¿Burbuja en Alemania?

economista

Una de las máximas más conocidas de la política monetaria de la banca central es que “se puede llevar el caballo al río pero no se le puede obligar a beber”. Su significado es bien sencillo: por mucho que el banco central facilite el endeudamiento (con tipos de interés bajos, con laxas exigencias de colateral, con inyecciones extraordinarias de liquidez, etc.), si los deudores no desean endeudarse (porque ya están muy endeudados o no localizan nuevas oportunidades de inversión), no habrá forma de que tomen esa financiación a crédito. Por eso, por ejemplo, muchos potenciales prestatarios dentro de España renuncian a endeudarse: o todavía están asfixiados con las deudas heredadas en los últimos diez años o simplemente no conocen cómo rentabilizar ese capital.

Sin embargo, esta languideciente demanda de crédito no se da en todos los rincones de la economía: hay personas, e incluso sociedades, que sí están mucho más predispuestas a endeudarse que otras. Y, en tales casos, las extremas facilidades al crédito que están proporcionando los bancos centrales de todo el planeta pueden terminar siendo letales. Al cabo, una financiación artificialmente abaratada incentiva invertir el dinero en prácticamente cualquier proyecto, por bajo que sea su rendimiento. Es de esta forma cómo, de hecho, se alimentan las burbujas: conformándose con un mínimo retorno y canalizando el capital hacia casi cualquier activo.

Así, los actuales bajos tipos de interés del Banco Central Europeo puede que no estén exacerbando una orgía crediticia en España, pero sí están empezando a hacerlo en Alemania. Sólo en 2015, los créditos hipotecarios aumentaron un 22% frente a 2014, lo que ha continuado cebando el encarecimiento de los inmuebles que desde hace un lustro vive el país (alrededor de un 30% en las grandes ciudades, por encima de lo que han aumentado los alquileres o los ingresos de las familias). Esta misma semana, sin ir más lejos, el segundo mayor banco alemán, el Commerzbank, advertía sobre los riesgos de que los precios de los inmuebles puedan estar desajustándose con respecto a sus fundamentales como consecuencia de la política expansionista del BCE: no se trata, advertían, de un peligro inminente (pues el precio de los activos inmobiliarios está todavía lejos de valoraciones burbujísticas), pero la consolidación de un entorno de ultrabajos tipos de interés durante mucho más tiempo sí podría terminar desestabilizando seriamente al mercado inmobiliario alemán.

Dicho con otras palabras: la respuesta del BCE ante la depresión deflacionista que vivimos en Europa está siendo ineficaz entre los países saturados previamente por las deudas (por ejemplo, España) y, en cambio, está siendo distorsionadora entre los países que conservaban cierto margen para endeudarse. No soluciona los problemas allá donde existe y, en cambio, sí los genera allí donde no los había.

Históricamente, la función originaria de los bancos centrales era la de solventar pánicos de liquidez: en aquellos momentos en los que los mercados financieros se congelaban y algunos agentes solventes corrían el riesgo de suspender pagos por no ser capaces de refinanciar sus pasivos, los bancos centrales acudían a un rescate transitorio y con duras condiciones. Hoy no: al banco central no se le atribuye el cometido de mantener la liquidez del sistema en momentos excepcionales, sino la de impulsar la actividad económica manipulando el precio estructural de esa liquidez. Un error que no contribuye en nada a fomentar un comportamiento prudente y disciplinado por parte de los inversores sino, más bien, a todo lo contrario: estimular su alocada provisión de capital incluso para emprender proyectos con un retorno cercano a cero.

Las crisis deflacionistas no se combaten presionando a los deudores insolventes para que se endeuden todavía más y a los deudores solventes para que avancen hacia la insolvencia. La única receta conocida para superar el estancamiento deflacionista es el saneamiento del balance y de los modelos de negocio de los agentes económicos: y en esto, la política monetaria tiene poco que ayudar y sí mucho obstruir.

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13 comments

  1. Señores:

    DESENGÁÑENSE: SUS VIDAS VAN A TRANSCURRIR EN LA ERA CERO.-

    No sean membrillos. Estamos en la Era Cero. La no-inflación no es mala. Sus rentas salariales y pensiones no van a crecer jamás. Olvídense de rentas financieras fijas. Si son refractarios a las rentas empresariales –Bolsa incluida*–, solo tienen la usura inmobiliaria.

    Si no son usureros, y solo saben obtener rentas saludablemente (Trabajo & Empresa y Pensiones), LA DEFLACIÓN ES UNA BUENÍSIMA NOTICIA.

    Los usureros casan los conceptos Deflación y Estancamiento para engañarte. No seas idiota. Es más, en una economía sana, la deflación moderada es buenísima.

