El erróneo mensaje del 15-M

economista

Al entender de muchos, el movimiento ciudadano del 15-M supuso una rebelión pacífica del pueblo contra una oligarquía política, corrupta y extractiva. Una protesta social que exigía dignidad democrática frente a una crisis que emponzoñaba todo el sistema. Y puede que el 15-M significara muchas de estas cosas para sus entusiasmados militantes, pero hubo una reivindicación que a buen seguro estuvo ausente en el movimiento: la libertad.

Sí, qué duda cabe que los manifestantes del 15-M mostraban una simpatía genérica hacia la idea abstracta de libertad. Desde luego no tomaron Sol al grito castizo de ¡viva las caenas! Sin embargo, su concepto de libertad dejaba mucho que desear: la libertad que reclamaba el 15-M no era la libertad del individuo frente a la injerencia del Estado —y de sus corruptos y corruptores políticos— en su propia vida; no un grito a favor de la autonomía de las personas para desarrollare personal, afectiva, intelectual, profesional y comunitariamente al margen de la bota dirigista y regulatoria del sector público; no un clamor contra la expansiva politización de las relaciones sociales y económicas que había terminado pudriendo los cimientos de nuestras instituciones.

No, la libertad que reclamaba el 15-M era la de poder votar más y mejor para decidir “como pueblo” los asuntos que supuestamente nos son comunes. Pero, ¿qué asuntos nos son comunes? He ahí la gran cuestión que diferencia la libertad individual de la servidumbre colectiva: la gran cuestión que el 15-M resolvió de un modo equivocado y contraproducente.

Así, quien reclame libertad individual acotará estrictamente las decisiones comunes a aquellas expresamente consentidas por cada uno de los sujetos implicados: la legitimidad de estas decisiones colectivas derivará de la libre asociación de cada uno de los miembros que han decidido formar parte del colectivo. O, en sentido contrario, un colectivo de personas no podrá tomar decisiones en nombre de aquellos individuos que no hayan aceptado explícitamente someterse a sus votaciones.

En cambio, quien reclame servidumbre colectiva ampliará tanto como sea posible el ámbito de las decisiones comunes: el grupo decisor adquirirá soberanía sobre todas aquellas personas acerca de cuya vida quiera decidir, con independencia de si estas personas han aceptado formar parte del grupo o no. Los derechos de cada individuo frente al colectivo, pues, se limitarán a influir a través de su voto en la determinación de la voluntad colectiva a la que ulteriormente todos deberán someterse. O, en sentido contrario, ninguna persona —ni ninguna asociación de personas— puede separarse del grupo y autoorganizarse al margen de él: el colectivo democrático es absolutamente soberano sobre cada una de las personas que lo componen.

El 15-M no pidió libertad individual, sino servidumbre colectiva. Su problema no era que el Estado español decidiera sobre demasiados asuntos privados que no deberían ser de su incumbencia, sino que decidía sobre demasiado pocos sin contar con el pueblo, esto es, sin que las decisiones colectivas pasaran por una democracia real. El 15-M, pues, quería más participación ciudadana en las estructuras estatales de decisión colectiva, no reconocer mayores esferas de libertad a cada español.

¿Y aquellos (muchos o pocos) españoles que ni queríamos ser gobernados por oligarquías corruptas ni por masas revolucionarias? Para esos españoles, el 15-M no ofrecía alternativa alguna salvo aceptar convertirse en sus siervos voluntarios: <<la oligarquía es mala y debe ser derrocada: acepta al buen “pueblo” como tu nuevo buen amo>>.  La acertada e imprescindible crítica a la casta política fue de la mano de una ingenua y peligrosa exaltación del colectivismo asambleario.

En el fondo, por tanto, un movimiento indignado por los abusos de poder de los políticos terminó mutando en un movimiento a favor de la concentración de poder en otra forma de hacer política y, por ende, en otros políticos. Su diagnóstico fue parcialmente correcto; sus soluciones, muy erróneas. No necesitamos una mejor injerencia del Estado en nuestras vidas, sino una muchísimo menor injerencia. No buenos amos, sino libertad. Ése fue el mensaje que el 15-M no quiso asumir como propio y por lo que, un lustro después, continúa sin ser un instrumento para el verdadero cambio que necesita España.

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22 comments

  1. Entiendo que lo que criticas al 15-M es que no pida la abolición del estado, o sea, que no sea un movimiento anarquista o libertario.

    Si es así, no creo que sea viable hoy por hoy, una sociedad sin estado, algo así como un “estado de naturaleza”, en el que cada cual pueda decidir que asuntos tiene en común con los demás sin conflictos.

    En ese aspecto soy más “hobbesiano”. Pienso que los seres humanos se guían más por sus pasiones que por la razón, y que por tanto, una sociedad sin estado sería una “guerra de todos contra todos”, precisamente porque nadie se pondría de acuerdo en que asuntos son comunes y cuales no.

