¿Qué es y qué efectos tiene un Quantitative Easing?

El Banco Central Europeo acaba de anunciar una “flexibilización cuantitativa” (Quantitative Easing) por importe de 1,1 billones de euros: algo más que todo el Producto Interior Bruto de España. Al entender de muchos, esta “inyección de dinero” en la economía es la clave de nuestra recuperación, pero para evaluar realmente sus efectos conviene conocer tanto su naturaleza como sus atribuidas consecuencias.

¿En qué consiste exactamente?

El Quantitative Easing no es más que la compra de ciertos activos bancarios por parte del banco central. Imagine que el BBVA adquirió hace unos meses un bono del Tesoro español por un importe de diez millones de euros y con un plazo de vencimiento a diez años; imagine, además, que el BBVA se arrepiente de haberlo comprado o simplemente está necesitado de mejorar su liquidez. En tal caso, y dado que todavía falta una década para que el Estado español le devuelva el dinero que previamente le ha prestado, el BBVA tenía hasta ahora dos opciones: la primera, pedir un crédito al BCE aportando como garantía ese título de deuda pública (como quien pide una hipoteca garantizándola con su casa); la segunda, vender la deuda pública a otros inversores privados.

El problema de la primera vía para mejorar la liquidez del BBVA es que se trata de una mejora temporal que conlleva, además, un coste financiero: el crédito que el Banco Central Europeo le concede al BBVA vencerá en un plazo breve de tiempo (un mes, un trimestre o, en el mejor de los casos, tres años) y, además, obliga al BBVA a pagarle un interés periódico al BCE. Es decir, en el fondo el BBVA no está mejorando estructuralmente su liquidez: su saldo de tesorería aumenta sólo de manera temporal y al coste de soportar un cierto coste financiero.

La segunda vía es, en principio, más interesante para el BBVA: vende el bono de deuda pública a otro banco (por ejemplo, Bankia), de modo que se deshace definitivamente de él y, por tanto, se mejora de forma estructural su liquidez sin necesidad de abonarle continuamente intereses a Bankia. Ahora bien, desde un punto de vista macroeconómico, esta transacción tiene un defecto: sí, el BBVA mejora su liquidez… pero lo hace a costa de que Bankia empeore la suya (Bankia tiene que reducir sus disponibilidades de efectivo para comprarle la deuda pública a BBVA). ¿Qué hacer, pues, si nuestro objetivo es que algunos agentes económicos puedan mejorar su liquidez sin que nadie empeore la suya? Aquí entran los Quantitative Easing.

Mediante las flexibilizaciones cuantitativas, es el banco central quien compra la deuda pública (u otra deuda privada) en manos de los bancos privados. ¿Y cómo la compra? Imprimiendo nuevos billetes de euro expresamente para ello (en realidad, incrementa el saldo de la cuenta corriente que los bancos tienen en el BCE, pero el efecto es exactamente el mismo que imprimir nuevos billetes). Por consiguiente, y siguiendo con nuestro ejemplo anterior, el BBVA puede mejorar estructuralmente su liquidez sin que nadie la empeore porque el banco central crea nueva liquidez con la que sanear su balance.

¿Qué efectos supuestamente tiene?

Según se nos dice, los Quantitative Easing poseen varios efectos que redundan en beneficio del conjunto de la economía y que permitirían reanimarla.

Para empezar, contribuyen a reducir los tipos de interés: si el banco central aumenta la demanda de determinados títulos de deuda, el tipo de interés de esos títulos de deuda cae (por simplificar: comprar un título de deuda es equivalente a prestar al deudor de ese título de deuda, y a mayor oferta de préstamos, menores tipos de interés). En sí mismo, esto ya constituye un estímulo para aquellas entidades cuyos títulos de deuda adquiere el banco central: los menores tipos de interés abaratan su coste de financiación (paradigmáticamente, el Tesoro público podrá endeudarse de manera más asequible, liberando recursos para otras partidas del gasto).

Segundo, la situación financiera de los bancos privados mejora: sus inversiones ya no están tan “atascadas” o “comprometidas” en créditos a largo plazo, sino que son reemplazadas por efectivo recién impreso por el banco central.

Tercero, la combinación de menores tipos de interés y del manguerazo de liquidez a los bancos debería incrementar la concesión de nuevos créditos a la economía productiva. Por un lado, el balance de los bancos es más sólido tras la flexibilización cuantitativa y, por tanto, disponen de mayor capacidad para extender nuevo crédito. Por otro, los bajos tipos de interés de cierta clase de deuda (por ejemplo, de la deuda pública) constituyen un incentivo para que la banca busque nuevos caladeros donde invertir su dinero: si la cómoda y segura compra de deuda pública ya no es un negocio (porque las flexibilizaciones cuantitativas del BCE han anulado su rentabilidad), a los bancos no les quedará otro remedio que asumir mayores riesgos y prestar a familias y empresas el nuevo dinero que han recibido del banco central. Además, dado que habrá un torrente de bancos deseosos de prestar a familias y empresas, los tipos de interés del crédito privado caerán, con lo que más gente querrá endeudarse.

