Los límites y defectos de la democracia

Mi compañera de columnas y de debates ideológicos en el Instituto Juan de Mariana, María Blanco, replica a uno de mis recientes artículos donde critico el imperialismo democrático poniendo de manifiesto los problemas de coordinación que son consustanciales a este sistema. María, siempre atenta a cualquier error o entuerto intelectual, entra en la polémica haciendo una serie de apreciaciones que, precisamente por su relevancia, merecen de una aclaración.

  1. El significado de democracia es ambiguo y puede dar lugar a malos entendidos

De acuerdo con María, “[muchos libertarios] agarran el bazooka y bombardean grandes palabras que no significan lo mismo para ellos que para mucha gente. En este caso, la palabra (y el concepto que hay detrás), democracia. Porque para muchas personas, especialmente en España, democracia es lo que vino después de la dictadura, la que Rallo no vivió, donde las libertades económicas, políticas y sociales fueron casi un chiste”.

En efecto, democracia es un concepto esencialmente controvertido que para personas diversas puede evocar ideas muy distintas. Esta dificultad de partida no debería, sin embargo, constituir un obstáculo para reflexionar sobre las ideas y los prejuicios que se esconden detrás de semejante etiqueta. A la propia María, de hecho, no le tembló el pulso hace unos años para realizar el mismo ejercicio que efectúo yo en el artículo que ahora critica: “Tal vez sería necesario desmitificar el concepto [de democracia], y perfilar su contenido, ser cauto con su uso, o aceptar que no es sinónimo de nada. Es decir, Franco no habría sido diferente como gobernante si hubiera salido elegido en unas urnas. ¿Es, por tanto, de alguna utilidad reclamar democracia como garantía de liberación de los pueblos?”.

Democracia en su más elemental significado es gobierno del pueblo a través de alguna regla de agregación de voluntades: pasar de un conjunto de voluntades individuales y descentralizadas a  una sola voluntad orgánica. El liberalismo, en su más elemental significado, propugna el respeto a los proyectos vitales de cada persona a través del reconocimiento de un conjunto de libertades básicas para cada persona: es decir, el liberalismo rechaza la existencia de una voluntad comunal orgánica con preponderencia sobre las individuales. Tal como resume magistralmente el filósofo Chandran Kukathas:

El término liberalismo se identifica con un paradigma político que responde a la diversidad humana defendiendo instituciones que permitan la coexistencia de distintas creencias y modos de vida; el liberalismo acepta la pluralidad de modos de vida (la multiplicidad de valores religiosos y morales en el mundo moderno) y promueve la tolerancia. El liberalismo se diferencia de otras filosofías políticas en que rechaza la idea de un orden social orgánico y espiritualmente unificado, dentro del cual los intereses de los individuos se alineen en perfecta armonía con los intereses de la comunidad. Los individuos poseen fines distintos y no existe un único objetivo común que deba ser compartido por todos.

Hace décadas, el Premio Nobel Arrow ya demostró que toda regla de agregación de voluntades reviste un carácter arbitrario y, en consecuencia, que la voluntad del pueblo no existe objetivamente al margen de la regla electoral arbitraria que escojamos. A partir de ahí, lo lógico sería pasar a respetar en la teoría y en la práctica a las personas que sí tienen planes vitales específicos que desean promover a lo largo de su existencia: es decir, lo lógico sería defender un sistema jurídico como el propugnado por el liberalismo y rechazar la hiperlegitimidad de cualquier mayoría política para laminar los derechos de las minorías.

Por supuesto, nada de lo anterior implica que la democracia carezca de toda relevancia dentro de un orden social liberal: al contrario, el liberalismo es perfectamente compatible con una democracia que respete las libertades básicas de las personas, esto es, una democracia que respete la libertad de asociación individual a la comunidad política (bien podríamos denominarla “democracia liberal”, aunque este último también sea un término esencialmente controvertido). De hecho, muchos de los valores positivos que solemos asociar con la democracia —libertad de asociación, libertad de expresión, libertad religiosa, libertad de movimientos, etc.— no son más que valores liberales que informan y condicionan las formas que adoptan nuestras democracias modernas: que la mayoría de personas no lo entiendan así no es razón para dejar de reivindicar que la piedra angular de un sistema político debe ser la libertad individual y no la voluntad soberana de la mayoría, sobre todo cuando muchos ambicionan actualmente aprovechar semejante confusión terminológica para instrumentar la democracia en su intento de socavar las libertades individuales.

Diría más: quienes tenemos una mayor responsabilidad intelectual para clarificar este entuerto somos aquellas personas que, justamente porque no hemos vivido la dictadura, no hemos terminado asociando emocionalmente la democracia con la libertad. Como en España ambos conceptos han ido muy ligados en los últimos 80 años —especialmente para todos aquellos que lucharon contra la dictadura franquista para expandir las libertades de los españoles—, parece que criticar toda extensión de la democracia sea oponerse a toda extensión de las libertades. Pero en muchos casos puede ser justo al revés: el imperialismo democrático consistente en someter a los caprichos de la mayoría ámbitos privados que deberían ser propios de la absoluta autonomía personal puede conducir a una restricción de las libertades.

  1. El liberalismo no es un sistema suficientemente maduro frente a la democracia

Según afirma María, “[Rallo] expone sus reclamaciones a la democracia en general, frente a la que propone un sistema de libre mercado, contractualista, al más puro estilo anarco capitalista”. A su juicio, “el sistema que propone Juan Ramón Rallo, incluso si teóricamente es el que más me convence, no está lo suficientemente maduro, trabajado, no es lo suficientemente real como para desbancar a la democracia, con todos sus defectos”.

En ningún momento he propuesto sustituir al Estado democrático por el anarcocapitalismo; entre otras cosas porque, en efecto, ni ha demostrado ni se ha demostrado su viabilidad. Ese no es el debate en el que he entrado ni el que probablemente sea oportuno en estos momentos: mis críticas se dirigen en esencia contra el imperialismo democrático, esto es, contra la idea profundamente antiliberal de que la democracia goza de hiperlegitimidad por encima de las libertades individuales y que, por tanto, la voluntad de la mayoría puede socavar los derechos de las minorías. Y frente al imperialismo democrático defiendo el liberalismo, es decir, la idea de que son las libertades individuales las que gozan de hiperlegitimidad dentro de cualquier sistema de organización política (incluida la democracia).

Tal como he explicado anteriormente, el liberalismo responde a la pregunta de cuáles son los límites del poder, mientras que la democracia expone cómo debe organizarse ese poder. El imperialismo democrático parte de la base de que es la propia democracia la que decide cuáles son los límites del poder, lo que equivale a decir que tales límites no existen: el imperialismo democrático no es más que un cheque en blanco a la arbitrariedad de las mayorías sobre las minorías. En cambio, el liberalismo defiende que las mayorías no pueden erosionar los derechos de las minorías, entre ellos los de esa minoría absoluta llamada individuo.

Viendo el debate desde esta perspectiva, es obvio que el liberalismo no sólo representa un programa político maduro y exquisitamente experimentado, sino que constituye el sustrato jurídico imprescindible de toda organización política que aspire a respetar a las personas como agentes autónomos. No es verdad que no sepamos qué sucede cuando las mayorías no se arrogan el derecho a determinar cuál debe ser la educación de nuestros hijos; no es verdad que no sepamos qué sucede cuando las mayorías no se arrogan el derecho a determinar qué libros debo leer; no es verdad que no sepamos qué sucede cuando las mayorías no se arrogan el derecho a determinar cómo debo jubilarme; no es verdad que no sepamos qué sucede cuando las mayorías no se arrogan el derecho a determinar qué sustancias puedo tomar; no es verdad que no sepamos qué sucede cuando las mayorías no se arrogan el derecho a determinar con quién puedo casarme. En todo ello tenemos una amplísima experiencia de por qué es preferible respetar a las personas antes que someter sus planes vitales al muy democrático juicio de la mayoría.

  1. Toda organización —no sólo la democracia— adolece de problemas de coordinación

Por último, ante mi afirmación de que las democracias tienen problemas irresolubles en materia de información, sesgos individuales, agregabilidad de voluntades e incentivos, María responde que “también los tienen prácticamente todos los sistemas de coordinación humana cuando el número de participantes aumenta”. Pero que todos los sistemas tengan tales problemas no equivale a decir que todos los tienen en el mismo grado: en efecto, el ser humano no es perfecto y por tanto ninguna organización que pueda crear será perfecta, pero eso no significa que todas sean igual de imperfectas.

