Atentados estimulantes

Ser Premio Nobel de Economía no exime a nadie de decir tonterías. Paul Krugman no es una excepción. En una de sus últimas columnas, el estadounidense afirmaba que los atentados terroristas en Francia podrían terminar siendo positivos para la economía si el gasto militar francés aumentaba lo suficiente. Recordemos que, en su momento, este mismo economista ya tuvo ocasión de explicarnos que una catástrofe nuclear en Fukushima podría ser beneficiosa para la economía mundial o que Occidente sería capaz de superar en un santiamén su crisis económica si declarara una guerra planetaria contra un ejército extraterrestre imaginario. Acaso muchos se sorprendan con este tipo de delirantes declaraciones, pero no deberían: Krugman ha sido uno de los más radicales enemigos de las políticas de austeridad —hasta el punto de considerar a la Argentina kirchnerista un modelo a seguir—, de modo que todo aquello que contribuya a incrementar el gasto y el déficit público —sea lo que sea— merecerá su espaldarazo.

Pero los propios ejemplos expuestos por el Nobel sirven para poner de manifiesto lo absurdo de tales políticas de estímulo fiscal: gastar por gastar no nos enriquece, sino que más bien nos empobrece. Crear riqueza consiste en producir aquellos bienes y servicios que satisfacen las necesidades más urgentes de las personas: por ejemplo, comida para alimentarse, ropa para vestirse, viviendas para residir, automóviles para desplazarse, aviones para viajar o móviles para comunicarse. Producir inutilidades no crea riqueza, sino que la destruye. Las guerras podrán ser en ocasiones necesarias para defenderse de un atacante: pero evidentemente no son conflictos que nos ayuden a prosperar y a enriquecernos. Si los recursos dedicados a librar una guerra pudieran emplearse en fabricar otros bienes y servicios valiosos durante la paz, desde luego todos saldríamos ganando.

Un mal necesario no se transforma en un bien conveniente. Por eso es falso que los atentados de París contribuyan en lo más mínimo a la recuperación económica. Por un lado, han ocasionado daños materiales y humanos. Por otro, han incrementado la incertidumbre entre los europeos. Y, por último, han reforzado la legitimidad social del Estado para intervenir masivamente en nuestras vidas a través de nuevas regulaciones lesivas con nuestras libertades y de nuevas partidas de gasto que ceban todavía más un Estado ya de por sí hipertrofiado. Nada de todo ello contribuye a proporcionarnos un crecimiento sano y sostenible… por mucho que Krugman sostenga lo contrario.

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15 comments

  1. El gasto militar es incomprensible. Siempre están pidiendo más y más dinero para “estar preparados para emergencias”. Luego, cuando llega la emergencia, dicen que no están preparados y que hace falta más pasta.

    Y, por otra parte, el hecho de que se produzcan ciertas emergencias demuestra que la incompetencia de los militares. Es decir, que es una señal para gastar menos dinero en ellos, y buscar otras formas de enfrentar las emergencias.

  2. Esto se basa en “monetarismo” puro y duro. Krugman es el rey de esto no de otra cosa.

    Ya lo decía él: mi ingreso es tu gasto.

    Si analizamos esta frase vemos que no solo no contempla un parámetro (el dinero o medio de cambio) sino que es realmente miope.

    Este tipo no sabe que en una transacción no se cambia un medio de cambio por otro medio de cambio por tanto no tiene sentido.

    La noción de ingreso y de gasto no es la misma en un vendedor que en un comprador.

    Sí el comprador da su dinero pero obtiene un bien tangible que podría revender nada más comprarlo.
    Sí el vendedor obtiene un dinero pero podría ser para pagar sus propios gastos.

    Haría menos el ridículo si hablara en términos “netos”.
    Pero bueno…

    Mi tesis es que no solo no es una falacia esa frase sino que es tremendamente peligrosa ya que en cualquier momento se puede obligar al consumidor a consumir o al productor a producir.
    Y como el Estado se nutre de esto…