Cuarto, el aumento del crédito al sector privado permitirá incrementar el consumo y la inversión con base a la deuda. Mayor gasto privado tenderá a reavivar la economía y, de este modo, no sólo a reanimar la “actividad” sino también a elevar los precios, ahuyentando así el terrible fantasma de la deflación.

Quinto, parte de ese gasto a crédito se filtrará hacia el exterior y, para ello, habrá que vender euros y comprar dólares, libras o yenes, con lo que estas últimas divisas se apreciarán frente al euro (es decir, el euro se depreciará). Y, además, como todo el mundo anticipará esta depreciación del euro, los especuladores tenderán a acelerarla, liquidando sus posiciones en euros o incluso adoptando posiciones cortas en la moneda europea.

Y sexto, la mayor disponibilidad de crédito barato, el mayor gasto interno, las subidas de precios, la depreciación de la moneda y la expectativa de que estas condiciones de laxitud y bonanza se mantendrán tanto tiempo como sea necesario para relanzar el crecimiento económico constituirán un marco macroeconómico en el que los agentes se sentirán cómodos para volver a endeudarse, a invertir, a consumir, a expertos y a contratar a más trabajadores. Todo un éxito.

¿Cuáles son sus contraindicaciones?

Como debería resultar evidente, si los Quantitative Easings fueran tan maravillosos, no habría gobierno alguno en el mundo (ni siquiera los más sádicos con su población) que dejaran de aprovecharse de ellos.  Pero claramente éste no es el caso: los Quantitative Easings son la excepción, y no la norma, de la política monetaria de un país. En tiempos normales, el motivo es claro: cuando la economía está creciendo merced al impulso de unos bancos que prestan y de unas familias y empresas que se endeudan, echar más leña al fuego sólo contribuye a recalentar excesivamente la economía y a que suban los precios más de lo deseado.

Sucede que actualmente no estamos en ese escenario: los bancos no prestan, familias y empresas no piden prestado, los precios caen y nadie gasta. Por tanto, actualmente el Quantitative Easing parece constituir un necesario impulso a una economía estancada que no va acompañado de efectos adversos. Pero no tan rápido: aunque el Quantitative Easing no vaya a provocar a medio plazo nada parecido a una elevada inflación (no hablemos ya de hiperinflación), eso no significa que no pueda tener otras consecuencias perjudiciales.

El primer efecto es que el banco central pierde margen de maniobra a la hora de gestionar su moneda: el valor del euro se determina diariamente en los mercados en función de su demanda y de su oferta. Con los Quantitative Easings, el banco central no sólo incrementa la oferta de euros en un momento en el que muchos inversores prefieren tener euros en efectivo a deuda a largo plazo denominada en euros, sino que se esclerotiza a la hora de regular esa oferta en el futuro: si dentro de unos años el público rechazare mantener sus saldos en efectivo y comenzare a gastarlos en bienes de consumo o de inversión, sí podría desatarse una alta inflación en los bienes de consumo o en los activos que el banco central no podría frenar salvo disparando exageradamente los tipos de interés. O dicho de otra manera, el Quantitative Easing esteriliza los instrumentos tradicionales con los que cuenta el banco central para administrar su provisión de financiación al sistema financiero. Como reconocen los propios ex jerarcas de la Fed, la estrategia de entrada en el Quantitative Easing está muy clara; la estrategia de salida está de momento en pañales. Como la pasta de dientes, sacarla del tubo es muy fácil; volverla a meter, puede ser muy complicado.

El segundo efecto es que los bajos tipos de interés no tienen por qué estimular un nuevo ciclo de endeudamiento que relance la economía, salvo acaso entre las Administraciones Públicas. Estas últimas sí siguen plenamente interesadas en mantener unos déficits públicos desbocados cuyo coste trasladan impunemente a las generaciones futuras: menores tipos de interés de la deuda pública a buen seguro facilitarán su indisciplina a costa del contribuyente. Distinto es el caso de familias y empresas: si éstas siguen altamente endeudadas con respecto a su capacidad futura de generar riqueza, facilitarles de forma artificial el endeudamiento no las llevará normalmente a redoblar sus pasivos, por lo que el efectivo inyectado por el banco central a la banca privada permanecerá en las cajas fuertes de esta última. Se puede llevar el caballo al río (facilitar el endeudamiento), pero no se le puede obligar a beber (a endeudarse).

