno, solamente se deben ver los sueldos de las personas, casi todo el personal que sale en televisión es medio-millonaria. Como ejemplo Mariló Montero cobraba creo 500000 € anuales, aunque creo le han bajado algo. Y en las privadas no se quedan cortas, Carlos Herrera se acercaba a los 4 millones; creo recordar.

    Lo digo por aquello, que decía uno de los padres fundadores de EEUU respecto a la representación y los sistemas de elección, en este caso en lo relativo al cuarto “poder”. (Mayoritariamente) La gente piensa y siente según su posición en la sociedad,…,

    La coherencia es un tema un tanto delicado, puesto que todos aquellos personajes realmente coherentes han pasado a la historia, justamente por comprometer sus expectativas de vida con el objetivo de vivir conforme a sus ideas. Por citar un ejemplo, el perruno Diógenes de Sínope*, murió casi 2400 años atrás a los 89 años en su barril (su “casa”), al que fue a descansar desde la casa de “su amo” (oficialmente pero no oficiosamente). Sócrates (–El Filósofo–) fue envenenado-ejecutado por el número de enemigos que se ganó debido a su coherencia,entre otros durante el gobierno de los tiranos (dos de ellos eran “sus discípulos”)…, y podemos seguir. Anacoretas, Jesucristo, religiosos varios, etc.

    El problema, ahora no es el color (comunista, liberal,…) lo cual está ya bastante desteñido. Sino que en una sociedad diversa, pero a su vez homogénea, como corresponde a una sociedad relativista-postmoderna casi nadie vive conforme a los ideales. La situación normal del individuo es no tener ideales, aunque crea que los tenga; no soporta un análisis de hechos en la gran mayoría de los casos. Se debe notar, los ideales tampoco son una cosa buena “per se”…., pues en sentido estricto son asimilables a una religión.

    Yo prefiero sustituir “los ideales”, por “un método”.
    Le podemos llamar “el método racional”. Si bien, lo de racional es bastante “evanescente”, en especial si consideramos que Leibniz no es precisamente “el racionalismo”. Desde mi opinión todos son racionales, lo único que los diferencia es la base, el axioma. Por ello, todo aquel con cierta coherencia intelectual es racionalista-X. Inclusive racionalistas religiosos, racionalistas teológicos, racionalistas místicos, racionalistas cínicos,…, etc. En contraposición, los darwinismos (oportunismo,…, etc), que carece de “un método” y se adscribe a las situaciones como podría hacerlo un animal, es decir tratando de maximizar sus expectativas supervivencia sin ningún tipo de consideración ajena.
    Como ejemplo, en lo político sería la contraposición entre la virtud (signo de la república según Montesquieu) y la tiranía.

    *: Alejandro Magno le preguntó que riquezas quería que se las concedería, y este le respondió que se apartara, que le quitaba el sol. Discípulo descendiente de segundo nivel de Sócrates.

  10. Buh, me decepciona usted señor Rallo, ¿cómo se le ocurre a usted respirar un bien público como el aire? Hasta que no se privatice el aire no respire XD.

    Es que la gente tiene cada cosa…

  11. Hace bien Sr. Rallo resarciendose parcialmente del expolio al que el Estado le somete. Y, si al mismo tiempo, está atacandolo desde dentro vía dialéctica – véase Huerta de Soto – mejor que mejor. La incoherencia, mas bien, seria lo contrario: no intentar minimizar el expolio del Estado para con uno mismo, y renunciar a la batalla ideológica teniendo la oportunidad de hacerlo. En todo caso, a efectos de liberalismo, la coherencia o incoherencia de forma es irrelevante, incluso lo que se diga o se deje de decir. Lo que importa son las acciones y sus implicaciones.

  12. @Fernando

    ” Por ejemplo, muchos comunistas ricos alegan eso de “¡no pretenderá que yo sea pobre!”. Pero hay un termino medio: conformarse con unos ingresos buenos pero sin ser excesivos y el resto repartirlo para obras de caridad.”

    Me parece que usted ha caído en la misma trampa que los sindicalistas. Yo al menos no tengo conocimiento que un comunista no pueda ser rico, lo que no podría es ser rico si fuera a base de confiscar las plusvalías de los trabajadores.

  13. Yo les preguntaría a los de UGT en que momento han dejado de cobrarle impuestos a Rallo. Rallo es liberal, ¿recuerdan?

  14. @Hank

    Es de suponer que los comunistas ricos no tienen el dinero metido en un colchón sino en forma de depósitos bancarios, letras del Tesoro, acciones, etc., que producen rentas del capital.