  3. Al leer este artículo y las paridas de señor Krugman, he pensado en esto que escribió Bastiat:

    “I. EL CRISTAL ROTO
    Veamos el ejemplo del hombre cuyo atolondrado hijo rompe un cristal. Ante semejante espectáculo, seguro que hasta treinta hipotéticos espectadores sabrían po- nerse de acuerdo para ofrecer al atribulado padre un con- suelo unánime: «No hay mal que por bien no venga. Así se fomenta la industria. Todo el mundo tiene derecho a la vida. ¿Qué sería de los vidrieros si nadie rompiese cristales?»
    Pues bien, en esta formulación subyace toda una teo- ría en la que conviene percibir un flagrante delito (si bien, en este caso, leve), pero que es exactamente la misma que, por desgracia, gobierna la mayoría de nuestras institucio- nes económicas.
    Suponiendo que haya que gastar seis francos en la re- paración del desperfecto, si se mantiene que, gracias a ello, ese dinero ingresa en la industria vidriera, la cual se ve fa- vorecida en tal cantidad, estaré de acuerdo y sin nada que objetar, pues el razonamiento es válido. Vendrá el vidrie- ro, hará su trabajo y cobrará los seis francos, frotándose las manos y bendiciendo en su fuero interno la torpeza del chico. Esto es lo que se ve.
    Mas, si por vía de deducción se quiere significar, como sucede con demasiada frecuencia, que es útil romper los cristales porque de este modo circula el dinero fomen- tando la industria en general, habré de objetar que, sien- do cierto que semejante teoría se ocupa de lo que se ve, pasa por alto lo que no se ve.
    No se ve que, puesto que nuestro hombre se ha gasta- do seis francos en una cosa, ya no los podrá gastar en ninguna otra. No se ve que, de no haber tenido que repo- ner el cristal, habría repuesto, por ejemplo, su calzado, o tal vez habría adquirido un libro para su biblioteca. Es decir, que hubiera dispuesto de seis francos para emplear- los en cualquier cosa.
    Hagamos las cuentas de la industria en general.
    Con la rotura del cristal, la industria vidriera recibe un estímulo a razón de seis francos: esto es lo que se ve.
    De no haberse roto el vidrio, la industria del calzado (o la de cualquier otro ramo) se habría beneficiado de ese dinero: esto es lo que no se ve.
    Y si se tomase en consideración lo que no se ve, por ser un hecho negativo, lo mismo que lo que se ve, por ser un hecho positivo, se comprendería que la industria en general, o el conjunto del trabajo nacional, no tiene el menor interés en que se rompan o dejen de romperse los cristales.
    Vamos ahora con las cuentas de nuestro ciudadano.
    En la primera hipótesis, que es la del vidrio roto, el hom- bre gasta seis francos y obtiene de nuevo lo que ya poseía. En la segunda, si el incidente no se hubiera produci- do, habría invertido los seis francos en calzado y tendría
    en su poder, además del cristal, un par de zapatos.
    Y como el ciudadano forma parte de la sociedad, hay que concluir que, tomada en su conjunto, y calculando el trabajo y su producto, la sociedad ha perdido el valor del
    vidrio roto.
    Consecuencia que, si generalizamos, nos lleva a la ines-
    perada conclusión de que la sociedad pierde el valor de los objetos destruidos inútilmente; o al enunciado, para pasmo de los proteccionistas, de que romper y derrochar no estimulan el trabajo nacional; o a la sencilla afirmación de que la destrucción no conlleva beneficio.
    Me gustaría conocer lo que al respecto puedan decir el Moniteur Industriel o los partidarios del buen señor de Saint-Chamans, quien con tanta exactitud calculó lo que ganaría la industria, si ardiese todo París, por las casas que habría que reedificar.
    Estoy consternado por desbaratar sus ingeniosas cuen- tas, cuyo espíritu ha introducido en nuestra legislación. Pero le suplicaría que las echara de nuevo, esta vez te- niendo en cuenta lo que no se ve junto a lo que se ve.
    Es necesario que el lector considere que en el breve drama que acabo de someter a su atención no hay so- lamente dos personajes, sino tres. El primero, el ciu- dadano, representa al consumidor, limitado a un solo goce en lugar de los dos de que disponía antes de la destrucción. El otro, personificado en el vidriero, repre- senta al productor, a quien el accidente fomenta su in- dustria. El último es el zapatero (u otro industrial cual- quiera), cuyo trabajo pierde en estímulo otro tanto de lo que el anterior ha ganado y precisamente por la misma causa. Este tercer personaje, a quien se mantiene siem- pre en la oscuridad y que representa lo que no se ve, es un término necesario del problema. Es el que nos hace comprender el gran absurdo que hay en ver un benefi- cio en la destrucción. El que nos ha de demostrar en breve que no es menos absurdo esperar un beneficio de la restricción, que, al fin y al cabo, no es más que una destrucción parcial. De manera que, si se examina el fon- do de todos los argumentos que en su favor se emplean, no encontraremos más que una paráfrasis del dicho vul- gar: ¿qué sería de los vidrieros si nunca se rompiesen los cristales?”

