El votante sí puede equivocarse

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El resultado de las últimas elecciones generales, encumbrando al Partido Popular a los 137 escaños y estancando a Unidos Podemos en los 71 diputados (dejándose en el camino 1,2 millones de sufragios), ha sumido en la angustia a gran parte de los votantes y simpatizantes de esta última formación política. No es para menos: Unidos Podemos ha hecho gala de un fanatismo democrático según el cual la democracia expresa una especie de voluntad e inteligencia orgánica de los ciudadanos que necesariamente ha de ser acertada y correcta.

Por ejemplo, la propia formación manifestaba desde su cuenta de Twitter durante las elecciones lo siguiente: “Somos demócratas y estamos convencidos de que cada vez que la gente vota, se acierta”. Debe de ser complicado sostener simultáneamente que el Partido Popular es una formación corrupta, mendaz, antisocial y cuasi-criminal y, a su vez, que “la gente” siempre acierta cuando vota, incluso cuando otorga masivamente su sufragio al Partido Popular. De ahí que, frente a semejante shock, algunos hayan optado por denunciar el seguro fraude electoral: es imposible que “la gente” no haya votado masivamente a Podemos, por tanto ha tenido que haber pucherazo.

Afortunadamente para los simpatizantes de Podemos, no es necesario recurrir a conspirativas teorías sobre fraude electoral alguno: los votantes no siempre tiene la razón y, desde luego, no tendrían por qué poseerla al brindar su apoyo mayoritario al PP. Sin embargo, tal como comprobaremos más adelante, admitir la falibilidad de la democracia tendrá importantes implicaciones contra la ideología de fondo de Podemos.

La falibilidad democrática

La democracia es un método de agregación de preferencias individuales acerca de diversas cuestiones que afectan al conjunto del colectivo y donde tales preferencias individuales son ponderadas de manera más o menos igualitaria (motivo por el cual tienden a prevalecer reglas de decisión mayoritarias). Cuatro aspectos son relevantes —y potencialmente problemáticos— en esta definición de democracia: a) método de agregación, b) preferencias individuales, c) cuestiones que afectan al colectivo, y d) ponderación igualitaria.

Primero, el input de toda democracia son simplemente “preferencias individuales” (votos): si no nos cuesta ningún esfuerzo reconocer que un individuo puede equivocarse en numerosas ocasiones en su vida privada, tampoco debería costarnos ningún esfuerzo reconocer que un individuo puede equivocarse al votar. De hecho, hay razones para pensar que una persona se equivoca más al votar que al tomar decisiones sobre su vida privada: dado que la influencia que posee un solo voto a la hora de determinar el resultado general de unas elecciones es prácticamente nula (salvo en circunscripciones muy pequeñas), las personas carecerán de incentivos para formarse e informarse suficientemente a la hora de emitir su voto (muchos costes para réditos nulos); la situación es muy distinta en el ámbito privado: las preferencias de una persona son absolutamente determinantes en las decisiones que toma (el coste de informarse puede ser igualmente alto, pero los réditos de actuar de forma correcta también podrían serlos). Es lo que se conoce como el fenómeno de la ignorancia racional de los votantes. Un fenómeno que tiende a magnificarse en la medida en que el voto de un especialista en la materia objeto de votación pondera de forma igualitaria al voto de un no especialista: esto es, mi voto acerca de diseño urbanístico o acerca de gasto en I+D+i biotecnológica vale lo mismo que el de un arquitecto o el de un biólogo.

Segundo, al ser un método de agregación de preferencias individuales, podría suceder que los errores aleatorios de unos individuos se cancelaran con los errores aleatorios de otros individuos, dando como resultado un acierto agregado. Por ejemplo, mi ignorancia acerca del diseño urbanístico o de la biotecnología podría verse compensada por mis conocimientos sobre economía; a su vez, el conocimiento sobre arquitectura del arquitecto o de biotecnología del biológico podría verse compensados por su ignorancia sobre economía. Mis carencias se complementan con las fortalezas ajenas y viceversa.