Ahora bien, lo anterior no significa que la reducción de tipos de interés del Quantitative Easing carezca de efectos adicionales: los tipos de interés no sólo influyen a la hora de determinar el volumen de nueva deuda, sino también a la hora de determinar el precio de los activos y el ritmo al que se amortiza la deuda pasada. Instituir un clima de tipos de interés bajos puede que no relance el nuevo crédito, pero a buen seguro sí ralentizará la velocidad a la que familias y empresas reducen anticipadamente su deuda pasada (la deuda a tipo de interés fijo será mucho más cara de recomprar en el mercado; la deuda a tipos variables dejará de pagar intereses, por lo que no interesará amortizarla) y fomentará un incremento del precio de los activos financieros vía aumento del múltiplo sobre sus beneficios presentes (como en parte ya ha sucedido en la bolsa estadounidense). Es decir, la reducción de tipos de interés de la flexibilización cuantitativa consolidará un contexto económico de alto endeudamiento y de activos sobrevalorados: lejos de facilitar el reajuste económico —consistente en minorar nuestra deuda y en asignar el capital hacia los proyectos verdaderamente más valiosos— lo dificultará.

En tercer lugar, si los menores tipos de interés de la flexibilización cuantitativa estimularen una mayor concesión de nuevo crédito (tal como desean sus impulsores), fijémonos en que lo harían empujando a los bancos a que asumieran mayores riesgos de los que ahora mismo creen prudente asumir. La idea, como ya hemos explicado, es que el Quantitative Easing mate la rentabilidad de los activos seguros para que así los inversores se lancen de cabeza hacia las relativamente más rentables pero inseguras inversiones. Más deuda y más riesgo. Por ende, mucha mayor fragilidad financiera: justo la receta que nos condujo al desastre de la crisis actual y por lo cual muchos de los que ahora defienden las flexibilizaciones cuantitativas se han cansado de exigir una mayor regulación del sistema financiero.

En cuarto término, y ligando los dos puntos anteriores, si el Quantitative Easing estimula una mayor concesión de créditos a tipos de interés más bajos, todos aquellos empresarios que se hayan financiado previamente a tipos de interés más altos verán su deuda como una desventaja competitiva. Si tus rivales se han financiado al 2% mientras tú has de seguir pagando durante años el 6%, es obvio quién tiene las de ganar (y no: justamente porque las flexibilizaciones cuantitativas elevan el valor de mercado de las deudas, quien se ha financiado al 6% no puede refinanciarse al 2% salvo trasladándole a su acreedor las pérdidas derivadas de esa quita de intereses). Por tanto, no sólo se financian proyectos empresariales más inseguros, sino que se concede una artificial ventaja competitiva a los proyectos más inseguros frente a los más seguros.

Y, por último, tampoco la depreciación del tipo de cambio, especialmente con la magnitud que está adoptando la del euro, tiene por qué ser positiva. Desde hace años el mundo está sumergido en una silenciosa guerra monetaria (China contra EEUU, EEUU contra Europa, Japón contra EEUU y China, Europa contra todos…) que en algún momento nos ha perjudicado a todos. Ahora parece que le toca el turno a Europa: hundir el euro para vender más allende los mares y para estimular el gasto interior a costa de las importaciones. El problema de este tipo de depreciaciones es que impiden la construcción de una división internacional del trabajo verdaderamente duradera: la especialización de cada región del planeta no se determina por su ventaja competitiva estructural frente al resto, sino por la transitoria manipulación monetaria que se imprima. Ciego hoy tú, ciego mañana yo.

En suma, las flexibilizaciones cuantitativas son un chute de liquidez que el banco central introduce dentro del sistema bancario. Los sujetos claramente beneficiados por ese chute de liquidez son los propios bancos, las Administraciones Públicas, los antiguos inversores en activos financieros, los exportadores nacionales y acaso los deudores marginalmente menos solventes; los perjudicados, en cambio, son los tenedores de moneda, los contribuyentes, los nuevos ahorradores, los importadores nacionales y acaso los deudores marginalmente más solventes. Se premia la deuda y el riesgo; se castiga el ahorro y la seguridad: la recuperación no busca asentar sobre nuevas y buenas oportunidades de negocio, sino sobre viejas y malas prácticas arriesgadas. Lejos de impulsar el reajuste sano de la economía basándolo en libertad de mercado y ahorro interno, se intenta exprimir todo el potencial de un sistema fallido huyendo hacia delante.

