Liberalicen las farmacias ya

Cuando hablamos de oligopolios legales es habitual pensar en grandes corporaciones empresariales que obtienen el favor del poder político para expoliar a los ciudadanos. Y, ciertamente, tales megaoligopolios privilegiados existen en muchos rincones de nuestro Ibex 35. Sin embargo, también existen los microoligopolios de empresas con un tamaño más reducido pero que salen igualmente beneficiadas por el régimen regulatorio aprobado por nuestros políticos: por ejemplo, el sector de las farmacias.

Hace unos días, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) publicó un devastador informe contra la actual regulación del sector, esencialmente diseñada para favorecer “los intereses privados de los farmacéuticos titulares de oficinas de farmacia que, gracias a estas restricciones, no se enfrentan a la competencia de otras oficinas de farmacia y perjudica a los pacientes, que podrían obtener beneficios en forma de mayor calidad del servicio, menor distancia recorrida para la obtención del medicamento o menor precio de los medicamentos no sujetos a prescripción médica, si hubiera competencia entre los distintos establecimientos”. No en vano, en España hay unas 20.000 farmacias que terminan convirtiéndose en negocios exclusivos y dinásticos, excluyendo del mercado a cerca de 35.000 farmacéuticos que no tienen posibilidad de competir contra ellas arriesgando su propio capital en abrir nuevas farmacias que presten mejores servicios al público (dicho de otra forma: aunque en España no cupieran más de 20.000 farmacias, eso no significa que deban estar regentadas por los actuales farmacéuticos en lugar de por otros que también desean entrar en ese sector).

Tras analizar minuciosamente las diversas normativas que restringen la competencia en el sector de las oficinas de farmacia, la CNMC concluye con estas recomendaciones básicas:

  • Mayor libertad de acceso al mercado. La CNMC propone suprimir las restricciones relativas al establecimiento de una nueva farmacia, siguiendo el modelo actualmente vigente en Navarra. En particular, propone eliminar aquellas limitaciones referidas a la distancia mínima obligatoria y al número máximo de farmacias por módulo de población (a día de hoy, y con carácter general, sólo puede abrirse una botica cada 2.800 habitantes y con una distancia mínima de 250 metros entre sí). Ambas regulaciones tienen como propósito asegurar un mercado cautivo mínimo al farmacéutico, de modo que su negocio siga siendo rentable, especialmente en zonas despobladas, donde el volumen de negocio es reducido. Sin embargo, no hay evidencia alguna de que el marco actual esté permitiendo una mayor penetración de la red de farmacias que una regulación alternativa que se limitara a fijar el número mínimo de farmacias por núcleo de población o a permitir que sean los médicos quienes dispensen los medicamentos en las zonas rurales donde resulte menos rentable abrir una farmacia. No en vano, Navarra ha optado por fijar ese número mínimo de farmacias por núcleo de población (sin limitar el máximo), y el número medio de establecimientos farmacéuticos en los municipios de menor tamaño es mayor que en el resto de España.
  • Mayor libertad en el ejercicio de la actividad. La CNMC recomienda ampliar el tipo de titulaciones que habiliten para ejercer el oficio de farmacéutico y, a su vez, incrementar los canales de venta de los medicamentos; a saber, permitir que, al igual que sucede en Alemania, Dinamarca o Finlandia, los medicamentos sin receta puedan venderse en cualquier establecimiento comercial y a través de internet, y que los medicamentos con receta puedan venderse por la red con la mera presencia de un técnico competente que asegure su calidad (sin necesidad de que la página web sea propiedad de una farmacia física). Asimismo, también propone liberalizar completamente el descuento aplicable a los medicamentos sin receta (actualmente limitado al 10% del PVP). Todo ello lograría añadir presión competitiva a todos los establecimientos farmacéuticos, forzándoles a mejorar la calidad del servicio o a reducir el precio de los medicamentos sin receta.
  • Mayor libertad en la propiedad de farmacias. Actualmente, sólo los titulados en Farmacia pueden ser propietarios de un único establecimiento farmacéutico. La CNMC propone que cualquier empresario pueda invertir en ellas (o, como mucho, con las mismas regulaciones establecidas para que un empresario invierta en un hospital privado), así como eliminar las trabas a su integración horizontal y vertical; es decir, que un mismo empresario pueda ser dueño de más de una farmacia (permitiendo la creación de cadenas farmacéuticas que optimicen recursos, diversifiquen riesgos y aprovechen economías de escala en la distribución, almacenamiento y administración) y que los laboratorios farmacéuticos también puedan ser propietarios de las oficinas de farmacia (aprovechando, de nuevo, las economías de escala, reduciendo los costes de aprovisionamiento y de captación de información del usuario final, y permitiendo una mayor innovación en el modelo de desempeñar el servicio).
  • Mayor libertad de horarios. Aunque actualmente se permite que las farmacias abran más allá del horario mínimo establecido por ley, tal posibilidad es regulatoriamente muy rígida (las farmacias tienen que elegir módulos mínimos de horarios adicionales y mantenerlos durante un año). La CNMC propone liberalizar completamente los horarios por encima de los mínimos de apertura y turnos fijados por ley.