Sin embargo, no hay ninguna razón para presuponer que todos los sesgos que afectan a los votantes son asistemáticos. Al contrario, sabemos que ciertos sesgos sí son de carácter sistemático: por ejemplo, y sólo en materia económica, disponemos de bastantes evidencias de que los votantes padecen de un sesgo antimercado (la tendencia a infravalorar los beneficios derivados del mercado), de un sesgo xenófobo (la tendencia a infravalorar los beneficios derivados de la interacción con los extranjeros), de un sesgo pro-empleo (la tendencia a sobrevalorar los beneficios derivados de crear cualquier empleo) o de un sesgo pesimista (la tendencia a sobrevalorar la gravedad de los problemas económicos). Por todo ello, la agregación de preferencias individuales sistemáticamente sesgadas engendrará decisiones colectivas también sesgadas. Es lo que se conoce como el fenómeno de la irracionalidad del votante.

Tercero, aun cuando las preferencias individuales no se hallaran sistemáticamente sesgadas y cupiera suponer que los errores aleatorios de unas personas se compensan con los de otras, necesitaríamos que el método concreto de agregación de preferencias individuales fuera neutral para que la “voluntad colectiva” de la democracia no fuera arbitrariamente irracional: esto es, necesitaríamos que, dadas unas preferencias individuales, la decisión colectiva fuera siempre la misma con independencia del método de agregación que utilizáramos. Sin embargo, distintas reglas electorales arrojan distintos resultados electorales: por ejemplo, en los pasados comicios del 26J, Unidos Podemos y PSOE estarían al borde de la mayoría absoluta con el sistema electoral alemán; en cambio, con el sistema electoral estadounidense, el PP gozaría de una amplísima mayoría absoluta en la selección del presidente (263 de 350 electores). ¿Cuál de ambos métodos agrega con mayor fidelidad las preferencias individuales de los votantes? Ninguno de ellos exhibe las características típicas de la racionalidad individual para que podamos categorizarlos como mejores o peores. Ésta es una de las implicaciones más conocidas del llamado Teorema de la Imposibilidad de Arrow.

Y cuarto, aun cuando no hubiera errores sistemáticos en las preferencias individuales y aun cuando el método de agregación de esas preferencias sí fuera neutral, recordemos que la democracia agrega preferencias individuales acerca de cuestiones que afectan al colectivo. La cuestión pasa a ser entonces la de qué asuntos son competencia individual y cuáles, en cambio, de competencia colectiva. O dicho de otra forma, antes de votar, debemos disponer de una teoría ética que delimite qué asuntos pueden ser votados por tratarse de asuntos colectivos. Y, en este sentido, podemos movernos desde un extremo político (el totalitarismo: donde todo es susceptible de ser votado porque todo aspecto de la vida personal tiene implicaciones colectivas) hasta el otro extremo político (el anarquismo individualista: donde nada es susceptible de ser votado porque sólo existe el individuo y no el grupo), pasando por cuestiones más intermedias (una remisión ciega a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, donde se marca qué asuntos quedan fuera de las urnas por ser derechos previos del individuo). Así las cosas, salvo que caigamos en un relativismo extremo según el cual cualquier filosofía política es igual de válida que cualquier otra, una democracia perfectamente racional podría equivocarse al votar sobre materias que no deberían ser de ámbito colectivo sino de competencia (libertad) individual. Por ejemplo, aunque todos supiéramos que Marx (o Mises) está profundamente equivocado y que su lectura puede contaminar las mentes de los ciudadanos, ¿sería legítimo que votáramos censurar a Marx (o a Mises)? No lo parece.

En suma, las decisiones democráticas pueden equivocarse por una deficiente información de los votantes, por sus sesgos sistemáticos, por la arbitrariedad del método de agregación de preferencias o por una inadecuada teoría ética subyacente.