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55 comments

  1. Completamente de acuerdo, Juan Ramón.

    Por añadir algún apunte adicional, diría que 1) las entidades financieras están limitadas en su volumen de concesión de crédito por las mayores exigencias de solvencia impuestas por Basilea III, y se encuentran todavía en un proceso de saneamiento de balances, por lo que no es previsible que se lancen a una nueva fase expansiva del crédito (al margen de aumentos selectivos para proyectos rentables), al menos hasta que no terminen de reequilibrar sus balances y la demanda no sea más solvente (lo que requiere a su vez un proceso de desapalancamiento de los agentes, contrario a lo que pretende el QE, que incentiva el endeudamiento, esto es, más droga para el drogadicto que está intentando dejarlo) y 2) es un error interpretar la actual situación de precios como el comienzo de un proceso deflacionario que amenaza el crecimiento, que en buena parte se explica por la corrección de los precios energéticos (con sus propias causas), y que es la consecuencia lógica e inevitable de una corrección propia de una fase de desapalancamiento (que implica un reajuste de sectores y recursos productivos) tras la fase expansiva o inflacionaria.

    Así pues, quien sin duda se verá beneficiado por esta medida son, en primer lugar, las entidades financieras y, en segundo lugar, los Estados. Nada asegura que estos beneficios se trasladen al resto de actores económicos (más bien al contrario) y mucho menos que supongan un impulso para el crecimiento económico, aunque ya sabemos que si éste se produce se ligará al QE, y si no se produce se dirá que ha sido insuficiente y que hay que ampliarlo e intensificarlo…

    Un saludo,

    Manuel

  2. segun el actual coeficiente de caja la QE podria llegar a generar 110 billones de euros en “promesas de pago”.Segun el profesor son dinero .así que viva la pepa.I viva la coherencia.

  3. Muy buen artículo. Es didáctico. En cuanto al contenido, estoy totalmente de acuerdo; y en cuanto a los efectos, no parece que sea más que un “lifting” y un placebo para los que hablan de deflación.

  4. Mises llamaba a las cuentas corrientes substitutos monetarios pero claro eso era en los tiempos en que el dinero estaba allí.Ahora no son ni eso ,son deuda que nos vamos pasando.Lo que no me encaja después de leer este artículo es porque sigue justificando las cuentas corrientes como préstamos forzosos sin ninguna garantía por mucho que haya un cambio cualitativo en los préstamos bancarios (real bills,etc.).El proceso de transvestismo de depósito a “deuda sin garantías que nos vamos pasando” es inmoral.Da verdadero asco.

  5. No, yo no justifico la existencia de cuentas corrientes no surgidas del descuento de real bills. De hecho, sin privilegios estatales, el banco que haga sistemáticamente eso está condenado a quebrar, y muy bien que me parece.

  6. Respecto a los préstamos eso sería sólo una cuestión de grado,se seguiría creando dinero por arte de magia y no poco.A parte de que no estaría respaldado por nada,la larga seria permanente y el incentivo para vender mas alargando plazos aumentaria con lo que aumentaría tambien la cantidad creada. Entonces ,la QE,¿podría ser sólo sobre letras y no pasaría nada?.No me queda claro este punto.

  7. Lo que no casa con la teoría es que las inyecciones masivas de dinero -aún cauterizadas- en la economía realizadas hasta ahora no hayan producido inflación. ¿Sucederá lo mismo en las inyecciones que van a venir? Si fuera así, ¿No es una refutación a la teoría austriaca (y al sentido común)? Confieso que me tiene perplejo que las inyecciones monetarias no provoquen un aumento generalizado de precios. Podría explicar este fenómeno.

  8. Fernando

    Los ‘impuestos’ son ‘inflación’ fija y las ‘inyecciones’ de dinero lo que hacen es ‘permitir’ y ‘maquillar’ eso a gran escala.
    Si no hubiera tanto dinero en manos del público el precio de los bienes no podrían ‘inflarse’ de esa manera o arbitrariamente.

    Nadie puede racionalmente refutar a la Escuela Austriaca por mucho que a los famosos casposos les pique.

  9. Fernando:

    No ha habido inyecciones masivas de liquidez, al revés, los bancos han disminuido el crédito concedido. Por mucho que el BCE les inyecte a ellos, si no pasa de ahí, malamente va a generar inflación porque así nada se compra que afecte al cálculo del IPC. Es solo un apunte interbancario que modifica sus balances cara a la galería.
    Ahora los bancos van a tener que decidir cómo actúan con ese potencial. No va a haber demanda monetaria solvente hasta que ellos decidan dar crédito. Cuando lo decidan, antes o después, ese misma oferta de crédito generará su propia demanda de crédito – como un Say financiero -. Y será demanda solvente o no dependiendo de si el ritmo al que incrementa se ajusta más o menos a los tipos de interés que se pidan. Si son muy distintos entonces el sistema casca – aunque por algún tiempo la variación de la circulación del crédito puede ocultar que la disparidad existe -.
    Si los ritmos son parecidos entonces el crédito será solvente y si además se invierte bien entonces el ritmo de incremento de la producción real será adecuado y no debería generar inflación. Pero ¿ qué nos hace pensar que la producción irá a ese ritmo ? Nada en especial.
    Por eso si, por ejemplo, sigues el ritmo monetario marcado por las real bills te medio-aseguras de que el ritmo va acorde con las ventas ( o sea, la producción valorada libremente). Y, si además hay banca libre, el banco que no baile al ritmo se va al carajo.
    Las real bills marcan un ritmo. Ahora bien ¿ es el óptimo ?