    Si dos personas se pelean por algo y no tienen un sistema normativo y judicial al que acudir para dirimir sus diferencias, lo normal es que se acaben peleando entre ellas, y que gane el más fuerte.

    Quizás la comparación sea un poco pedestre, pero entiendo que una sociedad sin estado, sería algo así como un partido de fútbol sin árbitro. ¿Quién decidiría si un gol ha sido en fuera de juego o no? ¿quién decidiría si hay que expulsar a un jugador cuando ha hecho una falta? ¿quién pitaría un penalty?

    Creo que en el mejor de los casos, al género humano le quedan unos cuantos siglos por madurar, antes de que podamos vivir en un idílico “estado de naturaleza” en el que todos nos respetemos en ausencia autoridad (sin policía, sin jueces, sin leyes, etc.).
    Mientras tanto, mientras no tengamos la suficiente madurez como para no tener que ceder nuestra soberanía individual al estado, creo que cuanto más democrático y asambleario sea éste mejor.

    Se me podrá acusar de no confiar en la naturaleza humana, pero soy de los que piensa que más vale malo conocido que bueno por conocer.

    1. No, no critico al 15-M por no pedir la abolición del Estado, sino su drástica reducción.

      El argumento de Hobbes, al menos así expuesto, no me sirve (si fuera como equilibrio Nash de poder, a lo Buchanan, tal vez). Básicamente porque no resuelve una cuestión esencial: qué sucede cuando el conflicto no surge entre dos personas particulares sino entre una persona y el Estado.

      1. Bueno, Hobbes aparte, supongo que cuanto más democrático sea el estado, más protegidas estarán las personas particulares frente a ese mismo estado. Quiero decir, que no es lo mismo que un particular tenga un conflicto con la RPD de Corea (en el que lo normal es acabar fusilado) que con, por ejemplo España, en donde a veces el propio estado, mediante su sistema judicial le da la razón a los particulares. Por eso, nunca está de más pedir más participación popular en el Estado, como hace el 15-M.

        Lo que quiero decir en definitiva, es que, a mi juicio, el estado es la mejor solución para dirimir conflictos, y es tanta mejor solución, cuanto más democrático sea. Es decir, que cuanto más democrático sea un estado (es decir, en mayor medida todo se decida por mayoría), mejor resolverá los conflictos entre sus ciudadanos. Al menos, ese es la razón de ser última del estado, según mi parecer.

        Si no entiendo mal, lo que dice el artículo, es que se deben separar los “asuntos comunes” sobre los que se puede decidir por mayoría de los “asuntos no comunes”, que supongo que se refieren a la vida privada de los individuos, y que no deben estar sometidos a la voluntad de la mayoría (por ejemplo, la mayoría no puede decidir a que equipo de fútbol
        tengo que animar, o que libros tengo que leer, cual debe ser mi conducta sexual, etc.).

        Bien, yo creo que el 15-M no quiere meterse en la vida privada de nadie, sino más bien pedir al estado que proteja a los ciudadanos de las instituciones que son más poderosas que ellos, tales como la banca, por ejemplo.

        Si, por ejemplo, yo tengo un conflicto con la banca (típicamente, no puedo pagar una hipoteca porque estoy en paro), dicho conflicto sí que entra en los “asuntos comunes”, y por tanto su resolución debe decidirla el estado (que, quizás dé la razón al banco, porque ser más poderoso no significa no tener razón nunca).

        Lo que quiero decir, en resumen, es que el 15-M reclama un estado más participativo para resolver de la manera más justa aquellos conflictos que enfrentan a personas particulares con instituciones más poderosas que ellas, y que, en ausencia de intervención estatal, impondrían su voluntad por la fuerza. Típicamente, la banca, que puede poner condiciones abusivas a sus préstamos, y las grandes empresas, que digamos pueden mandar al paro a gente que no tiene la culpa de que la empresa haya hecho una mala inversión, sin apenas indemnizarles, por ejemplo.

        En cualq

    2. Koldo, no sé si conoces el argumento de Bob Higgs: Si los hombres fueran ángeles no habría necesidad de gobierno, pero precisamente porque los hombres no son ángeles el gobierno es imposible e indeseable.