    Ver un beneficio en la destrucción. Trabajar para mantener a gente ocupada y tener una excusa para pagarles. Es magistral como Bastiat en 3 hojas de libro destruye el pensamiento proteccionist y dirigista en la economía. Y es la prueba de que el keynesianismo solo era meter en una teoría económica algo que se ha hecho toda la vida. Algo que los Estados han hecho siempre. El caso del vidrio. Las guerras estimulantes del crecimiento. Monstruoso.

  4. Miguel, también ya que se ponen podrían preguntar: ¿Que sería de los médicos que ponen la quimio sin enfermos de cáncer?

    En fin…

    O la gente cambia el chip y deja de ver los oficios como vía primaria para la autorrealización en lugar de para la realización o los peoluditas y/o progres frustrados van a hacer que todo este tema acabe como el rosario de la aurora.

    Krugman es un experto en hacer el ridículo, no me acuerdo si ya puse este vídeo pero como es digno de mención…

    https://m.youtube.com/watch?v=mlT7qaOif58

  5. Muy bueno el vídeo faked.
    Lo mejor de todo es que Bastiat ya refuto gran parte de las afirmaciones del keynesianismo, antes de que el mismo keynesianismo existiera.
    Lo peor de todo es que los mismos que dicen ser anticontaminación y anticonsumistas, son los mismos que apoyan este derroche de recursos para mentener puestos de trabajo. Los mismos que no quieren que la tecnología y las economías de escala ahorren trabajo y recursos. Esto es una lucha ludita que existe desde que se inventó la primera spinny jenny, o el primer tractor.

    Veré el documental ese sobre el calentamiento global. No soy un abanderado del cambio climático pero tampoco soy un negacionista. Soy agnóstico xdd.

  6. Miguel, a la gente de media le falta un tornillo yo cada vez lo noto más.

    Mientras los recursos que sustentan la población sean menores a la población y no al revés, la libertad nunca podrá ser mayor.

    (mucha materia incompatible; un no-guiño a Reventao)

    Entonces ocurre con este panorama que los keynesianos en lugar de fomentar una menor población, para remediar eso fomentan lo público a través de lo que llaman gasto social, que a su vez atrae a más población y lo único que podrán hacer luego es rezar para que haya una hecatombe y vuelva a empezar a fluir la economía desde el gasto social como no.
    La pescadilla que se muerde la cola.

    Ya lo dije el otro día lo que hay que intentar es no crear necesitados. Incluso cuando tienes un hijo debe de y tener al menos su infancia resulta. Para eso lo traes tú y no viene él o ella al mundo.

    No sé porque hay gente que se avergüenza más de vivir de sus padres que de una renta de inserción.

    Creo que hay que analizar lo de la propiedad…

    El derecho a la propiedad privada no es lo mismo que el derecho a la apropiación privada.

    Tú te puedes apropiar de lo que no es de nadie y compartir o intercambiar propiedades que tengas.

    Le hechan la culpa a la cantidad de propiedad en lugar de a la cantidad de apropiadores.

    Si cada centímetro de la tierra fuera de alguien o alguienes no habría problema de superpoblación ya que los recursos al menos naturales que son la base, serían mayores per capita y/o estarían asegurados (quizás requerirían defensa pero no tanto como ahora ya que al ser sociedades patrimoniales habría más intercambios de propiedades si fueran necesarios no imposiciones) para cada uno de los propietarios y sus descendientes futuros (si tuvieran sino se quedaría como en abandono) y sus respectivos usos o transacciones económicas.

    El contrario casi total de esto es lo que tenemos hoy en día. Y así van las cosas.

    En cuanto a lo del cambio climático esta demostrado en ese documental que es un fraude en toda regla.
    No que cambie el clima en sí sino que se pueda determinar cuando influyen factores incluso gravitatorios.

    Me parece bien que seas agnóstico yo en eso soy ateo :)

    En lo que soy creyente es en que hay contaminación pero porque muchas veces es inevitable (o eso quieren aparentar los contaminadores xdd). La acústica es la más usual.