  10. “…Ahora los bancos van a tener que decidir cómo actúan con ese potencial. No va a haber demanda monetaria solvente hasta que ellos decidan dar crédito. Cuando lo decidan, antes o después, ese misma oferta de crédito generará su propia demanda de crédito – como un Say financiero -. Y será demanda solvente o no dependiendo de si el ritmo al que incrementa se ajusta más o menos a los tipos de interés que se pidan…”

    No, no va a haber demanda solvente hasta que se produzca un desapalancamiento suficiente de la demanda de credito. Mas credito no genera demanda de credito, solo lo pondra mas barato pero eso no quiere decir que se lo vayan a dar a cualquiera, sera mas barato para la gente solvente. El tipo de interes tambien depende del riesgo.

    p.d. La ley de Say no dice que la oferta cree demanda, dice que la produccion de alguien crea su demanda, o sea, que mi demanda de bienes y servicios estara condicionada a mi oferta de bienes y servicios ( mi sueldo, los beneficios de mi empresa, etc)

  11. fernando

    Por un lado, lo que dice Pablo, la mayoria del credito no llega a la economia se queda en los balances de los bancos. Por otro, esta aumentando el ahorro de familias y empresas lo que tambien ayuda, a pesar del aumento del gasto del estado. Tampoco se esta introduciendo tanto dinero en la economia, en realidad, porque mucha de esa inyeccion se va a cambiar por deuda publica ya existente…

  12. Anónimo:

    El riesgo en la oferta de crédito no viene de la nada, viene de si el acreditado tendrá fondos para devolver a tiempo. Y si hay más oferta general de crédito eso mismo hace que seamos monetariamente más solventes todos y por tanto haya menos riesgo (hasta que se cierre el grifo del crédito).

    Es en ese sentido en el que digo que es como un “Say financiero”, a más oferta de crédito más demanda de crédito solvente. Los tipos monetarios pueden situarse casi a cualquier nivel siempre que el incremento del crédito vaya a ese ritmo (y no muy descalzados).

    Lo malo es cuando se quiere parar la bola de nieve encareciendo los tipos de mercado. Si ya te ha ido de las manos – y no sabes cuándo es ese momento – solo consigues provocar disfunciones y pánicos. Mejor dejar los tipos en paz.

  13. Perfectamente explicado por el profesor Rallo, y aplaudir también el comentario de Manuel Sarachaga.

  14. Sr. Rallo: La opinión pública, en general, tiene el convencimiento que USA lo ha hecho muy bien y que el QE ha salido estupendamente porque la economía se ha relanzado, hay menos paro y no hay inflación. Creo que se debería desmontar teóricamente esta premisa antes de que se convierta en dogma, porque el daño que puede hacer esto en el futuro puede ser muy grande.

  15. Carlx

    No sabes ‘diferenciar’ ente la realidad y la virtualidad mediática, por eso las deudas surgen como ‘mano invisible’.
    Aunque un mono de tu clan creerá que todo lo que ve no corresponde a una ‘distorsión’ de la realidad sino que es la realidad per sé.

  16. Fake

    Que pesao eres macho, relájate un poco y a ver si creces…

    Te espero a la salida del cole y ven sin tú papi…

  17. Carlx

    Lo que te tiene que crecer a ti es el cerebro o las neuronas una a una.
    Yo al menos tengo un padre no un parásito desgraciado que acaba de bajar
    de los árboles como tendrás tú :D
    Yo estoy relajado pero como me das asco pues me ‘enciendo’… Jajajajj

    Para ir al cole que fuiste tú prefiero fomentar el ‘homeschooling’ :P

  18. Carlx

    La ‘pesadez’ emana de ti al escribir sin que a nadie le importe aquí los absurdos que escribes, yo solo te contesto.

  19. ¿Cuántos billetes de la Reserva Federal hay circulando *fuera* de los USA?
    No me acabo de creer lo de la exportación de la inflación (de precios). Necesito datos.

    Hablando de dineros, Paul Craig Roberts, el del Trickle Down, dice que ya no hay oro en Fort Knox, ni en NY ni en ningún sitio. ¿Está gagá o es plausible? La manipulación del precio del oro-ETF es bastante escandalosa y nadie le hinca el diente.

