El Estado es el bien

larazon

Theresa May, primera ministra por accidente, sacó hace unos días la metralleta para disparar contra la “izquierda socialista” y contra la “derecha liberal”, si bien quien concentró sus mayores invectivas fue esta última. A su entender, los liberales yerran cuando demonizan al Estado, pues éste “debe convertirse en una fuerza del bien” dirigido a proporcionar “aquello que los individuos, las comunidades o los mercados no pueden conseguir”. La tesis de May contra el liberalismo, pues, se articula en dos partes: primero, el Estado es un agente del bien cuando cae en las manos correctas; segundo, el Estado existe para suplir aquello que la sociedad civil no logra por sí sola. Ambas tesis son, sin embargo, falaces.

En primer lugar, el Estado es, siguiendo la célebre definición e Max Weber, un monopolio territorial de la violencia: y el uso de la violencia contra una persona no puede equipararse prima facie con “hacer el bien”, algo que el propio Estado reconoce cuando proscribe, en el Código Penal que él mismo ratifica, la violencia entre ciudadanos. Si la única nota que distingue al Estado del resto de individuos es el derecho a iniciar arbitrariamente la violencia (exacción y erosión de la propiedad vía impuestos y regulaciones o restricción de la libertad de expresión, de movimientos, de prensa y de tráfico de bienes, etc.), ¿en qué sentido el Estado promueve el bien frente a las interacciones pacíficas del resto de ciudadanos? En ninguno. Por eso, como mucho, la deplorable coacción del Estado podría tener sentido a modo de ratio subsidiaria y última ante situaciones excepcionales como las guerras. Ése era, por cierto, el rol que los liberales clásicos —acaso con cierta ingenuidad— le asignaban al sector público: un vigilante nocturno y subsidiario del sector privado.

El En su segunda tesis, May parece suscribir este argumento: el Estado existe para hacer aquello que la sociedad no consigue por sí sola. Pero aquí claramente miente: la sociedad puede perfectamente proveerse su propia educación, sanidad o pensiones sin la coacción paternalista del Estado, pero el Estado se ocupa de todo ello. El Estado no aplica una violencia subsidiaria sobre las personas, sino una violencia preferente. Y May no quiere desmontar ese hiperEstado sino reforzarlo. Al final, pues, sólo apela al “bien común” para justificar la coacción estatal dirigida a imponerles a todos los británicos su particular y sectaria visión de ese bien común: no el bien, sino el mal.

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9 comments

  1. Una pregunta, Rallo,
    Si el Estado de Derecho consiste en que el estado tenga definidos los límites de actuación, ¿podríamos decir que en España no existe un auténtico estado de derecho, aunque todos estemos sometidos al imperio de la ley incluso los gobernantes, cuando hay leyes arbitrarias, principalmente toda la ley tributaria?

  2. La prueba que es mentira es simplemente ver lo que pasaba antes, tanto en España como en UK:

    Lo que la gente necesitaba y estaba dispuesto a pagar, había gente que se dedicaba a dárselo a cambio de una compensación.

    Como eran servicios privados, los que vivían de suministrarlos se las arreglaban para dar lo que sus clientes querían al precio que querían.

    Como costaba al bolsillo, los clientes calculaban si de verdad querían ese servicio a ese precio, y lo APROVECHABAN porque les costaba.

    Aquí hemos conocido servicios de educación, de servicio médico…pero no para ricos, que seguro que los tenían, sino para los pobres.

    También había un conjunto enorme de becas para los que de verdad tenían el talento y querían hacer el esfuerzo de estudiar.

    ?Pero que pasa?

    Que no pueden comprar votos diciendo que vas a vivir mejor gracias a ellos (naturalmente, no dicen lo que les van a robar en impuestos)

    Tampoco dicen que cuando tu recibes un servicio de un organismo público, en el camino se queda la mayoría del dinero para pagar políticos, funcionarios, sindicalistas “liberados” e instituciones que no se necesitan.

    Tampoco se dice que cuando el votante oye “gastos sociales” o “gastos públicos”, cree que son gastos para él, y no gastos para ” otros”, que no necesitan ser españoles.

    Retirar dinero del mercado sin que realmente nos beneficiemos todos ( claramente que los partidos políticos vivan directamente de los Presupuestos Generales del Estado No nos beneficia, antes bien, nos perjudica al crear oligarquías políticas no demócratas), impide que prosperemos suministrando bienes y servicios que la población sí que demanda, pero que no puede pagar porque se lo inautan con los impuestos; y de todos modos, más vale aprovechar algo caro y malo, pero que ya está pagado antes que pagar obligatoriamente lo que hay y contratar lo que de verdad se necesita.

    Así las cosas no pueden funcionar ni podemos competir con países más dinámicos.