De hecho, me sorprende que María concluya su artículo defendiendo el papel de la ciencia política y económica para, entre otras finalidades, estudiar los diferentes incentivos que impregnan los distintos sistemas de organización social: “creo que los incentivos lo son todo. Estudiemos qué incentivos, qué leyes y qué nuevos modos”. Y me sorprende porque eso es lo que hago cuando expongo los malos incentivos consustanciales a toda democracia: explicar por qué diferencialmente es preferible que la gente interactúe mediante tratos horizontales voluntarios (A y B se asocian voluntariamente y C y D hacen lo propio, respetando cada cual las decisiones ajenas) que mediante imposiciones verticales aun cuando emerjan e un procedimiento democrático (A, B, C y D votan cómo deben asociarse A, B, C y D).

Uno de esos defectos, como explico en el artículo, es que la democracia —sobre todo conforme más extenso sea el tamaño del grupo— incentiva la ignorancia racional del votante: dado que votar implica un coste de participación/información muy alto y unos beneficios de influir en el resultado final muy bajos (¿cuánto vale un voto entre decenas de millones?), lo racional es que o la gente no vote o que vote desinformadamente. Frente a esta conocida y generalmente aceptada teoría de la ignorancia racional del votante, María expone que el mismo fenómeno sucede en un mercado libre: “De la misma manera que mucha gente compra la marca de galletas de toda la vida y no se plantea cuál es la decisión más racional. Esos cálculos de optimización de las decisiones, en la realidad, son ineficientes”.

Y es verdad que la ignorancia racional del votante también le es aplicable al consumidor (junto con muchos otros sesgos de irracionalidad), pero con una esencial diferencia: los errores derivados de la ignorancia del consumidor repercuten sobre el consumidor, mientras que los errores derivados de la ignorancia del votante son externalizados al resto de la sociedad. Cuando el agente es responsable de sus decisiones desinformadas, existen incentivos bien alineados para alcanzar un nivel óptimo de desinformación: cuando el agente no es responsable de sus decisiones desinformadas, existen incentivos desalineados para alcanzar un nivel subóptimo de desinformación. Eso es, justamente, lo que supone estudiar los incentivos de cada uno de los marcos políticos posibles.

Conclusión

La crítica a la democracia constituye en tabú en las sociedades modernas. A buen seguro, se trata de un tabú mucho más omnipresente entre los medios de comunicación que dentro de la academia (los académicos llevan décadas poniendo de manifiesto los problemas propios de una democracia: la ignorancia racional de Downs, la irracionalidad de los votantes de Caplan, la inagregabilidad imparcial de las preferencias electorales de Arrow, la inexistencia de autoridad política de las mayorías de Huemer, o la imposibilidad de coordinar a la sociedad mediante mandatos centralizadores de Hayek), pero es indudable que el tabú existe a un nivel similar a lo que podía suponer la blasfemia hace un par de siglos.

Uno puede entender que exista semejante tabú en la sociedad —ya que es especialmente útil para marginar y anatematizar a todos aquellos que aspiran a acabar con todas las libertades instaurando una dictadura liberticida— pero no me queda claro por qué semejante tabú debería darse en el debate intelectual y entre personas cuyo respeto hacia las libertades personales está más allá de toda duda razonable: es decir, no entre personas que promueven una dictadura, sino entre personas que rechazan que el Estado regule ámbitos crecientes de la vida de las personas aun cuando lo haga con apoyo de la mayoría. Y sólo se me ocurre un motivo para que semejante tabú subsista en tales condiciones: tacticismo ideológico. “Si criticar los defectos de la democracia está mal visto, mejor no entrar en debates incómodos”: el argumento podría servirme para quienes aspiren a ocupar oficinas políticas recurriendo a un cierto populismo liberal, pero desde luego no para quienes anteponemos la honestidad intelectual al arribismo.

Desde que la conozco —hace ya bastante años—, María siempre ha exhibido esa honestidad intelectual en la que yo mismo intento reflejarme: siempre ha aborrecido cualquier ambición de poder y nunca ha dudado un instante a la hora de expresar sus opiniones liberales por impopulares que resulten (por ejemplo, cuando ella misma ha criticado los defectos de la democracia). Por eso estoy convencido de que, tras este conjunto de pertinentes clarificaciones, terminaremos coincidiendo en prácticamente todo.

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37 comments

  1. Juan Ramón, podrías darme algún ejemplo, ya sea actual o histórico, de sociedad liberal o, al menos, proyecto de liberal?. Entendiendo “liberal” por la definición que tú ofreces; es decir, una sociedad que no interfiera en las decisiones del individuo concreto, que le deje elegir libremente.

    La democracia burguesa es un método, entre tantos, de organización del poder. Sin embargo, comó se limitaría el poder en una sociedad liberal?.

  2. “lo lógico sería defender un sistema jurídico como el propugnado por el liberalismo y rechazar la hiperlegitimidad de cualquier mayoría política para laminar los derechos de las minorías”

    Yo no sé de que liberalismos habla usted, debo por ello deducir que habla con el mismo conocimiento de la democracia. Liberalismo es equiparable a parlamentarismo, punto y final. Tal era así cuando en Francia votaban un cuarto de millón sobre veinte y pico millones e ídem en Inglaterra. Otro tanto de lo mismo con los liberales españoles, en contra de los franceses.
    El liberalismo es intrínsecamente oligárquico, y Montesquieu lo muestra con la precisión de cirujano: “sistema de elección es aristocrático”.

    ¿Cual es para usted el país más liberal del mundo?¿Existe una pequeña aproximación?

    Con olfato fino, si bien todo el post defiende la oligarquía, también puede elucubrar sobre el país del otro lado del arcoiris (flowerpowerland), cojo la frase por ya estar copiada.

    Veamos empieza con un “lo lógico”, esto promete:
    – “sistema jurídico como el propugnado por el liberalismo”
    -” rechazar la hiperlegitimidad de cualquier mayoría política para laminar los derechos de las minorías”
    Algo falla, los derechos, son negociados/aceptados/estipulados (cultura) por –las mayorías– a las minorías, y concretamente a las más pequeña que existe (Rand) el individuo. Los cuales puede reclamar en un tribunal, este último apoyado, o por lo menos sustentado por la mayoría.
    Por lo tanto no puede haber derecho, sino “privi-legio” en caso de que -la minoría (oligárquica)- imponga su visión (sistema jurídico liberal: creencia para los despistados, creo, creo, creo,…) sobre la mayoría política.

    Y terminaré como la Blanco, no “creo…, creo…,creo…, creo…, creo…”,

    *:creer: 1. tr. Tener por cierto algo que el entendimiento no alcanza o que no está comprobado o demostrado. 2. tr. Dar firme asenso a las verdades reveladas por Dios. 3. tr. Pensar, juzgar, sospechar algo o estar persuadido de ello. 4. tr. Tener algo por verosímil o probable. U. t. c. prnl. 5. tr. Dar asenso, apoyo o confianza a alguien. ¿Nunca me habéis de creer? U. t. c. intr. Creemos EN él. 6. tr. creer en Dios. 7. prnl. Dar crédito a alguien. Creerse DE su gran amigo.

  3. Han habido liberales que han defendido formas de democracia con sufragio universal y otros sufragio censitario. Hay quien defiende el minarquismo o incluso el anarquismo.
    Tanto el sufragio universal como el censitario son oligárquicos. La democracia ha subido ya a varios locos al poder y ha provocado que se hicieran muchas locuras, al igual que cualquier sistema que busque controalr a la gente bajo un gobierno, una moral única, cultura o como quieras llamarlo. Aprendamos de la historia.

  4. El problema no es tanto que el anarco capitalismo no sea “suficientemente real” sino que la gente no quiere ser libre.

    A cualquier español le preguntas si debe haber libertad de asociación, libertad de expresión, libertad religiosa, libertad de movimientos, u otros tipos de libertad, y muchos, encogiendo la espalda y torciendo un poco el morro, responderán firmemente “Sí, pero dentro de un orden”. ¿Cuál es ese “orden”? Lo que determine la “autoridad”. Algo que termina siendo completamente arbitrario y caprichoso.

    Muchos españoles piensan que todas las cosas deben estar reglamentadas orgánicamente, y centralizadamente. Son autoritarios: quieren autoridad, no libertad. La españa democrática no ha hecho sino ahondar en esta demanda de un control y una determinación que dure décadas. Es un deseo que no es característico de los españoles ni es nuevo en la historia.

    Por poner un ejemplo grosero, a la gente le parece normal que cincuenta borrachos se meen entre cubos de basura del ayuntamiento. Eso es muy útil, porque da la oportunidad de quejarse y da la oportunidad a los políticos de “solucionar” un problema. Nadie ve normal que los que viven en esa calle se ocupen de defender la higiene de su entorno más inmediato mediante una guardia establecida ad hoc, convenientemente armada. Eso corresponde al “Estado” (o lo que corresponda), cuyo interés en mantener esa particular callejuela limpia es terriblemente próximo a cero. Si se armara un jaleo importante, basta con que el parlamento regional haga una comisión de investigación, que producirá un informe, que solo servirá para justificar la factura del proveedor de papel y tinta. Y todo volverá a la normalidad, y la normalidad es penosa, y es mejor que no aspiremos a más. Hay más soluciones para estos y otros asuntos, pero la primera (y la única, muchas veces) que se intenta es la del “conducto reglamentario”.