      Respecto a la naturaleza humana, yo creo que hay gran confusión al respecto. Es falso que el estado natural del hombre sea la guerra. Todos los animales intentan evitar el conflicto por todos los medios posibles. Hacerse el muerto a salir corriendo o fingir ser más grande y poderoso, o ir en manada para disuadir a los potenciales enemigos. Todo vale. Los animales se matan unos a otros a pesar de los múltiples riesgos asociados a la aventura de salir a cazar. Los humanos somos mucho más sofisticados y queremos tener comida sin riesgo, así que domesticamos a los animales y a las plantas. Análogamente, los humanos nos domesticamos unos a otros y llegamos espontáneamente a acuerdos para evitar los peligros. La guerra es el resultado del pensamiento mágico: acabaremos con todos los riesgos de un plumazo y para siempre cuando establezcamos un gobierno mundial, centralizado y poderoso. Esta idea completamente autodestructiva es el lado oscuro de la civilización. ¿Podemos superarla y quedarnos solo con lo bueno de la civilización? Hoy estoy optimista y digo que sí se puede, pero no a través de la política, sino por la libertad. Cuando haya libertad plena (sinónimo de responsabilidad, sinónimo de autogobierno) entonces se reducirán al mínimo los riesgos que suscita el bicho más peligroso de toda la creación, que es el hombre. No digo que desaparecerán los riesgos, sino que se reducirán al mínimo. Hasta ahora, toda la historia de la civilización se puede resumir en multiplicación del riesgo y promoción de la irresponsabilidad. Esto cambiará, según creo, cuando la gente entienda quela regla de oro es universal y que afecta a todas las acciones posibles.

      1. No es cierto que el estado natural del hombre sea la guerra pero no es cierto que sea lo contrario tampoco. El hombre es gregario y tendería a vivir en grupo pero la jerarquía es imposible de evitar si vives en un grupo sencillamente aparece de forma espontanea. Y es que un grupo acéfalo no llega ni al invierno ,sencillamente no podemos vivir sin estado cuando aparezca el primer conflicto y esos más que aparecer solo se manifiestan pues siempre están allí pues en ausencia de un árbitro ´´imparcial´´, sencillo lo resolvemos a sablazos. Esto es así desde que el primer hombre mono salió de su cueva y se encontró con otro grupo con diferente idioma y costumbres y decidió matarlos a todos para no tener que aprender su idioma ni respetar sus absurdas costumbres ^_^. Sencillo el estado es necesario y beneficioso …. en su justa medida siempre que se le recorten los exagerados privilegios actuales y sea un árbitro en las relaciones entre personas y grupos sin eliminar libertades individuales , al contrario defendiéndolas.

        1. Rodolfo, no he dicho que el estado natural del hombre sea la paz y la concordia. Yo creo que el estado natural del hombre es la paranoia y la esquizofrenia y la psicosis y la neurosis y el TDAH cualquier otra palabreja absurda que se inventen. Lo normal es sospechar que algo malo va a pasar, e intentar protegerse. Lo normal es intentar robar a los demás. Huir, aprovecharse, mentir, esconderse, exagerar, gritar. Eso es la naturaleza. Lo que la psicología debe explicar no es el origen de la enfermedad mental sino el origen de la salud mental. ¿Cómo es posible que el hombre y algunos animales alcancen un estado de sosiego, de conformidad con la incomprensible realidad, de bienestar en medio de la tormenta? La enfermedad mental y la salud mental no existen. Son malas metáforas que hay que desechar. Solo tenemos la naturaleza, que es pavorosa, y la imaginación, que es capaz de dar calma y de crear verdaderas protecciones ante peligros reales (¿o no es producto de la imaginación la arquitectura, el agua corriente, o la domesticación de la electricidad?). El enfermo mental es el hombre más natural posible. El hombre civilizado es un hombre sano, que vive en una nube, protegido contra los peligros y las incomodidades. Pero el hombre civilizado ignora que vive rodeado de hombres naturales que solo conocen el miedo pánico y el placer sádico. La labor de los liberales es sacar de la ignorancia al hombre civilizado, para que entienda que la guerra es el principal problema que hay, y que no se solucionará con la política, ya que, al contrario de von Clausewitz, la política es la continuación de la guerra por otros medios.

          Y no cuela eso del arbitraje. El Estado no puede ser imparcial en ningún caso. Y esa necesidad o inevitabilidad que ves en el Estado no es tal. El Estado es un mal completamente evitable. Los gobiernos son necesarios pero fuera del Estado, distribuidos, limitados a su compartimento, establecidos y regenerados por sus miembros, y destruidos cuando ya no hacen falta. Una central eléctrica necesita un gobierno, un hospital necesita un gobierno, un restaurante necesita un gobierno, una familia necesita un gobierno. Pero no hace falta otro gobierno por encima de todos ellos, ni mucho menos hace falta un Estado.

      2. Buenas noches Colombo,

        “Todos los animales intentan evitar el conflicto por todos los medios posibles.”

        Esto es simple y llanamente falso. Lo que hace la naturaleza es maximizar la probabilidad de supervivencia de la especie.

        Los gatos pueden matar por aburrimiento. He visto gatos medio domésticos jugar con ratones y lagartijas, matarlos o dejarlos moribundos e irse tranquilamente a otra cosa o llevárselos al dueño.

        Siento aburrir siempre con lo mismo pero la moral no existe. Otra cosa es que nosotros a nivel individual y colectivo cataloguemos las cosas como buenas y como malas.

