Brexit: una oportunidad para Europa

La reciente victoria de David Cameron en las elecciones británicas fue precedida de su reiterada promesa de celebrar un referéndum sobre la continuidad de Gran Bretaña dentro de la Unión Europea. Han sido muchos, especialmente desde el Continente, los que han tildado de irresponsable las maniobras del líder torie: a su entender, Cameron apostó por salir reelegido abrazando el populismo euroescéptico y desestabilizando las instituciones comunitarias.

Sin embargo, la amenaza de un Brexit (de una salida de Gran Bretaña de la UE) debería ser observada como una ilusionante oportunidad para frenar y revertir el inquietante proceso de centralización y de burocratización que viene caracterizando al megaEstado europeo desde su misma creación. En Reino Unido, por fortuna, parece que así lo han entendido: a pesar de que la mitad de su comercio exterior lo mantienen con países de la UE, casi un tercio de las empresas británicas reputan beneficioso sustituir su pertenencia a la UE por un acuerdo de libre comercio con sus actuales socios comunitarios, y alrededor del 60% no se oponen a seguir dentro de la UE siempre y cuando su país recupere muchas de las competencias que lenta e imprudentemente le ha ido transfiriendo a la burocracia bruselense.

Dicho de otro modo, la postura mayoritaria en Reino Unido parece ser la que dicta el sentido común liberal: la Unión Europea acarrea muy importantes beneficios que hay que tratar de conservar (la libertad comercial) pero también muy sustanciales costes que deben ser erradicados (las absurdas regulaciones comunitarias o las transferencias a Bruselas de los impuestos de los contribuyentes británicos). En esta misma línea se ha expresado el centro de pensamiento Open Europe, para quien la Unión Europea acarrea actualmente tantos costes regulatorios y fiscales que una eventual salida de Reino Unido podría incluso llegar a serle beneficiosa siempre que conservara la libertad de movimientos de personas, capitales y mercancías con el resto del Continente.

En concreto, Open Europe estima que el PIB británico en 2030 podría llegar a ser un 1,6% superior fuera de la UE que dentro de la misma siempre que se mantenga como una nación librecambista y aproveche su salida para desregular; en cambio, podría ser un 2,2% inferior si se enrocara en el proteccionismo regulatorio. Es decir, según cómo se administre, el Brexit podría generar desde unas pérdidas anuales de unos 3.300 euros por familia o unas ganancias de 2.400.

Ahí radica justamente la clave de la cuestión que debería inducir a una profunda reflexión no solo a los británicos sino sobre todo al resto de europeos: con el pretexto de estrechar lazos sociales, culturales y económicos, Bruselas ha ido construyendo una asfixiante e innecesaria burocracia regulatoria que se superimpone sobre las no menos asfixiantes e innecesarias regulaciones nacionales, regionales o municipales, socavando así las bases de nuestra prosperidad y de muchas de nuestras libertades. Para lograr la integración europea no necesitamos más normativas estatales, sino mantener suprimida  las barreras y las fronteras que tradicionalmente habían dificultado esa integración.

Sería un error sacralizar la actual configuración de las instituciones comunitarias o creer que oponerse a su ilimitado crecimiento atenta contra el espíritu de los tiempos. Países tan respetables y avanzados como Noruega, Suiza o Islandia no pertenecen a la UE, pero merced a su afiliación al Espacio Económico Europeo o a la Asociación Europea de Libre Comercio sí disfrutan de las libertades básicas intracomuntarias de las que desean seguir disfrutando muchos ciudadanos británicos fuera de la UE. Por consiguiente, el debate sobre Brexit, lejos de constituir un movimiento reaccionario y oscurantista en contra de la modernidad, supone todo un revulsivo contra la inercia fagocitadoramente estatista en la que había caído Bruselas.

Incluso quienes sueñen con unos Estados Unidos de Europa deberían celebrar que Reino Unido cuestione el rumbo emprendido hasta la fecha. Sólo aquellas asociaciones que toleran la salida de sus miembros poseen los incentivos para rectificar sus errores, revigorizarse y reinventarse; las asociaciones que la impiden, en cambio, tienden a degenerar en un decadente parasitismo multilateral. Si Bruselas aspira a convencer a los británicos de que no deben abandonar la UE, será imprescindible que cambie en la buena dirección: esto es, menos centralización, menos transferencias fiscales intracomunitarias y menos regulaciones. Tal sería un cambio del que nos beneficiaríamos todos los europeos, abandone o no abandone Gran Bretaña las instituciones comunitarias.