    El problema de los españoles es un problema de actitud ante la vida. Cuando quieran ser libres, serán libres. Arruinados, pero libres.

  5. Juan Ramón,

    Cómo ves la economía china? Estaría bien algún artículo sobre dicho tema.

    Un saludo.

  6. Creo que el autor confunde dos concepciones muy diferentes de democracia, por un lado la procedimental-esencialista (PE) y la sustancialista (ST). La primera corresponde a la definición que da: la democracia es un procedimiento de agregación de voluntades. La voluntad orgánica tiene existencia ontológica, normalmente se le llama pueblo o voluntad popular. La ST sería la democracia entendida como un sistema de valores y principios que quedan sustraídos al voto y la voluntad popular sería una ficción necesaria. Los valores que la conforman son los que cita el señor Rallo (entre otros) y los principios los que dan forma a las constituciones. Las democracias realmente existentes son un compromiso tensional entre ambas concepciones. En mi opinión, la crítica de imperialismo democrático se dirige más a la versión PE que a la ST. Es cierto que ambas dan lugar a paradojas de difícil o imposible resolución sobre legitimidad y soberanía pero desde el punto de vista de la crítica liberal debieran ser diferenciadas con claridad.
    Respecto a la crítica a la racionalidad en la toma de decisiones sería pertinente si la democracia fuera un sistema de toma de decisiones racionales o de decisiones correctas (cercanas o iguales a alguna verdad objetiva) pero no lo es y, cuando pretende serlo, se desliza hacia alguna forma de totalitarismo. No podemos esperar mucho de la democracia, es anti utópica, lenta, llena de tensiones y peligros. Precisamente esas son sus virtudes, esas deficiencias la hacen funcionar. Ninguna crítica a la democracia debiera olvidar que responde mejor a las bajas expectativas.

  7. El fundamentalismo democrático del que lleva hablando tantos años Gustavo Bueno.

    Para un análisis en profundidad de esta idea:

    http://filosofia.org/mon/democra.htm

    ”Desde el punto de vista fundamentalista, la democracia es considerada hoy día como la forma más perfecta de gobierno, aquella que habría alcanzado la humanidad como una suerte de «destino manifiesto» en su camino al «Fin de la Historia». De tal suerte que no ser considerado demócrata o pertenecer a una sociedad no democrática es tanto como haber perdido la condición de hombre por vivir en una sociedad «degenerada», que sólo adoptando la forma democrática podría regenerarse. Sin embargo, la problemática de la democracia dista mucho de resolverse con una concepción tan simple y es necesario plantear a fondo el origen y desarrollo del término democracia, así como su lugar respecto a otras formas de gobierno históricamente dadas.”

  8. La democracia no es sinónimo de libertad ni de seguridad.
    Creo que el opinar sin saber o poder gobernar a otros con tu opinión no solo es liberticida sino que es “propiedicida”.
    No hay que olvidar que opinar es un acto y si esa opinión es ejecutable…

    No he dicho que otro sistema político sea sinónimo de eso pero está claro que este no.

  9. -Llegó el otro y dijo, define caballo.
    -Que vá! hay mil definiciones de caballo….
    -Qué?
    No puede haber mil definiciones de algo porque DEFINIR es verbo, y acota.

    “democracia simplemente significa que quien gobierna es el “pueblo” y el pueblo puede gobernar de muchas maneras distintas (democracia representativa, democracia directa, democracia deliberativa…)”
    Democracia amarilla, democracia sensacionalista, democracia oscura, democracia clara,…,

    El sistema de gobierno que lo hace posible es “la democracia”. Si bien, el término hace referencia a la interrelación de los “demos”.

    No confundir objeto con sujeto y tener un poco más de -respeto a la lengua patria- sería interesante.

    definir.(Del lat. defin?re).
    1. tr. Fijar con claridad, exactitud y precisión la significación de una palabra o la naturaleza de una persona o cosa. U. t. c. prnl.

  10. ¿Un concepto abstracto se puede definir como si fuera una cosa?

    Cientos de generaciones de filósofos han ido cambiando las definiciones de miles de conceptos abstractos según su conveniencia y su cosmovisión. Podría explicarse como una estrategia para crear trabajo para otros del gremio: Cuanta más confusión haya, mejor para los filósofos. Pero esto seria demasiado paranoico, así que lo dejaremos en que los filósofos son como niños peleándose por juguetes. Así la realidad humana parece menos patética.

    Y, Colapso2015, cuando creas que hayas entendido una definición de un concepto abstracto, no te sorprendas cuando llegue algún estudiante de doctorado brillante, y la retorcerá un poco, solo para fastidiarte a ti. Llevamos repitiendo este proceso unos seis mil años, si solo tenemos en cuenta la historia publicada.

  11. Todo el que critica el individualismo lo hace porque quiere sustraer algo de algún individuo.
    Se ve en la propaganda política, en anuncios publicitarios…
    Una sociedad no existe sin individuos, el individuo sí (Consiga o no sobrevivir. Después de todo vivir rodeado de pobreza puede ser peor que vivir solo), de ahí a que deba tener derecho negativo a asociarse y a desasociarse.

    https://youtu.be/2oM9DmMkok0

  12. Efectivamente se ha creado en todo el mundo, no solo en España, una especie de tabú sobre la palabra “democracia”.
    Lo curioso del caso es que todos hablan de “democracia”, pero muy pocos quieren pagan su mantenimiento (mantenimiento “fijado” democraticamente) ni están de acuerdo en obedecer las normas establecidas “democraticamente” (ej los límites de velocidad en la circulación vial)
    Parece mentira que nos hayan pagado un bachiller y que las “luces” hayan llegado a la religión (extinguiéndola) para que ahora tengamos otras religiones, como la “democrática”, la “socialista” y la “chavista” y nos neguemos a pensar y a ver lo evidente (como diría Galileo respecto a si el sol gira al rededor de la tierra o al revés)
    También es curioso que los que más piden democracia son los que votan partidos que intentan imponer aquí una dictadura (“del proletariado”, dicen), lo cual es más bien una contradicción. Naturalmente, para lucrarse del trabajo de los demás via “gastos sociales” votados democraticamente por quienes no pagan impuestos o pagan muy pocos (y que se niegan a prosperar para dejar de chupar)
    Ya le advierto que nunca podrá haber democracia cuando decidimos el dinero de los demás y no del propio.(¿Qué importa que una decisión política funcione o no si no lo pago yo? ¿Qué importa si la cantidad es grande o pequeña si no la pago yo? De aquí se deduciría que cuando manejamos cosas ajenas tendríamos que tener más cuidado que con las propias -y el dinero ajeno, más-
    La razón histórica de los parlamentos fue: aprobar lo que sus representados habían de pagar y fiscalizar el gasto….Hasta que llegó el “Estado del bienestar” donde los malos políticos compran sus escaños con el dinero de gente que no les vota, sino con el voto cautivo de los beneficiarios del trabajo de los demás.
    Todavía hay más: hay una gran desproporción entre las provincias (y las capitales) Así, para conseguir un escaño en el Parlament de Cataluña, se necesitan 75000 votos en Barcelona y solo 10000 en Lérida. No solamente la diferencia de número es completamente antidemocrática, sino que el dinero se produce en Barcelona y se gasta en Lérida, que decide de un dinero que no ha ganado ni tributado. Peor aun: la mayoría charnega se concentra en Barcelona y su alfoz, pero las leyes lingüisticas que intentan asimilarles se votan en Lérida y se pagan con el dinero barcelonés. Esto no es democrático, a pesar de que los de la religión “democrática” “progresista” se nieguen a pensar (librepensamiento).