        Hasta donde yo sé, se pueden resolver las disputas de la siguiente manera:

        – Poder (En última instancia a tortas)
        – Litigio
        – Arbitraje
        – Mediación
        – Negociacio?
        – Evitación

        De las cuales la única que no depende de la voluntad de cese de una de las partes es la del poder. Llámalo naturaleza, llámalo lo que quieras, no se conocen más formas de resolver disputas. (O yo por lo menos no conozco más, y esto está sacado de un curso reciente de coursera)

        Y no, no hay un tamaño óptimo del estado ni te puedes quedar sólo con las partes buenas. Lo que se puede intentar hacer una especie curva de Laffer con el tamaño del estado que maximice la suma de los intereses individuales con algún tipo de corrección. Pero eso no garantiza nada, ni los intereses son siempre iguales en el tiempo.

        Por ejemplo, el socialismo funciona muy bien en tiempos de guerra ya que los intereses individuales de los individuos están muy alineados con los intereses del colectivo para sobrevivir.

        El socialismo moderado funciona relativamente bien en sociedades más homogéneas. Ya que los intereses de los individuos están también bastante alineados. Esto podrían ser los países nórdicos hace 10-20 años.

        El socialismo funciona muy muy mal en sociedades muy heterogéneas y relativamente civilizadas donde la probabilidad de que una disputa se resuelva de forma violenta sea muy baja. Que según muchos (entre los que me incluyo) es hacia donde debería ir nuestra sociedad.

        Esa es por lo menos mi opinión.

        Un saludo.

        1. La gente suele decir que los gatos domésticos son muy vagos. Algo tendrá que ver la comida que les dan, pero quizás esa holgazanería sea su forma de evitar conflictos potencialmente mortales con otro gato.
          El sadismo, el placer de matar está presente en todas las especies animales (y creo que en algunas plantas) pero esto no impide haya un gran interés por evitar conflictos. El gato se ensaña con la lagartija o el gorrión porque, en principio, no hay grandes riesgos. Cambia la lagartija por una víbora o el gorrión por una cigüeña y verás cómo sale corriendo el sádico felinito.
          Cuidado con eso de personificar a la naturaleza. Se empieza así y se acaba deificando al Übermensch.

          Si el socialismo funciona bien en tiempos de guerra, entonces a los socialistas les encanta promocionar la guerra. ¿Todos los que promocionan la guerra son socialistas? ¿Hay algo más antisocial que una guerra? Sólo una cosa: el Estado. Al final resultará que los individualistas somos los verdaderos defensores de la sociedad.

          La moralidad existe. Tú mismo lo has demostrado con tu comentario. ¿Por qué en las sociedades heterogéneas y civilizadas se reduce la probabilidad del uso de la violencia para resolverdisputas? Por dos razones: existen códigos (deontología) y las consecuencias de la violencia son peores que las de seguir los códigos (la ética de Friedman). Incluso aunque no pueda saberse el origen de estas dos cosas, incluso aunque no haya ninguna justificación química para estas cosas, el hecho es que existen y las vemos todos los días.

          ¿Es posible hablar de ética sin hablar de ontología? Es difícil. Últimamente los filósofos escriben acerca de fundamentar la ética en el sentido común. Lo cual podría ser un intento de simplificar las cosas, que podría acabar complicándose, porque, por más que el sentido conmún nos ha salvado el pellejo a todos en muchas ocasiones, recurrir a él obliga a hablar otra vez de temas como la memoria (¿tábula rasa de Locke o reminiscencia de Platón?) o la voluntad (tan trillada en el siglo XIX). Es fácil decir: la moral no existe, el ser no existe, solo hay poder y cambio. Pero esto hace imposible cualquier discusión política ¿no te parece?

          Si alguien te para por la calle y te quiere robar amenazándote con una navaja, tú puedes pensar: no creo en códigos éticos, así que no voy a acusar a esta persona de quebrantar ninguno, y seguramente mi dinero sea más útil a esta persona que a mí, y creo en el poder y en la voluntad, de modo que me voy a rendir y voy a someterme a este ladrón y le voy a pedir que sea mi amo y señor y me deje servirle y me proteja. Y entonces te hincas de rodillas y dices “¡Oh, señor, te he encontrado al fin, habla, qu tu siervo escucha!”. Probablemente el ladrón saldrá corriendo porque pensará que eres de una secta y preferirá evitar el conflicto, como un cobarde gato enfrentado a una majestuosa anaconda. Esto es el sentido común ¿no?

          1. Buenos dias Colombo,

            Menudo batiburrillo has hecho con mi comentario :D.

            Con lo del gato me refiero a que no evitan un conflicto. La aversion es al riesgo de morir y esta influenciada porque los que se mueren no se reproducen. He puesto el ejemplo del raton y la lagartija porque es un conflicto claro.

            Si has seguido mis comentarios en este blog, soy un fiel seguidor de Nietzsche. No me preocupa deificar al superhombre aunque no tenga nada que ver con personificar animales. De cualquier manera, yo lo que hago es animalizar al hombre. Porque, oh sorpresa, somos animales.

