Del Gordo a la bancarrota

larazon

Cada 22 de diciembre somos bombardeados con imágenes televisivas de masas de ciudadanos felices por haber ganado el Gordo de Navidad. Mucho menos común, sin embargo, es que las televisiones nos muestren la situación de esas mismas personas una década más tarde: y es que se estima que el 80% de los agraciados por la lotería han perdido todo su dinero diez años después. No se trata de un caso excepcional: la revista estadounidense Sport Illustrated  popularizó en 2009 el guarismo de que el 60% de los jugadores de la NBA se declaraba en bancarrota apenas un lustro después de concluir sus carreras y el NBER, la mayor asociación de investigación económica de EEUU, calculó que uno de cada seis jugadores de fútbol americano quiebran a los doce años de retirarse.

¿Cómo es posible que personas que han accedido a tales fortunas lo pierdan todo en tan poco tiempo? Aunque la explicación pueda parecer compleja, la causa última es simple: insuficiente cultura financiera. El analfabetismo financiero lleva a las personas que han recibido una alta suma de dinero a elevar de manera insostenible su tren de vida, rodeándose de amigos, de parejas o de asesores que tratan de parasitarlos y exprimirlos económicamente; asimismo, esa falta de cultura financiera también los conduce a acometer malas inversiones en las que entierran todo su capital, ya sea en forma de ilusionantes negocios propios sin ningún tipo de rentabilidad real o de proyectos ajenos en apariencia muy prometedores pero en realidad muy disparados. A todos —incluidos a nuestros políticos— nos convendría aprender de estas malas experiencias personales y extraer un sencillo conjunto de reglas financieras básicas: no confundir ingresos extraordinarios con ingresos recurrentes; adaptar nuestro nivel de gasto al de nuestros ingresos recurrentes sin agotarlos por entero para conservar un margen de ahorro; ser capaces de transformar nuestros ingresos extraordinarios y nuestro ahorro recurrente en inversiones que nos proporcionen regularmente rentas del capital; no concentrar esas inversiones en única clase de activo patrimonial para así diversificar los tipos de riesgos a los que nos exponemos; tratar de aprender tanto como podamos sobre las diferentes inversiones que estamos realizando; y no caer en las interesadas redes de muchos vendedores de humo (asesores financieros) que tan sólo intentan colocarnos su mercancía averiada.

Tan o más importante que generar el capital es aprender a conservarlo y multiplicarlo… tanto a escala individual como social.

También te puede gustar

7 comments

  1. Aquí hay un problema. ¿Cómo se aprende de finanzas?
    El ser humano aprender mayormente por práctica, ensayo y error. Sospecho que la gente se arruina porque a su alrededor hay distracciones interesadas que impiden valorar el peligro y aprender de los errores. La información académica debería concentrarse en atacar esas distracciones, porque está claro que la universidad, tal como la conocemos, no sirve como sustituto del mundo real. Por eso la gente se agarra como una lapa a la universidad, y demuestran que no son inteligentes cuando se empeñan en querer transformar al mundo. Los universitarios inteligentes saben que cualquier cambio en el sistema les perjudicará, ya sea en la dirección libertaria o en la dirección estatista. Perdón por la digresión. Decía que conviene practicar, pero para ello hace falta tener esa inclinación. La gente que no quiere saber nada de finanzas, pero quiere conservar y aumentar su capital, lo mejor que puede hacer es dejar que lo gestione alguien que sepa lo que hace.