  13. Me gustaría recordar a todos que “democracia” es un régimen político vinculado a países con una estructura económica muy particular: son capitalistas (es decir, industriales -hoy, hay que añadir: con valor añadido-).
    Es la estructura económica la que modela el pensamiento y los intereses de las personas que integran la democracia.
    Por eso mismo la “primavera árabe” ha fracasado completamente (la estructura económica lo impide ). Como ha fracasado la democracia en IraK y en Siria.
    Esto ha causado muchísimas muertes, guerras civiles, minorías desplazadas o simplemente extinguidas…etc.
    No puede ser de otra manera.
    ¿Por qué?
    Los países del tercer mundo son agrícolas (o viven de materias primas, como el petroleo). Naturalmente el tiempo y el poder hace que se formen oligarquías basadas en grandes fincas. Ahora los buenistas occidentales importan/imponen un parlamento con elecciones generales: el resultado es que los que ahora tienen el poder formal, tienen la llave para incautar las fincas, hacer una distribución agraria, quedarse con las fincas (ej Zimbawe )…
    Naturalmente los dueños de las fincas no se van a dejar ni a ser robados ni a perder el poder. De aquí saldrá bien una guerra civil pagada por los latifundistas, bien parlamentos con políticos “con los mismos apellidos” que los latifundistas (Filipinas), bien directores de mezquitas “con los mismos apellidos” que los terratenientes (Pakistán), bien periódicos subvencionados por los terratenientes….
    Y eso sin contar que la sociedad de estos países, por la falta de oportunidades, la mala educación y la influencia del grupo -vital donde no hay ni seguridad social ni paro ni jubilación- se compra al mejor postor (todo consecuencia de la falta de valor añadido de estos trabajadores, que les impide prosperar – en empleos donde no se necesita ningún valor añadido -.
    ¿Tengo que añadir la corrupción de la justicia y de la policía en estos países?
    Y todo por poner el carro por delante de los bueyes.
    Pero ¿Y Atenas?
    En Atenas se impuso un tipo de democracia diferente: los cargos públicos y militares eran votados por sorteo, para evitar que uno se hiciese con el poder.
    (lo que tenemos en Occidente no es democracia, sino elecciones de una o dos personas cooptadas por partidos hegemonistas entre sus élites administrativas)
    Aun así la democracia en Atenas, que no Grecia, tuvo poca duración. También en Atenas se inventó la oligarquía. Por cierto, que esos cargos electos podían ser castigados democraticamente, por ejemplo con el exilio o la muerte -, si se consideraba que no habían cumplido como debían.
    ¿Y España?
    Tenemos una estructura económica más cercana a Marruecos (en vez de latifundios tenemos especulación del suelo) que Inglaterra, Holanda o Alemania (economía de intangibles de alto valor añadido).
    Así nos va.

  14. Cuando se lava el cerebro a la población con la palabra “democracia”, hay una obligación intelectual de señalar sus límites, su contenido y sus obligaciones.
    Tal vez uno podría decir que es mejor que la gente “crea” que es bueno la “democracia” y que es mala la “dictadura”, de modo que estas creencias funcionen como un piloto automático que estabilice la sociedad (un mito social, en Estados Unidos, tan bueno como cualquier otro)
    Pero a parte de que ésto es un engaño, sobre todo cuando no funciona como todos esperamos, oculta los peligros de no saber cuales son nuestros interese y defenderlos.
    No hay nada como enseñar a la gente a pensar con claridad sobre sus intereses personales -siempre cambiantes- , saber la consecuencia de sus actos y ser responsable de ellos.
    Esto es lo que un psicólogo o un psiquiatra llamarían “madurez personal”;
    lamentablemente un político nunca lo llamaría “madurez política” o “civismo”:
    Estamos aquí para obedecer. Ya sea en nombre de una ideología (marxismo-leninismo-iglesismo), ya sea en nombre de un partido (el partido único, o el partido con el “monopolio de la virtud”), ya sea porque el político es un déspota ilustrado analfabeto (herencia de Carlos III, él mismo casi analfabeto)
    El que las cosas nunca salgan como nos quieren hacer creer no es excusa para observar la realidad, ponderar y sacar consecuencias:
    Porque en estos 30 años de democracia nos hemos cargado la educación, hemos desindustrializado el país, hemos creado una generación perdida, hemos creado una multitud de mini estados de bolsillo que en el mejor de los casos rompen la unidad de mercado, esencial en una economía moderna; hemos invadido el Estado con una multitud de colonos extranjeros para que trabajen lo que nuestros millones de parados no quieren trabajar; hemos creado una economía basada en la especulación del suelo para pagar nuestra propia vivienda más cara…
    Todo en nombre de ser “antifranquista”.
    Esa es la legitimación.
    Hemos creado una población que es incapaz de prosperar por si misma (como sí que hacían los que vivían gobernando Franco) esperando la subvención o un empleo en el Estado ¡o simplemente siendo nini!. Y que es capaz de votar a partidos como PODEMOS con tal de que le alaguen los oídos con lo que quieren oir.
    En fin, creo que la “democracia” nos ha salido cara.
    Y el no pensar, mucho más.

  15. Señor Rallo, creo que primero deberíamos de ponernos de acuerdo con el significado de esa palabra tan bonita, “libertad”.

    Su concepto liberal de la libertad no tiene nada que ver con lo que entienden por libertad los republicanos o los socialistas.

    Después habría que ponerse de acuerdo en cuales son las libertades y los derechos fundamentales.

    ¿Como se van a poner de acuerdo entre usted, el republicano y el socialista sino es de forma democrática?

  16. “La liberal es la más general, coherente, intuitiva e integradora.”

    Además de la única definición de libertad que puede ser usada lógicamente sin contradicciones.

    Me remito a un comentario mio anterior………”ojalá a estos intelectualoides les estallara la cabeza cada vez que caen en una contradicción en su pensamiento. En poco tiempo ibamos a estar muy anchos y la especie evolucionaría un montón”.

  17. El debate de “a mi libro”, para embarrar…
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    Liberalismo:
    El término «liberalismo» se identifica con un paradigma político que responde a la diversidad humana mediante la defensa de instituciones que permitan la coexistencia de distintas creencias y modos de vida; el liberalismo acepta la pluralidad de esas creencias y modos de vida (la multiplicidad de valores religiosos y morales en el mundo moderno) y promueve la tolerancia. El liberalismo se diferencia de otras filosofías políticas en que rechaza la idea de un orden social orgánico y espiritualmente unificado, dentro del cual los intereses de los individuos se alinean en perfecta armonía con los intereses de la comunidad. Los individuos poseen fines distintos y no existe un único objetivo común que todos deban compartir; y necesariamente estos fines individuales suelen entrar en conflicto. La cuestión a resolver desde un punto de vista liberal es la de cómo regular, y no la de cómo erradicar, tales conflictos (Kukathas, 2003a, Introducción).

    Alias “Flowepowerland”
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    Socialdemocracia:
    Sucede que candidatos a esos principios de justicia los hay múltiples y, por eso, Rawls aboga por que sean consensuados a través de un proceso deliberativo por personas libres, iguales, racionales, razonables y no envidiosas; se trataría de un contrato social acerca de la estructura básica de la sociedad dedicado a establecer un sistema jurídico público y común. Al método de deliberación para consensuar las normas entre ciudadanos libres e iguales Rawls lo llamará «razón pública» (Rawls, 1997): se trata de que cada persona le proponga al resto un conjunto universal de normas para regular la convivencia común que puedan ser aceptadas por todos aunque partamos de unas circunstancias y unos trasfondos morales muy distintos que nos llevan a mantener desacuerdos razonables (al conjunto de circunstancias que pueden dar lugar a desacuerdos razonables entre ciudadanos Rawls lo denominará «las cargas del juicio»[Rawls, 1993, capítulo II. §2], a saber: la discrepancia sobre la evidencia científica, su importancia relativa, el uso de conceptos complejos, los valores que deben incorporar las instituciones, etc.)

    Alias “A robar, a robar, que el mundo se va acabar”
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    El republicanismo:
    El pensamiento republicano parte de dos ideas clave y entrelazadas: la primera es oponerse a la idea liberal de que el Estado no debe preocuparse por imponer concepciones particulares de bien común en tanto debe constituir un marco neutral dentro del que puedan florecer concepciones particulares sobre el bien muy plurales; la segunda idea, acaso más esencial, es entender la libertad como no dominación. Y, justamente, ambas ideas se entrelazan en la medida en que el republicanismo considera que el ideal de no dominación se alcanza cuando la ciudadanía participa activamente en la configuración política del bien común y que, a su vez, la minimización de la dominación constituye una noción de bien común que todos los ciudadanos deberían tender a abrazar. El filósofo moderno que más ha contribuido a actualizar, desarrollar y divulgar el pensamiento republicano ha sido el francés Philip Pettit (1997).