            ‘Si el socialismo funciona bien en tiempos de guerra, entonces a los socialistas les encanta promocionar la guerra. ¿Todos los que promocionan la guerra son socialistas?’

            No se a donde quieres llegar a parar con ese razonamiento, pero no hay por donde cogerlo. Solo te puedo decir que si que es cierto que muchas veces utilizan el tono belicista y batallador porque les viene bien. Si te fijas, muchas veces hacen referencia a la ‘lucha de clases’ para ganar adeptos.

            ‘La moralidad existe. Tú mismo lo has demostrado con tu comentario. ¿Por qué en las sociedades heterogéneas y civilizadas se reduce la probabilidad del uso de la violencia para resolverdisputas?’

            Ni he dicho eso, ni es cierto. Yo en ningun momento he dicho que en las sociedades heterogeneas y civilizadas se reduce la probabilidad del uso de la violencia. Yo he dicho que en las sociedades donde se dan todos esos supuestos, el socialismo tiende a funcionar mal porque los intereses individuales de los individuos no estan alineados.

            ‘Si alguien te para por la calle y te quiere robar amenazándote con una navaja, tú puedes pensar: no creo en códigos éticos, así que no voy a acusar a esta persona de quebrantar ninguno, y seguramente mi dinero sea más útil a esta persona que a mí,’

            Perdona?? Obviamente, no va en contra de ninguna moralidad objetiva. Va en contra de mis intereses individuales. Y lo otro tambien es posible. Y cada uno que haga lo que quiera. Confundes moralidad con utilitarismo, por cierto.

            Un saludo.

            (Siento la falta de tildes, cosa del teclado)

          2. Los gatos evitan conflictos siempre que pueden. Si no sabes esto, es que nunca has observado a un gato. Otra cosa es que sean traviesos e imprudentes. Pero no buscan problemas, sino que los problemas les encuentran a ellos, como le pasaba a Indiana Jones.

            Tú has dicho: “El socialismo funciona muy muy mal en sociedades muy heterogéneas y relativamente civilizadas donde la probabilidad de que una disputa se resuelva de forma violenta sea muy baja.” Yo lo he parafraseado diciendo que “en las sociedades heterogéneas y civilizadas se reduce la probabilidad del uso de la violencia para resolver disputas”. Es casi lo mismo. De aquí yo deduzco que el socialismo no funciona en sociedades donde existe la ética. Ahora cambias y añades que el socialismo tiende a funcionar mal porque “los intereses individuales de los individuos no estan alineados.” Esto no hay por donde cogerlo. Mi idea es que la moral existe en todas las sociedades: sencillamente, está mal que me maten y está mal que yo mate a alguien. Esto es tan obvio que hace falta tomar mucha absenta para dudarlo. Una de las actividades más habituales de la política es tratar de negar esta verdad.

            No te quejes nunca de nada de lo que otros lleguen a hacerte, o serás acusado de ser incoherente. Si no te importa esto, puedes quejarte cuando te roben, pero no esperes que haya alguien que te tome en serio.

            Lo útil y lo codificado tienen que coincidir. Si ún código nos obliga a hacer algo que nos perjudica, es un mal código; y si nos empeñamos en hacer algo que nos perjudica para luego obligar a los demás a que nos rescaten de nuestra propia estupidez, entonces es completamente erróneo y perverso tratar de poner eso en un estatuto. Las distinciones filosóficas de hecho-valor, subjetivo-objetivo, deontológico-útil, creación-evolución, Apolo-Dionisio, son errores que generar más errores. Viene bien para que los catedráticos rellenen artículos de “investigación” y justifiquen el salario, y para confundir a la gente, algo necesario para hacer el mal.

            Respecto a lo del socialismo y la guerra: me da a mí la impresión de que la mayoría de los socialistas nunca reconocerán abiertamente que les gusta y siempre dirán que son pacifistas, y me parece que a los guerreros profesionales, especialemente a los guerreros de sillón, también llamados neoconservadores, se pasan la vida negando que sean socialistas. A los liberales no les gusta decir que son pacifistas y prefieren decir que son anti-guerra o cambian rápidamente de tema. Pero es incompatible con el liberalismo esta idea de hacer levas forzosas de jóvenes para llevarlos al extranjero a imponer la democracia a bombazos. Peor aún es la idea de que tras el “esfuerzo” de la guerra el país estará en mejor posición diplomática y podremos hacer mejores negocios. Es todo falso: nunca ganan unos y pierden otros, sino que siempre pierden todos, en el corto, en el medio y en el largo plazo. Y no solo es que la guerra sea objetivamente mala, sino que el Estado no puede existir sin la guerra, y la guerra a gran escala solo puede existir cuando mucha gente llega a creer esa mentira de que el bien y el mal no existen, o esa otra patraña de que el ser humano es una máquina y que todo está determinado y no hay libre albedrío. Son las mentiras y las confusiones que creemos y promovemos las que nos hacen producir desastres y padecer desastres.