Las implicaciones de la falibilidad democrática

Una vez admitimos que el resultado de una democracia no es inexorablemente correcto, el simpatizante de Podemos podrá respirar tranquilo al no tener que aceptar que la elección de un partido al que caracterizan como corrupto, mendaz, antisocial y cuasi-criminal —el PP— es por necesidad una elección correcta. Podría suceder que sus votantes no fueran conscientes de la corrupción y de los recortes, que no los valoraran suficientemente frente a otras cuestiones, que fueran cómplices por salir beneficiados de los mismos o que los creyeran políticamente legítimos. Las explicaciones del voto mayoritario al PP pueden ser variadas y no necesariamente “acertadas” todas ellas.

De hecho, parece que los dirigentes o candidatos de Unidos Podemos ya han empezado a explorar esa línea argumentativa. Por ejemplo, el dos veces candidato no electo, el ex JEMAD Julio Rodríguez, proclamaba ayer que “si hay algo deprimente es que la mitad de los electores no quieren ningún cambio. No creen en la ética, y eso… empieza a ser peligroso”. Una versión apenas actualizada —y suavizada— de otra perla ideológica, expresada esta vez por el propio Pablo Iglesias hace unos años: “El problema no es que Salgado trabaje para Endesa o Rato para Bankia, el problema es que millones de gilipollas les votan”.

Ciertamente, y como ya hemos expuesto, uno no puede descartar a priori que la gente pueda equivocarse, o que posea motivos ruines, a la hora de votar (aunque, desde luego, uno tampoco debería presuponer dogmáticamente que todos se equivocan por el mero hecho de no comulgar contigo). Ahora bien, si ese uno cree que los votantes pueden equivocarse con cierta frecuencia, no debería defender simultáneamente una ampliación de los ámbitos de decisión colectiva: si al decidir en común nos equivocamos por ignorancia o por mala fe predominante, no deberíamos exponer los planes vitales de cada persona a esa ignorancia o mala fe predominante. Sin embargo, Podemos promueve justamente eso: una progresiva extensión de los ámbitos de decisión colectiva a costa de las libertades individuales (una “democratización” de la vida social).

Se trata de una combinación extremadamente peligrosa, ésa de admitir que el votante puede ser tonto o malintencionado y que (casi) todo debe ser votado, pues alimenta el paternalismo autocrático u oligárquico: si las decisiones deben tomarse colectivamente pero no deben ser tomadas por el vulgo, entonces o toleramos la recurrencia de malas decisiones colectivas hasta que la gente “aprenda” (léase, sea reeducada) o las decisiones colectivas deberán ser adoptadas sólo por aquellas personas que se autoinvistan como sabias y éticas (de ahí, por cierto, ciertas llamadas recientes a impedir el voto a los ancianos).

Al contrario, reconocer que cualquier persona puede equivocarse al tomar cualquier decisión (incluido el voto) debería orientarnos hacia un sano escepticismo con respecto a la ingeniería política: a saber, hacia un orden social asentado sobre el reconocimiento de una amplia esfera de libertad individual dentro de la cual cada individuo sea competente y responsable de sus acciones. Desconfiar del votante no debería llevarnos a quitarles el derecho al voto a quienes “no voten como yo quiero que voten”, sino a defender las libertades individuales frente a la injerencia colectiva. Una revolucionaria idea —la del liberalismo— que, no obstante, supone una enmienda a la mayor parte del programa de máximos de Podemos (y, cómo no, también del resto de formaciones políticas españolas).

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12 comments

  1. Rallo,

    Toda tu teorética se queda en nada ante la ESTAFA y la EXTORSIÓN.

    No somos tan libres como supone tu arrogancia intelectual.

    La mayoría natural española ha votado al PP por la mism razón por la que la británica lo ha hecho a favor del Brexit: MIEDO A PERDER SU EXTRACCIÓN IMPRODUCTIVA DE RENTAS.