En suma, España necesita mucha más libertad farmacéutica, no sólo para prestar un mejor servicio a los usuarios en forma de una oferta de dispensación farmacéutica más amplia y variada, a saber, mayor “calidad y comodidad del servicio, horarios de apertura más adaptados a los pacientes, mayor variedad de tipos de farmacia, incluida la distribución online, así como en la cuantía de los descuentos sobre el precio de los medicamentos publicitarios”. También la necesita para permitir que todos aquellos profesionales capacitados para regentar una farmacia tengan la opción de hacerlo fuera del reparto cerrado y arbitrario de licencias por parte de nuestros burócratas (con las consustanciales corruptelas familiares implicadas en tal reparto). Si incluso un organismo como la CNMC aboga por profundas liberalizaciones en nuestro modelo de farmacia es que resulta urgente acometerlas para adaptarlo a los nuevos tiempos.

Ahora sólo queda que nuestros políticos no cedan, como llevan décadas cediendo, ante las presiones del lobby farmacéutico y de las organizaciones anticonsumidores. Por desgracia, todo parece indicar que seguirán siendo más receptivos ante las soflamas de estos grupos de interés organizados que ante el interés disperso de millones de ciudadanos desorganizados.

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16 comments

  1. Le rogaría que antes de publicar un articulo se informara bien de la realidad del tema sobre el que va a tratar.
    Me pongo a su disposición para aclararle los errores que a mi entender comete en su articulo.

  2. Francisco león prieto también podrías poner en lo que se equivoca o trata de manera muy superficial para que los demás también podamos saberlo Y comentarlos.

  3. Buenos días,
    gracias por la información Juan Ramón, como siempre. Medidas razonables propuestas por un organismo poco fiable. La CNMC actúa como a menudo hace el Banco de España, dando una de cal y otra de arena. Esperemos que sirva para algo.

    Un saludo.

  4. Estoy a favor de liberalizar las farmacias. Pero estoy seguro de que no se hará. Tampoco veré la liberalización de taxis, ni de universidades, ni de hospitales, ni de colegios, ni de bancos, ni de jueces, ni de policía, ni de abogados, ni de drogas, ni de migración, ni de medios de comunicación. Los españoles son específicamente antiliberales. Pobrecicos.