            Recibe un saludo entrañable de parte de este lector de Kierkegaard y de Unamuno.

          3. Buenas noches,

            A ver, como narices dices “Los gatos evitan conflictos siempre que pueden. Si no sabes esto, es que nunca has observado a un gato. Otra cosa es que sean traviesos e imprudentes. Pero no buscan problemas, sino que los problemas les encuentran a ellos, como le pasaba a Indiana Jones.” Cuando he tenido gatos y te estoy diciendo que matan por diversión. Ahí no hay ningún conflicto que les venga, van ellos al conflico. Con riesgo casi 0 eso sí.

            El parafraseo de lo que puse yo estaba mal hecho. Luego depende de lo caliente que esté en el momento de la discusión utilizo una forma de hablar. Pero aunque no lo ponga siempre soy consciente de que es mi opinión y de que de forma inductiva no se puede llegar a ninguna verdad absoluta. Normalmente, si me acuerdo, suelo decir el “tiende a” o “es más probable” para que no venga alguien con un contraejemplo. Del estilo a (esto es un ejemplo totalmente inventado) “los ejecutivos suelen ir en coches con colores discretos” y que te salte uno, pues mi primo está forrado y tiene 10 empresas y va con un coche verde kiwi. Pues muy bien.

            ¿Matar está mal? ¿Siempre? ¿No conoces a nadie que esté a favor de la pena de muerte? ¿Todos son bebedores de absenta?

            Si quieres que alguien te tome en serio no puedes ser moralista y utilitarista a la vez.

            Las guerras no son objetivamente malas. Ni son siempre malas para todos los bandos. Me parece bien que te haya gustado Juegos de Guerra. Pero ahí se habla de una simulación con unas características determinadas de entrada. Volvemos al ejemplo del gato. Habrá guerras con mayor riesgo y otras con menos. Y es más, una cosa es que el movimiento inicial mejor para el gato en algunas peleas sea no iniciar la disputa. Pero eso no quiere decir que las mejores opción para el gato sea no pelear dada una pelea. Es igual que hay veces que una empresa tiene que competir en un mercado perdiendo dinero porque no competir le supondría perdidas mayores.

            Un saludo.

          4. dpm, buenos días.

            De nuestra discusión queda claro que tenemos una idea distinta de lo que es un conflicto. Por ejemplo, el deporte y el teatro (tanto monta) no son conflictos. Pueden aparecer conflictos, pero no son actividades conflictivas. En la lucha libre americana, todo el mundo sabe lo que pasa y no lo calificaría de conflicto. En el fútbol es habitual ver a equipos que juegan a empatar a cero (o a más goles, algo que beneficie a ambos equipos para evitar el descenso de categoría o asegurarse la clasificación para otra fase de la competición).

            Si eres nihilista, basta con que digas que no existe ninguna verdad absoluta, y no hace falta que especificar que por la vía inductiva no se puede llegar a ella, porque, de hacerlo, podrías dar la impresión de que crees que se puede alcanzar por la vía deductiva o por pura casualidad o por revelación. Es mejor abreviar categóricamente.

            En mi frase “matar está mal siempre” quiero decir lo siguiente. Sean Fulano y Mengano:
            1) Fulano quiere matar a Mengano
            2) Mengano no quiere que Fulano le mate.
            3) Fulano mata a Mengano
            Entonces yo digo que eso está mal, objetivamente mal, universalmente mal, para todo ser humano en todo tiempo y lugar, y para cualquier raza, lengua, fe, opinión, o bien económico. Incluso si 1 fuera falso y 3 fuera un accidente (ausencia de dolo), o si 2 fuera falso. En ese caso, estaría también mal (objetivamente mal) que Mengano o el Estado o cualquier otro obligaran a Fulano a hacer 3.

            Esta es mi opinión. Sé que hay gente que discrepa o que quiere poner excepciones. Por ejemplo, que Fulano quiera matar a Mengano porque Mengano le quiere matar a él (matar en defensa propia). A mí eso me parece mal, pero no algo punible, como tampoco me parece punible el caso del mal llamado suicidio asistido, que es también homicidio. No creo que nadie tenga obligación de defender su vida ni a defender la vida de otros (por más que ambas cosas sean muy convenientes). Todos tenemos derecho a defendernos, igual que todos tenemos la obligación sagrada (universal, objetiva, inmutable) de no intentar matar a otro ser humano.

            El utilitarismo y el consecuencialismo son doctrinas morales o éticas tan doctrinarias como cualquier otra. Que se lo pregunten a los Friedman. Hay que reconocer, creo yo, que lo más habitual para todo el mundo es hacer juicios morales fundamentados en análisis de costes y beneficios. La existencia de un código no impide que se realice el análisis, que, según creo, también realizan muchos animales (los cuales no tienen códigos ni estatutos). Creo que el utilitarismo y su variante consecuencialista (o al revés, porque también hay quien explica que el consecuencialismo es el género y el utilitarismo la especie) no sirven para descubrir el bien y el mal en general, pero sí creo que es casi imposible encontrar acciones humanas que no estén afectadas por la búsqueda de la utilidad o la evitación del perjuicio.