    Pero, desgraciadamente, la gente que sabe lo que hace en finanzas escasea bastante, como los buenos médicos o los economistas liberales. Ante esta dificultad de encontrar veraderos expertos, y ante el gran riesgo de acabar contratando a un mercachifles, creo que la decisión menos perjudicial para alguien a quien le toque la lotería es comprar plata y oro, y tirar de Paypal para los gastos corrientes. Y si el gasto corriente no admite Paypal, que se modernice. Mantener el capital solo en euros es muy arriesgado. Me parece que el inversor que mejor se lo ha montado es Doug Casey. Este hombre intenta no parar demasiado tiempo en ningún país para no ser considerado ciudadano y tener que pagar como un ciudadano. Un tipo muy sensato. Recomienda invertir en África, porque hay muchas posibilidades de crecimiento ahí, toda vez que las sociedades africanas están encadenadas en su desarrollo económico por la UE y los USA. Cuando se produzca una gran crisis económica y política, los políticos europeos y americanos perderán el control sobre las cadenas y África podrá prosperar, y prosperará mucho y rápidamente, porque la tecnología ya está inventada. Lo que hoy son campos y desiertos serán entonces grandes ciudades fundadas con nueva tecnología, con buenas viviendas y mejores comunicaciones y transportes. Mucho más fácil construir desde cero que renovar una vieja y anquilosada ciudad europea. Todo esto se dará si los socialistas no lo impiden.

    Más que ayudar al desarrollo de los países africanos hay que dejar que se desarrollen como se desarrolló América, con libertad, y luego cruzar los dedos para que los africanos vengan a rescatarnos del marasmo económico en el que estaremos los europeos por culpa de nuestros propios pecados.

  2. Rallo,

    Yo voy mas alla, probablemente por “ineejjjperto”, pero los resultados en todos los ambitos, no descartan lo que voy a decir a continuacion:

    la educacion no es un santo grial, ya que no puede ser una simple restauracion de la memoria; es decir, tatuar a fuego una serie de doctrinas y repetir cual papagayos. Eso es en lo que se ha convertido en las ultimas decadas. Es una herramienta valiosa, no lo negare, pero negar el “sino” de otros factores en los individuos, seria como negar al sol y su libre albedrio.
    Creo que aveces nos negamos y negamos la naturaleza del ser humano, su imperfeccion y esta no siempre se resuelve restaurando memorias, contraprogramando, ni a pastillazo limpio si quiera. Aveces, hay que aceptar que el ser humano no esta por adoptar ningun metodo o logica, sencillamente vive a su antojo y el resto de individuos que no comulgan, solo pueden mantenerse ferreos en su posicion, ejercer su libertad negativa para que asi no les salpique la estupidez y se extienda a los demas.

    Ayyyy el capitalismo, que malvado, te toca el gordo y los duendecillos capitalistas no dejan ni las cortinas. Los ricachones y empresarios un buen dia caen como moscas de las revista Forbes…vaya oligarquia mas rara la del capitalismo. En fin, la ironia no nos va a sacar de la ignorancia y la mendicidad.

    Si es que los hay con espiritu de estrella de rock oye, pero no con mi dinero XD

  3. A esto solo se me ocurre decir que dios da pan a a quien no tiene dientes.

    Lo que haría yo con el gordo… El de la Lotería, ¡claro!, porque el gordo que sí que me toca todos los días es mi jefe…

    Y luego también está la sentencia de George Best (futbolista emblemático del Manchester Utd de los años 60) epítome de sabiduría y vademecum de genialidades: “Gasté un montón de dinero en coches, mujeres y alcohol. El resto simplemente lo malgasté”.

  4. aversiahora,

    Acabas de ilustrar lo que he dicho, entre los “intelectuales” tambien hay genios de esos, por ejemplo Baudelaire, el cual tenia unas maximas irrefutables para el dispendio de su herencia, contento a muchas “costureras” y enfurecio a sus acreedores…hay que joderse. Uno dijo una vez, que el dinero en ciertas manos, era como la cocaina.

  5. Ey! Juan Ramón! Bonito lavado de cara a tu página. Estoy escribiendo desde el móvil y se ve con muy buen aspecto.

  6. Se puede enseñar cultura financiera. Es más, debería enseñarse. Pero, ¿puede enseñarse la inteligencia? ¿Puede aprender la persona que no tenga suficiente cabeza lo que no debe hacer?
    Feliz Año a todos.