    Por otra parte hay comunistas ricos que no son simplemente accionistas sino propietarios de algún negocio, que es de suponer que producirá “plusvalía” (beneficios) porque si no, lo cierran.

  15. Repitan conmigo:

    ” No volveré a ponerme en ridículo mentando la fantasía marxiana de la plusvalía ”

    Hasta que se lo aprendan…

  16. @Hank

    Los depósitos bancarios producen intereses. O sea, rentas del capital.

    Si no tiene más remedio que guardar su dinero en un banco, puede renunciar a los intereses y darlos a una organización benéfica o a un sindicato.

    Por supuesto que no lo hacen. Pero ya sabemos que los comunistas ricos son todos unos hipócritas.

  17. @Fernando

    6º ¿Debe un liberal renunciar a hacer unas oposiciones si tiene pocas opciones? ¿O debe seguir en paro y vivir a costa de los padres?

    tuve una discusion contigo parecida ya hace tiempo…

    ¿hay pocas opciones? a mí eso me parece la falacia del falso dilema ¿solo es posible ser funcionario o parado o vivir a costa de sus padres? solo te ha faltado decir que los padres tambien son funcionarios y ya lo bordamos.

    ¿todo está tan sumamente intervenido, hiperregulado, subvencionado, esclerotizado por el estado en España y en Europa como para un liberal/libertario le parezca lo mismo ser un funcionario que no serlo? yo creo que hay bastante margen para hacer muchas cosas dentro de la poquita libertad que haya y eso eso es encomiable.

    vivir sistemáticamente de los demás a través de la coacción y la violencia del estado y a la vez querer minimizarlo o eliminarlo ¿no te parece una contradicción? ¿y qué pasa con demás que están obligados a pagarle aunque no quisieran? quizás muchos de ellos son liberales o libertarios tambien… ¿no le crea mala conciencia? todo eso independientemente que luego pueda tener o no más o menos oportunidades dentro del país por ejemplo en España (que las tiene y no me digas que no), siempre y cuando tengan la opción de prepararse para emprender o para irse al extranjero allí donde haya más oportunidades (como muchos lo hemos hecho).

    Es más fácil en la mayoría de los casos no hacer nada, quedarse, prepararse una oposición el tiempo que haga falta para cuando publique el boe la convocatoria y luego chupar del bote tranquilamente, protegido con estatutos y sueldo vitalicio, crisis, al margen de lo que haga o de que sirva de algo para lo sociedad y luego venir a calentar la cabeza a los demás con batallitas sobre un mundo de libre mercado y que voluntariedad siempre es superior a la coacción… que irse a la aventura jugársela de verdad, predicar con el ejemplo, arriesgarse a montar una empresa o marcharse a otro país a ganarse el pan.

    ¿predicar con el ejemplo debe prevalecer? te pregunto

  18. @Miyagi

    ¿hay pocas opciones? a mí eso me parece la falacia del falso dilema ¿solo es posible ser funcionario o parado o vivir a costa de sus padres? solo te ha faltado decir que los padres tambien son funcionarios y ya lo bordamos.

    Pues en un país con más de cinco millones de parados sí que hay pocas opciones. En un caso concreto puede ocurrir que una persona solamente tenga la opción de ser funcionario. Imagínate un parado de larga duración que ha intentado durante años conseguir un empleo en el sector privado y no lo ha conseguido. Casos como este hay muchísimos. ¿O vas a negar que hay muchos parados?

  19. El dilema del economista liberal en estas socialdemocracias occidentales es a mi entender similar – salvando las distancias – al del cristiano, es decir, convivir en una sociedad refractaria, e incluso hostil, a sus principios.
    Por ello, creo que la fórmula de “estar en el mundo”, pero no “ser del mundo”, propuesta por Jesucristo para sus discípulos, podría ser también generalizable al conflicto “moral” de quienes por distintos motivos se encuentran en situaciones parecidas.

  20. A ver, si yo creo que los semáforos están mal coordinados y tengo una idea soberbia para coordinarlos … mientras se pone en marcha mi idea ¿ debería saltármelos todos en rojo ?

  21. En cuanto a ciudadanos de a pie….

    Un comunista coherente con sus ideas no debería de tener a trabajadores asalariados.

    Autónomo o Cooperativista serían los dos tipos de empresas que irían de acuerdo con su ideología. Aunque una cosa es escribir en foros de internet, o discutir con amigos en el bar y otra la vida real donde hay que conseguir las proteínas necesarias para sobrevivir…

    Un liberal coherente con sus ideas y por tanto con credibilidad no debería de trabajar para el Estado, pero lo mismo, en cuanto a ciudadanos de a píe no tenemos la mayoría de las veces la oportunidad de elegir.