  5. Lamento escuchar el mismo argumentario, opiniones como las de este artículo, ya repetidas en numerosas ocasiones y que sin duda manifiestan un total desconocimiento del sector.
    1. No hablen de liberalizar, en modelo ya es libre y las farmacias son de capital privado y tienen competencia entre sí, lo que sí que se trata de un sistema REGULADO por tratarse de un servicio sanitario. Usted lo que propone es un sector libre de todo tipo de consideración especial y sujeto únicamente a las reglas del mercado, es una opción.
    2. Esta regulación no se diseñó para proteger a las farmacias sino para PROTEGER AL PACIENTE, y garantizar la IGUAL ACCESIBILIDAD AL MEDICAMENTO de todos los ellos.
    3. De hecho muchas de estas restricciones perjudican a la farmacia como “negocio” en muchas ocasiones y son acatadas por las farmacias porque entendemos que son debidas a motivos estrictamente sanitarios.

    4. Cuando dice que el modelo deja al margen a muchos farmacéuticos le tengo que decir que es el modelo mediterráneo es el que emplea a mayor número de farmacéuticos, y cuenta con mayor ratio de farmacéutico por habitante, a diferencia del modelo anglosajon en el que en mega-farmacias que dan cobertura a lo que en España equivaldría a diez farmacias cuentan con UN SOLO farmacéutico que “cubre el requisito” que generalmente como en el caso de Inglaterra es personal inmigrante y rota constantemente.

    5. Argumentos tan manidos como: pues que las grandes cadenas copen las farmacias rentables y se queden las pequeñas en los nucleos rurales y barrios de bajo poder adquisitivo le tengo que decir que eso es una FALACIA: Porque mucha gente no sabe que, en el momento que las cadenas se adueñaran de las farmacias económicamente más rentables y contaran de su propia red logística se destruiría algo bastante más importante; LA INMEDIATEZ DEL SERVICIO; Actualmente si usted va a la farmacia y pide un medicamento que la farmacia no tiene contamos con una red de suministro en numerosos almacenes sostenidos por éstas en forma de cooperativas de manera que permita que en cualquier farmacia de España, ya sea en el barrio o municipio que sea, en cuestión de horas podamos dar servicio a cualquier ciudadano. Esto no pasa en ningún otro sector, pero en la farmacia sí, por ser un bien de estricta necesidad y gracias en gran medida a esa regulación.
    Tienen que ser conscientes de que si defienden esos cambios que proponen esta RED CAPILAR DE SUMINISTRO CAE; están defendiendo que el acceso y el surtido sea diferente en función de la zona geográfica y económica en que se encuentre el paciente. Es evidente que esto pasa en muchos otros sectores, cuando defendemos el libre mercado, asumimos que estas desigualdades de abastecimiento son propias del sistema puesto que se rigen únicamente por criterios económicos y de rentabilidad, pero no olvidemos que no estamos hablando de zapatos, flores o tornillos, estamos hablando de MEDICAMENTOS.
    Los servicios públicos y esenciales ( sanidad, las pensiones, los seguros medicos) se han mantenido siempre gracias a esquemas solidarios, si no serían insostenibles. Aislar de una red asistencial la parte “golosa“ del mercado, que es por la que presionan las grandes superficies, y pretender que el resto siga funcionando igual es inviable y ustedes lo saben.