  20. colombo

    No es por ofender pero yo creo que ncesitas tener más capacidad para razonar, hay veces que no puedes obtener el dato exacto de lo que hacen otros pero sí saber lo que hacen.
    La FED debe desaparecer tanto como el BCE para que se pueda ‘patronizar’ el dinero.
    En concreto hablo del ‘patrón oro’.

  21. Buenas tardes

    Quería lanzarles una cuestión a Juan Ramón y a los demás:

    Si se dice, (y siempre teniendo en cuenta que tienes el fiat en un depósito bancario metido a largo plazo), que con el Efecto Fischer se compensa a largo plazo el efecto de la devaluación del fiat debido a la inflación, entonces:

    ¿Por qué se suele afirmar tajantemente que el fiat se devalúa de forma inevitable con el paso del tiempo?

    Gracias

  22. Pedro, se devalúa y aumenta la inflación porque no es un dinero respaldado en bienes tangibles (aunque estos sean servicios) sino en deudas y cada vez más deudas…

  23. Una opinión personal, que seguramente no te satisfaga, Pedro.

    La moneda fiat se inventó fundamentalmente para financiar la guerra. Y no es un invento reciente.

    No es que sea inevitable que la moneda fiat se devalúe, es que se inventó para que se devaluara. Con dinero de verdad no se puede mantener tantos conflictos durante tanto tiempo.

  24. Gracias a ambos.

    Si ya conozco todo el proceso así como la hitoria del fiat.

    Lo que preguntaba es concretamente por el efecto fischer. Según el efecto fischer la creación de dinero fiat no afecta a variables reales largo plazo, entre ellas el tipo de interés real a largo plazo. Es decir, que el tipo de interés nominal a largo plazo tedrá inluido la pérdida de poder adquisitivo del fiat. Si por ejemplo, tengo un depósito contratado al 4% y se espera que la inflación sea del 2% pues entonces el tipo de interés nominal será del 6%, pero entonces no pierdo ningún poder adqisitivo (si lo tengo en el banco, claro).

  25. Pedro, no te líes tío es más fácil de lo que crees. No se puede intercambiar con deudas porque al final pasa lo que pasa. El patrón oro evita eso el endeudarse encima de forma recíproca, porque las deudas no son buenas ya que perjudican a cualquiera que las sufre.

  26. Gracias Worst

    Sí sí, si todo eso lo entiendo.

    Pero si ponemos como ejemplo alguien que ha ido metiendo fiat todos los meses en un depósito a largo plazo desde 1970 y otra persona que ha ido comprando oro todos lo meses también desde 1970 hasta hoy, ¿cúal de los dos tendría mayor poder adquisitivo hoy?

    También habría que decir que al del depósito le dan un interés porque su fiat está siendo invertido en actividades empresariales mientras que el del oro solo tiene una moneda de mejor calidad pero sin estar siendo invertida, solo atesorada.

  27. ¿A qué tipo de inflación se refiere el efecto Fischer, a la inflación de verdad o a la que calculan los funcionarios y cocinan los políticos, para luego meses después acabar corrigiéndola un poco?

    ¿Es fiable el IPC? ¿Tanto como el PIB?

    Hoy en día, ¿hay mucha gente o poca gente que tenga depósitos a plazo fijo? Tengo entendido que, en proporción, hay menos que en el pasado ¿Se debe esto exclusivamente a la habilidad de los gestores de inversión para convencer a la gente de que la estrategia tradicional no funciona y es más arriesgada que otras inversiones, precisamente por la inflación? En otras palabras, ¿la gente es tan pardilla que la lían para arriesgarse más de lo que quieren, a pesar de que no hay ningún problema con el sistema monetario actual y los depósitos?

  28. El efecto fischer se refiere al ipc.

    De todas maneras donde quiero llegar es a que, según la teoría económica (por lo menos la ortodoxa), si inviertes el fiat, el retorno en intereses compensa la pérdida de poder adquisitivo de este a largo plazo.

    Evidentemente si guardas oro y fiat debajo del colchón, después de 40 años ya sabemos cuantos filetes va comprar una onza de oro y cuantos los papeles de colores.

  29. ¿Y has visto alguna vez un ejemplo de que esto haya pasado en la realidad?
    Por ejemplo, alguien con unos ahorrillos en Argentina o Venezuela hace veinte años, digamos equivalentes a tres años de trabajo a un salario medio, ¿ha podido mantener el poder adquisitivo de ese capital simplemente con un depósito a plazo?

    Vamos a países un poco más serios. La misma pregunta para EEUU. ¿se conoce algún caso?

