Salarios máximos: sangría de talento

Ante la moderación táctica de Podemos, otros partidos tratan de comerle el terreno de la disparatada radicalidad antieconómica. Éste es el caso de, por ejemplo, Izquierda Unida, quien recientemente se ha desmarcado con la propuesta de establecer salarios máximos de 60.000 euros en España; es decir, prohibir que ningún trabajador cobre más de 60.000 euros anuales. Los miembros de la formación socialista están convencidos de que esta medida contribuirá a reducir las desigualdades e incluso a incrementar las rentas más bajas: si hay gente pobre, argumentan, es porque existe gente rica, de modo que acabar con la pobreza requiere de erradicar la riqueza.

Evidentemente, el argumento carece de cualquier fundamento. Según datos de la Agencia Tributaria, ahora mismo hay 600.000 personas que ingresan más de 60.000 euros anuales: sus profesiones más corrientes son las de directivos, profesionales o científicos en sectores como la industria manufacturera, las finanzas, los servicios de información y las comunicaciones. La fijación de un salario máximo de 60.000 euros llevaría a que buena parte del personal altamente cualificado se marchara de España: al cabo, si en el extranjero no existen tan absurdas limitaciones salariales, la competencia de las compañías foráneas terminaría fagocitándolos. Es decir, la propuesta de IU aceleraría la sangría de talento que padece nuestro país: en lugar de atraer a los mejores, los repeleríamos.

Siendo así, ¿acaso piensa la formación de izquierda que expulsando a los trabajadores más cualificados conseguiremos que los menos cualificados vean incrementadas sus remuneraciones? Pura ciencia ficción. Las empresas son equipos de trabajo donde todos dependen de todos: si un empleado deja de desarrollar su función y no es posible sustituirlo por nadie, parte de la actividad de esa compañía deja de ser viable. No se trata, pues, de que suprimiendo ciertos empleos la empresa vaya a seguir produciendo lo mismo pero con menores costes, de manera que habrá una misma tarta a repartir entre un menor número de personas: no, suprimiendo ciertos empleos la actividad de la empresa se desmorona, de forma que hay mucha menor tarta a repartir entre los empleados que quedan.

Piensen en un equipo de fútbol al que se le prohíba fichar a superestrellas y que, como consecuencia de ello, sufra un deterioro en su rendimiento conjunto: a saber, el club deja de situarse entre los primeros puestos de la Liga, pierde acceso a la Champions League, logra menos contratos publicitarios y apenas sigue habiendo televisiones interesadas en retransmitir sus partidos. ¿De verdad alguien puede creerse que ese equipo sin superestrellas sería capaz de abonar los mismos salarios que antes al resto de la plantilla? Claramente no: si el éxito conjunto del club se resiente por la ausencia de superestrellas, el resto del equipo también lo sufrirá.

Pues esa es justo la situación que se daría en una economía que siguiera el recetario mágico de IU: la fuga de talento arrastraría a España a especializarse en sectores con un valor añadido todavía inferior al actual, de manera que el conjunto de salarios de la economía descenderían. Ese es el motivo esencial por el cual las economías más avanzadas, incluso las de corte socialdemócrata, se esfuerzan por atraer talento en lugar de por expulsarlo: por ejemplo, Dinamarca concede permisos de residencia exprés a aquellos trabajadores con un salario superior a 50.000 euros. En nuestro país, por el contrario, IU pretende condenar al ostracismo exprés a quienes ganen esa cantidad. Ni siquiera entienden que, incluso desde una perspectiva de izquierdas, si aspiras a redistribuir la riqueza, primero deberás permitir que se cree.

El dato

El Instituto Nacional de Estadística publicó la semana pasada los datos sobre la evolución de los salarios en el año 2014. De entre todas las cifras que recoge el INE, resulta particularmente interesante la comparativa entre el salario medio en grandes y pequeñas empresas. Al cabo, a nuestros políticos se les suele llenar la boca defendiendo las bondades de las pequeñas empresas, como si las grandes fueran una anomalía a erradicar del sistema. Sin embargo, el salario medio en las empresas con más de 250 trabajadores duplica el salario medio en las compañías con menos de 10 empleados. No sólo eso, desde 2010, las grandes empresas han incrementado los salarios medios un 6%, mientras que las microempresas lo han reducido un 2%. Si aspiramos a que los salarios medios aumenten en España, deberíamos olvidarnos de sobreproteger de manera artificial a las pymes: lo que necesitan las pequeñas y medianas empresas no son privilegios estatales, sino simplemente que el marco normativo no les impida crecer y evolucionar hasta convertirse en grandes empresas.