    6. Cuando habla de que estos cambios traerían mejora en los precios, tengo que recordarle que en España, como se considera que el medicamento es un bien de consideración especial, el precio está regulado por el Estado. Lo cual protege encarecidamente al paciente puesto que un medicamento cuesta lo mismo donde sea y cuando sea. A diferencia de otros sectores en los que el mismo artículo cuenta con un precio muy diferente si lo compra por ejemplo por la noche, en un pueblo de montaña, en una isla, municipio turístico etc.. La regulación una vez más es protectora con el consumidor, pero a ustedes la regulación no les gusta. Preferirían que se ajustara a la ley de la oferta y la demanda, …como sanitaria me horroriza pensarlo.
    Pero es más, tenemos el caso de Portugal, en el que cinco años después de “liberalizar” este sector nos encontramos con que los precios han subido. Y, porque?, nos preguntamos muchos, pues porque esa libre competencia que defienden no es real. El mercado pasa a ser monopolizado por dos o tres, a lo sumo cuatro actores que manejan los precios con criterios púramente económicos.
    O es que quiere que me crea que cuando un país entero, como en el caso de Inglaterra, pasa a estar en manos de sólo dos grandes cadenas que geográficamente se reparten el mercado, tienen necesidad de bajar precios?, usted lo cree? Permítame que tenga mis dudas.
    De hecho le sugiero que compare el precio del mismo medicamento en Inglaterra y en España, le sorprenderá ver que pese a ser un modelo “libre” es muy superior al español. De hecho sufrimos en ocasiones falta de suministro de ciertos medicamentos porque las cadenas inglesas (esas que tienen los precios tan baratos, o no?) compran lotes enteros de medicamentos para venderlos al precio inglés.
    7 Pero además defienden la integración vertical, es decir que el que fabrique el medicamento sea el que lo distribuya y lo venda. Como negocio, redondo, solo le falta incorporar al médico (todo se andará) en el pack. Pero hasta ahora en España existen unas incompatibilidades reguladas que evitan la especulación y fomentan la independencia en cada uno de estos estamentos precisamente para una vez más proteger al paciente. O cree también que si una gran cadena copa una amplia zona geográfica tiene necesidad de dar medicamentos más allá de los que ella fabrique?
    8 También comenta acerca de las corruptelas familiares y las asociaciones anticonsumidores… hasta tiene el valor de proponer que el medico sea el que dispensa el medicamento en las zonas rurales… No tengo tiempo de extenderme más pero solo informarle de que a día de hoy existen adjudicaciones de farmacias otorgadas por oposición, méritos o examen, traspasos de farmacias asequibles; que hace siglos Farmacia y Medicina se dividieron en dos ramas independientes para evitar precisamente las tentaciones (siempre las ha habido) especuladoras y por otra parte que durante muchos años el farmacéutico ha sido de los colectivos más valorados en las encuestas de la asociación de consumidores así como también las asociaciones de paciente han defendido el modelo actual en tanto la cobertura y el servicio que ofrece al enfermo.
    No puedo continuar, me encantaría poderle dar explicación al porqué de las consideraciones especiales de este sector que usted demoniza. Pero no nos equivoquemos, el nudo gordiano de esta discusión es si el medicamento y la atención farmacéutica ha de ser tratado como un bien más de consumo o como un servicio público de interés general y que debe ser garantizado y accesible por igual a todos los ciudadanos. Usted como economista liberal no las tiene en cuenta estas consideraciones, es normal, a mi como sanitaria no me cabe duda.