    Los precios inmobiliarios no suben por la presión de los cuatro compradores que salen –muchos de ellos para blanquear dinero negro**–, sino por las bajas pasiones de los propietarios –ningún primo pica si no cree estar ante el negociazo de su vida–.

    Saludos cordiales.

    ___

    * ¿Por qué el argumento falsoliberal, según el cual la culpa de la inflación inmobiliaria –en medio de la deflación general– la tiene la política monetaria ultralaxa, no lo aplican en la Bolsa actual? ¿Por qué los falsoliberales nunca hablan de la Bolsa actual?

    ** Las operaciones multimillonarias que hay en marcha en la almendra central de Madrid son todas de blanqueo de dinero negro. Con dinero no negro no salen los números. Ello no quiere decir que no haya algún tonto que no sabe qué hacer con su dinero que esté picando. MADRID TIENE POR DELANTE UN MÍNIMO DE DOS DÉCADAS MUY TRISTES: hasta el dies ad quem de la Transición Estructural (2025) y, al menos, una generación más. Empezará a vislumbrarse conforme vaya calando la oficialización del Estrangulamiento Financiero Total Final (cfr. el abandono chino del Edificio España, la vergüenza ajena que dan quienes dicen que Madrid será heredera del escenario financiero internacional posbrexit, etc.). Es más, de Madrid se están yendo los ecuatorianos, y se está llenando de rumanos y, sobre todo, de marroquíes.

  2. Cuando se habla de burbuja por expansión de crédito y/o bajada de tipos de interés, yo siempre me pregunto como se puede calcular la expansión de crédito óptima para una sociedad dada. La teoría más académica suele decir que el límite para la expansión del crédito es el pleno empleo. En una sociedad a plena producción, la expansión monetaria sólo crearía inflación, pero cuando hay paro, la expansión crediticia favorece la creación de empleo, dado que habría una correspondencia entre expansión monetaria y expansión productiva.

    Por ello creo impropio hablar de burbuja en sociedades sin pleno empleo.

    1. Habitualmente, cuando habláis de recursos ociosos os centráis en un solo factor de producción que puede no ser suficiente para que la producción se incremente, ya que depende de otros factores que pueden encontrarse en pleno empleo y provocar a su vez unas distorsiones galopantes en los patrones de producción.

      Fíjate que en los años del boom inmobiliario, un factor productivo como las materias primas estaba por las nubes y la tasa de desempleo en su mejor momento estaba en un 8%. ¿Nos encontrábamos en pleno empleo? ¿No podíamos hablar de burbuja?

      Una burbuja es cualquier sobrevaloración de activos. Pero las expansiones de crédito no basadas en ahorro real (renunciar a consumir para incrementar los factores productivos y ajuste entre el perfil de plazos y riesgos del ahorrador-inversor) promueven su frecuencia, su persistencia y su intensidad. El abuso del crédito nos conduce a malas inversiones generalizadas que deben ser posteriormente purgadas y no tapadas con una nueva montaña de mala deuda.

      No entiendo a qué te refieres con que “sólo provoca inflación”. ¿ Lo importante es ver el númerito nominal en la libreta no los bienes y servicios que concentra?. ilusión monetaria.

      Le recomiendo el libro de Rallo “Contra la MMT”. Si no recuerdo mal su versión Kindle era gratuita.

      1. Requiemsoul, gracias por los enlaces. Tengo pendiente leer el libro sobre la MMT de Rallo, aunque ya he visto el vídeo en el que lo explica.

        En realidad, el único recurso ocioso es el trabajo, dado que forzosamente, siempre habrá recursos naturales ociosos aún en una sociedad con pleno empleo.

        Hay dos recursos económicos: el trabajo y la naturaleza (el “capital”, no es más que el resultado del trabajo aplicado a recursos naturales) de modo que si imaginamos un mundo con pleno empleo (en el que todo el mundo o trabaja 8 horas al día, o estudia (que es una forma de inversión)), siempre habrá recursos naturales ociosos (tierra sin cultivar, minas sin explotar, maquinaria sin usar), dicho en términos más sencillos, en cualquier coyuntura, el factor trabajo siempre se agotará antes que el factor naturaleza (a menos, claro, que seamos malthusianos, para ellos, los recursos naturales se agotarán antes que los recursos humanos, para Malthus, llegará un punto en que no habrá tierra cultivable para alimentar a todo el mundo, pero esa me parece una tesis más que superada).

        Ahora bien, en un mundo sin pleno empleo, en principio no puede haber una sobreexpansión de crédito, dado que al haber gente en paro, el crédito creado puede emplearse para dar trabajo a los parados.