    Por cierto, que en UK SÍ que había una enorme red asistencial sindical (y de las diversas confesiones religiosas), por ejemplo en el campo de la educación. Funcionaba muy bien (aunque enseñasen latín, por ejemplo, porque eso es lo que se demandaba. Normalmente eran estudios prácticos para poder ganar más en el trabajo)

    Todo esto ha desaparecido.

    Solo lo recuerda los letreros de estas instituciones, que ahora son apartamentos de lujo: el signo de los tiempos.

  3. Una de las funciones básicas del Estado (incluso según algunos liberales) es el derecho penal (tribunales y policías). ¿Puede ser privatizada esta función?

    1. Por supuesto. Por ejemplo, la polícia de moral islámica ya existe en algunas “no go zones europeas”. O la ley del Kanun de Albania. Todo un ejemplo de comunidad fuera del visor del estado que se autorregula… otra cosa es que esta “libertad” suponga civilización y progreso.

  4. Te tienes que reír. Mira que hubo gente que le insistió a Rallo que el Brexit se debía a cuestiones puramente antiliberales.. pero nada.. agarrándose a un clavo ardiendo o a la creencia de que los políticos siempre incumplen sus promesas. ¿ A largo plazo imperará la opción liberal?

    Sobre las razones xenófobas que ha comentado en twitter quería plantear una cuestiones.

    -¿Si la xenofobia es un temor irracional al foráneo, es la xenofilia un aceptación irracional?

    -¿Por qué vincular el permiso de residencia a un contrato de trabajo y al respeto del Estado de Derecho es xenófobo? Supone para el recién llegado internalizar y visualizar los costes de comportamientos criminales y oportunistas. La integración económica y social se acelera. Todos salen ganando.

    – Insistiré una y mil veces. Las crisis migratorias son un síntoma de una enfermedad. Y curiosamente todos los esfuerzos se centran en paliar estos síntomas y no en la cura. He aquí dónde los liberales pueden hablar más alto y claro.

    Por último, voy a ser un conspiranoico , creo que no pocos liberales ven a estas crisis migartorias como una oportunidad para demoler el Estado de Bienestar o abolir el salario mínimo por las bravas. Es jugar con fuego y tender a la polarización de la sociedad. Yo abogo por una reforma incremental del Estado.

    1. El Brexit no tiene nada que ver con cuestiones antiliberales. Ni con el “imperio”.

      Lo que pasa es que la única manera de ganarlo era con el número: cuanta mas gente votase Brexit, más oportunidades había para salir.

      ?Que es lo que le molesta a la mayoría (con razón o sin razón)?

      La invasión extranjera, que es lo que de verdad sienten cuando les quitan el trabajo (ha desaparecido el empleo de verano -ej en trabajar de cajero en un Banco- para adolescentes), o cuando van a solicitar un piso social y les dicen que los extranjeros con hijos tienen preferencia, – y ahí está la sala de espera llena de inmigrantes para probarlo-, o cuando te ponen en la lista de espera de un hospital justamente por lo mismo, y lo éstas viendo con tus propios ojos.

      Lo cual era de prever, porque los recursos son limitados; y no pueden nada contra el efecto llamada.

      Porque la ” democracia” es una comedia. Pero hay que guardar las formas.

      Tanto más cuanto los políticos “progresistas” deciden comprar votos con el dinero de los que votan a otro partido vía “gastos sociales” a través de la potestad legislativa de la “nación”.

      Y esto ha llevado a los países occidentales a un callejón sin salida.

  5. Se bien poco de esto pero me pregunto si Rallo o el liberalismo son “maxweberistas”. ¡¿Qué se yo!?

    Me parece acertado el diálogo Fernando – Requiemsoul. La policía islamista debe ser todo un logro del mercado libre. Sin embargo, hay algo en esa perfección del mercado libre que no me encaja. ¿La creación de los Gobiernos y los Estados es un producto del perfectamente natural funcionamiento de los mercados libres o de sus imperfecciones originales y consubstanciales? Es decir, si los mercados son algo natural y de perfecto funcionamiento, ¿cómo ha sido posible esta nefasta aparición de los Estados, por mérito o por demérito de los mercados prehistóricos y naturales?

    Bueno, dado que Rallo rechaza la tesis de que los Estados están para hacer lo que los particulares no pueden, sin duda pronto veremos el Poder en manos de los particulares (léase con ironía)

    1. “En verdad, el tirano nunca ama ni es amado. La amistad es una palabra sagrada, algo santo. Sólo existe entre personas de bien. Nace de una mutua estima y se mantiene mucho más por la honestidad que por las ventajas obtenidas con ella. Un amigo está seguro de otro porque conoce su integridad y tiene como garantía su buen natural, su lealtad, su constancia. Donde hay crueldad, deslealtad e injusticia no puede haber amistad. Si se juntan los malvados, lo que se forma es un complot, no una sociedad. No se aman, pero se temen. No son amigos, sino cómplices.”

      http://www.fundanin.org/boetie.htm