            Si opinas que las guerras no son objetivamente malas, está claro que tienes que estudiar un poco más (dicho con todo respeto y aprecio). Las consecuencias son siempre malas porque incluso los que se creen que salen beneficiados de la guerra luego descubren que vivirán siempre esclavizados por el riesgo de la venganza. Incluso cuando se extermina por completo al enemigo puede aparece algún otro enemigo que recoja su estandarte.

            Yo no digo que haya que evitar los riesgos y las confrontaciones en general, o que no se pueda sacar beneficios de ellas: de hecho es así como funciona la realidad. Lo que digo es que este caso particular de la guerra no tiene ningún beneficio. Es un espejismo, uno de tantos otros creados por la imaginación humana. Ya sé que mi opinión es contraria a la del 99,9% de los seres humanos. También hay mucha gente que juega a la lotería o que se casa pensando que nunca padecerán una infidelidad sexual ni cometerán ellos una. Todas estas son ideas queridas por la gente porque, por suerte para ellos, no han estudiado ética suficientemente. Recuerda que se miente más que se engaña, porque todos elegimos dejarnos engañar alguna vez.

            ¡Qué placer debatir contigo!

            Salud y saludos

      3. Muy bueno.

        Lo curioso es que muchas personas piensen que han sido esclavas de sus pasiones para comprar en un supermercado o a la hora de firmar un contrato y no así cuando votan.
        Te viene un tío por la calle y te dice que te ama ¿Acaso no saldrías corriendo?. Pues eso hacen los políticos y nosotros confiamos.

        La superioridad del mercado se encuentra en su acotación y compartimentación . En la privatización de los éxitos y de los fracasos.

        1. Qué buena idea he tenido leyendo tu comentario, Requiem. Produciré un psicofármaco para ayudar a que la gente vote más racionalmente. A fin de cuentas, todo se reduce a la química cerebral ¿verdad? La parte buena de esta idea es que puedo patentarlo y con los contactos adecuados puedo conseguir que el gobierno obligue a toda la población a tomar mi medicamento patentado antes de las elecciones. Double whammy.

          Y como el bien y el mal no existen, no tengo por qué preocuparme de ninguna de las implicaciones de lo que digo: ni de las patentes, ni de la corrupción y el abuso de autoridad política (que no existe, pero ese es otro tema), ni de el saqueo, ni de los posibles daños permanentes causados en el cerebro de millones de personas, ni de imponer esa obligación sobre la gente de participar en un ritual para-religioso como son unas elecciones políticas.

          Ya puestos, no necesito obligar a nadie a tomar pastillitas si logro deslizarlo en el agua de beber, y en el agua embotellada…

          Pero todos saldríamos ganando, porque así las elecciones serían mucho más justas y racionales, y los gobiernos así elegidos serían mucho mejores, y todos viviríamos felices como lombrices para siempre.

          Fin

  2. Aquellos que, en su día, hipertrofiaron el Estado, ahora se lamentan de la posible llegada al poder de Podemos, cuya ideología se traduce en controlar todas las instituciones para planificar no solo la economía, si no el pensamiento oficial a distribuir a través de los medios subvencionados por ese Estado, entre toda la población. Si el Estado fuera mínimo, habría mucho menos que temer de esos que ahora quieren asaltar los cielos.

    Actualmente, no hay rincón de la sociedad que no esté vigilado por la administración política. En el ámbito privado, crear una empresa es una misión casi imposible, 250.000 pymes han cerrado durante la crisis. En el público, un funcionario no puede irse a trabajar a otra ciudad cuando quiera sino cuando la administración se lo permita.

    En este contexto, es mucho más apetecible ir en las listas electorales de un partido político que iniciar un proyecto empresarial. También supone un atractivo mucho mayor engrosar el ejército de las clases pasivas y recibir ayudas sociales que trabajar por cuenta propia como autónomo.

    Todo ello contribuirá a la “igualdad” a la baja que desincentiva la creatividad, la formación y el (auto)empleo. Muchos padres con hijos entre 5 y 25 años no tienen ni idea de lo que será de sus vástagos el día de mañana y caminan desorientados a la hora de proporcionarles un futuro con garantías ya que desconocen en qué sector de la vida laboral y social podrían encajar esos hijos, a no ser que se les aconsejase militar en un partido político o hacerse camareros.

    El 15M es más de lo mismo: atracar a impuestos al ciudadano con la excusa de mantener los servicios básicos del Estado del Bienestar, como si no existieran proveedores privados que pudieran ofrecer mejores servicios al público en sanidad, educación y pensiones.