    Cuando quiera le invito a pasar un día en una farmacia española e igual nos valora un poco más. Cierto es que muchas farmacias se han quedado estéticamente anticuadas, no le digo que no, pero no sea superficial, valórelas por el servicio que dan, eso es lo importante. Las farmacias hemos sufrido la crisis de forma tremenda. Le aseguro que si hubiéramos tenido cierta estabilidad en los pagos y no padecido las medidas que hemos sufrido hubiéramos podido dinamizar el sector a otra velocidad. Pero no seamos necios, estamos rodeados de establecimientos con luces preciosas y chicas con bata que le dan una pátina de seriedad al asunto, pero eso no es una Farmacia, una farmacia es mucho más que eso, y esta atención sanitaria, personal, a pie de calle, estable y de calidad se puede perder con el modelo que ustedes ansían.

    No es nada nuevo, periódicamente somos atacados como si tuviéramos que justificar nuestra profesión, que parece que no se valora por al menos unos pocos. Y digo unos pocos porque me consta que no por parte de la población. Estas reivindicaciones NUNCA vienen por parte del interesado: EL CIUDADANO. Precisamente las últimas movilizaciones vienen en sentido contrario exigiendo que no se MERCANTILICE CON LA SANIDAD, no he visto jamás una manifestación ciudadana pidiendo un cambio en las farmacias, y muchas pidiendo que no se mermen los servicios de atención ciudadana.
    Me imagino que es más fácil defender a estos grandes grupos de inversión, cadenas, grandes superficies, que cuentan con más recursos, medios de comunicación, lobbies de presión etc…y que sí, que últimamente parecen tener mucha urgencia, de esa de la que usted habla, en cambiar las cosas. Para ellos este cambio supone un pasillo más en su establecimiento, y un incremento considerable en su cuenta de resultados, pero para aquellos que defienden con tanto ímpetu estas ideas me gustaría que en lugar de atreverse a hablar de corruptelas fueran un poco más realistas y responsables con lo que proponen. Ni uno de sus argumentos responde a mejorar la calidad asistencial del ciudadano, son todos favorables al inversor, mejor dicho al gran inversor. Yo lo que espero que nuestros políticos no cedan (como dice usted) a las tentaciones del gran capital y a estos lobbies de presión y que por encima de los intereses económicos de unos pocos siga prevaleciendo la atención sanitaria de otros de muchos.

  6. María,

    ¿Porqué piensa que quien habrá una farmacia desrregulada maltratará a sus clientes?¿Intentar ganar dinero convierte a las personas en unos desquiciados criminales?

    ¿Porqué piensa que tener autorización administrativa para abrir una farmacia elimina el maltrato al cliente?¿Un autorizado por la administración no busca ganar dinero?

    Le pongo un ejemplo: hace tiempo los servicios telefónicos en España se prestaban por un solo operador con la excusa de su interés nacional. Desde la apertura a nuevos operadores los ciudadanos han ganado en servicios, calidad y precio.

  7. Por supuesto que no. Entiendo lo que me dice. Por supuesto que el que ejerce una actividad tiene derecho a vivir de ella y por supuesto que creo en la buena voluntad de quien la ejerza pero lo que intento advertir que si se desregula este tipo de establecimientos se concentraran en los lugares más rentables, haciendo caer la red de servicio con la que contamos actualmente, en el que las grandes sostienen a las pequeñas puesto que todas hacemos uso estos almacenes de distribución lo que hace que la agilidad del servicio y la cobertura farmacéutica sea el mismo en toda España.
    Le tengo que decir que nuestro modelo se pone de ejemplo de organización en foros de farmacia a nivel mundial y paradójicamente hay gente empeñada en no ver sus bonanzas.
    Se va produciendo un fenómeno de concentración, y no lo digo yo, tenemos países que confirman lo que le digo.
    Respecto a lo de Telefónica, no se trata de ejemplos comparables porque se partía de una situación de monopolio. En nuestro sector existen 21.458 operadores que operan libremente pero que cuentan con ciertas restricciones por las peculiaridades del sector que es muy diferente. Si lo que defienden es eliminarlas son muy libres pero sean conscientes de las implicaciones que eso conlleva, paradójicamente en países que en abogado por este modelo la situación de duopolio se da ahora cuando el mercado farmacéutico se lo reparten dos grandes empresas y son ellas las que concentran todo el poder y las decisiones del mercado farmacéutico.

  8. “como sanitaria me horroriza pensarlo.”
    Esa es la clave. Mucha gente ha sido educada para horrorizarse.

    Nada ni nadie es imprescindible. Todo cambia.

    1. «Si se desregula este tipo de establecimientos se concentraran en los lugares más rentables, haciendo caer la red de servicio con la que contamos actualmente, en el que las grandes sostienen a las pequeñas puesto que todas hacemos uso estos almacenes de distribución lo que hace que la agilidad del servicio y la cobertura farmacéutica sea el mismo en toda España».

      Esto es como defender la creación de aeropuertos vacíos o líneas de AVE infrautilizadas «para que todos tengamos los mismos servicios». Los servicios se crean allí donde son necesarios gracias a la transferencia de capital hacia las zonas más rentables (allí donde más falta hacen), y no donde el Estado o la comunidad autónoma de turno diga.