    Alias: “¿Qué es el bien común alguien lo ha visto?”
    ——————————————————

    Comunismo:
    Karl Marx y Friedrich Engels son los principales exponentes de la filosofía comunista. Su teoría de la justicia depende críticamente de su teoría de la historia, de modo que previamente procederemos a resumir ésta para, con posterioridad, plantearnos qué encaje encuentra la redistribución de la renta dentro de su ideal de justicia.
    En filosofía de la historia, Marx y Engels apadrinaron el materialismo histórico, es decir, una concepción materialista de la historia. La idea esencial del materialismo histórico es que el motor de la historia es el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas de una sociedad (Engels, 1880), entendiendo por fuerzas productivas los medios de producción (materias primas, herramientas, máquinas, inmuebles, el espacio físico, etc.) y la fuerza de trabajo. Así, el conjunto de las relaciones de las fuerzas productivas de una sociedad tenderá a adoptar aquella forma que maximice su aprovechamiento; Marx denominó «estructura económica de una sociedad» a ese conjunto de relaciones entre las fuerzas productivas (quién controla cada medio de producción o cómo se coordinan entre sí los trabajadores), considerándola la base de la sociedad sobre la que se levanta la llamada superestructura (el conjunto de las instituciones no económicas de una sociedad: el derecho, la religión, la política, la cultura, el arte, la filosofía o la propia conciencia social). A su vez, a la unión de las fuerzas productivas y de la estructura económica lo denominó «modo de producción». Tal como lo resume Marx:
     
    En la producción social de su vida, los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino que, por el contrario, es el ser social es lo que determina su conciencia (Marx, 1859, prefacio)

    Alias: “…, un poder sin control hace pupa”
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    Cuando conozcas a un republicano (de los que no les estalla la cabeza) que hable del “bien común” nos lo presentas,…

  18. aunque Rallo no lo tenga muy claro, para mi el paso de las monarquías a las democracias ha sido, sin duda un retroceso en la libertad.

  19. Buenas noches Juan Ramón,
    así como al resto de lectores y escritores de la web. Lo primero que debo hacer es felicitarte por el artículo porque creo que técnicamente se puede añadir bastante poco, me parece que la conclusión de tacticismo político va muy bien encaminada y creo que nuestra sociedad se está cargando de una impostura y de una corrección política que marca la agenda pública e idiotiza “democráticamente” a la población. Sólo quería intervenir para puntualizar algo que he leído en el artículo y que me parece interesante, porque también constituye un tabú en nuestra sociedad y sobre todo en los medios de comunicación. Se trata de la comparativa de nuestro sistema actual con el régimen franquista. No me quiero meter en consideraciones políticas o ideológicas más profundas porque creo que no es el foro, pero sí quiero decir que muchas veces cuando los expertos comparáis ambos “regímenes”, sobre todo al hablar de democracia, obviáis las diferentes circunstancias que iniciaron uno y otro. Por tanto igual que creo que democracia y bondad no son sinónimos, tampoco lo son franquismo y maldad. El antifranquismo en todos los aspectos también se ha convertido hoy en un tacticismo político. Hay regímenes y regímenes, igual que hay democracias y democracias, y tanto para hablar de democracia como de franquismo el debate y la rotura de tabúes nos hará estar mejor preparados contra el tacticismo que nos inunda.
    Un saludo.

  20. El problema de la democracia es cuando se vota imponer a la minoría siendo innecesario imponerle nada. Por lo tanto todo no es votable mediante esa vía.

  21. No, David. El autoritarismo es siempre contrario a la humanidad. Da igual la estética o los orígenes, siempre acaba perjudicando a alguien y generando injusticia. El bienestar que todos queremos tenemos que lograrlo nosotros mismos, no puede venir regalado. Eso no ha funcionado nunca, y va en contra del plan de Dios. Traducido para los ateos: va en contra de las leyes naturales. No hay nada gratis, salvo el amor de Dios (y, para algunas personas ni siquiera eso es gratis, y para otras no existe, por más que el Sol ilumine por igual al justo y al injusto).

    Así pues, abajo el franquismo (incluido el neofranquismo de Pablo Iglesias) y arriba los corazones.

  22. Buenos días Sr. Colombo,
    ante todo debo darle las gracias por leer mi comentario y también por contestarme. Escribía ayer que no me parecía el foro más adecuado para tratar estos temas porque no quería aburrir a nadie con asuntos políticos e ideológicos que se salen un poco del fundamento de esta página; no obstante, como veo que usted está interesado en ellos le contesto:
    1. Lo primero que debo decirle es que considero que no todas las formas de gobierno son ilegítimas aunque no sean democráticas, si así fuera, el 90% de los gobiernos de la historia de la humanidad lo serían; obviamente no es así.
    2. El franquismo fue un régimen autoritario, pero no ilegítimo. Podríamos discutir acerca de su desarrollo, pero eso es harina de otro costal.
    3. No escribí mi comentario para defender el autoritarismo, sino para poner de manifiesto que la forma de gobierno está absolutamente condicionada por las circunstancias de las que nace. Hoy, en nuestras circunstancias, es muy fácil pensar en la democracia, pero el gobierno franquista nació de una guerra y desarrolló, en la medida de sus posibilidades, el país (nunca antes y nunca después España creció a ese ritmo y mejoró todos sus índices en esa proporción, muy significativo).
    4. Casi todas las democracias nacen de las armas, eso fue lo que pasó en Europa, por ejemplo en la 2ª Guerra Mundial, tras la intervención USA.
    5. Para que exista una democracia se tienen que dar al menos dos condiciones, una es la existencia de partidos demócratas y otra son unas mínimas comodidades económicas en la sociedad. En el origen del franquismo no existía ninguna de las dos.
    6. Pablo Iglesias, así como toda la izquierda y casi toda la derecha española son antifranquistas. Tacticismo o tabú, pero es por eso que nos imponen desde el poder una ley de memoria histórica que versiona la historia de manera absolutamente sectaria y falsa. Eso da una idea de la calidad de los políticos actuales, muy parecida a los que nos llevaron a la guerra en el 36.
    Estoy de acuerdo con usted en elevar los corazones, creo que es importante para sacar adelante al país, porque nuestros políticos jamás lo harán.
    Un saludo.

  23. farrulugo, es verdad lo que dices. La gente no quiere aceptar que lo que ha traído la democracia es liberticismo y parasitismo a raudales. Cualquiera puede mandar sobre ti y cualquiera esta amparado por terceros. La corrupción es mucho más abundante ya por probabilidad.

    David, correcto. El franquismo no fue bien entendido. No es que fuera lo ideal pero existe algo que se llama “dictadura comisarial”. Sinceramente, creo que España, Grecia…
    mejorarían así. La democracia esta descontrolada totalmente, los derechos de propiedad no están bien definidos, la gente se cree con derecho a molestar voluntariamente e incondicionalmente, el acceso a cosas a costa de otros no para de aumentar, lo que llaman servicios públicos ya se tornan infinanciables y liberticidas de forma continua, cada vez más gente quiere vivir con sueldos que provienen de impuestos a otros…

    Una locura.

    Colombo, ¿no has oído eso de cada uno en su casa y Dios en la de todos? hasta que algunos no aprendan que el tener derecho a desasociarse de quien te perjudique no es ser antisocial la gente seguirá creyendo en el Estado.
    Por mucho que la gente vaya a su bola, en algún momento necesitará de los demás si no quiere volver a la autosuficiencia. Let It Be then.
    La autosuficiencia está bien cuando los demás no tienen nada que aportarte, pero esto no suele ser lo habitual.
    Y con aportarte no me refiero a que vayas por la calle y oigas a uno decir: hola.

  24. Por cierto, los extremos se tocan.
    Stalin y Hitler se pelearon porque querían lo mismo, no porque querían cosas distintas. Así pues, los franquistas y los antifranquistas se pelean por sus igualdades, no por sus diferencias.

    Y, por otra parte, estamos en 2015. A estas alturas ser franquista o antifranquista es como desear que Aníbal hubiera entrado en Roma, o como celebrar que los romanos destruyeran Cartago.

  25. Colombo, tomate una tila o un nesquik que ha salido no hace mucho creo que lleva :)

    https://youtu.be/ta_FZqM3AI4

    Nadie está diciendo que eso sea lo ideal pero solo tienes que ver como se comporta la gente cuando cree que tiene derecho a todo. Eso debería preocuparte más que una “dictadura comisariada” yo creo pero en fin…