La amenaza

El PSOE ha aprobado una modificación de su programa electoral en la que se compromete a derogar “de inmediato” la reforma laboral del PP en caso de ganar las elecciones. En concreto, el PSOE pretende reforzar la negociación colectiva, elevar el salario mínimo y endurecer las condiciones de despido, esto es, los socialistas aspiran a regresar al marco laboral previo a 2011 bajo el cual se destruyeron 2,5 millones de empleos. La economía española no necesita de un mercado laboral controlado por políticos, sindicatos y organizaciones patronales: al contrario, necesita de un mercado laboral mucho más libre y flexible que el actual. Si existe algún motivo para derogar la reforma laboral del PP, es para sustituirla por otra mucho más liberalizadora, no para dar marcha atrás y reimplantar un modelo de relaciones laborales absolutamente fallido que ha condenado a nuestro país a padecer una tasa de paro media del 18% en los últimos 35 años.

A costa del contribuyente

La última encuesta del CIS ha preguntado a los españoles por su visión sobre los impuestos y el gasto público y los resultados no pueden ser más llamativos. Pese a que la mayoría de españoles considera que los servicios públicos (sanidad, educación, pensiones, asistencia social…) exhiben una mala calidad y resultan demasiado caros en relación con los impuestos que estamos soportando, aun así se muestran partidarios de incrementar los impuestos para seguir aumentando el gasto público. Es decir, a pesar de estar profundamente insatisfechos con el Estado de Bienestar, los españoles reclaman más Estado de Bienestar. Este comportamiento, tan aparentemente incoherente, parece explicarse por que, según el CIS, la mayoría de ciudadanos se han creído la propaganda política de que aumentando los impuestos a los ricos podríamos multiplicar los ingresos del Estado. Tales estimaciones de recaudación no sólo son falaces, sino que sólo sirven para que la población acepte engañada una presión fiscal monstruosa a cambio de unos servicios públicos deficientes.

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9 comments

  1. Buenos días,

    gracias por el artículo Juan Ramón, si A. Garzón hubiera leído tu “Salarios máximos: carrera hacia la miseria”, probablemente no habría propuesto esta burla. Pero como bien dices, no se trata de propuestas serias sino de ganar el terreno perdido por Podemos, usando la propaganda.

    En cuanto a lo que apunta Fernando sobre los sueldos de los grandes cejistas, por supuesto que para ellos no aplica, ya se encargarían los comisarios políticos de IU de elaborar complejas listas de adeptos al régimen. Los comunistas dilapidan el dinero de los demás, no el suyo.

    Un saludo.

  2. “sobreproteger artificialmente a las PYMES“, eso no sucede en España, aquí se maltrata tanto a la pequeña empresa como a los autonomos. Eso sí leyes con nombres rimbombantes y vacías de contenido muchas y muy cambiantes, y normas caprichosas y complejas también, pero al final lo único que producen es economía sumergida sobre todo entre menores de 40 años.

  3. Jose, Juan Ramon,

    Creo que en Expaña no hay proteccion, ni prebenda alguna para las PYMES, son la carnaza de todos los bobiernos y lobbies, y como bien apunta Jose,
    son los salarios dentro de la economia sumergida lo que no deja ver el bosque a los estadistas y economistas como tu. Pero claro, es dificil hablar de lo que no se sabe o hablar con datos erroneos de partida, pero es una realidad que supongo, habras contemplado en tus afirmaciones, porque sino seria un analisis muy ingenuo.

    Aun asi, creo que es digno de mencion, la nula capacidad de muchas PYMES para crear convenios colectivos que favorezcan su actividad, como la hacen grandes empresas que cuentan con la estructura y los favoritismos del estado, para descolgarse cuando les da la gana. Este tipo de cosas, amen de las deducciones fiscales, favoritismos y prebendas, son la que dejan a la PYME fuera de juego muchas veces.

    Y por supuesto, ni palo, ni zanahoria, justicia y libertad por igual.

  4. Hagamos un compromiso. Dejamos que el PPSOE y los comunistas hagan todas las leyes laborales a su gusto, a cambio de dejar a Vox hacer todas las leyes sociales a su gusto. ¿Qué tal?