    Ahí está la clave de la cuestión, que no se nos permite poder elegir entre mantener al Estado, incluyendo el gasto en burocracia política y en empresas públicas ruinosas, y costearnos esos servicios privados de calidad reduciéndonos la presión fiscal proporcionalmente al no consumo de los servicios públicos. Al mundo de la empresa tampoco se le permite crecer porque la prioridad para el Estado es él mismo, no la libertad individual de las personas que, auspiciadas por el Estado, no son son sino meros esclavos electorales del Gobierno colectivista y explotador de turno.

  3. “El 15M es más de lo mismo: atracar a impuestos al ciudadano con la excusa de mantener los servicios básicos del Estado del Bienestar, como si no existieran proveedores privados que pudieran ofrecer mejores servicios al público en sanidad, educación y pensiones”. Y más baratos…

  4. Todos sabemos la clase de gente que estaba en el 15M de forma mayoritaria. Solo había que pasarse por allí, en la acampada de tu ciudad. Eso no podía acabar de otra forma, que como acabó. En las típicas comunistadas más absurdas.

  5. Si de verdad su observación es acertada -la de decidir todo y de todo, se sepa o no del asunto y no se asuma la obligación de financiar la medida y de pagar las consecuencias, yo lo que veo es:

    que gente que es incapaz de tener un trabajo normal o -peor todavía, de ser empresarios autónomos-, de repente, y por el simple hecho de aglomerarse en la plaza “la Puerta del Sol” se convierten en estadistas, pero estadistas sin estudios, sin entrenamiento y sin nada que perder, claro.

    Y éstos son los que van a decidir en asamblea pública sobre el destino de nuestras pensiones, el impago de la deuda, declarar la guerra a alguien…metiendo en peligro a los demás ciudadanos que por una extraña fatalidad de la vida resulta que no pasaban por ahí, sino que se encontraban trabajando en un taller en Medina del Campo, o cuidando los olivos en Baena, o pescando atún en Medina Sidonia, o volando turistas de un lugar a otro de Europa -lo que suele suceder cuando se tiene el mal gusto de trabajar para mantener a la familia.

    Bien, lo que hemos visto en todos estos meses es que eso es exactamente igual que los soviets; y que el resultado es el mismo: marketing político para decir que las demás instituciones democráticas, no son democráticas; como una piel de cordero, vamos, que oculte la tiranía leninista que se oculta debajo.
    Y en cuanto te descuidas,¡Zas!
    el líder supremo te pone a dedo a no sé quien de cabeza de lista de Almería; o de Córdoba….Y de los círculos de democracia radical, ni saben, ni contestan.

  6. Buenos días a todos,

    Estoy bastante de acuerdo con la conclusión del artículo, normalmente los movimientos que tratan de solucionar los problemas de la sociedad con propuestas disparatadas acaban favoreciendo al poder en contra de la libertad. Para mí el 15M es una copia casi exacta de la Rebelión en la Granja de Orwell, aunque afortunadamente, los cerdos todavía no gobiernan.

    Un saludo.

  7. Se habla de tamaño (del Estado) pero no se habla de eficiencia.

    Creo que nadie (salvo el utópico anarquista) negará la necesidad del Estado. Así pues, lo que queda es que este sea eficiente y efectivo.

    Desde luego, si es como digo, hay que preguntarse el objetivo de tal Estado.

    Tal como lo veo actualmente, la función del Estado podría ser la de aportar sentido y orden al caos creativo de los individuos que lo componen. De alguna forma es como en un organismo pluricelular.

    Un Estado será más eficiente y efectivo cuanto más felicidad, salud y desarrollo (de todo tipo) se alcance en una sociedad (organismo pluricelular). Desde luego el Estado no es el único contribuyente pero no deja de ser fundamental. Obvio es que cuanto más eficientes y efectivos sean los individuos (células) de ese Estado mayores niveles de felicidad, etc. se conseguirán. No puede ser uno sin el otro y ambos son productos uno del otro. Es absurdo que cualquiera de los factores quiera minimizar la importancia del otro.

    Pero claro, ahí quedan señalados los objetivos (felicidad, salud, etc.) para seguir un debate inconcluso.

    Los Transhumanistas pronostican, no sin mucho debate e, incluso, negacionismo, que la IA (inteligencia artificial) superará a la inteligencia de un ser humano hacia 2023, en tan solo siete años. Ya se experimenta con el que la IA puede aprender de forma autónoma y se especula con que adquiera conciencia unos años más allá del 2023. Para el 2045 la IA superaría a la inteligencia de TODOS los seres humanos en conjunto. En ese momento el ser humano perdería el control que hubiera podido tener sobre los acontecimientos globales del planeta. Sospecho que si estos pronósticos son bastante acertados (y ya he dicho que hay amplio debate y negacionismo) será el momento en que la efectividad y eficacia estatal, económica, etc. serán alcanzadas y maximizadas, pero ¿con que orientación y finalidad?

    Yo quiero creer en Dios y en una moral fundamentada en su naturaleza y que esa súper IA, o al menos una IA, se pondrá de ese lado.