  7. Fake sabes lo que es la libertad?

    La libertad tiene dos conceptos. Una como libre de causalidad ( cosa que implica a las leyes naturales), y la otra como voluntad (hacer/tener lo que quieres). Entre esas voluntades puede estar que no quieras que te coaccionen (obviamente a la mayoria no nos gusta), ya que puede que te guste la coacción ( por ejemplo el sadomasoquismo).

    En politica se utiliza el segundo. En Psicologia/filosofia/neurociencia el primero para hablar de si estamos determinados o no.

  8. freedoom, a mí que yo sepa la gravedad no me coacciona. Lo acabas de hacer tú con tu comentario ad hominem aderezado de provocación.

    La libertad no puede basarse en hacer lo que te de la gana porque ya por propias limitaciones personales no puedes.

    Por tanto…

    Solo queda la verdadera definición que es la ausencia de coacción.

    Se trata o de buscarla o de conservarla pues.

    Si voluntariamente pides que te aten no puede ser coacción. Basta con que emocionalmente no seas coaccionado para que no se dé tal coacción.

  9. Freedom
    Si alguien quiere que le administren la eutanasia eso no es coacción. Coacción se entiende como algo que no deja obrar a una persona como quiere según las opciones que tiene delante. Porque la libertad tiene que tener en cuenta la todos los indiviudos.
    Si quiero irme a casa y tú me lo impides, eso es coacción.
    Si tú me pegas y me causas dolor cuando no es eso lo que quiero, eso es coacción.
    No es coacción que alguien te diga: “no te vendo si tú no me das esto a cambio”. Coacción es que te arrebaten algo que es tuyo, como tu vida o tu propiedad, o que amenacen con hacerlo.

    Ay señor libertad… ¿Sigues soñando con tener alas y ser “libre de verdad”?

  10. Y personalmente me parece absurdo que se crea que la libertad liberal es la libertad natural o determinista. Para nada. La naturaleza permite que nos agredamos muchas veces, tanto animales como hombres. No son dones dados por Dios o la naturaleza, son derechos políticos que vienen de una filosofía política y moral, que es el liberalismo.

    Simplemente la libertad liberal es la que para mí es la más civilizada de las libertades.

  11. Miguel, no hay varias libertades hay varias interpretaciones de la libertad por lo que se ve. La correcta obviamente debe ser la más lógica y esa se fundamenta en la “ausencia de coacción”.

    Es totalmente cierto que si uno viviera solo sería libre pero no del todo si necesita a otros y como siempre suele necesitar a alguien aunque solo sea para comerciar o reproducirse, la libertad correcta no puede omitir eso para integrar su definición.

    En los animales esto no se da porque no tienen noción de coacción ni de ausencia de ella ya que no tienen plan vital solo sobreviven o viven. No piensan en su futuro ni siquiera saben si lo tendrán.
    La libertad correcta no puede abstraerse de ellos y sus conductas.

    También se suele confundir la libertad con el aislamiento o la autonomía. Pero no es así porque incluso esas cosas deben presuponer libertad.
    El abandono por ejemplo no supondría libertad sino coacción. Ya que el abandonado dudo mucho que tenga voluntad de ello si no el mismo se hubiera aislado.

  12. Conclusión:

    No hay libertad sin voluntad, razón y ausencia de coacción.

    Los limites de la libertad individual es la libertad de otro individuo.

    Se podría decir que la libertad tanto su esencia como su límite solo podría abstraer en un marco de convivencia humana.

  13. A ver una cosa más que hoy me he puesto escritor… :)

    Eso de agente, autónomo y autopoyetico me lo creo. El problema es que si no eres consciente de que lo eres o sabes que otros seres lo son no se puede decir que seas libre y liberes a los demás de tus actos.

    Sinceramente sin la noción de libertad un ser vivo tan solo es un ser determinante no libre aunque la autonomía necesite de la libertad.

    En este caso realmente lo que necesitaría tal ser vivo es simplemente que otros no le coaccionaran pero el no sería consciente de si coacciona como ya digo.

  14. Si alguien sabe que coacciona y sin embargo lo hace, además de libre es mala persona.

    Esto es lo bueno que tienen los animales, que no pueden ser malos aunque sí perjudicar a humanos con sus actos.