      En cualquier caso, si el único problema fuera que se ha decretado un número mínimo de farmacias por núcleo de población para garantizar el servicio (cosa que no sería necesaria), sería mejor que la situación actual. ¿Pero qué sentido tiene limitar el número máximo? ¿Y limitar los canales de venta? ¿Y limitar las la venta de aspirinas a personas con una determinada titulación? ¿Y limitar la distancia mínima a la que se pueden crear? Eso no beneficia en nada a los consumidores ni garantiza un mejor servicio, más bien al contrario.

      1. David, en cierta medida cualquiera es consumidor.
        Precisamente los aeropuertos y demás cosas que no se utilizan se hacen para fomentar el consumo aunque luego se vea que no sirven para nada y lo que fomentan es el gasto público más que nada.

        El problema es que si dices que cualquiera pueda vender luego saldrá otro y te dirá que para eso cualquiera tendría que poder producir lo mismo primero.

        Llegaríamos pues a la manía con los medios de producción…

  9. María
    Otra cosa que me gustaría añadir es: ¿No estamos descuerdo que los supermercados tienen mejores precios, accesibilidad y servicios que las tiendas de antes? Mucha gente dice que no, entonces… por qué la gente abandonó las pequeñas tiendas y se fue a comprar a los supermercados? Blanco y en botella. No digo que los pequeños negocios no valgan nada, yo mismo voy a comprar a pequeñas fruterías(de musulmanes principalmente), pero en general los supermercados tienen la mejor relación calidad-precio, y también accesibilidad. Por qué en las farmacias no iba a ser igual? ¿ Por qué es un logro tener nosecuantos farmacéuticos por habitante si necesitamos menos? Yo considero que un país que tenga muchos agricultores por habitante es subdesarrollado. Hablas del modelo anglosajón, yo no le veo nada de malo en lo que has dicho.

    El problema es que se ve al “gran capital” como malvados. Hacer negocio de las cosas está mal.

    Y las farmacias no son un negocio libre. Son un negocio privatizado, pero no libre. Libre=desrregulación.

    1. Miguel, el problema es que el Estado siempre va a intentar justificar sus imposiciones vía: desigualdad, cohesión social, paro…

      Aunque incluso sea el culpable de esas cosas.

      Por eso aunque nunca podrá justificarlo racionalmente sí puede hacerlo emocionalmente.

      Y sí eso se ve como bueno, ¿porque no más impuestos si son algo bueno?

      Esto es más peligroso de lo que puede parecer.

  10. Es bueno que sepas, María. Que en Eslovaquia los precios son más bajos que en España, al igual que en Holanda. En Eslovaquia cualquiera puede abrir una farmacia y creo que no hay límite para ellos. En Holanda está todo muy liberalizado, hay muchas cadenas de las que te quejas y los medicamentos se venden en cualquier sitio.

    http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2007-12-22/en-que-paises-son-mas-baratos-los-medicamentos_503170/

    Lo de los medicamentos también sería hablar del tema de las patentes y de más cosas que se tendrían que liberalizar.

  11. Bien dicho, Miguel.
    Estás que te sales.

    El de que la salud pública debe estar dirigida por el Estado es un mito muy difícil de combatir. A mí se me ocurre el ejemplo de la gasolina. Es un líquido muy barato, explosivo, incendiario, fácil de transportar, y muy accesible. Sin embargo, nadie se dedica a ir matando al personal usando gasolina. Es mucho más fácil asesinar a mucha gente con gasolina que con pistolas, escopetas, rifles o ametralladoras automáticas. Y todas esas cosas son mucho más caras. La cuestión es que la inmensa mayoría de la gente es más inteligente y prudente de lo que parece, al menos en lo que se refiere a la supervivencia.