    Y al revés, ¿se conoce alguien que haya aumentado el poder adquisitivo de un cierto capital solo con un depósito a largo plazo, en cualquier país?

  30. Quería agradeceros a Colombo y a Worst sus respuestas, de verdad.

    Pues no lo sé colombo porque de datos.

    Tengo mucha curiosidad por la opinión que tiene Juan Ramón acerca de este tema que estoy planteando.

  31. Pedro, es que los datos son números simplemente que se pueden manipular encima. Lo importante es aplicar lógica elemental y saber los principios de este tinglao, porque eso no cambia por mucho que quieran maquillarlo.

  32. Claro, estoy de acuerdo en eso. Siempre metodología austríaca.

    Pero lo que quería comentar es que si el fiat tiene garantizada su pérdida de poder adquisitivo en su tipo de interés nominal, ¿qué más da que pierda poder adquisitivo sin estar invertido si con solo invertirlo te compensan la inflación?

  33. Pedro, si pierde poder adquisitivo indefinidamente al final te costaría una barra de pan miles de billetitos. Habría hiperinflación. Lo que tienes que entender es que lo que crea inflación es que haya tanto dinero circulando sin poder ser cambiado por nada. Llamalo superproducción de dinero en comparación a bienes tangibles de consumo. Es preferible que haya más cantidad de bienes de cambio (bienes para consumir hoy o mañana) que de medios de cambio (dinero) ya que estos solo se valoran para intercambiar no para otra cosa.

  34. Sé perfectamente que lo que crea inflación es el aumento de oferta monetaria no respaldada en bienes reales.

    Lo que digo es que si hay inflación el tipo de interés nominal subirá y entonces se compensa esa pérdida de poder adquisitivo, entonces,

    ¿que más da?

  35. Pedro, el tipo de interés subirá pero los bienes tangibles que respaldan tal operación no. Y el dinero lo quieres para canjearlos por tales bienes hoy o mañana.

  36. Pero es que yo me refiero intrínsecamente al poder adquisitivo del ahorro.

    Veamos dos ejemplos:

    Primer ejemplo: una moneda que en 40 años no tiene inflación. Por lo tanto el tipo de interés nominal y real es el mismo. Tipo de interés nominal medio anual: 4%, inflación media anual: 0%, tipo de interés real medio anual: 4% – 0% = 4%

    Segundo ejemplo: una moneda que en 40 años si tiene inflación. Por lo tanto el tipo de interés nominal y real ya no va a ser el mismo. Tipo de interés nominal medio anual: 6%, inflación media anual: 2%, tipo de interés real medio anual: 6% – 2% = 4%

    El ahorro depósitado a largo plazo en ambas monedas ha sido remunerado en términos reales en el mismo porcentaje cada año: exactamente un 4%.

    La diferencia es que si ahorro con la moneda del segundo ejemplo al final de los 40 años tendré más unidades monetarias, pero los bienes y servicios también costarán más, pero da exactamente lo mismo, puedo comprar la misma cantidad de bienes.

    ¿Que más da?

  37. El aumento de masa monetaria o credito barato, llega primero a los bolsillos de los que están más cerca de la impresora. Estos lo gastan o lo invierten y dichos bienes comienzan a aumentar su precio. Mientras tanto el resto de los mortales no han visto aumentado su salario automáticamente con dicha impresión y sin embargo los bienes a donde ha ido a parar ese dinero artificial han aumentado su precio, luego somos más pobres, con el dinero que teniamos podemos comprar menos.

    Para simplificar.
    Si al aumentar el doble la masa monetaria aumentaran las ganancias de todo el mundo el doble automáticamente entonces la impresión monetaria sería inocua porque las cosas valdrán el doble pero mi cuenta por ejemplo también lo hizo. Obviamente esto no es lo que ocurre y además si fuera así seria absurdo hacerlo porque el poder adquisitivo se mantendria igual.

    Si hay una tiendecita donde yo y otro compra pero el otro tiene una impresora de billetes y empieza a gastarlo en la tiendecita. Resulta que el precio ha subido y yo que no tengo impresora tengo que pagar más luego soy más pobre.

  38. Pedro, es que presupones que los bienes son constantes y la masa monetaria no. De ser constante debe ser la masa monetaria porque es el bien de cambio que quiere todo el mundo.
    El ahorro no solo se basa en gastar dinero el dinero no es lo que consumes. Creo que confundes el ahorrar con el atesorar. Si atesorarán todos no habría tanto dinero circulando y los bienes que llamas tú reales serían más baratos porque al haber exceso de oferta el precio bajaría de forma natural.

  39. Cuando se aumenta la masa monetaria tampoco supone que los bienes aumenten de precio todos de manera uniforme, suben de precio aquellos hacia donde se ha orientado esa nueva impresión. Ayer fueron las casas hoy los bonos y así

    Y mientras no se corrige esto se están dilapidando recursos.

