Ortega gana 554 millones; Hacienda rapiña 200.000

economista

Inditex pagó ayer un dividendo de 30 céntimos a cada una de las más de 3.113 millones de acciones que componen su capital: en total, 934 millones correspondientes al primer semestre del año. Dado que las acciones cotizan a unos 29 euros y que, en consecuencia, la capitalización del conjunto de la empresa asciende a unos 88.000 millones de euros, el dividendo abonado apenas representa una rentabilidad semestral de alrededor del 1%. Amancio Ortega, como fundador y creador del grupo, posee 1.848 millones del total de esas acciones (el 59,3% del total) con un valor superior a 53.000 millones de euros: motivo por el cual le correspondieron unos dividendos de 554 millones de euros (de nuevo, una rentabilidad semestral del 1%).

Tan abultadas cifras escandalizaron a muchos políticos, periodistas y analistas nacionales por la excesiva concentración de rentas en una sola persona. Sin atreverse a explicitarlo, muchos de ellos pretendían sugerir que tales sumas de dinero estarían a mejor recaudo dentro de las cuentas corrientes del Ministerio de Hacienda que en las de Amancio Ortega. ¿Cuán injusta puede llegar a ser una sociedad que tolera que un solo señor ingrese 554 millones de euros mientras las arcas estatales se encuentran vacías?

Pero, en realidad, el calificativo de “vacías” resulta bastante impreciso: el Estado español se embolsa en un semestre más de 200.000 millones de euros, es decir, alrededor de 400 veces más de lo que ingresa Amancio Ortega. Acaso se objete que Ortega es una sola persona, mientras que el Estado somos todos; pero tal argumento soslaya una diferencia mucho más importante: Amancio Ortega obtiene sus dividendo gracias a que cada uno de los millones de consumidores de Inditex repartidos por todo el planeta le entrega voluntariamente unos pocos euros, mientras que el Estado español obtiene su recaudación les arrebata coactivamente a millones de contribuyentes españoles varios millares de euros. Es decir, Ortega logra sus rentas comerciando, mientras que el Estado las obtiene robando. ¿Por qué consideramos más legítimo confiscar por la fuerza 200.000 millones de euros que ingresar 554 como contraprestación voluntaria por los valiosos servicios prestados?

Tal vez se objete entonces que, si bien en origen los ingresos de Ortega puedan ser más legítimos que los del Estado, en destino a buen seguro no lo serán: Ortega hace un uso particular de esos 554 millones de euros, mientras que el Estado gasta los 200.000 millones semestrales en perseguir el “bien común”. Mas tampoco parece que éste sea un argumento de peso. Por un lado, disponemos de sobradísimos ejemplos acerca de cómo los políticos despilfarran legal o ilegalmente el dinero que les han sustraído a los ciudadanos: más gasto público no equivale en muchos casos a mejores servicios para los ciudadanos, sino en mayor lucro estéril entre gobernantes, burócratas, funcionarios, clientes o lobbies. Por otro lado, no es cierto que Amancio Ortega vaya a gastar su dividendo en lujos exclusivamente personales: la mayor parte de ese capital será (bien) reinvertido dentro de la economía, generando con ello riqueza, empleo y mayores estándares de vida entre la población.

En suma: quienes espolean la envidia igualistarista contra Amancio Ortega por haber ganado mucho dinero generando muchísimo valor para los consumidores de Inditex tan sólo tratan de construir una coartada moral para legitimar el expolio estatal. Se trata de ir justificando poco a poco aquello que, en un principio, nos habría parecido injustificable: a saber, que un señor no sea dueño de la riqueza que ha contribuido a generar y que, por tanto, el Estado posea el derecho a rapiñarlo pese a no haber generado nada. Lo escandaloso no debería ser que Amancio Ortega cobre un dividendo de 554 millones de euros al semestre merced a la riqueza creada lícitamente a través de su propiedad y que termina siendo reinvertida productivamente en nuestras economías, sino que Montoro nos extraiga coercitivamente 200.000 millones de euros cada seis meses para, con posterioridad, repartirlos de forma arbitraria entre las distintas élites extractivas que pacen en el presupuesto público. Pero este mucho más escandaloso y estructural vicio de nuestras sociedades no lo verán denunciado periódicamente en ningún medio de comunicación.

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14 comments

  1. Este es el pan de cada dia, nos aproximamos dia a dia a la constatacion de la novela de “la rebelion del Atlas” de Ayn Rand. Donde al final el bobierno de turno usa los populismos y la excusa de “el estado somos todos”, para rapiñar y llevarselo crudo para sus amiguetes mediante la extorsion y coaccion mediante impuestos, cuotas y trabas judiciales a los generadores de riqueza real. El estado no somos todos, de la misma manera que se ha demostrado que “Hacienda no somos todos”, como se ha demostrado publicamente con esas altas figuras que representan como nadie, a nuestro querido bobierno/estado rapiñador.