    Hay mucha frustración y RESENTIMIENTO entre los donnadies otrora autocomplacidos popularcapitalistitas de la necia sociedad de propietarios.

    Entre otros, tú, con tu predica puritana, tienes la culpa de que muchas personas fantaseen con regresar al hipotético mundo feliz que resulta del fantasmagórico orden espontáneo que resultaría de la envidioavaricia.

    HOMO HOMINI LUPUS.

  2. Si, Señor, vaya diarrea mental que tienes, o eres un Troll?

    Juan Ramon,

    Yo creo que le das muchas vueltas al coco con los de poNdemos, no hace falta ni siquiera señalar su lógica absurda.

    La izquierda cuando no gana no considera que haya democracia.

    “Brevity is the soul of wit”

  3. Sanders,
    Yo creo que Rallo realiza una labor encomiable exponiendo de una manera tan didactica y a la vez logica y analitica esas incoherencias de Podemos u otros partidos. En vez de reclamar voto cualificado (mirad este foro de Podemos de hace solo un año, relevante: https://www.reddit.com/r/podemos/comments/2heonw/voto_cualificado_frente_a_voto_universal/), hay que dar informacion a la gente, “cualificarla” para votar.
    Vivo en Suiza desde hace algun tiempo, y aqui la gente vota todo lo que tiene que ver con decisiones comunitarias de cierta relevancia, y para ello, se molesta en informarse, en saber pros y contras… a lo mejor es debido a eso su baja participacion: se autoexcluyen cuando creen que su opinion no es relevante. Significativo: son capaces de votar sus propias subidas de impuestos (si el proyecto comunitario lo justifica).
    Saludos

    1. Antonio, desde el desconocimiento, ¿no tenéis algunas veces un poco de miedo a que parece que en Suiza todo se puede votar? Es el cuarto problema que cita Rallo. Por ejemplo, ¿qué habría pasado si sale el sí a la renta básica? ¿Se puede hundir un país simplemente porque sus votantes lo hayan decidido así?

      Muchas gracias por anticipado. Siempre es bueno conocer la opinión de gente que lo está viviendo.

  4. Rallo:

    Defiendes a donnadies. Eres el Larra del siglo XXI.

    El PP ha inflado el suflé de Podemos solo por razones tácticas, para:
    – dividir el voto al PSOE; y
    – explotar electoralmente el miedo.

    Estas elecciones han sido una ESTAFA política y una EXTORSIÓN social.

    El Brexit, también.

    Y, si sale Trump en EEUU, tendremos la tormenta perfecta, porque son tres cosas (Brexit, Rajoy y Trump) que van frontalmente en contra del ortograma.

    CUIDADO CON TUS DESEOS PORQUE PUEDEN SERTE CONCEDIDOS.

    El PP se habría salido con la suya (habrá que ver si consigue formar Gobierno), ¿pero y ahora, qué?

    ¡ESTAMOS EN UNA SITUACIÓN E-S-T-R-U-C-T-U-R-A-L! No estamos en una situación coyuntural administrable con recetitas. Estamos en ESTRANGULAMIENTO FINANCIERO TOTAL FINAL, al final de la escapada del modelo popularcapitalista ochentero, con el nuevo modelo capitalista –Era Cero– ya en marcha, gozando de todas las bendiciones del sistema. El Pisito & Paguita & Cartillita han sido abandonados a su suerte y, en España, está pendiente la puesta en su sitio de los dos primeros. Curiosamente se trata del rentismo improductivo que se defiende en este blog como sustancial a la llamada “sociedad de popietarios” (Tatcher & Felipe), sociedad de donnadies que el capitalismo ya no quiere.

    Lo que toca es hacer reformas estructurales, es decir, redefinir derechos adquiridos, lo que exige mucha negociación.

    NO TOCA DIRIGIR una coyuntura SINO DEFINIR una estructura.

    En estas circunstancias históricas, tus diatribas en contra de las autoridades monetarias y fiscales no es que sobren, es que son antisistema. De ahí que resultes tan friki, tan poco señor.