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10 comments

  1. Ojalá. Un escenario en el que en 2020 el Reino Unido esté fuera de la UE e incluso Escocia independiente dentro de la UE, sería una noticia muy esperanzadora. Los británicos tienen una tradición liberal en algunos temas -en otros no- que podría suponer un contrapeso constante mucho más efectivo desde fuera de la UE que desde dentro. Incluso puestos a soñar, imaginemos que se acercan más a niveles suizos en cuanto a libertad económica. No es lo mismo tener a Suiza con su tamaño relativamente pequeño que a 50 millones haciéndote la competencia con impuestos significativamente menores. Cierto es que para muchos ingleses temas como la sanidad pública son innegociables, pero algo de esperanza queda.

  2. Estoy seguro de que hay muchos británicos que querrían salir de la UE precisamente porque no regula demasiado.

    No debemos parecernos a los EEUU, debemos paracernos a lo que fue América. Hoy, los EEUU se parece más a la URSS. Los pufos que tienen encima los pueden arrasar, como arrasaron también a las repúblicas soviéticas. Cierto es que los americanos lo tienen más “fácil” para levantarse tras la caída, porque está en su psicología. Pero si caen, la caída será muy dura, mayor que el desastre del 98 para España, y afectará a mucha gente en todo el mundo.

  3. La UE ha actuado como zanahoria para la integración, se atrajo a países intervencionistas y proteccionistas prometiendo mantener su protección al menos de cara al exterior, y con subvenciones para paliar los efectos de esa apertura de mercado interno. Los paises librecambistas jamás la necesitaron y pudieron permanecer solo en el espacio económico, pero no creo que se hubiera llegado a la situación actual de apertura sin toda esa burocracia.

    La cuestiones si ahora se podrá lograr un desarme institucional sin que la UE explote de nuevo en estados nación cerrados, si pueden salir al EEE manteniendo las cuatro libertades y sin recurrir a barreras no arancelarias. La salida o renegociación del tratado del Reino Unido tanto puede ser un gran éxito como un paso atrás.ñ
    Veremos que pasa.

  4. El único partido no populista es el Partido Libertario.

    En las democracias de acá, para llegar al poder, hay que recibir el voto del demos. Para conseguir ese voto hay que ser populista. No es posible querer ganar el poder democráticamente sin adular y mentir al pueblo, que sabe perfectamente que le engañan y todos los que participan en el engaño esperas sacar algún beneficio. Despreciar un partido calificándolo de populista contradice tanto al elogio habitual a la democracia como defender a las dictaduras llamándolas “espacios de libertad”.

    Pero si uno es un forofo y no le importan las contradicciones, no veo problema en acusar al UKIP, al Front National de Le Pen, o a Podemos del mismo comportamiento que se ve en los partidos “tradicionales”.

    No puede ser que el populismo sea solo malo cuando lo practica la competencia. Este tipo de idioteces hacen que los periódicos pierdan lectores.

  5. Recuerdo que antiguamente se llamaba Mercado Común Europeo, luego paso a Unión Europea, ahí nos la colaron…

  6. Personalmente creo que unos Estados Unidos de Europa, con lo distintos que somos los pueblos que conformamos Europa, es imposible.

  7. En principio si, pero hay que tener en cuenta que la razón por que la que el Reino Unido saldrá de Europa es por la inmigración, puramente eso, y lo digo desde el conocimiento ya que vivo allí. Así que la opción Noruega o Suiza no les interesa porque no les interesa la libre circulación de trabajadores. Ademas, la mayoría de los acuerdos comerciales que hacen fuera de la UE se basan en acceso al Mercado Único. No lo digo yo, lo dice un catedrático de derecho europeo de la universidad de Liverpool. Esto no quiere decir que la Union Europea no sea perfecta y haya arreglar cosas, pero eso se hace desde dentro.

  8. El Reino Unido, o mejor dicho, parte de Inglaterra y Gales, han dejado (o posiblemente lo hagan a raiz del Brexit) la UE, pero no por razones liberales sino todo lo opuesto; por nacionalismo y estar en contra de una UE liderada por Alemania.
    Sr Rallo de economía sabra mucho pero de política ha dejado claro que no sabe bien las raíces del Brexit.
    El pronostico de esto es que muy seguramente la UE no contemple bien su salida, como ya destacó Tusk o Juncker. Eso de que Reino Unido será una nación mas libre economicamente fuera de la UE yo no lo aventuraría.
    De las 2 predicciones hechas la de perdida es mucho más probable que la segunda.
    Y por último, la UE no es tan “proteccionista ni intervencionista” como lo destaca. La propia UE a día de hoy deja libertad en muchas materias económicas, y de hecho el rumbo tomado desde 2008 (crisis financiera) ha sido liberal no intervencionista, porque la austeridad, que yo sepa, no es precisamente muy intervencionista.