  26. Buenas noches Sr. Colombo y demás intervinientes,
    parece que el debate se pone interesante. Respondo a su pregunta sobre qué entiendo yo por legitimidad y añado algo más, tratando además de desmontar unos cuantos tabúes, aunque de forma muy somera:
    1. De una manera muy simple, entiendo por legitimidad, en circunstancias normales, la obtención del poder jugando en base a las reglas establecidas por los que van a ser gobernados.
    2. Da la casualidad de que el Gobierno franquista nace de unas circunstancias anómalas, por tanto la legitimidad en este caso también tiene ciertas connotaciones especiales.
    3. Se suele decir, de manera errónea, que la Guerra comienza con la sublevación de julio del 36 por parte de Franco y sus adeptos en el ejército, en contra del Gobierno Republicano salido de las urnas democráticamente. Pues bien, este principio es rotundamente falso.
    4. La Guerra Civil comienza en octubre de 1934 con la rebelión en toda España, y fundamentalmente en Asturias, por parte del PSOE y la Esquerra, a los que se unen toda la izquierda y resto de separatistas, con el objetivo inequívoco de comenzar una Guerra Civil. Los documentos internos de los partidos así lo demuestran (1.300 muertos en toda España).
    5. En ese momento quien sofoca la rebelión y defiende la legalidad republicana es el Gobierno de derechas asesorado desde Madrid por Franco.
    6. La rebelión no triunfó básicamente porque el ejército actuó rápidamente y porque la población estuvo mayoritariamente del lado de la legalidad.
    7. Desde esa fecha y hasta las nuevas elecciones de abril del 36, la propaganda izquierdista cambia radicalmente el ambiente nacional, y despiertan un odio feroz entre izquierdas y derechas.
    8. Las elecciones de abril de 1936, convocadas ilegalmente, fueron además unas elecciones antidemocráticas y fraudulentas. El Frente Popular, formado por partidos antidemocráticos todos, toma el poder ilegítimamente. Animo a los lectores a leer a Ricardo de la Cierva que demuestra sin ningún género de dudas este supuesto.
    9. A partir de ese momento la República ya no existe, y el objetivo de la coalición izquierdista es sovietizar España.
    10. Comienzan a producirse asesinatos masivos, innumerables quemas de bibliotecas, iglesias, edificios oficiales, y lo más grave, un genocidio contra la Iglesia Católica y el Clero (aprox. 7.000 asesinados por el simple hecho de ser católicos).
    11. El Gobierno fraudulento no sólo permite todos estos desmanes si no que además arma a los sindicatos e instruye a las milicias para que actúen a modo de la policía militar de Stalin.
    12. Las protestas por parte de los políticos de derechas, timoratos en su mayoría, son absolutamente desatendidas. Es más, en el Parlamento y en los diarios izquierdistas eran constantes las amenazas de muerte contra ellos y de manera totalmente impunes.
    12. Hasta entonces la derecha, aunque reacciona con algún asesinato aislado por parte de la Falange, se mantiene inmóvil y fiel a la “legalidad”.
    13. La gota que colma el vaso es el asesinato, por parte de la milicia y guardia personal de Prieto, de Calvo Sotelo, líder de la oposición.
    14. Es entonces, y sólo entonces, cuando Franco toma la decisión de trasladar sus tropas de Marruecos a la península para “sublevarse”, en lo que debía ser una actuación rápida; pero la abrumadora superioridad del ejército del lado republicano impidió este objetivo.
    15. La Guerra no fue una sublevación de Franco contra la República, sino una reacción desesperada para salvar la unidad de España y a la Iglesia Católica (en una conversación de Franco con Don Juan le deja muy claro que la Guerra no se había librado para defender a la monarquía frente a la República, si no para preservar la Unidad de España y a la Iglesia).
    16. Cuando acaba la Guerra, por cierto de una manera muy elegante por parte de Franco, esperando a que las izquierdas se devorasen entre ellas, como así sucedió, sin pegar un sólo tiro y apresando a medio millón de milicianos Frente Populistas, el último parte de Guerra habla de un ejército rojo vencido, no de una República vencida.
    17. En estas circunstancias, completamente anómalas, pero no infrecuentes en la historia de la humanidad, la toma del poder por parte de Franco es legítima.
    En cuanto al sentido que tiene hoy en día volver al pasado y declararse franquista o antifranquista, debo decirle lo siguiente:
    a. Si no conoces lo que pasó antes de que nacieras, siempre serás un niño (Cicerón).
    b. La historia hay que entenderla mucho y juzgarla poco.
    c. Cuando desde el poder tratan de imponernos una versión de la historia, como hace la Ley de Memoria Histórica, lo mínimo que debemos hacer es desconfiar. Pero cuando además se demuestra que esa versión es falsa, nuestra obligación es plantarle cara.
    d. Desgraciadamente hoy la Guerra Civil y el Franquismo está más presente de lo que nos creemos, porque las trazas de los políticos actuales son las mismas de los que nos llevaron al desastre. En 1934 nadie pensaba ni remotamente en una Guerra, dos años después la tuvieron, alguno más de lo que esperaba.
    e. El régimen creó las condiciones para que hubiese una transición razonable, unos abogaban por la reforma, que triunfó, otros por la ruptura y la vuelta al Frente Popular. Estos rupturistas son idénticos a nuestros gobernantes actuales. De ahí el peligro.
    Por cierto, a Franco lo apoyó desde el primer momento gran parte de la población, al menos el 50%, y durante los 40 años de régimen no tuvo oposición democrática real, pues la oposición se componía básicamente de comunistas y/o terroristas. Los pocos demócratas que había prosperaban de manera razonable sin que el franquismo les pusieran demasiados problemas a ellos ni ellos al franquismo. La gente estaba bastante escarmentada del desastre que había supuesto la República. Todo esto hablando de legitimidad.
    Un saludo.

  27. El franquismo según temgo entendido fue un “movimiento” reaccionario que básicamente defendía los privilegios de la élite que había gobernado España desde hace un siglo por lo menos. Defendíam a la clase caciquil, a los políticos corruptos de siempre, a los proteccionistas aramcelarios que atrasaron el país, a los terratenientes que se beneficiaban del proteccionismo y nunca tuvieron la decencia de hacer sus tierras un poco más productivas, porque presionaban al gobierno para que nadie les hiciera la competencia, al igual que los industriales, los señoritos apegados al poder de siempre. Una verdadera élite aristocrática de aprovechados.

    Dicho esto el comunismo es lo peor que hay. El problema de España fue eso. Que había una gran polarización social, por un lado una elite sempiterna que no quería ver socavados ni siquiera un ápice sus privilegios y por otro lado los obreros y campesinos ignorantes que se dejaron engañar por el marxismo y el anarquismo colectivista.

    La legalidad no legitima nada. No creo que algo legal o algo que se ha hecho con todas las de la ley automáticamente lo convierta en algo realmente legítimo.
    Puede ser que sea verdad lo que dices David, pero no puedo evitar recordar que he oído historias así de muchas cosas. Lo típico de la culpa fue de otros, en verdad el que dicen que era malo, era el bueno. Hitler no era tan malo y esas cosas… Seguro que ha sido muy demonizado, pero eso no lo convierte en algo bueno. Después estarán los típicos que dirán que con Franco se vivía mejor, nostálgicos hay en todas partes, y eso no significa nada. Hoy en día en Rusia ,Stalin es visto como un héroe por más de la mitad de la población. Ahí se puede ver lo ignorante que es la gente. Al igual pasa con Hugo Chávez y con el Che, con Fidel Castro y otros. A la gente le encanta eso de buenos y malos, yo mismo me siento atraido por esa idea muchas veces, pero cualquier forma de gobierno que pretenda controlar la moral, la economía y cómo se tiene que organizar la sociedad, es pernicioso. Esto lo hace hoy en día la democracia, también el franquismo lo hizo, al igual que el comunismo. Dices que la época desarrollista fue muy buena. Bueno, Stalin industrializó Rusia.
    Me niego atener esa visión de que hay gobernentes que fueron salvadores. La gente es capaz de salvarse a sí misma, no le hace falta ningún gobierno entrometido, y esto se aplica a cualquier forma de Gobierno.

  28. Legitimidad es la aceptación de un gobierno por los gobernados. ¿Cuántos de los gobernados deben aceptarla, todos, la mitad más uno, o tres de cada cien?

    ¿Un grupo de humanos desarmado puede aceptar un gobierno armado y que pretende mantener el monopolio de la violencia?

    Suponiendo que unos humanos puedan aceptar un gobierno ¿esa aceptación equivale a un cheque en blanco?

    ¿No te das cuenta que un gobierno al que le das poder para imponer una cierta educación religiosa a los niños, puede en un momento cambiar de idea y arrancar la religión de la sociedad? El mismo poder que pone cosas que a ti te gustan puede quitártelas, y es igualmente legítimo. Zapatero estaba tan legitimado como Franco al imponer su visión religiosa. Los españoles mayoritariamente aceptaron las locuras de Zapatero, las de Aznar, las de González, las de Suárez, las de Franco, etcétera. Muy pocos se atreven a hablar en contra.

    Ahora nos obligan a escribir Lleida y A Coruña, en vez de Lérida y La Coruña. También nos obligaron a dejar de hablar de la provincia de Santander y de la provincia de Logroño, y ahora hablamos de la provincia de Cantabria y de la provincia de La Rioja. Pero es que algún desgraciado en 1833 decidió establecer 49 provincias (7×7, número mágico), llamadas como la ciudad que sería capital de la provincia, y que incluían Castilla la Vieja (con Santander y Logroño, y sin León-Zamora-Salamanca (ni el Bierzo)) y Catilla la Nueva incluía Madrid pero no Albacete. Si los españoles somos tan idiotas como para aceptar estas cosas, por qué nos quejamos cuando hacen Comarcas en Aragón, o Veguerías en Cataluña? ¿Si les damos poder sobre todo, por qué nos quejamos cuando hunden la economía, destrozan la lengua, insultan nuestras creencias, controlan nuestros bancos, nuestra energía eléctrica, nuestra industria, determinan nuestra alimentación o censuran medios de comunicación?