        Por el contrario, en una sociedad en la que nadie está parado, la expansión del crédito puede crear inflación, esto es, subida de los precios sin subida de la productividad. Si la sociedad está en plena producción, un aumento de la masa monetaria podría ir a la inversión de bienes de capital (por ejemplo, a invertir en formación, investigación, etc.), pero llegará un punto en que la expansión no se usará en inversión, sino en subidas de precios que se traducirán en inflación que yo defino, como la expansión monetaria que no corresponde a una expansión productiva, y que lo que hace es redistribuir la renta (en favor del estado, por eso se dice que la inflación es un impuesto silencioso).

        A veces se dice que una expansión crediticia produce una “distorsión” de la producción, es decir que se producen mucho de unas cosas y poco de otras, pero no estoy de acuerdo. Se produce lo que se demanda. Si durante la burbuja inmobiliaria se producían muchas viviendas, era porque había demanda, ningún comité bolchevique obligaba a nadie a comprarse un piso de 50 m2 a 200.000 €. Las “burbujas” las crean los consumidores con su demanda.

        Por ello, al menos en teoría, no acabo de entender como puede hablarse de expansión crediticia excesiva en una sociedad sin pleno empleo.

        1. Obviamente es porque lo demandan.

          Por mucho que haya factores productivos ociosos, el crear renta monetaria solo consigue hacer creer erroneamente que podemos permitirnos usar unos factores productivos que antes no podíamos usar, sin sacrificar nada.
          Por ejemplo, hay paro y se contrata trabajadores con dinero nuevo. Esos trabajadores demandarán (cuando consuman) bienes de consumo que nadie ha sacrificado para permitir la financiación del proyecto. Lo mismo ocurre con un productor que vende máquinas. Se le está pagando con unas rentas monetarias que representan unos bienes que “no existen”.

        2. Si todo aquél productor de petróleo, gas, cobre…que quiera vender puede hacerlo, y en cambio no todo trabajador que quiera trabajar puede encontrar un empleo se debe en gran medida a que los mercados de materias primas son lo suficientemente flexibles como para adaptarse de inmediato a cambios drásticos en su demanda. Por ejemplo, el petróleo subió hasta los 150 dólares en 2008, y apenas un año después, con el estallido de la crisis, cayó por debajo de los 40.

          No obstante, tampoco quiero pecar de reduccionista y aún siendo muy importante, la flexibilidad del mercado laboral es una pieza más dentro del engranaje de la prosperidad. Por el camino será inevitable reajustar la estructura productiva para seguir generando riqueza y contratar trabajadores; y para ello, se requerirá: ahorro, seguridad jurídica para entrar en relaciones contractuales, instituciones inclusivas y estables, flexiblidad en el mercado educativo para que el trabajador se recualifique etc.

          Pero bueno, pongámonos en el caso de que existen recursos ociosos y el Banco Central decide emitir la moneda fiat que el Estado necesita para contratarlos. Para que esta operación no genere inflación (u otras distorsiones) tendrán que concurrir varias circunstancias:

          Que el coste de oportunidad de haber contratado ese trabajador no sea superior a lo que es capaz de producir; que el trabajador no haga uso de ese poder adquisitivo que se ha puesto en sus manos hasta que no se haya vendido la producción, es decir, que exista ahorro previo y por último, que el Estado haya encontrado una oportunidad de negocio que ninguna de las millones de cabezas pensantes que constituyen el mercado vieron antes.

          Por tanto, parece bastante plausible, que ante tales circunstancias, directamente no se necesite emitir moneda fiat y el sector privado será quien acabe contratándolos.
          Al final, una política monetaria laxa sana es la que comenta Rallo: empresas solventes adelantan sus cobros descontando efectos comerciales en el Banco Central, asegurando el correcto funcionamiento del sistema de cobros y pagos y no financiando inversiones a largo plazo.

          Por otra parte, vuelvo a considerar que una burbuja es toda sobrevaloración de activos y siempre serán inevitables porque el ser humano no es infalible. Las consecuencias de esta condición natural del ser humano pueden agravarse mediante el endeudamiento y más en concreto, con la expansión artificial del mismo.

          Endeudarse significa traer al presente ingresos futuros y como dice Rallo, esto permite disponer de una influencia sobre del mercado a la hora de consumir o invertir de la que no se disponía antes.
          Además, la “expansión artificial” tiene el agravante de que no estamos hablando de que alguien ha producido algo previamente, ha sacrificado su consumo y lo ha prestado a largo plazo, sino que se han monetizado (convertido en medios de pago) bienes futuros que puede que nunca lleguen a existir.