  40. Pedro, ya te ha contestado Freeman también :)

    La inflación ocurre cuando hay mas bienes de cambio que bienes para intercambiar. Quedate con eso. Un bien puede ser un servicio a domicilio no tiene porque ser una patata. Lo que pasa ahora es esto y se refleja en el paro. Los parados aunque suene rudo no los quieren para ofrecer ni servicios. No hay demanda de trabajadores porque son muy caros. Las leyes de oferta y demanda no cambian en nada económico.

  41. Retomo el debate una semana después.

    Y es que sigo sin ver el robo que supone el dinero fiat.

    ¿Qué más da que se deprecie el fiat con su impresión masiva si nadie lo atesora debajo del colchón o en una caja fuerte?

    La gente tiene depósitos a plazo, planes de pensiones, fondos de inversión, acciones, bonos, oro, plata…

  42. Agradecería mucho que alguien me contestara, si fuera tan amable. Es una duda que tengo desde hace tiempo.

    Gracias

  43. Pedro, precisamente si lo atesoraras los precios de los bienes caerían obligatoriamente.
    El robo viene porque intercambias deudas no bienes tangibles.
    Sí y tienen todo eso creyendo que les puede rentar algo no que van a deber o les deben ya que son sus ahorros.

  44. Hola Pedro. Vamos a jugar.

    Hay gente que no tiene nada. Unos porque se organizan mal, otros por lo tienen muy difícil y no acaban de superar los obstáculos de la vida, otros porque se boicotean a sí mismos. La expansión monetaria sin respaldo real perjudica muchísimo a las viudas, discapacitados y en general derrotados por la vida, porque es una muy mala situación el tener unos ingresos fijos procedentes de un subsidio y ver que todo sube de precio, aunque el IPC diga que no hay cambios (porque lo han manipulado para que diga eso y todos lo creen porque creen que les conviene que las mentiras sean consideradas como la realidad). Y cuando digo todo, no me refiero solo a productos llamados “de lujo”. El autobús sube de precio, los pañales para adultos suben de precio, las patatas y los huevos, el pan, la leche, el calzado, la televisión es más aburrida, un puto café con leche, la cuota de miembro de algún club social (de jotas, de excursiones, de jugar a las cartas). Las ambulancias suben de precio, y si el cliente no las paga con dinero lo acaba pagando en calidad del servicio.

    Eso, y otras muchas cosas que me dejo en el tintero, en cuanto al robo del QE, o como lo llamen ahora, en lo que respecta a la gente que lo pasa peor.

    Pero hablemos del robo a los niños. Tienes un crío, te pones a ahorrar para que dentro de diecisiete años pueda tener un cochecito, o lo que sea, porque la universidad es infinitamente cara gracias a la manipulación estatal y está descartado ahorrar para eso (si se tercia, a comprar dinero con trajetas de crédito). ¿Qué posibilidades reales hay de que alguien pueda ahorrar un dinerillo para cuando si hijo eche a andar y tenga alguna ayudita, un anticipo de una herencia a la que, probablemente, tendrá que renunciar por ser demasiado caro aceptarla? Gracias al robo, ninguna.

    El robo es en gran parte el destruir las opciones de futuro. Todo pensando que se puede mejorar el presente. Y no se mejora, porque ni el futuro ni el presente pueden mejorarse mediante la destrucción del valor.

    Si a ti te parece que no hay ningún problema en destruir el valor, no creo que puedas entender jamás lo que pasa. Y luego, dentro de algunos años, dirás “no entiendo qué coño ha pasado, ¿por qué vivimos tan mal?”, y pensarás que la culpa es de quien dicen los medios de comunicación. ¿Quién financia a los medios y por qué?

    Pedro, abre los ojos. Por tu bien y por el de todos.

    Salud

  45. Mira Pedro lo único que haces con expansiones crediticias es que la gente crea que tiene riqueza de verdad o que aporta riqueza de verdad a los demás. Los únicos a los que se debería de rescatar es precisamente a los que han sido afectados por esas expansiones.
    Los demás no pertenecen a tal clase de afectados directamente así que suponiendo que hicieran por unanimidad voluntaria una ley que dijera que: “hay que dejar caer a los bancos imprudentes y rescatar a los afectados por su imprudencia” tú si no eres uno de los afectados por estas condiciones no entrarías ahí.

    Es lo que acabo de escribir en otro artículo…

    Se puede confundir el ser igual ante un legislador con el ser tambien afectado por la misma ley.

    Esa ley afectaría a bancos y sus respectivos clientes defraudados pero a cada uno se le daría lo suyo.