    ¿No te das cuanta, amigo David, de que el problema del gobierno no es un problema de personas ni de personalidades ni de ideologías ni de intenciones? El gobierno es imposible. No ha habido nunca un gobierno legítimo, ya que es ontológicamente imposible que lo haya.

    Piénsalo de otra manera ¿qué deslegitima a un gobierno? ¿Qué debe hacer o no hacer un gobierno para que los gobernados lleguen a la conclusión de que tal gobierno no es legítimo?

    Vivimos en la ficción de que lo que se hace es legítimo. Nos hemos inventado el concepto de la democracia (en todas sus infinitas variantes) para disfrazar al despojo, al abuso, a la piratería, a la injusticia, a la maldad. Da igual la democracia, todos los gobiernos de la historia han sido legítimos para alguien en algún momento. Y todos han caído, y caerán, porque la legitimidad para hacer lo que hace el gobierno no existe.

    Cualquier asociación voluntaria debe incluir la posibilidad de desasociación. Si no hay derecho de secesión, no ha habido voluntariedad en la unión antes. ¿Y por qué las nuevas generaciones deben vivir respetando los acuerdos de las generaciones pasadas, incluso cuando tales acuerdos les perjudiquen? ¿Por qué hay que respetar el prteccionismo económico y jurídico que hizo florecer a Cataluña y al País Vasco (o provincias vascongadas) a costa de perjudicar a todas las demás regiones?

    La oposición al franquismo quería hacer lo mismo que hacía el franquismo pero con otra retórica y sin ese bigotillo ridículo. Por eso los edificios del sindicato vertical pasaron a ser las sedes de los sindicatos de clase, que no querían competencia de ningún tipo, y por eso la CNT se quedó a dos velas. Ves, para hacer el mal rápida y profundamente es muy útil que no haya competencia, es decir, que la Ley, la Justicia, la Policía, el Gobierno, la Prensa, todos ellos estén a favor de ese mal que hay que hacer. Ese mal tardaría mucho en realizarse y se podría desbaratar en cualquier momento si hubiera competencia, es decir, si no tuvieran la defensa de las gentes e instituciones que deberían defender a los débiles. No los defienden, salvo cuando les conviene, sino que los usan como trapos, y todos los que creéis en el Estado pensáis que esas injusticias se solucionarán con otro tipo de Estado. Es falso.

    Lo tuyo es asunto tuyo, lo mío es asunto mío, y tú no te vas a meter en mis asuntos, ni yo me voy a meter en los tuyos. Si aceptamos esto, tú y yo solo podemos aceptar gobiernos extremadamente limitados. Pero llegarán terceros que querrán que ese gobierno legitimado por nosotros se meta en nuestros asuntos, y no podremos hacer nada porque ya hemos legitimado al gobierno, que ahora ha cambiado. Somos idiotas. Y los terceros también son idiotas, porque piensan que este nuevo arreglo solo les va a reportar beneficios, y que el gobierno que ellos han legitimado no va a volver a cambiar.

  29. Buenos días Miguel, gracias por dedicarme unas líneas. Estoy de acuerdo contigo en algunas cosas, pero quería dejar claras algunas otras que me parecen importantes:
    1. En España no existían dos bandos durante la República, existen unas izquierdas que cuando pierden las elecciones de 1933 planifican la Guerra Civil para el año 34.
    2. La República se rompe en abril del 36, cuando el Frente Popular toma el poder de manera ilegal y fraudulenta.
    3. Franco es el último que se rebela en la República, todos los demás lo habían hecho antes, sobre todo las izquierdas con varios golpes de estado, y a partir de abril del 36 rompiendo la legalidad, armando a los sindicatos y permitiendo un genocidio contra la iglesia católica y todo aquel “considerado” fascista.
    4. Franco no se rebela contra la República, si no contra el gobierno, ilegal repito, del Frente Popular, cuyo objetivo es sovietizar España.
    5. Los dos objetivos fundamentales de Franco fueron mantener la unidad nacional y preservar la cultura cristiana.
    6. Franco no tenía como objetivo Gobernar nada, y no creo que durante la Guerra tuviera tiempo de pensar si iba a Gobernar o no, y cuál iba a ser su forma de Gobierno.
    7. Lógicamente, después de la Guerra y ante la experiencia del Frente Popular Franco Gobierna, de una manera legítima, ganando una guerra que no ha provocado él.
    8. Franco podría haber celebrado elecciones e instaurar una democracia al día siguiente de la terminación de la Guerra, pero da la casualidad de que España estaba destrozada, y además adolecía de dos cosas fundamentales para ello, partidos demócratas y condiciones económicas razonablemente “desahogadas”.
    9. El régimen Franquista tiene por delante la reconstrucción de un país, que además “los aliados” se encargan de aislar internacionalmente.
    10. En esa situación, y ante la circunstancia no menor de la Guerra Mundial, el régimen trata de llevar a cabo una política que supere todas las formas de gobierno anteriores, no lo consiguió porque la Iglesia se opuso frontalmente al Franquismo a partir del Concilio Vaticano II, vaciándolo ideológicamente.
    11. El régimen tuvo muchos fallos, pero muchos más aciertos. En estas circunstancias calificarlo de “movimiento reaccionario para mantener privilegios” me parece simplemente un sin sentido.
    12. El Franquismo, dentro de las connotaciones de la época, fue un régimen autoritario, que no totalitario, en el que había bastante libertad personal (como decía el filósofo Julián Marías, declarado antifranquista), y que fue liberalizándose poco a poco hasta llegar a plantar las bases para la democracia.
    Sólo quiero añadir dos cosas, primero, probablemente no exista una legitimidad total para nada porque para ello el 100% de las personas deberíamos estar de acuerdo en algo. Y segundo, las buenas acciones son buenas independientemente de quién las lleve a cabo, así como las malas son malas por lo mismo.
    Un saludo.

  30. Buenos días Sr. Colombo,
    gracias de nuevo por mantener este interesante debate. Lo primero que debo decirle es que yo no defiendo al Estado, al contrario, estoy muy cerca de las posiciones liberales en muchos de sus postulados porque tanto técnica como ideológicamente me parecen casi todas ellas, y en gran medida, irrebatibles. Creo que dejo claro mi parecer diciendo que para mí el Estado es básicamente un engaño propagandístico.
    Sin embargo, y como dije en mi primera intervención, las circunstancias en que están inmersos los distintos momentos históricos son fundamentales para determinar su forma de Gobierno.
    Si el mundo fuera perfecto, y no sólo ahora si no desde el principio de los tiempos, tendríamos una forma de gobierno perfecta desde entonces. Pero da la casualidad, de que el mundo comenzó siendo imperfecto, y por tanto cada momento con su circunstancia ha tenido unos condicionantes distintos que han determinado las distintas formas de gobierno a lo largo de la historia.
    Como hemos estado hablando del Franquismo voy a continuar con el ejemplo. Todos estaremos de acuerdo en que difícilmente Franco hubiera podido instaurar un sistema anarco capitalista al día siguiente de concluir la guerra. Podríamos enumerar 1.000 ó 2.000 motivos, y sin embargo, 40 años después las circunstancias eran más propicias para instaurar, por ejemplo, una democracia. Quizás con 40 (+ 40) años más el liberalismo se acerque a nuestras vidas.
    En mis intervenciones no he defendido a Franco y al franquismo por sus bondades a la hora de gobernar España, que las tuvieron, si no básicamente por defender la verdad y eliminar tabúes como los que debemos eliminar a la hora de criticar la democracia.
    En el caso del Franquismo la elaboración de un diagnóstico real es fundamental ya que desde el poder nos han impuesto su versión de la historia mediante la Ley de Memoria Histórica, que cumple dos características totalitarias, impone y falsifica, a mi modo de ver.
    Un saludo.

  31. Miguel, Colombo, ¿insinuais que la competencia es buena en sí misma? yo no creo que lo sea, simplemente es un mecanismo ya lo decía Hayek.
    No se trata de elites, yo siempre he sido de pensar que deben vivir los que tienen medios para ello (esto lo hacen hasta los animales) pueden ser o no más aptos que otros, no se trata primordialmente de aptitud sino de actitud. Ya lo dije un día, odian el capitalismo los intelectuales (que no inteligentes) porque incluso Belén Esteban se puede forrar. Es paradójico que se quejen algunos de elites a la vez que se obsesionan con una supuesta aristocracia basada en el mérito de algún tipo como el cansarse más o que se yo…
    y esto no va por vosotros pero así es.
    En cuanto al franquismo, aunque seas liberal debes de reconocer que España no tenía el deterioro moral ni la deuda económica que tiene ahora y eso objetivamente son cosas que pueden beneficiar a cualquiera. Creo que lo que más hay ahora es libertad de expresión, pero…
    ¿eso siempre es bueno para la moral y la economía?