    ¿Eso si, si eres liberal y habiendo como hay muchas empresas privadas que haces preparando oposiciones?
    En el caso de un socialista no es tan sencillo ponerse de autónomo o de Cooperativista, requiere una inversión y también una formación que mucha gente no tiene.

    Y a su nivel señor Rallo, o sea un intelectual pues ahí si que hay que demostrar mucha coherencia si se quiere ser creíble.
    Yo no dudo que Huerta de Soto sea un genio de la economía, pero para mi no tiene credibilidad intelectual al trabajar para el Estado, cuando con su nivel intelectual podría hacerlo en el sector privado también y sin problemas, por tanto cojo con alfileres todo lo que leo de el.

    Esto por ponerle un ejemplo cercano a usted, que hay muchos en todos los lados y sobre todo entre los intelectuales socialistas.

    Y en su caso Señor Rallo y a pesar de mis diferencias ideológicas como siempre le digo me parece una persona coherente y honesta intelectualmente y me parece muy bien que vaya a televisiones públicas, privadas o a donde usted crea que debe de ir a hacer política y política económica.

    PD – Yo no veo incoherentes a los intelectuales liberales, los veo inteligentes, vosotros defendéis a vuestra clase social, vuestros intereses. Defendéis la ideología que favorece a los propietarios, y me parece muy bien. Ojalá los intelectuales socialistas defendiesen con la misma fuerza a los no propietarios

  22. @Carlx

    ¿Eso si, si eres liberal y habiendo como hay muchas empresas privadas que haces preparando oposiciones?

    Y si el liberal ha estado varios años intentando encontrar un puesto de trabajo en empresas privadas y no lo ha conseguido, ¿es legítimo que prepare unas oposiciones? ¿O es mejor que siga en desempleo varios años más?

  23. En la vida privada, todo el mundo (con mínimas excepciones) toma las opciones que le parecen mejores (léase, más lucrativas) dadas las circunstancias. La ideología es para escribir en internet o para las universidades.

  24. Las disquisiciones entre si un liberal debe trabajar para el Estado o no, son de hecho absurdas,…
    Básicamente porque el cuerpo (origen militar) de funcionarios evolución en el Estado liberal bajo las premisas de mérito y capacidad objetiva; la figura actual del funcionario es una deriva del Estado Liberal. Si bien todos los estados modernos (incluidas las dictaduras, oligarquías,…) los incorporan porque el modelo jerárquico militar parece funcionar relativamente bien con las personas, aliñado con una tendencia al sometimiento por interés. En contraposición encontramos la del empresario (profesiones liberales, propietarios productores,…), el verdadero espíritu de la libertad; pero es que aquí afuera hace frío. Y es mejor formar parte de un sistema coactivo (la corporación estatal) en el cual tienes un sueldo asegurado,…, es un cuento antiguo que también se aplica por parte de grandes grupos frente a pequeñas corporaciones en lo privado.
    De hecho, el tipo de personas que se mete a funcionario ya tiene una forma de la ver la vida peculiar. Yo diría al estilo Hannah Arendt, …,

    Se debe notar, a diferencia de lo que los liberales pensaban en un principio los funcionarios dejan de ser parte independiente de la sociedad civil y se convierten en una parte activa del Estado. Los funcionarios son parte del Estado,…, incluido los profesores los cuales en España parecen cobrar un 26% más que la media europea y mucho más comparado con Japón.
    En España se agrava con legiones (sobre unos 2,5 millones ) de enchufados que no son funcionarios (726.000) es decir no tiene una función objetiva, medida y medible dentro del Estado.

    Esto es la vigilancia de la sociedad sobre el Estado debe ser continua y permanente, y no sólo sobre los políticos. Separación de poderes en origen, participación ciudadana, representación efectiva y fiel,…, etc. Igual que creo que la gente no es im-bécil y puede comprar en un mercado con su dinero, también puede saber que hacer con sus impuestos si tiene opción de decidir sobre ello. No creo en la transmutación del “agente económico” inteligente en el im-bécil político.
    Si tiene opción puede por ejemplo votar/parlamentar en contra de que suban los impuestos,…, otra cosa es que tenga opción. Y en los métodos representativos mayoritariamente adoptados por las “democracias” occidentales, no existe tal cosa.

    Es decir, el de la mecedora es parte del Estado. A las personas se las juzga por la forma de vivir no por las palabras que salen por la boca,…
    Como diría Sócrates se enseña con el ejemplo.