Venezuela legaliza la esclavitud

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Si algo no se le podrá negar al desastre socialista de Venezuela es su previsibilidad. El régimen bolivariano de Maduro está siguiendo a la perfección el manual del suicidio económico: primero, hacer frente a una crisis económica con inflación, esto es, tratando de ocultar el empobrecimiento real que está sufriendo una sociedad imprimiendo nueva moneda y reinflando las rentas nominales de trabajadores y receptores de gasto público; segundo, hacer frente a la inflación con controles de precios, esto es, tratando de ocultar que un aumento nominal de rentas seguido de un incremento sobreproporcional de los precios supone igualmente un empobrecimiento real de los ciudadanos; tercero, hacer frente al desabastecimiento general de mercancías y a la descoordinación productiva derivada del control de precios mediante la planificación estatal, esto es, dando a entender que el completo desmoronamiento de la economía es consecuencia de ineficiencias del mercado, de empresarios saboteadores, de especuladores sin escrúpulos y de bloqueos internacionales.

Pero no, el colapso de la economía venezolana es esencialmente consecuencia de las pésimas políticas aplicadas durante más de quince años: primero, al reforzar su absoluta dependencia del petróleo, especialmente en la rúbrica de los ingresos de un Estado sobredimensionado; después, al querer contrarrestar los problemas vinculados al abaratamiento del petróleo con el desnortado dirigismo arriba descrito. Y es que, una vez implantado el control de precios en una economía, la coordinación descentralizada lograda por el mercado desaparece.

Imaginen que, por alguna razón, la oferta de pan se viene abajo dentro de una economía y que ello motiva un incremento de su precio desde un euro a tres euros. Ese aumento de precios sólo refleja que la oferta es insuficiente para hacer frente a toda la demanda y, en la medida en que se trate de un aumento más o menos duradero, también refleja que no es sencillo volver a incrementar esa oferta a corto plazo (si lo fuera, mucha gente aprovecharía los altos precios del pan para fabricarlo y venderlo en grandes cantidades). Si, en ese contexto, el gobierno decreta que el precio del pan debe seguir siendo de un euro y no de tres, ¿cuáles serán las consecuencias?

La primera y más inmediata es que no habrá pan suficiente para todos los que quieran pagar su precio: por consiguiente, habrá que racionarlo de alguna forma (vía cartillas de racionamiento, por ejemplo). La segunda, y más a medio plazo, es que dejará de ser rentable producir pan: si, tras las dificultades en la oferta, sólo es rentable vender pan a tres euros, prohibir que se venda a más de un euro sólo llevará a que deje de producirse por completo; es decir, la disponibilidad del pan se reducirá aún más de lo que ya lo estaba. En tal caso, sólo restarán dos posibilidades: o levantar el control de precios —para que vuelva a ser rentable fabricar pan— u organizar coactivamente a los factores productivos —esto es, ordenar policialmente a los empresarios y a los trabajadores que produzcan pan aunque no sea rentable—.

Maduro, cómo no, ha optado por el sostenella y no enmendalla: a saber, por mantener el control de precios y dirigir militarmente a empresarios y trabajadores. Así, el presidente venezolano acaba de ordenar a todas las empresas del país que pongan a disposición del Estado a sus empleados para que éstos, obligatoriamente, trabajen en el campo y contribuyan a contrarrestarla crisis alimentaria que vive el país. Trabajos forzosos para el Estado con la excusa de una crisis alimentaria perpetrada por el propio Estado. Y es que, como hemos visto, no estamos ante una crisis alimentaria fruto de desventuras naturales: estamos ante un sabotaje alimentario provocado por la política antieconómica del gobierno bolivariano. En circunstancias normales, el aumento del precio de los alimentos señalizaría e incentivaría que trabajo y capital se trasladaran al agro: pero, como el control estatal de precios sobre los bienes de primera necesidad ha llevado a que deje de ser rentable producirlos o importarlos, sólo queda coaccionarlos para que en contra de su voluntad se concentren en la agricultura. Nada de cooperación voluntaria: sometimiento al mismo dirigismo estatal que ha aniquilado esa cooperación voluntaria.

En suma, Venezuela avanza aceleradamente hacia el socialismo de guerra: conforme Maduro y sus secuaces han ido destruyendo la coordinación económica voluntaria propia de los mercados, sólo queda que el Estado marque las prioridades productivas ordenando a cada persona a qué debe dedicarse. Esto es, sólo queda restablecer la esclavitud.