    Pero todo esto dara igual, la envidia, la ignorancia, la corrupcion y en suma, el populismo reinante, nublaran los hechos y las mentes, para terminar abrazando un sistema liberticida en nombre del garantismo social, si es que algun dia alguien descifra lo que es eso, porque garantizado en esta vida no hay nada…bueno si, Hacienda y la muerte.

  2. Sería bueno que explicaras el por qué de tu afirmación en forma de amenaza velada. Así, si todavía queda algún despistado por aquí que no te haya calado ya, le muestras tu verdadera cara.

    No eres más que un apologista del Estado totalitario. En tu particular sueño húmedo ( la Era Cero ) los malos ya no son los judíos ni los burgueses sino los “rentistas privados improductivos” a los que habrá de reprimirse supongo con los mismos gases y los mismos fríos con que se reprimía a aquellos.

    En una cosa tienes razón……. yo era más feliz antes, cuando no tenía la formación que ahora me permite divisar a un hijoputa a kilómetros de distancia.

  3. @ Mis enamorados

    Esta calumnia de Rallo contra el Estado es justo lo contrario de lo que pretende la política de comunicación del supertrabajador Amancio Ortega.

    Roma no paga traidores.

  4. Recordemos que la mano derecha de Amancio Ortega ha sido el DIRECTOR GENERAL DE PATRIMONIO DEL ESTADO.

    Rallo instrumentaliza el nombre de Amancio Ortega poniéndolo junto a una frase cochina: “El Estado nos roba”.

  5. X le quita al individuo en contra de su voluntad aquello que le pertenece. X se queda una parte y el resto lo reparte como le apetece.

    El acto de X se llama robar ya desde la primera frase.

    Sustituya X por Estado, por Persona por Grupo de Individuos por lo que le apetezca.

    La acción sigue siendo ROBAR.

    1. A mí siempre me espetan que no es un robo porque hay libertad de elección, En cualquier momento si una persona no está conforme con los impuestos de un país, región o municipio concreto puede abandonarlo. Es decir, que si los está pagando es porque quiere.

      No entienden que el problema no es de grado sino de naturaleza. El Estado siempre es dueño de tu renta ( y de tu patrimonio) y decide qué porcentaje se apropia para aplicarlo discrecionalmente en aquellas partidas que considere oportunas.

  6. Eso es como decir que si alguien entra en tu casa y te roba no es robo porque te puedes cambiar de casa. Si a una mujer la violan, no es violación porque se puede cambiar de barrio … si te dan una paliza no es tal por lo mismo …. etc etc.

    La justificación de la más asquerosa violencia es propagada e instalada convenientemente en la mente de todo individuo con tal de proteger al parasitismo estatal, hasta el punto que incluso los propios afectados lo justifican; y en su mayoría sin analizar ni profundizar lo que verdaderamente se esconde.

  7. El Estado es la Comunidad de Copropietarios que somos todos.

    El Estado no es destinatario de Renta. Solo la bombea y no precisamente hacia los pobres.

    1. Hay muchas diferencias entre una comunidad de copropietarios y el estado. Empezando porque la adscripción a las reglas en una comunidad es voluntaria, el estado sin embargo nace de la imposición y la violencia.

      Las decisiones a su vez en una comunidad están controladas por los copropietarios. El estado sin embargo es una herramienta a través de la cual una mayoria impone a una minoria, mediante la delegación a unos cuantos politicos y burocratas, y sobre temás que además no requieren imposición alguna aplicada a millones de personas. En resumen. Bajo punta de pistola o pagas o te meto en la carcel.

      Los costes en una comunidad de vecinos y la información la manejan los copropietarios en aquellos asuntos que sí son de carácter común. Mi casa la pago yo, la escalera del piso yo y los copropietarios que hacen uso o viven allí y tienen la información de como debe de ser. No otros individuos ajenos u otras comunidades.

      El señor Rajoy no sabe como debe ser mi propia casa ni la escalera ni otros asuntos privados o privados comunales, Sin embargo te quita via amenaza la pasta que te pertenece y que te has ganado con tu esfuerzo, como si supiera mejor que tu mismo lo que quieres. Y no existe ningún acuerdo de carácter voluntario por el que tu hayas firmado que el estado debe quedarse con la mitad o x de tu dinero.

      De hecho los impuestos por algo se llaman impuestos no se llaman voluntarios.

      Si usted no se deja robar los agentes del gobierno vienen y lo encierran.