          Básicamente, el ahorrador quiere disponer de su capital (y de una serie de productos) antes de que haya madurado el proyecto de producción del inversor; antes de que existan los bienes para amortizar su deuda.

          En este sentido, una empresa no financiera cuyos pasivos a corto plazo tuvieran de contrapartida activos a largo plazo incurriría rápidamente en suspensión de pagos. Sin embargo, en el caso de los bancos esta situación puede persistir durante bastante tiempo por una serie de privilegios, lo que dará lugar a una acumulación de distorsiones, errores, malas inversiones, saturación de deuda de los agentes y finalmente con el colapso y paralización económica en la que nadie sabe ni puede invertir durante un tiempo más o menos amplio.

          Versión plomiza del mensaje de Claudillo que me precede y redundancia de los artículos de Rallo :)

          1. * antes de que existan los bienes para amortizar la deuda que tiene el inversor con el ahorrador ( no me había expresado correctamente)

    2. Cuando no hay pleno empleo es porque los factores productivos no ajustan su precio según su valor relativo real.

      Tú lo has dicho: “correspondencia entre expansión monetaria y expansión productiva”. Expansión productiva causada por exp.monetaria más bien. La burbuja es producto de esa demanda monetaria inicial.

        1. ” ¿ Es el crédito de los bancos ilimitado?”
          http://www.libremercado.com/2011-11-25/juan-ramon-rallo-pueden-los-bancos-conceder-credito-de-manera-ilimitada-62123/

          Al final de este fantástico artículo, Rallo deja en el aire una pregunta:
          ¿La emisión de moneda fiat por parte del Banco Central para financiar el gasto público puede ser ilimitada?.
          Para esta respuesta, Rallo tiene otros artículos, pero muy especialmente la contempla en el libro que he indicado antes: ” Contra la MMT”. Rallo insiste en que la emisión de moneda fiat está limitada muy especialmente por su demanda y establece las causas que la determinan.

  3. Señores:

    AHORRO E INVERSIÓN NO SON TÉRMINOS EQUIVALENTES.-

    El Ahorro es posterior a la Renta, y ésta posterior a la Producción.

    Ahorro es el contrario de Consumo; no consumir en el presente la Renta, tras ser producida y obtenida.

    Inversión es el Ahorro no materializado en Dinero.

    Como Dinero no solo es la circulación fiduciaria (monedas y billetes), el deslinde entre Inversión y Dinero es una zona gris; máxime en situaciones estructurales confusas, como la española actual, en las que unos caraduras corruptos y una legión de mutilados financieros (“himbersores”), prefieren conservar El Pisito, los brexits, los trumps, etc., a costa de la seguridad de activos financieros tradicionalmente superseguros, incluyendo los mismísimos depósitos en cuenta corriente a la vista (cfr. el odio falsoliberal al dinero y la oposición a la deflación, es decir, al aumento de su poder adquisitivo, en contra del endeudamiento).

    Como pasa con Producción y productos, Renta y rentas, Gasto y gastos, es decir, con las versiones mayúscula-singular y minúscula-plural de los grandes conceptos de la Contabilidad Nacional, también hay:
    – Consumo y consumos; e
    – Inversión e inversiones.

    ¿Cómo diferenciamos las inversiones? No hay nada mejor que la tríada LIQUIDEZ-RENTABILIDAD-SEGURIDAD.

    La distinción entre rentismo productivo e improductivo, y la identificación de los tramos usureros, es la clave para entender qué es esta crisis-guerra civil económica que vivimos desde los 1980, cuando la socialdemocracia impuso al capitalismo (centrado en la lucha contra la inflación) su repugnante modelo popularcapitalista.

    ¿Podemos hablar también de Ahorrismo productivo e improductivo? ¡Sí! Y también de Inversionismo productivo e improductivo. Hay formas de invertir nocivas, por no hablar de las “himbersiones”.

    También habría Productismo productivo e improductivo.

    Muy, muy en síntesis, nosotros los estructutaltransicionistas, decimos que se sale de la crisis:

    – Producción,- Menos costes inmobiliarios;

    – Renta.- Menos rentas inmobiliarias; y

    – Gasto.- Menos consumo e “himbersión” inmobiliaria.

    Es tan sencillo que asusta.

    LA CANALLADA MÁS GANDE DEL FALSOLIBERALISMO ES, invocando el ofertademandismo y la escasez , FORZAR A LOS AHORRADORES A INVERTIR EN INVERIONES IMPRODUCTIVAS, INCLUSO EN “HIMBERSIONES”, para lo que promueven:
    – el odio al Dinero; y
    – el apego a los tangibles, especialmente al oro y a los inmuebles.

    Saludos cordiales.