No rescaten las autopistas

larazon

El sistema económico capitalista recompensa enormemente a aquellos empresarios que detectan necesidades insatisfechas y les proporcionan una solución eficiente. Pero, a su vez, también castiga con grandes quebrantos a aquellos que emprenden y dan un uso ineficiente a los recursos empleados. En el capitalismo, los beneficios se privatizan… y las pérdidas también lo hacen.

Occidente en general, y España en particular, lleva décadas alejándose del capitalismo liberal o, como poco, pervirtiéndolo. En ciertas industrias bien conectadas con el poder político, la lógica imperante no es la de privatizar ganancias y pérdidas, sino la de privatizar los beneficios y socializar las pérdidas. Célebre es el caso de aquellas entidades financieras que son “demasiado grandes para quebrar”, pero la desvergüenza no es única: en el sector de la construcción también impera esta misma perversa lógica a través de la figura de la “responsabilidad patrimonial de la administración”.

Así las cosas, el Ministerio de Fomento podría terminar rescatando en los próximos meses a las constructoras y administradoras de casi una decena de autopistas. El próximo 1 de octubre, de hecho, podría asumir la gestión de las radiales quebradas R-3 y R-5, indemnizando con varios cientos de millones de euros a empresas como Abertis, ACS, Sacyr o Bankia. Las razones que han conducido a la insolvencia de estas autopistas son escasamente poco relevantes: es verdad que el Estado ha practicado una cierta competencia desleal construyendo vías públicas gratuitas, agravando con ello los efectos de la crisis sobre el tráfico. Pero lo único importante en este asunto es que las empresas deberían hacerse cargo íntegramente las pérdidas que se deriven de los riesgos que voluntariamente han decidido asumir. No son los contribuyentes quienes deben pagar, sino los accionistas y acreedores de esos proyectos fallidos.

Así, ¿qué deberíamos hacer a partir de ahora? Primero, el Estado no debe arrogarse la gestión de las radiales para no activar la responsabilidad patrimonial de la administración. Segundo, las radiales deben ser liquidadas y enajenadas al mejor postor: como sucede con cualquier quiebra empresarial, sus activos deben venderse a quien puje por ellos por muy bajo que sea el precio de adjudicación (para que así sea capaz de rentabilizarlos). Tercero, suprimir a partir de ahora la figura de la responsabilidad patrimonial de la administración como resultado de la insolvencia sobrevenida.

Las autopistas no deben ser rescatadas. Socializar hoy sus pérdidas no sólo castigaría injustamente a los contribuyentes, sino que sentaría las bases para mayores abusos empresariales futuros.

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8 comments

  1. Lamento decirte que estás equivocado, supongo que por falta de información.
    Como es algo que conozco en profundidad voy a intentar explicártelo.
    La famosa RPA de las autopistas es una cantidad de dinero que la administración se compromete a pagar si se dan una serie de circunstancias entre las cuales está la quiebra de la sociedad. Hasta ahí estamos de acuerdo.
    Lo que hace la administración con este pago es comprar un activo que se queda, es decir paga a un precio pactado y firmado en el contrato de concesión, las expropiaciones que el concesionario hizo a su nombre y la autopista que se construyó encima. Las empresas no salen en absoluto beneficiadas ya que la inversión que realizaron la han perdido, el dinero es a repartir entre los acreedores.
    Por añadir un poquito de opinión… ¿Qué te parece que el gobierno eluda su responsabilidad, alargando continuamente la resolución del contrato mientras los administradores concursales desangran las autopistas al ritmo de aproximadamente diez mil euros al día?
    Si quisieras cualquier aclaración estaré encantado de atenderte.

    1. Todo este rollo no tiene nada que ver con el comentario de Rallo.no hace falta explicar lo que ya sabemos todos,incluido Rallo.El que no se ha enterado de nada eres tu.Lo que propone precisamente es eliminar tal barbaridad.Las concesionarias sí salen beneficiadas .Se les paga con cargo a los impuestos por un valor mucho más alto de lo que vale en el mercado.

    2. Que interesante. En algunos medios indican que parte del acuerdo es quedarse la deuda de las radiales. ¿Es cierto?

    3. José Miguel,

      En última instancia es evidente que se rescata a los acreedores. Lo mismo sucede cuando se habla de rescatar a los bancos, que se está rescatando a sus acreedores. Todo eso no altera la esencia del artículo, dado que las propias empresas rescatadas pudieron (y siguen pudiendo) financiarse mucho más barato en este tipo de proyectos merced a la expectativa de rescate.

  2. Buenos días,

    Discrepo de la postura de José Miguel, en primer lugar, y aunque él no ha entrado en esta cuestión más de fondo, creo que la Administración no debería entrometerse en la construcción de autopistas de peaje, una empresa privada debería tener la posibilidad de realizarlas de manera “autónoma”; sería la mejor forma de evitar estos problemas. Ya que lo hace, considero del todo inconveniente que dentro de las cláusulas del contrato se pacte una compra de activos que ya de entrada consigue eliminar, al menos en un grado importantísimo, el riesgo que toda acción empresarial debería tener al emprenderse. Y por último, y a pesar de que la empresa pudiera perder toda la inversión realizada, la realidad es que sí sale beneficiada de la operación, puesto que la Administración (o sea todos nosotros) le asegura un ingreso (que sería cuanto menos dudoso e incierto en el mercado) haciéndose responsable de la deuda que la empresa por sus propios medios debería pagar a su acreedores, y eliminando por tanto la responsabilidad que toda acción empresarial debería tener (obviamente el precio pactado es superior al del mercado, porque si no la infraestructura se vendería sin mayores problemas y sin necesidad de intervención de la Administración).

    Un saludo.

  3. Si se rescata el estado se obliga a comprar un activo que no es rentable a un precio x la empresa recupera su inversión y repaga a sus acreedores y sigue tan campante no sufre las consecuencias de su mala pata es lo mismo que rescatarlas si en lugar del estado tuvieran que vendérselas al mejor postor es muy probable que acabaran teniendo perdidas enormes con las que les sería difícil pagar las deudas contraídas. En cualquier caso el riesgo que corren es mínimo a costa de los acreedores.