    David, textazos.

  32. ¿Me puedes poner una lista de algunos de los “muchos fallos” del régimen franquista?

    Intentas decir que Franco sentó las bases del liberalismo. Ni harto de orujo. Esta idea es tan falsa como la ley de la memoria histórica. A Franco le gustaba mandar. No dejó escapar la oportunidad. Hizo y deshizo, y algunas de sus locuras siguen hoy vigentes, porque son muy útiles.

    Si el Vaticano II vació ideológicamente al franquismo, e insistes en decir que el franquismo sentó las bases de la democracia, entonces deberás reconocer que fue el Vaticano II el que sentó las bases de la democracia española. Si el franquismo perdió su espíritu, y tenemos democracia, no puede ser que la democracia sea hija del espíritu perdido del franquismo. Y si el espíritu del franquismo era el de la democracia liberal, y fue cambiado por el Vaticano II, entonces tienes que decir que nuestra democracia liberal se vio adulterada para mal por el Vaticano II.

    No existe la cultura cristiana. Es una pantomima, como el cuento de la lucha de clases o la represión freudiana. La religión cristiana no tiene nada que ver con la organización de la sociedad. Eso es el imperio romano, no la palabra de Dios. Todas las religiones han sido gravemente manipuladas por el poder. Un ejemplo: el rosario. Invento del siglo XIII. Los visigodos no conocieron el rosario. El papa León que mesmerizó a Atila en el siglo V no conocía el rosario. San Agustín no conocía el rosario. Ni los apóstoles ni los que les sucedieron conocieron el rosario. Y, por alguna razón, ahora resulta que el rosario es “necesario”. Es una estafa.

    Cuando algunos tratan de argumentar que el capitalismo fue inventado por el protestantismo, y otros hacen el mismo argumento para achacar el mérito al catolicismo, lo que pretenden es justificar su particular teología. Cuando un socialista cristiano dice que Jesús era socialista, lo que quiere es dignificar su doctrina, el socialismo, asociándola al hijo de Dios (lo cual podría servir para que aquellos a quienes no les gusta Jesucristo se negaran a ser socialistas). Todo esto son intentonas infantiles de justificar lo injustificable: el abuso espiritual y la manipulación perversa de las realciones humanas.

    No existen culturas. Es una metáfora que ya está muy corrompida. Solo existen gentes y tradiciones, y estas cambian con las generaciones. La cultura se inventa para domesticar a la gente, para ponerle bozales, correas, y meterla en jaulas. Y está bien calmar algunos bajos instintos de los hombres, y dar un esqueleto, por hablar metafóricamente, a esta cosa tan rara que es la vida humana. Pero las metáforas siempre se escapan de las manos, y todos los programas gubernamentales, como la “cultura”, se acaban volviendo en contra. Por eso hay gente que mata por la cultura, o gente que trata de destruir otra cultura, o gente que es humillada y abusada por no conocer una cultura. La cultura acaba siendo, una mera excusa para dejarse llevar y hacer el mal. Son instintos destructivos mucho más refinados y historiados, hermosos en su complejidad y su arte, solo hay que ver las historias de las Cruzadas o la no menos sanguinaria historia de China, o de la India (donde no había cristianismo ni islamismo, pero donde sí había culturas, y culto a los antepasados, y religiones de Estado, y manipulación de la moneda, y leva forzosa, y otras muchas cosas perversas). Pero estos institnos no hay que seguirlos nunca. Eso es el cristianismo, hacer lo contrario del instinto, que es pagar mal con mal, y a despreciar a Dios y a su creación. No es cristiano tener un tratamiento distinto para la gente según sus creencias. “Solo te haré bien si crees exactamente lo mismo que yo”, esto resume la religión del mundo.

    Antes de defender la cultura cristiana, primero hay que definir “cultura”, y luego definir qué es lo cristiano. Y ten en cuenta que casi todo lo que consideramos normalmente “cultura cristiana” es radicalmente opuesto a algún pasaje del nuevo testamento. Así que para defender a ese monstruo hay que ser muy ateo. Algunos ateos vociferan contra el cristianismo porque piensan que esa religión ha perjudicado a nuestra civilización. Es justo al revés, nuestra civilización ha perjudicado a esa religión, y la ha convertido en espada para atacar otras civilizaciones. Y cuando la espada dice basta, la civilización cristiana tiene que buscar otra forma de avasallar a los humanos. El último desarrollo es la burocracia y el papeleo. No se le exige a nadie que crea en el sacramento del DNI, tan solo que lo lleve encima a todas partes, por si hay que detenerle. Todos somos sospechosos. Gran forma de controlar a las masas. Se volverá en contra seguro, pero es mucho más limpia que las persecuciones religiosas.

    Necesitamos cultura (en tanto que sea útil para el entretenimiento, la convivencia y el comercio, pero nunca para la política) y tradiciones y religiones e historia (aunque la historia es muy escurridiza), y necesitamos instituciones sociales como las familias, el dinero o la banca, pero todas estas cosas deben ser muy puras, no hay que enredar con ellas, y no debemos convertirlas en excusas para destruir cosas que no tienen que ser destruidas, ni para justificar actos que son justos en sí mismos. Si un señor viene a quemar un edificio y a matar a inocentes, entonces defender ese edificio (propiedad privada) y la vida de los inocentes no es algo que requiera ninguna justificación legal. Es obvio. Si se argumenta que es para defender la “cultura cristiana”, lo que se consigue es entregar un arma retórica al enemigo para que trate de argumentar que estaba justificado en tratar de destruir esa propiedad privada y en matar. Hay que decir la verdad de forma que esta ilumine con tanta fuerza que los malos no tengan sombras en las que esconderse. Y si mezclamos la verdad con argumentos equivocados, la luz se debilita y aparecen sombras, desde las que nos van a atacar.

  33. Buenas tardes Sr. Colombo,
    trataré de re-contra-contestarle a su larguísima re-contra-contestación, aunque reconozco que me está resultando cada vez más complicado enlazar sus distintas apreciaciones. O no me explico bien, o usted no me entiende bien:
    1. Veo que le interesan los “muchos fallos” del Franquismo, por eso aquí tiene unos cuantos aciertos:
    – Periodo de paz interna más largo en dos siglos.
    – Industrialización del país y una prosperidad extendida a gran parte de la población.
    – Renta per cápita en el 80% de los países ricos de Europa (hoy es inferior).
    – Aumento notable de la esperanza de vida y de la educación en todas las capas sociales.
    – Gran salud social, bajos índices de delincuencia, población penal, suicidios, abortos, fracasos matrimoniales y familiares, reducción de la droga y el alcoholismo, de las enfermedades de transmisión sexual, de la prostitución y aumento de la seguridad pública.
    2. El principal fracaso del Franquismo estuvo en el terreno ideológico, sólo basado en el catolicismo.
    3. En ningún momento he dicho que el Franquismo sentase las bases del liberalismo.
    4. Como he dicho en el punto nº 2, el sustento ideológico del Franquismo era el Catolicismo. En el Concilio Vaticano II la Iglesia dio un giro hacia el comunismo, y es a partir de ahí cuando su oposición al régimen es frontal. Es por eso que con su base de pensamiento en contra, queda ideológicamente vacío.
    5. Ningún sistema de gobierno puede resistir mucho tiempo sin base ideológica, aun así, el franquismo aguantó todavía muchos años.
    6. La democracia viene indiscutiblemente del Franquismo, que hizo posible una transición sin demasiados traumas, de la ley a la ley (reformando de las leyes franquistas y desde el aparato y con los personajes del régimen). No podía haber llegado nunca de la oposición, que siempre fue totalitaria, es decir, comunista y/o terrorista o simpatizante.
    7. Si los últimos años del Franquismo tuvieron a la Iglesia en contra, difícilmente la democracia puede venir de la Iglesia.
    8. El cristianismo recoge, tamiza y propaga la cultura greco-latina existente hasta entonces, formándose una cultura cristiana plena. Si para usted no existe tal cultura no tengo más que añadir.
    9. No he hablado en ningún momento de la invención del Capitalismo.
    10. Si para usted no existe la cultura para mí sí, y la cristiana es una de ellas, como señalo en el punto nº 8. Pero, ¿cómo es posible que para usted sí existan las civilizaciones, cuando éstas son la especialización de las culturas, que no existen?.
    11. Su último párrafo me deja perplejo, no sé cómo, ni de qué contestarle.

    La forma y métodos del franquismo pueden ser discutibles, pero tripito que las circunstancias son clave para el desarrollo de los acontecimientos. Creo que este debate da para poco más, me parece que no merece la pena enfrascarnos en más re-contra-contestaciones, no obstante, estaré al pie del cañón si me necesita.

    Un saludo.