    Un abrazo.

    1. Vale, anotado.

      Y ahora que ya has soltado el MISMO rollo por la millo-ene-sima vez, podrías irte a tomar por culo a tu propio blog, que lo tienes, a juntarte con los otros locos del psiquiátrico del que te has escapado ?????????

      Porque no queda nada señor envenenar este espacio con tus deposiciones constantes. Sí, ya sabemos que Rallo en su infinita paciencia te aguanta lo que otros no te han aguantado, y por eso te han echado de prácticamente todos los sitios donde solías participar. Pero ten un poquito de dignidad, que a tu edad es prácticamente lo único que te queda ya y deja tranquilo al personal.

      Ya son conocidos tus inclinaciones totalitarias, dirigistas, elitistas,. No hace falta seguir insistiendo.

      1. Pues insiste porque consigue lo que quiere. Desgraciadamente cada vez entro menos. Sigo a Rallo por otros medios, no por su propia página. Es un contrasentido. Se puede disentir, y hay marxistas que han dado lecciones de disentir repletos de argumentos en estos comentarios. Pero si el objetivo es irritar, lo ha conseguido.

    2. Hola Ho Pin,
      De hecho, lo he leido en el articulo de Rallo, y lo estuve comentando a raiz de dicha votacion acerca de la renta basica. Yo creo que los humanos tenemos cierta tendencia a extrapolar el contexto, y aqui el contexto es bastante distinto al español (y por que no decirlo, de casi cualquier otro pais!). No sabria decir el motivo, pero el equilibrio alcanzado es distinto. De alguna forma, votar hasta esas ocurrencias de un pequeño porcentaje de poblacion les hace mantenerse “despiertos”, profundizar en los motivos de sus decisiones pasadas, y en definitiva, “vacunarse” contra esas mismas ocurrencias. Todo esto, por supuesto, es pura opinion “exterior”, ya que yo no puedo votar: no es tan barato tener la nacionalidad, tienes que pasar una buena temporada, y demostrar cierto grado de “suizidad” (con “z”, claro).
      PD: dejad de hacer caso al troll, se cansara cuando la gente le ignore en vez de criticarle.
      Saludos

  5. El pisitos practica la necrofilia, está demostrado:

    Viene a intentar dar por culo a un sitio donde huele a muerto.

    Pisitos eres un guarrete.

  6. Rallo:

    En efecto, el votante se equivoca.

    REINO UNIDO, con sus dos referéndums separatistas (Escocia de UK y UK de UE), HA ABIERTO UNA PUERTA MUY PELIGROSA.

    El separatismo administrativo tiene consecuencias muy importantes en lo financiero, por supuesto, incluido lo monetario y lo fiscal.

    El PP, con su inflado del suflé de Podemos (pinza) para hacer daño al PSOE, ha abierto otra puerta más peligrosa aún.

    Y queda la sorpresa Trump.

    Tres equivocaciones del electorado, contrarias al ortograma, en este ACTO FINAL DE LA BURBUJA, que tiene toda la pinta de acabar siendo más violento de lo que nos imaginábamos hace ya más de una década, cuando decidimos compartir en internet nuestra previsión sobre la burbuja, con el permiso del Banco España, y que se va cumpliendo con una precisión que asusta.

    LO QUIERA O NO EL ELECTORADO, que vota con miedo a perder su bicoca de rentas gratis sin trabajar/emprender, EL NUEVO MODELO CAPITALISTA —ERA CERO— YA HABITA ENTRE NOSOTROS.

    Los salarios no van a crecer.

    El dinero no va a rentar nada nunca.

    Las pensiones van a bajar.

    Y NO QUEDARÁ OTRA OPCIÓN QUE PONER LA MATERIA IMPONIBLE INMOBILIARIA AL SERVICIO DE LA DEUDA.

    Quien avisa no es traidor.

    Un abrazo.