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11 comments

  1. De manual. Bien apuntado profesor. Y no está de menos recordar que tenían “gurus” podemitas. “Unidos Podemos Hundirnos”.
    Socialismo es miseria.

  2. Genial artículo.

    Al Padrino se le ve con ganas de arrebatarle el poder al del bigote y pasarlo por la piedra de afilar. Cuando se produzca el golpe de Estado, los comunistas tendrán que elegir entre decir que es democrático o que va contra la democracia. En ambos casos seguirán apoyando la dictadura y promoviendo el sufrimiento de la gente.

  3. No todos pueden tener un piso como el de Tania, una beca como la de Errejon o una chacha como la de Echenique.Eso es para la nomenkatura.EL resto a cortar caña o liar puros.

    1. Esto me recuerda la safra de los 100000000 menos mal que yo no había nacido aunque también el ´´gran salto al vacío´´ parece que maduro esta recordando los clásicos .

  4. El ejemplo del pan es un poco contradictorio.

    Primero se dice que la oferta de pan baja “por alguna razón” (la única razón que se me ocurre es que ha dejado de ser rentable producirlo, porque si fuera rentable, ¿por qué bajaría la oferta?), y luego se dice que como se fija un precio máximo deja de ser rentable producirlo, pero ¿no habíamos quedado en que había dejado de ser rentable antes de fijar un precio máximo, dado que la oferta ya había bajado “por alguna razón”…?

    A menos que la razón por la cual la oferta había bajado es externa a los mecanismos del mercado (por ejemplo, una guerra exterior que impida la importación de trigo), pero en ese caso, la escasez de pan no sería debido a la fijación de un precio máximo, sino a esa razón independiente del juego entre oferta y demanda.

    1. No Beatriz. No es por una guerra económica. Por el año 2009 el 90% de las exportaciones de Venezuela eran petróleo o derivados.
      Después del derrumbamiento del precio de este, Venezuela, importador neto de alimentos, es incapaz de conseguir muchos inputs porque no exporta, y si no exportas no consigues los dólares necesarios para importar inputs.
      El Gobierno en vez de aceptar la situación, lo que hace es decir que por arte de magia los precios siguen siendo los mismos que antes, haciendo no rentable la producción en la nueva estructura de costes(más cara que antes) e impide que un aumento de la producción de alimentos nacional supla las carencias de la incapacidad de importar.

      Además, deberías leer con más detenimiento. Cuando Rallo se refiere a “por alguna razón” está usando un ejemplo genérico que nada tiene que ver con Venezuela. Un ejemplo teórico para explicar que ante un aumento de precios(que puede tener muy variadas causas), el control de precios produce desabastecimiento y una caída mucho mayor de la producción al hacer no rentable la producción que sí era rentable incluso con aumento de precios.

      Eso sumado a la inflación causada por los escandalosos aumentos de la oferta monetaria del BdeVNZ ha destruido el sistema productivo del país.

      Pero ya sé que los datos te dan igual. Os agarraréis a la guerra económica hasta el fin. Saluditos.

  5. Pienso que la crisis venezolana se debe a la excesiva especialización de la economía venezolana en la producción de petróleo.

    El gobierno venezolano debería haberse preocupado de hacer a su país lo más autosuficiente posible, mediante políticas proteccionistas. De ese modo, la economía venezolana no dependería de las importaciones de alimentos, ni del precio del petróleo.

    Quizás la crisis venezolana haya refutado con los hechos la teoría ricardiana de la ventaja comparativa y en cambio haya resucitado el viejo mercantilismo según el cual la prioridad de todo gobierno debe ser la acumulación de divisas, la protección de su economía y la autosuficiencia económica.

    Venezuela es una víctima de la especialización y la división internacional del trabajo.

    1. Di que sí Bea……….. lo que sea con tal de no admitir que una economía socialista planificada nunca puede funcionar.

  6. Exacto, Beatriz, por eso los noruegos se lanzan en pateras a dinamarca como refugiados.El petroleo ha caido tanto que ya no saben como mantener su economia, no hay ni medicinas en los hospitales.

    1. Buen zasca.
      Es que siempre es la misma historia: la culpa la tienen los mercados, los judios, los lucrosos tenderos, la merkel o los extraterrestres… Todo con tal de no admitir honestamente que la planificación socialista siempre ha fracasado y siempre lo hará. Y encima al “módico” precio de arrasar con las libertades individuales.