    Dicho de otro modo, ¿por qué está bien visto defender el franquismo laboral pero está mal visto defender el franquismo social? Yo prefiero un libertinaje y despiporre extremo tanto en lo laborá como en lo sociá, pero mis preferencias no serán tenidas en cuenta sabiendo que a nadie realmente le disgusta el fondo del franquismo, solo la forma.

  5. Malthus
    si hay una buena cosecha y tenemos más arroz, el valor de cada grano de arroz en el mercado sería menor(baja el precio). En cualquier bien que se produce, los agentes se dan cuenta de que es más abundante, solo cuando la cantidad adicional de este bien se intenta intercambiar en el mercado. Por tanto, igual que con el oro, no se puede anticipar que el arroz es más abundante y cambiar enseguida los precios, simplemente los comerciantes verán que tienen más moneda-arroz y comprarán más sobre unos bienes reales que no han aumentado. Al final todo se trata de utilidad marginal. El valor del arroz o del agua cambian continuamente con su cantidad y es imposible anticiparlo.
    Para mí lo que propones es lo mismo que si existiese un árbol del cual crecieran billetes. Todo el mundo lo plantaría, pensando que al ser la moneda de cambio aceptada por todos solo hay que producir de eso para conseguir otros bienes.
    En una economía de trueque el arroz bajaría de precio en comparación con los otros bienes y ya está, pero si lo usas como moneda de cambio aceptada por todos, es decir, todos tienen la confianza de que pueden conseguir cualquier bien con el arroz, al final todos los productos subirán su valor comparado con la moneda de cambio-arroz. Es lo mismo que con el trueque, y por tanto al igual que el trueque, el arroz a secas y el arroz moneda perderían su valor y por tanto la gente dejaría de usar arroz para intercambiar porque pueden conseguir menos cosas con él, y cambiarán a otro objeto. El objeto nuevo será uno difícilmente reproducible y además muy valorado.
    Para mí la moneda perfecta es aquella que no pierde ni gana valor. De qué te sirve una moneda con la cual hoy vale una cosa y mañana puede valer menos?
    Qué problemas del oro subsana el patrón agua? Yo creo que provocaría distorsiones peores. Sobretodo un patrón arroz.

  6. malthus2014, que razón tienes. Los favoritos del Estado y sus esbirros son capaces de complicarte más la vida de lo que es de por sí sobretodo si eres PYME.

    Miguel, y ya no eso, sino que se cambie el valor de tal moneda a placer e influya eso en las transacciones de cualquiera.
    Manipulación de la moneda vamos.

    Es así, pero es que se supone que es lo que pretende un patrón: fijar el valor.

    Yo creo que lo más difícil es ponerse de acuerdo en que bien sería el de cambio y como se conseguiría. Todo apunta a que el dinero surgía espontáneamente pero en círculos más pequeños; fue en conquistas territoriales cuando se imponían monedas.

    Aún así es mejor que el trueque puro ya que sabes a priori que el medio de cambio lo puede querer cualquiera.

  7. Yo creo que la gente confunde los precios (valoración del producto que tiene que ver con el coste aunque sea este, como bien dice Juan Ramón) con la moneda.

    Los precios son una valoración subjetiva (que puede ser individual perfectamente) en términos monetarios pero el valor de la moneda no puede basarse en una valoración subjetiva individual.

    ¿Porque? pues porque una economia basada en el intercambio es cosa de más personas.

    Incluso el Estado necesita que sus esclavos valoren tal moneda sino nadie buscaría ser empleado público si quiera. Imaginemos que el banco central emite rublos a través del Estado y este impone a sus esclavos en rublos cuando están comerciando con pesetas.

    No podría hacerlo sin cambiar de divisa :)

    El autoconsumo no tiene tal problema pero el mercado por tanto sí.

    Es necesario que el valor de una moneda sea universal para 3, 4, 5 o 500 personas un territorio determinado. Que todos quieran lo mismo como moneda en una transacción vamos.

    El que quieran más o menos monedas sí puede ser subjetivo e individual.

  8. Fake,

    Pero no te olvides, que como bien dicen los banqueros centrales, ademas de para robarte los ahorros, estan para “asegurar la estabilidad de los precios”. En roman paladino, al final la politica monetaria empuja los precios y distorsiona el valor de los bienes en cierto momentum de la economia.