    Con los medicamentos pasa igual. Si todos los medicamentos sin excepción estuvieran a libre disposición del público, con la única barrera del precio (un precio de mercado real), seguramente habría menos intoxicaciones y menos enfermedades iatrogénicas. Me sorprende que tanta gente se indgine porque las farmacias vendan homeopatía. La realidad es que la homeopatía se inventó para que la gente pudiera jugar a ser médico y boticario con mucho menos riesgo de hacerse daño al automedicarse. Nada más. La gente no es consciente de los riesgos de ciertos medicamentos muy comunes, porque se les trata como a niños. Encima, con gran torpeza, los enterados de turno se ponen a decir que la homeopatía es un timo. Su función no es curar enfermedades reales, sino ayudar a gente con enfermedades imaginarias a recibir un tratamiento inocuo. ¿Se dan cuenta los críticos de la homeopatía de lo absurdo, despilfarrador y peligroso que es tratar enfermedades falsas con medicamentos de “verdad”? Tanta ciencia, tantas matemáticas y no son capaces de entender la triste realidad del ser humano, que es lo más importante.

    En todo caso, habría que criticar a la homeopatía por paternalista, aunque sea un paternalismo menos dañino para la sociedad que el del Estado con la Seguridad Social. Lógicamente, no estoy a favor de subvencionar la homeopatía. Pero mientras los medicamentos reales estén subvencionados y se utilicen mal, me parece correcto despilfarrar también dinero en esto. Opino que la mejor forma de subvencionar medicamentos reales es mediante créditos específicos dados por instituciones financieras bien gestionadas. No faltan los ricos que desean hacer este tipo de cosas. Es mucho más digno y más certero que lo que tenemos ahora. Aunque sé bien que a ninguno de los implicados les interesa la dignidad ni la eficiencia económica.

    Respecto a lo de separar al médico del fabricante de medicamentos y del vendedor de medicamentos, diré que es, en general, una buena idea, pero hay excepciones. La mejor forma de acabar con la picaresca (que siempre ha existido, y hoy más que nunca) que hay con medicamentos y médicos es eliminar las patentes. De cuajo. Es una de las pocas cosas que se pueden suprimir de la noche a la mañana sin causar muchos problemas a la gente inocente.

    Hay que cambiar la mentalidad. Los médicos son esencialmente consultores. Como todos los consultores, fontaneros, mecánicos y abogados, tratan de inventarse gastos innecesarios. Lo hacen casi sin pensar. Es la naturaleza del juego. El problema es que esta actitud dificulta mucho saber cuáles de sus consejos sí son necesarios y correctos. Básicamente, los pacientes deben desconfiar más de los médicos, especialmente de aquellos médicos que no pagan ellos de su bolsillo. Solo así los médicos entenderán que deben dejar de mentir a sus pacientes para salir de sus apuros intelectuales y metodológicos. Ciertamente, si alguien quiere que ser mentido por un médico, no veo nada de malo en que el médico se preste a ello, si así lo elige. Lo que está mal es que esa sea la estrategia por defecto para todo el mundo.

    El mejor favor que puede hacer a la gente alguien que trabaje en sanidad es dar buen ejemplo. Y lo peor que puede hacer es meter miedo. Y cuanto más dependen del Estado hacen más de lo segundo y menos de lo primero. No funciona bien la sanidad española. Los españoles dicen que funciona bien porque esperan poco y se contentan con poco. Los españoles son unas madrazas, la verdad. También hay que liberalizar esto. Que la gente sea más responsable de lo que hace y de lo que le hacen.

  12. Si, Maria, todos dicen lo mismo, “mi sector es distinto y si cambia se perjudicará al cliente, no tendrá la atención necesaria, las grandes empresas dominarán el sector, se precariazará el empleo… en otro sector mira, pero este es demasiado importante”. Lo dicen los taxistas, lo dicen los colegios profesionales, los estanqueros, los loteros, los controladores aéreos…

  13. Colombo
    En lo de las patentes se puede acabr en un solo día, pero no conviene a nadie porque todos salen ganando, excepto el consumidor, claro está.
    No sé si la gente sería más responsable con los medicamentos solo con el precio, pero sí que es muy posible que hubiese muchas alternativas para todo sin fin de molestias y que fuera más posible elegir una mejor alternativa.