Tertulia política de El programa de Ana Rosa – 27/04/2015


También te puede gustar

4 comments

  1. Muy buena intervención.

    Gracias al compadre que ha hecho el esfuerzo de grabar y recortar el vídeo.

    De la intervención estaba bien sobre todo lo de que la gente viva su vida, y desconfíe de los políticos, y que estos dejen en paz a la gente.

    Muy importante.

    Si no me equivoco, en la Confederación Helvética (Suiza, para los amigos) no hay un presidente de la república, sino un “colegio” de presidentes, un consejo de “estado” formado por los presidentes de los cantones, si no me equivoco. Estoy seguro que si interrogas a un suizo elegido al azar, muy probablemente no sabrá nada de los presidentes de los cantones, ni su nombre, ni su cara, ni dónde ni qué estudiaron, ni a qué dedican el tiempo libre. Como debe ser. La gente, a lo suyo.

    Lo malo es que muchos piensan que “esto lo arreglamos entre todos”, que la gente tiene que “elegir” un buen gobierno. Es imposible elegir un buen gobierno. Ni aunque pagáramos a la gente por no votar, incluso así la elección seguiría siendo mala. Hay ciertos poderes, y ciertas responsabilidades, que sencillamente no deberían existir. Tendría más sentido hacer como hacían los griegos, y elegir por sorteo o lotería los cargos. Ponemos en una urna un papelito con el nombre y apellidos de todos los españoles con derecho a voto pasivo, y que una mano inocente elija un papelito al azar. Eso sí, hay que dejar el derecho a no aceptar el “premio”. Si a mí me tocara la suerte de ser presidente o diputado, ni de broma aceptaría. Ni aunque el salario fuera multimillonario. Me parece algo inacpetable para una persona sensata. Si a Rallo le tocara, y aceptara, me llevaría una gran decepción, y me vería obligado a tener que empezar a hablar mal de él.

    Otra posibilidad sería reducir el conjunto de candidatos solo a aquellos españoles con buenos conocimientos de derecho y economía, y que además estuvieran cuerdos. Eso reduciría los papelitos en la urna a un par de docenas. Pero luego se quejarían todos los doctores en ciencias políticas y los profesores de microeconomía, y claro, ya la tendríamos liada.

    ¿Os imagináis una España en la que la gente solo hablara de toros, películas, museos, pantojas, conciertos, comida, el tiempo, el fútbol, y donde la historia, el gobierno y la economía se vieran como temas de conversación propios de gente maleducada y grosera?

    Hace años pensaba aquello de “si no te ocupas tú del gobierno, el gobierno se ocupará de ti”. Ahora pienso que lo mejor es que la gente se ocupe de sus cosas, y que el gobierno se vaya marchitando poco a poco, y que un día hubiera una guerra, y nadie se presentara en el campo de batalla. A ver qué hacían entonces. ¿Cómo puede haber espectáculos solo con guines y directores, pero sin actores ni público? Pues eso es el mundo, un gran teatro en el que no deberíamos participar, por el bien de todos.

  2. “Es imposible elegir un buen gobierno. Ni aunque pagáramos a la gente por no votar, incluso así la elección seguiría siendo mala. Hay ciertos poderes, y ciertas responsabilidades, que sencillamente no deberían existir”

    EXACTO. Ese es el corazón de la cuestión.

    Yo miro la tertulia con emociones mezcladas. Por una parte me alegro de ver a Rallo en lugares más mediáticos y por la otra me apena verlo rodeado de tanta mediocridad intelectual.

    “desconfiemos de los políticos” dice Rallo y en seguida le viene el alubión de sandeces propias de los enfermos de politicofilia, gente que no ha trascendido aún el estado barbárico pre-civilización de intentar arreglarlo todo a golpes. Lo único que han conseguido es sanitizar un poco el proceso para que aparente ser menos cruento.

    Es muy difícil que a Rallo se le entienda si no puede hilar dos frases seguidas debido a las interrupciones de estos mamarrachos…. “la macroeconomía crea las condiciones para que se creen puestos de trabajo”………jajajajaja….. hay que joderse con el autodenominado “liberal conservador” !!!

  3. En defensa de los gaznápiros tengo que decir que la TV es un entretenimiento y no aspira a más. Las mamarrachadas hacen ganar puntos, de forma que el mamarracho tenga más “airtime” y así pueda decir algún día alguna cosa razonable a un público totalmente desprevenido e indefenso, que no puede “desescuchar” lo que se diga. Y eso, en teoría, pone en marcha la maquinaria cerebral del “populus”, y hace que algunas personas despierten, un poquito. Es parecido a cuando los cristianos intentaban infiltrarse en organizaciones comunistas y masónicas para intentar reconducirlas. Tragar sapos para ganar una posición aventajada para cuando llegue el momento, que podría que no llegar nunca…

    Pero la realidad es que el proceso de despertar a la realidad es totalmente personal y subjetivo. En qué momento y en qué circunstancias se inicie ese proceso, y su resultado, son cosas completamente impredecibles.

    #########

    Cambiando de tema, así como el PIB es una cifra que puede significar cualquier cosa, o ninguna, y cuya metodología es incluso más dudosa que la del IPC, el asunto este de la “intención de voto” es todavía más vaporoso. Es como intentar medir la distancia a la luna en palmos. Incluso aunque la gente fuera sincera, y los datos fueran realmente extrapolables, ¿qué impide que la gente cambie de idea? ¿Y si algún candidato muere, o es metido en la cárcel, dos días antes de las elecciones? ¿O cómo influyen las redes clientelares en las variaciones de intención de voto? ¿O qué pasa cuando una remesa de funcionarios aPSOEbrados se jubila; se pondrán a votar entonces al PP porque piensan que así tendrán garantizadas las pensiones, sabiendo de primera mano lo manirrotos que son los suyos? ¿Y qué pasa con los que aún no han probado las mieles del clientelismo, pero que están dispuestos a todo para que les dejen alcanzar su sueño de ser catedráticos, o la fantasía que cada cual tenga en su sesera?

    No confío nada en las estadísticas electorales. Se publican para tratar de influir en el voto. Lo que no sé es por qué prohiben que se publiquen en la jornada de reflexión. Si se considera que es malo tratar de influir en el voto, debería prohibirse toda encuesta de intención de voto seis meses antes de las elecciones. Es más, debería prohibirse toda campaña electoral. Es un ritual bochornoso, como cuando los mayas le arrancaban el corazón a la gente. Sí, ya sé que estos rituales venden periódicos, pero ¿quién compra periódicos en pleno 2015?

    Ya que estamos, deberían publicarse encuestas a pie de urna cada media hora, para que la gente siguiera el espectáculo como si fuera la final de la copa de Europa.

    Pero vamos, la gente sensata y elegante dedica los domingos al Señor y a esparcirse por el campo y admirar la creación. Esto de perder el tiempo con política, en un domingo, es de muy mal gusto.

    Sería mejor aprender de los americanos y establecer una fecha exacta para las elecciones, por ejemplo, el segundo jueves de octubre. Y sería la repanocha que hubiera elecciones ejecutivas y legislativas por separado. Aunque, a decir verdad, ni siquiera los americanos eligen directamente al Presidente. Eligen delegados, que se “comprometen” a votar al candidato elegido por el distrito electoral, pero si el candidato muere (o lo meten en la cárcel, o pasa algún otro imponderable), pueden votar básicamente lo que les dé la gana el día que se reúne el colegio electoral de verdad. Y así llevan ya cientos de elecciones.